Acuerdo tácito

Aquel viejecito se le cruzó en la calle una mañana. Ella iba atropellando tiempo para llegar puntual a un trabajo mal pagado. Él dilataba los minutos asido a su andador, arrastrando soledad en sus zapatos.
Ahora, con sus horas sincronizadas, pasean cogidos del brazo. Fue un amor a primera Visa.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

20 comentarios :

  1. ¡Cuánta delicadeza rezuma el caminar de uno y otro paseante! Prisioneros de sus ritmos, cada uno encuentra en el otro su encaje perfecto. Nada hay, o casi nada digamos, que el dinero no pueda solventar hoy por hoy. Hay muchos de estos amores a primera Visa (hallazgo de expresión, ironía elegante)que remedian estados precarios en esta sociedad disfuncional. Ella, empleada precaria; él, precario de edad y soledad.
    El micro me parece maravilloso. con unos gerundios que dibujan naturalezas y estados de uno y otro, para rematar un tiempo común perfecto y ajustado.
    Saludos, Juana.

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  2. Juana, original este amor a primera "visa", genial frase final. Por lo menos el habrá llenado su soledad y ella su bolsillo. Tienes frases muy buenas, "atropellando el tiempo", "arrastrando soledad en sus zapatos" y la frase final.
    Buen relato, Juana.
    Un abrazo.

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  3. Es otra forma de ver el amor. Los dos se complementan. El mitiga así sus problemas de soledad y ella su baja economía. Hay acuerdos que no deberíamos juzgar...
    Muy bueno. Muchos besos.

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  4. Parece que el dinero ensucia cuanto toca, ¿pero cómo prejuzgar un acuerdo que mitiga la soledad del anciano y la precariedad laboral de la mujer? En esta relación desigual los dos parecen haber encontrado un ritmo en común. Me encanta el lenguaje tan cuidado, que suaviza una relación que podría parecer sórdida, y el hallazgo de la imagen con la que finalizas el texto.
    Enhorabuena por tu relato, Juana. Besos.

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  5. Había leído de corrido, vista, en lugar de visa. Pero al releerlo me he dado cuenta del mensaje. Lo has expuesto de una forma tan natural e ingeniosa que he comprendido perfectamente la necesidades de cada uno, y hasta me ha parecido legítimo.
    Suerte, Juana y un abrazo.

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  6. Cada uno cumple su parte y los dos están conformes, ambos se benefician y entregan, a cambio, algo en prenda. Todo es respetable. A cierta edad la gente tiene derecho a decidir o asociarse como mejor les convenga si con ello no se hace daño a nadie. Has planteado un "amor a primera Visa" con sus condiciones y cláusulas no escritas, pero no por ello menos válidas y vinculantes. No sé si aquí puede llegar a caber el amor, pero se trata de una pareja factible, al menos sobre el papel. Lo que la gente piense ya es cuestión de cada uno.
    Un relato muy interesante, Juana.
    Un abrazo.

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  7. Muy bonita la forma de contrastar las dos vidas, Juana, y la de reflejar ese acuerdo tan provechoso para los dos.
    Eres la reina de la sutileza y la elegancia de este portal.
    Abracicos.

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  8. Ese amor a primera Visa que nos cuentas, Juana, es muy sutil y ofrece un abanico de posibilidades, yo me voy a inclinar por el más sentimental y tierno, y es el de que esa mujer, después de establecer, de alguna manera, una relación con el viejecito, tras conocer a la persona que hay tras esas arrugas y esas miserias físicas, y, quizás, tras escuchar el deseo del viejecito de que le gustaría tener a alguien que lo cuidase, ha pensado en dejar ese trabajo basura y ofrecerse para ser esa persona.
    Y ahora, esas horas sincronizadas que viven son muy positivas para ambos, para ella porque ha arrumbado el estrés y la frustración que ese trabajo mal pagado le producía, y porque de su relación con esa persona está aprendiendo mucho de la vida. En cuanto al viejecito, el tener alguien que le cuida, el poder hablar con esa persona mucho más joven que él y ser escuchado, le ha devuelto las ganas de vivir y hasta puede que sienta por ella un amor platónico que le haga recordar algún amor similar de su niñez o adolescencia.
    Tu microcuento me ha recordado la estupenda película de Claude Sautet, titulada Nelly y el Sr. Arnaud que, aunque en muy distintas circunstancias, también trata de la relación de un hombre mayor con una mujer joven y hermosa, que era interpretada por la actriz Emmanuelle Béart, que entonces estaba en el esplendor de su belleza.
    Gran microcuento, Juana, un abrazo.

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  9. Genial y sutil micro... Una historia que encaja perfectamente en las necesidades de sus personajes. Ella... "atropellando el tiempo" Él... "arrastrando soledad en sus zapatos". Dos vidas, dos historias que se funden.
    Otra cosa sería, imaginar si finalmente los dos salen bien oarados con la apuesta. Si nos inclinamos por el lado bondadoso y romántico.. perfecto. Pero hay historias similares con su lado sordido... En La visa.. a veces, se acumulan demasiados intereses...

    Lo dicho... me encanta el micro. Me resulta facinante...

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  10. Parados y sórdido... quería poner

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  11. Muy buena historia, Juana. Con frases muy sonoras como "atropellando tiempo", "arrastrando soledad". Dos vidas a distintas velocidades que se acompasan en tu micro.
    Saludos.

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  12. Yo, aunque suelo pecar de desconfiado, me quedo con la opción "bonita" de que los dos ganan con su acuerdo. Más vale no saber lo que opinarán los posibles herederos o los cotillas del barrio. Me ha gustado, Juana. Suerte y saludos.

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  13. Juana, dos personas muy necesitadas, una de dinero y la otra de compañía, logran encontrar la forma de entregar el uno al otro lo que necesitan y ser felices, aunque sea a golpe de Visa.
    Una historia cada vez más frecuente, por desgracia.
    Muy buen micro.
    Besos.

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  14. La frase final es la clave, porque si el dinero (de esa Visa se divisan fondos) da la felicidad a esa «dis-pareja» que solo comparten, en principio, precariedad (ella, en su trabajo; él, en su vida casi agotada), ¿qué hay de malo en ser felices y comer perdices?
    Como ya se ha citado en otros comentarios precedentes, hay dos sintagmas verbales muy contundentes, repartidos entre los dos personajes de este cincuenta: el de ella, «atropellando tiempo»; el de él, «arrastrando soledad». Me parecen ambos lo mejor de la historia, Juana. Mi enhorabuena por ellos.
    Muchos saludos y nos seguimos leyendo.

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  15. ¡Vaya! Creía que ella le iba a atropellar, pero me he llevado un chasco. Por lo menos la historia ha tenido un final feliz. Interesado, pero feliz.
    Saludos, Juana

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  16. Muy elegante tu relato sobre una cuidadora y una persona mayor dependiente. Y con lo del amor a primera visa, me has enamorado Jajaja.
    Un saludo.

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  17. Yo a esto lo llamo simbiosis. Han dejado de ir cada uno a una velocidad diferente, para ir al mismo ritmo y ambos sacan beneficio. Igual soy un poco dura y seca con mi forma de verlo pero... a veces la vida es así.
    Un beso Juana, te felicito, con suma delicadeza has descrito un acuerdo tácito de forma excepcional.
    Malu.

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  18. Que buen relato Juana,de esos que se aclaran con el final y el título. Aunque creo, a diferencia de otros comentarios, que la "visa" que te refieres es más a la que dan a los extranjeros que a la tarjeta de crédito.
    Saludos!!!

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  19. Magnífico cóctel de tiempo, ambición y soledad descrito magistralmente en un puñado de frases brillantes, con la del final, de guinda.
    Un relato excelente, Juana. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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  20. Hay encuentros casuales que nos cambian el destino, para bien unas veces y para todo lo contrario otras. En este caso parece que las vidas de estas dos personas encuentran un lugar común en el que continuar juntas y en el que manda el sentido práctico, pero en el que no queda exento el calor y el bálsamo que para ambos supone la recién nacida sociedad.
    Muy ingenioso y sugerente, Juana. Genial título.
    Un abrazo.

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