Fuera de contexto

Algo debió de ir mal, y Mozart nació en 2006. De buena familia, estudió a los grandes compositores desde los tres años, y ya imitaba a Beethoven a los siete. Aparcó la música para estudiar una ingeniería en Viena y, enfermo de quién sabe qué, falleció repentinamente a los 35.
Escrito por Álex Garaizar

Saltos intermitentes

Con gracia se movía el autobús, dando saltos intermitentes entre cada bache, los pasajeros moviendo la cabeza afirman el camino. Dos señoras, sus enormes pechos que rebotan y rebotan, después, vuelven a rebotar. Entre brincos, solicito la parada para terminar con aquella carrera de obstáculos entre dos personajes de Botero.
Escrito por Víctor Hugo Ávila Velázquez - Twitter

Vuelve

Para implorarle que vuelva a casa decide enviar un mensaje. No quiere llamarle porque teme parecer una tonta entre sollozos.

En un impulso, escribe un simple: «Te quiero, papá. Vuelve conmigo, por favor».

El teléfono de Alberto vibra en manos de Ana. ¡Qué difícil explicarles a los niños la muerte!
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter

Lejos

Él decidió alejarse de ella, sin saber que se arrepentiría de su decisión, los caminos se bifurcaron pensando que se volverían a unir. Pasaron los años, él cada noche miraba la luna recordando aquellas palabras: «Por muy lejos que estemos, siempre miraremos la misma luna».

Nunca la volvió a ver.
Escrito por Natalia - Twitter

Se va a liar parda

Me llamo Sealiah y aquí estoy, recién ascendido, después de 25 eones de Potestad. La verdad es que lo bordé cuando le agarré la mano a Abraham en el último instante. Ahora tengo que cortar el cable del teléfono rojo y anular el botón pero, ¿dónde puse las alas talares...?
Escrito por Dipandra - Web

Geometría

Me encuentro en una esfera, dándole mil vueltas a las cosas, sin parar de girar. Tú vas en un cubo, con todas tus normas, empujando un lado hasta caer sobre otro.

Estoy esperando que nuestros cuerpos geométricos coincidan en un mismo espacio euclídeo y, pese a nuestras diferencias, poder circunscribirnos.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Juicio final

Tierras yermas y ríos de llamas. La devastación del mundo. El juicio final ha levantado a los muertos y aniquilado a los no marcados. Terror, sufrimiento y muerte. Imperturbable, Dios en su altar observa cómo su creación muere; el Apocalipsis ha iniciado. El diablo secó una lágrima. Nunca deseó esto.
Escrito por Gepzer

Impunidad

No sé. (Silencio). No me consta. (Silencio). Me amparo en garantías constitucionales. (Silencio). No es mi firma. (Silencio). No era yo. (Silencio). Jamás lo vi. (Silencio). No los conozco. (Silencio). No era mi voz. (Silencio). Lo sacaron de contexto. (Silencio). No voy a declarar. (Silencio). Sobreseído por falta de mérito.
Escrito por Lucía Folino

Cría cuervos...

A Gregorio le gusta echar miguitas de pan a las palomas. Deben de tener un sofisticadísimo sistema de comunicación, porque es verlo y, en cuestión de segundos, acuden por docenas. Hoy estaban hambrientas; primero devoraron todo el pan que les llevaba y luego continuaron ansiosas. No dejaron ni los huesos.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez

Su primer vuelo

La ilusión de volar. Sentirse un dios y ver cómo los pobres humanos se arrastran ahí abajo mientras que sólo él elige cómo y dónde ir, simplemente con desearlo.

Y lo deseó.

Mientras la gente gritaba y la mancha roja se extendía, su sonrisa reflejaba la satisfacción del sueño cumplido.
Escrito por Argonauta

2x1

Cenas 2x1, pasajes 2x1. El eterno solitario se negaba a darles el gusto. Comía por dos, usaba dos asientos al viajar. Pesaba 180 kilos cuando conoció a Inés, una enjuta mujercita de apenas 42 kilos. Juntos al fin pudieron disfrutar de los 2x1, aunque en mitades, tal como ellos, disparejas.
Escrito por Fernando de Gregorio - Facebook

Todo el mundo fuma en las estaciones de autobús

No logro recordar el color de tus ojos, el tiempo hizo una bolita de papel, perdida en algún pantalón, con el billete de ida a Madrid. Te miré, sólo una vez, mientras el humo salía de tus pulmones, elevándose; perdiéndose para siempre en mi memoria la maravilla de tu mirada.
Escrito por Miguel Ibáñez

Ni siquiera me importa ya

Mire, padre. No soporto ser el único que trabaja. Mientras todos pasan el día bebiendo y cantando, yo no salgo de la fragua. No lo entiendo. ¿Por qué precisamente yo, entre todos los dioses, soy el único que debe trabajar? Ni siquiera me importa ya que Afrodita me sea infiel.
Escrito por Plácido Romero - Web

Juegos de mesa

De niño, quería crecer muy rápido y jugar con los mayores en esas cálidas tardes de invierno alrededor de aquella mesa con brasero y "dulces pajaritas".

Cuando crecí, la vida no me dio para jugar más tiempo con mis hijos.

Ahora que soy mayor, anhelo la cercanía de los nietos.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

In aeternam

Cuatro años sin aquel vestido. «Maravillosa» —le decía él—, «no hay mujer más hermosa». Alegre sinfonía de palabras y risas. «Halagador, bellísima»... Cogió el pintalabios, rojo oscuro mate, para remarcar su boca; «rojo tuslabios», que desaparecía por completo con sus besos. Alegría invernal camino del camposanto donde reposaba su hombre.
Escrito por Javier Pintor

Vida submarina

El sol quiebra con un haz de polvo el cristal frío del mar que nos cubre. Pese a la humedad, somos felices. Salimos a bucear cogidos de la mano, sin alejarnos mucho. Que los ahogados que se pierden entre la arena y la espuma también son llorados por sus semejantes.
Escrito por Belén Sáenz

Confesiones

Aquel sombrío atardecer de 1890, Lady Windsor-Smith huía desolada alejándose del castillo Drake con lágrimas en los ojos. Aún resonaba en sus oídos la afligida voz de su amado lord Collingwood confesándole ser un vampiro. Quizás, si esa noche no hubiera luna llena, ella también le habría revelado su secreto.
Escrito por Jean Durand - Web

Jubilata

«Deje usted de trabajar, cese de cotizar, abandone este lugar». El viejo joven acata la orden y se va. De pronto todo cambia para él. Se esfuma. Nadie le saluda ya, en la calle chocan con él, no respetan su turno en las colas... ¿Y si decidiera empeñar los espejos?
Escrito por Carmelo Carrascal

Corchos

Vivir es navegar sin saber nadar, desnudo y solo, anhelando hacer pie o divisar en el horizonte una porción de tierra. Y enamorarse, enamorarse es pretender nadar en una dirección concreta, acomodando el ritmo de las brazadas a las de alguien que permanece a flote de la misma tonta manera.
Escrito por Luisa Hurtado González - Web

Las dos cabezas del gato

Normalmente no tengo problemas para escribir cuentos, pero éste sí que me ha costado trabajo, sobre todo porque se me han venido a instalar mis fantasmas. El más molesto es el de mi exesposa, que ha estado preguntando por su cabeza. Le indiqué el lugar en donde enterré al gato.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Luz de otro tiempo

Aunque su vida siempre estuvo pendiente de un hilo, ella presidía nuestras sobremesas con su presencia luminosa. Pero la última Nochebuena su vida se apagó dentro de la burbuja de cristal y cantamos villancicos a la luz de las velas. A pesar de los leds, siempre recordaremos su incandescente compañía.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Avance de la invasión

Se sobresaltó al descubrirlo tras la puerta. Parecía una estrella de la muerte aplastada. Un oscuro platillo volante con su antena diminuta, plegada a la espera de conexiones remotas.

Regresó del colegio y ya no estaba. Había volado misteriosamente para posarse sobre la superficie brillante de la cabeza del abuelo.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Lluvia de verano

Sabía que no la volvería a ver. En mi habitación, entre un humo denso y mis pensamientos puestos en ella, pude distinguir su rostro en la ventana. No podía creer lo que veía. Era la primera vez que veía llover en verano y la primera que lloraba por una chica.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Aquella primavera

Con la crisis como excusa intentaron recortar el conocimiento, congelarlo en las aulas, dejarlos indefensos. La adolescencia dormida, con el frío abrió sus ojos, elevó sus manos gritando silenciosas en las calles, la represión con saña golpeó sus cuerpos.

Aquella primavera florecieron las conciencias, armadas con palabras perdieron el miedo.
Escrito por Pilar Alejos - Web

El juramento hipocrático

(Ana). En cirugía torácica la cara del paciente está cubierta. Por eso hasta después de suturar no vi que era Tomás.

(Tomás). Lo del atraco y el navajazo me lo contaron después, yo no recordaba nada. Ana me había salvado el corazón aunque hacía poco yo había destrozado el suyo.
Escrito por Aurora Baeza

La mesa

Se sentó en aquella mesa, la que tantas veces habían compartido disfrutando de su mutua compañía. 

Ahora la compartían en sus momentos de soledad, con el anhelo y esperanza de volver a sentarse frente a frente, aunque sólo fuera para verse por última vez.

Compartían mesa, como quien comparte custodia.
Escrito por María José Moreno - Twitter

De profesión: futbolista

Los seis meses de rehabilitación tras la operación de ligamentos fueron un calvario. Jamás olvidaría las largas sesiones en el gimnasio, sin otra compañía que la del sufrimiento, el sudor y su abnegado fisioterapeuta.

Cuando hizo público cuánto quería al masajista, todo aquel sufrimiento le pareció un juego de niños.
Escrito por Carles Quílez - Web
Pastor | Astronauta | Verdugo | Futbolista

Viajes al ayer

—¡Baja de ahí, papá! Te vas a caer.
—Quiero saber si han vuelto las golondrinas.
—¿Y eso?
—Es que madre dice que ellas guardan en su nido los besos que no me da cuando se enfada.

Me acerco hasta él y acaricio sus sienes blancas y su mente de niño.
Escrito por Juan Aguilera

Hoja de cortesía

Era una opinión instalada en ciertos ámbitos sociales de la ciudad, y susurrada a menudo cuando se mostraba en público: conocerle equivalía a adentrarse en la lectura de un fascinante libro.

Nunca, sin embargo, se supo de nadie que quisiera pasar de aquella desoladora, exasperante y estéril, vacía primera página.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Larga jornada laboral

Al amanecer, un primer beso despierta sus sentidos.

Al mediodía, mezclan caricias y sabores en perfecto maridaje de pasiones.

En el ocaso, son dos mares de voluptuosas olas desbordándose en sus orillas.

Dos ventanas permanecen iluminadas. Tras la primera, espera la inocencia; tras la segunda, la sospecha. Es noche cerrada.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Sola

Sola. Encerrada por el silencio. El botón la llama.

Silencio sofocante. Nadie habla ni muestra emociones.

Los ojos fijos en el botón. Bruscamente, cruza la sala.

Pulsa el botón. Espera. Uno. Dos. Tres.

Estampida. Súbito clamor. ¡Maravilloso caos! Sonríe.

Tres voces chillan al unísono: «¡Mamá! ¡Se ha ido el internet!».
Adaptado de Verity Park - Ver original

Ma uena ué, uena ué, ué

En la viga del techo, colgado de una cuerda, en frágil equilibrio, se balanceaba un elefante tailandés. 

Tres gatos siameses maullaban al claro de luna una serenata veneciana.

Los hermanos Tonetti chascaron sus látigos, retorcieron el mostacho y, como veían que no se caía, fueron a llamar a otro elefante.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Curiosity

Desde que apareció aquel extraño vehículo metálico de procedencia desconocida, está prohibido subir a la superficie. El Consejo de ancianos decidió que debíamos permanecer ocultos pues representaba un peligro real para nuestro diezmado mundo. Es evidente que viene de otro planeta para exterminarnos, es un arma letal de procedencia extramarciana.
Escrito por Encarna Cuesta García - Twitter

Maestro

Cierro los ojos en un conmovido deseo por elevarme a la cúspide del placer. Henchido el pecho, me recreo saboreando cada uno de sus movimientos colmados de virtuosismo. Rebosante de gozo, enjugo lágrimas que escapan en el preciso instante en que sus dedos dejan de tocar y el piano enmudece.
Escrito por Matrioska - Web

El final

El grajo volaba bajo en el abismo de su alma, grandes témpanos de hielo se adherían a su corazón, una espesa niebla se cernía sobre sus ojos inexorablemente. Aquella inmensa oscuridad que se acercaba por el horizonte de su vida le susurraba que su tiempo había llegado, todo estaba escrito.
Escrito por Isabel Mora

Somos como nos ven

La vida, ese hermoso territorio nacido para sentirnos confortables, nos exige. La realidad nos trasciende. Congela nuestra apariencia en su espejo deformante y nos devuelve el reflejo de lo que probablemente no queramos llegar a ser. El éxito o el fracaso deambulan por la delgada línea de una realidad trucada.
Escrito por Pedro Olalla Giaever - Twitter

Sueños inalcanzables

Cincuenta palabras no le bastaban para expresar su total desaliento.

Harta de levantarse cada día con tareas pendientes, deseaba tiempo para vaguear, pensar, pasear, leer, escribir, ver una "peli" con los amigos...

Le escocía que aún le quedaran diez años, si Montoro lo permitía, para no hacer nada. Pero, ¿resistiría?
Escrito por Gloria Arcos Lado

Raíces

Salió del portal con los pelos de punta. Venía de la terapia. Desde hacía ya un tiempo andaba indagando en sus raíces. Necesitaba ayuda. Había visto un anuncio y el terapeuta le resultaba familiar. Además, tartamudeaba igual que ella y tenía ese lunar asqueroso en el mismo sitio. No volvió.
Escrito por Nus Baker

El suicidio de Europa

Petrópolis, 22 de febrero de 1942 

En la mesita de noche había dos vasos con restos de veneno, en la cama, Stefan y Lotte, muertos. 

Berlín, 30 de abril de 1945 

Eva tomó cianuro, Adolf también, luego, se disparó un tiro en la cabeza. El día anterior se habían casado.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Cuando ganas con trampas

Recordaba con nostalgia su pasado, los primeros años habían estado bien, era una vida muy relajada; se podría decir que incluso demasiado lenta.

Él quería correr, sentir cómo cada zancada le hacía sentir que flotaba, pero eso ya paso; ¿qué habría hecho para haberse reencarnado en un perezoso?, se preguntaba.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Terremoto

La taza de café que tenía entre las manos empezó a temblar descontrolada. Todo a mi alrededor se desmoronaba. El miedo me paralizó, siendo incapaz de buscar donde resguardarme. La casa entera se me vino encima. Y mi alma entera quedó sepultada por cuatro frías palabras: ya no te quiero.
Escrito por Stbn

En el vientre del pez

¡Lo sabía! El pez me miraba fijamente en la cocina porque traía una sorpresa en la barriga para mí. ¡Una medalla con mi año de nacimiento! Mamá me abrazó conmocionada y lloró mucho...

No podemos quedárnosla. Otro niño pequeño la perdió en la playa el año pasado: Aylan, Siria, 2012.
Escrito por Manuel Bocanegra

Frialdad

Era un témpano de hielo. Ni siquiera las caricias de su mujer lograron derretir su congelado corazón, incapaz de expresar una emoción. Cuando murió, las gélidas paredes de su habitación comenzaron a descongelarse.

Lo enterraron en un lujoso refrigerador no frost niquelado. Allí exhibe, fresco aún, su habitual semblante glacial.
Escrito por Daniel Castillo

Patriarcado

—Dichosos los ojos, guapa. Ya me he enterado de que esperáis un niño. ¡Qué alegría! ¿Y cómo va todo?

—Bueno, últimamente, no muy bien. Sufro molestias articulares, cefalea, cistitis, estreñimiento, náuseas, vómitos, retortijones, lumbalgia... Además, casi no duermo, porque...

—Ya, ya, ¿y el padre? ¿Cómo lo lleva él, el pobre?
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez
Matriarcado | Patriarcado

Perturbación

Necesitaba escapar y, a ratos, lo conseguía. Otros, una ráfaga de malos recuerdos punzaba su diezmado equilibrio. Entonces, para salir de aquella bruma acusadora, maldecía a sus padres y se ocultaba el rostro entre las manos grandes y culpables. Pero era en vano: el olor a muerte invadía el caserío.
Escrito por María José Escudero

Confidencias

Claro que te quiere. Siempre será un andariego, pero las demás sólo son recodos en el camino, mientras que tú eres su hogar. Ya no llores, mujer, que te ama y nunca va a abandonarte. Lo sé de buena fuente: me lo ha dicho él mismo, ayer, entre las sábanas.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

La importancia de llamarse Pelletier

Ya nada fue como antes. Es inevitable, le ocurre a todo el que es pionero en algo importante. La fama hace que todo pase a ser distinto. Supongo que lo mismo le ocurriría a Colón con lo de América. Mi caso es similar, estrenar la guillotina me cambió la vida.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Souvenir

Contempló en el escaparate la veintena de delicadas muñecas numeradas, dispuestas en gradas. Señaló la número cinco y pasó al interior.

Allí le rozó la barbilla y admiró sus bellos ojos fijos. Después comprobó la elasticidad de sus miembros.

La pequeña tailandesa cabía en su maleta con destino a Tokio.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Fábrica de muñecos

Entregan el último cheque. Ha llegado la mercancía. Cortan los cordones. Muñecos perfectos excepto uno, que será apartado al almacén.

La operaria es despedida. Devolverá el salario de nueve meses. Los compradores estrechan los cuerpos blandos. Carne nueva. Tatuaje heráldico. Tic-tac de corazones fundidos. Adorno del dormitorio vacío. Juego adulto.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Amigos de la infancia

No le sería difícil dar con ellos y, aunque temía el estado en el que podría encontrarlos, su quincuagésimo cumpleaños bien merecía una celebración especial. Cuando los tuvo delante, un torbellino de emociones se apoderó de ella: estaban tal y como los recordaba. Sólo a Payasete le faltaba un botón.
Escrito por FNR

Visita

Cuando me llevaron al hospital, mamá estaba llena de cables y casi tengo que saltar por encima para besarla y abrazarla. Sentí el calor de su piel como un regalo de cumpleaños. Papá me ha dicho que hay que esperar, que ya tenemos que volver a la curva del accidente.
Escrito por Miguel Manrique

Suficiente espacio

«Espera, entro yo primero y luego ya buscamos acomodo». Él se tumbó en el ataúd y ella acurrucó su cabeza sobre su hombro, entrelazaron sus manos y unieron sus labios, nada les separaría, ni la muerte. En la morgue siguen buscando a los dos ancianos fallecidos ayer en el incendio.
Escrito por Yoya M. Alonso

Te dicen

No llames mucho. Olvidaste el número del teléfono fijo. Te lo dieron. Tampoco conoces el número de la calle donde viven. Sólo vas de visita, si te llevan. Por lo tanto para qué. Tienes en el móvil sus números. Cuando llamas, no contestan. Algunos días después, devuelven la llamada. Entonces...
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

¿Cuándo se deshumanizó la humanidad?

Y llegó internet, que permitió que cualquier persona, desde el más remoto lugar del planeta, pudiera tener acceso global a la información; y después vinieron los chats, las redes sociales...

Hasta que un día, no se sabe muy bien en virtud de qué «bien común»..., se declaró ilegal la intimidad.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Nunca te gustó el café

Un cuadro perfecto: mesa de vidrio, café caliente, tú y yo. Cada mañana era perfecta con tu taza en la mano. Lo nuestro era un pacto pacífico sin llegar a más. Pero firmaste un «Sí, acepto» en letras marrón. Antes nada te ataba. ¡Vete! No más piedras en el riñón.
Escrito por Geyna López - Twitter

Ni lo sueñes

Ardía entre los muslos de su amada, lamiendo los tibios flujos...

Beep, beep, beep.

Otra vez el puñetero despertador de Eloína interrumpiendo los febriles sueños de la gripe y el virus del amor desaparecido.

Antonio, al otro lado de la cama, roncaba sin inmutarse por los cuatro meses sin besarla.
Escrito por Arimike - Twitter

Pasos sin huella

Existe la creencia de que no hay fantasmas bajo el barro, pero es allí, durante el invierno, donde preparamos el baile de los debutantes. Enseñamos a los más pequeños a saltar a los camiones sin hacer ruido y transformamos a los mayores en seres invisibles, mientras sigue lloviendo en Calais.
Escrito por Patricia Richmond - Web
Elegido mejor relato de marzo de 2017

Reconciliaciones

Al principio de nuestra relación nuestras broncas merecían la pena por la reconciliación posterior, piel con piel, pura mezcla de deseo, rabia y lujuria. Pero últimamente nunca discutimos. Ahora solo lo hace con el vecino. Y con el del gas. Y con la pareja de mormones. Con todos menos conmigo.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Nacemos originales, morimos copias

—Buenas, busco Fritanga de textos, de J. Luzón.
—Al fondo, en "diccionarios".
—Gracias, joven.

Entre estanterías, estaba la fotocopiadora. Un estudiante esperaba impaciente sus copias. Recordé mi época universitaria, las hojas impresas me recordaron que nacemos originales y morimos copia de lo que soñamos ser, nunca fuimos y nada seremos.
Escrito por Ismael González Martín

Noticias que interesan a (tele)cinco de cada seis

Se ha vuelto a operar las tetas. Afirma estar satisfecha, mientras se las toca con movimientos onanistas frente al espejo.

Quiere estar guapa cuando ofrezca la próxima exclusiva en directo por televisión; con el dinero que gane, pagará la operación.

¿Cuál es la exclusiva? Que se ha operado las tetas.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Yo soy... esa

Rota, como su vida, guarda la minifalda que papá le arrancó al vérsela puesta mirándose al espejo. Luego mientras se ajusta la silicona bajo el sujetador, piensa en las burlas que nuevamente aguantará cuando, sobre sus tacones, se levante al escuchar en boca del funcionario de turno su nombre, Julián.
Escrito por Javier Puchades - Web

Tus amigos o yo

La comunicación entre nosotros parecía rota desde que se marchó. Una noche, sin avisar, volvió a llamar a mi puerta. La casa se llenó con su olor.

Aún le quiero, pero ha cambiado demasiado. Lo que peor llevo es que no haya venido solo. Convivir con esos gusanos resulta insufrible.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Peticiones

Armando coge con firmeza su cayado. Sus tristes ojos miran una foto color sepia de su esposa e hijos. Las lágrimas afloran. Sólo y cansado pide un deseo.

Al levantarse, nota un dolor agudo en el pecho y se desploma contra el suelo. Tal vez su petición ha sido escuchada.
Escrito por Fina Yélamos

Motivos, los hubo

Cuando se repartieron los papeles, me tocó el de malo. Él, por contra, era todo bondad, todo virtud. ¡El hijo perfecto! Nada más alejado de la realidad. Sabía cómo camuflar sus perfidias, sus crueldades.

¡Lo maté con aquella quijada! Comprendedme, perdí mi connatural serenidad, pero me tenía hasta las narices.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Un momento de duda

Dijo adiós en silencio. Prefiero un insulto, como hacen las otras. Resulta menos humillante. Su despedida ausente removió mi conciencia y, durante unos segundos, miré la puerta, dudando. ¿Podía haberme salvado de mi vida de crápula impenitente? Afortunadamente recuperé mi mirada perdida y mi moral laxa. Ahora cambiaré las sábanas.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

A la hora en punto

Siempre igual, si nos descuidamos no llegamos a tiempo, parece mentira la de veces que te lo digo, que no te despistes, sabes que hay que estar pendiente de él o se para. Y, claro, como no quieres cambiar a uno moderno.

Pues nada, tú sigue dando cuerda al reloj.
Escrito por Leire Frex

Salir a dar la cara

Con el rostro descompuesto, el desvelo marcado en las ojeras cargadas de amargura, cogió sus arrestos. Se dirigió al trabajo con la promesa en el corazón de su hijo de conseguir lo necesario para la operación.

Esbozó una sonrisa y dio un espectáculo callejero digno del mejor payaso del mundo.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Hasta que la muerte nos separe

Te conocí siendo adolescente, en una fiesta improvisada. Tú tan divertido. Yo tan solo.

Cada día me enamorabas más, acompañándome en los mejores y peores momentos. Haciéndome ver siempre la copa medio llena.

Ahora, sabiéndome perdedor, y acompañado solo por tu sombra, mato mis penas mientras agoto esta botella vacía.
Escrito por Malu

Ansiedad

Tú no me ves, pero estoy aquí. No puedes tocarme, pero sí sentirme. Siempre llego hasta lo más alto para después bajar y dejar cada cosa en su lugar. ¿En serio crees que me necesitas? Déjame marchar y ya no sabrás de mí nunca más. Sólo has de dejarme volar.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Portero de madrugada

Oportunidades como esa teníamos pocas y ella lo había preparado todo muy bien; era valiente. Salí de la residencia deslizándome por el acero del pararrayos. Oí la moto de su hermano mientras esperaba en la caseta del tren. La vi sonriendo cuando llegué a aquel bar. Fue una noche maravillosa.
Escrito por Javier Fuentes

Límite de una función en un punto

El silencio extiende sus alas y se posa suavemente en el salón. El pizarrón, salpicado e impávido, sigue mostrando la definición de Límite. Todos mantienen sus posturas grotescas mientras, afuera, unas sirenas agoreras ululan acercándose.

Espero inquieto. Sé que no comprenderán que las burlas duelen mucho más que unos disparos.
Escrito por Georges

Miradas

Pidió otra copa. Desde la barra atisbó unos ojos que le miraban. Era de alta estatura, piel morena y sus formas le estremecieron. Se acercó y dijo su nombre. «Me llamo Pedro». «Yo Alfredo», contestó.

Han pasado ya más de veinte años y aún se estremece cuando lo siente cerca.
Escrito por Asuncióon Alcoceba - Twitter

Así empezó todo

Les pidió que difundieran su mensaje: salieron corriendo a la Oficina de Patentes.

Registraron su nacimiento, los panes y los peces, el crucifijo y la semana de pasión. Sus descendientes obtuvieron el monopolio del bien y del mal.

Hasta su amiga, la pecadora, se forró vendiendo pastas para el desayuno.
Escrito por Pepe Sanchís

Añoranza

Entró en el supermercado maldiciendo su situación, disparando al techo y estanterías. Clientes y empleados huyeron despavoridos. Salió desarmado con las manos en alto. La policía le esperaba.

En comisaría sólo obtuvieron una respuesta:

—Deseo comer a diario, tener un techo, cuatro paredes y calefacción. ¡Añoro mis años de cárcel!
Escrito por Isidro Moreno - Web

Disturbios

Comenzó a gritar a mitad del concierto. El director, asustado, paró la música de inmediato.

—¿Pasa algo? —preguntó el director dirigiendo su mirada hacia el lugar de donde procedían los gritos.

—No, no pasa nada —contestó un hombre puesto en pie en la platea —. Tan solo quería molestar un rato.
Escrito por Alma rural - Web

Recursos

De pequeño siempre lloraba cuando me tiraba por el tobogán, luego dejaba de hacerlo hasta que volvía motu proprio a lanzarme. Mis padres no lo entendían y siempre me preguntaban el porqué con verdadera preocupación.

Sé que hablaron con alguien y dejaron de interesarse por el asunto. Siguieron discutiendo acaloradamente.
Escrito por Javier Palanca

Infiel con guante virtual

Las tres de la tarde, ambos llegan puntuales a la cita. El tiempo pasa rápido, no se dan cuenta de la hora.

El esposo regresa del trabajo. Ella se apresura a esconder a su amante.

Él nota su nerviosismo y atina al abrir el armario. Pero solo encuentra un portátil.
Escrito por Yoli L. - Web

De mingitorios y glorias

Necesitaba con urgencia salir del edificio y respirar aire puro. Empezó a explorar aquel laberinto de cañerías pestilentes en busca de su paraíso soñado. Cuando asomó la cabeza por el inodoro, sus antenas detectaron otro conducto, mucho más estrecho y cálido, que la llamaba con insinuantes movimientos peristálticos. Decidió seguirlo.
Escrito por Luis San José - Web

Tocada y hundida

No contestaba a nadie y dejé de cargar el móvil. No acudía al trabajo. Bebía a todas horas. Perdida en tu recuerdo. Fumaba y me colocaba todas las noches, acostándome con hombres distintos.

A la mañana siguiente, a penas podía recordar... Sólo veía en mi apartamento los restos del naufragio.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

La locomotora

Con el habitual silbido, se dio la salida. La locomotora empezó a moverse lentamente haciendo girar las poleas y poco a poco cogió velocidad arrastrando tras de sí los ocho vagones. Nunca me había sentido tan feliz. Era el sueño que tenía cada noche desde que cumplí los ochenta años.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

El regalo

Andrés se mostraba ansioso. Pretendía desenvolver el regalo con rapidez, pero sin romper el precioso papel. Fue imposible. El amasijo que formó con él dio lugar a una pelota, redonda y perfecta. Usarla como balón y pensarlo, todo fue uno. La madre, resignada, dirigía su mirada hacia el arrinconado videojuego.
Escrito por María José Viz Blanco

La mirada seductora

No lo sedujo con un lánguido parpadeo. Ni tampoco con un suave suspiro.

De ella, solamente recordaba unos ojos silenciosos que escribían su nombre en la noche... Una irresistible mirada... Una mirada donde se reflejaba fielmente la suya.

Por eso, impotente, cerró los ojos para no presenciar su propia muerte.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Altea se vuelve gris

—Póngase en pie el acusado. ¿Cuáles son los cargos que se le imputan?

—Señoría, se le acusa de robar al mar sus tonos azules, y a la naturaleza la luz y los colores, para volcarlos totalmente en sus lienzos. Solicitamos el destierro.

—¿Y cómo se considera el acusado?

Joaquín sonreía...
Escrito por Olga

Zapping

Cuando Gregorio Samsa se despertó, el día que lo iban a matar, una mañana después de un sueño intranquilo, en un lugar de La Mancha, frente al pelotón de fusilamiento, al pie de las colinas del N’gong, el coronel Aureliano Buendía, de cuyo nombre no quiero acordarme, todavía estaba allí.
Escrito por Ernesto Ortega - Web

Sobran palabras

Recurrieron al tiempo, describieron sus trabajos y maquillaron sutilmente sus biografías, mientras sus cuerpos, ávidos de que las bocas callaran y se juntasen, se impacientaban por llegar a la casa de ella, o a la de él, para abandonar tras la puerta sus afueras y poder adentrarse en sus adentros.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Una prosaica cuestión

¿¡Que qué es poesía!?

¿Y tú me lo preguntas, con la boca llena de judías con chorizo, mientras se inflan tus pringosas mejillas, al masticar sin ningún sigilo, con tanta avidez y tan poco mimo, que varias legumbres yacen en tu blanca camisa?

Desde luego, querido, poesía... no eres tú.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

Una mota en el cosmos

Se oscurecieron las estrellas y el sol. Los astrónomos no podían ver la causa con sus modernísimos telescopios.

Una colosal mano atravesó la atmósfera y agarró el planeta, desquebrajándolo.

La creímos Dios. El Apocalipsis.

¡Qué equivocados estábamos creyéndonos solos en el universo! ¡Creyendo que todo se regía por nuestras leyes!
Escrito por Valentín Bayón Muntaner - Twitter

El tímido

No quiero llamar la atención, pero cuando me vuelvo dorado el viento comienza a desnudarme, la lluvia deshace mi ropaje dejándome expuesto. Pronto sólo quedarán mis brazos alzados al cielo, vacíos, inmóviles, con el frío mordiendo mi corteza. Sin nidos, sin sombra, sólo arañas tejiendo sus trampas con hilo plateado.
Escrito por Yolanda SA

Te echo de menos

Será su olor, su tacto en mi piel, el vaivén de sus movimientos... Me contagia de su libertad, me sumerge en otro tiempo y en otro lugar. Te hace caer en un embrujo que te atrapa, te arrastra, y te hace olvidar.

Cómo te echo de menos, mi querido mar.
Escrito por Lulu

Coronas de realidades

Acaricias mi pelo y acompañas mi sueño. Como siempre, me acuesto sobre tu acogedora mano. Reconozco cada comisura.

Me zarandeas y despierto. Tu mano está fría. Tengo miedo de abrir los ojos... ¿Y mi cama?

—Señora... es la hora...—. Los sentidos me traicionan.

Te beso... Ya escucho los ruedines girar.
Escrito por Enrique Caño