Magia negra

Todos en el poblado sabían que cuando el chamán hacía vudú, el desdichado destinatario de su magia negra acababa muriendo. Así que esta vez decidieron que era inútil desperdiciar agua y comida. A la semana lo encontraron muerto, quedando definitivamente confirmado el poder sobrenatural de quien velaba por sus destinos.
Escrito por Paz Monserrat Revillo - Web
Anónimo hasta septiembre

La buena educación

En qué se habían equivocado en la educación de su hija era algo difícil de precisar. Lo que sí podía afirmarse a ciencia cierta —pensó el presidente mientras escuchaba a la líder terrorista que tenía en vilo a su nación— era que, por mucho que quisieran, ya no podrían remediarlo.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Cuenta atrás

Inquietud amenazante que en mi corazón vibra a golpes con cada segundo. No hay ni un minuto de silencio y a la hora de la verdad se renueva siempre durante el amanecer de cada nuevo día.

—Por favor, papá, mamá dice que ya dejes de contar en cada tiempo muerto.
Escrito por Antonio Ortuño Casas
Anónimo hasta septiembre

Su último juego

Escogió a su víctima entre sus condiscípulos. Durante una semana lo persiguió por doquier. Cuando su víctima se distrajo para comer, le robó el preciado móvil. 

A las horas del hurto, ante las preguntas de la policía, solo atinó a contestar: "Quería jugar a los Pokemón sin gastar mi saldo".
Escrito por Daniel Quiroz Castro - Twitter
Anónimo hasta septiembre

El hijo de la mujer gigante

No va a alcanzar la altura de su madre, aunque ya ha adelantado al hombre jirafa y su agilidad y complexión son comparables a las del gran gorila. Sus primeros ensayos bajo la carpa empiezan a despertar el asombro y la admiración de todos, para orgullo de Goliat, el enano.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Exnovio

Sus grandes manos recorrieron el sendero de mis caderas, calibrando la talla de mi último vestido. Sus castos besos sellaron orificios que destilan humanidad. Sus caricias tornaron mi triste palidez en rojo pasión. Su seria mirada sobre mis párpados cerrados.

Sería su última obra de arte, su cadáver precioso, perfecto.
Escrito por Arimike - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Batir de alas

El estado de ánimo de su pareja no debía seguir condicionando su alegría. Mas un día, como otro, descubrió que podía ser feliz aunque ella estuviera triste o enojada.

Al fin libre, dueño de su vida, se sintió renacer; cantaba bonito todas las mañanas, le sabía a gloria el alpiste.
Escrito por Miguel Ibáñez
Anónimo hasta septiembre

Borrón en el expediente

Aquel día recibiría una mención tras treinta años en la policía; había detenido a más de diez asesinos en serie, pero la prensa siempre le achacó que no detuviera al "asesino de corruptos".

Él les decía que era muy difícil atraparlo. Lo que él no sabía era que lo destaparían.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web
Anónimo hasta septiembre

Carencias

Tengo fundadas sospechas de que nuestras almohadas se entienden. Anoche, al ir a acostarme, las sorprendí enredadas como contorsionistas en plena función. Juraría que hasta jadeaban sudorosas mientras perdían no pocas plumas en el ardoroso encuentro.

He creído oportuno que lo supieras. Eso, y que deseo frenéticamente que vuelvas conmigo.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez
Elegido mejor relato de agosto de 2016 (mes anónimo)

Zoótropo

...seguiré cabalgando por este camino eterno en pos de la yegua que me acompañaba en cada giro y que escapó, llevándose las riendas de mi corazón. Sé que nunca la encontraré en este tiovivo sin final, pero el amor no sabe de imposibles. Nunca pararé. Aunque me flaqueen las fuerzas...
Escrito por Pablo Núñez - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Estancia obligada en el castillo de los monstruos

Anoche, el fantasma malo me robó el pelo mientras dormía. Hoy me vigila la serpiente de un solo ojo colgada del cuello del monstruo verde sin boca. Las brujas blancas retienen a mis papás tras la ventana encantada; me sonríen llorando, como en una pesadilla... Pienso despertar cuando me cure.
Escrito por Manuel Bocanegra - Web
Anónimo hasta septiembre

El cronotipo

Noches enteras sin dormir. Esto no es vida. Yo quisiera ser como ella, siempre tan despierta, tan fresca desde temprano, en la mañana. Pero el destino ha hecho que tenga que estar siempre alerta, con los ojos muy abiertos, en medio de la oscuridad... Ya se levanta la odiosa alondra.
Escrito por María José Viz Blanco
Anónimo hasta septiembre

La discreta hija de Icario

Cuando Penélope labraba la gran tela, descubrió que se deshacía sola en cada nueva hilera. Desde entonces, dejó el sentido del deber que todos le conocieron durante veinte años, y se dedicó a tramar engaños para ocultar las causas de su fogosidad permanente por el cerrado asedio de sus pretendientes.
Escrito por Guillermo Arnul Castillo Ruiz - Web
Anónimo hasta septiembre

Una mala idea

Se lo habría tenido que pensar mejor. ¿El cementerio a media noche? ¡Qué locura!

Apretó el morral con las velas: negras, rojas y solo una blanca. El aullido de un lobo le erizó la piel. Sombras humanoides se materializaban a su paso.

Definitivo, no había sido una buena idea venir...
Escrito por José Torma - Web
Anónimo hasta septiembre

A la caza de sueños

Un profesor de edad mediana decidió escribir relatos cortos sobre momentos casuales de la vida. "¿Y por qué no una novela?", le preguntaron. "No soy corredor de largo aliento. Prefiero las distancias cortas", respondió. Ahora anda siempre con una libretita "por si las moscas". En sus sienes ya aparecieron canas.
Escrito por Ruperto
Anónimo hasta septiembre

Ligero de equipaje

—¡Menuda mierda de habitación! ¡Cuidado con la maleta, que te rajo! Y como los gemidos de vuestros clientuchos me molesten, ¡la armo! Díselo al imbécil de abajo. Necesito calma para preparar un trabajito. ¿Qué cojones miras? ¡Pírate!

"Al fin solo. Aquí está: ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en... ¡Sublime!".
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez
Anónimo hasta septiembre

Clase obrera

La hormiga nace, observa y parte galería arriba hacia la superficie. Allí sigue una hilera de congéneres y, de vuelta, carga entre los dientes el alimento que servirá afanosa a la reina.

Pasará sus últimos días contemplando inmóvil cómo las demás hormigas parten con decisión galería arriba, hacia la superficie.
Escrito por Álex Garaizar
Anónimo hasta septiembre

Y tú sin saberlo

Aprendí papiroflexia cuando te conocí y por cada cita contigo un animal nacía entre mis manos y un papel. Un día grulla, después un elefante, en una semana mi zoológico y al mes tenía hábitats naturales para ellos.

A un mes de tu cumpleaños sé que te regalaré: mi museo.
Escrito por Geyna López - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Manuales y frases para madres

—¡En cuanto venga tu padre...!
—¡Si tienes más comida que la que te puse!
—¡Pues ya lo tienes para la merienda!
—¡Ni pelota ni peloto!
—¡El domingo, sin paga!
—¡Sin tele una semana!

Cerró la revista Mamás primerizas dejándola sobre su abultada barriga y, recordando a su madre, se durmió.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web
Anónimo hasta septiembre

Insumisa

Él deja flotando en el aire unos amenazantes puntos suspensivos. Espera que ella entienda, analice y valore lo que llevan implícito pero que sus labios no han mencionado. Y así es, ella comprende, medita, evalúa... y a continuación, explícitamente, le planta en la cara un punto final y pasa página.
Escrito por Rafa Olivares - Web
Anónimo hasta septiembre

Una párabola

No hizo caso cuando le tocaron las patas y la panza. Soportó imperturbable que le palparan las orejas y la cola. Pero cuando comenzaron a manosearle la trompa, ya no aguantó más. Por mucho que supiera que sólo se trataba de una parábola, el elefante aplastó a todos los ciegos.
Escrito por Plácido Romero - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Amor imposible

Me obligaste a decirte adiós. Y, cuando creía que te había olvidado, apareciste para romper la monotonía encontrada como solución a tu ausencia.

Ahora, a las dos de la mañana, fumando compulsivamente mientras escucho el dulce resoplido de un saxo terminando sus notas, un último hálito de esperanza me atormenta.
Escrito por Mozasmo
Anónimo hasta septiembre

Y los sueños, ...

Fue hija única. De pequeña jugaba con sus amigas imaginarias. Preparaba comiditas a Leonor y Esperanza en su cocinita rosa.

Ahora que es viuda con un hijo emigrante las ha recuperado. Toma el té con ellas a diario charlando sobre cómo será su primer nieto y soñando con poder visitarlo.
Escrito por M. Carme Marí - Web
Anónimo hasta septiembre

Visita inesperada

No recuerdo el tiempo que hacía. Si llovía o había sol. En la radio sonaba New York, New York de Frank Sinatra, esto sí lo recuerdo. De repente apareciste. Como no te esperaba, me sobresalté. Lo demás vino rodado. Aún me tiemblan las piernas del susto que me diste, gato.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez
Anónimo hasta septiembre

En la costa sin papás

El hilo musical escupe "Because I'm happy", Akanni, serio, vigila la mesa siete recién ocupada por seis imberbes adolescentes que cargan smartphones y paquetes Marlboro.

Hoy fue bien el servicio, consiguió 34 € de propinas, lo mismo que pagaron cada uno de los chicos de su edad por la cena.
Escrito por Malu
Anónimo hasta septiembre

La duda

—¿Aquí fue?
—Sí, estoy segura.
—No se ve ningún rastro. Quizá la humedad de esta noche o la neblina lo han borrado todo. Solo recuerdo que usted y yo íbamos sobre la pista que nos llevaría hasta el asesino. Estoy confundido.
—Le aseguro que fue aquí donde caímos muertos.
—Quizá...
Escrito por Elizeus58 - Web
Anónimo hasta septiembre

Niebla húmeda en los ojos

Noche de niebla sombría en la carretera, lentos los kilómetros pasan. Ellos pequeños duermen detrás, emocionados, asustados sin saber por qué. Tan altas horas viajar para qué. Ya no verían al abuelo. Llovió durante todo el día. La casa quedó húmeda, como los huesos. Ahogando las lágrimas en la madrugada.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web
Anónimo hasta septiembre

Madre no hay más que una

Tras robar en un banco, corría por las calles perseguido por la policía. Al doblar una esquina, vio a una viejecita, cargada con bolsas, que no podía abrir la puerta de su casa. Se detuvo a ayudarla, los policías llegaron y lo detuvieron. Él sonrió y dijo: "Es mi madre".
Escrito por Enrique Angulo - Twitter
Anónimo hasta septiembre

La muerte es una fiesta

Cuando llega la medianoche del 31 de octubre, el cementerio se transforma en un perturbador festejo. Los muertos despiertan de su eterno descanso para bailar, poseídos por una sinfonía demoníaca. Bailan sin parar hasta que al amanecer vuelven a su profundo sueño; porque a medianoche, la muerte es una fiesta.
Escrito por Una escritora que no sabe escribir - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Galácticos

Los hombrecillos verdes escucharon el himno con dos dedos sobre el abdomen, flotando sobre el azul césped. Charly, el robot, ejercía de maestro de ceremonias. La final terminó con la victoria de los demonios rojos por cuatro muertos a dos, celebrándose un ágape con la comunión de los nuevos héroes.
Escrito por Pepe Illarguia - Web
Anónimo hasta septiembre

Desorden gramatical

Nominativo era un sujeto insubordinado que no concordaba con su entorno. Sus amigos circunstanciales lo instaron a apropiarse de objetos ajenos.

Acusativa, su mujer, suspendió sus juegos copulativos. Pero persistió y los agentes lo redujeron.

Al concederle la condicional, se volvió un rebelde sin causa. Su vida carecía de finalidad.
Escrito por Carmen Cano - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Valor

Anoche llegó tarde, ella ya dormía.

Sonó el despertador y salió de entre las sábanas sin hacer ruido. Duchado y vestido, la besó levemente y se marchó, una vez más, sin tener el valor de decirle que ya no era la mujer de su vida.

Ella fingió que aún dormía.
Escrito por Inma Carrasco
Anónimo hasta septiembre

Obras

Estaba jubilado y pasaba las horas muertas mirando las obras en construcción de su ciudad. Cuando comenzaron los cimientos de aquel edificio singular, se dio cuenta enseguida de que algo fallaba. Se dirigió al Ayuntamiento y pidió una cita. Pero el Concejal de Urbanismo de Pisa no lo quiso recibir.
Escrito por Pepe Sanchís
Anónimo hasta septiembre

La cena de los carroñeros

Sobrevolábamos el árido desierto en busca de comida, cuando divisamos a lo lejos algo que se movía lentamente. Se trataba del cuerpo de un hombre joven que agonizaba de sed. Bajamos todos del cielo dispuestos a esperar, en cuanto expirará el último aliento lo devoraríamos hasta dejar solo los huesos.
Escrito por Encarna Cuesta García
Anónimo hasta septiembre

Babel: El hijo del conserje

Me paso el día entero jugando con el ascensor. Pulso números al azar en el tablero. Voy por los pasillos del edificio escuchando detrás de las puertas numeradas. Aprendo palabras en swahili, japonés, alemán e inglés. Nadie se entiende con otro. Quizás por eso nunca se enteraron de mi muerte.
Escrito por Vicente Varas - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Quiso la casualidad

Mas volviendo al relato de los hechos acaecidos en la tarde del veintitrés del corriente añadiré, con permiso de su señoría, que fue esa circunstancia la que provocó que el susodicho Eladio Montero se presentara en la casa escopeta en mano y, bien lo sabe Dios, dispuesto a derramar sangre.
Escrito por José Ramón Sánchez Varela
Anónimo hasta septiembre

Noche loca

Normalmente, suelo hacerme preguntas mucho más trascendentales, pero ahora, lo único que realmente me inquieta, es saber lo que pasó anoche en aquel callejón, de dónde sale este asfixiante olor a bálsamo, y quién demonios duerme conmigo al otro lado de la cama. No me atrevo a dar la luz.
Escrito por Luis San José - Web
Anónimo hasta septiembre

Desvelo

Su cuerpo tendido no paraba de buscar inútilmente una postura. Hostigada por mil ansiedades, se estremeció ante el roce metálico en la puerta. La tensión cedió tras el sonido de los muelles de la cama de su hija. Alivio y cansancio, en feliz alianza, lograron al fin cerrarle los ojos.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Anónimo hasta septiembre

Día de playa

—¡Inútil!

Comenzó a hundir el rostro en la arena, a través de la toalla.

—Nuestros amigos son todos jefes, y tú, ¿qué? ¡Idiota!

Apretó más hasta que no quedó rendija por la que entrara el aire.

—Si ya me lo decían. ¡Perdedor, fracasado!

Superado el momento de pánico, se acabó.
Escrito por Argonauta
Anónimo hasta septiembre

Espejos

La seguí porque emanaba un aire de misterio irresistible. Quería saber quién era, dónde vivía, qué costumbres tenía. La perseguí toda la noche y de madrugada desistí. Extenuada, tomé un taxi a casa, pagué el trayecto, y, al marchar el coche, vi pasar su reflejo a través de los cristales.
Escrito por Manoli VF - Web
Anónimo hasta septiembre

Avempace

Vagaba por Fez. Calor, gentío, especias, curtidos, todo era un compendio mareante de asombro y tedio. Tras la resaca del zoco me vi varado cual elefante marino en el acantilado de una trastienda; me ofrecían una llave, palabrería al marrasquino, del hogar de un extranjero de latitud ignota...

La compré.
Escrito por Plinio el Bizco
Anónimo hasta septiembre

Querida amiga

Hoy vi tendido tu muñeco de trapo. Cuando llueve, se empapa el fieltro y un hilo de agua chorrea por los muñones que simulan sus manos. Desde abajo parece que se le escapa la vida.

Jamás te habías separado de él, seguro que ya no necesitas abrazarle durante los bombardeos.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Espejismo

Se despertó y con pasos somnolientos entró en el cuarto de baño, esquivó las imágenes desparramadas en el suelo y levantó la taza del váter. Tiró de la cadena al terminar y, antes de salir, miró con lástima el espejo: el pobre se hacía mayor y empezaba a perder reflejos.
Escrito por Margarita del Brezo - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Salvación

Callada repetía su nombre, buscaba solución a su problema de traición, no la había, entonces decidió ponerle fin a su dolor, corrió desesperada hasta el balcón. Doce pisos calmarían su aflicción. Pensó, sintió, lloró, no lo logró.

Detuvo un segundo su respiración y simplemente flotó. Revivió desde el desamor.
Cecy Pérez - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Leñadores

Decidieron hacer leña del árbol caído y no se anduvieron por las ramas. Cortaron por lo sano, a fin de cuentas era el árbol del ahorcado. Alguien dijo, con un nudo en la garganta: "Entre todos lo mataron y él solito se murió. Muerto el perro se acabó la rabia".
Javier Igarreta Egúzquiza - Web
Anónimo hasta septiembre

Su pintalabios preferido

Primero, le puse el rímel que alargaba las pestañas y un poco de colorete. Era un día especial y estaba preciosa. Después, le delineé los labios para pintárselos a continuación con la barra rosa, su preferida, la de sabor a cereza. Lástima que nunca volverá de la muerte para saborearla.
Escrito por Valentín Bayón Muntaner - Sttorybox
Anónimo hasta septiembre

Agripnia

El conde no puede conciliar el sueño. Le cuesta mantener cerrados los ojos. No logra dormir. Se agita nervioso. Se levanta. Se pasea. Intenta de nuevo quedarse dormido. No lo logra. El conde sufre de insomnio desde que sabe que el profesor Abraham van Helsing ha llegado a la ciudad.
Escrito por Juan Pedro Ortega Sánchez - Web
Anónimo hasta septiembre

Acabar con la rutina

Una pícara sonrisa se le escapó al imaginarse con su joven profesor de tenis. 

Había estado dándole vueltas al tema y por fin se decidió: necesitaba cambiar de secretaria.

Por primera vez desde hacía bastante tiempo ambos estaban de acuerdo: había sido una excelente idea acudir a un consejero matrimonial.
Escrito por FNR
Anónimo hasta septiembre

Solo un instante

Solo un instante. Suficiente para sentir su mirada. Era huraña, dura y despreciable. No tenía ojos, no tenía nombre. No existía.

Su sombra se me antojaba gemela de mi sombra. Nunca llegué a conocerle. Me dijo: "Ven".

El espejo quedó hecho añicos. Es lo último que recuerdo antes del disparo.
Escrito por Gil Hernando de Santiago
Anónimo hasta septiembre

Sin palabras

Cuando llegan a casa, él redacta largos informes del ministerio en el portátil mientras habla por teléfono y ella atiende interminablemente a sus contactos en Facebook, Twitter e Instagram. Cuando están juntos, tras la cena frente al televisor, agotadas ya todas sus palabras, permanecen siempre en silencio, sin decirse nada.
Flor Belmonte
Anónimo hasta septiembre

Aturdido

Estoy de pie, con la boca seca y la agitación del pulso en retumbante golpeteo. 

Confundido, rebusco pero el mareo no permite ningún recuerdo, alguna pista que ayude a explicar por qué estoy frente a este bulto sangrante, con la camisa salpicada y desaliñada, y este cuchillo en la mano.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Huellas

Senderos sobre arena mojada, fugaces, a merced de la marea. Mis pisadas avanzan hacia el infinito, no consigo llegar... El agua es mi fuerza, me dio la vida y ahora me la arrebata. Este instante no permanece, ¡mi sendero ha sido tan breve! Tal vez tú diseñes nuevamente para mí.
Escrito por Pilar García
Anónimo hasta septiembre

La fe

El gallo no cantó aquella noche. En realidad no había cantado nunca. Los vecinos estuvieron esperando hasta el amanecer... pero no lo hizo.

Personalmente no creo que un gallo de cerámica llegue a cantar nunca, pero así somos: personas oscuras que esperan que un gallo las saque de su oscuridad.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter
Anónimo hasta septiembre

El alma se serena

Hoy acabaré con ella, me quita tiempo, me roba vida, aunque ya no me haga compañía, no puedo más.

Sin dudarlo, fue hacia ella. Rápidamente la cogió en sus brazos y, desde el balcón, la lanzó al vacío.

En la calle quedó destrozada. Sin voz... y la pantalla totalmente rota.
Ismael González Martín
Anónimo hasta septiembre

Teorema de la telaraña

Su mente nunca está callada. Preguntas, ideas y planes la recorren sin orden ni razón. Su infancia, el pasado en el psiquiátrico, el presente y las fantasías se entremezclan en su mente, que confunde hechos, tiempos, rostros... La telaraña no guarda equilibrio, pero debe seguir tejiendo mientras espera una presa.
Escrito por Olga
Anónimo hasta septiembre

Recordándote

Vi jardines secos y mares floridos.
Vi girasoles mirando a los cuatro puntos cardinales.
Vi puentes sin río y ríos sin puente.
Vi partituras vacías y trompetas mudas.
Vi falsas verdades y verdades falsas.
Vi el orden en tu mente caótica. Mi orden en tu caos.

Y cerré los ojos.
Escrito por Crispín - Web
Anónimo hasta septiembre

Desengaño

Esperaba otro trato. ¿Tan difícil es mostrar algo de empatía? Ahí estaba, con semblante riguroso, ¡sin atisbo de sentir algo más que su propia mezquindad! Pero no le iba a dar el gusto de enojarme. Se iba a ir por donde había aparecido, sin el premio que buscaba. Mi alma.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter
Anónimo hasta septiembre

¿Quién les pedirá perdón?

No hay nada que se recuerde tanto como lo que más se quiere olvidar.

Su rostro, marchito, aún se inunda de lágrimas al evocar con voz temblorosa aquellas noches de pavor en los internados del miedo, cuando, amparados por un Dios y la oscuridad, yacían sotanas levantadas sobre inocentes cuerpos.
Escrito por Javier Puchades - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Una historia de amor

Un día la fuerte vegetación que los separaba desapareció. El mar al verla la deseó. Era una plácida y delicada alameda. Le mostró sus caracolas espumosas hasta que ella sonrió. Le cantó bonitas canciones de amor y la embelesó. Un mal día la inundó y, poco a poco, se apagó.
Escrito por Maite Moreno
Anónimo hasta septiembre

Crisálida

Comenzó a desnudarse muy despacio. Las ropas se desprendían de su cuerpo como una placenta que, ya inservible, se retira. Su cuerpo surgía húmedo, brillante, resbaladizo. Recién nacida a la luz y a la vida. A la lluvia.

Ya desnuda, mientras el aguacero arreciaba sobre su cuerpo, empezó a moverse.
Escrito por María José Rodrigo
Anónimo hasta septiembre

Rebelión

Le arrebataron su futuro, pero no se conformó. Tenía tiempo y ganas.

No encontró muros ni alambradas en Internet. "El mejor de su promoción" relucía en sus manos.

Mientras libera sus ilusiones esperando ser admitido en Medicina, sus ojos sueñan mirando emocionados a través de los barrotes de la prisión.
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Escorpión

Aborrece la luz. Acecha bajo la arena donde la oscuridad reinante y el frío inmutable le ofrecen refugio. Aguarda impasible evitando el contacto directo. Sus presas, con frecuencia heridas, deambulan desorientadas por los desiertos farragosos que él domina. Cazador solitario, urde concienzudo su emboscada hasta clavar, perverso, su aguijón mortífero.
Escrito por Matrioska - Web
Anónimo hasta septiembre

Una pareja

Él es fuerte, noble. Ella tiene físico frágil y rostro de porcelana pálida. Él ofrece su ayuda. Ella acaricia su cuerpo. Caminarán unidos, bajo el sol y la luna, hasta la muerte.

En casa se acomodan en el sofá, mientras su hija pregunta: "¿Te gusta el nuevo bastón?".
Escrito por María Jesús Briones Arreba
Anónimo hasta septiembre

El pollo que soñaba ser faisán

Soñaba con su plumaje de bellísimos colores, alas de color púrpura, con el ámbar de sus plumas del cuello, con el tornasolado de su cola. Cómo se pavoneaba cantando al amanecer después de una apasionada noche.

Despertó colgado con un profundo tajo en el cuello con diez mil congéneres más.
Escrito por Santiago
Anónimo hasta septiembre

Palabras

Tenían todo preparado, cada cosa en su sitio, con su orden perfectamente entendible. Hacía ya tiempo lo habían planeado, ya era demasiado tiempo juntas, y tenían tanto por decir que, en cuanto vieron la oportunidad, decidieron unirse y salir todas formando una historia.

Hoy el libro se publicó con éxito.
Escrito por Leire Frex
Anónimo hasta septiembre

La foto muerta

Pedro me enseñó una foto muerta de su mujer, que le había abandonado por otro hacía poco: fondo blanco, perfil tres cuartos, sonrisa helada, ojos vacíos; la típica foto de estudio. Como aquella mujer había 100 en el bar; pero era aquella, sólo aquella, por la que mi amigo lloraba.
Escrito por Aurora Baeza
Anónimo hasta septiembre

Aburrimiento

Cuando el juez le preguntó por la razón de su horrendo crimen, el joven respondió, sin alterarse, que no podía soportar por más tiempo el aburrimiento de su vida y que, tras mucho pensarlo, había llegado a la conclusión de que no había nada como matar para matar el tiempo.
Escrito por Juan Alberto Campoy Cervera
Anónimo hasta septiembre

El peso del abandono

Con un aparato de alta precisión pesó su libreta todavía virgen. La fue llenando de relatos de cincuenta palabras, constatando que después de cada uno de ellos el peso aumentaba paulatinamente.

Cuando abandonó la vieja libreta, dejando el último relato en la palabra cuarenta, la pérdida de peso fue notable.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web
Anónimo hasta septiembre

Salvando el mundo

Cada tarde se reúnen en el bar para arreglar el país. Son las mejores horas del día. Vicente, Manolo y Luís crean un gobierno de unidad, suben sueldos, generan empleos, prohíben desahucios e imponen justicia. Aunque, de regreso a casa, su precaria economía familiar les impedirá salvar su pequeño mundo.
Escrito por Gloria Arcos Lado
Anónimo hasta septiembre

Calendario

Era la primera vez en siglos que llegaba tarde al relevo. En contra de lo que había previsto no hubo malas caras por parte de su compañero.

—Parece que fue bien tu cita con Miércoles... —dijo Sábado.

Y Domingo se puso tan rojo que lo declararon festivo de por vida.
Escrito por Ignacio Urtiaga
Anónimo hasta septiembre

El conjuro de la bruja pirata parlanchina

Son muchas las leyendas que mencionan la roca del Navegante. Una piedra con forma de cara que guió al barco de cabecera de la expedición al tesoro. Pocos conocen que la hechicera Brenda lanzó sobre el capitán aquella maldición que rebotó sobre su medalla de San Cristóbal, patrón de navegantes.
Escrito por Salvador Gallego de Aymerich - Twitter
Anónimo hasta septiembre

La sombra

Alguien me dijo que lo mejor para seducir a una mujer era sembrarle una duda. Así lo hice y funcionó tan bien que ahora Lía es un enorme árbol bajo cuyas verdes ramas puedo descansar, sabiendo que a su sombra llegan las respuestas a todas las preguntas de la vida.
Escrito por Andrés Galindo - Web
Anónimo hasta septiembre

La Blanca Caperucienta Durmiente

Había una vez, en un castillo, una mujer licántropo y sus hijas brujas que envidiaban a su hermanastra Blanca Caperucienta. Entonces decidieron mandarla donde su abuela esperando que un ogro la devorara en el camino. Caperucienta, al oírlas, cruzó el espejo parlante del armario, aventurándose en nuevos y desconocidos mundos.
Escrito por Jean Durand - Web
Anónimo hasta septiembre

Una mañana

Una mañana, en apariencia similar a cualquiera de las que integraban su invariable actualidad, despertó viendo cumplido el sueño que llevaba años persiguiendo: ser idéntico al actor más aclamado y valorado del momento. Minutos más tarde, y ya iban tres esa semana, volvió a olvidar el guion. Y quién era.
Escrito por Gabriel Pérez Martínez - Web
Anónimo hasta septiembre

Mantis religiosa

A éste lo encontró en las páginas de sucesos. Siete años por violación. Esperó pacientemente a su primer permiso carcelario. Seducirlo fue fácil. Como los doce anteriores, una vez dentro de ella eran más vulnerables que nunca. Una cuchillada fue suficiente. De vuelta al convento rezó trece avemarías como penitencia.
Escrito por Stbn
Anónimo hasta septiembre

El secuestro

Me seguía, oía su respiración en mi nuca, su vapor, su jadeo. La calle mojada y solo una luna brillante. Escuchaba sus pasos junto a los míos. Escalofríos recorrían mi cuerpo. "Otra vez no. Dios, ayúdame". Lloraba. Estaba cerca, demasiado. Temblaba. Lo sentía. Giro sobre mí, aterrado. Era mi sombra.
Escrito por Nicolás Libardoni
Anónimo hasta septiembre

Julia

Manuel se acercaba en el carro y yo saltaba y agitaba las manos para avisarle de que al doblar la curva había tenido un accidente.

¿Por qué no me veía? ¿Venía tan concentrado al timón?

Cuando ya ambos descansábamos eternamente, me aclaró que mientras manejaba iba pensando en su Julia.
Escrito por Omar Martínez González
Anónimo hasta septiembre

Egos olímpicos

Las megalómanas infraestructuras absorbieron los presupuestos destinados a promocionar atletas. La organización despachó rápidamente el desajuste deportivo impulsando disciplinas que dominaba: comisión sincronizada, cinismo en pista, balonbajomano...

Ni consideraron que el portazo del representante del COI les dejaría con la propuesta en la boca y el sobre en la mano.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Anónimo hasta septiembre

Solidaridad

Escogieron como tótem la máquina del café. El interventor repartió solemnemente las hachas comanches compradas en el chino mientras Morales, de valija, se ocupaba de atar fuerte los nudos. Los clientes madrugadores contemplaron admirados la cabellera del jefe, expuesta a la entrada de la sucursal para vengar al compañero Álvarez.
Escrito por Belén Sáenz - Web
Anónimo hasta septiembre

Lo invisible

Y entonces se enamoró de sus ojos que guardaban mares enteros de recuerdos que poco a poco se perdían en la distancia. Ojos que jamás la vieron pero que sabían de amar lo que el Principito a lo esencial.

Y, aun así, nadie la miró nunca como lo hizo él.
Escrito por Leslie
Anónimo hasta septiembre

Loco como una tapia

En la residencia los lunes tocaba puré. Alfonso escuchó primero un zumbido, y después una voz ronca le susurró:

—Mátalos a todos.
—¿Otra vez tú?
—Míralos: son viejos, desean morir.
—Ni hablar del peluquín.
—¡Mátalos, mátalos, mátalos!
—¡Te he dicho que nooo! —grito irritado.

Desconectó su audífono, y siguió comiendo.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Anónimo hasta septiembre

Loxodromía

El jardín de farolas fernandinas, guijarros bajo sus pies y ese murmullo ininteligible de rostros desconocidos que pretendían desviar su rumbo. Sin dejar de dar vueltas, avanzando vacilante con sus manos firmes en el andador, fijo en el objetivo marcado desde el día de su llegada a la residencia: encontrarla.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro
Anónimo hasta septiembre

A vivir

El día que Barrachina se jubiló, decidió celebrarlo a lo grande.

—¡A vivir, que son dos días! —se le oyó gritar al entrar en uno de los burdeles de la ciudad.

Justamente dos. El primero lo pasó en la UCI por un coma etílico y el segundo, en el tanatorio.
Escrito por Josep Sebastián - Web
Anónimo hasta septiembre

Amistades invisibles

En la desierta sala de velaciones reina un silencio sepulcral. La inconsolable viuda no sale de su asombro: tantos amigos que presumía y ninguno ha venido.

Mientras tanto, en su perfil de Facebook, la bandeja de entrada se ha desbordado con los mensajes de despedida de sus incontables amigos virtuales.
Escrito por Miguel Pineda
Anónimo hasta septiembre

Indigestión

Me siento fatal. Tengo náuseas, mi estómago protesta violentamente. Lo admito, comí demasiado. Pero las proteínas, aun en demasía, nunca me han caído mal. La culpa debe ser de la torta que traía la niña, o de algún trozo de esa maldita tela, basta, indigesta y roja de la caperuza.
Escrito por Georges
Anónimo hasta septiembre

Cuentan las crónicas que un sastre vagabundo tarareó a Mendelssohn

Ellos, de blanco, como sus bastones, avanzaron hasta el altar. Allí, con uniforme de gala, el Dr. Klausen les declaró pareja indisoluble. Le petit monsieur Hugo y el gran Marotti se abrazaron emocionados. Gali y Matías abrieron el baile mientras el huérfano sonreía apuntando su tirachinas al ojo del cárabo.
Escrito por Patricia Richmond - Web
Anónimo hasta septiembre

En la cota de 666 metros preguntad a Don Ricardo

Fueron 1.111 los ejércitos. Arrastraron cohortes enteras, legiones incorpóreas y sutiles lo quisieron: "Quiero ser yo en la medida en que soy yo conmigo". Eso era todo y comenzó la hecatombe.

Imposible acabar con tamaña obra que se retroalimenta desde entonces. No queda más que esperar y rezar, rezar, rezar...
Escrito por Dipandra - Web
Anónimo hasta septiembre

Curiosidades de la vida

Y cuando creía que había sido condenado a arder en el más cruel de los infiernos por no haberse conformado nunca con lo que la vida le había ido deparando, descubrió que la mujer que le abría las puertas de aquel lugar era el ángel con quien siempre había soñado.
Escrito por Juan Aguilera
Anónimo hasta septiembre

Alud de fondo

Aunque las mochilas abrigaban sus espaldas heridas, el frío congelaba sus deseos y se sentían incapaces de combatir el destino elegido. Súbitamente, un estruendo acabó con todo. Sólo un sherpa descendió al campamento para dar aviso.

Entre la nieve hallaron un trozo de bandera. Los expedicionarios nunca alcanzaron la cima.
Escrito por María José Escudero
Anónimo hasta septiembre

Insolencia programada

Mi computadora está cada vez más caprichosa. Además de controlar mis contactos, vigila mis mensajes y me corrige cada vez que escribo algo inadecuado.

Esta noche, después de nuestra obligada sesión de sexo virtual, intentaré desconectarla. Temo que antes tendré que sobornar al maldito celular, para que no me delate.
Escrito por Daniel Castillo
Anónimo hasta septiembre