Toreador

La vuelta triunfal lo pilló con el paso cambiado cuando se enteró por un subalterno de la noticia:

Tu hijo...
Qué.
Que nació muerto.

Humilló como los toros bravos, lamió su boca el sudor ensangrentado de su mano y, por la puerta grande, sacudió la arena negra de sus zapatillas.
Escrito por Pepe Illarguia - Web

Vacíos

Y me alejé con las manos en los bolsillos. Quizás buscaba allí todos los momentos perdidos, tal vez estrujaba entre mis dedos los instantes que habíamos vivido. La seriedad de mi rostro, el eco de mis pasos, el olvido momentáneo, el cuerpo malherido, me devolvían al camino... Los bolsillos, vacíos.
Escrito por Javier Pintor

Visión cenital

Aquella atalaya desde donde me deleitaba, apenas manteniendo lo básico del mecanismo, era el lugar perfecto que tanto tiempo costó encontrar al Director.

Se divisaba perfectamente hasta el relieve más sutil del paisaje diseñado. Ríos, valles, montañas... incluso esos seres bípedos tan extraños.

Lo extraño fue cómo me llamaron... Dios.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Una tarde cualquiera, al ponerse el sol

Ven, túmbate aquí, bajo este olivo, a mi lado, disfrutemos de este apacible atardecer. No hables, no digas nada, cierra los ojos, déjate llevar por tus pensamientos, sueños o recuerdos no buscados. Vive este minuto, descansa, respira profundamente, déjate llevar por el rumor de la brisa y olvídate de mí.
Escrito por Crispín - Web

Elige tu propio final

Me humillaste en la fiesta de graduación. En la universidad, estuviste conmigo hasta lograr tu título de ingeniera. Me estafaste para conseguir el dinero y huir con tu novio. Solías wasapearme solo para excitarme.

Y ahora, frente a mí, divorciada y suplicándome, la única alternativa que me dejas es: _____te.
Escrito por Jean Durand - Web

It's alive

Al principio no tenía ninguna intención de que Amelia y el gato de las dos cabezas tuvieran relación alguna. Dada la insistencia del respetable, una noche decidí exhumar a esos dos fieles fantasmas de mi insomnio. Ahora tengo un gato que me besa con los húmedos labios de mi exmujer.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Despertares

La mañana es plomiza, con sabor amargo, le trae ecos del ayer, como desde hace diez años, de entonces tan solo recuerda que le despertó el olor a pólvora rompiendo el silencio de la madrugada y la nota que encontró sobre la mesilla con aquel «hasta siempre, te quiere mamá».
Escrito por Amparo

Ocaso

Sentado en la orilla, contemplaba hipnotizado el borboteo del agua. Las hojas caían somnolientas desde la majestuosidad dorada de los chopos y escapaban, río abajo, cabalgando la corriente. Cuando salió de su ensimismamiento, la vio a su lado pálida e insinuante y ocurrió lo inevitable. Después solo quedó un cadáver.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Power

Me acerco al aparato, es sobrio, mudo, y el polvo untado en forma de manto de algodón descubre su intimidad cuando pulso el botón de arranque. Nada, ni un atisbo de vida. Cojo un paño, empiezo a limpiarlo, cuando poco a poco reacciona encendiéndose el on y yo me apago.
Escrito por Antonio Ortuño Casas

Cuervos

Jamás creí en esos refranes alarmistas. Adoro los cuervos. Les sirvo su ración, mientras limpio las copiosas manchas de sangre, tras el incidente.

Llamo al hospital: me dicen que ella está mejor, aunque tal vez pierda su ojo.

Esperanzado, vuelvo a colocar el anuncio: «busco pareja, aficionada a las aves».
Escrito por Daniel Castillo

Dos almas

De pronto me vi atrapado en un torbellino de pasión. Todo giraba armoniosamente. Danzábamos al ritmo de nuestros corazones. Y entre sudores, caricias, besos y muchos 'te quiero', se me escapaba la vida. Cuando abrí los ojos y observé la cama vacía y fría, lo comprendí. Mi alma había regresado.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Bicho raro

Llegó a sentirse un bicho raro en la oficina. ¿Era la única persona que no engañaba a su pareja ni estafaba a la empresa? ¿Solo él no hacía trampas en la declaración de renta ni se reía cruelmente de los compañeros?

Sí, pensó orgulloso una tarde. Desde entonces fue feliz.
Escrito por Pau

Gases

Si lo encendía, se delataba. Quedaba solo un cigarro. Andaban jabalíes por la zona. Miedo. Le entraron ganas. Sus exabruptos gases lo complicaban: el hedor atraería a más animales. Lo matarían, y no los contrabandistas de tabaco a los que había ido a robar. Fumar mata. Por fin, lo dejó.
Escrito por Nus Baker

Olvidadas

El miedo clama asomando en sus ojos, les arrebataron su inocencia y su libertad. El olvido colectivo ha sustituido a la esperanza, llevan demasiado tiempo soportando el dolor infligido en sus cuerpos de ébano.

Bajo el negro burka ocultan sus lágrimas, en su boca el sabor amargo de lacerantes recuerdos.
Escrito por Pilar Alejos - Web

Asesino en serie

Tras interminables noches de insomnio y minuciosas cavilaciones, el comisario Gómez resolvió, finalmente, aquellos terribles crímenes. Determinó que el dueño de la sastrería era un asesino en serie porque se dio cuenta de que todos los cuerpos hallados en el solar trasero del taller estaban cortados por el mismo patrón.
Escrito por Flor Belmonte

De profesión: periodista

Amanece en Madrid y Ángel apaga el ordenador. Atrás queda otra larga noche recopilando y resumiendo noticias. Sobre su mesa deja un bostezo y un flamante dosier de prensa, listo para ser entregado.

Anochece en Madrid y una musa susurra cincuenta palabras. Ángel las recoge cariñosamente y empieza a escribir...
Escrito por Carles Quílez - Web
Pastor | Astronauta | Verdugo | Futbolista | Periodista

La madre huérfana

Hacía cuatro años que la niña había muerto (tendría once ahora), y dos que Ana evitaba disciplinadamente fotos y recuerdos...

Pero a veces, en alguna tienda o en la calle, bastaba el olor a colonia infantil y goma de borrar para oprimirle la garganta e inundarle de lágrimas el pecho.
Escrito por Aurora Baeza

Tu lado de la cama

Hoy he dormido en tu lado de la cama, ese que lleva vacío tanto tiempo. Ese que lleva esperándote una eternidad, pero que aún guarda tu calor y olor.

No sé por qué lo he hecho, si para sentirte más cerca o para decirte, sin palabras, que nada va bien.
Escrito por María José Moreno

Una pastilla en la bebida

Amanecía en negro.

La resaca de la noche anterior le impedía encontrar una luz que la guiara por la senda de la memoria perdida.Una lágrima iluminó la venda que cubría sus ojos. Se atrevió a quitársela. Me vio a mí. Recordó. Y descubrió el horror.

Deseó que no hubiera amanecido.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Una persona cualquiera

Sus dos anteriores trabajos habían erradicado el hambre y las guerras del planeta.

Frente a su cuaderno, recordaba ahora a la muchedumbre enfervorecida, gritando su nombre y aclamándole en mil idiomas. Movió la cabeza sonriendo, como entonces, y luego, sin titubeos ni tachaduras, trazó su breve y sencillo Teorema Definitivo.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Acuerdo tácito

Aquel viejecito se le cruzó en la calle una mañana. Ella iba atropellando tiempo para llegar puntual a un trabajo mal pagado. Él dilataba los minutos asido a su andador, arrastrando soledad en sus zapatos.
Ahora, con sus horas sincronizadas, pasean cogidos del brazo. Fue un amor a primera Visa.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Cenicienta calza un 45

El maquillaje cubrió por completo la negra sombra de la barba y las prótesis crearon un escote perfecto. Brilló en el baile como si fuera una estrella, lástima que los tacones no fueran de su número, si corres con el pie encogido es normal acabar perdiendo un zapato de cristal.
Escrito por Perraka - Twitter

Amor teraupético

El destino la puso en su camino, esbelta y juguetona. Trajo paz a esa vida llena de oscuridad y pastillas. Sus besos húmedos la despertaban todas las mañanas... eran un bálsamo.

Su enfermo corazón se la llevó pero nunca la abandonó, cada noche la visitaba y ronroneaba para que durmiera.
Escrito por Isabel Mora

Miedo al fracaso

Guillermo llegó puntual al proceso. Primera prueba: dinámica grupal. Está muy nervioso. No sabe si ser asertivo, o bien instalarse en la negación del otro. Cinco minutos para empezar. No quiere competir, siente que la apoteosis de la avaricia cada vez cobra más vigencia. Da media vuelta y se marcha...
Escrito por Pedro Olalla Giaever

Realidad líquida

Ni hielo ni tierra. Nada sólido en rededor. Solo ácidas aguas y bruma impenetrable a la vista durante días y días. Al despejar un instante, he cerciorado mi error. No me hallo solo. Millones de seres navegamos a la deriva, cada cual aislado en su témpano virtual tras la desconexión.
Escrito por Manuel Bocanegra

La manzana

Eva probó la manzana, también Adán, y fueron expulsados del Edén. Paris se la entregó a Afrodita, conquistó a Helena, y eso causó la Guerra de Troya. A Newton estuvo a punto de caerle en la cabeza. Blancanieves casi perece al morderla. Harto, Guillermo Tell la atravesó con una flecha.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Hundido

Su madre le regaló la vida y su pasión por el buceo. En una inmersión, el niño quedó enganchado en una grieta, ella le sacó a la superficie y desapareció en el abismo. Ahora sumerge su cabeza en la bañera, busca, llora, sale y respira. Ahora... le aterran las profundidades.
Escrito por Yoya M. Alonso

Cómplice sin quererlo

Sintió cómo la cuerda le abrazaba y se enrollaba a su tronco astillado, sentía cómo le oprimía; de repente sintió el golpe de la cuerda tensándose, el pataleo duró poco.

Llegó la calma y la culpa por no poder detener ese acto grotesco; pero sabía que solo era una viga.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Crisis existencial

De pequeño le inculcaron ayudar al prójimo. Años después, procuraba seguir el ejemplo de sus progenitores y, con el tiempo, convirtió esa ayuda desinteresada en el propósito de su vida. Las dudas le asaltaron en aquel paso de cebra bajo una lluvia de bastonazos que amenazaba con renovarle los tatuajes.
Escrito por FNR

El estribillo

«Yo tenía una casa...». Se detiene y deja de hablar. «¿Y cómo era, abuelo?». Por más que insiste la nieta, no responde. No continúa la frase. Marta, tumbada en la alfombra, juega con sus muñecos. No entiende por qué. Lo escucha como si fuera el estribillo de una canción infantil
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

El día de la Bestia

Toda nuestra raza conocía la profecía desde tiempo inmemorial, pero nunca creímos que nos fuera a tocar precisamente a nosotros. Cuando, de recién nacido, vimos que nuestro hijo carecía de cuernos y cola, pensamos en una terrible enfermedad, pero hoy se cumplieron los peores presagios: le han salido alas blancas.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Home, sweet home

Cuando estaba encerrada en el castillo, decidió entrenar palomas para enviarle mensajes de buenas noches a su amado, pero nunca recibió respuesta. Logró escapar (sin ayuda de él), y lo encontró con otra princesa, cuatro hijos, ¡ah!, y un perro. Regresó al castillo donde el dragón la recibió muy felizmente.
Escrito por Geyna López - Twitter

Amanecer en El Puerto

Dijeron que en esa playa habían aventado a Rafael.

Escrutando las olas, escuchamos un clamor:

—¡Ayudadme! Quiero aspirar un perfume de alhelíes y, de nuevo, ver brillar mis dorados alamares. Al poeta que me salve, cien huríes lo acompañen. ¡Sacadme de estos fondos! ¡Llevadme hacia otras mares!

Apuramos las litronas.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Miradas indiscretas

Cuando vuelve a su cuarto y se da cuenta de que la muñeca con las agujas en cabeza y torso se encuentra sobre su cama, Lenita decide esconderla en el armario, al fondo. Allí se mantendrá a resguardo de las miradas de los asistentes al velatorio de su nueva mamá.
Escrito por Rafa Olivares - Web

El viaje

De la oscuridad uterina, al oscuro habitáculo de ruedas férreas, enjambre racial, sin alimentos ni agua.
Del patrón de la normalidad a la alteración genética, psíquica y facial.

De los gemidos en los brazos maternales de Ruth, a los gemidos del fuego incinerador de aquel Campo, fertilizado con abono humano.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Estrellas fugaces

Noche estrellada. Tendida en la hierba, con cada estela rememora aquel amor primero de palabras nuevas y besos recién inventados, cuando inauguraban el mundo y podían rozar el horizonte con las yemas de los dedos.

Hace tiempo que la bóveda celeste se curva y se le aleja a cada paso.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Escribiéndote

La elección del lapicero es importante. La mina blanda escribe tiernas historias de amor y la dura, relatos de intrigas y pasiones. Aunque te imaginé a pleno sol, me equivoqué de sacapuntas y te reescribí bajo el carbón, donde el exilio tañe armónicas de cristal y la oscuridad domestica recuerdos.
Escrito por Patricia Richmond - Web

¡Menudos superhéroes!

Forman el grupo de superhéroes más impresionante que jamás he visto en toda mi vida: «Los Cuatro Invencibles». Todo el mundo los quiere. Su mayor poder: no darse por vencidos. Nunca.

Jaime, de 9 años; Ana, de 10; José, de 12; María, de 13. Tienen cáncer, y saben que vencerán.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Tarde para siempre

El día que vengas a verme y me entregues las flores que nunca me diste, me dirás que guardas los besos que nunca salieron de tu boca y los "te quiero" que se quedaron atrapados en tu garganta, esclavos de tus miedos.

Ese día, sabrás lo mucho que me quisiste.
Escrito por Malu

Teatro

Quería verme enseguida. Tuve que sacrificar un ensayo.

Dijo que me abandonaba, quejosa de que sólo viviese para ser actor.

Acepté su decisión sin alterarme. Agradecí lo compartido con mi mejor sonrisa.

Más tarde comprendí que había sido mi mejor interpretación. Fue antes de llorar. No he dejado de hacerlo.
Escrito por Ángel Saiz Mora

2011

Voy por un camino de baldosas amarillas, como un vaquero sin rumbo, buscando a Dory. ¿O tal vez era a la Teniente Ripley. ¿O desesperadamente a Susan?

No sé muy bien a quién buscaba. Quizás estoy como una cabra después de ver tanta película. Esto es una odisea sin espacios.
Escrito por Maest

Reducción de jornada

Estimada compañera: 

Lamento comunicarle que la petición que plantea no está contemplada en nuestros estatutos, por lo que me veo obligado a denegársela.

Mucho hablar de conciliación, pero yo tendré que conformarme con dedicarle los fines de semana o seguir quitándole horas al sueño.

Cualquier cosa menos dejar de escribir.
Escrito por Asun Paredes

El trabajo es lo primero

Se vistió para desnudarse. Después de una hora, volvió a ponerse la ropa para descubrirse de nuevo poco más tarde, repitiendo ambas acciones varias veces diarias. Así comenzó su vida laboral y diez años después sigue en la misma profesión pero, al menos, nunca le falta dinero para comprarse ropa.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Resultado esperado

Forcejeamos sin concesiones durante un buen rato. Vencida ya toda resistencia le arranqué la cabeza, que salió disparada a gran velocidad, estrellándose contra la pared. Acto seguido, con esfuerzo titánico, fui despedazándolo hasta que ya no quedó nada. El hombre había vencido, como era previsible. El clavo nunca tuvo posibilidades.
Escrito por José Ramón Sánchez Varela

El cartero ya no llama ninguna vez (II)

Procuro calmar mi conciencia pensando que lo tuvo merecido, principalmente por su lujuria, pero sobre todo por el exceso de confianza y su falta de discreción. Para ella dejé el sufrimiento de la ausencia. Yo disfruto cotilleando la correspondencia de ese día, mientras el cartero fertiliza las azaleas del jardín.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile
Parte I | Parte II

Vivir

No vive. Lo fue todo para él... y lo sigue siendo aunque sabe debería seguir adelante. Pero le cuesta demasiado. Se levantó abatido. Subió la persiana y la volvió a bajar. Cogió las pastillas resuelto. Pero, al mirar fijamente a la caja con las cenizas de la madre, decidió avanzar...
Escrito por Iñaki Ferreras

Turno de noche

Cada mañana volvía a casa antes de amanecer. Por fin conseguiría dormir hasta bien entrada la tarde. Hacía tiempo que todos le decían que estaba pálido y ojeroso. Necesitaba descansar.

Se soltó su capa dejándola caer al suelo y se tendió en su ataúd, no sin antes cepillarse los colmillos.
Escrito por Inma Carrasco

Liturgia

La clave residía en saber elegir el término preciso. El buscador, luego, ofrecía distintas alternativas. Resultaba llamativo que la primera opción fuera la web de la Santa Sede. Destacado, a un clic, aparecía un útil tutorial para expiar pecados y remordimientos lujuriosos. Punto por punto, el cardenal lo siguió escrupulosamente.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Juicio final

Llueve. Enfundado en un quimono de seda, Salvador pasea su ambigüedad por las Ramblas. Camina por su mundo intemporal, sin futuro. El séptimo trueno, cual trompeta del apocalipsis, da paso a los siete ángeles. Y al tiempo que entona unas «alegrías» por un mundo frágil y en continua decadencia, llora.
Escrito por Olga

Tarde de domingo

Llegaron con ella, otra vez, las náuseas, la angustia, el llorar bajo las sábanas.

Trabajo, ir, entrar, dar los buenos días; el silencio, la única respuesta. Estar, no ser visto, sentirte transparente, invisible, ignorado, ninguneado. Creerte basura o ni eso.

Mirar la ventana, el vacío, la distancia. Desear morir... ya.
Escrito por Javier Puchades - Web

El gran descubrimiento

Tan pronto escuchó sobre el descubrimiento de siete nuevos planetas, sacó su telescopio y, esperanzado, expandió su búsqueda. Quizás, su amor nunca había estado en la tierra.

Sin embargo, cuando puso el ojo sobre el lente, la luna, imponente, eclipsó al sol y bloqueó su mirada.

¡Vaya! ¡Qué gran descubrimiento!
Escrito por Sir Helder Amos - Web

Miedo de ti

Con miedo y dolorida le miró a la cara. En un intento suplicante le pedía que parase. Pero sus ojos inyectados en sangre y ciegos, ahora desconocidos para ella, ya no sentían su dolor. Un fardo contra el que descargar su ira. Un último golpe y todo se volvió negro.
Escrito por Galilea - Twitter

La cabeza en otra parte (Trilogía literal III)

Al despertar, Sigmund Head palpa los estantes del armario buscando una cabeza para ponerse. Ya entero, ocupa su silla frente al ordenador. Porque Sigmund es escritor aunque, realmente, carece de imaginación. Su inspiración llega de las cabezas que fue perdiendo y quedaron en lugares fascinantes donde normalmente transcurren sus historias.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter
Parte I | Parte II | Parte III

Secretos de pasillo

Ayer mi profe se acercó con cautela, me apartó un rizo de la frente y acarició mi mejilla. Me dijo un discreto «te quiero» y me propuso, con una sonrisa confusa, vernos a la salida.

Observé sonrojado el pasillo vacío. Le guiñé un ojo.

Allí nunca me permito llamarlo papá.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Instrucciones para soñar en un segundo

Tómese un tiempo, tan sólo un momento. Cierre los ojos e inhale profundo. Piense en esa persona que tanto añora, a quien tanto extraña. Exhale.

Y, si le gustó el suspiro, si encontró grata esa sensación, permítase volar, déjese llevar por ese viaje a través del tiempo y el espacio.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Nueva vida

Salgo sigilosamente del armario. Me animo a depilar mi cuerpo, enfundo mis muslos en una falda breve y, transfigurado por un maquillaje despampanante, me trepo a tacones de vértigo.

Estoy listo para iniciar una nueva vida. ¡Y lejos de mi eterna antagonista! Esa mocosa rústica con su horrible caperuza roja.
Escrito por Georges

El cántaro a la fuente

En el parque, mi compañera y yo siempre coincidimos con Gala y su compañero, pero observo que ellos, cada día se demoran más en enlazarnos el collar canino para llevarnos de vuelta a casa.

Me encanta Gala, pero creo que a mi dueña, le encanta más el dueño de Gala.
Escrito por Isidro Moreno - Web

Una vieja amistad

Somos amigos desde críos. Has llorado en mi hombro cuando otros te han fallado. He visto cómo te enamorabas de tu marido, tenías hijos y nietos.

Me pides que hable en la fiesta de vuestras Bodas de Oro. Quizá no ha sido lo más conveniente empezar diciendo:

Adela, vida mía...
Escrito por Pepe Sanchís

Trigonometría

Víctima de la trayectoria recta del disparo y a pesar de estar cuadrado su cuerpo cayó redondo. Nunca debió ocupar el vértice del aquel triángulo, haberse salido por la tangente con un "no" secante para no perder la cabeza por aquellos senos.

Claramente se había comportado como un cateto adyacente.
Escrito por Arturo

Pintor de brocha gorda

Elena ingresa al consultorio del doctor Javier, su ginecólogo. De reojo mira una gabacha blanca. El caballero está de espalda observando la pared. Ella va hacia la camilla, se desnuda.

¡Doctor, ya estoy lista!

En ese momento, Ernesto escucha que no está solo en la estancia y se da vuelta.
Escrito por Yoli L. - Web

Planes rotos

Lo inevitable tiene que ser así. Dulce o amargo, triste o alegre... no importa cómo... pero así.

 Tendría que decírselo esa misma tarde. Habían hecho muchos planes para el próximo año. Tendrían que olvidarlos todos.

Él no querría que esto hubiese sucedido ahora. Pero, sorprendentemente, ocurrió... Sin esperarlo... 

Estaba embarazada.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

El duelo

Yo buscaba una muesca más en mi revólver, pero mis labios solo encontraron el frío de sus dientes. Dejamos de vernos. Hoy ha venido a mi lecho, me ha mirado, sonreído, acariciado, ha medido la temperatura de mi boca, y ha corrido a poner una muesca más en su guadaña.
Escrito por Luis San José - Web

Desapercibido para ti

Sé que lloras en secreto y sin contar conmigo. Aprendí a entenderte sin hablarnos. ¿En qué he fallado? Te siento tan cerca pero... tan lejos. Recostada sobre mi mano trato de limpiar tus lágrimas sin lograr tu consuelo. ¡Háblame! Acaricio tu pelo pero mis dedos los traspasan... Adiós, mi amor.
Escrito por Enrique Caño

Avísame cuando llegues

¡Riiing! ¡Riiing! 

«Mamá ya he llegado. Estoy bien. No te preocupes», saltó el buzón.

«Bien», pensé, y volví a dormirme enseguida.

¡Riiing!

—Dime, cielo.
—¿Señora García? Soy de la policía. Su hija... ha sufrido un accidente de coche.
—No puede ser... Ella acaba...
—Lo siento mucho, murió en el acto.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

El contenedor

Empecé trazando líneas, la mayoría rectas. Seguí practicando con las curvas. Cada vez me salían mejor: círculos, espirales, óvalos, hasta múltiples posibilidades, pero cuando verdaderamente me sentí realizado y muy feliz, fue al descubrir la riqueza de las grafías, de las palabras. Lo peor fue cuando tuvieron que sacarme punta.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

La singular pareja

—¡Arráncaselo, por Dios! Debemos salir de este atolladero en el que nos hemos metido... Inténtalo otra vez, cariño, por favor.

Bonnie se afana, empleando sus escasas fuerzas, en robarle. Sin embargo, necesitará la ayuda de Clyde, el viejo gánster. Por algo son la más malvada pareja de todos los tiempos.
Escrito por María José Viz Blanco

El ordenado

Amanece. Voy a la cocina, lleno la pava con agua, hasta que siento el peso acostumbrado. Prendo la hornalla con el chispero y preparo la calabaza con la yerba mate. Salgo al patio y siento el calor del sol sobre mi cara. Tropiezo. ¡Otra vez, cambiaron la silla de lugar!
Escrito por Yolanda SA

El amante infiel de la juventud

Lejos quedó el estío, cuando las tersas hojas presumían piropeadas por el viento y sus petulantes peciolos desafiaban firmes al paciente abismo.

Ahora amarillean, y caen, y golpean el cristal del cercano invernadero, pidiendo asilo. Ya no desdeñan a las verdes hojas cautivas, ya solo mendigan huir de su destino.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

El faro de las mareas solitarias

A veces piensa que volverá.

Y lo espera apoyada en el faro.

Agazapada en la solemnidad del dolor, no sabe que Manuel está a su lado, disipando las brumas de su soledad y aguardando para llevársela con él, al infinito, el día que la ventisca del tiempo apague su luz.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter