El Máximo Hacedor de Todas las Cosas se confiesa

A estas alturas de la película tampoco os desvelaré nada que no sepáis. En tan solo seis días (porque al séptimo, descansé) logré crear, de la nada, todas las formas existentes. ¿Podría haberlo conseguido en menos? Seguro, pero a mis connaturales omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia no quise sumar entonces endiosamiento.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

67 comentarios :

  1. Genial el golpe final, omnipotente Barrionuevo.
    Saludos virtuales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué va, María Jesús, de «omnipotente» nada de nada, un debilucho mortal más!
      Gracias por tu comentario.
      Saludos virtuales a falta de reales.

      Eliminar
  2. Pero qué genio eres, paisano. Tras tu relato, ahora me explico cómo va el mundo. Va a ser por no querer pecar de endiosamiento.
    Una genialidad más de las tuyas. Y van...
    Un abrazo.
    Pablo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, paisano!
      Va a ser que sí, que ahí va a estar la explicación de todos los males de este mundo.
      Y para genio, tú mismo, no tienes que buscar más en la provincia.
      Un fuerte abrazo, amigo.

      Eliminar
  3. Hola José Antonio, pero que humilde es este "dios" que nos presentas. Creo que debió de ir con más cuidado ya que algún cable no conectó bien, pero cualquiera le dice que lo revise.
    Muy buen relato José Antonio, me ha gustado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te fíes, Javier, que tiene sus días y en este tocaba algo de humildad, pero por norma general se vanaGloria, que para eso reside por allí. Y lo del cable, vamos a dejarlo estar, que lo mismo le da por arreglar el mundo y decide con omnipotencia empezar de nuevo.

      Gracias por tu comentario y un abrazo de vuelta.

      Eliminar
  4. Dios esta endiosado. ¿Quién lo desendiosará? El desendiosador que lo desendesdiose buen desendiosizador será... o algo asi... jajajaja

    Muy original el relato. La verdad, es que te ha quedado un micro divino.
    un abrazo J. A. Barrionuevo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ja, ja, ja! Muchas gracias, Raquel, por ese trabalenguas celestial y por tu comentario.
      Un abrazo para ti.

      Eliminar
  5. Hila fina la petulancia de este hacedor engreído que con jactancia se vanagloria ante su condescendiente creación.
    Pero más fino hila el narrador, que con pericia e ironía marca una finta divina y se ríe, con los debidos respetos, hasta del dios creador. Viva el sentido del humor, la perspicacia con salero y tu narración que nos deja un retrato mitológico brillante.
    Saludos, José Antonio, me ha encantado el tono del relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Que yo me río del Dios creador? ¡Líbreme Él Mismo! ¡Dios mío, si desde el viernes estoy con remordimientos de conciencia por haber empleado el nombre de Dios en vano, que creo que me he ganado un pasaje a los Infiernos (solo de ida)!

      Gracias, Manuel, por tus palabras. ¡Ah, se me olvidaba: Yo aquí no soy narrador, solo soy un instrumento en manos del Sumo Hacedor!
      Saludos muy cordiales.

      Eliminar
  6. Un omnipotente, omnipresente y omnisciente muy modesto, sí señor. Muy bueno, José Antonio. ;-) Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que, Matrioska, el Máximo Hacedor de Todas las Cosas es así. ¡Todo «OMINI» y a lo grande!
      Un beso de vuelta. Y muchas gracias.

      Eliminar
  7. Manuel Menéndez10/2/17 18:53

    Buenísimo, ese giro final especialmente. La verdad es que ha gustado "la de Diós" :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Manuel. Yo me pregunto: ¿Le habrá gustado a ÉL? Y me respondo: lo mismo no le ha hecho mucha gracia. Estoy temblando desde la publicación. De momento, nada. Afortunadamente.
      Un abrazo.

      Eliminar
  8. ¡Genial! Egoicos trazos muy egoicamente dibujados.
    Gracias por compartirlo, José A.
    Salut.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me has hecho sentir «egoico», dipandra. Menos mal que se me ha pasado rápido. Por eso no soy ningún dios.
      Saludos.

      Eliminar
  9. ¡Oh, Dios! Con que haciéndonos el chulito, eh. Pues ojito conmigo que tengo un primo llamado Nietzsche.

    Buena manera has encontrado, José Antonio, de explicar el pecado de la soberbia.

    Abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa era la idea, Carles, de mi cincuenta. Los simples mortales (ellos y ellas) pecamos de soberbios, pero es que estamos hechos a su imagen y semejanza.
      Y Nietzsche, ¿estará sentado a la izquierda del Máximo Hacedor de Todas las Cosas? Mejor no preguntar...
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  10. ¡Así que Dios también se confiesa!
    Ahora entiendo esa expresión que dicen: "orgullo nivel Dios".
    ¡Vaya con esta vuelta a los ruedos! Por todo lo alto, señor Barrionuevo.
    Maestría, sabiduría, valentía y modestia, todo eso en uno solo que es usted, José Antonio Barrionuevo. Enhorabuena, un micro "nivel Dios".
    Beso grande.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Calla, calla... Que puede ser que me metas en un lío y no quiero pensar que me desees eso. Porque, además de soberbio, Dios también puede tener un punto envidiosillo y no me gustaría tenerlo enfrente.

      Gracias por tu amable comentario, sobre todo por reconocerme esa «maestría» que no tengo, esa «sabiduría» de la que también carezco, esa «valentía», que no sé qué es, y por esa «modestia» que sí, que esta sí que me acompaña en el día a día.

      Un beso enorme, María Luisa Gómez ;) Queridísima Malu... ya tenemos otro tema abierto para conversar: Dios y sus cosillas. ¡Ja, ja, ja, ja!

      Eliminar
  11. ¡Madre mía! Tu micro, José Antonio, es genial. No se puede calificar de otro modo. Me ha divertido y, a través del humor, nos lleva a pensar sobre grandes defectos de la humanidad, personalizados en todo un dios. ¡Enhorabuena!
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Acaso nuestros múltiples defectos no son herencia del Máximo Hacedor de Todas las Cosas! Si nos hizo a su imagen y semejanza... aquí tenemos el resultado. Por ejemplo, y sin ir más lejos, este torpe mortal que escribe.

      Creo, no obstante, María José, que exageras al calificarlo de «genial», aunque sí aciertas en que detrás de mi cincuenta había un interés por hacer pensar qué es el ser humano y sus circunstancias. A lo Ortega y Gasset.

      Muchas gracias y besos de vuelta.

      Eliminar
  12. Un Dios muy modesto que no ha querido avasallar más. Muy bueno, Jose Antonio.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tampoco es cuestión de arrasar con todo, porque, de hacerlo tendría que volver a empezar de nuevo.
      Gracias, Asun, por tu comentario.
      Un abrazo para ti también.

      Eliminar
  13. Todo lo puede, está en todas partes y todo lo sabe, pero lo mejor de Él (pongámoslo así, con mayúscula) es que su modestia también es muy grande, que se esfuerza por no abrumar y es sincero y cercano, como lo demuestra esa confesión pública, para que se entere hasta el último de los mortales que creó. En ella revela su modo de proceder y sentir, una intención de hacer las cosas bien. Otra cosa es que le salgan; en eso, Él y nosotros nos parecemos mucho, será por aquello de la imagen y semejanza.
    Un relato interesante y trascendente, José Antonio
    Un abrazo grande

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no te falta razón, amigo Ángel. Parecería que Él te hubiese iluminado en tu comentario (¡Ja, ja, ja!). Solo una cosa: si Él se equivoca es porque quiere. Nosotros, cuando lo hacemos, es porque somos imperfectos. Por mucha imagen y semejanza que haya de por medio, tiene que haber sus diferencias, porque si no, seríamos dioses. O ingleses, que viene a ser lo mismo. (Esta frase no es mía, es de la película 'El hombre que pudo reinar', y la dice el gran Michael Caine).
      Muchas gracias por tus palabras, siempre tan amables y generosas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  14. El Señor habita entre nosotros y sólo necesita cincuenta palabras para manifestarse. ¡Aleluya, hermanos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Aleluya, hermana Patricia!
      Es verdad que aquí Él se manifiesta con cincuenta palabras (y un largo título, a lo grande como corresponde, rozando el poste), que son las que marca las normas de nuestro rincón. Pero fíjate que necesitó un buen tocho (llamado 'Biblia') para contarnos sus andanzas y las de su Creación posterior.

      Gracias por tus palabras y que Él te premie.

      Un beso.

      Eliminar
  15. Así que Dios no está endiosado. Pues menos mal, porque nos acaba de abrumar con su modesta confesión.
    Divertidísimo y genial, José Antonio. Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Carmen, pero no se lo tengas en cuenta. Él es así y tiene estos prontos.
      Gracias por tus palabras. Y un abrazo.

      Eliminar
  16. Eso es modestia, claro que sí (je, je, je). Bravo, José Antonio.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Una modestia... como Dios manda! ¡Ja, ja, ja!
      Un abrazo, Fina, y muchas gracias.

      Eliminar
  17. Como dijo Luis Piedrahita "Dios hizo el mundo en 7 días, y se nota"
    Yo creo que cuando las cosas se hacen bien hay que reconocerlo y aplaudirlo, pero cuando no, también. Y yo creo que, en el diseño del hombre, el creador no anduvo muy fino. No pasa nada, todos tenemos un mal día.
    Refrescante relato el tuyo, Jose Antonio. Excelentemente narrado y muy bien escogida esa primera persona, como no podía ser de otra forma.
    Enhorabuena. Te ha quedado como Dios.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En realidad, como se dice en el título, es una confesión. Yo solo soy un mero transmisor de Quien se confiesa, que tuvo a bien hacerlo, sin presiones, simplemente porque le dio la gana. ¡Que para eso es Dios! Pero no se lo tengamos en cuenta.

      Gracias, Antonio, por tu comentario. Muy amable y con un final divino.

      Un abrazo.

      Eliminar
  18. Magnífico planteamiento en cuanto a la historia, al personaje, al estilo literario y el sentido del humor.
    Cincuenta palabras muy bien aprovechadas. Genial.
    Un fuerte abrazo, José Antonio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que exageras, Isidro, pero se agradece igualmente.

      Un abrazo.

      Eliminar
  19. Relato de un humor divino.
    Enhorabuena, Jose Antonio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ja, ja, ja! Si lo he conseguido, Rafa, me puedo sentir como Dios. Pero solo un ratillo, que no quiero pelusilla de Él...

      Un abrazo y gracias.

      Eliminar
  20. Un relato de altura, sí señor. Lo tiene "omni". Felicidades, José Antonio. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Juana. De altura, pero espero no caer desde muy alto, que ya se sabe que son muy duras esas caídas.

      Un saludo.

      Eliminar
  21. José Antonio, acabo de descubrir con tu micro que Dios no solo creó el mundo, si no que también fue el inventor de la "falsa modestia".
    Me ha encantado la contradicción que se produce entre cómo cuenta lo que ha creado y la frase final en la que decide que es mejor no excederse con su autoestima.
    Muy buen relato, irónico y divertido.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Falsa modestia? ¡Qué va! Si habla así es porque puede y lo vale... ¡Que para eso es el Máximo Hacedor de Todas las Cosas (posibles o imposibles)!

      Te agradezco, Pilar, en su Nombre, tu comentario y no le digo (aunque seguro que ya lo sabe) lo de la contradicción que mencionas. Mejor no tensar situaciones, que muchas veces actúa según le viene en gana y dependiendo del día...

      Un beso grande.

      Eliminar
  22. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  23. ¿Omnímodo poder? ¿Suficiencia?. Porque quiere, porque puede y porque le da la gana. ¡Y cualquiera le dice nada!. Amén. Divertido cincuenta. Aquí no hay nadie intocable. Me quedo con la duda de si, como confesión que es, espera realmente una penitencia, cuál sería y si la va a cumplir. Loado seas, José Antonio. ¡Bravo!. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Cristina. ¿Penitencia? ¿Para qué? Él se perdona y punto en boca... La penitencia, creo, me la va a imponer a mí por aquello de usar su nombre en vano. Pero que conste que yo simplemente soy una herramienta más de su poder y de su creación.

      Un saludo cordial.

      Eliminar
  24. Jajaja, eres un Dios de las cincuenta palabras, José Antonio. Me ha encantado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Calla, calla, Fernando! No lo manifiestes tan a las claras, que no quiero problemas... ¡Ja, ja, ja!

      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

      Eliminar
  25. Jose Antonio, un relato genial, con una fina ironía, y que nos muestra como siempre un dios subido a su pedestal de falsa modestia.
    Muy bueno.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por tu generoso y más que amable comentario, Amparo.

      Besos.

      Eliminar
  26. Originalísimo y divertido relato. Un Dios con falsa modestia, si en seis días creó un mundo imperfecto imagínate en menos, ja ja ja. Muy bueno, José Antonio. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pero que conste, Salvador, que perfectamente podría haberlo hecho. Del resultado no hablamos. Si el mundo es imperfecto es porque Él en su perfección así lo deseó. Insisto: Él es así porque quiere y porque le da la divina gana. ¡Ja, ja, ja!

      Un abrazo y muchas gracias por leerme y comentar.

      Eliminar
  27. Un dios por encima del bien y del mal, como debe ser, sí señor. Sólo le ha faltado rematar con un “para chulo, Yo”. Bravo, José Antonio, por tu ironía y por tu ingenio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Del bien, del mal, de lo perfecto, de lo imperfecto... De todo lo habido y por haber. Y sobre lo de «para chulo, YO» no lo dijo, pero quizás lo pensó. Sucede que Él va su divina bola y actúa según le viene en gana.

      Gracias siempre, amiga María Jesús. Un abrazo.

      Eliminar
  28. M. Belén Mateos13/2/17 18:43

    Hay confesiones que solo ocupan 50 maravillosas palabras. Buen hacedor eres de ellas siempre,
    Me encanta ese final queda divino con tu genial relato.
    Un abrazo grande José Antonio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Cuánta amabilidad, Belén! Tú sí que nos dejas maravillosas palabras en tu prosa y en tu poesía. Como para sentirse divinamente leyéndote...

      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

      Eliminar
  29. ¡Ay el Máximo Hacedor! O el Supremo Hacedor, o El Gran Arquitecto del Universo, que le llamaban los masones y rosacruces, que recuerde ahora; podría haberse tomado otros tantos días para que, desde el inicio, su obra más sofisticada –al menos en el planeta Tierra, quizá en otros lugares del universo se haya puesto mayor empeño-, es decir, el ser humano, no hubiese sido tan imperfecto y, sobre todo, tan cruel.
    En fin, ya veremos qué nos dice al respecto el día del Juicio Universal. Leonardo Sciascia decía algo así como que si existiese Dios tendría muchas cosas que discutir con Él y que reprocharle. Pienso que a todos nos gustaría que nos aclarasen el porqué de este mundo y los intríngulis de la vida, pues entre religiones, filosofías y teorías de todo cariz uno acaba medio majara.
    En definitiva, por más que tratemos de esquivarlas, las preguntas están ahí y, ante nuestra ignorancia, no nos queda otro recurso que el de la ironía, como has hecho tú, José Antonio, porque ya se sabe que las religiones -que aspiran la mayoría a ser la única verdadera- tienen otros caminos muchos más ásperos y crueles, aparte de unas presunciones que ríete tú del endiosamiento del Máximo Hacedor de tu microcuento.
    Mi enhorabuena por esta ráfaga de aire fresco y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Enrique, quiero agradecerte que me hayas dedicado un comentario de los tuyos, tan completo y tan excelso, como ya nos tienes acostumbrados, a mi cincuenta, que si tiene algo de divino solo es su único y principal protagonista.
      Efectivamente, me decanté por la ironía para haceros ver, como creo que así lo he conseguido en una generalidad de comentarios, que tenemos un Ser Supremo que tiene su punto de humildad cuando decide confesar que él también adolece de defectos, de unos vicios que ha trasladado al ser humano, que para eso nos hizo a su imagen y semejanza... Y así nos va.
      Muchas gracias por tus palabras, siempre tan generosas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  30. ¿Quieres tratar de demostrar que aún en las mayores divinidades podemos encontar algo de humildad? Me parece que, ocupado en pensamientos más elevados, se te ha pasado dedicar un minuto de tu tiempo al héroe Pablo Iglesias. A menos que lo consideres la excepción que confirma la regla, claro. Sin bromas, me ha gustado, José Antonio. Un saludo y suerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que ese Pablo Iglesias al que te refieres es el de ahora y no el de entonces, que ese sí que fue un héroe y nunca reconocido del todo.
      Bromas aparte, Jesús, a mí lo que me ha gustado es que te haya gustado mi cincuenta. Eso es ya un premio más que divino.
      Saludos.

      Eliminar
  31. Hhhhmmmm.... con estos aires no sé yo si le querría confesar ningún capellán!! (le añadirá más penitencia por falta de humildad, por egocéntrico, por soberbía y chulería.
    Bueno, nos dice que no quiso pasarse y hacerlo todo en 3 días nada más, a saber cómo le habría quedado en ese caso!!
    Muy ocurrente este relato con las palabras del omni-todo.
    Un abrazo José Antonio.
    Carme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Para qué un capellán? Él se basta y todo le sobra. Y efectivamente, Carme, si con 6 días el producto que le salió es como ya sabemos, de haberlo hecho en 3, los que tendríamos que habernos confesado, y a conciencia, seríamos nosotros para que Él nos pillara inmaculados y puros (no todos).
      Gracias por tu comentario.

      Eliminar
  32. Bueno, bueno; ya solo falta que diga que lo hizo con una sola mano, como Cervantes El Quijote. Lástima que en aquellos tiempos aún no hubiera Instagram, si no, seguro que los científicos dispondrían ahora de material de primera mano para ilustrar sus hipótesis sobre los orígenes de todo: selfies con Júpiter al fondo, Mannequin Challenges con Adán, Eva y la serpiente... Y hasta una del séptimo día con el típico "Aquí, sufriendo". Infinito Ego. No hay más que ver el lugar de privilegio que ha elegido para su confesión, así como la pluma que ha usado como conducto, ;-).
    Grande tu relato donde los haya, José Antonio.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No las necesitaba. ¿Manos? ¿Para qué? Este Ser Supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente, no necesita otra cosa que pensar, decir y hacer. Y eso es lo que hizo. Fruto de ese pensamiento fue este microrrelato, en el que me metió de por medio. Y sin posibilidad de negarme, que tú sabes cómo se las gasta si alguien le lleva la contraria.
      Gracias por tus palabras y una cosilla más: "selfies", algunos tiene y de calidad artística insuperable, que echaba mano de gente como Miguel Ángel, entre otros pinceles de lujo.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  33. Admirable confesión divina la que nos brindas. Si has sido elegido como intermediario entre el Máximo Hacedor y nosotros, los pobres mortales, por algo será…
    Enhorabuena, José Antonio, por tu extraordinario relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Flor, por tu comentario. De elegido, nada de nada. Tan mortal como otro cualquiera. Eso sí, como los demás, un instrumento a su antojo.
      Un saludo y enhorabuena para ti también por tu merecida elección. ¡Suerte!

      Eliminar
  34. La humildad ante todo, verdad?
    Muy divertido relato José, mis felicitaciones por ello.
    Saludos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sobre todo si es divina. Gracias, Jean, por tu amable comentario y me alegra que te haya divertido.
      Un abrazo.

      Eliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!