La gota

A su paso, aquella gota de color indescriptible hizo sonrojar a las mismísimas nubes, que reflejaban su poderoso brillo. Crecía implacable en su descenso hasta que, un día, chocó contra el océano, en cuya inmensidad diluyóse pronto su formidable color. Hoy nadie está seguro de que existiera siquiera tal gota.
Escrito por Álex Garaizar

Carpe diem

"Vive la vida y no dejes que la vida te viva", díjose, mientras abandonaba disimuladamente la casa. Habían quedado en verse y, al no encontrarla, fue a su alcance. No le diría que llegó —adrede— tarde. Tocó la puerta con insistencia y el esposo, sin querer queriendo, la dejó entrar.
Escrito por Ruperto

La pregunta

Cada vez que Adolfito lloraba, jugaba con su Barbie, leía poemas de amor o se preocupaba por estar guapo, su padre le solía decir: "No hagas eso. Esas son cosas de niñas y tú eres un niño". Hasta que un día Adolfito le preguntó: "¿Acaso es malo ser una niña?".
Escrito por Lorena Jiménez Justicia

Confusiones

Ayer mi pareja me contaba su ilusión porque la habían llamado para un trabajo. Me dijo que tendría que comprarse algo especial para la entrevista; estaba preocupada por dar buena imagen. Le sugerí que se pusiera el traje de la naturalidad. Me llamó iluso y acabó de preparar la cena.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

Encuentro

Ayer salí a caminar y en la esquina de mi casa me encontré con un extraño sujeto tirado en la calle. Cuando me acerqué, descubrí que era yo mismo, aunque más joven. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que nada, que estaba muy bien hasta que aparecí yo.
Escrito por Gabriel Falconi

Última cena

Se miran y brindan entrelazando sus manos. Juan saborea el vino pensando que aquellos intensos aromas serán uno de los últimos placeres para Carmen. De hoy no pasa. Carmen juguetea con la copa segura de que el poco paladar de Juan bastará para no apreciar el amargo sabor a almendras.
Escrito por Miguel Ángel Molina López - Web

El sueño eterno

—Llevo tanto tiempo deseando estar a solas contigo y, ahora que estás delante, no sé muy bien qué decir.

—Hace mucho que me esperabas, ¿verdad, querido? —me dijo ella besándome suavemente—. Pero ya no tendrás que aguardar más. Aquí estoy, desnuda y excitada. Soy toda tuya —dijo la muerte sonriendo.
Escrito por Ricardo García - Web

Incontinencia verbal

Llegaron días en que las palabras se amotinaban en la punta de la lengua y no querían salir. A veces, escapaban solas, de noche, en medio de un sueño. Otras reventaban en la cara de algún valiente que probaba su límite. Casi siempre traicionaban el sentido común de su dueño.
Escrito por Eva - Twitter

Croquetas de crisis

La viejita confesó avergonzada a su esposo que su pensión no daba para más. Hacía equilibrios con la paga, pero la crisis la había reducido considerablemente. Y confesó:

—Hago las croquetas con paté de perro.

—¿Sabes, Juana? Tus croquetas de ahora me gustan más que las de antes.
Escrito por Cristina Selva - Twitter

Crimen

Todo estaba preparado para esa noche. Llamaría a su puerta y, mientras ella iba a abrir, se colaría por la ventana de la cocina para sorprenderla. Aprovecharía el alto volumen de la televisión de los vecinos para que nadie oyera los gritos.

Así sucedió. Después se despidieron con un beso.
Escrito por Juan Monroy - Twitter

Alicia de los barrancos

Abajo, junto a los barrancos, nos reíamos del anciano que daba paseos y hablaba solo. Un día, con gesto serio, se acercó a nosotros.

—Esta es Alicia. Es de vuestra edad.

Miramos. No había nadie. Improvisamos unas teatrales y alocadas carcajadas que se nos atragantaron al escuchar aquella dulce voz.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Fiebre laboral

Revisaba el balance mientras comía. Peggy Lee cantaba: "You give me fever…". Miró, descubrió a un tipo canoso e interesante, le guiñó un ojo y cruzó las piernas provocativamente. Él se levantó, llegó hasta ella y le susurró: "Payasa, necesito el balance a las cuatro". Y Peggy acabó la canción.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Llegó la Navidad

Acomodado en el sillón, cogió la manta y la posó sobre él. Fuera tronaba, mientras cerraba sus ojos. El frío se apoderó de las calles y el escaso trasiego de unos pocos silenciaba la ciudad.

No era la Navidad que hubiera deseado. Sonó la sirena. Había estallado la guerra.
Escrito por Imanol Landa

Experimento de ciencia y letras

Ya no se expresaba con aquel lenguaje chabacano, soez. Sus palabras afloraban a su garganta tan precisas y adecuadas cual personaje de Cortázar.

Había resultado grandioso el experimento de implantarle nanopalabras en las células nerviosas cerebrales. Las dendritas y axones eran el mecanismo por el que fluían sonoras al exterior.
Escrito por Santiago

The show must go on

"Tres, cuatro, giro; cinco, seis, izquierda..."

Era su nueva coreografía. El eco del bastón de la maestra seguía marcando el ritmo de sus pasos hasta llegar a casa. Entró y, con la elegancia natural que desprenden las bailarinas, alargó el brazo y posó en el paragüero su flamante bastón blanco.
Escrito por Lola Pacheco

En el olmo

Un hombre entra jadeando a la habitación.

—¡Hijo! —exclama —¡Ayúdame, por favor! Me marea seguirme meciendo suavemente en lo alto del olmo. ¡Ven por mí! ¿No me oyes? ¿Por qué lloras?

Confundido, baja la cabeza y cierra los ojos. Una brisa fría comienza a mecerlo una vez más con suavidad.
Escrito por Eliseo Carranza Guerra

Para ser feliz

Corrió tras él como siempre, pero en esta ocasión él no la esperó. Al contrario, corrió más rápido y continúo con su camino y olvidó aquel amor. Ella, ya cansada de seguirlo, decidió cambiar de rumbo; encontró a su gran anhelado amor y fue feliz como siempre lo había soñado.
Escrito por Nereka

En propia meta

Se comportaba extrañamente hacía tiempo. Todos lo habían notado, sin darle mayor importancia, sabedores del mal momento personal que pasaba.

Aquella tarde de derbi, cogió el balón y, ante la perplejidad de todos, incluido el trío arbitral, recorrió el campo desde el área contraria, dribló a su portero y... ¡¡¡Goooool!!!
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Final sin apertura

Todo se convirtió de pronto en algo inesperado. Durante años soñó con esta oportunidad. Analizó la noche anterior variantes que, pensaba, podrían darle ventaja decisiva. Calculó probabilidades, riesgos. Entonces apareció súbitamente el cansancio: las ideas perdieron claridad, armonía; cayendo en un sueño profundo, parecidísimo a la muerte. Ya no despertó.
Escrito por Ruperto

Don't try

No. Déjalo. No lo intentes esta vez. Te fuiste y regresaste cuando ya ni siquiera recordaba tu voz. Pero mi error fue dejar la puerta entreabierta, por donde volviste a escapar después.

Déjalo, te digo. No malgastes energía. Esta vez he cerrado con llave.

Y tú no tendrás una copia.
Escrito por Silvia - Web

El cuento del hambre

Una tarde que los siete enanitos regresaron de trabajar se encontraron la casa limpia, la poca comida caliente y la mesa preparada. Cuando el gruñón vio una linda jovencita durmiendo en su cama todos se alegraron. Entonces, el enanito sabio cogió un machete:

—¡Bien, ya tenemos comida para varias semanas!
Escrito por La Marca Amarilla

Plegaria

Estoy hablando y bromeando con todos mientras rezo en silencio para que te acerques ya. Sabes que te observo y cuando noto tu mano rozándome por casualidad, se me eriza el pelo de la nuca. Sonríes y el tiempo se para, anticipando lo que sucederá, cuando todos se hayan ido.
Escrito por Ricardo García - Web

Salem

—Aquellas brujas solo traerán calamidades al pueblo —susurró la esposa del reverendo.

Los jueces, con ayuda de la autoridad eclesiástica, dictaminaron que fueran quemadas en la hoguera.

Cuando los gritos y el olor a carne abrasada cedieron del todo, la esposa asintió. Ahora sólo ella sería la reina del aquelarre.
Escrito por Pablo Nicoli Segura - Web

Un cuento más

Llegué a París con mi ejemplar de Rayuela y un guijarro. La piedra era para la tumba de Cortázar. Miré el mapa de París y busqué el Pont des Arts: "¿Encontraría a la Maga?". Quizá no, pero sería delicioso hallarla y hablar con ella, hasta que París sea una fiesta.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

Día de muertos

El niño habla con determinación. No se alcanza a oír lo que dice pero se ve que tiene una conversación animada. Se ríe.

Solo que frente a él no hay nadie.

Eso dirán los escépticos. Los que creen pueden escuchar y ver claramente a una abuela platicando con su nieto.
Escrito por Lorena Sama - Web

Antidisturbios

El gentío se agolpaba y el veterano policía no dudó en arremeter furioso junto a sus compañeros. En un frenesí de adrenalina, propinó uno o dos golpes a todo el que se resistió, hasta que se dispersaron. Sólo entonces distinguió horrorizado a su hija menor. Huía con la cabeza ensangrentada.
Escrito por Álex Garaizar

Jeanette

—¿Vas a venir a verme, papito? —preguntó Jeanette, concentrada en su charla telefónica.

Una voz femenina, profunda y casi machona respondió a sus espaldas:

—Nadie va a venir a verte, hija de puta.

Jeanette balbuceó algo. Lo último que vio fue el cañón de un arma, disparándole en la cara.
Escrito por Capitán Howdy - Web

La última carta

Ensimismado, releyendo su última carta, intentaba cruzar la calle. La luz del semáforo cambió precipitadamente.

Entonces todo fue rojo.

Paralizado, inmóvil en la cama de ese mísero hospital municipal, apenas si pude abrir un ojo y divisar que ella no estaba ahí. Ya no me amaba.

Entonces todo fue negro.
Escrito por Daniel Morón

Mi madre no le conoce como yo

Ante su madre escondía los moratones para no oír sus reproches: "¡No le defiendas! ¡Muérdete la lengua!".

La ducha lavaba sus heridas. "Trabaja duro... demasiada presión... quizá no hago lo suficiente".

Una bañera resbaladiza hizo que al caer se apercibiera con sorpresa de que, accidentalmente, se había mordido la lengua.
Escrito por Narión

Paranoia

No lo había advertido, un hombre escondido tras un gran periódico me seguía, seguramente desde que salí. No sé cuál sería su intención. Entré al primer bar que encontré, pero allí me esperaba otro, disimulando también su mirada con otro diario. Estoy cercado. Ahora es el mozo quien me mira.
Escrito por José Luis Bulacio - Twitter

Entre mil letras

Por fin te conocería después de tantos años leyéndote. Entré nerviosa en la librería. Me puse a la cola. Llegó mi turno. Te di mi libro. Lo firmaste. Nos dimos la mano. Me dijiste algo amable. Nos sonreímos.

Me hubiera gustado besarte. Pero ya era el turno de otro lector.
Escrito por Maest

José, "el Pez"

Siempre dijeron que José, apodado "el Pez" por su peculiar complexión, estaba loco. Salió a pescar una mañana y del mar jamás regresó. Inexplicablemente, también su casa de madera situada junto al puerto desapareció.

Cuentan algunos que, preso de su extraña locura, había nombrado a una hermosa sirena heredera universal.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Criaturas

Cae la noche, abrumadora. Las criaturas diurnas buscan su escondrijo. Hay otras que van ocupando su lugar. De entre las que viven de la luz solar, una quiere experimentar la luz de la luna. Sabe que nada será igual cuando le envuelva. Sabe que una vida dará paso a otra.
Escrito por Francisco Javier Sarabia - Web

Chocolate

Cada jueves les obligaban a visitar a su tía "la rica", besarle la mano y aguantar su cara desdeñosa mientras comía pan con chocolate ante unos chiquillos hambrientos. Un día la encontraron ahogada en una bañera rebosante de cacao. Intuyeron a su padre alejándose y por fin pudieron merendar.
Escrito por Freya Póssivel - Web

Él

Esta tarde tendré que enfrentarme de nuevo a él. Por la mañana no he querido verlo. En la tarde de ayer lo dejé con no muy buen aspecto y él solo es incapaz de mejorarse. Qué de quebraderos de cabeza me produce. Dichoso trabajo de la asignatura de Recursos Humanos.
Escrito por Hipérbole

Carta

Cierta tarde gris de invierno, paseando por la orilla de un lago cualquiera, me paré a recordar viejos tiempos. Me senté en aquel banco, mustio, viejo y destartalado, el mismo banco de cada tarde, de cada día, de los últimos veinticinco años. Comencé a escribir lo que fue mi vida.
Escrito por Paul Tarcea - Google+

El gato

Al fin llegó a las puertas del Castillo y con un fuerte maullido gritó que la amaba, con todo el corazón, desde la primera vez que le iluminó con esa sonrisa. Cerró los ojos e imaginó vivir entre sus brazos y decirle, con maullidos, que se quedaría siempre con ella.
Escrito por Maurice - Twitter

Adiós, papá

Su padre siempre había maltratado a su madre. Un día los abandonó y tuvieron que dejar su casa. Cuando lo vio pidiendo en la calle, le dio una patada a la gorra donde la gente le dejaba monedas y siguió su camino pensando que, a veces, la vida es justa.
Escrito por Lorena Jiménez Justicia

La extraña deserción del gnomo de la suerte

Año tras año era lo mismo. Pero decidió que aquel fuera diferente. Entre estrellas y campanitas doradas unas, plateadas otras, estaba colgado de su gorro rojo y puntiagudo a una rama del decorado abeto artificial cuando, aquella madrugada, se deslizó por una guirnalda azul para desaparecer en vísperas de Navidad.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Ímpetu

Al llegar a casa exhausto y con un hambre atroz encontró la nevera vacía, la despensa desierta, la alacena sin nada... Tan sólo encontró lleno el cargador del revólver... y se pegó un tiro con bulímica avidez. Al fin y al cabo, de alguna manera había que matar el hambre.
Escrito por Sandra Sánchez (Pulgacroft) - Web

Cincuenta trozos

Llegó a su casa después de una larga jornada de trabajo. Hizo lo de siempre: se duchó, saludó a su mujer y cenó junto a su familia. Luego, antes de acostarse, acomodó en el sótano los restos que quedaron sobre la mesa. Al más grande lo cortó en cincuenta trozos.
Escrito por Gabriel Falconi

Tenía que hacerlo

Dijo "adiós", se dio la vuelta y una gota asomó en su lagrimal. Tenía que hacerlo. Lo había pospuesto demasiado, era un flaco favor para ambos. Sintió alivio, esperanza, nueva vida. No más sufrir ni fingir. Aceleró el paso... ¡Genial! Sonrió.

Después de todo, tenía que hacerlo. ¿Tenía que hacerlo?
Escrito por Juan Monroy - Twitter

La ventana

De verdad, no creo que sea necesario mirar por la ventana. ¿Qué hay afuera? La calle, la gente... ¡Ah, claro! Eso también. Pero, ¿te has dado cuenta? De pronto ha empezado a llover tan fuerte que, así de repente, se ha borrado todo, todo. ¿Aún quieres mirar por la ventana?
Escrito por Ruperto

Nostalgia

Ella siempre se opuso. Pero su pareja insistió tanto que acabó cediendo. Resultó ser demasiado nervioso, rompía todo, sólo obedecía a su marido... y ensuciaba la casa. Hoy en la limpieza diaria viendo que ya no quedan pelos en el sillón, un par de lágrimas han brotado de sus ojos.
Escrito por Jesús - Twitter

Saludo de amigos

Se fundieron en un emotivo abrazo que parecía como si el uno entrara en el otro. Después de las preguntas rutinarias por las dos familias, el trabajo, la economía, la política, la salud y los estudios de los niños, se acercó a ellos Manolo Escobar, que llegaba en ese momento.
Escrito por Santiago

El vuelo de Remedios, la bella

A través de los ligustros que separan su casa de la vecina, Gabriel García Márquez espía a una hermosa muchacha con uniforme de mucama. La observa acercarse al tendedero, guardar unas medias negras en el bolsillo de su delantal y descolgar una sábana blanca.

Con desilusión, la ve alejarse caminando.
Escrito por Leonardo - Web

El cumple

¿Huelga de trenes? El anciano no daba crédito a las palabras del empleado. Se alejó cabizbajo pensando que no podría llegar al cumpleaños de su hija. El encargado cogió el teléfono y dijo: "Verifique la medicación del señor García, es la tercera vez esta semana que quiere coger el tren".
Escrito por Valmont

Prohibido sentir

Un día, por el miedo a una nueva historia que la dañara, dejó de fantasear siquiera con que podría ser feliz. Así también dejó de dormir para no correr el riesgo de soñar y su corazón congelado, por miedo a que la ilusión alterase su ritmo, dejo también de latir.
Escrito por Lua Luna

Armas de mujer

Tenía pocas amistades, era demasiado rudo. Alguien le aconsejó desarrollar más su lado femenino y así lo hizo. No sólo se dio cuenta de que se enriquecía y avanzaba, sino de cuánto tiempo había estado lastrado por una carencia. El peón llegó al límite del tablero y se coronó reina.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de diciembre de 2013

Abandonos

Érase una vez un hombre que gustaba de ir a la playa. Aquel día estaba desierta. Sus ojos se dirigieron a aquellos zapatos abandonados. Pensó: pobres, ya tenéis nuevo dueño. Al día siguiente, los zapatos, en sus pies, guiaron sus pasos inexorablemente a la playa. Los abandonó. Y regresó descalzo.
Escrito por Hipérbole

Hasta que la muerte nos separe

Por expreso deseo de nuestras familias acabé casándome contigo. Fue una buena alianza y aunque tuve que soportar toda la ceremonia vestida de negro, creo que conseguí mantener una actitud digna; sin embargo no pude contener el gesto cuando tuve que asir tu gélida mano en el arcón de pino.
Escrito por Juancho Plaza - Web

Futuro imperfecto

El consejero real ordenó la búsqueda del soberano. La servidumbre y los efectivos de la guardia corrían apesadumbrados por el temor de un secuestro o una fuga inexplicable.

Mientras, el faraón comprobaba las prestaciones de un obsequio reciente.

Está oscuro, pero este sarcófago hermético regalo de mi heredero parece confortable.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro

La comida

Apagaba el horno cuando llamaron a la puerta. Carlos, mi vecino.

Sonia me ha dejado me dice.

Después de tanto tiempo compartiendo tabique, le invité a comer. En la mesa, ensalada verde y pollo asado. Habló de Sonia. Tomamos café.

¿Y tu José? me dice. No respondí. Nunca lo hice.
Escrito por Ana Cuaresma - Facebook

Cuestión de protocolo

La sopa fría en la mesa. El pavo tampoco ofrece el lustre de lo recién hecho. Un niño dormita junto a su madre ausente. Del auricular, que pende aguantándose por el cable rizado, sale lejana una voz grave: 

—¿Está bien? Lo siento. Tendrá que venir al anatómico forense. Puro formulismo.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Soñar la muerte

Tarde o temprano me despertaría. Ese paisaje tan abrupto ¡era totalmente veraz!; pero debía ser mi propio delirio onírico, seguro. Al llegar al borde del abismo me pareció oír una voz conocida, amortiguada por una distancia intangible. Me decía: "Soy el eco de tu desesperación". Y mi cuerpo voló liviano.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

La maleta

Habían quedado. No apareció. Era la última vez que preparaba una maleta de besos para ir a ninguna parte. La guardó, intacta, en el lugar del alma donde se cosen las penas. Se colgó con parsimonia una sonrisa, como si hubiese quedado con él, escondiendo el mar en su maleta.
Escrito por Emilia Tuc

Obsesión carnal

Tan pequeño y soñando en ser médico forense. Oficio poco aceptado en la Inglaterra pacata y victoriana, pero ese niño quería adentrarse en los intrínsecos misterios del cuerpo humano y sobre todo en el femenino. Esa obsesión rondaba sus sueños todas las noches.

Jack... Jack. ¡Despierta! Has tenido una pesadilla.
Escrito por Daniel Morón

La luz

Por momentos todo su mundo se cernía sobre él; su única salida era atravesar aquella luz. No sabía que allí le esperaban unos extraños seres verdes. Tras sujetarle unos instantes, le dejaron tumbado junto a otro ser que, sin saber el porqué, le inspiraba ternura y placidez.

Le llamaron Javier.
Escrito por Emilio NB - Web

Atropello

La carretera discurría por un frondoso bosque. Apagué la música y bajé las ventanillas para disfrutar del olor a tierra mojada. De repente algo saltó desde los árboles y no tuve tiempo de esquivarlo. Parecía estar esperándome. Al sacarlo de los bajos del coche, noté que aún movía sus ramas.
Escrito por Radon

El administrador abochornado

Cuando consultó Cincuenta palabras no vio ningún relato. Entonces comprendió: ¡era su turno! Agazapado en su oficina escribió la historia más burda posible, que sentó como una bofetada a sus seguidores. Fue una mancha en su expediente que todavía hoy es recordada como la mayor desfachatez del mundo del microrrelato.
Escrito por Álex Garaizar

Partida de caza

El cazador de sueños acechaba. Apuntó su arma y disparó: el sueño cayó fulminado. El cazador lo ató y se preguntó cuánto pagarían por el sueño. Se lo puso a cuestas y salió de la mente de Alicia. Ella dejaría de soñar con el País de las Maravillas para siempre.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

Si pudiera...

Si pudiera, escribiría un microrrelato... Si tuviera alguien para inspirarme, si dispusiera de una vida llena de emociones, un trabajo que me ofreciera estímulos o un techo donde cobijarme para escribir sin los ruidos de la ciudad.

Pero por no tener, no tengo ni un triste bolígrafo para hacerlo.

FIN.
Escrito por Mark Olsson - Web

Coulrofobia

Cuando su alma recién creada flotaba en el éter, había visto de lejos a un demonio. Desde entonces, el recuerdo de su rostro había quedado grabado en su conciencia.

Ya encarnado en un ser terrenal, siendo niño, fue a un cumpleaños, y al ver el rostro del payaso, se estremeció.
Escrito por Luciano Doti - Web

Amor inalcanzable

Caminé tras sus pasos con la convicción de estar siguiendo a la mujer de mi vida. Mi corazón latía con una fuerza inusitada al sentir esa emoción tan desproporcionada e irracional. Cuando se detuvo, supe que el final había llegado. Mi amor tenía que ser inalcanzable para hacerme realmente feliz.
Escrito por Alfredo - Twitter

El sicario

Llegas puntual al callejón. Te ocultas hábilmente en la penumbra. Te pagué por adelantado. Espero que cumplas. Yo no me atrevo a hacerlo. Te acercas. Cierro los ojos, aterrado. Entonces me apuntas. El arma no responde. Insistes varias veces. Nada. Puedes quedarte con el dinero. Creo que prefiero seguir viviendo.
Escrito por Edgar Ferreira - Twitter

I Re 3:16-28

En aquel tiempo vinieron a él dos prostitutas. Cada una alegaba que no había engendrado tal criatura, que el niño no era de ella, que el monstruo era de la otra.

Pidió Salomón que trajeran su espada, y a cada mujer dio una pequeña pierna, un bracito y una cabeza.
Escrito por Rubén Pesquera Roa - Web

Rebeldía

Llegado el momento preciso debía besarla con pasión. Tal era el propósito inequívoco del autor. Pero, sin saber el porqué, el protagonista siempre enfilaba sus pasos decididos hacia el acantilado. Pudo frenarlo a tiempo varias veces, obligándolo a acudir a los receptivos brazos de ella.

Terminó arrojándose al vacío fatalmente.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Si, señoría

—La madrugada del 15 de agosto de 2009, advirtió usted a la víctima, cito textualmente: "No subas al coche de ese tío, es un vicioso, va puesto hasta las cejas". Y la víctima respondió: "Que te den, estás celosa".

—Sí, señoría.

—¿Usted también acudió al reconocimiento del cadáver?

—Sí, señoría...
Escrito por Capitán Howdy - Web

The power of love

Aquella tarde, en el Café, hablamos del poder de las palabras. Tú comentabas que lo importante son los hechos cuando aproveché para decir que no quería continuar con nuestra relación. Lloraste, te pedí perdón y pagué lo consumido. Nos fuimos sin haber descubierto qué era lo que de verdad importa.
Escrito por La Marca Amarilla

Amor secreto

Salían a sus terrazas a la misma hora, todas las noches. Dos siluetas entregadas a un intercambio de miradas, salvando la distancia entre edificios. Se escrutaban, amparados en la oscuridad, en un ritual de amor secreto. Solo cinco minutos. Después, apagaban sus cigarrillos y volvían dentro, con sus respectivas esposas.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Mocha Dick

Mirando el Mar del Sur desde la sucia cubierta del Acushnet, el joven marinero Herman Melville imaginaba cómo le clavaría el arpón mortal a Mocha Dick, la mítica y huidiza ballena blanca. Sólo años después comprendería que, en realidad, durante aquel viaje, la ballena blanca lo había cazado a él.
Escrito por Leonardo - Web

Cosas que pasan

Ayer estuvieron a punto de enterrarme vivo. Aparentemente todos creían que había muerto; los oía hablar sobre mí, algunos lloraban, y yo ni podía gritar. Alguien certificó la ausencia total de signos vitales. Pero gracias a Dios alguien lo impidió.

Hoy mis cenizas vuelan con la brisa sobre el mar.
Escrito por Barlon Mrando - Web

Soberbia tecnología

En la soledad de la noche, el Capitán salió a cubierta y retó al mar, orgulloso de su poder. La máquina más perfecta y veloz dependía de sus órdenes, una obra maestra de la ingeniería… Muchos hubieran matado por conseguir su puesto de mando. Hasta el nombre era perfecto: Titanic.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Microrrelatando

Voy a probar a enviar un microrrelato, a ver qué tal. Uy, parece que a alguien le ha gustado. Otro concurso, voy a escribir algo. Oh, mala suerte. No era mi día. Qué floja ando de inspiración. Hoy no se me ocurre nada... ¡Toma ya! ¡Me han seleccionado un microrrelato!
Escrito por Maest

Esperando

Cada mañana al abrir sus ojos, anhelaba la visita de la muerte, su muerte. Sin éxito, tomaba su rutina diaria hasta caer rendido en la noche. Aquella otra mañana no fue igual, apenas si escuchó el sonido de la tierra cayendo sobre la tapa de madera, intentó, en vano, incorporarse.
Escrito por Daniel Morón

En partes

El asesino, todavía temblando, cortó el cuerpo en seis partes. Lavó los instrumentos de trabajo en la bañera: con un chorro de agua fría y detergente barato. Colocó el tronco y las extremidades —ceremonioso— sobre la cama. Tomó la cabeza del cadáver entre sus manos y ésta abrió los ojos.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

Daño colateral

Cuando el avión comenzó a caer sin control, supo que era el fin. Maldijo su indigesta última comida, odió la ley que le había hecho apagar su teléfono, le irritó morir en aguas internacionales y lamentó estar viajando solo. No tuvo más remedio que atizar al tipo de al lado.
Escrito por Álex Garaizar

¿Por qué precisamente hoy?

¿Por qué llevas hoy flores a mis despojos cuando, desde que morí, velo por ti a diario, escucho todos los pensamientos que me diriges y tramito tus plegarias? ¿Acaso no te acompaño en tu día a día? ¿No estoy permanentemente presente en tu vida, en nuestros hijos, en nuestro hogar?
Escrito por Cristina Selva - Twitter

Conversión express

"Acepta la verdadera fe o tu alma se perderá", me dice el predicador en la plaza. Lo rechazo de manera cortante. Se marcha refunfuñando. Al rato entro a un restaurante y pido usar el baño. Lo encuentro ocupado. Golpeo la puerta, urgido. "¿Ahora sí crees?", me increpa una voz familiar.
Escrito por Edgar Ferreira - Web

Trapos sucios

Lava en agua fría, tiende con sumo cuidado, plancha a temperatura suave, almidona y perfuma de jazmín su ropa interior. Satisfecha del resultado, la arroja al cesto de la ropa sucia. Después, sale en busca de la felicidad; un par de conjuntos de lencería fina y cualquier excusa para estrenarlos.
Escrito por Beatriz Carilla Egido - Web

Suceso en barrio humilde

Como un rayo de sol envenenado entró por la ventana, segándole la vida. Tenía siete años y almorzaba mientras veía su serie favorita. La policía comentaría después que todo se debió a una guerra entre bandas. Nadie dijo que ser pobre supone que la muerte nunca llame a la puerta.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Último mensaje

Andrea acababa de ducharse. Al salir y mirarse en el espejo, contempló una figura oscura detrás de ella. Sobresaltada se giró bruscamente, pero allí no había nadie. Al volver a mirar al espejo, la frase “VAS A MORIR” escrita sobre el vaho, fue su última visión antes de caer muerta.
Escrito por Iván Salomón - Web

Ese baúl

Abrí la puerta del sótano, cerrada a cal y canto tantos años, y me recorrió un escalofrío. Hallé con dificultad el interruptor de la luz que me descubrió un enorme baúl abierto como boca de lobo. Dentro divisé a los antiguos dueños de la casa, a los que haré compañía.
Escrito por Francisco Javier Sarabia - Web

Una noche fabulosa

Sobre el escenario, al final de la velada, un conejo vestido de frac saca del interior de su chistera a un hombre blanco. ¡Tachán! Está desnudo y asustado. Gime y lloriquea. Miles de conejos aplauden desde sus butacas de terciopelo. Ríen, fuman y beben vermú. Les encanta ese viejo truco.
Escrito por J. R. Navarro - Twitter

¿Qué pasa en casa de Idoya?

En el recibidor de casa de mi amiga Idoya tienen dos figuras mirándose de frente. Aunque Idoya, a veces, las coloca dándose la espalda, a los días nuevamente están de frente.

Hace días que no veo a Idoya. Ayer, me abrió una mujer desconocida. Las figuras se daban la espalda.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Mi mujer y la aguja de crochet

¡Ay! mísero de mí, inconsciente. Me arrellané en el sofá sin ver la aguja de crochet, me esperaba puntiaguda. ¡Qué dolor! Imposible, no sale. Llamaré a la vecina. ¡Ni se te ocurra! Ahora sí salió, pero, ¿qué lleva colgando? una vena, un tendón. ¡Ah! ¡Uf! Es el hilo del pantalón.
Escrito por Santiago

Contador de palabras

Hermoso. Valiente. Atrevido. Amoroso. Galante. Brusco. Atormentado. Romántico. Suave. Atolondrado. Despreocupado. Nervioso. Enérgico. Decidido. Tierno. Grosero. Egoísta. Bruto. Guapo.

Alguno de estos gruesos desahogos le gritaría con fuerza en su cara, en pleno clímax. Era cosa de elegir bien.

Y ahí, estando enredados, sólo atinó a decirle, casi vencida: "¡Caro!"
Escrito por Gabriel Beltrán

El destino en las dos caras de una moneda

—Cara baila contigo, cruz conmigo.

Laura escuchó a lo lejos el tintineo de aquella moneda al caer al suelo, sin sospechar siquiera que se estaba decidiendo su futuro.

Algún requiebro, promesas y varias palabras bonitas bastaron para enamorarla, pero tuvo que soportar aquella cruz durante el resto de sus días.
Escrito por Juancho Plaza - Web
Elegido mejor relato de 2013

Antonio

Todo en la vida de Antonio era frágil, hasta su salud. Una tarde falleció. Al velorio asistieron sus compañeros de trabajo, división encomiendas, Correo Nacional. En el entierro al tomar las asas de ataúd, uno de ellos divisó al costado, en la madera, un cartel blanco con letras rojas, "FRÁGIL".
Escrito por Daniel Morón

La voz del infinito

En verano me abría la ventana y señalaba las estrellas. En el cielo que él me mostraba, las errantes, en blanco y negro, recorrían el pecho de mi deseo; éste era sencillo: "Que vuelvas" —le decían mis ojos—, "que vuelvas a mostrarme el universo y desnudes la voz del infinito".
Escrito por Lourdes Cacho Escudero

Me quedan

Me quedan cuarenta y nueve segundos de mi vida para no contarlos, me quedan instantes para pintar tu sexo donde nadie llegó, ser tu alma por los veinte segundos restantes, me queda nada para ser todo y ahora que lo soy, solo me queda empezar a vivir dentro de ti...
Escrito por Carlos Javier Ros García - Web

Ille et alii

Él era ávido. Una gran persona: tenaz, sofisticado, consecuente, perseverante, lúcido, considerado, impresionante, fugaz, intuitivo, sorprendente, hábil, generoso, cuidadoso, divertido, optimista, dulce, enérgico, empático, imaginativo, avispado, sagaz, equilibrado, atento, cauto, vehemente.

Todo un ejemplo. Pero ya era tarde, simplemente había pecado de exceso de inocencia. Nunca fue quien quiso ser.
Escrito por Imanol Landa

Sin despedidas

Excavé en un recodo de la inconsciencia y palpé un tesoro congelado en la memoria. Así despliego este papel amarillento que aún conserva algunos signos que logro comprender, para verlos posteriormente reflejados en los ojos que un día los verán arder: los tuyos. Tu carta de mentiras en mi regazo.
Escrito por Carlos Santos - Web

La herencia

Bien pudo, a su muerte, haberles dejado algunas propiedades inmobiliarias de valor. Unas sustanciosas cuentas bancarias, quizá. O, incluso, acciones empresariales de considerables réditos. Tal vez joyas, una colección de monedas o de sellos... Mas, lo que les dejó, fue un libro.

No supieron, lamentablemente, qué podían hacer con él.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Amor a la libertad

La niña dormía bajo la melodía de su madre. Sus manos pequeñas y arrugadas se alzaban mostrando un puño hacia los labios de la mujer. La ventana abierta, llena de esperanzas de que el amado entrara relatando a su hija cómo un día encerraron su vida por amar la libertad.
Escrito por Saioa Etxegia Eizagirre - Web

Amor a primera vista

Verla desde la ventana y quedar prendado de ella fue todo uno. Su rubia melena al viento, sus largas piernas, y ese azul intenso… ese segundo que clavó sus ojos en él.

Corrió a su encuentro escaleras abajo sin esperanzas. Sus sesos estaban desparramados por todo el patio de luces.
Escrito por Jose Díaz

Guerra

El soldado miró con desprecio el cadáver del enemigo. Levantó con odio su fusil y de un culatazo le aplastó el cráneo.

Más tarde unos perros se acercaron a comer los sesos y nosotros nos avergonzamos de pensar que, al menos ellos, habían encontrado algo que llevarse a la boca.
Escrito por Sandra Sánchez (Pulgacroft) - Web

Cuidar la salud

Después de treinta y siete años fumando más de dos cajetillas diarias decidió liberarse. Ya llevaba mes y medio sin fumar y cada día pensaba que dejarlo para siempre era pasarse un poco, en fin, algún cigarrito de vez en cuando nada más...

Cruzar sin mirar tampoco fue demasiado sano.
Escrito por Narión

El combate

Despertó el alba y estalló el silencio entonces. Escuchó los latidos de su corazón, asustados. Quedaban los rescoldos de varias hogueras en la colina. Comenzó a contar números sin sentido, con orden. Hasta que el primer zumbido de un mortero descuartizó el miedo. La tierra, paja seca en su boca.
Escrito por José Ángel Bermejo Urréchaga - Web

Efecto mariposa

Comentan que doña Jacinta se ha vuelto loca: arrancó los geranios de sus balcones, orgullo de su casa y envidia de las vecinas, y va por los jardines cazando mariposas, dice que para que no revoloteen.

Pobre doña Jacinta. Todavía ignoran que su único hijo ha emigrado a Nueva Zelanda.
Escrito por Lola Pacheco

Mensaje enviado

Al echar la carta en el buzón se dio cuenta de su error. Había olvidado lo más importante. Corrió al aeropuerto, tomó el primer vuelo y llamó a su puerta. Allí estaba ella, sorprendida. "Olvidé decirte que te quiero" dijo, y la besó. Dos días más tarde llegó el correo.
Escrito por Javier Juste - Web

Ella

No puedo vivir sin ella. La echo de menos, pero sé que no debo volver a verla ni a acercarle mis labios. Al principio, me hacía sentir genial, pero, poco a poco, convirtió mi vida en una tortura. Aun así quiero disfrutarla por última vez. Sí, aquí está: mi botella.
Escrito por Lorena Jiménez Justicia

El gendarme

Durante 28 años, el gendarme, al llegar a su casa en las tardes, castigaba a su mujer sin motivo, más que la ira apropiada a su padre. La mañana del 28 de agosto, él fue abatido por delincuentes en la salida de un banco. Ella lo lloró más que nadie.
Escrito por Daniel Morón

Vuelta de tuerca

Un espectro por las noches, entre gritos y apariciones repentinas, asola al escritor. El autor cansado de la vida miserable a la que es sometido por el espíritu, decide exorcizarlo y escribe un cuento breve y terrorífico; ahora en una aldea remota, el fantasma aterra a los personajes del cuento.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

Aprendizaje

"Venga, ¡que tampoco puede ser tan difícil!", se dijo a sí mismo delante del folio virgen, presto con su bolígrafo de punta fina, ideal para sacar a relucir su ingenio más escondido.

Empezó a escribir. Fluía fácil el relato. ¡Ay!, pero no contó con que se le acabaran las palabras.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

Más fue nada

Si la hubiera visto correr sabría que su mirada seguía sus dudas. Sabría que su abrigo no podía quitarle el frío. Habría podido contar sus lágrimas silenciosas. Abrazar su perdón. Pero el valor no venció. No miró. Se perdió su futuro. Sin más preguntas ni más respuestas. Llegó la Nada.
Escrito por Bella Vicent

Conciencia perdida

Campaba a sus anchas por la casa. Repentinamente aparecía en el salón, detrás del televisor. A veces en el baño, junto al lavabo o el bidé. En la cocina, era infrecuente verla. Sí en el dormitorio, de noche, dándose importancia. Descubríamos entonces que, sin ella, éramos solo dos incógnitas extraviadas.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

El capataz

Cerró los ojos. Aquellos hombres, de recios brazos perlados por el sudor, remaban en la galera contra viento y marea. Jadeaban, todos al unísono, inmunes al cansancio y el dolor.

Abrió los ojos y respiró hondo, orgulloso. La vieja oficina rezumaba aire fresco tras la llegada de los nuevos becarios.
Escrito por Álex Garaizar

Colorín colorado

—Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

—¿Ya? ¿Y no muere nadie? ¡Qué cuento tan soso!

—¿Y qué más quieres que pase? Hay castillos, príncipes y princesas, enanitos y hadas... hasta unicornios.

—Ya, pero... todos son taaan bueeenos que empalagan. No hay ni un personaje que sea malo malísimo.
Escrito por Maest

El encuentro

Abrió los ojos y se dio cuenta de que era el día esperado. Veintidós años habían pasado para el suceso. Con miedo pero con la esperanza en su vientre, lo vio nacer. Fue en una noche de invierno, cuando lo conoció, el pequeño mamó de su seno y ella lloró.
Escrito por Andrea Rivas

Magia

El mago apuntó la varita mágica al público y dijo:

—¡Abracadabra patas de cabra!

Una nube de humo blanco inundó el teatro y los espectadores desaparecieron en el acto. El mago —rascándose la cabeza— miró perplejo los asientos vacíos del silencioso teatro; mientras los espectadores miraban sorprendidos el solitario escenario.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

El salvador

Un enorme mural domina el recinto. A puerta cerrada, los presidentes de Estados Unidos y Rusia mantienen un diálogo tenso. Cada uno en su idioma, amenazan con desatar una guerra total. Aprisionado entre ambos y sudoroso, a duras penas traduzco supuestas propuestas de paz. No cuesta nada salvar al mundo.
Escrito por Edgar Ferreira - Twitter

Historia sin-cuenta (+50)

Lo retó: cuente una historia en quincuagésima, ni una más ni una menos. Lo bueno y breve dos veces bueno. Rápido y del afán de escribir con síntesis y mensaje, recapituló: qué bien, tengo cincuenta... ¿palabras o años?; tengo mucho recorrido pero pocos vocablos. Entonces, terminó su historia sin contar...la.
Escrito por Mafesafo

Un test endemoniado

Me he quedado perplejo al encontrar ante mí un bloque de hojas con un sinfín de preguntas absurdas. Lo rápido que avanzan cosas tan mundanas como la electrónica y sin embargo lo esotérico sigue anclado en un rancio pasado. ¿Un test de personalidad para hacer un pacto con el diablo?
Escrito por Juancho Plaza - Web

Equipo de rescate

Solo tengo una oportunidad; es mi última bengala. Agarro la pistola con firmeza y disparo al paso del helicóptero. Una perfecta parábola de humo parte el cielo en dos y se cuela en la cabina. Un tiro perfecto. Es el quinto que derribo. Todavía no entienden que prefiera estar solo.
Escrito por Radon - Twitter

La lucha de Clara

Lo primero que hace Clara cada mañana al levantarse es decir en voz alta: —Buenos días, Clara, ¿estás bien? —Vale, pues me alegro mucho—. Luego, sonríe.

Una vez más ha conseguido vencer a la oscura sombra que, irrumpiendo en su vida un aciago día, quiso robarle las palabras para siempre.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza- Web

The show must go on

"¿Dónde está mi reina?". Gritaba a lomos de un blanco corcel. Devastadas torres impedían su paso en aquella orgía de cuerpos desnudos. La encontró entre las piernas de varios peones que jadeaban, que reían histriónicamente. Una luz les paralizó. La caja del ajedrez volvía a abrirse. El show debía continuar.
Escrito por Raquel Lozano - Web

Cazador de azares

El rifle le hace sentirse poderoso. Disparará a un pato en medio de la bandada, quizá a dos, el azar elige, él ejecuta, es divertido jugar a Dios, ese mismo que acaba de señalarle a él, mortal, por deporte, para que se consuma en semanas sobre una cama de hospital.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de octubre de 2013

Colofón

El día de su muerte la jornada fue corriente: comió la comida del día anterior; leyó el diario, saltándose las tiras cómicas; escribió correos electrónicos; memorizó un chiste picante; engrasó su revólver y se le escapó el tiro mortal. En los estertores de la muerte lamentó ser lo que fue.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

Sí se puede

El funambulista da otro paso más sobre el alambre, su mujer y sus hijos van detrás de él. Se adivina el final en un fondo oscuro, a lo lejos. Más próximo, bajo sus pies, está el vacío sin red. Y la orden de desahucio les persigue, cada vez más cerca.
Escrito por La Marca Amarilla

Una vez más

Los pétalos resbalaron entre sus dedos y el deshojado tallo le quemó las manos. No podría armar de nuevo los pedazos rotos de aquella vida, no podría dejar lisa otra vez aquella hoja de papel que él mismo arrugó.

Pero había algo que sí podía hacer todavía... volver a empezar.
Escrito por Narión

En el cine

La hermosa amante del galán resulta ser su hermana perdida. Demasiado previsible. ¿Acaso ya no hay buenas historias? La sala del "Majestic", bastante concurrida, se fue vaciando de manera paulatina. Al encenderse las luces sólo quedan una chica, justo a tu lado, y tú. Perfecto: tienes la excusa para abordarla.
Escrito por Edgar Ferreira - Web

Blancanieves XXI

Disfrazado de vendedora de manzanas se adentró en el Mercado de Colón de Valencia, con un cestillo tembloroso ajustado a su codo, los ojos desbocados, y un pequeño tic en la mejilla que se acentuaba cada vez que detrás de uno de lo puestos creía ver a su deseada Blancanieves.
Escrito por Jorge Ortiz Robla - Web

La antesala del destino huele a mar

Cónsul, canciller y jefe de visados me rodeaban. Al oír al cónsul, se repetía en mi mente un pensamiento: ¿a cuánta gente del país habría humillado por un visado? ¡Cuánto estarían disfrutando ahora separando a dos ridículos enamorados! Estaba decidido: cruzaríamos juntos.

El estrecho nos ahogaba. El estrecho... nos ahogó.
Escrito por Sandra Campos - Web

El encargo

El encargo no salió como él hubiese deseado: le costó más de media hora encontrar aparcamiento. Cuando llegó al edificio, el ascensor no funcionaba. Entró en el apartamento y encontró a su objetivo en la cama, muerto, con un bote vacío de ansiolíticos en el suelo. Aun así, le disparó.
Escrito por Vicente F. Hurtado - Web

Suspiros de escoba

Le gustaba pasar volando por delante de la ventana del poeta. Él la saludaba y suspiraba y la hacía sentirse la bruja más hermosa.

Una noche no lo encontró y, pensando que ya no le gustaba, aterrizó llorando sobre su azotea. Allí él la esperaba con una botella de champán.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Anónimo

Nació sin nombre y sus padres decidieron no darle uno. Cuando se dirigían a él, sólo decían: "¡hey, tú!"; otros batían palmas o silbaban, y los miserables se limitaban a chasquear los dedos. Al llegar a la edad adulta, el que no tenía nombre —lleno de rencor— decidió llamarse: 666.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

Olor a libro, olor a historias

Y tras vencer al malvado rajá y cruzar el desierto a lomos de mi fiel caballo, llegué a la casa que hacía tanto pertenecía a mi familia, y donde yo empezaría una nueva.
FIN

Cierro el libro, en mi apartamiento puedo sentir el sol y la arena bajo mis pies.
Escrito por María Juliá

Vivir en el limbo

Tenía varias vidas gracias a los sueños de Cortázar, Bolaño y los libros imposibles de Borges. A veces era un cronopio pequeñito, un detective salvaje o se perdía en los laberintos de Babilonia. Al regresar a su vida triste y ordinaria enfermaba, y sólo unas gotas de literatura lo aliviaban.
Escrito por Sergio F. S. Sixtos - Web

¿Un deseo imposible?

Diez años podría llevar sin pisar la catedral, prácticamente desde su boda. Tanto tiempo había trascurrido que, titubeante, tuvo verdaderos problemas para dar con la devota capilla de San Martín. Depositó el donativo, encendió una vela y rezó, apretando sus ojos, mientras musitaba: "¡Ojalá esta noche te mueras! ¡Por cerdo!".
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Rutinas

Llega cada tarde sobre las 7, siempre con su traje y su maletín. Se sienta triste y pesadamente en el mismo taburete, en una esquina de la barra. Le sirvo su cerveza y unas patatas.

Del maletín saca una gruesa carpeta, llena de currículums. Su ánimo adelgaza día a día.
Escrito por Maest

Final de trayecto

Había vivido durante muchos años. Pensaba que con honradez y sin perjudicar a ningún semejante. Ya solo esperaba que el tránsito de la muerte fuera tranquilo y sereno, como hombre bueno que se consideraba. Pero percibió ese aroma de incienso, y las dudas emergieron de nuevo, como cuando era niño.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

La inocencia

Aquel higo le satisfacía con dulce placer y desde la rama, a horcajadas, dominaba la pradera en descenso hasta el riachuelo. Años después recordaría una y más aquel dominio señorial que sintió en la higuera y tantas otras veces aquel atardecer cuando perdió el privilegio de ser dueño de sí.
Escrito por José Ángel Bermejo Urréchaga - Web

La hora a través del espejo

Mis abuelos tenían un reloj de pared que marcaba la hora al revés. Pero a través del espejo veíamos la hora correctamente.

Un día el reloj se paró y el abuelo, en minutos, lo arregló.

Lástima que ahora va con unos minutos de retraso con respecto al reflejo del espejo.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Ya para qué

¿Tienes cerveza sin alcohol?... no, mejor vino blanco... qué coño, ponme un güisquito.

Tu horóscopo dice hoy que no discutas con tu parienta.

Debí venir antes al bar para que me lo leyeras, ahora para qué... llama a alguien y dale esta pistola cuando me vaya.

Y sonó un disparo.
Escrito por Narión

La primera vez

Se me daba bien y me proporcionaba una profunda excitación aquel deporte nocturno. Conseguía seguirlas hasta sus casas sin ser visto, unas veces solas y otras acompañadas, pero siempre a las más bonitas. Atesoraba una lista con sus direcciones. Hasta aquella noche en la que una de ellas me sorprendió.
Escrito por Juancho Plaza - Web

Despertar del letargo

No tengo tiempo, Lola. La niña no me deja respirar ni un segundo. Estoy muy ocupada. Hoy ni me he duchado para poder dar un paseo con ella.

Deberías intentarlo. Estoy segura de que te gustará. ¡Venga, anímate! me repitió, ilusionada por compartir conmigo una afición.

No puedo¿Eran 50?
Escrito por Sandra Campos - Web

La pluma

Estaba tan orgulloso como cabía. Aquella pluma danzaba sobre el papel como si tuviera vida propia. Apenas la sujetaba, su maravilloso rasgar procedía ininterrumpido hoja tras hoja en una sinfonía catártica para mis oídos. Sin duda, iba a llegar lejos, muy lejos.

Me giré hacia mi pantalla. Qué puta envidia.
Escrito por Álex Garaizar

La estudiante

Era la primera clase del curso de Mitología Clásica. Se sentó en la primera fila. Hermosa, felina, casi desnuda. Desconcertado, comencé la presentación. Casi nadie me determinaba, sólo ella. Sospeché tras su extraña vestimenta la ausencia del seno derecho. Tan joven. En todo caso era una prueba. Las amazonas existen.
Escrito por Edgar Ferreira

Poligamia

Como los últimos diez años, se acuesta exhausto tras trabajar toda la jornada. Al lado duerme Anne, su mujer. Más allá, Juan, su nuevo marido. En las otras habitaciones, descansan sus hijos y los de Juan.

Murió hace diez años, pero continúa su lucha diaria para ser una familia feliz.
Escrito por La Marca Amarilla - Twitter

Demasiado tarde

Para cuando quisiste darte cuenta, la muerte venía imparable. El tiempo justo para recordar cómo habías estado deambulando, en soledad, durante toda la noche, refugiándote finalmente en aquel bar de carretera hasta que también cerró sus puertas. No supiste explicarte qué coño hacías entonces detenido sobre los rieles del ferrocarril.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Se baja el telón

Un inmenso estruendo de aplausos y gritos inundó el teatro. El actor sonreía satisfecho y agradecido mientras el telón los ocultaba de su vista. La barrera sólo avivaba el deseo de los espectadores por hacerse oír. "Brillante", le dijeron entre bambalinas. Todos acabaron su función. Él volvió a casa solo.
Escrito por Carmen Balibrea

¿Viviendo lo mismo?

Se estrecharon la mano y se despidieron. Alumno y profesor alejaban sus vidas, y nunca volverían a coincidir. Era extraño. Estaban viviendo lo mismo, pero significaban cosas distintas.

Un año después ocurrió otra vez, y lo que para uno era un momento único en su vida, para otro era rutina.
Escrito por Gonzalo Arbex - Web

Receta infalible

Me pongo el delantal, lista para sorprender a mis invitados. Todos los ingredientes se alinean en la mesa. La receta, sacada de internet, tiene buena pinta.

Empiezo a cortar, enciendo el horno... Se va la luz. Adiós a mi cena. No problem. Pedimos unas pizzas y unas cervezas. Bon appetit.
Escrito por Maest

Un escape peligroso

El mozo de reparto entró en la tienda y dijo:

Traigo las cajas de imaginación que solicitó, ¿dónde quiere que las ponga?

Déjelas en aquella esquina, pero lejos de los sueños. La última vez hubo un escape de imaginación y alteró todas las propiedades de éstos, convirtiéndolos en auténticas pesadillas.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Deseos latentes

La miro y pienso: (Casi seguro que sí. Lo hemos notado ambos, pero... ¿y si estoy confundido?)

—Escúchame Rosa, no digas nada hasta que acabe, por favor: yo te a...
—Juán, no sigas...
—Es inevitable.
—Vale, dime.
—Yo te a...precio como amiga.

Y sigo pensando: (¿Cómo se traspasan los silencios?)
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

Chaussures (Zapatos)

La profesora se esforzaba en mejorar la pronunciación del alumno:

—Chau-ssures.

Al recoger su bolígrafo del suelo, se topó con los zapatos rotos del adolescente. Imaginó el drama familiar, las carencias... Cuestionó el sentido de su trabajo.

Tomó aire y volvió a la carga:

—Chaussures. Con estos zapatos llegarás lejos.
Escrito por Lola Pacheco

Hambre de todo

Said, su nombre. Edad no tiene pues la perdió intentando llegar a Europa. Cada día sin desayunar llega al centro. Camina más de una hora para encontrar sitio en la sala de ordenadores. Le miramos a hurtadillas. ¿A qué jugará este chaval? Aprende a leer con poemas de Gloria Fuertes.
Escrito por Freya Póssivel - Web

Trigonometrías...

...La línea de su vida había experimentado un giro de trescientos sesenta grados. Con el seno rosado en sus manos había llevado al traste, gloria bendita, todos sus obtusos planes. Y ahora, catetos a un lado y huyendo vertiginosamente por la tangente, había logrado completar la cuadratura de su círculo...
Escrito por Corina Morera - Twitter

El invitado inesperado

Siempre que aparezco en las reuniones familiares se hace un denso silencio. Al cabo de un rato todos empiezan a hablar de nuevo, como si no estuviera delante. Sólo Laurita me mira a veces de reojo, pero noto su miedo. Aquel día estallé:

—¿Qué os pasa conmigo?
—Papá, estás muerto.
Escrito por Radon - Twitter
Elegido mejor relato de septiembre de 2013

Disparo

Le apuntó entre los ojos porque era lo mejor para no fallar. Esperó apoyándose en la barandilla para que no le temblara el pulso y, en cuanto nada se interpuso entre el punto de mira y su objetivo, disparó. Comprobó el resultado y sonrió satisfecho: había conseguido su mejor retrato.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Mariposas en el estómago

De jovenzuela a mujer, de mujer a señora. Elena nunca perdió la esperanza de averiguar lo que había deseado durante tantos años. Al ver entrar a Luis por la puerta y sentir otra vez aquellas dulces mariposas en el estómago supo que por fin sabía lo que era estar enamorada.
Escrito por Nerenka

No es un hasta luego, es un adiós

—Lo siento— me dijo, y tras ella cerró la puerta, dejando tan vacío aquel inmenso salón. Oía sus tacones escalón tras escalón, sabiendo que aquella sería la última vez que lo haría. Rápidamente, vinieron a mi cabeza los versos de Neruda.

«La diferencia, Pablo, es que yo todavía la quiero».
Escrito por Kike Sirvent - Web

Escenas matutinas

A la espera. Siempre a la espera. Su vida era un un continuo esperar. Esperaba crecer, cuando niño. Esperaba la felicidad, cuando adolescente. Esperaba éxitos, cuando adulto. Esperaba conocer el sentido de la vida, cuando viejo. Yo sólo espero no acabar como aquel que veo en mi espejo del baño.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

¡Qué lástima!

Había leído mucho. Sintió el peso del cansancio sobre sus párpados, que fueron cerrándose lentamente.

La bella Marta, protagonista de la novela todavía abierta entre sus manos, se coló en sus sueños. Pero al mismo tiempo que el libro resbaló de sus dedos, Marta se esfumó de sus brazos. ¡Lástima!
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Analogía

Nadie más, ni en la barra ni en el bar. Solamente el camarero, absorto en recoger porque la noche ha llegado a su fin. Miras ¿tu última copa? mientras el hielo tintina en su roce con el cristal cuando la mueves. Observas cómo va diluyéndose, con lentitud. Como tu vida.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

¿Soñamos lo mismo?

"Cierra los ojos", dijo antes de desaparecer. Al ver que no estaba, sonreí nerviosa. "¿Dónde te has metido?", pregunté al aire. Lo busqué pero no lo encontré, pasé años persiguiendo su recuerdo hasta comprender que no volvería. Había decidido seguir su camino sin despertarme, ya no soñábamos el mismo sueño.
Escrito por Javier Juste - Web

El cuaderno negro

Me acomodé en mi viejo escritorio, abrí uno de sus cajones y saqué de él un libro. Era de cuero negro. Pensé que tener un cuaderno "de luto" era buena idea para lo que planeaba. En su portada estaba escrito como título: "Personas a las que les deseo la muerte".
Escrito por Phoebe Mystery

Tu/mi taza

Me levanto temprano, como cada día. Pero hoy ya no es como cada día. Estoy sola, no me acompaña tu beso de buenos días.

El desayuno se me atraganta. Trato de evitar que las lágrimas me ahoguen.

Bebo de mi taza favorita. La que tú me regalaste. Tu/mi primer regalo.
Escrito por Maest

Cuando seas padre comerás huevos

Hojeaba los titulares, como cada sábado.

—¡Pues no haber comprado preferentes! 15 años de cárcel, ni puta idea. Vacuna contra el SIDA, y las farmacéuticas a forrarse. ¿Invadir Siria? No conviene ahora. ¡Hay que bajar el IBI!

—Papá, ¿qué es una hipoteca?

—¿Y tú para qué coño quieres saber eso?
Escrito por Álex Garaizar

Apuesta de futuro

Tenía dudas. Había estudiado todas las probabilidades, las estadísticas, sopesado los pros y los contras. Concienzudamente había analizado a futuro las consecuencias de sus decisiones. Finalmente, con determinación, dando un paso al frente pensó "La banca no tiene por qué ganar siempre: ¡Todo al rojo!". Y ganó. Y ganaron todos.
Escrito por Faroni

Derecho al Infierno

No terminaba de decidirse por una carrera. Sus padres le recomendaron Derecho, él recelaba de defender a acusados anodinos, pero siguió el consejo familiar. Tras duros y tediosos años de leyes, sabía que de su primer caso dependería su continuidad. El destino quiso que fuera abogado del Diablo. Aceptó entusiasmado.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Gente extraña en el funeral

Cuando murió Juan Estébanez, el escritor, fueron muchos los que acudieron al funeral para despedirlo. Su familia y amigos coincidieron en comentar que había personas muy extrañas a las que nunca habían visto.

La dedicatoria de uno de los numerosos ramos de flores rezaba así: "De tus personajes, con gratitud".
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

La porra

—Un vinito, Juan, y apúntame a la porra.
—¿Qué te pongo?
—Un euro a Luis, dos a Jacinto.
—¿Jacinto? No sé yo, ¿no lo has visto últimamente? Está rejuvenecido, saliendo con una cubana...
—Me arriesgo… Por cierto, ¿quién ganó el mes pasado?
—Antonio… ¡pero hay bote! Apostó por sí mismo.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

¡¡¡Cumpleaaaños feeelizzz!!!

Aquella calurosa noche de agosto, mis abuelos estuvieron conmigo. Cumplía seis años y nunca me explicaron por qué se llevaron a rastras, violentamente, a papá. Tampoco por qué mamá le siguió, llorando, y jamás regresó. Me insistieron después en que olvidara. Pero ¿puede alguien renegar del día en que nace?
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Trilero

Dispuse mis cubiletes y esperé. El primer pardillo que acudió sujetaba un desgastado mondadientes entre sus premolares, y lo retorcía con fruición, con su mano diestra, en un movimiento repugnantemente hipnótico.

Se alejó sin que hubiera podido engatusarle. Mis bolsillos vacíos me indicaron entonces que había vigilado la mano equivocada.
Escrito por Igor Rodtem - Twitter

La primicia

La gotita de sudor. El tembleque. La pantalla en blanco. La barrita parpadeando. Parpadeando. Parpadeando.

Abrió el cajón y sacó una pistola. Se asomó a la ventana, expectante. ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam, pam, pam, pam! Por fin, logró acertar y se volvió hacia la pantalla, resoplando satisfecho:

"TERRIBLE HOMICIDIO EN FLINGERN..."
Escrito por Álex Garaizar

Asesino a sueldo

Le seguí por las calles de la ciudad sin que me viera. Cuando él se paró en un semáforo, le apunté con el revólver. Le quité el seguro al arma. Esto no era por mí sino por mi cliente, debía hacerlo para cobrar la recompensa.

Pero no llegué a disparar.
Escrito por Phoebe Mystery

Metástasis

Arrodillada en el frío suelo y con la cabeza dentro del inodoro, iba descomponiéndose por dentro. Esas cosas pasaban, le advirtieron los médicos. Observó su reflejo en el espejo antes de volver a la cama, demacrada y sin su ondulada melena cobriza. Caminó torpemente sintiendo que ganaría en esa batalla.
Escrito por Emilio Álvarez - Web

Amnesia

Abrió los ojos lentamente. Estaba aturdida y con dolor de cabeza. Mirando a su alrededor, aquella habitación le resultaba desconocida. Fue al baño para mojarse la cara. Había un fuerte olor a humedad que provenía de la ducha. Al correr la cortina contempló horrorizada el cuerpo de un hombre degollado.
Escrito por Iván Salomón - Web

Basta una llamada

Sonó el teléfono temprano y lo cogió mi madre. Le oí decir "¿sí?". Y luego un largo silencio. La miré extrañado y vi que su rostro estaba demudado. Se sentó despacio y preguntó "¿dónde?". Entonces supe que nuestra vida había cambiado y que ya nada volvería a ser como antes.
Escrito por Gemma Torres - Web

Leyendas de pasión

¡¡Qué noche más mala!!
Culpa tuya, ¡te dije que no hicieras tonterías!
¿Tonterías? Hacerlo con pasión no es tontería, me parece a mí...
No, pero con un marcapasos en el pecho es temerario.
¿Qué tal te fue a ti?
No estuvo mal...
¿Repetimos esta noche?
Ya echaremos otro bingo mañana.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

Floripondia

Floripondia luz de la alegría. Llegó a casa sin avisar, silenciosa, llena de color. Cada mañana nos dábamos los buenos días. ¡Me miraba con esos ojitos tan monos!, que yo al verlos no me podía resistir a ofrecerle una gran sonrisa. Era tan bella. Mi mantis religiosa, la más hermosa.
Escrito por Carmen

Despertar sangriento

Siguiendo las indicaciones del terapeuta, me relajé podando bonsáis. Cogí las tijeras y empecé a recortar ramas, mientras mi mente se perdía entre el pequeño follaje. Desperté febril en mi cama. Me levanté y recorrí tambaleando el pasillo, siguiendo el reguero de sangre. Entonces vi en el suelo las falanges.
Escrito por Radon - Twitter

Punto y coma

Y feneció Venancio cuando contaba 134 primaveras, acompañado por algún familiar, la enfermera y un señor de Guinness.

¡Bienvenido al Cielo, hermano!
¿O sea que no estoy muerto?
¡En absoluto! Aquí vivirás para siempre, rodeado de...

Mas debió interrumpirse el señor, contrariado por el repentino suicidio del bueno de Venancio.
Escrito por Álex Garaizar

No hay enemigo pequeño

El encuentro se dio mientras leía el periódico. Lo enrolló y esperó que la mosca posara sobre superficie sólida. La elección: un foco, que destrozó de un certero golpe. Cortes en pies descalzos lo llevaron al suelo y vio escapar a su enemiga por una ventana que siempre permanecía cerrada.
Escrito por Saltimbanquin - Twitter

Melodías de verano

Nunca había visto a su vecina, pero la escuchaba cantar. ¿Será un ángel? ¿Será una sirena? Jamás había oído una voz así, que le traspasara el alma con esa calidez y ternura. Una noche de calor la vio por la ventana abierta y lo supo: estaba enamorado de una ancianita.
Patricia Richmond - Twitter

Pasajeros... ¡Al tren!

Después del colegio les gusta ir a jugar entre los vagones abandonados de la estación vieja.

Suben y bajan, se esconden, simulan disparos, persecuciones de mafiosos, viajes a sitios de los que nunca han oído hablar.

Es su parque temático privado. Todo un mundo de posibilidades para su infinita fantasía.
Escrito por Maest

Pensando

Todavía no lo sé, me gustaría. Me gustaría comprender por qué me excito pensándote. Me acuesto para pensarte, para tocarme imaginando cómo acaricias tu miembro pensándome. O quizá ya no me piensas y te derramas con otra mientras oigo tu voz acallando el suave zumbido y me vacío pensándote, todavía.
Escrito por M.

Fiable predicción meteorológica

En televisión pronostican cielos completamente despejados y un sol radiante. Pero mañana… llueve seguro. Mis rodillas son infalibles. Los síntomas, siempre los mismos: tirantez de piel y dolorcillo de rótulas. Es notarlos y… llueve. Pospondré, por tanto, el incendio y cogeré, cuando salga, el maletín, la gabardina y el paraguas.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Necesidad de sentir

Entre nosotros hay una mezcla de cansancio y respeto dijo el hombre a la mujer.

No quieras ponerle razones a lo que es, simplemente, un negocio contestó la mujer, recogiendo el dinero de la mesita de noche.

Jamás el dinero consigue suplir la vibración del sentimiento entre dos seres humanos.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Web

El baile

Sólo siguió bailando una pareja de ancianos: ella, ensimismada sobre su hombro; él, agarrando su mano como un pajarillo y su cintura como haz de espigas, envueltos por el pasodoble que sonaba sólo en sus oídos.

Llevaban cincuenta años de baile juntos; no iba a cambiarles la vida un apagón.
Escrito por Lola Pacheco

El dilema de Dios Todoconfundido

Llevaba siglos dándole vueltas. ¿Cuándo enviar un profeta? Primero lo pospuso, no estaba la cosa madura. Luego apareció Mahoma, y un tal Jesucristo. Intentó dejarlo estar un tiempo, pero fue peor. Y la televisión, los ordenadores... ¡Menudo lío! Se rascó la cabeza y encogió los hombros.

Meh, tampoco tengo prisa.
Escrito por Álex Garaizar

Mi última primera vez

Fue lo más espantoso que han presenciado nunca mis ojos. Él la besaba mientras ella sonreía. Una voz me dijo que ella se había convertido en su novia. Y, entonces, con las lágrimas brotando de mis ojos y un nudo en la garganta, supe que jamás me volvería a enamorar.
Escrito por Olivia Applewhite - Web

Resaca

La orina le olía como a bourbon cuando miccionó en un rincón de la azotea del edificio. Luego, aún con la bragueta desabrochada, se encendió un cigarrillo mientras se ajustaba las gafas de sol. Retuvo una arcada y se apoyó contra la barandilla para observar un nuevo amanecer de resaca.
Escrito por Emilio Álvarez - Web

Preciosa

Era realmente preciosa. Recuerdo cuando tenía la oportunidad de mirarla... ¡no se me escapaba una! La miraba constantemente, y cada vez que la veía me parecía más hermosa que la anterior. Fui tantas veces castigado por ella... pero merecía la pena por volverla a ver. Castigado mirando aquella preciosa esquina.
Escrito por Gonzalo Arbex - Web

Llamadas perdidas

4 de la madrugada. Suena el teléfono. Descuelga el auricular y escucha de nuevo los jadeos y las respiraciones entrecortadas. Maldito pervertido, es la quinta vez que llama. A la mañana siguiente vuelven a llamar del mismo número. Es la residencia del abuelo. Se pone el vestido negro entre lágrimas.
Escrito por Radon - Twitter
Elegido mejor relato de agosto de 2013

El asesino

Estaba en aquella habitación perturbadora, sola, y empezaba a sentir frío. Veía a través de una pequeña ventana la luz de la luna. De repente, me llamó la atención un pequeño destello brillante, vi una sombra y oí unos pasos. Cuando me quise dar cuenta, yacía en el suelo muerta.
Escrito por Marieta

Casualidades del destino

Ella se fijó en él. Y él en ella. Ella le admiraba con entusiasmo. Él empezó a sentirse incómodo en su presencia. Ella se apuntó a un curso del que él era el profesor titular. Se vieron a diario durante 7 largos meses. Casualidades del destino y de la vida.
Escrito por Maest

Todo un profesional

Dos veces al día fingía morirse. Solía hacerlo con acentuado dramatismo, consiguiendo con gestos aparatosos y muecas de dolor que me comiera, sin rechistar, almuerzos y cenas.

Mientras desayuno, papá, inhabitualmente inmóvil, tiene sus ojos completamente vueltos. Recuerdo haberle visto antes ese mismo rictus extraño en alguno de sus trabajos.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

Y sentenció su futuro

Miró fijamente a Alexis acodado junto a ella en la barra. No le atraían su belleza ni su talento, le seducían su melancolía, ese aire de rozar el abismo, los ojos llenos de demonios, esa boca que prometía tormentos de pasión y desdicha.

¿En tu casa o en la mía?
Escrito por Gemma Torres - Web

Leyenda urbana

Un hidroavión planeaba a nivel de las aguas del pantano. El piloto abrió las compuertas para recoger miles de litros de agua necesaria para apagar un fuego. El buceador sintió que algo le engullía.

En las noticias del día siguiente se publica: se encuentra un buzo calcinado en la montaña.
Escrito por Óscar Plaza - Twitter

Escenas color carbón

El viento jugueteaba con el ondulado pelo color carbón de ella. Las olas, de color ceniza, rompían en las rocas desde donde ella las contemplaba con su falda gris y su jersey negro. El faro alejaba las tinieblas iluminándolas. Así esbozó el dibujante su genial obra y su sonrisa.
Escrito por C.

Grasa

Devoró ansiosamente la hamburguesa mientras el sésamo del pan se le incrustaba en los intersticios de los dientes. Masticaba montones de patatas fritas y bebía de su refresco de Cola. Sudaba grasa por los poros de su cara mientras un olor a rancio le subía de la camisa color salmón.
Escrito por Emilio Álvarez - Web