Mejor relato de abril de 2017

Ya están aquí los ocho finalistas de rigor. Repasad los relatos haciendo click en los títulos y elegid a vuestros tres favoritos antes del 2 de mayo a las 12.00 (GMT+2). El finalista que comparta la página o pida votos será cazado y ajusticiado debidamente. ¡Gracias por participar!

Insobornable

Esperaban una reunión tensa, pero Germán callaba. Incómodo, intentó aflojarse la corbata, sin éxito.

—Entendemos entonces, Germán, que las cuentas carecen de irregularidades.

Asintió, y sintió que le faltaba aire. Pasó de rojo a morado y, para asombro de todos, cayó asfixiado segundos después.

La corbata fingió no saber nada.
Escrito por Álex Garaizar

Brillos de la oscuridad

Arranqué el manto de la noche. Algunas estrellas perdieron su equilibrio y se desplazaron, otras se estremecieron, la mayoría se paralizaron. No poseen brillo sin la negrura que las sostiene. Su fulgor, su belleza, no existe sin lado oscuro, su seducción ha desaparecido. La magia es la que nos embelesa.
Escrito por Maite Moreno

Ela no está

Desde que Ela no está, nada es igual. El caníbal, la profesora de ciencias, el pianista, incluso el vagabundo; Ela nos congregaba como a una familia. Ahora somos parias.

Es nuestra culpa: deberíamos habernos encargado del psiquiatra mucho antes de que le recetara esas estúpidas píldoras para tratar la esquizofrenia.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

Madre infeliz

Eliselda tiene dos hijos campeones. El mayor es el más tonto de los niños listos; el pequeño, el más listo de los tontos. ¿Qué más podría desear para sentirse feliz?

Pero sus niños se envidian rabiosamente, confirmándose que uno es el más tonto y que el otro sólo parece listo.
Escrito por Carmelo Carrascal

Enemigo empedernido

La lluvia caía a torrentes, el cielo estaba cubierto de relámpagos. Una mujer vagaba por la noche ofreciendo su sexo al solitario. Encantadoramente bella, no parecía una criatura terrestre. La denunció por conducta inapropiada el hombre que la amaba tras verla fornicar desnuda en el balcón con su insoslayable enemigo.
Escrito por Lucía Folino - Web

Un buen trabajo

Intenté darlo en mano pero los funcionarios aplicados y aburridos me impidieron el paso. Quería hacer un buen trabajo. Que mi jefe estuviera orgulloso de mi. El sobre con el soborno volvió a la guarida entre mis avergonzadas manos. Fui despedido de inmediato. Así terminó mi incursión en el hampa.
Escrito por Amelia

Sí, cincuenta palabras para ti

Dentro de muchos años, delante de un folio en blanco, sintiéndose querido, mi hijo recordará que allá por su niñez le prometía recompensas por escribir.

Lo pensabas, sí, y el día en que tenía que ocurrir ha llegado, algunos lustros despúes, sin premio, con gratitud, devolviéndote el cariño, te escribo.
Escrito por Danilovich

Héroes y villanos

Despiadado, lúgubre, mezquino, ambiguo, pero algo en él me llamaba la atención. Quizás su ambigüedad, jugaba con mis deseos de su bondad. Quería que fuera bueno. Él lo era. Cuando me di cuenta, ya había acabado el libro. Mis sospechas fueron ciertas, era el héroe del cuento. El gran héroe.
Escrito por Carmen Gallego

Vino al mundo

Vino mi hija al mundo, lo más hermoso, su carita redonda y su sonrisa en el rostro. Así llegó la pequeña. Cuando saliste te cogí en mis brazos para verte la cara, esa cara de muñeca, tan redonda, tan salada, la reina de la casa, mi princesa querida y amada.
Escrito por Manu Cubicasa

Bestia vs. bestia

El sonido del agua deslizándose por las paredes, llena de ecos la caverna donde tenía su refugio. Intenta mover el cuerpo, pero no lo consigue. A dos metros, el oso resuella herido. Había sido una pelea desigual. Sus garras poco pudieron hacer ante el poder del disparo de su carabina.
Escrito por José Torma - Web

La balacera

En una autónoma noche de hace diez años una ventana sucumbió dos golpes, una mano desolada aparentaba clemencia. Un alma no dudó en bajar aquel cristal y, al instante, ver el semblante de la muerte encarnada. Once nefastos gemidos resoplan todo el barrio, y una sola vida dejó de escucharlos.
Escrito por Alejandro Valverde

Crisis

Con los brazos atrás y el paso lento, se acerca al establecimiento clausurado y, taciturno, se detiene un momento a contemplarlo. En el suelo, algunos sobres con membrete del banco se dispersan polvorientos y, en el escaparate, un maniquí desnudo sostiene un pálido cartel entre las manos: LIQUIDACIÓN POR CIERRE.
Escrito por María José Escudero

Déjà vu

El ruidoso secador envolvía la cabeza y, una eternidad después, el peinado emergía esponjoso. Él lloraba pensando que ese monstruo devoraría a su mamá.

Años después la historia se repetía. Entre vibraciones metálicas y fuertes sacudidas comprobó el cierre de su escafandra. Luego bajó las escaleras para pisar la Luna.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Entre Pedros anda el ¿juego?

El móvil vibró en el bolso. Alargó la mano sobre el asiento del copiloto. Un whatsapp de Pedro: "¿Vienes a mi fiesta?". Contestó: carita sonriente, pulgar arriba.

Pero no asistirá. En su lugar tendrá una cita con Pedro Botero porque la niña del coche embestido estará saludando a San Pedro.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Sueños

—Estás como ausente. Llevas un rato en silencio, ¿ocurre algo?

—Nada, sólo observaba cómo se desvanecían.

—¿Desvanecían? Estamos sentados en mitad de la nada, ¿qué se ha desvanecido? Cada día estás más raro. Supongo que será este clima.

—Mis sueños... Da igual, es una tontería. Sólo eran mis mejores sueños.
Escrito por Diego Díaz

Sin respuesta

La bombilla desnuda del desván aparta las sombras. Me sonríes en fotos antiguas, me hablas en largas cartas repletas de corazones y, de nuevo, te echo de menos. Dijiste, "debemos avanzar, seguir adelante", pero yo no encontré el camino y decidí volver. Porque es bueno revivir los momentos felices, ¿verdad?
Escrito por Jose Bravo - Twitter

Horripilante

¡Eran tan hermosas y llevaban tanto tiempo sin estar con una mujer! Cuando las vieron, se lanzaron por la borda y nadaron hacia la isla. Los marineros, que se habían tapado los oídos con cera, no escucharon a Ulises, que les gritaba que el canto de las sirenas era horripilante.
Escrito por Plácido Romero - Web

Los otros

Al abrigo de la tapia esperamos, en silencio, mientras recogen los feriantes. Entonces, caminamos con la mirada las calles quebradas hasta la plaza. Los de dentro se tragan el orgullo y suplican noticias de los suyos. Porque no tenemos flores ni cruces, los suicidas, pero preferimos estar enterrados aquí fuera.
Escrito por Belén Sáenz

Toreador

La vuelta triunfal lo pilló con el paso cambiado cuando se enteró por un subalterno de la noticia:

Tu hijo...
Qué.
Que nació muerto.

Humilló como los toros bravos, lamió su boca el sudor ensangrentado de su mano y, por la puerta grande, sacudió la arena negra de sus zapatillas.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Vacíos

Y me alejé con las manos en los bolsillos. Quizás buscaba allí todos los momentos perdidos, tal vez estrujaba entre mis dedos los instantes que habíamos vivido. La seriedad de mi rostro, el eco de mis pasos, el olvido momentáneo, el cuerpo malherido, me devolvían al camino... Los bolsillos, vacíos.
Escrito por Javier Pintor

Visión cenital

Aquella atalaya desde donde me deleitaba, apenas manteniendo lo básico del mecanismo, era el lugar perfecto que tanto tiempo costó encontrar al Director.

Se divisaba perfectamente hasta el relieve más sutil del paisaje diseñado. Ríos, valles, montañas... incluso esos seres bípedos tan extraños.

Lo extraño fue cómo me llamaron... Dios.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Una tarde cualquiera, al ponerse el sol

Ven, túmbate aquí, bajo este olivo, a mi lado, disfrutemos de este apacible atardecer. No hables, no digas nada, cierra los ojos, déjate llevar por tus pensamientos, sueños o recuerdos no buscados. Vive este minuto, descansa, respira profundamente, déjate llevar por el rumor de la brisa y olvídate de mí.
Escrito por Crispín - Web

Elige tu propio final

Me humillaste en la fiesta de graduación. En la universidad, estuviste conmigo hasta lograr tu título de ingeniera. Me estafaste para conseguir el dinero y huir con tu novio. Solías wasapearme solo para excitarme.

Y ahora, frente a mí, divorciada y suplicándome, la única alternativa que me dejas es: _____te.
Escrito por Jean Durand - Web

It's alive

Al principio no tenía ninguna intención de que Amelia y el gato de las dos cabezas tuvieran relación alguna. Dada la insistencia del respetable, una noche decidí exhumar a esos dos fieles fantasmas de mi insomnio. Ahora tengo un gato que me besa con los húmedos labios de mi exmujer.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Despertares

La mañana es plomiza, con sabor amargo, le trae ecos del ayer, como desde hace diez años, de entonces tan solo recuerda que le despertó el olor a pólvora rompiendo el silencio de la madrugada y la nota que encontró sobre la mesilla con aquel "hasta siempre, te quiere mamá".
Escrito por Amparo

Ocaso

Sentado en la orilla, contemplaba hipnotizado el borboteo del agua. Las hojas caían somnolientas desde la majestuosidad dorada de los chopos y escapaban, río abajo, cabalgando la corriente. Cuando salió de su ensimismamiento, la vio a su lado pálida e insinuante y ocurrió lo inevitable. Después solo quedó un cadáver.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Power

Me acerco al aparato, es sobrio, mudo, y el polvo untado en forma de manto de algodón descubre su intimidad cuando pulso el botón de arranque. Nada, ni un atisbo de vida. Cojo un paño, empiezo a limpiarlo, cuando poco a poco reacciona encendiéndose el on y yo me apago.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

Cuervos

Jamás creí en esos refranes alarmistas. Adoro los cuervos. Les sirvo su ración, mientras limpio las copiosas manchas de sangre, tras el incidente.

Llamo al hospital: me dicen que ella está mejor, aunque tal vez pierda su ojo.

Esperanzado, vuelvo a colocar el anuncio: "Busco pareja, aficionada a las aves".
Escrito por Daniel Castillo

Dos almas

De pronto me vi atrapado en un torbellino de pasión. Todo giraba armoniosamente. Danzábamos al ritmo de nuestros corazones. Y entre sudores, caricias, besos y muchos 'te quiero', se me escapaba la vida. Cuando abrí los ojos y observé la cama vacía y fría, lo comprendí. Mi alma había regresado.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Bicho raro

Llegó a sentirse un bicho raro en la oficina. ¿Era la única persona que no engañaba a su pareja ni estafaba a la empresa? ¿Solo él no hacía trampas en la declaración de renta ni se reía cruelmente de los compañeros?

Sí, pensó orgulloso una tarde. Desde entonces fue feliz.
Escrito por Pau

Gases

Si lo encendía, se delataba. Quedaba solo un cigarro. Andaban jabalíes por la zona. Miedo. Le entraron ganas. Sus exabruptos gases lo complicaban: el hedor atraería a más animales. Lo matarían, y no los contrabandistas de tabaco a los que había ido a robar. Fumar mata. Por fin, lo dejó.
Escrito por Nus Baker

Olvidadas

El miedo clama asomando en sus ojos, les arrebataron su inocencia y su libertad. El olvido colectivo ha sustituido a la esperanza, llevan demasiado tiempo soportando el dolor infligido en sus cuerpos de ébano.

Bajo el negro burka ocultan sus lágrimas, en su boca el sabor amargo de lacerantes recuerdos.
Escrito por Pilar Alejos - Web

Asesino en serie

Tras interminables noches de insomnio y minuciosas cavilaciones, el comisario Gómez resolvió, finalmente, aquellos terribles crímenes. Determinó que el dueño de la sastrería era un asesino en serie porque se dio cuenta de que todos los cuerpos hallados en el solar trasero del taller estaban cortados por el mismo patrón.
Escrito por Flor Belmonte

De profesión: periodista

Amanece en Madrid y Ángel apaga el ordenador. Atrás queda otra larga noche recopilando y resumiendo noticias. Sobre su mesa deja un bostezo y un flamante dosier de prensa, listo para ser entregado.

Anochece en Madrid y una musa susurra cincuenta palabras. Ángel las recoge cariñosamente y empieza a escribir...
Escrito por Carles Quílez - Web
Pastor | Astronauta | Verdugo | Futbolista | Periodista

La madre huérfana

Hacía cuatro años que la niña había muerto (tendría once ahora), y dos que Ana evitaba disciplinadamente fotos y recuerdos...

Pero a veces, en alguna tienda o en la calle, bastaba el olor a colonia infantil y goma de borrar para oprimirle la garganta e inundarle de lágrimas el pecho.
Escrito por Aurora Baeza

Tu lado de la cama

Hoy he dormido en tu lado de la cama, ese que lleva vacío tanto tiempo. Ese que lleva esperándote una eternidad, pero que aún guarda tu calor y olor.

No sé por qué lo he hecho, si para sentirte más cerca o para decirte, sin palabras, que nada va bien.
Escrito por María José Moreno

Una pastilla en la bebida

Amanecía en negro.

La resaca de la noche anterior le impedía encontrar una luz que la guiara por la senda de la memoria perdida.Una lágrima iluminó la venda que cubría sus ojos. Se atrevió a quitársela. Me vio a mí. Recordó. Y descubrió el horror.

Deseó que no hubiera amanecido.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Una persona cualquiera

Sus dos anteriores trabajos habían erradicado el hambre y las guerras del planeta.

Frente a su cuaderno, recordaba ahora a la muchedumbre enfervorecida, gritando su nombre y aclamándole en mil idiomas. Movió la cabeza sonriendo, como entonces, y luego, sin titubeos ni tachaduras, trazó su breve y sencillo Teorema Definitivo.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Acuerdo tácito

Aquel viejecito se le cruzó en la calle una mañana. Ella iba atropellando tiempo para llegar puntual a un trabajo mal pagado. Él dilataba los minutos asido a su andador, arrastrando soledad en sus zapatos.
Ahora, con sus horas sincronizadas, pasean cogidos del brazo. Fue un amor a primera Visa.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Cenicienta calza un 45

El maquillaje cubrió por completo la negra sombra de la barba y las prótesis crearon un escote perfecto. Brilló en el baile como si fuera una estrella, lástima que los tacones no fueran de su número, si corres con el pie encogido es normal acabar perdiendo un zapato de cristal.
Escrito por Perraka - Twitter

Amor teraupético

El destino la puso en su camino, esbelta y juguetona. Trajo paz a esa vida llena de oscuridad y pastillas. Sus besos húmedos la despertaban todas las mañanas... eran un bálsamo.

Su enfermo corazón se la llevó pero nunca la abandonó, cada noche la visitaba y ronroneaba para que durmiera.
Escrito por Isabel Mora

Miedo al fracaso

Guillermo llegó puntual al proceso. Primera prueba: dinámica grupal. Está muy nervioso. No sabe si ser asertivo, o bien instalarse en la negación del otro. Cinco minutos para empezar. No quiere competir, siente que la apoteosis de la avaricia cada vez cobra más vigencia. Da media vuelta y se marcha...
Escrito por Pedro Olalla Giaever

Realidad líquida

Ni hielo ni tierra. Nada sólido en rededor. Solo ácidas aguas y bruma impenetrable a la vista durante días y días. Al despejar un instante, he cerciorado mi error. No me hallo solo. Millones de seres navegamos a la deriva, cada cual aislado en su témpano virtual tras la desconexión.
Escrito por Manuel Bocanegra

La manzana

Eva probó la manzana, también Adán, y fueron expulsados del Edén. Paris se la entregó a Afrodita, conquistó a Helena, y eso causó la Guerra de Troya. A Newton estuvo a punto de caerle en la cabeza. Blancanieves casi perece al morderla. Harto, Guillermo Tell la atravesó con una flecha.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Hundido

Su madre le regaló la vida y su pasión por el buceo. En una inmersión, el niño quedó enganchado en una grieta, ella le sacó a la superficie y desapareció en el abismo. Ahora sumerge su cabeza en la bañera, busca, llora, sale y respira. Ahora... le aterran las profundidades.
Escrito por Yoya M. Alonso

Cómplice sin quererlo

Sintió cómo la cuerda le abrazaba y se enrollaba a su tronco astillado, sentía cómo le oprimía; de repente sintió el golpe de la cuerda tensándose, el pataleo duró poco.

Llegó la calma y la culpa por no poder detener ese acto grotesco; pero sabía que solo era una viga.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Crisis existencial

De pequeño le inculcaron ayudar al prójimo. Años después, procuraba seguir el ejemplo de sus progenitores y, con el tiempo, convirtió esa ayuda desinteresada en el propósito de su vida. Las dudas le asaltaron en aquel paso de cebra bajo una lluvia de bastonazos que amenazaba con renovarle los tatuajes.
Escrito por FNR

El estribillo

"Yo tenía una casa...". Se detiene y deja de hablar. "¿Y cómo era, abuelo?". Por más que insiste la nieta, no responde. No continúa la frase. Marta, tumbada en la alfombra, juega con sus muñecos. No entiende por qué. Lo escucha como si fuera el estribillo de una canción infantil
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

El día de la Bestia

Toda nuestra raza conocía la profecía desde tiempo inmemorial, pero nunca creímos que nos fuera a tocar precisamente a nosotros. Cuando, de recién nacido, vimos que nuestro hijo carecía de cuernos y cola, pensamos en una terrible enfermedad, pero hoy se cumplieron los peores presagios: le han salido alas blancas.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Home, sweet home

Cuando estaba encerrada en el castillo, decidió entrenar palomas para enviarle mensajes de buenas noches a su amado, pero nunca recibió respuesta. Logró escapar (sin ayuda de él), y lo encontró con otra princesa, cuatro hijos, ¡ah!, y un perro. Regresó al castillo donde el dragón la recibió muy felizmente.
Escrito por Geyna López - Twitter

Amanecer en El Puerto

Dijeron que en esa playa habían aventado a Rafael.

Escrutando las olas, escuchamos un clamor:

—¡Ayudadme! Quiero aspirar un perfume de alhelíes y, de nuevo, ver brillar mis dorados alamares. Al poeta que me salve, cien huríes lo acompañen. ¡Sacadme de estos fondos! ¡Llevadme hacia otras mares!

Apuramos las litronas.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Miradas indiscretas

Cuando vuelve a su cuarto y se da cuenta de que la muñeca con las agujas en cabeza y torso se encuentra sobre su cama, Lenita decide esconderla en el armario, al fondo. Allí se mantendrá a resguardo de las miradas de los asistentes al velatorio de su nueva mamá.
Escrito por Rafa Olivares - Web

El viaje

De la oscuridad uterina, al oscuro habitáculo de ruedas férreas, enjambre racial, sin alimentos ni agua.
Del patrón de la normalidad a la alteración genética, psíquica y facial.

De los gemidos en los brazos maternales de Ruth, a los gemidos del fuego incinerador de aquel Campo, fertilizado con abono humano.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Estrellas fugaces

Noche estrellada. Tendida en la hierba, con cada estela rememora aquel amor primero de palabras nuevas y besos recién inventados, cuando inauguraban el mundo y podían rozar el horizonte con las yemas de los dedos.

Hace tiempo que la bóveda celeste se curva y se le aleja a cada paso.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Escribiéndote

La elección del lapicero es importante. La mina blanda escribe tiernas historias de amor y la dura, relatos de intrigas y pasiones. Aunque te imaginé a pleno sol, me equivoqué de sacapuntas y te reescribí bajo el carbón, donde el exilio tañe armónicas de cristal y la oscuridad domestica recuerdos.
Escrito por Patricia Richmond - Web

¡Menudos superhéroes!

Forman el grupo de superhéroes más impresionante que jamás he visto en toda mi vida: «Los Cuatro Invencibles». Todo el mundo los quiere. Su mayor poder: no darse por vencidos. Nunca.

Jaime, de 9 años; Ana, de 10; José, de 12; María, de 13. Tienen cáncer, y saben que vencerán.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Tarde para siempre

El día que vengas a verme y me entregues las flores que nunca me diste, me dirás que guardas los besos que nunca salieron de tu boca y los "te quiero" que se quedaron atrapados en tu garganta, esclavos de tus miedos.

Ese día, sabrás lo mucho que me quisiste.
Escrito por Malu

Teatro

Quería verme enseguida. Tuve que sacrificar un ensayo.

Dijo que me abandonaba, quejosa de que sólo viviese para ser actor.

Acepté su decisión sin alterarme. Agradecí lo compartido con mi mejor sonrisa.

Más tarde comprendí que había sido mi mejor interpretación. Fue antes de llorar. No he dejado de hacerlo.
Escrito por Ángel Saiz Mora

2011

Voy por un camino de baldosas amarillas, como un vaquero sin rumbo, buscando a Dory. ¿O tal vez era a la Teniente Ripley. ¿O desesperadamente a Susan?

No sé muy bien a quién buscaba. Quizás estoy como una cabra después de ver tanta película. Esto es una odisea sin espacios.
Escrito por Maest

Reducción de jornada

Estimada compañera: 

Lamento comunicarle que la petición que plantea no está contemplada en nuestros estatutos, por lo que me veo obligado a denegársela.

Mucho hablar de conciliación, pero yo tendré que conformarme con dedicarle los fines de semana o seguir quitándole horas al sueño.

Cualquier cosa menos dejar de escribir.
Escrito por Asun Paredes

El trabajo es lo primero

Se vistió para desnudarse. Después de una hora, volvió a ponerse la ropa para descubrirse de nuevo poco más tarde, repitiendo ambas acciones varias veces diarias. Así comenzó su vida laboral y diez años después sigue en la misma profesión pero, al menos, nunca le falta dinero para comprarse ropa.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Resultado esperado

Forcejeamos sin concesiones durante un buen rato. Vencida ya toda resistencia le arranqué la cabeza, que salió disparada a gran velocidad, estrellándose contra la pared. Acto seguido, con esfuerzo titánico, fui despedazándolo hasta que ya no quedó nada. El hombre había vencido, como era previsible. El clavo nunca tuvo posibilidades.
Escrito por José Ramón Sánchez Varela

El cartero ya no llama ninguna vez (II)

Procuro calmar mi conciencia pensando que lo tuvo merecido, principalmente por su lujuria, pero sobre todo por el exceso de confianza y su falta de discreción. Para ella dejé el sufrimiento de la ausencia. Yo disfruto cotilleando la correspondencia de ese día, mientras el cartero fertiliza las azaleas del jardín.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile
Parte I | Parte II

Vivir

No vive. Lo fue todo para él... y lo sigue siendo aunque sabe debería seguir adelante. Pero le cuesta demasiado. Se levantó abatido. Subió la persiana y la volvió a bajar. Cogió las pastillas resuelto. Pero, al mirar fijamente a la caja con las cenizas de la madre, decidió avanzar...
Escrito por Iñaki Ferreras

Turno de noche

Cada mañana volvía a casa antes de amanecer. Por fin conseguiría dormir hasta bien entrada la tarde. Hacía tiempo que todos le decían que estaba pálido y ojeroso. Necesitaba descansar.

Se soltó su capa dejándola caer al suelo y se tendió en su ataúd, no sin antes cepillarse los colmillos.
Escrito por Inma Carrasco

Liturgia

La clave residía en saber elegir el término preciso. El buscador, luego, ofrecía distintas alternativas. Resultaba llamativo que la primera opción fuera la web de la Santa Sede. Destacado, a un clic, aparecía un útil tutorial para expiar pecados y remordimientos lujuriosos. Punto por punto, el cardenal lo siguió escrupulosamente.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Juicio final

Llueve. Enfundado en un quimono de seda, Salvador pasea su ambigüedad por las Ramblas. Camina por su mundo intemporal, sin futuro. El séptimo trueno, cual trompeta del apocalipsis, da paso a los siete ángeles. Y al tiempo que entona unas «alegrías» por un mundo frágil y en continua decadencia, llora.
Escrito por Olga

Tarde de domingo

Llegaron con ella, otra vez, las náuseas, la angustia, el llorar bajo las sábanas.

Trabajo, ir, entrar, dar los buenos días; el silencio, la única respuesta. Estar, no ser visto, sentirte transparente, invisible, ignorado, ninguneado. Creerte basura o ni eso.

Mirar la ventana, el vacío, la distancia. Desear morir... ya.
Escrito por Javier Puchades - Web

El gran descubrimiento

Tan pronto escuchó sobre el descubrimiento de siete nuevos planetas, sacó su telescopio y, esperanzado, expandió su búsqueda. Quizás, su amor nunca había estado en la tierra.

Sin embargo, cuando puso el ojo sobre el lente, la luna, imponente, eclipsó al sol y bloqueó su mirada.

¡Vaya! ¡Qué gran descubrimiento!
Escrito por Sir Helder Amos - Web

Miedo de ti

Con miedo y dolorida le miró a la cara. En un intento suplicante le pedía que parase. Pero sus ojos inyectados en sangre y ciegos, ahora desconocidos para ella, ya no sentían su dolor. Un fardo contra el que descargar su ira. Un último golpe y todo se volvió negro.
Escrito por Galilea - Twitter

La cabeza en otra parte (Trilogía literal III)

Al despertar, Sigmund Head palpa los estantes del armario buscando una cabeza para ponerse. Ya entero, ocupa su silla frente al ordenador. Porque Sigmund es escritor aunque, realmente, carece de imaginación. Su inspiración llega de las cabezas que fue perdiendo y quedaron en lugares fascinantes donde normalmente transcurren sus historias.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter
Parte I | Parte II | Parte III

Secretos de pasillo

Ayer mi profe se acercó con cautela, me apartó un rizo de la frente y acarició mi mejilla. Me dijo un discreto «te quiero» y me propuso, con una sonrisa confusa, vernos a la salida.

Observé sonrojado el pasillo vacío. Le guiñé un ojo.

Allí nunca me permito llamarlo papá.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Instrucciones para soñar en un segundo

Tómese un tiempo, tan sólo un momento. Cierre los ojos e inhale profundo. Piense en esa persona que tanto añora, a quien tanto extraña. Exhale.

Y, si le gustó el suspiro, si encontró grata esa sensación, permítase volar, déjese llevar por ese viaje a través del tiempo y el espacio.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Nueva vida

Salgo sigilosamente del armario. Me animo a depilar mi cuerpo, enfundo mis muslos en una falda breve y, transfigurado por un maquillaje despampanante, me trepo a tacones de vértigo.

Estoy listo para iniciar una nueva vida. ¡Y lejos de mi eterna antagonista! Esa mocosa rústica con su horrible caperuza roja.
Escrito por Georges

El cántaro a la fuente

En el parque, mi compañera y yo siempre coincidimos con Gala y su compañero, pero observo que ellos, cada día se demoran más en enlazarnos el collar canino para llevarnos de vuelta a casa.

Me encanta Gala, pero creo que a mi dueña, le encanta más el dueño de Gala.
Escrito por Isidro Moreno - Web

Una vieja amistad

Somos amigos desde críos. Has llorado en mi hombro cuando otros te han fallado. He visto cómo te enamorabas de tu marido, tenías hijos y nietos.

Me pides que hable en la fiesta de vuestras Bodas de Oro. Quizá no ha sido lo más conveniente empezar diciendo:

Adela, vida mía...
Escrito por Pepe Sanchís

Trigonometría

Víctima de la trayectoria recta del disparo y a pesar de estar cuadrado su cuerpo cayó redondo. Nunca debió ocupar el vértice del aquel triángulo, haberse salido por la tangente con un "no" secante para no perder la cabeza por aquellos senos.

Claramente se había comportado como un cateto adyacente.
Escrito por Arturo

Pintor de brocha gorda

Elena ingresa al consultorio del doctor Javier, su ginecólogo. De reojo mira una gabacha blanca. El caballero está de espalda observando la pared. Ella va hacia la camilla, se desnuda.

¡Doctor, ya estoy lista!

En ese momento, Ernesto escucha que no está solo en la estancia y se da vuelta.
Escrito por Yoli L. - Web

Planes rotos

Lo inevitable tiene que ser así. Dulce o amargo, triste o alegre... no importa cómo... pero así.

 Tendría que decírselo esa misma tarde. Habían hecho muchos planes para el próximo año. Tendrían que olvidarlos todos.

Él no querría que esto hubiese sucedido ahora. Pero, sorprendentemente, ocurrió... Sin esperarlo... 

Estaba embarazada.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

El duelo

Yo buscaba una muesca más en mi revólver, pero mis labios solo encontraron el frío de sus dientes. Dejamos de vernos. Hoy ha venido a mi lecho, me ha mirado, sonreído, acariciado, ha medido la temperatura de mi boca, y ha corrido a poner una muesca más en su guadaña.
Escrito por Luis San José - Web

Desapercibido para ti

Sé que lloras en secreto y sin contar conmigo. Aprendí a entenderte sin hablarnos. ¿En qué he fallado? Te siento tan cerca pero... tan lejos. Recostada sobre mi mano trato de limpiar tus lágrimas sin lograr tu consuelo. ¡Háblame! Acaricio tu pelo pero mis dedos los traspasan... Adiós, mi amor.
Escrito por Enrique Caño

Avísame cuando llegues

¡Riiing! ¡Riiing! 

«Mamá ya he llegado. Estoy bien. No te preocupes», saltó el buzón.

«Bien», pensé, y volví a dormirme enseguida.

¡Riiing!

—Dime, cielo.
—¿Señora García? Soy de la policía. Su hija... ha sufrido un accidente de coche.
—No puede ser... Ella acaba...
—Lo siento mucho, murió en el acto.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

El contenedor

Empecé trazando líneas, la mayoría rectas. Seguí practicando con las curvas. Cada vez me salían mejor: círculos, espirales, óvalos, hasta múltiples posibilidades, pero cuando verdaderamente me sentí realizado y muy feliz, fue al descubrir la riqueza de las grafías, de las palabras. Lo peor fue cuando tuvieron que sacarme punta.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

La singular pareja

—¡Arráncaselo, por Dios! Debemos salir de este atolladero en el que nos hemos metido... Inténtalo otra vez, cariño, por favor.

Bonnie se afana, empleando sus escasas fuerzas, en robarle. Sin embargo, necesitará la ayuda de Clyde, el viejo gánster. Por algo son la más malvada pareja de todos los tiempos.
Escrito por María José Viz Blanco

El ordenado

Amanece. Voy a la cocina, lleno la pava con agua, hasta que siento el peso acostumbrado. Prendo la hornalla con el chispero y preparo la calabaza con la yerba mate. Salgo al patio y siento el calor del sol sobre mi cara. Tropiezo. ¡Otra vez, cambiaron la silla de lugar!
Escrito por Yolanda SA

El amante infiel de la juventud

Lejos quedó el estío, cuando las tersas hojas presumían piropeadas por el viento y sus petulantes peciolos desafiaban firmes al paciente abismo.

Ahora amarillean, y caen, y golpean el cristal del cercano invernadero, pidiendo asilo. Ya no desdeñan a las verdes hojas cautivas, ya solo mendigan huir de su destino.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

El faro de las mareas solitarias

A veces piensa que volverá.

Y lo espera apoyada en el faro.

Agazapada en la solemnidad del dolor, no sabe que Manuel está a su lado, disipando las brumas de su soledad y aguardando para llevársela con él, al infinito, el día que la ventisca del tiempo apague su luz.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Fuera de contexto

Algo debió de ir mal, y Mozart nació en 2006. De buena familia, estudió a los grandes compositores desde los tres años, y ya imitaba a Beethoven a los siete. Aparcó la música para estudiar una ingeniería en Viena y, enfermo de quién sabe qué, falleció repentinamente a los 35.
Escrito por Álex Garaizar

Saltos intermitentes

Con gracia se movía el autobús, dando saltos intermitentes entre cada bache, los pasajeros moviendo la cabeza afirman el camino. Dos señoras, sus enormes pechos que rebotan y rebotan, después, vuelven a rebotar. Entre brincos, solicito la parada para terminar con aquella carrera de obstáculos entre dos personajes de Botero.
Escrito por Víctor Hugo Ávila Velázquez - Twitter

Vuelve

Para implorarle que vuelva a casa decide enviar un mensaje. No quiere llamarle porque teme parecer una tonta entre sollozos.

En un impulso, escribe un simple: «Te quiero, papá. Vuelve conmigo, por favor».

El teléfono de Alberto vibra en manos de Ana. ¡Qué difícil explicarles a los niños la muerte!
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter

Lejos

Él decidió alejarse de ella, sin saber que se arrepentiría de su decisión, los caminos se bifurcaron pensando que se volverían a unir. Pasaron los años, él cada noche miraba la luna recordando aquellas palabras: «Por muy lejos que estemos, siempre miraremos la misma luna».

Nunca la volvió a ver.
Escrito por Natalia - Twitter

Se va a liar parda

Me llamo Sealiah y aquí estoy, recién ascendido, después de 25 eones de Potestad. La verdad es que lo bordé cuando le agarré la mano a Abraham en el último instante. Ahora tengo que cortar el cable del teléfono rojo y anular el botón pero, ¿dónde puse las alas talares...?
Escrito por Dipandra - Web

Geometría

Me encuentro en una esfera, dándole mil vueltas a las cosas, sin parar de girar. Tú vas en un cubo, con todas tus normas, empujando un lado hasta caer sobre otro.

Estoy esperando que nuestros cuerpos geométricos coincidan en un mismo espacio euclídeo y, pese a nuestras diferencias, poder circunscribirnos.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Juicio final

Tierras yermas y ríos de llamas. La devastación del mundo. El juicio final ha levantado a los muertos y aniquilado a los no marcados. Terror, sufrimiento y muerte. Imperturbable, Dios en su altar observa cómo su creación muere; el Apocalipsis ha iniciado. El diablo secó una lágrima. Nunca deseó esto.
Escrito por Gepzer

Impunidad

No sé. (Silencio). No me consta. (Silencio). Me amparo en garantías constitucionales. (Silencio). No es mi firma. (Silencio). No era yo. (Silencio). Jamás lo vi. (Silencio). No los conozco. (Silencio). No era mi voz. (Silencio). Lo sacaron de contexto. (Silencio). No voy a declarar. (Silencio). Sobreseído por falta de mérito.
Escrito por Lucía Folino

Cría cuervos...

A Gregorio le gusta echar miguitas de pan a las palomas. Deben de tener un sofisticadísimo sistema de comunicación, porque es verlo y, en cuestión de segundos, acuden por docenas. Hoy estaban hambrientas; primero devoraron todo el pan que les llevaba y luego continuaron ansiosas. No dejaron ni los huesos.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez

Su primer vuelo

La ilusión de volar. Sentirse un dios y ver cómo los pobres humanos se arrastran ahí abajo mientras que sólo él elige cómo y dónde ir, simplemente con desearlo.

Y lo deseó.

Mientras la gente gritaba y la mancha roja se extendía, su sonrisa reflejaba la satisfacción del sueño cumplido.
Escrito por Argonauta

2x1

Cenas 2x1, pasajes 2x1. El eterno solitario se negaba a darles el gusto. Comía por dos, usaba dos asientos al viajar. Pesaba 180 kilos cuando conoció a Inés, una enjuta mujercita de apenas 42 kilos. Juntos al fin pudieron disfrutar de los 2x1, aunque en mitades, tal como ellos, disparejas.
Escrito por Fernando de Gregorio - Facebook

Todo el mundo fuma en las estaciones de autobús

No logro recordar el color de tus ojos, el tiempo hizo una bolita de papel, perdida en algún pantalón, con el billete de ida a Madrid. Te miré, sólo una vez, mientras el humo salía de tus pulmones, elevándose; perdiéndose para siempre en mi memoria la maravilla de tu mirada.
Escrito por Miguel Ibáñez

Ni siquiera me importa ya

Mire, padre. No soporto ser el único que trabaja. Mientras todos pasan el día bebiendo y cantando, yo no salgo de la fragua. No lo entiendo. ¿Por qué precisamente yo, entre todos los dioses, soy el único que debe trabajar? Ni siquiera me importa ya que Afrodita me sea infiel.
Escrito por Plácido Romero - Web

Juegos de mesa

De niño, quería crecer muy rápido y jugar con los mayores en esas cálidas tardes de invierno alrededor de aquella mesa con brasero y "dulces pajaritas".

Cuando crecí, la vida no me dio para jugar más tiempo con mis hijos.

Ahora que soy mayor, anhelo la cercanía de los nietos.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

In aeternam

Cuatro años sin aquel vestido. «Maravillosa» —le decía él—, «no hay mujer más hermosa». Alegre sinfonía de palabras y risas. «Halagador, bellísima»... Cogió el pintalabios, rojo oscuro mate, para remarcar su boca; «rojo tuslabios», que desaparecía por completo con sus besos. Alegría invernal camino del camposanto donde reposaba su hombre.
Escrito por Javier Pintor

Vida submarina

El sol quiebra con un haz de polvo el cristal frío del mar que nos cubre. Pese a la humedad, somos felices. Salimos a bucear cogidos de la mano, sin alejarnos mucho. Que los ahogados que se pierden entre la arena y la espuma también son llorados por sus semejantes.
Escrito por Belén Sáenz

Confesiones

Aquel sombrío atardecer de 1890, Lady Windsor-Smith huía desolada alejándose del castillo Drake con lágrimas en los ojos. Aún resonaba en sus oídos la afligida voz de su amado lord Collingwood confesándole ser un vampiro. Quizás, si esa noche no hubiera luna llena, ella también le habría revelado su secreto.
Escrito por Jean Durand - Web

Jubilata

«Deje usted de trabajar, cese de cotizar, abandone este lugar». El viejo joven acata la orden y se va. De pronto todo cambia para él. Se esfuma. Nadie le saluda ya, en la calle chocan con él, no respetan su turno en las colas... ¿Y si decidiera empeñar los espejos?
Escrito por Carmelo Carrascal

Corchos

Vivir es navegar sin saber nadar, desnudo y solo, anhelando hacer pie o divisar en el horizonte una porción de tierra. Y enamorarse, enamorarse es pretender nadar en una dirección concreta, acomodando el ritmo de las brazadas a las de alguien que permanece a flote de la misma tonta manera.
Escrito por Luisa Hurtado González - Web

Las dos cabezas del gato

Normalmente no tengo problemas para escribir cuentos, pero éste sí que me ha costado trabajo, sobre todo porque se me han venido a instalar mis fantasmas. El más molesto es el de mi exesposa, que ha estado preguntando por su cabeza. Le indiqué el lugar en donde enterré al gato.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Luz de otro tiempo

Aunque su vida siempre estuvo pendiente de un hilo, ella presidía nuestras sobremesas con su presencia luminosa. Pero la última Nochebuena su vida se apagó dentro de la burbuja de cristal y cantamos villancicos a la luz de las velas. A pesar de los leds, siempre recordaremos su incandescente compañía.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Avance de la invasión

Se sobresaltó al descubrirlo tras la puerta. Parecía una estrella de la muerte aplastada. Un oscuro platillo volante con su antena diminuta, plegada a la espera de conexiones remotas.

Regresó del colegio y ya no estaba. Había volado misteriosamente para posarse sobre la superficie brillante de la cabeza del abuelo.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Lluvia de verano

Sabía que no la volvería a ver. En mi habitación, entre un humo denso y mis pensamientos puestos en ella, pude distinguir su rostro en la ventana. No podía creer lo que veía. Era la primera vez que veía llover en verano y la primera que lloraba por una chica.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Aquella primavera

Con la crisis como excusa intentaron recortar el conocimiento, congelarlo en las aulas, dejarlos indefensos. La adolescencia dormida, con el frío abrió sus ojos, elevó sus manos gritando silenciosas en las calles, la represión con saña golpeó sus cuerpos.

Aquella primavera florecieron las conciencias, armadas con palabras perdieron el miedo.
Escrito por Pilar Alejos - Web

El juramento hipocrático

(Ana). En cirugía torácica la cara del paciente está cubierta. Por eso hasta después de suturar no vi que era Tomás.

(Tomás). Lo del atraco y el navajazo me lo contaron después, yo no recordaba nada. Ana me había salvado el corazón aunque hacía poco yo había destrozado el suyo.
Escrito por Aurora Baeza

La mesa

Se sentó en aquella mesa, la que tantas veces habían compartido disfrutando de su mutua compañía. 

Ahora la compartían en sus momentos de soledad, con el anhelo y esperanza de volver a sentarse frente a frente, aunque sólo fuera para verse por última vez.

Compartían mesa, como quien comparte custodia.
Escrito por María José Moreno - Twitter

De profesión: futbolista

Los seis meses de rehabilitación tras la operación de ligamentos fueron un calvario. Jamás olvidaría las largas sesiones en el gimnasio, sin otra compañía que la del sufrimiento, el sudor y su abnegado fisioterapeuta.

Cuando hizo público cuánto quería al masajista, todo aquel sufrimiento le pareció un juego de niños.
Escrito por Carles Quílez - Web
Pastor | Astronauta | Verdugo | Futbolista

Viajes al ayer

—¡Baja de ahí, papá! Te vas a caer.
—Quiero saber si han vuelto las golondrinas.
—¿Y eso?
—Es que madre dice que ellas guardan en su nido los besos que no me da cuando se enfada.

Me acerco hasta él y acaricio sus sienes blancas y su mente de niño.
Escrito por Juan Aguilera

Hoja de cortesía

Era una opinión instalada en ciertos ámbitos sociales de la ciudad, y susurrada a menudo cuando se mostraba en público: conocerle equivalía a adentrarse en la lectura de un fascinante libro.

Nunca, sin embargo, se supo de nadie que quisiera pasar de aquella desoladora, exasperante y estéril, vacía primera página.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Larga jornada laboral

Al amanecer, un primer beso despierta sus sentidos.

Al mediodía, mezclan caricias y sabores en perfecto maridaje de pasiones.

En el ocaso, son dos mares de voluptuosas olas desbordándose en sus orillas.

Dos ventanas permanecen iluminadas. Tras la primera, espera la inocencia; tras la segunda, la sospecha. Es noche cerrada.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Sola

Sola. Encerrada por el silencio. El botón la llama.

Silencio sofocante. Nadie habla ni muestra emociones.

Los ojos fijos en el botón. Bruscamente, cruza la sala.

Pulsa el botón. Espera. Uno. Dos. Tres.

Estampida. Súbito clamor. ¡Maravilloso caos! Sonríe.

Tres voces chillan al unísono: «¡Mamá! ¡Se ha ido el internet!».
Adaptado de Verity Park - Ver original

Ma uena ué, uena ué, ué

En la viga del techo, colgado de una cuerda, en frágil equilibrio, se balanceaba un elefante tailandés. 

Tres gatos siameses maullaban al claro de luna una serenata veneciana.

Los hermanos Tonetti chascaron sus látigos, retorcieron el mostacho y, como veían que no se caía, fueron a llamar a otro elefante.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Curiosity

Desde que apareció aquel extraño vehículo metálico de procedencia desconocida, está prohibido subir a la superficie. El Consejo de ancianos decidió que debíamos permanecer ocultos pues representaba un peligro real para nuestro diezmado mundo. Es evidente que viene de otro planeta para exterminarnos, es un arma letal de procedencia extramarciana.
Escrito por Encarna Cuesta García - Twitter

Maestro

Cierro los ojos en un conmovido deseo por elevarme a la cúspide del placer. Henchido el pecho, me recreo saboreando cada uno de sus movimientos colmados de virtuosismo. Rebosante de gozo, enjugo lágrimas que escapan en el preciso instante en que sus dedos dejan de tocar y el piano enmudece.
Escrito por Matrioska - Web

El final

El grajo volaba bajo en el abismo de su alma, grandes témpanos de hielo se adherían a su corazón, una espesa niebla se cernía sobre sus ojos inexorablemente. Aquella inmensa oscuridad que se acercaba por el horizonte de su vida le susurraba que su tiempo había llegado, todo estaba escrito.
Escrito por Isabel Mora

Somos como nos ven

La vida, ese hermoso territorio nacido para sentirnos confortables, nos exige. La realidad nos trasciende. Congela nuestra apariencia en su espejo deformante y nos devuelve el reflejo de lo que probablemente no queramos llegar a ser. El éxito o el fracaso deambulan por la delgada línea de una realidad trucada.
Escrito por Pedro Olalla Giaever - Twitter

Sueños inalcanzables

Cincuenta palabras no le bastaban para expresar su total desaliento.

Harta de levantarse cada día con tareas pendientes, deseaba tiempo para vaguear, pensar, pasear, leer, escribir, ver una "peli" con los amigos...

Le escocía que aún le quedaran diez años, si Montoro lo permitía, para no hacer nada. Pero, ¿resistiría?
Escrito por Gloria Arcos Lado

Raíces

Salió del portal con los pelos de punta. Venía de la terapia. Desde hacía ya un tiempo andaba indagando en sus raíces. Necesitaba ayuda. Había visto un anuncio y el terapeuta le resultaba familiar. Además, tartamudeaba igual que ella y tenía ese lunar asqueroso en el mismo sitio. No volvió.
Escrito por Nus Baker

El suicidio de Europa

Petrópolis, 22 de febrero de 1942 

En la mesita de noche había dos vasos con restos de veneno, en la cama, Stefan y Lotte, muertos. 

Berlín, 30 de abril de 1945 

Eva tomó cianuro, Adolf también, luego, se disparó un tiro en la cabeza. El día anterior se habían casado.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Cuando ganas con trampas

Recordaba con nostalgia su pasado, los primeros años habían estado bien, era una vida muy relajada; se podría decir que incluso demasiado lenta.

Él quería correr, sentir cómo cada zancada le hacía sentir que flotaba, pero eso ya paso; ¿qué habría hecho para haberse reencarnado en un perezoso?, se preguntaba.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Terremoto

La taza de café que tenía entre las manos empezó a temblar descontrolada. Todo a mi alrededor se desmoronaba. El miedo me paralizó, siendo incapaz de buscar donde resguardarme. La casa entera se me vino encima. Y mi alma entera quedó sepultada por cuatro frías palabras: ya no te quiero.
Escrito por Stbn

En el vientre del pez

¡Lo sabía! El pez me miraba fijamente en la cocina porque traía una sorpresa en la barriga para mí. ¡Una medalla con mi año de nacimiento! Mamá me abrazó conmocionada y lloró mucho...

No podemos quedárnosla. Otro niño pequeño la perdió en la playa el año pasado: Aylan, Siria, 2012.
Escrito por Manuel Bocanegra

Frialdad

Era un témpano de hielo. Ni siquiera las caricias de su mujer lograron derretir su congelado corazón, incapaz de expresar una emoción. Cuando murió, las gélidas paredes de su habitación comenzaron a descongelarse.

Lo enterraron en un lujoso refrigerador no frost niquelado. Allí exhibe, fresco aún, su habitual semblante glacial.
Escrito por Daniel Castillo

Patriarcado

—Dichosos los ojos, guapa. Ya me he enterado de que esperáis un niño. ¡Qué alegría! ¿Y cómo va todo?

—Bueno, últimamente, no muy bien. Sufro molestias articulares, cefalea, cistitis, estreñimiento, náuseas, vómitos, retortijones, lumbalgia... Además, casi no duermo, porque...

—Ya, ya, ¿y el padre? ¿Cómo lo lleva él, el pobre?
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez
Matriarcado | Patriarcado

Perturbación

Necesitaba escapar y, a ratos, lo conseguía. Otros, una ráfaga de malos recuerdos punzaba su diezmado equilibrio. Entonces, para salir de aquella bruma acusadora, maldecía a sus padres y se ocultaba el rostro entre las manos grandes y culpables. Pero era en vano: el olor a muerte invadía el caserío.
Escrito por María José Escudero

Confidencias

Claro que te quiere. Siempre será un andariego, pero las demás sólo son recodos en el camino, mientras que tú eres su hogar. Ya no llores, mujer, que te ama y nunca va a abandonarte. Lo sé de buena fuente: me lo ha dicho él mismo, ayer, entre las sábanas.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

La importancia de llamarse Pelletier

Ya nada fue como antes. Es inevitable, le ocurre a todo el que es pionero en algo importante. La fama hace que todo pase a ser distinto. Supongo que lo mismo le ocurriría a Colón con lo de América. Mi caso es similar, estrenar la guillotina me cambió la vida.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Souvenir

Contempló en el escaparate la veintena de delicadas muñecas numeradas, dispuestas en gradas. Señaló la número cinco y pasó al interior.

Allí le rozó la barbilla y admiró sus bellos ojos fijos. Después comprobó la elasticidad de sus miembros.

La pequeña tailandesa cabía en su maleta con destino a Tokio.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Fábrica de muñecos

Entregan el último cheque. Ha llegado la mercancía. Cortan los cordones. Muñecos perfectos excepto uno, que será apartado al almacén.

La operaria es despedida. Devolverá el salario de nueve meses. Los compradores estrechan los cuerpos blandos. Carne nueva. Tatuaje heráldico. Tic-tac de corazones fundidos. Adorno del dormitorio vacío. Juego adulto.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Amigos de la infancia

No le sería difícil dar con ellos y, aunque temía el estado en el que podría encontrarlos, su quincuagésimo cumpleaños bien merecía una celebración especial. Cuando los tuvo delante, un torbellino de emociones se apoderó de ella: estaban tal y como los recordaba. Sólo a Payasete le faltaba un botón.
Escrito por FNR

Visita

Cuando me llevaron al hospital, mamá estaba llena de cables y casi tengo que saltar por encima para besarla y abrazarla. Sentí el calor de su piel como un regalo de cumpleaños. Papá me ha dicho que hay que esperar, que ya tenemos que volver a la curva del accidente.
Escrito por Miguel Manrique

Suficiente espacio

«Espera, entro yo primero y luego ya buscamos acomodo». Él se tumbó en el ataúd y ella acurrucó su cabeza sobre su hombro, entrelazaron sus manos y unieron sus labios, nada les separaría, ni la muerte. En la morgue siguen buscando a los dos ancianos fallecidos ayer en el incendio.
Escrito por Yoya M. Alonso

Te dicen

No llames mucho. Olvidaste el número del teléfono fijo. Te lo dieron. Tampoco conoces el número de la calle donde viven. Sólo vas de visita, si te llevan. Por lo tanto para qué. Tienes en el móvil sus números. Cuando llamas, no contestan. Algunos días después, devuelven la llamada. Entonces...
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

¿Cuándo se deshumanizó la humanidad?

Y llegó internet, que permitió que cualquier persona, desde el más remoto lugar del planeta, pudiera tener acceso global a la información; y después vinieron los chats, las redes sociales...

Hasta que un día, no se sabe muy bien en virtud de qué «bien común»..., se declaró ilegal la intimidad.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Nunca te gustó el café

Un cuadro perfecto: mesa de vidrio, café caliente, tú y yo. Cada mañana era perfecta con tu taza en la mano. Lo nuestro era un pacto pacífico sin llegar a más. Pero firmaste un «Sí, acepto» en letras marrón. Antes nada te ataba. ¡Vete! No más piedras en el riñón.
Escrito por Geyna López - Twitter

Ni lo sueñes

Ardía entre los muslos de su amada, lamiendo los tibios flujos...

Beep, beep, beep.

Otra vez el puñetero despertador de Eloína interrumpiendo los febriles sueños de la gripe y el virus del amor desaparecido.

Antonio, al otro lado de la cama, roncaba sin inmutarse por los cuatro meses sin besarla.
Escrito por Arimike - Twitter

Pasos sin huella

Existe la creencia de que no hay fantasmas bajo el barro, pero es allí, durante el invierno, donde preparamos el baile de los debutantes. Enseñamos a los más pequeños a saltar a los camiones sin hacer ruido y transformamos a los mayores en seres invisibles, mientras sigue lloviendo en Calais.
Escrito por Patricia Richmond - Web
Elegido mejor relato de marzo de 2017

Reconciliaciones

Al principio de nuestra relación nuestras broncas merecían la pena por la reconciliación posterior, piel con piel, pura mezcla de deseo, rabia y lujuria. Pero últimamente nunca discutimos. Ahora solo lo hace con el vecino. Y con el del gas. Y con la pareja de mormones. Con todos menos conmigo.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Nacemos originales, morimos copias

—Buenas, busco Fritanga de textos, de J. Luzón.
—Al fondo, en "diccionarios".
—Gracias, joven.

Entre estanterías, estaba la fotocopiadora. Un estudiante esperaba impaciente sus copias. Recordé mi época universitaria, las hojas impresas me recordaron que nacemos originales y morimos copia de lo que soñamos ser, nunca fuimos y nada seremos.
Escrito por Ismael González Martín

Noticias que interesan a (tele)cinco de cada seis

Se ha vuelto a operar las tetas. Afirma estar satisfecha, mientras se las toca con movimientos onanistas frente al espejo.

Quiere estar guapa cuando ofrezca la próxima exclusiva en directo por televisión; con el dinero que gane, pagará la operación.

¿Cuál es la exclusiva? Que se ha operado las tetas.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Yo soy... esa

Rota, como su vida, guarda la minifalda que papá le arrancó al vérsela puesta mirándose al espejo. Luego mientras se ajusta la silicona bajo el sujetador, piensa en las burlas que nuevamente aguantará cuando, sobre sus tacones, se levante al escuchar en boca del funcionario de turno su nombre, Julián.
Escrito por Javier Puchades - Web

Tus amigos o yo

La comunicación entre nosotros parecía rota desde que se marchó. Una noche, sin avisar, volvió a llamar a mi puerta. La casa se llenó con su olor.

Aún le quiero, pero ha cambiado demasiado. Lo que peor llevo es que no haya venido solo. Convivir con esos gusanos resulta insufrible.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Peticiones

Armando coge con firmeza su cayado. Sus tristes ojos miran una foto color sepia de su esposa e hijos. Las lágrimas afloran. Sólo y cansado pide un deseo.

Al levantarse, nota un dolor agudo en el pecho y se desploma contra el suelo. Tal vez su petición ha sido escuchada.
Escrito por Fina Yélamos

Motivos, los hubo

Cuando se repartieron los papeles, me tocó el de malo. Él, por contra, era todo bondad, todo virtud. ¡El hijo perfecto! Nada más alejado de la realidad. Sabía cómo camuflar sus perfidias, sus crueldades.

¡Lo maté con aquella quijada! Comprendedme, perdí mi connatural serenidad, pero me tenía hasta las narices.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Un momento de duda

Dijo adiós en silencio. Prefiero un insulto, como hacen las otras. Resulta menos humillante. Su despedida ausente removió mi conciencia y, durante unos segundos, miré la puerta, dudando. ¿Podía haberme salvado de mi vida de crápula impenitente? Afortunadamente recuperé mi mirada perdida y mi moral laxa. Ahora cambiaré las sábanas.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

A la hora en punto

Siempre igual, si nos descuidamos no llegamos a tiempo, parece mentira la de veces que te lo digo, que no te despistes, sabes que hay que estar pendiente de él o se para. Y, claro, como no quieres cambiar a uno moderno.

Pues nada, tú sigue dando cuerda al reloj.
Escrito por Leire Frex

Salir a dar la cara

Con el rostro descompuesto, el desvelo marcado en las ojeras cargadas de amargura, cogió sus arrestos. Se dirigió al trabajo con la promesa en el corazón de su hijo de conseguir lo necesario para la operación.

Esbozó una sonrisa y dio un espectáculo callejero digno del mejor payaso del mundo.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Hasta que la muerte nos separe

Te conocí siendo adolescente, en una fiesta improvisada. Tú tan divertido. Yo tan solo.

Cada día me enamorabas más, acompañándome en los mejores y peores momentos. Haciéndome ver siempre la copa medio llena.

Ahora, sabiéndome perdedor, y acompañado solo por tu sombra, mato mis penas mientras agoto esta botella vacía.
Escrito por Malu

Ansiedad

Tú no me ves, pero estoy aquí. No puedes tocarme, pero sí sentirme. Siempre llego hasta lo más alto para después bajar y dejar cada cosa en su lugar. ¿En serio crees que me necesitas? Déjame marchar y ya no sabrás de mí nunca más. Sólo has de dejarme volar.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Portero de madrugada

Oportunidades como esa teníamos pocas y ella lo había preparado todo muy bien; era valiente. Salí de la residencia deslizándome por el acero del pararrayos. Oí la moto de su hermano mientras esperaba en la caseta del tren. La vi sonriendo cuando llegué a aquel bar. Fue una noche maravillosa.
Escrito por Javier Fuentes

Límite de una función en un punto

El silencio extiende sus alas y se posa suavemente en el salón. El pizarrón, salpicado e impávido, sigue mostrando la definición de Límite. Todos mantienen sus posturas grotescas mientras, afuera, unas sirenas agoreras ululan acercándose.

Espero inquieto. Sé que no comprenderán que las burlas duelen mucho más que unos disparos.
Escrito por Georges

Miradas

Pidió otra copa. Desde la barra atisbó unos ojos que le miraban. Era de alta estatura, piel morena y sus formas le estremecieron. Se acercó y dijo su nombre. «Me llamo Pedro». «Yo Alfredo», contestó.

Han pasado ya más de veinte años y aún se estremece cuando lo siente cerca.
Escrito por Asuncióon Alcoceba - Twitter

Así empezó todo

Les pidió que difundieran su mensaje: salieron corriendo a la Oficina de Patentes.

Registraron su nacimiento, los panes y los peces, el crucifijo y la semana de pasión. Sus descendientes obtuvieron el monopolio del bien y del mal.

Hasta su amiga, la pecadora, se forró vendiendo pastas para el desayuno.
Escrito por Pepe Sanchís

Añoranza

Entró en el supermercado maldiciendo su situación, disparando al techo y estanterías. Clientes y empleados huyeron despavoridos. Salió desarmado con las manos en alto. La policía le esperaba.

En comisaría sólo obtuvieron una respuesta:

—Deseo comer a diario, tener un techo, cuatro paredes y calefacción. ¡Añoro mis años de cárcel!
Escrito por Isidro Moreno - Web

Disturbios

Comenzó a gritar a mitad del concierto. El director, asustado, paró la música de inmediato.

—¿Pasa algo? —preguntó el director dirigiendo su mirada hacia el lugar de donde procedían los gritos.

—No, no pasa nada —contestó un hombre puesto en pie en la platea —. Tan solo quería molestar un rato.
Escrito por Alma rural - Web

Recursos

De pequeño siempre lloraba cuando me tiraba por el tobogán, luego dejaba de hacerlo hasta que volvía motu proprio a lanzarme. Mis padres no lo entendían y siempre me preguntaban el porqué con verdadera preocupación.

Sé que hablaron con alguien y dejaron de interesarse por el asunto. Siguieron discutiendo acaloradamente.
Escrito por Javier Palanca

Infiel con guante virtual

Las tres de la tarde, ambos llegan puntuales a la cita. El tiempo pasa rápido, no se dan cuenta de la hora.

El esposo regresa del trabajo. Ella se apresura a esconder a su amante.

Él nota su nerviosismo y atina al abrir el armario. Pero solo encuentra un portátil.
Escrito por Yoli L. - Web

De mingitorios y glorias

Necesitaba con urgencia salir del edificio y respirar aire puro. Empezó a explorar aquel laberinto de cañerías pestilentes en busca de su paraíso soñado. Cuando asomó la cabeza por el inodoro, sus antenas detectaron otro conducto, mucho más estrecho y cálido, que la llamaba con insinuantes movimientos peristálticos. Decidió seguirlo.
Escrito por Luis San José - Web

Tocada y hundida

No contestaba a nadie y dejé de cargar el móvil. No acudía al trabajo. Bebía a todas horas. Perdida en tu recuerdo. Fumaba y me colocaba todas las noches, acostándome con hombres distintos.

A la mañana siguiente, a penas podía recordar... Sólo veía en mi apartamento los restos del naufragio.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

La locomotora

Con el habitual silbido, se dio la salida. La locomotora empezó a moverse lentamente haciendo girar las poleas y poco a poco cogió velocidad arrastrando tras de sí los ocho vagones. Nunca me había sentido tan feliz. Era el sueño que tenía cada noche desde que cumplí los ochenta años.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

El regalo

Andrés se mostraba ansioso. Pretendía desenvolver el regalo con rapidez, pero sin romper el precioso papel. Fue imposible. El amasijo que formó con él dio lugar a una pelota, redonda y perfecta. Usarla como balón y pensarlo, todo fue uno. La madre, resignada, dirigía su mirada hacia el arrinconado videojuego.
Escrito por María José Viz Blanco

La mirada seductora

No lo sedujo con un lánguido parpadeo. Ni tampoco con un suave suspiro.

De ella, solamente recordaba unos ojos silenciosos que escribían su nombre en la noche... Una irresistible mirada... Una mirada donde se reflejaba fielmente la suya.

Por eso, impotente, cerró los ojos para no presenciar su propia muerte.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Altea se vuelve gris

—Póngase en pie el acusado. ¿Cuáles son los cargos que se le imputan?

—Señoría, se le acusa de robar al mar sus tonos azules, y a la naturaleza la luz y los colores, para volcarlos totalmente en sus lienzos. Solicitamos el destierro.

—¿Y cómo se considera el acusado?

Joaquín sonreía...
Escrito por Olga

Zapping

Cuando Gregorio Samsa se despertó, el día que lo iban a matar, una mañana después de un sueño intranquilo, en un lugar de La Mancha, frente al pelotón de fusilamiento, al pie de las colinas del N’gong, el coronel Aureliano Buendía, de cuyo nombre no quiero acordarme, todavía estaba allí.
Escrito por Ernesto Ortega - Web

Sobran palabras

Recurrieron al tiempo, describieron sus trabajos y maquillaron sutilmente sus biografías, mientras sus cuerpos, ávidos de que las bocas callaran y se juntasen, se impacientaban por llegar a la casa de ella, o a la de él, para abandonar tras la puerta sus afueras y poder adentrarse en sus adentros.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Una prosaica cuestión

¿¡Que qué es poesía!?

¿Y tú me lo preguntas, con la boca llena de judías con chorizo, mientras se inflan tus pringosas mejillas, al masticar sin ningún sigilo, con tanta avidez y tan poco mimo, que varias legumbres yacen en tu blanca camisa?

Desde luego, querido, poesía... no eres tú.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

Una mota en el cosmos

Se oscurecieron las estrellas y el sol. Los astrónomos no podían ver la causa con sus modernísimos telescopios.

Una colosal mano atravesó la atmósfera y agarró el planeta, desquebrajándolo.

La creímos Dios. El Apocalipsis.

¡Qué equivocados estábamos creyéndonos solos en el universo! ¡Creyendo que todo se regía por nuestras leyes!
Escrito por Valentín Bayón Muntaner - Twitter

El tímido

No quiero llamar la atención, pero cuando me vuelvo dorado el viento comienza a desnudarme, la lluvia deshace mi ropaje dejándome expuesto. Pronto sólo quedarán mis brazos alzados al cielo, vacíos, inmóviles, con el frío mordiendo mi corteza. Sin nidos, sin sombra, sólo arañas tejiendo sus trampas con hilo plateado.
Escrito por Yolanda SA

Te echo de menos

Será su olor, su tacto en mi piel, el vaivén de sus movimientos... Me contagia de su libertad, me sumerge en otro tiempo y en otro lugar. Te hace caer en un embrujo que te atrapa, te arrastra, y te hace olvidar.

Cómo te echo de menos, mi querido mar.
Escrito por Lulu

Coronas de realidades

Acaricias mi pelo y acompañas mi sueño. Como siempre, me acuesto sobre tu acogedora mano. Reconozco cada comisura.

Me zarandeas y despierto. Tu mano está fría. Tengo miedo de abrir los ojos... ¿Y mi cama?

—Señora... es la hora...—. Los sentidos me traicionan.

Te beso... Ya escucho los ruedines girar.
Escrito por Enrique Caño

La protesta

Unas recién estrenadas ojeras retenían sus ojos, ahora ausentes. Masticaba con rítmica desgana una lasaña mal descongelada cuando un hilo de tomate se precipitó sobre su desaliñada barba, como queriendo huir. Los abdominales recularon hasta nuevo aviso y el desodorante del Lidl parecía rendirse.

El eructo le salió de dentro.
Escrito por Álex Garaizar

Quedarse en blanco (Trilogía literal II)

Le reitero, inspector, que le lleva pasando desde siempre. La primera vez, durante un examen, tardamos horas en encontrarlo porque las paredes del colegio estaban pintadas de blanco. Ayer, sin pensarlo, decidimos subir a esquiar y una amiga nuestra le hizo una pregunta comprometida. No lo hemos vuelto a ver.
Escrito por Ignacio Urtiaga
Parte I | Parte II | Parte III

Desbandada

Pocos notaban el vacío en la mirada de Lucas. Desde que una madrugada alguien abrió la puerta de su habitación sin permiso, cerraba los ojos y un cuervo le picoteaba despacio el corazón, mientras escapaban, batiendo frenéticamente sus alas, los pájaros de su cabeza y las mariposas de su estómago.
Escrito por Miguel Ibáñez

De vicio

El congreso eclesiástico anual dedicado a estudiar cada uno de los siete pecados capitales había sido un extraordinario éxito. Para celebrarlo, fueron todos al mejor restaurante del país donde disfrutaron copiosamente de opíparos manjares, deliciosos postres y vinos exquisitos. Este año había sido la gula. El próximo año, la lujuria...
Escrito por Flor Belmonte

Juan

Juan me espera. Llego tarde. Ya cerca, veo cómo él golpea sobre la palma de su mano mi guante. Lo olvidé en su casa. Detiene sus golpes y comprueba la hora. Al instante aquel guante se transforma en fusta que, con saña, ahora azota su pierna. Decido lo mejor. Plantarlo.
Escrito por Maite Moreno

El autobús

Subí al autobús. Estaba lleno. En la plataforma central un hombre en silla de ruedas me pidió por favor que le sacara el billete. Accedí.

Sólo a la vuelta el hombre se dio cuenta de que yo llevaba desplegado mi bastón de ciego, ante lo que se deshizo en excusas.
Escrito por Gil Hernando de Santiago

Escribir da la vida

La necesidad de comunicarme es irrefrenable. Cuando supe que no iba a poder decir nada en un tiempo, ni que iba a poder saber de vosotros, igualmente, mi ánimo se derrumbó. Pero me sobrepuse. Tengo todas las tablas del ataúd llenas de relatos. Ahora, ya sólo necesito algún necrófago insaciable.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Desmemorias itálicas

Se lo llevaron las aguas, su pelo negro por las aguas adentro.

Arrancad los papiros y lotos, cegad el Nilo y sus aguas. Sal échenle al maligno por dentro. Llevadme a Hispania. Tomad cetro y laureles, llevadme a Itálica y dejadme solo.

¡Afanad el huérfano Imperio, Senado, todo es vuestro!
Escrito por Dipandra - Web

Patricia Richmond

El curioso orco alargó la mano hacia el extraño agujero cuando una flecha lo atravesó. De un enorme dragón descendió Lady Richmond, sacó un pergamino escrito con extraños caracteres, avanzó unos pasos y lo arrojó por el portal dimensional. «Por poco y no alcanzo a mandarlo este mes», suspiró ella.
Escrito por Jean Durand - Web

El olvido

Cuando dejó de albergar ilusiones, se desvanecieron sus ganas de vivir y comenzó a olvidar: primero, los buenos recuerdos, viviendo angustiado por los malos hasta que también le abandonaron; después, la gente, incluso las personas más queridas; al final, a él mismo. Al morir, ya no sabía que había vivido.
Escrito por Argonauta

Premio para el gato

El gato de Amelia no me quiere; lo sé porque suele traerme ratas muertas hasta la entrada de mi habitación. Un vecino dijo que se trataba de una prueba de fidelidad. Quise creerle, hasta que una mañana ese maldito gato hizo rodar hasta mis pies los sangrantes ojos del entrometido.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Revelación

Leía, como quien oye llover, textos cuyo significado no comprendía, pero las palabras formaban un rumor, como gotas de lluvia que lo empapaban y, misteriosamente, lo transportaban hacia mundos con sentido. Y el cuchicheo entre las palabras le hacía intuir el sutil aroma de las cosas, antes de ser nombradas. «Revelación».
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Soy nadie

Vestida de blanco, de libertad, de vida elegida entre cuatro paredes, su alma escogió su divina compañía y cerró la puerta. De su interior fluyeron poemas plagados de mayúsculas y guiones, de petirrojos y eternidad, mientras bebía atardeceres en tazas de té.

Le bastó una habitación propia para ser genial.
Escrito por Pilar Alejos - Web

Lorenzo Médici "el Magnífico", la sangre de un mecenas

Flaquea el crédito, amenazan las deudas, los Fugger financian ahora todas las guerras...

Más aún, puedo subvencionar un maestro que instruya a jóvenes artistas, hay un tal Michelangelo que fantasea con esculpir un David sublime capaz de tumbar definitivamente a Goliat reencarnado en el Milán de los Sforza.

¡Qué loco!
Escrito por Plinio el Bizco

Comunicado de la Agencia ESE

En un comunicado emitido el jueves y recibido hoy lunes, la Unión Americana solicita a los Estados Unidos de Europa una nueva prórroga de dos años al compromiso de restablecer las comunicaciones telegráficas intercontinentales, interrumpidas en 2017 tras la catástrofe bélica nuclear. Previsiblemente la respuesta del emir europeo será negativa.
Escrito por Aurora Baeza

De profesión: verdugo

Al ver que Su Majestad tamborileaba los dedos, supe que me encomendaría otra ejecución. Hinqué la rodilla en el suelo, esperando sus instrucciones.

El Príncipe es un bastardo. Debes deshacerte del muchacho y de su adúltero padre.

Por vez primera, desobedecí. No tuve valor para anudarme la soga al cuello.
Escrito por Carles Quílez - Web
Pastor | Astronauta | Verdugo | Futbolista

Tal como somos

«Quiero que olvides esta dirección para siempre», le dice Alicia a Jorge, su amigo de infancia y amor de instituto; cómplice de travesuras y otras faltas menores, motor de ilusiones, buzón de secretos, camarada de lucha, confesor de sueños...; observándolo desnudo sobre la cama, vistiéndose esa tarde por cuarta vez.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter