Rutina

Un dulce y tímido beso en la mejilla para no despertarla. Cogió su maletín. En el espejo del pasillo se ajustó el nudo de la corbata. Cerró suavemente la puerta. Saludó al conserje y salió a la calle. Encaminó sus pasos hacia el parque y se sentó en un banco.
Escrito por FNR

15 comentarios :

  1. Podría ser la primera parte de mi 'Rutinas' de hace un tiempo. Tratan un tema similar, bastante común hoy en día, por desgracia..

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    1. Anónimo5/2/14 10:08

      ¡Qué coincidencia! Aunque, como bien dices, maest, lamentablemente es un tema demasiado común. Me encantaría leer tus "Rutinas".
      Fina

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  2. Finge, disimula, aparenta, esquiva la realidad; pero desde el más tierno paternalismo. Great, Fina!

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    1. Anónimo5/2/14 10:10

      Thanks, compi!

      Fina

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  3. El final le cambia el sentido a lo que se venía leyendo y crea toda una nueva historia. Gran relato!

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    1. Anónimo5/2/14 10:15

      Gracias, José Luis. En verdad que a la tercera va la vencida: por fin he conseguido expresar en cincuenta palabras exactamente aquello que pretendía sin necesidad de recurrir a más explicaciones. Saludos.
      Fina

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  4. Cualquiera podría encontrarse en esta misma situación. Yo mismo. Pero, en mi caso, prefiero tener la rutina de leer a FNR (por cierto, ¡magnífico relato este!) y a tantos otros que escriben en esta página. O escribir también, ¿por qué no? Es pura terapia.

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    1. Anónimo5/2/14 10:22

      Y la mejor terapia, José Antonio, tan sólo comparable a leer. Pero...¡qué te voy a decir que tú no sepas! Incluso el agradecerte tus siempre tan acertadas palabras de ánimo no es ninguna novedad. Un saludo.
      Fina

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  5. Muy bueno, Fina, ya lo creo que le has cogido el tranquillo.

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    1. Anónimo6/2/14 18:05

      Gracias, Gemma. Los halagos siempre gustan y si vienen de determinadas personas, como es el caso, te animan a seguir sumergida entre sintagmas y yuxtaposiciones. Un abrazo.
      Fina

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  6. Un hombre que necesita ser fiel a una rutina con la que engaña a todos, incluso a sí mismo, así parece dar sentido a su vida. Lo malo es que en esas calles no le espera una confortable oficina, sino el frío banco. No es fácil aceptar la realidad a veces, menos aún luchar contra ella. Algún día tendrá que asumirla, contarle la situación a la familia y buscar otro trabajo. Un relato triste y posible. Saludos, Fina.

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    1. Anónimo6/2/14 18:10

      ¿Quién en alguna ocasión a lo largo de su vida no ha deseado escapar de la realidad? Vano empeño, pues la realidad tiene los tentáculos terriblemente largos. Gracias por tu comentario, Ángel. Saludos.
      Fina

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  7. Muy bien, Fina. Y, técnicamente, impecable. Como he llegado tarde, ya queda dicho todo. Pero no quería dejar de hacerte saber que me ha afectado positivamente. Estoy con Gemma.

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    1. Anónimo6/2/14 18:11

      Si es positivamente, me alegro, Roberto. Un abrazo.
      Fina

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  8. Intentamos esconder nuestra desgracia, disfrazar nuestro problema siguiendo una rutina inútil que nos ayuda a sobrellevarlo. Lo triste es que en los tiempos en que vivimos todos conocemos a alguien así, o más triste todavía a algunos les habrá tocado vivirlo en primera persona.

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