La vida misma

Llegó la muerte progenitora: es de ley. Así pues, ambos percibieron entonces su mitad de la prístina heredad. Uno, lo pecuario, lo agro el otro. Vivían bien, cada cual con lo suyo. Con holgura, vivían. Mas, cuando los dos quisieron todo, todo acabó.

Es lo que siempre sucede, lo natural.
Escrito por Roberto Gracia Segovia - Web

4 comentarios :

  1. Como la vida misma... Un abrazo. Luis

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  2. Sí, es lo normal y, sin embargo, aún nos extrañamos.
    Gracias, Luis.

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  3. Es de ley, es natural, siempre es porque ha de ser, pero nunca deja de desconcertarnos lo rápida que llega. Un abrazo.
    Fina

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    Respuestas
    1. Sí, Fina. Gracias por tu comentario. Aunque yo aún añado que, siendo natural, como todos opinamos, la disensión nos extraña que aparezca.
      Otro para ti

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