El muro

Un día cualquiera, en vacaciones, corrió a la orilla para construir un gran castillo con sus padres, aunque esta vez de cemento y ladrillo. Al principio le pareció razonable, pero aquello creció hasta que pudo oír su propio eco dentro.

Hace tiempo que nadie la ve. Mañana empieza la universidad.
Escrito por Álex Garaizar

El hombre del tiempo

Regresó a su infancia a lomos de una tormenta, un tornado le proyectó atravesando sus propias cenizas, saltó sobre un arco iris y volvió en un vertiginoso remolino de colores.

Gárgaras, peluquería y maquillaje. En el mapa, isobaras y frentes cálidos para pronosticar ante cámara un día apacible y calmo.
Escrito por Jose Bravo - Twitter

De miel y de hiel

Subieron a la cima de la tarta, degustaron miel en la luna y pasaron noches insomnes meciendo sueños.

Despertaron el día que dejaron de improvisar la rutina, cuando el desayuno no eran risas al compás y en su cama solo imperaba ese lado vacío de encuentros y desnudo de emociones.
Escrito por Malu

Peregrinación a la disecación

Cuando la extrañeza comenzó a adueñarse de aquel rostro amado e idolatrado, las alas de las mariposas ralentizaron su efusivo revoloteo. Pero no fue hasta descubrir el vacío en sus palabras que comprendieron la urgencia de la absoluta quietud. Debían quebrantar cualquier impulso que originase el peregrinaje hacia la disecación.
Escrito por Tati Jurado - Twitter

Azul y naranja (II)

Atardece en el Mediterráneo y con la pleamar algunas olas mojan un chaleco de color naranja en una playa. Nadie lo olvidó en la arena, lo perdió un corazón, mar adentro.

A esa misma hora, en el Centro de refugiados de Cruz Roja una manta azul se seca al sol.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter
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Puntualidad

Nunca había llegado tarde a una cita. Pero hoy, iba apurado. Faltaban diez segundos para el encuentro y aún tenía que bajar dieciocho pisos hasta la entrada del edificio. Salió apresurado y tardó menos de seis segundos, pero llegó puntual. El impacto salpicó de rojo los zapatos de la chica.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Como siempre

El día de su boda nadie entendió por qué insistía tanto en hacerse una foto a solas con su madre.

—¡Cuánta tontería! —decían.

El día en que se le descosió el corazón allí estaba ella, con su vieja aguja de zurcir penas y su caja de tiritas de amor incondicional.
Escrito por *L* - Blogger

La receta de un desamor

Elaboración: 

Para empezar, tenía que separar la amistad del amor. Luego, añadir "algo" de alcohol. Después, pasar de página y mezclar las noches con unas gotas de agrias lágrimas. Para terminar, añadirle todos los buenos recuerdos al gusto y dejar ablandar.

Habría hecho algo mal. Me salió duro y roto.
Escrito por Saioa Etxegia Eizagirre

El forense y una llamada cancelada

Termina de ponerse los guantes. Retira la sábana. La luz del foco palidece. El bisturí se estrella contra el suelo. Con un ímprobo esfuerzo trata de mantenerse erguido.

Mejor lo hará abrazado a ella. Mas cómo decirle que deshaga su maleta; la niña ya no irá al campamento de verano.
Escrito por Rosy Val - Web

El buen padre

Al llegar a casa, observó con angustia a su hijo, sin duda, abocado al fracaso. Era lo más grande para él y veía cómo, día tras día, se alejaba del buen camino. Aquel que debía llevarle ineludiblemente al éxito. Pero ya era tarde. Nunca cogía la pelota. Ahora leía libros.
Escrito por Joaquín Grau

Vuelta a casa

Deambulando por carreteras, perdiéndose en besos de diferentes sabores, vasos de diferentes olores, y perfumes de diferente tacto.

Creía tener la felicidad consigo, en el mismo beso, el mismo vaso y el mismo perfume. No funcionó; lejos, en la carretera lo vio.

Todos los caminos llevan de vuelta a casa.
Escrito por Señor H.

Amores que no queman

Paula creía que estaban alargando algo que no daba más de sí. Pablo veía otra mala racha de la que saldrían. "Confía en mí, pondría la mano en el fuego por lo nuestro", había dicho él.

Así que se fue dejando sólo una nota de despedida y el guante ignífugo.
Escrito por Carmen Balibrea

Traición

Como venía haciendo en los últimos años decidió romper bruscamente y cambiar de vida. No quería darle una nueva oportunidad para que volviera a engañarla. Llamó a la abogada y le pidió que tramitara su divorcio. A él se lo diría cuando, confiado, regresara de vacaciones. Esa sería su venganza.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Melodía

Él decidió no hablarle, solo deslizó sus manos sobre el piano observándola. Ella levantó su mirada y decidió no contestar a su silencio, solo alzó su voz y comenzó a cantar. No hubo palabras pero mediante esa melodía hicieron llorar a sus corazones y expresaron todo lo que debían decir.
Escrito por Lushai

Aparca la parca (Adornos vocales I)

La ajada barca arañaba malparada la mar abrasada, vagaba al azar. Llamaradas saladas abrazan la garganta maltratada; la dañan, la arrasan. Amargas algas calman la pájara, mas jamás aplacarán al Sáhara.

Alzada la cara, lanzas carcajadas al hallar fragatas aladas amalgamadas tras largas barcazas. ¡Captan la llamada! La parca fracasará.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
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Encierro

Años encerrada en aquella densa obscuridad, ya fue suficiente depresión esto de acostarse en su tristeza y no levantarse más. Apenas recordaba cuando la trasladaron a ese estrecho lecho apagando la luz. Se revolvió incómoda, se quiso incorporar. Chocó con un techo demasiado bajo. De pronto recordó. Era su tumba.
Escrito por Marcela Isabel Cayuela

Sin salida

Todos hablaban del asesino serial, era la noticia del día. Los psicólogos lo tildaban de sociópata y la policía alertaba a la población para tomar precauciones. Soy su rehén desde que todo comenzó. Espero que él me libere, cuando lo veo al espejo le ruego que me pegue un tiro.
Escrito por Escarcha - Web

Maldito veneno

Seccionó el torso siguiendo el dibujo de la Y y analizó los principales órganos. Prácticamente terminada la autopsia, el forense no encontraba la causa de la muerte, hasta que dio con un estómago lleno de alegres mariposas. Ahora lo difícil sería explicarle al mundo que de amor también se muere.
Escrito por María Navarro - Twitter

¡Maldito domingo!

Pasó el día entero maldiciendo, contemplando enfurecido a la gente que pasaba a su lado por el parque, sonriendo, tomando el sol, tomados de la mano. Se durmió pronto, esperando que terminara esta tortura.

Al día siguiente madrugó a su trabajo, el único lugar que hacía más soportable su soledad.
Escrito por Miguel Pineda

Aburrida

Cada lunes las mujeres en la oficina contaban sus aventuras amorosas, ella era la única que nunca aportaba nada. Ese viernes quiso por fin probar suerte con un hombre que la llenase de adrenalina y le volase la cabeza, así dejaría de ser tildada de aburrida: contrató a un sicario.
Escrito por Horacio Cabral - Twitter

Sólo son niños

Tras largos segundos de total e inquietante silencio, asomó la cabeza. No había parque. Un cráter humeante dominaba el paisaje. En el centro, trozos de lo que fue un juguete y un zapato que aún conservaba su pie.

"Se reían de mí, me llamaban raro porque me gusta la química".
Escrito por José Mª Campos - Web

Inspiración

En las noches sentía latir el amor dentro de sí. Al amanecer corría a escribirlo, sin pensar y sólo sintiendo. Las palabras se agolpaban como palomas en sus manos. Todo era posible. Contar historias, liberar penas, sanar el alma. Todo menos encontrar a su lado ese amor que siempre mencionaba.
Escrito por Cecy Pérez - Twitter

Lugares comunes

"Todo en la vida está ya dicho. Habitualmente, lo que hablamos a diario son lugares comunes, verdades repetidas, palabras gastadas, existencias monótonas como la mía".

El distraído ventrílocuo no lo escuchó. Ocupado como estaba, lo extrajo de su maleta, lo calzó en su mano y dio comienzo a la función.
Escrito por Daniel Castillo

Abandono

—Me has abandonado. Después de tantos años, marcharte así... Sigo enfadada contigo. ¡Serás cabrón! (...) Ahora salgo mucho, y en la cama te sustituí por un cojín y un vibrador que compré por eBay. (...) Te sigo echando de menos...

Apagó su cigarro. Dejó las flores en la lápida y se marchó.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

El rencor del olvido

Tiene frío. El manto de tierra hace años que dejó de abrigarle y el rocío empapa el aliento de su espera. No sabe que sus huesos se deshacen bajo raíces de amapolas, rojas como el polvo que el viento esparce sobre los segundos de un tiempo que perdió la memoria.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Muerte calipigia

El resplandor de la luna llena iluminaba su cuerpo. Un juego de luz y sombras aviesas que enaltecían la imagen sicalíptica. Las líneas turgentes y calipigias de su cuerpo en posición decúbito ventral quedaban bañadas en una luz mortecina. Noche de aullidos, del lobo y del demonio que llevamos dentro.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Soy hijo único

Nunca he querido ir al médico. Ya es tarde. Me miro al espejo. Estoy amarillo. No puedo reconocerme. Me da vueltas una idea. Son tres hermanas. A las dos menores, en pocos años, se les ha muerto un hijo. Cáncer.

Mi madre es la mayor. Yo no tengo más hermanos.
Escrito por Gil Hernando de Santiago

Ojos de cristal

Madre cuelga de la lámpara mirando al vacío con ojos pánfilos. Siempre fue la luz que iluminó nuestra familia, pero cojones, lo extremista que se había puesto. Padre la mira con ojos vacuos acariciando su botella. Yo caliento mis pupilas en una cucharilla de peltre. Un cárabo disecado nos contempla.
Escrito por Luis San José - Web

El tumor

Anoche me extirparon el tumor cerebral. Esta mañana lo trajo una enfermera en un pequeño frasco de cristal. Me he quedado un instante mirando aquella masa informe en su interior y he empezado a ver imágenes: la playa, huellas, unos besos… He dejado de mirarlo para que no se reproduzca.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Cárcel de sombras

Me quedo mirando la fría oscuridad del interior mientras tu luz y calor esperan pacientes su turno afuera. Aun sabiendo que guardo sin abrir las cartas de tu mirada. Y que no acudo a las visitas de tu sonrisa. Que permanezco insensible en el vis a vis de tus caricias.
Escrito por Enrique Mochón Romera

Laberinto

Ya de noche, me bajan del vehículo atado a una cuerda. En medio del griterío me ensartan dos llamas lacerantes.

Casi ciego, busco una salida en aquel laberinto de hierros. Me acechan bultos vociferantes y sombras goyescas.

Sólo saldré más tarde, para seguir recorriendo los pueblos de fiesta en fiesta.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

La verdadera historia de las habichuelas mágicas

Pedro le refirió a su madre una fantasiosa historia sobre habichuelas mágicas, ogros y cajas que producen oro. Duda que ella le crea, aunque es mejor que confesarle que en realidad es salteador de caminos y que es él quien, cada noche, mete una moneda de oro en la caja.
Escrito por Juan Carlos Garrido del Pozo - Twitter

Transgénicos

Desde que Monsanto compró el gobierno, todas las investigaciones públicas denunciando sus atrocidades son desestimadas rápidamente.

Ocasionalmente un intrépido periodista, como en esta rueda de prensa, pone en apuros al presidente que, enfurecido, agita ridículamente sus tentáculos provocando un ataque de risa que consigue hacerme llorar por mis tres ojos.
Escrito por Jean Durand - Twitter

Cobijo

El sonido de los truenos no impidió que oyera el timbre. Sorprendida, escuchó su voz tras el interfono.

Entró en el apartamento empapado, desolado por el abandono. Secó cada poro de su piel. La tinta de sus tatuajes quemaba al ser besados, aun sabiendo que su corazón pertenecía a otra.
Escrito por Jem Ela - Twitter

Comunicación escrita

Aquella pareja se comunicaba por medio de títulos de libros. Cada día se enviaban el título de un libro, así sabían qué pensaban.

La última tarde juntos coincidieron en la autora: la escritora de novela romántica Megan Maxwell. Ella recibió "Te esperaré toda la vida" y él, "Ni lo sueñes".
Escrito por Javier Puchades - Twitter

Hojas de hierba

—Walt, quédate, por favor.
—No puedo, ya lo sabes. Tengo responsabilidades.
—¡Que les jodan! Te quiero.

Walt lloró. Yo lloré. Le sujeté con fuerza entre mis brazos por última vez y se marchó.

Ayer cené con Hache. Luego me llevó al cine a ver "Ida". A Walt le habría encantado.
Escrito por El pillo Merlín

Capitán de las sardinas

Era un gallina. Parecía valiente cuando le mandamos ir a robar los tomates de Zacarías, no parecía tan cobardica cuando accedió a bajarse los pantalones delante de las chicas.

Superaba las pruebas sin dificultad, excepto cuando le dije que me besara. Fue ahí cuando le vi temblar por primera vez.
Escrito por Raquel Lozano

Silenciados

Allí permanecen confinados. La carta de amor perfumada que ella le devolvió sin leer; el tirachinas que hizo añicos el ventanal de su habitación; el martillo que el abuelo creyó extraviar. Secretos ataviados de polvo que el viejo desván custodia, eclipsando durante décadas la verdadera desaparición de la pequeña Lucía.
Escrito por Matrioska - Web

Paula se llamaba Paula

Murió de tristeza, rodeada de caprichos y soledad, esperando una respuesta. Nunca llegaron palabras de amor, ni sobres perfumados, nunca llegó nada. Mientras tanto, en la calle helada, Paula no intentaba recordar un pasado que no tenía, y como cada noche calentaba sus manos en una hoguera de cartas robadas.
Escrito por Juan Aldea - Twitter

Alta costura

Era un hombre con los sueños rotos, como sus zapatos. Por los agujeros de su viejo hatillo se le escaparon la alegría y las risas que antaño poblaron sus días.

En su viaje a ninguna parte ha encontrado una zurcidora ocasional, decidida a remendarle el alma con pedacitos de cielo.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Cuervos

Le resultaba tan difícil resumir su historia que al final se la tragaba para dentro. 

Si hay que ser fuerte, que se note. Ningún día sin sonrisa, ninguna noche sin sueño, tan sólo aquellas palabras que se repetían desde muy niña: "No te preocupes, los pájaros negros se irán mañana...".
Escrito por Serranita - Web

Cita a ciegas

—Cuando me veas, espero no decepcionarte —había escrito ella, temerosa, antes de la cita a ciegas.

—Eso es imposible, más que eso, impensable —respondió él, tajante.

Tras una espera infructuosa en el punto de encuentro, al retirarse cada uno por su lado, quiso la suerte que sus bastones se entrechocaran.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de 2015

Un ladrón de principios

Había planificado el atraco con extraordinaria meticulosidad: la llegada, el papel a desempeñar por su cómplice, la huida...

Cuando entró en el banco, llevaba una media incrustada en la cabeza y un distorsionador de voz que lo hacían irreconocible, pero no pudo evitar salir de allí sin cancelar su cuenta.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez

Lo que no te dijo

Tras su muerte descubrimos un armario lleno de regalos sin entregar. Lazos rojos, azules y amarillos llenaban los estantes. Envueltos en filigrana: relojes, estilográficas, libros de poemas y bufandas y pañuelos. Una rosa marchita endulzaba el aire con su aroma a podredumbre.

Te quiso siempre, y nunca olvidó tu cumpleaños.
Escrito por Manu Ramírez

Mejor... mañana

Cuando leyó su participación en aquella página web, era tarde.

Al día siguiente le surgieron compromisos de distinta índole y no hizo ningún comentario. Pasaron los días... y tampoco lo hizo. Unas semanas después, quiso hacerlo pero no encontró palabras de agradecimiento para aquellos que le habían apoyado. Mejor... mañana.
Escrito por Salvador Pérez Salas

Superstición

El mundo científico se hallaba consternado. Para la Iglesia fue un duro golpe sólo comparable al asestado por Darwin. Una nueva teoría lograba explicar el fin del mundo y el inminente exterminio del Homo Sapiens: la Humanidad estaba maldita desde que Armstrong dio su gran paso con el pie izquierdo.
Escrito por FNR

Solicitud de adopción

La niña se suelta del brazo de su abuelo para agarrarle la mano a una transeúnte. Conseguida la atención de la desconocida, la pequeña sonríe con ternura y le susurra "mamá" de forma dulce. Pero tampoco esta vez hay suerte y la mujer devuelve a la huérfana a su abuelo.
Escrito por Nicolás Jarque Alegre - Web

¿Intento de homicidio?

La lucha se desarrolló durante algunos eternos segundos entre dos contrincantes dispares en fuerza. El más débil pensó que quizá había llegado su hora. Por fortuna no fue así. Aunque aquel día el mar trató de llevarme para siempre con él, no lo logró. Y aquí dejo testimonio de ello.
Escrito por Hipérbole

Oscuro

Oscuro.

Abre los ojos y escucha los pitidos intermitentes.

Recuerda lo que le pasó. Tenía un miedo atroz de morir en el quirófano, hasta que escuchó una voz, que tranquila le dijo: "Todo va a salir bien".

Ahora, se toca la boca; tiene sed. "Es un milagro", dice la voz.
Escrito por José Torma - Web

Barrotes

En el patio de la prisión un interno mira al cielo; le crecen alas, se escapa y vuela libre, entre las nubes. La voz del guardia lo baja a la tierra, a su realidad, y le ordena dirigirse al taller de artesanía: hoy le enseñarán a construir jaulas para pájaros.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

Fotoedición

—¿Qué le parece?
—¡Magnífico! —respondió la muchacha, comparando las fotografías.

En ambas, ella posaba frente al Coliseo. Sólo en una, del brazo de un apuesto joven. Sus conocidos jamás sabrán que viajó sola.

—¿Podría conocer al chico?
—Claro, está detrás de usted.

El muñeco de silicona yacía sobre el mostrador.
Escrito por Vicente Varas - Twitter

Libertad

Quería perderse en el silencio de la nada.

Una lluvia de plumas inundó su soledad sembrando de confianza sus extremidades. Se encaramó en la cresta de la azotea, extendió sus brazos y se lanzó.

La brisa desplegó sus alas dejando libre el eco que siempre había resonado en sus oídos.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Abuela

Sobreviviente de una guerra que mató a toda tu familia, te hiciste fuerte y testaruda.

Convertiste la tierra en mar; te sumergiste atravesando alambres que electrificaban tus sueños; huiste de las "duchas" temiendo tiros por la espalda. Aquel guardia te perdonó la vida. A mí me toca perdonarte la muerte.
Escrito por Sandra Rebrij - Web

La madre de Mario

Mario subía y bajaba por su calle desesperado. Con los ojos arrasados de lágrimas suplicaba que lo llevasen al hospital para ver a su madre. Gritaba que quería despedirse de ella antes de que muriera.

Una vecina lo observaba desde su ventana. Él aún llevaba la misma ropa del entierro.
Escrito por Miguel Ibáñez

Amiga con derecho a otros roces

El roce de la brisa que hace bailar las cortinas, y acaricia nuestros cuerpos desnudos mientras rodeamos nuestras vidas con un abrazo. Tus brazos que no me permitirán caer en la oscuridad del roce de la indiferencia. Tus caricias rozando mi alma. Ahora sólo quiero tener derecho a estos roces.
Escrito por Lua Luna

Le petit monsieur triste (I)

Se llama Hugo y vive en México. Los amigos le dicen "Le petit monsieur triste" porque escribe versos de amor en papelitos que se lleva el viento. Nadie sabe, él tampoco, que las palomas llevan los poemas a París, en donde una joven suspira cuando en otoño caen las hojas.
Escrito por Andrés Galindo - Web
Parte I | Parte II | Parte III

Cuenta atrás

Ahora dudaba de las promesas de una vida mejor y heroica. Había entrado en el parking del gigantesco y famoso centro comercial. Su coche iba cargado con cientos de kilos de explosivos como bomba de relojería, cuya marcha atrás indicaba que ya era tarde para arrepentirse. Cuatro, tres, dos, uno…
Escrito por Isidro Moreno - Web

Desencuentro

Me la encontré un par de veces a la vuelta de la esquina. Siempre estaba apurada, mirando su reloj.

Para conversar largo y tendido, quedamos en vernos un día de invierno bajo el Arco de Triunfo. La esperé durante horas.

El soldado desconocido me dijo:

—Aún no es el momento.
Escrito por Lucía Flores - Twitter

Especular

Comienzo como termino: corren geniales ideas por mi imaginación pero ni las rescato ni las ordeno. Quiero atraparlas y se van. Otra historia más perdida. 

Perdida otra historia más. Se va y quiero atraparla. Pero ni ordeno ni rescato en mi imaginación las ideas geniales que corren: termino como comienzo.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Recuerdo de juventud

Ana sonríe al joven de la fotografía que tiene delante. De vez en cuando mira, indiferente, al desconocido que le ofrece la sopa de la cena, resignado con su cruel olvido.

Al dorso, escritos en cursiva, un lugar, una fecha y sus dos nombres dentro de un corazón casi borrado.
Escrito por Asun Paredes

Pasajeros de primera

El tren se quedó sin carbón. El maquinista jefe ordenó arrancar la madera de los vagones de carga para seguir alimentando la locomotora. No fue suficiente. Hubo que recurrir a los vagones de tercera clase. No se molestó a los pasajeros de primera, que siguieron viaje como si nada pasara.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Herencia

Ellos fueron los primeros y únicos en saltar.

Hoy el mundo está poblado de cobardes y obligados vegetarianos, y en las tertulias televisivas no se controvierte sobre la tauromaquia, la caza o el abandono de mascotas.

—No debiste subir a la pareja de termitas, Noé —le recriminó siempre su esposa.
Escrito por Josep Sebastián - Web

Hasta que llegó su hora

Tenía la esperanza de no volver a verlo aún. Pero al abrir la vieja puerta estaba ahí. Agazapado en aquella pequeña cavidad. En la penumbra destacaba desafiante el blanco de su traje manoseado. Venía a cegar sus días. En lo alto se intuía arrogante la imagen de su jefa, Endesa.
Escrito por Sebastián Moreno - Twitter

Creador

En un descuido, una chispa prendió en la tosca figurilla apenas esbozada. Al ver cómo destellaba en sus ojos, comprendió que aquel atisbo de divinidad pondría en jaque el resto de su obra. Pero rectificar no es patrimonio de los dioses. Terminó de modelar y la avivó de un soplo.
Escrito por Elisa de Armas - Web

Canción para alejar a los monstruos de nuestros sueños

—¡Mamá! ¡Vienen los monstruos!
—Tranquila. Vamos a cantarles fuerte para que se vayan.

Uno, dos... ¿Qué ves? Una cara del revés. 
Tres, cuatro... Jugamos a hacer teatro. 
Cinco, seis... Escondidos no nos veis. 
Siete, ocho... Me como tu bizcocho. 
Nueve, diez... Entre las sombras se esconden los monstruos otra vez.
Escrito por Maest

Papá portero de Pachá

Mi madre me confesó que mi padre era portero de discoteca. No conserva ninguna foto de él. No sé si he sacado sus ojos. O su nariz.

Habré salido con su corazón. Porqué después de tu paso ha quedado blindado a prueba de matones. Ahí de momento no entra nadie.
Escrito por Maria Las Vegas

Naipes marcados

La partida de póquer acaba bruscamente. Dos hombres se ponen en pie. Se acusan de hacer trampas. Se miran con odio. Uno le enseña su navaja. El otro lo amenaza con una botella rota. En ese momento, la Muerte ocupa su puesto para repartir las cartas. La banca siempre gana.
Escrito por Cadillac Solitario

La voz de la locura

Se quedó mirando al frente, pensativo.

—Ya no puedes echarte atrás —dijo una voz que él no veía.
—Aún no he hecho nada malo.
—Va, si lo haces, desapareceré para siempre.

Aún dudaba cuando entró en el edificio, pero mató a ese inocente igualmente.

—Te mentí.
Escrito por Vanesa Reinaldo - Twitter

Big data

Al llegar al hotel cena rápida en la habitación y a dormir. Se estiró en la cama con el portátil conectado a un disco duro externo para repasar unos datos. Se durmió, se acurrucó y el disco se desconectó.

A la mañana siguiente le encontraron sepultado entre sus propios datos.
Escrito por Dídac Marín Hernández - Web

Pasión azul y blanco

En época prehistórica, nació un joven al que al correr de los años encantaría el azul y blanco de un equipo de fútbol, a tal punto de tatuar en su corazón esos colores, para sentir el latir en cada partido de domingo y poder gritar "¡Goool, goool!" y "¡qué golazo!".
Escrito por Jorge Ruiz

Votos de silencio de Joshue P. (I)

Pedía en una esquina para curar su sobriedad suplicándole al aire: "Enfermo y avergonzado decido no pronunciarme más que de aquello que conozco, la locura, la soledad y el miedo a la vida. La cobardía, la inmadurez... tales son mis oficios. Dadme una moneda para aliviar esta consciencia, esta lucidez".
Escrito por Antonio Rodríguez Gallego
Parte I | Parte II

Soledad

Observada desde oscuras ventanas regresa una noche más. Cansada, dolorida, ansiando el descanso de su hogar y temiendo a la fría soledad. Allí le esperan, como cada día, el marido que no fue y los hijos que nunca tuvo, silenciosos y ausentes como sus ilusiones.

El día se ausenta vencido.
Escrito por Inma Carrasco

Tras la línea del horizonte

La curiosidad era enorme. Así que se calzó sus zapatitos de indagar, también llevaría las gafas de las sorpresas y un bolsito de seda donde atesoraba increíbles hallazgos.

Culminó su travesía, de puntillas sobre el horizonte, la boca abierta ante la grandiosidad. Si aquello era un sueño no quería despertar.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez

A-mar adentro

Bebía agua de mar. La fogata dibujaba extrañas sombras sobre la arena. La chica de sus sueños deambulaba cerca de él. Un naufragio feliz.

Hasta que la marea alta terminó con la fogata y el náufrago despertó de un sueño en el que la chica era feliz junto a él.
Escrito por Jennifer Lihim - Twitter

Cuenta hasta diez y respira profundo tres veces

Solo podía pensar en una cosa mientras caminaba por la fría noche. La rabia nublaba todo lo demás, esa sola idea le rondaba todo su ser. Sabía que no era nada bueno pero no podía sacarla de su mente.

Aunque seguro que después de darle tantas vueltas no lo haría.
Escrito por Valentín Bayón Muntaner

Cactus

La crítica de su madre había calado profundo: "Sos como un cactus, nadie desea tocarte". Una semana después, comenzó a sentirse lento y con cierta preferencia por estar al sol, cosas que atribuyó al frío y al estrés. Finalmente, cuando se estaba afeitando, la máquina se le atoró de espinas.
Escrito por Noelia Antonietta

Distantes

Se había quedado abstraído mirando al vacío, cuando lo que quería era estar bien despierto para gozar plenamente con ella mientras sentían sus cuerpos, adornando con exquisitas palabras el amor que los enganchaba. Ella no había llegado a la cita, llevaba esperando abajo en el abismo a que él bajara.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

La cena de los idiotas

Aterrado por el rugido, bizquea y trata de no atragantarse con las verduras salteadas. Yo alzo mi copa ante los demás invitados y, bajo el mantel, vuelvo a reproducir el tono "Cecil" en el móvil. Sólo para confirmar que gracias al conocido cazador de fauna amenazada he ganado la apuesta.
Escrito por Belén Sáenz - Web

Orgullo y prejuicios

El sargento de la Guardia Suiza caminaba cabizbajo bajo la columnata. Se sentía abochornado cada vez que aparecía en público con ese estúpido uniforme. Decidido, dimitiría y se buscaría un trabajo donde no se sintiera como un tuno en el Día del Orgullo Gay. De ayudante de mago, tal vez...
Escrito por Juas

Balance positivo

Recién licenciado, abrí la primera oficina del banco de abrazos. Desde entonces, los atesoro en mi corazón, acorazado contra el desaliento. Cuando algún amigo —jamás les llamo clientes— los necesita, se los devuelvo incrementados con sonrisas.

Ahora que hago balance de mi vida, puedo decir que soy un hombre rico.
Escrito por Carles Quílez - Web

El precio a pagar

En ese momento, la puerta se abrió y sonó una explosión. Era una trampa, estaban avisados pero no quisieron ver la realidad.

La curiosidad mató al gato, y en este caso también a todos los rehenes que estábamos esperando la salvación. No siempre puedes volver atrás para corregir tus errores...
Escrito por JuanMa Neira

Relax

Su boca semiabierta contra el suelo da una arcada. Un líquido tibio roza su pómulo y llega al ojo. Trata de incorporarse. Hace una grotesca vuelta y tumba el mueble. El ojo luminoso del televisor pestañea una última vez, la imagen de una mujer recomendando las bondades de un producto.
Escrito por Ibarlin

Cincuenta por ciento

Dios y Satanás observaban. En cada juicio reclamaban sus almas, la balanza de buenas y malas acciones sentenciaba.

Yo, en espíritu, estaba un poco acojonado. Mi proceso acabó con la balanza totalmente equilibrada; maldije el día que no ayudé a cruzar a la viejecita. 

Satanás eligió cara y Dios, cruz.
Escrito por Salvador Esteve

Finales sin final

Tengo una libreta llena de frases inconexas escritas en un intento de convertir situaciones cotidianas en meras adaptaciones ficticias que se adecuen al espectador. Quizá se muestren en todo su esplendor o puede que no salgan de ese cajón húmedo y mohoso dispuesto a vaticinarles ese lúgubre final sin final.
Escrito por Clemente Barahona - Twitter

Fugaz

Se gustaron, coincidieron y ella solo se dejó llevar por lo que en ese momento sentía. Aunque él no sintiera lo mismo, a final de cuentas el mismo sentimiento inicial los había cruzado. Bien sabía que lo único que valdría era haber vivido ese instante donde ambos fueron uno solo.
Escrito por Mina

Diálogo imposible

No me responde... Mañana tendré mejor suerte, espero. Lógico que, tras tanto tiempo sin prestar atención a nada más que mis propios deseos, no sea capaz de observar y percibir los mensajes corporales de los demás. Evidente que, por mucho que me empeñe, quien no respira no me puede contestar.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Inocencia de masas

Un señor desconocido para mí (pero muy famoso porque la gente lo seguía y gritaba fuerte no me acuerdo qué nombre), nos regalo una pequeña muñequita. No era tan linda. A mí me dolía la panza, tenía mucha hambre, pero me olvidaba porque solo pensaba en jugar con mi regalito.
Escrito por Nicolás Libardoni