Monarca

Jamás existirán fronteras para mí. No me afecta que construyan muros o expulsen a refugiados. Ningún Donald, sea pato, patoso o patético, impedirá que viaje a mis anchas por el mundo que me vio nacer. ¿Influencias? ¿Dinero? ¿Corrupción? Nada de eso.

Para eso sigo siendo el Rey. De las mariposas.
Escrito por Fernando da Casa - Web

53 comentarios :

  1. Fernando, tu relato desborda libertad.
    Espero que nunca nadie, ni nada impida volar a esa hermosa mariposa. Pero en el fondo como he dicho tu relato es un canto a la libertad, en estos tiempos que está tan amenazada es una alegria leer tus letras.
    Que siempre seamos libres para pensar, decir y eacribir lo que queramos.
    Tu frase final me ha gustado, ese punto y seguido está en su justo lugar.
    Me ha gustado, Fernando.
    Un abrazo enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te guste, Javier. Como bien dices, es un sencillo canto a la libertad, esa que la naturaleza dicta y el hombre y corrompe.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. ¡¡Zas!! ¡¡En toda la boca!!

    Perfecto cincuenta este que nos dejas, Fernando. Y además terminando con un toque musical muy mexicano que aún acentúa más, si cabe, tu gesto de rebeldía contra medidas del todo injustas y sin sentido. Como personaje, una mariposa, que ya sabemos que su aleteo en la otra punta del mundo puede terminar provocando un terremoto. Muy bien calificado ese Donald, aunque yo añadiría a lo de pato... una naranja.

    ¡Enhorabuena! Nos seguimos leyendo.

    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si pudiéramos llegar a dar el ¡zas!, aunque fuera en la comisura de los labios... Me temo que no, y yo (de naturaleza optimista) solo veo negros nubarrones en el futuro político más próximo. Lo de la naranja está bien traído, ya que me temo que entre patos anda el juego, por un lado y otro del mundo: al donald americano se suma el pato laqueado chino (no menos temible) y amenaza con llegar la dama nacida en el país del pato a la naranja, una tal Le Pen... Por cierto, ¿en Rusia y Arabia saudí comen pato? Porque por ahí también señorean...

      Eliminar
  3. La estupidez es la frontera más eficaz contra el desarrollo de una sociedad, pero desgraciadamente es demasiado frecuente como para no aprender a convivir con ella. Al menos, debería existir un 'estupidómetro' que alertara de si alguien con aspiraciones políticas sobrepasa los niveles mínimos y, de ser así, no sólo impedirle cualquier responsabilidad de gobierno, tambié cascarle una multa, por estúpido.
    Muy bueno tu relato y un puntazo, como subraya José Antonio, la referencia con melodía mexicana a la mariposa monarca.
    Muy buen relato, Fernando. Enhorabuena.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buen invento ese del «estupidómetro», el problema es que (estoy seguro) jamás nos pondríamos de acuerdo en la fomra de utilizarlo. La estupidez siempre va aparejada al mal gusto, de tal manera que nadie admite tenerla, y todos la encontramos fácilmente en los demás. El que consiga inventarlo de manera eficaz merecería el premio Nobel, sin duda.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Imposible expresarlo mejor. ¡Grande, Fernando! Y perfecto tras un día como el de ayer en Barcelona.
    Ay, cómo me duelen las manos de aplaudir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi querida y admirada Patricia, ¡no aplaudas tanto, que te vas a hacer daño! Allá en Richmond, en el profundo sur evocador de gritos de libertad y sufrimiento, seguro que están orgullosos de que pasees su nombre por estos mundillos literarios, donde protestar, gritar y aplaudir nos ayuda a limpiar un poco nuestras conciencias ante las injusticias que se cometen a nuestro alrededor.

      Eliminar
  5. No hay nada como volar en libertad, ese monarca de tu micro lo sabe bien. Esperemos que siga siendo así y no se encuentre con una red cazamariposas en su camino.
    Magnífico relato, Fernando. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las redes cazamariposas son muy abundantes, Asun, tú lo sabes bien. Pero mientras sean más numerosas las mariposas que vuelan reclamando libertad alguna esperanza tendremos de que esto pueda cambiar.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Por muchos muros que quieran poner, es imposible contener el paso de una pequeña mariposa; aunque parezca mentira, tan grácil, resulta imparable. Igual sucede con otras muchas cosas y, por supuesto, también con las personas.
    Imaginativo y muy bien traído, Fernando
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ángel de las palabras, siempre tienes la frase precisa para cada momento. Es un gustazo tener comentarios como el tuyo. Muchas gracias.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Dí que sí, Fernando!! Y además te acompañaremos a bailar el "Vals de las Mariposas", porque aunque sea con la imaginación traspasamos todos los muros que nos de la gana. En ello seguiremos, por mucha alambrada, valla, muro... que nos pongan.
    Muy bonito, muchos besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Olga, a pesar de que esa canción no me guste mucho, cantada por un remilgado Dany Daniel, aún me acuerdo, jajaja... Lo bueno es que la cantaba a dúo con una «monstrua» del jazz llamada Donna Hightower, esa sí me gustaba.
      Muchos besos para ti.

      Eliminar
  8. Un canto a la libertad con acento mexicano. A esta mariposa no hay quien la detenga en su vuelo. Así nos gustaría ver a los seres humanos, sin trabas, sin muros ni vallas, sin fronteras.
    Me ha encantado, Fernando. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carmen, como he comentado al pie de tu micro, hemos coincidido en día y tema, ¡qué casualidad! Son micros muy diferentes, pero unidos por el mismo espíritu humanista.
      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Me uno a ese baile del "Vals de las mariposas", me uno al canto a la libertad y pido para que todos podamos movernos por este mundo cual mariposas.
    Genial historia, con excelente título y magistral desarrollo.
    Enhorabuena Fernando. Besos.
    Malu.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Malu, contigo bailo lo que haga falta, hasta la extenuación. Incluso, si me lo pidieras, iría a ver «Ballerina» contigo, si con eso ayudamos a difundir la idea de libertad que tanta falta hace.
      Muchas gracias por tus elogios.
      Besísimos.

      Eliminar
  10. Fernando, grito a la libertad a ritmo de ranchera con un final que sobrevuela sobre nuestros corazones. Bravo. La Gioconda será falsa, pero tú escritura es auténtica.
    Enhorabuena.
    Pablo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja, salió la falsa esa a relucir... No me la nombres, que ya no me habla. Será que le falta libertad para expresarse, que no deja de ser una «capulla» que no quiere convertirse en mariposa.
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Lástima que, según creo, la naturaleza no haya dotado a esta monarca con demasiada vida por delante, a pesar de sus alas y de su segura ansia de libertad. Pero mientras, que vuele libre, llevando alegría y esperanza a quien, aún en su encierro, pueda verla. Suerte y saludos, Fernando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, Jesús, apenas nueve meses de vida (con suerte) le esperan a esta mariposa. Sin embargo, envidio la intensidad con la que la disfrutan: recorren miles de kilómetros, atraviesan fronteras, visitan parajes diversos y se adaptan a diferentes ecosistemas... Me parece que los humanos tenemos mucho que aprender de ellas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  12. Cómo no envidiar a la mariposa de tu microcuento, y máxime cuando es nada más ni menos que la mariposa monarca, cuando la mayoría no llegamos ni a ser palafreneros de nosotros mismos. Yo creo que voy a decidirme a hacer un curso para copero de tercera.
    Además, tu mariposa está perfectamente informada sobre los nuevos aires que corren por el mundo, con un pato que, cada dos por tres mete la pata –y eso que acaba de estrenarse en el cargo-, al frente de la nación más poderosa del planeta, aunque creo que ya están sintiendo en la nuca el aliento de los chinos y ellos mismos –por trágica experiencia propia- saben que torres más altas han caída, aunque dudo que ese Donald sea incapaz de entender el más elemental de los silogismos.
    Así que tu mariposa bien puede cantar la canción compuesta por José Alfredo Jiménez –me lo ha chivado Google- y decir aquello de que con dinero y sin dinero yo hago siempre lo que quiero...
    Y a quienes no tenemos ese don de poder volar por encima de fronteras y mezquindades, no nos queda otra que envidiar al monarca en cuestión, e intentar volar por los países de la imaginación y del humor como lo has hecho tú con tu refrescante e irónica historia.
    Enhorabuena, Fernando, un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué decir de tu comentario, Enrique... ¡me dejas sin palabras! Muchísimas gracias por tu acertada disección y análisis del relato, coincido en todo contigo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  13. Fernando, un gran canto a la libertad, contra las alambradas, las fronteras y la loca estupidez de quién se cree el dueño del mundo. La frase final poniendo la banda sonora con ritmos mejicanos, es todo un puntazo, a juego con el título tan acertado que has elegido.
    Enhorabuena, por este vuelo azul de las mariposas.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Pilar. México es un país que siempre me ha atraído por muy diversos motivos, y que sufro en mi interior. Es muy injusta la situación por la que está atravesando, con tanta violencia, corrupción, desigualdad, narcotráfico... Y lo que le faltaba ahora es que vengan del Norte a clavarles la puntilla.
      Muchos besos para ti.

      Eliminar
  14. lo etéreo y lo efímero como contrapoder de lo sólido, lo grave, lo pesado. Mientras exista la digna volundad de seguir siendo libre a pesar de los pesares, no las tienen todas consigo. Resistimos, pero para ganar. Y aunque pese a los gobernantes, el pueblo sigue siendo el rey.
    Y tú, Fernando, de las palabras. Ágil, fino y elegante relato que da jaque mate al estúpido rey de las fronteras.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Manuel, no me llames rey, que me sonrojo... ¡Además, soy republicano! Bromas aparte, lo importante es ser consciente de que el aleteo de una débil mariposa puede provocar un terremoto en lo más profundo de nuestras conciencias. Ojalá el pueblo pueda reinar sobre este planeta global que no lleva buena deriva.
      Un abrazo.

      Eliminar
  15. Un relato irónico que nos hace reflexionar sobre los muros de la intolerancia, y que nada puede amputar las alas a la libertad. Genial, Fernando. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Salvador, Ojalá la tolerancia sepa escalar muros y derribar prejuicios, que falta nos hace.
      Un abrazo.

      Eliminar
  16. Buen relato, Fernando, con esa mariposa monarca para la que no existen esas vergonzantes barreras que pretender enclaustrar la libertad
    Enhorabuena.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Rafa. ¡Libertad siempre!
      Un abrazo.

      Eliminar
  17. Buena forma de denunciar a los Trump y sus muros, que son muchos y algunos en nuestra propia casa. Me ha encantado lo de "Ningún Donald, sea pato, patoso o patético...", genial. Además, gracias a tu relato he sabido que hay una mariposa con el nombre de Monarca y que México alberga la Reserva de la Biósfera de la misma. Muy afortunado este micro en defensa de las alas de la libertad, Fernando. Felicidades y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que gracias a este micro hayas descubierto la maravilla de las migraciones de la mariposa monarca, uno de los fenómenos naturales más bellos del mundo. La naturaleza nos enseña muchas cosas que los humanos, patosos (y que me perdonen los patos) solemos despreciar, como es el innegable derecho a la libertad de movimientos que todos, animales humanos y no humanos, tenemos.
      Un abrazo.

      Eliminar
  18. No hay fronteras, ni ataduras que puedan retener a las almas libres. Esta reflexión me provoca tu gran relato, Fernando. Felicidades.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Excelente reflexión, María José. Así es, nadie elige el lugar donde nace.
      Bicos para ti.

      Eliminar
  19. Has hilado todo con mucha maestría, formando una argamasa bien compacta contra el muro de la estupidez, de la soberana estupidez. Fantástico, Fernando, felicidades. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Matrioska. Pero mucho me temo que para derribar ese muro que nos atenaza por todas partes hace falta muchísima más argamasa... Esto no dejan de ser cincuenta palabras, y el viento sopla muy fuerte.
      Pero tienes razón, no hay que dejar de ser optimista. Algún día caerá ese muro, seguro.
      Un beso.

      Eliminar
  20. Muy bien estructurado tu relato que expresa tanto un canto a la libertad, como una reflexión sobre una actualidad inusitada.
    El único problema que le veo es que como lo lea Donald, le veo regalando cazamariposas a todos sus secuaces.
    Buen relato, amigo Fernando.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues habrá que pensar en fabricar cazamariposas para hacernos de oro...¡Pero con agujeros, claro!
      Muchas gracias, por tus palabras, amigo Isidro.
      Abrazos manchegos.

      Eliminar
  21. ¡Me encanta, Fernando! Tengo en mente la imagen de esa mariposa voladora con sombrero Mariachi y bigoton a lo Zapata, sobrevolando suelo USA, riéndose del pato Donald y sus leyes racistas. Sonrisa pero con mensaje. Enhorabuena!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Manuel, me alegro mucho. A pesar de la importante diferencia de edad que nos separa, veo que coincidimos en muchas cosas. Yo también me rio imaginándome esa mariposa... Un abrazo.

      Eliminar
  22. Muy bueno el giro final, para rematar el resumen de la actualidad. He sonreído.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cómo me alegra hacerte sonreír, María Jesús. Con eso me doy por satisfecho.
      Besos.

      Eliminar
  23. M. Belén Mateos20/2/17 19:47

    Un grito a la libertad concentrado en tan solo 50 palabras. Un grácil aleteo que nos hace derribar fronteras. Y un personaje disfrazado de todas las “p” que puedan llegar a injuriarlo.
    Fantástico Fernando, siempre con una última palabra certera por decir.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por un comentario tuyo, Belén, qué daría yo por tus palabras... «Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé qué te diera por un beso.»

      Eliminar
  24. El mundo visto a través de los ojos de una mariposa, la más grande del mundo, resulta ser mísero. Que nos tenga que sacar los colores un lepidóptero, tiene su guasa.
    Saludos cordiales, Fernando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, Carles, la madre naturaleza nos da lecciones todos los días del año, desde que el mundo es mundo. Pero los humanos somos malos estudiantes, no queremos aprender...
      Un abrazo.

      Eliminar
  25. Muy ingenioso, además de acertado. El modo en que rebates cualquier argumento en contra de la inmigración con el solo testimonio de un frágil animalito.
    Enhorabuena y gracias.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias a ti, Enrique! A veces la solución de los problemas se encuentra en las pequeñas cosas, esas a las que apenas prestamos atención.
      Un abrazo, maestro.

      Eliminar
  26. A volar todos, tan alto como podamos.
    Los muros, si eso, para que se den de bruces contra ellos los que los idean.
    Buena crítica ajustada a estos días que corren.
    Y agujereemos todos los cazamariposas.
    Un abrazo.
    Carme

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué torpes somos los humanos, ¿verdad? Nos pasamos la vida creando barreras que nos separan de nuestros semejantes, y al final... La mayoría de las veces acabamos atrapados en nuestra propia trampa, estampados contra nuestro muro de incomprensión. Así ocurrió en la China Imperial (aunque ahora admiremos su majestuosa muralla como monumento), en Roma (cuyas murallas en Britania o Germania de poco la defendieron, cuando la corrupción la destrozó por dentro), en Berlín, en Jericó... Y así ocurrirá ahora en México, en Ceuta y Melilla, en Hungría o Serbia, en el muro (mar) Mediterráneo...
      Un abrazo.

      Eliminar
  27. ¡Magnifico!
    Me ha encantado, vecino
    Muchos besicos

    ResponderEliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!