Instrucciones para escribir un microrrelato de cincuenta palabras justas

Tome las veintisiete letras del alfabeto y extiéndalas delicadamente sobre una hoja en blanco.

Combínelas acertadamente. Comience con una ingeniosa frase introductoria, prosiga con cadencioso ritmo e introduzca algunas figuras literarias, aderezadas con una novedosa trama narrativa y un final inesperado.

Al terminar, siéntese cómodamente y espere la ovación general.
Escrito por Daniel Castillo

'Candinsky'

De un salto le arrebató el pincel salpicando de garabatos el lienzo desnudo que su dueño había dejado sobre el suelo. Los transportistas de la galería, que lo cargaron con el resto de obras del pintor, y el aplauso unánime de los críticos hicieron de su perro un artista emergente.
Escrito por Macarena Fernández

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"¿Y si no tuviera nada que decir...?".

Enfrentado al deseo de expresar una situación imaginada, plausible o no, el autor fue invadido por dudas en vez de por musas. Su desesperación creativa lo llevó al borde del ventanal abierto.

Con sosiego, dejó el título en blanco, y avanzó un paso...
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

El día después

No soporto este mundo plagado de injusticias. Observo cómo la degradación de la especie humana nos conduce a un camino sin retorno, alejado de la voluntad divina.

La inocencia infantil no exculpa del pecado. Conseguiré que pidan perdón. Los hijos de los herejes ya no ríen. Están muertos, como yo.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Noche de terror

Noche de tormenta. Asustada por los truenos y relámpagos, decidí irme a la cama. En ese instante, una brisa gélida invadió la habitación.

"No puedo dormir", me dijo al oído mientras se metía en la cama conmigo y me abrazaba. Desperté sobresaltada, junto al vestido con el que fue enterrada.
Escrito por Belén Sánchez Sánchez

Cuando se impone la sinrazón

La sinrazón se presentó sin avisar, en forma de un atroz crimen.

Guiado por el fanatismo, el terrorista destrozó las vidas de unos inocentes cuando, emocionados, asistían al concierto de su ídolo.

Y los dejó marcados por un miedo y un dolor que les acompañará el resto de sus días.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Celtar

En el museo de Celtar, los visitantes vienen y van, como en una procesión. De pronto, el silencio es roto por una voz áspera: "Y pensar que ese era nuestro hogar".

A través de un marco se ve una masa amorfa e incandescente y debajo se puede leer: Planeta Tierra.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Mentirosa

—Usted es mi dueño. Con las opciones de configuración podrá personalizarme enteramente a su gusto. Sólo espero contribuir a su bienestar y felicidad.

Desilusionado, la apagó y la regresó a la caja. El vendedor jamás le había advertido que, además de bellas e inteligentes, eran tan mentirosas como las humanas.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

El hombre del hatillo (III)

Al final, convenció al diablo y modificaron su pacto: en lugar de entregarle su alma, una vez al año le proporcionaría los sueños de un inocente.

Hoy es el día. Entre los jóvenes que hacen botellón, una muchacha acepta la pastilla que le ofrece ese chico que tanto le gusta.
Escrito por Carles Quílez - Web
"Un hombre, un hatillo, tres relatillos": Uno | Dos | Tres

Placer prestado

En la fila, bien erguidos, sacan pecho intentando mostrarse atractivos. La mujer pasea de un lado a otro escrutándolos. Los analiza detenidamente y a algunos de ellos, incluso, los mira por detrás.

Por fin, lleva al elegido hacia la puerta donde, en tinta azul, le estampan la fecha de devolución.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

La innombrable

Volvió a mirarse al espejo una vez más. No era la belleza de entonces, pero guardaba el encanto que la hizo única. Ni esposa, ni madre. Muchas veces amante. Odiada, deseada. Sin remordimientos del pasado. Sabía lo que pensaban de ella...

No importaba. De llamativo rojo, bajó a la calle.
Escrito por Fina Yélamos

El hombre del hatillo (II)

Siempre había destacado por su lealtad y honestidad. No lo dudó cuando le pidió ser su fiador. Pero no tuvo en cuenta los antecedentes financieros de su amigo y ahora le cuesta vivir solo cerca de la Sagrada Familia, mendigando una copa de vino para olvidar el día que firmó.
Escrito por Mati
"Un hombre, un hatillo, tres relatillos": Uno | Dos | Tres

Némesis

Se puso frente al espejo humeante. Incómodo, comenzó a injuriar al que estaba del otro lado. Llegó a sentir tanta cólera que fue por un martillo y, sin compasión, lo descargó contra su némesis. Sólo al ver los pedazos rotos en el suelo se sintió satisfecho y con paz interior.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Dios ya no juega a los dados (Relatos cúbicos II)

El astrofísico observaba atónito por el telescopio. Su teoría de dividir las nebulosas en seis colores fundamentales había sido rechazada. Pero, ahora, parecía que las galaxias, lentamente, se estaban agrupando por color; como si Dios jugara...

Encontraron al científico completamente chiflado y carcajeando con un cubo rubik en la mano.
Escrito por Jean Durand - Web
Parte I | Parte II

El hombre del hatillo (I)

Alzó el vuelo del nido familiar muy joven persiguiendo una malentendida libertad. Cuando sus compañeros de vida bohemia sentaron la cabeza él no pudo hacerlo, pues la había perdido por una mujer. Abandonado al alcohol y la soledad, acaba las noches en el parque apurando los restos del botellón juvenil.
Escrito por M. Carme Marí - Web
"Un hombre, un hatillo, tres relatillos": Uno | Dos | Tres

Pinocho juega a la Ballena Azul

Tras esquivar los afiliados dientes, llegó al primer estómago en donde los jugos gástricos empezaron a corroer la madera.

Ser tragado por una ballena azul fue el último de sus cincuenta retos. No pudo compartirlo con Pepito Grillo, pues él terminó su juego entrando en una ciénaga plagada de batracios.
Escrito por Perraka - Twitter

El mejor poema

Como todo poeta, sacó su pluma y empezó a escribir versos. Algo lo detuvo.

Al voltear su rostro vio detrás de sí a un ser que empezó a susurrarle palabras al oído.

Cuando terminó de escribirlas, la muerte lo besó con pasión y alevosía. Ese había sido su último poema.
Escrito por Diani

Perdido en la trama

Apenas esbozado el planteamiento, el escritor se sintió vacío y abocado a un nudo gordiano. El presunto asesino, libre del corsé argumental, incubaba un creciente deseo de matar al padre. Pero el escritor reaccionó, justo a tiempo de desarmarlo. Ya en vena, se deshizo de él en un desenlace fatal.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Última voluntad

Con la noche como aliada y la soledad de testigo, se encaminó hacia lo desconocido. En su hatillo, esquirlas de caducos sueños por salvoconducto. La hallaron en la frontera entre ambos mundos con la esperanza aún dibujada en su rostro y una mirada de súplica que acudió en su auxilio.
Escrito por FNR

El ojo de vidrio

Tan pronto abrió los párpados, miró a su alrededor y dio un salto en la incómoda camilla. Horrorizado por lo que veía, pegó un terrible grito y, llevándose ambas manos a su ojo izquierdo, le rogó histéricamente al doctor que le quitara, rápido, ese maldito ojo de su cavidad ocular.
Escrito por Sir Helder Amos - Web

Estatua de mujer terca

—Yo me quiero dar vuelta.
—Quédate así, mujer. No te des vuelta.
—Te digo que tengo ganas de darme vuelta.
—¡Quédate así, por favor te lo pido!
—¡Y yo te digo que me quiero dar vuelta! Después de todo, Lot... ¿qué me puede pasar por mirar cómo se destruye Sodoma?
Escrito por Rubén Faustino Cabrera - Twitter

Nacido para reinar

Adolecía de las más elementales maneras y cualidades para convivir, logrando siempre así oprimir a los demás. Era el rey absoluto de la mentira, el emperador adulador, el príncipe perverso, hasta el día en que quiso pasar por vasallo y olvidó quitarse la lustrada corona; pero tampoco sabía cómo hacerlo.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

Quimera VI

La falta de contacto visual con otros, junto con esa enrevesada postura, lo acercó a la evitada realidad. Aquel miedo de acarrear un cuerpo fatigado adelantó al cuerpo y la mente a envejecer prematuramente. Donde el cuerpo curvado se acercaba a la tierra y la mente a reminiscencias ya clasificadas.
Escrito por Anna Espelta del Castillo - Twitter

La bronca

—El trabajo de Cien años de soledad. Todo lleno de anotaciones en rojo. Un cinco pelado. Y hace falta un seis para aprobar. Has confundido a los Aurelianos con los José Arcadios —dice Borja furioso—. Tienes que esforzarte más. ¡Jolín, mamá, me vas a fastidiar la entrada a la Universidad!
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Una fracción de segundo

Despertar era lo peor. O más bien el paso del sueño a la vigilia, cuando tomaba consciencia de lo ocurrido y la magnitud de su desgracia la aplastaba. Después la vida seguía, cada día tenía su propio afán, y hasta la mañana siguiente, el presente hacía más llevadero su pasado.
Escrito por Aurora Baeza

Herencia de sangre

Al regresar al hogar, pensándose a salvo, no guarda bien el arma aún caliente y la deja ahí, de manera descuidada. Otra vez ha cumplido con lo que considera su trabajo sin experimentar la menor culpa.

—¡Hijo de tigre! —alcanza a decir, antes de que su pequeño vástago lo ultime.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

Secreto de familia

Nuestro pacharán siempre ha sido excelente; su receta, el secreto mejor guardado. Año tras año, la cosecha es insuperable.

Desconocen que, además de un buen anisado y endrinas recolectadas en octubre, contiene la esencia familiar morando bajo las espinas. Es el precio que, a cada generación, nos reclama la tierra.
Escrito por Pilar Alejos - Web

Intempestivamente

—En diez minutos estoy en casa, mi amor —dice Luis a su mujer en un mensaje con besos y guiños cómplices.

Apenas un segundo después, ella se levanta del sofá, toma una ducha, se perfuma y se tumba desnuda sobre la cama.

—Creo —dice— que he perdido el móvil, Ricardo.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Culpable

Lo encontraron al amanecer, junto a la vía del tren, con la única compañía de una botella de licor y las cenizas de un cigarrillo sin fumar.

Lo encontraron junto a una nota a medio escribir, tal vez una despedida, abandonado a su suerte. 

Encontraron una sola culpable: la soledad.
Escrito por María José Moreno

El canto de los pájaros

Cuentan que en una lejana aldea, entre frondosos montes y ríos bravos, un artesano desperdició la vida obcecado en fabricar una caja de música que imitara el sin par canto de los pájaros, sin comprender que para escuchar el canto de los pájaros le bastaba sólo con abrir la ventana.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Las llaves (En el fondo II)

Arrastrada por una marea voluntaria, fue absorbida por el fango. Supo de inmediato que había tocado fondo, abandonándose hasta quedar vacía, llegando incluso a sentirse cómoda en aquel abismo.

Mas el destino, cómplice con un cúmulo de estrellas, iluminó su camino, confiándole todas las claves que le ayudarían a subir.
Escrito por Malu
Parte I | Parte II

Vanidad por los suelos

Ayer tuve un combate contra el asfalto: me caí de la bicicleta. Naturalmente, lo perdí por puntos. Por suerte, no hubo puntos... de sutura. Pusieron un pedrusco en el arcén y la abrasiva caricia del pavimento me transformó en ecce homo. ¡Qué lástima que nadie lo grabara con su móvil!
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

La eterna pugna

¡Déjala ir! ¡Es caso perdido! Incluso salvándola hoy, morirá mañana. Estás cansado, tu dolor es más fuerte que el suyo, ¡déjala y ve a casa con tu familia! Sólo prolongas la agonía, la de ella y la tuya. 

¡Sal de aquí, muerte! No te la llevarás, no en mi guardia.
Escrito por Pedro Fernández - Facebook

Ángel exterminador

Entró sigilosamente en la habitación. La madre descansaba exhausta tras el parto. El neonato dormía angelicalmente. Con un almohadón, alargó su sueño eternamente. De vuelta a la máquina del tiempo, tachó el nombre de Adolf de la lista, y puso rumbo a Riad el 10/03/1957. Evitaría como fuese el 11-S.
Escrito por Stbn

Silencioteca

Después del ensordecedor trabajo acude a una sesión de silencioterapia. Pero desde que ella también asiste, colmando la sala de una callada voluptuosidad, su corazón pulsa fragoroso cual tambor, perturbando el sosiego de su silente paraíso.

No sabe a quién reclamar: si al local, a ella, o a su corazón.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Sus efectos. No defectos

Tú y yo no nos entenderemos nunca, le dice. Cada vez estoy más convencido de ello. Efecto: "rebote". Es una descreída, además de coqueta. Efecto: "flecha". Retira la palabra por algún hecho sin sentido, al menos para los que están alrededor. Efecto: "diana". Alcanza su nivel de incompetencia. Según Peter.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Microcuento kafkiano para leer entre Ópera y Sol

Incapaz de soportar su aspecto, Gregor Samsa se arrojó a las vías del Metro cuando llegaba un tren. Tras el impacto, el traje de Josef K., que estaba en el andén, se manchó de quitina. Al verlo, pensó en ir a cambiarse, pues así no podía aparecer ante el tribunal.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Conexión intergaláctica (Trilogía de las estrellas 2050 II)

Cinco días viajando a la velocidad de la luz.

Celebramos el 78 cumpleaños de mi hijo. Mi esposa, criogenizada hace tres días (Tiempo Planetario, 42 años), también asistió, materializada en imagen holográfica de su espectro vital.

Fue emocionante conocer en directo a nuestro nieto; tiene, ahora, mi misma edad, cincuenta.
Escrito por Manuel Bocanegra - Web
Parte I | Parte II

Mejora profesional

Tras pasar veinte años en prisión, por robar en una decena de bancos, cumplió su pena; sentía que había aprendido la lección.

Cinco días después... en una sede cualquiera:

—Vengo apuntarme a vuestro partido, tengo experiencia y siento que es mi lugar.
—Se le ve motivado, tenga usted su carnet.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Dualidad

Recostada en la memoria, pertrechada entre las sombras, al límite del recuerdo esboza una sonrisa. Digna y sencilla olvida y camufla todo aquello que fue para sentir, transformando el sentido de cuanto conoció, diluyendo realidades paralelas al ritmo de fugaces centelleos y delicados susurros. 

Abre los ojos consciente de todo.
Escrito por Dolar

Ahogado en silencio

"Te prometo que esto jamás volverá a suceder. Estaba muy nervioso", murmuraba él entre dientes, obteniendo como única respuesta el pálido eco de su propia voz. Ella se había ido, cansada de tanto maltrato, dejándolo a merced de ese silencio que él trató de ahogar a base de feroces gritos.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook

Paradojas

Un individuo aguarda mi respuesta. Espera que le diga lo que quiero. Lo que quiero yo, que lo he tenido todo: fortuna, amores, poder... ¡Pero si era a mí a quien venían siempre a suplicar!, y ahora, al final —¡qué cosas!—, viene a preguntarme por mi última voluntad.
Escrito por Rafa Olivares - Web

El bollo

"Sí, dijo doscientos gramos de mantequilla en pomada. Tengo que incorporarla de una vez a la masa y batirlo todo bien. Añadiré una pizquita de sal para realzar el sabor. Ah, y anís y ralladura de limón. Va a estar de muerte... ¿Eh?".

—¡Que si aceptas a Armando como esposo!
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Barras y estrellas

Miau, miau; miau, miau, miauuu...; marramiau, marramiauuu...; requetemiau, requetemiauuu...

Estas notas cantarinas a ritmo de "Barras y estrellas" son los saludos de los dos gatos. El siamés Sar y la persa Dina, haciendo coro, despiertan por las mañanas y dan los buenos días a la soledad de su ama Olvido.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Mi vida muerta

Lo más sorprendente es la sensación de bienestar, tan nueva e inesperada. He dejado de mortificarme, de preguntarme qué piensas. Ahora me interesan pequeños detalles: la belleza de este cielo rojo o la curiosidad por descubrir a qué sabrá el interior de tu cabeza. Sonrío y sigo a los demás.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Te hablarán de mí

Estas palabras que grabo son para ti.

Espero que tu madre, que aún te lleva dentro, conozca a un buen hombre.

Un meteorito descomunal se dirige hacia nuestro planeta. El cohete lleno de explosivos necesitaba un piloto. Me presté voluntario para que tuvieras una vida. Te esperaré en la otra.
Escrito por Ángel Saiz Mora

La gran batalla

Los dilemas le dolían. Paula necesitaba negar un cáncer que la había visitado. Su mundo se había estropeado. Una pequeña silueta de lucha apareció y comenzó a sentirse guerrera y combatió incansable. Años después destronó aquella, su enfermedad. El mundo volvió a acariciarla. Se había reconvertido en Paula la invencible.
Escrito por Amadeo

Tiempos austeros

Los dispuso en fila india, sin importarle sexo ni edad, hasta conformar una de siete, arbitrariamente elegidos entre los presentes. Disparó al primero, penetrando la bala hasta el quinto. A los demás, rostro demudado, les ordenó:

—¡¡De cinco en cinco!!

La escasez de munición, decía, le había hecho un economicista.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

El imposible olvido

Años después, coincidieron en un funeral. Ella ocultaba en el bolso su orgullo y algunos sobres arrugados. “¿Sabes quién soy?”, preguntó cohibida. Él, dolido, contestó que no la recordaba, pero que aún conservaba la nota en la que le rogaba que la olvidara y que no le escribiera más cartas.
Escrito por María José Escudero

Transformación

Un susurro de carboncillo dejaba marcas en el blanco inmaculado del lienzo. La modelo permanecía inmóvil. Su rostro reflejaba una serenidad absoluta en el silencio del estudio.

De pronto, el pintor apreció un destello en aquella mirada.

La joven exclamó: "¡Coño!".

Al salir de casa, había olvidado apagar el fuego.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

El adiós

Restos de lágrimas en las mejillas. Se querían mucho pero se terminó. La vida al pasar obliga, dirige, estropea, tuerce, deshace hasta las relaciones más idílicas. Él le pidió un último beso, recordando el primero, furtivo, cinco años atrás y, al notar un dolor inmenso, descubrió dónde tenía el alma.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

Turno de noche

Se asomó por la ventana y los primeros rayos saludaron a sus cincuenta primaveras. Nunca le emocionaron los amaneceres.

Treinta años tras la muerte de su padrastro. De aquel infierno, recordaba instantes felices en los que el sol caía. Noches tranquilas, sin las manos de aquel indeseable sobre su piel.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter

Abandono

Te dije muchas veces que llorarías mi marcha. Me despreciaste tantas veces... Pero soy yo quien te abandona definitivamente, y tus lágrimas y gritos no cesan. Ayer me colmaste de besos desesperados. Pero no hay marcha atrás. Te dejo. Solo la sonrisa de tu amante junto al ataúd me inquieta.
Escrito por Javier Pintor

Desde hace tanto tiempo...

La magia no consiste en distraer la atención y engañar. Yo lo supe cuando me perdí entre el guiñar de los semáforos y una vida de niebla y prisa. Surgió de pronto y sacó de la chistera felicidad, sin trampa ni cartón, solo con tocarme; las pequeñas manos de Ángela.
Escrito por Miguel Ibáñez

El pequeño secreto

Lo guardó en el bolso intentando recordar cuánto había visto. Mirándome a los ojos, salió del tren.

La seguí hasta la última hoja del calendario y, mientras la ayudaba a descansar, le pregunté:

¿Qué escondiste aquel día?

Ella me mostró el pequeño espejo.

En él te vi por primera vez.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

A caballo regalado

Catalino Mustieles era un tipo muy insensato. Tan insensato que, haciendo caso omiso al dicho, cuando le regalaron un caballo examinó su dentadura. A partir de entonces su imprudencia trastocó en desfachatez; ahora exhibe orgulloso, como si de un importante trofeo se tratara, el muñón que remata su brazo izquierdo.
Escrito por Rafa Sastre - Web

Cita en la 410

Habíais quedado allí. Quisiste que te acompañase. Aunque siempre la deseaste, tenías miedo a encontrarte con ella. Cuando por fin os abrazasteis, tu sonrisa lo iluminó todo.

Te besé. Guardé tus recuerdos junto con mis lágrimas, allí, donde el olvido nunca pueda arrancarlos. Y te dejé marchar para siempre, mamá.
Escrito por Javier Puchades - Web

Un angelico muy listo

Vivía prácticamente en la calle. Por allí correteaba a sus anchas, con la carita llena de churretes, de mocos secos. Una tarde se me partió el corazón y lo llevé a casa a merendar. Tras ese día no volví a verle. Tampoco volví a ver las joyas de la abuela.
Escrito por María José Sánchez

Un juego estupendo

Entran despidiéndose de sus padres. Llenos de expectativas, mentes esponjosas y ojos abiertos como platos. Unos lloran, otros ríen... pero todos están nerviosos.

Aún no nos conocemos pero hoy, después de colocar sus libros, sólo intentaré decirles que la vida es maravillosa y que soy feliz de jugar a aprender.
Escrito por Enrique Caño

Exención económica

Ahorcado por las deudas, pedí ayuda. Nadie escuchó mi súplica.

Supuse que el préstamo nunca llegaría, así que decidí liberarme: me arrojé por la ventana desde el piso de la dirección.

Ahora, lo que me preocupa es qué hacer con este tiempo que sobra antes de golpear contra la acera.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Copia extra de amor

Preciosa con su bata blanca, podía escucharla tras el cristal enseñando a sus alumnos.

Era su cumpleaños y quería invitarla a comer. ¡Qué orgulloso se sentía de ella! Y qué culpable por las lágrimas que derramó en su nacimiento. Lo supo después, ese cromosoma dividido... fue mucho más que amor.
Escrito por Galilea - Twitter

Único tripulante

Las ocho. Suena el despertador. A oscuras me levanto, y acercándome a la ventana subo el estor procurando que la luz matutina no me ciegue, pero en lugar de un resplandor hay un arrecife de coral por donde asoma una y otra vez un pez olvidadizo. Hoy tampoco me rescatarán...
Escrito por Olga

Emilia y yo

Aferrándose a la vida y a mi mano, al oído le canté "Pequeñas cosas", de Serrat. Su labios dibujaron una sonrisa.

Miré hacia atrás, para que no viera mis lágrimas, noté su mano más fuertemente.

Horas después su sonrisa desapareció para siempre y a mí se me secaron los ojos
Escrito por Ismael González Martín

Adagio

Me tenía atrapado en sus manos. Mis alas estaban inmovilizadas entre sus dedos. El corazón me latía desbocado, como queriendo escapar por mi pico tembloroso.

Angustiado, miré al cielo y vi un centenar de mis congéneres volando. Recordé el maldito refrán y comprendí que era el fin de mi libertad.
Escrito por Isidro Moreno - Web

Prefigurando a Seth

—De aquellos polvos, estos lodos —díjole Eva a Adán señalando con el dedo a Caín.

—Te deseo esta noche.

Adán comenzó a aventar el aire, harto de tanta calina. No sabía por qué. La imagen mental del barro le causaba espanto. Se le encajaba un dolor atávico en el costado.
Escrito por Dipandra - Web

Morir de risa

La cosa no pinta bien. Por la noche, pesadillas. La leche del desayuno, cortada. El bus que se escapa y me duele una muela. Llamo a mi novia, no coge. El sudoku no sale. Diluvia y yo sin paraguas...

No sigo, no puedo: acabo de sufrir un ataque de risa.
Escrito por Carmelo Carrascal

La última carga (Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: Guerra)

Relegados de sus ancestrales tierras, el anciano piel roja, sentado, observaba a su diezmado pueblo: niños taciturnos, mujeres desubicadas aguardando el regreso de los hombres con la caza.

"Una paz imperiosa", rumiaba con resignación, cuando su rostro palideció ante aquella nube de polvo aproximándose al galope, espoleada por una corneta.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Peste | Guerra

Escapada al cine

Las luces palidecen hasta apagarse. María se acomoda en la butaca, feliz, ansiosa de internarse en mundos románticos, glamurosos, divertidos.

Más tarde, inevitablemente, aparecerá THE END, las luces y la realidad volverán y una vez más, obstinadamente, bajo su piel de melocotón el nudo de su estómago volverá a apretarse.
Escrito por Georges

Objetivo cambiado

Avanzábamos en fila, con el frío metido en el cuerpo y en silencio. El ruido de nuestros pasos arrastrando los pies era el único sonido que se oía aquella mañana de invierno.

De pronto, un murciélago entró por la ventana y el Padre alzó la vara para atizarle a él.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Cita a ciegas en la plaza del Torico

—¿Estudias o trabajas?
—Mi papá es rico. ¿Y tú?
—Soy militar.
—¿Tatuajes?
—Catorce
—Yo solo doce.

Isabel bebió demasiado y se retiró al baño. Diego, creyendo que no le había gustado, abandonó el restaurante. Sueños rotos de un amor imposible.

Desde la barra, Matías gritaba:

—¡Que pase la siguiente pareja!
Escrito por Pepe Sanchís

El relato de Malu

Noto sus latidos con cada palabra que escribe. Me lee en alto. Se ahoga. Entonces me añade dos comas y un punto. Vuelve a recitarme. Su respiración, al fin, es perfecta. Para terminar, me regala un pedazo de su corazón. Sonríe. Ahora sí. Me guiña un ojo, y yo... suspiro.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Elvis de Las Vegas

Vislumbré esa rara mezcla de Elvis de Las Vegas hinchado por el alcohol y los tranquilizantes y la tía Conchi, la del pueblo. ¿Podría ser verdad? ¿Estaría alucinando...?

—¡¿Por qué me andas siguiendo?!

Entonces, ante mis putos ojos se derramó y, al ir a fregarlo, el suelo lo había absorbido.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Lo efímero

Verme genera suspiros. Llevo un traje negro con ribetes dorados. Dormí en bodega de roble, a una temperatura de sosiego. Retiran el corcho, acercan las copas de cristal. Suena el teléfono, alguien se sobresalta. Sólo escucho "¡nooo!". Y me transformo en miles de gotas moradas, perdidas sobre el blanco mantel.
Escrito por Yolanda SA - Web

Platero

Detrás de la pantalla que había entre nosotros, guardaba un corazón que diríase todo de algodón. Sin embargo, nunca pude llegar hasta él en plenitud. Por las noches, yo solo apreciaba su pelamen rucio, sus orejas de asno, y unos ronquidos a modo de rebuznos, que no me dejaban dormir.
Escrito por Luis San José - Web

La danza

Te empujo, aunque no quiero, y comienzas tu baile imperfecto. Me esfuerzo para que te eleves, pero estoy comenzando a cansarme de propulsarte por el cielo. Ahora tengo que irme, pero pienso retornar pronto, para que sigas jugando a ser pájaro, despreciada bolsa de plástico. Te prometo un segundo baile.
Escrito por María José Viz Blanco

Hace ya 15 años

Cinco de la tarde. La gente, con sus mejores galas. El calor intentaba robarnos protagonismo, pero cuando salió por la puerta su belleza lo acaparó todo.

El festejo culminó con el metal en mi dedo cuando, con esa dulce mirada y su sonrisa permanente, ella me dio el sí quiero.
Escrito por Jose Antonio Gallego

#AdaptadoSocial

Extraños filtros lo rodearon paulatinamente, y en la calle rostros desconocidos se detenían a elogiarlo. Sus amigos se confundieron entre la frenética multitud, que lo despojaba de sus pertenencias y compartía sus comentarios.

Aterrorizado, corrió en busca de ayuda. El doctor fue franco:

—Tengo un diagnóstico, aunque no le gustará.
Escrito por Álex Garaizar

La misión

Cada cual cumplía su misión. El bullicio en la calle era permanente, desde que amanecía hasta bien entrada la noche. Busqué soledad y no encontré, busque tristeza y no hallé. Bastante tenían con sobrevivir a su manera. Quizás nunca habían salido de aquel gueto, quizás no les hacía ninguna falta.
Escrito por Snowthomas

Asesinato en Munro

La anécdota es real. Sucedió pocos días después del asesinato en Munro.

La ola de crímenes era imparable en Buenos Aires. Conocíamos jueces cómplices de los delincuentes y bandas mafiosas apadrinadas por políticos perversos.

Apareció publicado este aviso en la prensa local: Vendo casa en el conurbano bonaerense. Pago bien.
Escrito por Lucía Folino - Twitter

Ausencias

Todo comenzó con la pérdida de algún objeto trivial. Luego fueron olvidos sin importancia. Ayer, de madrugada, paseaba su ingenuidad por el parque mientras toda la familia la buscaba angustiada. 

Perdida en el vacío de su triste noche, ahora se pregunta quién será ese desconocido que duerme en su cama.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez

Cisnes y patitos feos

Se abrocha los patines, mientras observa a los que ya llenan la pista: piruetas imposibles se mezclan con terribles batacazos.

Y ahí está ella, como un cisne, deslizándose majestuosa y elegante por el hielo.

Quiere acercarse, pero la visión de tan bella imagen le hace sentirse como un pato mareado.
Escrito por Maest

El entomólogo

Tanto estudiarlos que ahora me he reencarnado en uno de ellos: un neóptero sin alas. Me han capturado. Estoy constantemente saltando dentro de un bote de cristal y dándome golpes en la cabeza con algo que parece un tapón. Las fuerzas me abandonan, dejo de saltar. Soy una pulga domesticada.
Escrito por Maribel N.

Camisas caras

Día tras día pasaba por mi lado. Con traje, corbata y camisas caras. No existía en su mundo de finanzas y juegos de bolsa.

Ayer fue diferente. Se paró a mi lado, me miró y creo que sonrió. Me echó unas monedas y siguió su camino.

Este... se ha enamorado
Escrito por Amelia

Ojalá

Ojalá no le hubiera escrito un mensaje. Ojalá no lo hubiera leído. Ojalá no hubiésemos discutido aquella noche. Ojalá le hubiera dicho cada día que la quería. Ojalá aquel imbécil no hubiera cogido el coche. Ojalá no se hubiera tomado la última. Ojalá ella hubiera levantado la vista del móvil.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Amigos y amores

Emprendí el vuelo, no sabía si llegaría a buen puerto, de hecho, no sabía ni pilotar. Pero me decidí. Una vez escuché que la gloria es para los valientes. Maldita valentía la mía. Maldito mal de amores.

—Te veo como una amiga.

En ese preciso instante, morí en vida.
Escrito por Carmen Gallego

Regala vida

Lo último que recordaba era estar conduciendo, luego oscuridad... Apareció una luz inmensa, se acercaba alguien... Perplejo vi que era mi padre. Cogió mi mano, paseamos por diferentes habitaciones de hospital donde sus ocupantes lloraban aliviados, por fin la vida les daba esa oportunidad de seguir luchando. "Siéntete orgulloso, hijo...".
Escrito por Isabel Mora

Ataduras

Corro. Huyo de ti. Me atan tus pies. ¡Quiero romper las cadenas! Como guardián el sol, taciturno al amanecer, implacable a medio día, compasivo de noche. No siento la liberación. Me atan la luz de la luna y las farolas. Quiero escapar, tener vida propia, no ser solamente: la sombra.
Escrito por Carmen Hinojal

Carrusel

Abrazados a nuestros caballos de madera, intentamos no caer por el vaivén y reímos, cantamos mientras, fuera de la plataforma, los monitores esperan con cara de seta para llevarnos de vuelta a ese aburrido campamento. Todavía no han descubierto que seguirán girando en nuestra órbita hasta que el verano termine.
Escrito por Asier Susaeta - Web

Fracaso de un pequeño dios

Atrasó las manecillas hasta los Tiempos Oscuros y desterró a los filósofos a profundas cuevas. Allí perviven descarnados, confundidos con duendes. Los chiquillos perdidos en el bosque les sirven de alimento, y ya se van revistiendo de un cartílago frío que les permite avanzar con paso vacilante hacia la escuela.
Escrito por Belén Sáenz

Tipografía creciente

Una entidad solvente, de toda la vida. Un economista encorbatado, la firma en el mismísimo despacho del director... Las letras diminutas del documento, como las de los prospectos que nunca leía, no parecían preocupantes.

Enseguida llegaron otras notificaciones y requerimientos, cada vez más escuetos y con la letra muy clara.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Quebrados

Anna Wheeler (X) y Alexander Pell (Y), reputados matemáticos e incansables trabajadores, se pasaron años intentando resolver la ecuación —en apariencia— más sencilla, sin llegar a conseguirlo. Descubrirían, demasiado tarde, que llegar juntos al invierno de sus vidas consistía, únicamente, en sumar los otoños de X a los de Y.
Escrito por José Ramón Sánchez Varela

Quimera

—Mira, sobre la mesa hay un hermoso ramo de rosas, con capullos a punto de abrirse, hojas llenas de vida y un olor que embriaga. Míralo bien.

—¿Qué dices? Si solo son cuatro flores marchitas y algunos pétalos secos.

—Bueno, perdona, quizás tengas razón... Es que no lo estaba mirando.
Escrito por Crispín - Web

Como antes

Buscaban unas vacaciones diferentes. Ella tuvo una idea. Jugarían a representar su propia obra de teatro. Le dijo: "Hagamos que los demás nos vean como amantes. No como casados".

Él, sorprendido, le advirtió que tendrían que mentir: "Intentaré no hacer el ridículo".

Paseaban y se besaron. El semáforo se ruborizó.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Combate atroz

El combate fue atroz. Yo me libraba de él y, persistente, él acababa regresando.

Un día, por fin, después de muchos años, simplemente desapareció: no volvió a molestarme nunca más.

No fue, sin embargo, una victoria plena: cuando contemplé mi cara en el espejo, advertí que estaba cubierta de arrugas.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Juan sin zapatos

Juan iba de compras a la zapatería, lucía zapatos con vejez moribunda. Los pies eran un ramillete de ampollas reventadas, talladas con trizas de piedras resentidas. Los dedos se le escapaban al alquitrán. Los zapatos del muestrario eran perfectos para los hijos, y él volvió con los viejos al hombro.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas

Los fósforos

Juana se sentía sola, todo era oscuro. Sus ojos trataban de adaptarse a su entorno, se guiaba solo con sus manos. Encontró una pequeña caja, la sacudió y, al hacerlo, todo su cuerpo se estremeció. La soltó enseguida y siguió caminando.

Desde aquella hoguera, ella ya no era la misma.
Escrito por Tebo Samaniego

Ese que engaña

Me he encontrado fantaseando con aquel compañero de cabello ondulado y ojos color tierra. Quizás fue su supuesta timidez lo que me atrajo o, después de conocerlo, el saber que no lo era. Que era en realidad un pícaro encubierto, que espera el momento o la palabra perfecta para revelarse.
Escrito por La Niña Pony

Saliendo de cuentas

Fueron cincuenta promesas falsas, cuarenta disculpas sin alma, treinta cartas sin respuesta, veinte llamadas vacías y diez lágrimas ahogadas.

Hoy saboreo nueve cigarrillos sin filtro, ocho porciones de chocolate negro, siete helados de vainilla, seis copas de vino, cinco minutos aterida, cuatro ardiendo, tres auto-caricias, dos gemidos y un olvido.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Genio y figura

Era muy mendaz. Ya cuando era un joven púbero sus tejemanejes consistían en perturbar, cuanto más, mejor, a sus compañeros de juegos con relatos inventados.

Por eso, cuando leí la lápida, no pude reprimir una media sonrisa. Decía así:

Disfrutad, amigos, mi ausencia, que espero sea corta. Nos vemos pronto.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Profesión de riesgo

Me gustaba dar patadas a las piedras. Lanzaba chuts de todos los gustos y colores, lateral, de tacón, con efecto, logrando cada vez mayor distancia.

Hasta que ocurrió lo inevitable, acerté al pobre guardia de tráfico, que se tragó el silbato.

Desde entonces suena sin cesar de Cibeles a Neptuno.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Perdi-2

El día que se hallaron, perdieron la noción del tiempo y dejaron de sentirse unos perdedores.

En su segunda cita, sin perder un minuto, perdieron la vergüenza.

Tiempo después, perderían las formas y empezaron a perderse el respeto. Luego, perdida la ilusión, se encontraron con que volvían a estar perdidos.
Escrito por Carles Quílez - Web

Competencia desleal

Tu fotografía lleva quince años presidiendo el mueble del salón. Mamá todavía llora cuando la mira y papá siempre me ha comparado contigo.

Los dos te prefieren a ti.

Me pregunto si habrías sido tan buen hijo como ellos imaginan si el coche que te atropelló hubiera frenado a tiempo.
Escrito por Asun Paredes

Amor de madre

Los domingos, mamá venía a visitarnos sin falta. "Juan, abrígate bien", me decía. Y volviéndose al lado: "Luis, procura no desvelarte". Mi hermano y yo no podíamos evitar un suspiro compasivo: "Mamá, estamos bien".

Antes de partir, con un invisible guiño de complicidad, nos dejaba la merienda sobre la lápida.
Escrito por Daniel Castillo

Encore

Hoy, como todos los días, desperté radiante y optimista, al menos al principio; pero no vi los rayos del sol herir mi ventana. Sequé mis rojas lágrimas y, al fin, logré encontrar mis ojos, sangrantes, debajo de la cama. El gato con cabeza de Amelia sonríe, lo intuyo, la siento.
Escrito por Andrés Galindo - Web

En casa

Llevaba horas caminando sin rumbo. Iba a paso lento y los pensamientos en cualquier parte. Súbitamente las ganas de verla. Ahora corría. Al entrar, lo recibió con su risa inacabable y, al igual que él, con la ropa de siempre. Al abrazarla, todo el dolor desapareció. Ya estaba en casa.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Menuda faena

Desde la redacción observaban sorprendidos el atasco que la Guardia Civil había ocasionado con su control de alcoholemia en la M-40.

Esa noche no se escaparía ningún borracho pero seguro que algún conductor deseoso de volver a su casa a las cuatro de la madrugada se estaría acordando de ella.
Escrito por Gloria Arcos Lado

43.252.003.274.489.856.000 combinaciones (Relatos cúbicos I)

Antes que el dinosaurio cierre sus fauces sobre mí, tomo el cubo de colores, giro las piezas y... 

Aparezco en el lejano oeste, en plena Guerra de Secesión.

Arrepentido de no haber leído las instrucciones del Rubik's Time Machine, espero, ahora, encontrar la combinación precisa para regresar a mi época.
Escrito por Jean Durand - Web
Parte I | Parte II

La decisión

Escuchaba atónita sus palabras. Sentía como si le recorrieran mil arañas por la espalda. Ese oscuro pasado...

En su interior sabía que una relación con él no podía ser. Era hipocondríaca. Otro fracaso emocional y buscar la manera de decirlo.

Sus miradas se cruzaron. Ella bajó la vista, era portador.
Escrito por Fina Yélamos

Echando un capote

El noble animal cruzó el albero, saltó las tablas y recorrió el callejón, cuya única salida era un círculo vicioso. Acudió reiteradamente al engaño, hasta sucumbir de un artero bajonazo. Aunque el estoque le llegó hasta lo más hondo, no logró hacerle sentir la presencia del duende. División de opiniones.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Oportunidad

Algo habrá que hacer, exclamó antes de venirle el mundo encima. Ya parecía tarde y, sin embargo, justo después del fracaso, las puertas se le abrieron de par en par, mostrando un camino ahora bien distinto. Había nacido para reencarnarse, y en esta segunda ocasión debería hacerlo con más acierto.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

Tiempos modernos

Un ajustado corsé bajo una transparencia negra. El espejo le devolvió una imagen forastera. Tocaba intentar camuflar las ojeras de ese corazón aún convaleciente. Con algo de maquillaje, rojo carmín en los labios y confiando en una tenue luz se dio por satisfecha. No quería ser impuntual. Encendió su ordenador.
Escrito por FNR

Nueva casa tomada

Ya conocen aquel cuento de los ruidos invasores. No es eso. En el silencio de la noche puedo oírlos, sentir cómo se acercan y alejan como si fueran olas de un mismo mar insólito, que amenaza con ínfulas de tsunami nuestra casa de hermanos vitalicios. Los otros, che, tus lectores.
Escrito por Miguel Manrique

Sonrisas

Hasta el coño estaba de doña Marta, siempre con aquella sonrisita. Le iba a decir cuatro verdades y se iba a volver al pueblo tan contenta. Que no necesitaría interna si no fuera tan guarra, vamos.

"¿Pepi? ¡Estupenda! No sabes qué suerte hemos tenido con ella… Trabajadora y siempre sonriente".
Escrito por Aurora Baeza

Al alba

Danza desnuda con las olas, mientras entre la espuma se arremolina su pelo. Se balancea con el mar, hasta que de nuevo la envuelve el silencio. Sobre la arena, espera que el alba despierte de nuevo.

Anhela que cuando aclare la bruma, descubran al fondo del acantilado su etéreo cuerpo...
Escrito por Pilar Alejos - Web

La bombona de helio

Desde que los niños la encontramos pasábamos el rato aspirando y hablando en tonos inverosímiles. Nos divertíamos. Una tarde Roberto, un chico muy callado, sin darnos cuenta, empezó a flotar. Le gritamos que soltase aire, pero él seguía ascendiendo moviendo los brazos, como un pájaro. Y entonces sonó el disparo.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Mal día para visitas

Llamaron a su puerta insistentemente.

Se incorporó de su sillón y, sujetando su andador, avanzó con paso lento hasta la entrada. Observó por la mirilla y, de nuevo, decidió que no era el momento de dejarla pasar.

La muerte con su guadaña se sentó pacientemente en los escalones, otra vez.
Escrito por Inma Carrasco

Sin manual

Te lo llevaste sin manual de instrucciones, sin preocuparte por saber quién era y qué necesitaba. Te lo llevaste porque yo quise que te lo llevaras.

Porque aun siendo un hombre de costumbres, él había perdido la costumbre que a mí más me gustaba, había perdido la costumbre de quererme.
Escrito por María José Moreno

Trance

Silenciosa, la vida penetra en mi cuerpo con cuentagotas mientras afuera se despliega bulliciosa en un derroche de insectos, pájaros y flores.

Lloras sobre mojado.

Rumor de batas blancas por el pasillo.

Sobre el alféizar, un tábano se recupera de un golpe contra el cristal. Fácil presa para un gorrión.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Legado

El eco de sus palabras retumba en sus oídos incansable, impasible. Con el corazón desbocado dentro del pecho y los ojos desorbitados intenta recuperar el aliento mientras se cubre, en un torpe intento de protegerse, con las sábanas. Pero volverá. Ambos lo saben. Y acabará tomando lo que es suyo.
Escrito por Lau

Protección indestructible

Nunca olvidaré la noche en la que descubrí cómo derrotar a esos seres maléficos que solían visitarme. Tan sólo tuve que reunir el valor suficiente para levantarme de la cama e ir al dormitorio de mi abuela. Junto a ella, todos los monstruos desaparecieron, incapaces de atravesar mi escudo protector.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Interrogantes resueltos

Desde la azotea observó embelesado la noche estrellada. Mientras se vestía de Superman, pensó, aliviado y exultante, que al fin había entendido para qué el abuelo Celso le había regalado, sin pedírselo, ese mágico disfraz en su último cumpleaños; y por qué después se había marchado al cielo sin despedirse.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Señales divinas

La Señora de los desamparados los salvó del desahucio. Mientras rezaba suplicando su ayuda, vio moverse el gran manto de oro de la imagen y no tuvo ninguna duda en interpretar aquel mensaje divino.

A la mañana siguiente el capellán descubrió con horror que la virgen del santuario estaba desnuda.
Escrito por Encarna Cuesta García

Recuperando el paraíso

Tras el largo viaje, desde un remoto lugar al otro extremo de la galaxia, la nave interestelar descendió en silencio. El alienígena buscaba algo en concreto, algo de inmenso valor. Cuando lo encontró, lo observó, acarició y olió con cariño: eran flores.

En su planeta, la Tierra, ya no había.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Así nací yo

Empezó como duelo de magia: humo, ratones y dragones. El cuento dice que Merlín ganó la partida, lo que no se dice es que ella se dejó vencer. ¿Cómo convertirse en fuego, toxina o un simple antiséptico y matar a su amado enemigo? No estaría yo contando este romántico relato.
Escrito por Geyna López - Twitter

El segundo sexo, o ni siquiera eso

De niña me mutilaron haciéndome la ablación del clítoris. Siendo adolescente, tuve que casarme con un viejo al que odio, y con quien tengo tres hijos. Ahora, estoy enterrada hasta el pecho y me lapidarán por adúltera. Lo hará un grupo de hombres feroces entre los que está mi padre.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Optimismo

Los errores no deben ser castigados, sólo esperar que quien los ha cometido aprenda la lección. Y eso le ocurrió a ella.

Tras errar, caer y levantarse de nuevo, cayó otra vez, pero no era la misma.

Y tras caer en ese pozo sin fondo, se prometió caer de pie.
Escrito por Víctor Vidal

Viaje sideral (Trilogía de las estrellas 2050 I)

Con frecuencia de onda, sus caricias impregnan y colman mis sentidos. Fundido en el universo de su abrazo, me siento de nuevo en casa.

El Simulador inicia la cuenta atrás... En vano trato de retener su cuerpo... Nuestro tiempo de amor se desconfigura.

La Inmensidad interpone años luz entre nosotros.
Escrito por Manuel Bocanegra - Web
Parte I | Parte II

Miedo a la destrucción de los sueños

Esclavizado contemplaba la colina, soñando qué habría más allá. Ciudades de plata, fuentes de oro y trabajo, sobre todo trabajo; justo y necesario.

Un día se rompió la valla, sabía que la noche le serviría de aliada; pero temía que, tras la colina, solo hubiera la misma miseria que aquí.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

El secreto del viento

El viento levantó el sombrero del poeta sentado en el parque. Con él volaron sus versos, que fueron posándose en la anciana solitaria entre los pájaros, en el enamorado indeciso, en el hombre abatido por el peso de la vida y en el soldado que desobedeció la orden de disparar.
Escrito por Carmen Cano - Twitter
Elegido mejor relato de mayo de 2017

Latidos

Aceptó el trabajo en la guardería sólo por tener una excusa para abrazarla. Cuatro años atrás su bebé falleció, ahora su corazón le sigue regalando a diario la más bonita melodía, son sólo unos segundos, pero en el tiempo que dura esa comunión, a una madre le devuelven su vida.
Escrito por Yoya M. Alonso

Sólo deja pasar el tiempo

Mariela escribe en una servilleta de papel: "No tengo mi cuaderno, llevo un bolso pequeño". Sí, un pensamiento, una emoción. El bolígrafo relata, quizás sea un cuento. Sueños almacenados en silencio. Da un sorbo al café. Tiene grandes planes que nadie va a romper. Ni hoy, ni mañana, ni ayer.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

El viajero del tiempo

—Todo listo, Sr. Verne —anunció el científico, cuando hubo establecido el siglo XIX en la máquina del tiempo—. Y recuerde, no puede hablar del futuro en el pasado porque podría...

—No te preocupes -—lo interrumpió Julio, sonriendo pícaramente, mientras se abrochaba el cinturón de seguridad—. Haré que todo parezca ficción.
Escrito por Sir Helder Amos - Web

Orgullo

¡Bullía de odio! Sentía que tenía que acabar con ellos. Me hacían la vida imposible por ser de otra pasta. Pero también me sentía superior, más inteligente. Me topé con uno del grupo, frente a frente. Quise matarlo. Pero le perdoné. Entonces, creí ganar aunque perdí: me ganó el orgullo.
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

El último tren

¿Estoy soñando? Siento, a mi espalda, una mirada. ¿Qué hago? ¿Girarme? ¿Ahora? No me atrevo. ¿Y si es fea? ¿Y si es guapa, y yo el feo, para ella? Sí, me doy la vuelta. ¡Ya no está! Confuso, amordazo entre mis dientes dos palabras. Y permito que resbale alguna lágrima.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Gallinópolis

Todas cacarean menos Lina, de huevos gordos y cresta de alto copete. Sus clases de canto despiertan al pueblo hipnótico y adormecen al macho dominante.

Emprende batida de ovoides contra el zorro, que huye.

La algarabía del corral despabila al amo. Retuerce sus pescuezos, respetando a Lina, convertida en gallo.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Público objetivo

La primera vez no le di importancia, pensé que se trataba de un envío publicitario masivo. Pero recibir otros diez en la misma semana sobre productos similares empezó a incomodarme. Tanta crema maravillosa para el crecimiento del pene no podía ser casualidad. El chivato debía estar entre los del gimnasio.
Escrito por Rafa Olivares - Web

El extraño caso del manuscrito que vino de Arkham

No era propio de Lord Durand saltarse el té. La señora Wollstonecraft, el ama de llaves, acudió a la sala donde solía encerrarse a leer. Llamó, abrió la puerta e, inmediatamente, la cerró con doble vuelta de llave. Todavía hoy sigue negando la existencia de una biblioteca en la mansión.
Escrito por Patricia Richmond - Web

La búsqueda (En el fondo I)

Traído con el viento, como un susurro, le fue ordenado bajar hasta lo más profundo del océano para hallar la solución al problema.

Y así, buceó conteniendo la respiración. Consiguió su objetivo, encontrando el origen, pero descubrió que, en el fondo, no había suficiente sal para curar todas sus heridas.
Escrito por Malu
Parte I | Parte II

Bucle cotidiano

Bendigo la mesa. Mis hijos miran sus móviles y mi mujer, el televisor. Ajenos a la plegaria, me ignoran. Quiero conducir para evadirme, pero el coche no está. Camino durante horas. Llega la noche. Recuerdo imágenes de hierros y sangre, también que nunca duermo; aunque tampoco como, bendigo la mesa.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Es un secreto

Un fantasma es solo una historia que se hace eterna porque nadie la olvida. Una partícula de polvo de hace cien años que guarda perfectamente la información de un arrepentimiento. Una foto en el instagram cuántico del universo. Te lo revelo como fantasma que soy. Es un secreto.
Escrito por Eva García Fornet

Perdida

—Nunca pensé que pasaría nada así —dijo Marcos enojado.

—Intentamos comunicarnos, pero...

—¡No quiero excusas! —gritó—. Esta mañana casi atropello a mi madre, que creía bajo su cuidado en este centro geriátrico. A saber cuánto tiempo llevaría perdida.

—Se-señor... —dijo el director, pálido—. Intentamos llamarle ayer. Su madre falleció anoche.
Escrito por Valentín Bayón Muntaner - Web

Ni donde caerse muerto

—Veamos... Es la quinta vez que le digo que esta no es su fila, que la suya es aquella, la del fondo. Esta es para quienes tienen posibles, para quienes aspiran a sentarse a su derecha. ¿O esperaba usted alfombras rojas y la santa recepción del apóstol Pedro en persona?
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

El peso del pasado

Subió a las cimas del mundo hundiendo a otros a su paso. Horadando voluntades creció hasta tener el poder absoluto. Su vida fue un dispendio equivocado. Derrochó sin pudor olvidando al resto de los mortales. Acumuló amores, fortunas, odios.

Murió.

Ahora está allí... en su tumba... solo... detrás del olvido.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Breve paseo glacial

Todas las mujeres del mundo tienen un tipo en algún lugar que las piensa al despertar.

El armagedón de tu pelo en otras manos me pilló mirando el gran iceberg, viejo como este anhelo de caricias. El frío clavaba agujas en mi corazón; mientras comenzaba el deshielo en mis ojos.
Escrito por Miguel Ibáñez

El cartero ya no llama ninguna vez (III)

Ayer dijo: "¡Qué bonito está el jardín!". Me volví con una sonrisa sarcástica y mirándola a los ojos le dije: "Tiene la culpa un abono orgánico estupendo y poner todo mi amor en la siembra". Hoy al echar de menos su maleta he recordado su expresión entre asustada e incrédula.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile
Parte I | Parte II | Parte III

Soledades

Solo un último cigarrillo, solo vacíos ocupados por nostalgia y solo, alfombrando aquella melancolía, cartas esparcidas por la casa, con números rojos en su interior.

Cogió ese único cigarrillo, lo sujetó entre sus labios y, con la compañía del silbido adormecedor que fluía desde la cocina, encendió su última cerilla.
Escrito por Javier Puchades - Web

Dolor verdadero

Sale del sepelio de su hijo. Lo dejó allá, desprotegido, junto a su autito rojo. Se siente sola, prisionera, confundida. Los consuelos y las caricias la dañan. Su corazón se desgarra y la aísla. No puede gritar sus verdades, se sabe hueca, imposibilitada. Se abraza al tiempo, su última esperanza.
Escrito por Amadeo

Caricia de luz

Las lágrimas se detuvieron por un breve instante. En un abrazo, encontró aquello con lo que su adolorida alma soñó tanto tiempo. ¿Qué importaba cuánto duraba ese momento? Sentir por unos minutos la caricia del sol era cien veces mejor que resignarse a pasar la vida entera entre las sombras.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook

Cara a cara

Siempre tuviste un arte, una grasia y un salero que desbordaba mi recatada introversión.

Admiraba, desde pequeño, tu taconeo, tus sonrisas, tus castañuelas... ¡Ooole!

Combatí mi timidez con flamenco; años de clase en secreto para sorprenderte y conquistarte esta noche en el escenario. Bailaremos a mi compás:

—Maestro... ¡la primera!
Escrito por Enrique Caño

Colgar los hábitos, sí o no

Cada sábado, Ana intenta confesar su secreto. Daniel, sacerdote joven, está seguro de que este sábado sí lo hará, ella se le declarará y ha meditado qué contestarle.

—Padre, no puedo callar más este amor prohibido, estoy enamorada de...

Daniel seca su sudor, se dispone a responderle.

...Margarita —dice ella.
Escrito por Yoli L. - Web

Yo... te esperaré siempre

Compañero de alegrías y penas. Siempre a su lado, conectando miradas confiadas en las que se entiende todo.

La velocidad cedió y un golpe seco lo arrebató del regazo amigo. Voló a través de la ventanilla. Solo en el arcén, ya no encuentra su mirada. Hace frío en el corazón.
Escrito por Galilea - Twitter

Perdón y gracias

He descubierto frutos exóticos, pescados y carnes cuyo nombre y procedencia ignoro e incluso licores que jamás sospeché que existieran; pero mi mayor descubrimiento ha sido el ahorro de tiempo en la compra diaria, pues solo tengo que coger un "despistado" carro cargado con compra y rápidamente dirigirme a cajas.
Escrito por Isidro Moreno - Web

Precoz

La madre, recordando las palabras entre lágrimas de su pequeño, no podía dormir. Cuando sintió movimiento en el otro lado de la cama, asió el cuchillo escondido y, yendo tras el monstruo, su marido, se lo clavó una y otra vez.

En su habitación, siempre al acecho, sonreía el niño.
Escrito por Luisa Hurtado González - Web

Paredón

La pared gris y oscura fue testigo de lo nuestro. Tú, tan jovial, vivaracho y risueño; y yo, entusiasmada con tus cálidos besos.

Hoy, la barda yace manchada por algunas de mis lágrimas cargadas de recuerdos y por tu sangre que lo salpicó todo, tras confesar tus intenciones de abandonarme.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Amistad virtual

Después de años, y de cientos de mails que cruzaron el Atlántico, al fin decidieron conocerse personalmente. Quedaron a las once en un bar.

Fue él quien comenzó a hablar. Entre trago y trago de cerveza contó su vida sin ser interrumpido por su compañera de mesa. La patética caña.
Escrito por Georges

La propiedad

Se sienta junto a mí. Es rubia. Abre un libro.

—Señorita. Ese libro es mío...
—¿Qué dice? No hay sitios libres. Mantengo la compostura.
—Que es mío.
—Lo acabo de comprar.
—Sin mí no podría leerlo.
—¿Qué tontería dice?
—Que soy el autor.

Su semblante cambia.

—¿Qué dice? ¿Podría dedicármelo?
Escrito por Gil Hernando de Santiago

Desmontando la tienda de campaña

—Bésame, cómeme entera.

¡Ni me lo creía! Le comí los labios, las axilas.

—Trini, qué buena estás.

Los pechos de pera, los pezones color trigo, duros como timbres de castillos, el ombliguito, el pubis que asomaba...

—¡Niño, levántate ya, que son las siete. Llegas tarde al instituto!

Mierda, mierda, mierda...
Escrito por Dipandra - Web

La crueldad del destino

El destino es cruel y se mofa de nosotros, sin embargo, tengo que seguir adelante, lo daría todo por volver a esos momentos de felicidad, ahora que me encuentro frente a ti.

Te veía como un buen amigo, un hermano pero ahora solo veo a un enemigo al que abatir.
Escrito por Ángel Álvarez

Do not disturb

Me desperté con una cierta sensación de calor. En la oscuridad no pude ver el objeto que tenía en sus manos. Quise llamarla, pero un sonido vibrante apagaba mi voz. Quise tocarla, pero en esos momentos ella estaba lejos, muy lejos de mí... En el lado izquierdo de la cama.
Escrito por Pepe Sanchís

Citas

Las relaciones clandestinas eran muy excitantes. Estábamos pocas veces solos, los encuentros entonces eran intensos. La imaginación hacía el resto. Rompía la rutina. Ambos idealizábamos el amor que sentimos en la adolescencia antes de casarnos. Así el deseo nos mantuvo expectantes.

Nadie en la Residencia se percató de ello.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Cirujana

Me dices que no tengo corazón, pero puedo explicarlo. Ocurrió hace mucho tiempo, siendo primerizo. No supe defenderme del veneno que despedían sus ocelos. Llegó despacio, untó mis labios con la burundanga de los suyos y se alejó después, sonriente, dejándome un enorme vacío y un penetrante olor a casquería.
Escrito por Luis San José - Web

Esas aves tan extrañas

Ellas lo saben todo, porque ellas nos vigilan y tanto tú no lo adviertas... ¡zas!, te comen las ideas. Con sus cantos hipnóticos llenos de voces, y las voces envolviéndolo todo con sus pesadas máquinas de fabricar imanes... ¡Es de tarados! Un lugar lleno de espejos, que hasta da vértigo.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

La firma

La mujer movía con aspavientos sus manos, tratando de impedir que él lo hiciese. Su esposo, sin embargo, se sentía feliz. Su vida iba a dar un giro radical, en cuanto el doctor firmase la receta. No albergaba ninguna duda de que obtendría la píldora azul que tanto había anhelado.
Escrito por María José Viz Blanco

La solución

Estimado Dr. Watson: 

Antes de tomar mi última dosis me gustaría dejarle resuelto el caso que, según usted, nunca quise investigar. 

Me propuse comprobar si era posible el asesinato perfecto y debo decirle que mi experimento fue un completo éxito. 

Hasta siempre. 

Su amigo Sherlock Holmes, o Jack "El destripador".
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

La camisa

Acaricio esa camisa blanca, que tus ojos eligen con frecuencia, que tus manos acomodan al cuerpo, tratando de imaginar por cada hueco de su trama el mundo que no conozco.

La guardo. Abandono la casa. En la mía, me recibe una cerveza y una boca que me exige la paga.
Escrito por Yolanda SA

De siervo a propietario (Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: Peste)

Sobre lúgubres tañidos, columnas de humo negruzco cabalgaban el aire dulzón del mediodía dispersando las cenizas del último heredero del feudo.

Rodeado de pavesas, se persignó agradecido por sobrevivir a la muerte negra mientras surcaba como nunca la tierra que abrazaba al arado, consciente de que ya nadie podría reclamarla.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter
Peste | Guerra

Insobornable

Esperaban una reunión tensa, pero Germán callaba. Incómodo, intentó aflojarse la corbata, sin éxito.

—Entendemos entonces, Germán, que las cuentas carecen de irregularidades.

Asintió, y sintió que le faltaba aire. Pasó de rojo a morado y, para asombro de todos, cayó asfixiado segundos después.

La corbata fingió no saber nada.
Escrito por Álex Garaizar

Brillos de la oscuridad

Arranqué el manto de la noche. Algunas estrellas perdieron su equilibrio y se desplazaron, otras se estremecieron, la mayoría se paralizaron. No poseen brillo sin la negrura que las sostiene. Su fulgor, su belleza, no existe sin lado oscuro, su seducción ha desaparecido. La magia es la que nos embelesa.
Escrito por Maite Moreno

Ela no está

Desde que Ela no está, nada es igual. El caníbal, la profesora de ciencias, el pianista, incluso el vagabundo; Ela nos congregaba como a una familia. Ahora somos parias.

Es nuestra culpa: deberíamos habernos encargado del psiquiatra mucho antes de que le recetara esas estúpidas píldoras para tratar la esquizofrenia.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

Madre infeliz

Eliselda tiene dos hijos campeones. El mayor es el más tonto de los niños listos; el pequeño, el más listo de los tontos. ¿Qué más podría desear para sentirse feliz?

Pero sus niños se envidian rabiosamente, confirmándose que uno es el más tonto y que el otro sólo parece listo.
Escrito por Carmelo Carrascal

Enemigo empedernido

La lluvia caía a torrentes, el cielo estaba cubierto de relámpagos. Una mujer vagaba por la noche ofreciendo su sexo al solitario. Encantadoramente bella, no parecía una criatura terrestre. La denunció por conducta inapropiada el hombre que la amaba tras verla fornicar desnuda en el balcón con su insoslayable enemigo.
Escrito por Lucía Folino - Web

Un buen trabajo

Intenté darlo en mano pero los funcionarios aplicados y aburridos me impidieron el paso. Quería hacer un buen trabajo. Que mi jefe estuviera orgulloso de mi. El sobre con el soborno volvió a la guarida entre mis avergonzadas manos. Fui despedido de inmediato. Así terminó mi incursión en el hampa.
Escrito por Amelia

Sí, cincuenta palabras para ti

Dentro de muchos años, delante de un folio en blanco, sintiéndose querido, mi hijo recordará que allá por su niñez le prometía recompensas por escribir.

Lo pensabas, sí, y el día en que tenía que ocurrir ha llegado, algunos lustros despúes, sin premio, con gratitud, devolviéndote el cariño, te escribo.
Escrito por Danilovich

Héroes y villanos

Despiadado, lúgubre, mezquino, ambiguo, pero algo en él me llamaba la atención. Quizás su ambigüedad, jugaba con mis deseos de su bondad. Quería que fuera bueno. Él lo era. Cuando me di cuenta, ya había acabado el libro. Mis sospechas fueron ciertas, era el héroe del cuento. El gran héroe.
Escrito por Carmen Gallego

Vino al mundo

Vino mi hija al mundo, lo más hermoso, su carita redonda y su sonrisa en el rostro. Así llegó la pequeña. Cuando saliste te cogí en mis brazos para verte la cara, esa cara de muñeca, tan redonda, tan salada, la reina de la casa, mi princesa querida y amada.
Escrito por Manu Cubicasa

Bestia vs. bestia

El sonido del agua deslizándose por las paredes, llena de ecos la caverna donde tenía su refugio. Intenta mover el cuerpo, pero no lo consigue. A dos metros, el oso resuella herido. Había sido una pelea desigual. Sus garras poco pudieron hacer ante el poder del disparo de su carabina.
Escrito por José Torma - Web

La balacera

En una autónoma noche de hace diez años una ventana sucumbió dos golpes, una mano desolada aparentaba clemencia. Un alma no dudó en bajar aquel cristal y, al instante, ver el semblante de la muerte encarnada. Once nefastos gemidos resoplan todo el barrio, y una sola vida dejó de escucharlos.
Escrito por Alejandro Valverde

Crisis

Con los brazos atrás y el paso lento, se acerca al establecimiento clausurado y, taciturno, se detiene un momento a contemplarlo. En el suelo, algunos sobres con membrete del banco se dispersan polvorientos y, en el escaparate, un maniquí desnudo sostiene un pálido cartel entre las manos: LIQUIDACIÓN POR CIERRE.
Escrito por María José Escudero

Déjà vu

El ruidoso secador envolvía la cabeza y, una eternidad después, el peinado emergía esponjoso. Él lloraba pensando que ese monstruo devoraría a su mamá.

Años después la historia se repetía. Entre vibraciones metálicas y fuertes sacudidas comprobó el cierre de su escafandra. Luego bajó las escaleras para pisar la Luna.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Entre Pedros anda el ¿juego?

El móvil vibró en el bolso. Alargó la mano sobre el asiento del copiloto. Un whatsapp de Pedro: "¿Vienes a mi fiesta?". Contestó: carita sonriente, pulgar arriba.

Pero no asistirá. En su lugar tendrá una cita con Pedro Botero porque la niña del coche embestido estará saludando a San Pedro.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Sueños

—Estás como ausente. Llevas un rato en silencio, ¿ocurre algo?

—Nada, sólo observaba cómo se desvanecían.

—¿Desvanecían? Estamos sentados en mitad de la nada, ¿qué se ha desvanecido? Cada día estás más raro. Supongo que será este clima.

—Mis sueños... Da igual, es una tontería. Sólo eran mis mejores sueños.
Escrito por Diego Díaz

Sin respuesta

La bombilla desnuda del desván aparta las sombras. Me sonríes en fotos antiguas, me hablas en largas cartas repletas de corazones y, de nuevo, te echo de menos. Dijiste, "debemos avanzar, seguir adelante", pero yo no encontré el camino y decidí volver. Porque es bueno revivir los momentos felices, ¿verdad?
Escrito por Jose Bravo - Twitter

Horripilante

¡Eran tan hermosas y llevaban tanto tiempo sin estar con una mujer! Cuando las vieron, se lanzaron por la borda y nadaron hacia la isla. Los marineros, que se habían tapado los oídos con cera, no escucharon a Ulises, que les gritaba que el canto de las sirenas era horripilante.
Escrito por Plácido Romero - Web

Los otros

Al abrigo de la tapia esperamos, en silencio, mientras recogen los feriantes. Entonces, caminamos con la mirada las calles quebradas hasta la plaza. Los de dentro se tragan el orgullo y suplican noticias de los suyos. Porque no tenemos flores ni cruces, los suicidas, pero preferimos estar enterrados aquí fuera.
Escrito por Belén Sáenz

Toreador

La vuelta triunfal lo pilló con el paso cambiado cuando se enteró por un subalterno de la noticia:

Tu hijo...
Qué.
Que nació muerto.

Humilló como los toros bravos, lamió su boca el sudor ensangrentado de su mano y, por la puerta grande, sacudió la arena negra de sus zapatillas.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Vacíos

Y me alejé con las manos en los bolsillos. Quizás buscaba allí todos los momentos perdidos, tal vez estrujaba entre mis dedos los instantes que habíamos vivido. La seriedad de mi rostro, el eco de mis pasos, el olvido momentáneo, el cuerpo malherido, me devolvían al camino... Los bolsillos, vacíos.
Escrito por Javier Pintor

Visión cenital

Aquella atalaya desde donde me deleitaba, apenas manteniendo lo básico del mecanismo, era el lugar perfecto que tanto tiempo costó encontrar al Director.

Se divisaba perfectamente hasta el relieve más sutil del paisaje diseñado. Ríos, valles, montañas... incluso esos seres bípedos tan extraños.

Lo extraño fue cómo me llamaron... Dios.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Una tarde cualquiera, al ponerse el sol

Ven, túmbate aquí, bajo este olivo, a mi lado, disfrutemos de este apacible atardecer. No hables, no digas nada, cierra los ojos, déjate llevar por tus pensamientos, sueños o recuerdos no buscados. Vive este minuto, descansa, respira profundamente, déjate llevar por el rumor de la brisa y olvídate de mí.
Escrito por Crispín - Web

Elige tu propio final

Me humillaste en la fiesta de graduación. En la universidad, estuviste conmigo hasta lograr tu título de ingeniera. Me estafaste para conseguir el dinero y huir con tu novio. Solías wasapearme solo para excitarme.

Y ahora, frente a mí, divorciada y suplicándome, la única alternativa que me dejas es: _____te.
Escrito por Jean Durand - Web

It's alive

Al principio no tenía ninguna intención de que Amelia y el gato de las dos cabezas tuvieran relación alguna. Dada la insistencia del respetable, una noche decidí exhumar a esos dos fieles fantasmas de mi insomnio. Ahora tengo un gato que me besa con los húmedos labios de mi exmujer.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Despertares

La mañana es plomiza, con sabor amargo, le trae ecos del ayer, como desde hace diez años, de entonces tan solo recuerda que le despertó el olor a pólvora rompiendo el silencio de la madrugada y la nota que encontró sobre la mesilla con aquel "hasta siempre, te quiere mamá".
Escrito por Amparo

Ocaso

Sentado en la orilla, contemplaba hipnotizado el borboteo del agua. Las hojas caían somnolientas desde la majestuosidad dorada de los chopos y escapaban, río abajo, cabalgando la corriente. Cuando salió de su ensimismamiento, la vio a su lado pálida e insinuante y ocurrió lo inevitable. Después solo quedó un cadáver.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Power

Me acerco al aparato, es sobrio, mudo, y el polvo untado en forma de manto de algodón descubre su intimidad cuando pulso el botón de arranque. Nada, ni un atisbo de vida. Cojo un paño, empiezo a limpiarlo, cuando poco a poco reacciona encendiéndose el on y yo me apago.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

Cuervos

Jamás creí en esos refranes alarmistas. Adoro los cuervos. Les sirvo su ración, mientras limpio las copiosas manchas de sangre, tras el incidente.

Llamo al hospital: me dicen que ella está mejor, aunque tal vez pierda su ojo.

Esperanzado, vuelvo a colocar el anuncio: "Busco pareja, aficionada a las aves".
Escrito por Daniel Castillo

Dos almas

De pronto me vi atrapado en un torbellino de pasión. Todo giraba armoniosamente. Danzábamos al ritmo de nuestros corazones. Y entre sudores, caricias, besos y muchos 'te quiero', se me escapaba la vida. Cuando abrí los ojos y observé la cama vacía y fría, lo comprendí. Mi alma había regresado.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter