Una persona cualquiera

Sus dos anteriores trabajos habían erradicado el hambre y las guerras del planeta.

Frente a su cuaderno, recordaba ahora a la muchedumbre enfervorecida, gritando su nombre y aclamándole en mil idiomas. Movió la cabeza sonriendo, como entonces, y luego, sin titubeos ni tachaduras, trazó su breve y sencillo Teorema Definitivo.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

26 comentarios :

  1. Belén Sáenz17/4/17 15:19

    Rotundo y definitivo. Con mucho encanto y maestría. Nunca bajas la guardia. Bravo, Enrique!

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  2. Ojalá todos los problemas tuvieran su solución en un Teorema Matemático, como dices tú, el Definitivo.
    Muy bueno, Enrique!! Un beso.

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  3. Sobre el papel, los iluminados resuelven en breves trazos los problemas irresolubles que nos acosan. Este que tú nos presentas, juega indefectiblemente a ser Dios, porque de otra manera sería imposible creer semejante ensoñación. Libre es de soñar en su desvarío.
    Pero todos tenemos un poco de él (creo entender que viene a decirnos tu relato por el título, aunque tal vez ande más perdido que una cabra en un garaje). Quien más quien menos, frivoliza alguna vez con tener la solución que los demás no tienen. Incluyendo en los demás a gobernantes, eruditos, investigadores...Si yo fuera...decimos. Tan necios como ellos, nosotros.
    Sin embargo, tu personaje anda imbuido de su propia inocencia. Me da que vive el sueño de los justos inocentes, tal que don Quijote, e imagina, ingenuo, soluciones banales que arreglan el mundo y aplausos entusiastas que le hacen concebir su lugar en él.
    Personaje fantástico el que has creado, que ridiculiza también el afán simplificador de algún gobernante, que nombrar no quiero, que se piensa adalid del mundo y su salvador.
    Solo por lo dicho, ya me descubro, Enrique, pero es que, además, está escrito con una simplicidad maravillosa, que es la que a la suma, retrata de forma tan especial a este singular personaje de cincuenta.
    Un abrazo.

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  4. Una utopía, y como tal difícil de realizar.
    Es bonito pensar que pudieran desaparecer el hambre y las guerras, pero mientras el hombre sea codicioso, y necesite expandirse...
    Un placer leerte, Enrique
    Un saludo

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  5. Si existiese alguien que con tres fórmulas arreglase los mayores problemas de la Humanidad sería para encumbrarle en lo más alto. Si además lo hiciera de la manera más modesta, como si tal cosa, sin perder su convencimiento de que se trata de "una persona cualquiera", estaríamos ante un ser cercano a lo divino, pero por desgracia, no parece posible que los males del mundo sean tan sencillos de resolver, ojalá fuera así, pero es difícil de imaginar un "Teorema definitivo", dos palabras que encierran una quimera que, de alcanzarse, harían del ser humano algo muy distinto a esta criatura inteligente e inquieta que no deja de buscar su camino.
    De una forma o de otra, lo que está claro es que has compuesto un relato de lo más original, tan profundo como sencillo en su planteamiento, dos grandes virtudes que siempre te acompañan.
    No puede dejar de decir lo que tantas veces he dicho ya: es un placer leerte.
    Un abrazo grande, Enrique

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  6. Enrique, a tu protagonista puede ser que los dos primeros trabajos le salieran bien, y además le dieron fama y notoriedad, pero da la sensación que ese "Teorema Definitivo" no sé, me suena como a "una solución final".Tal vez esta "persona cualquiera" se haya endiosado un poco.
    Enrique, un relato enigmático, reflexivo y con interpretaciones varias, tantas como lectores. Pero un relato escrito con maestría y sencillez al mismo tiempo. y que su segundo párrafo, para mí, es una fotografía, o casi diría una película.
    Un abrazo enorme, Enrique.

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  7. Lo más brillante de tu relato es que encumbras a una persona que, a pesar de realizar cosas extraordinarias, es tan normal que piensa que tan solo hace bien su trabajo, y eso lo hace un hombre cualquiera. El protagonista me recuerda a ti, que haces relatos tan extraordinarios, y siempre con la humildad por bandera. Bravo, amigo mío.
    Un abrazo.
    Pablo.

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  8. Parece que este hombre tiene las fórmulas para acabar con los grandes males del mundo. Y lo hace con una facilidad y una humildad extraordinarias. No diría yo que es un hombre cualquiera, aquesta se presente como tal.
    Un relato profundo de apariencia sencilla, Enrique. Enhorabuena y besos.

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  9. Con el título nos das a entender que esa persona cualquiera es realmente una gran persona, ya que sólo los muy grandes no se emborrachan con sus logros. Pues la persona que consiguiese erradicar el hambre y las guerras –dos de los jinetes del Apocalipsis- ya podría reclamar para sí todos los honores y riquezas del mundo, lo cual, indefectiblemente, acabaría corrompiéndolo.
    Sin embargo, lejos de eso, y tomando como cosas de niños esas aclamaciones y esos agasajos de las muchedumbres, sonríe y, no contento con esos enormes logros, continua con sus estudios e investigaciones, pues lo único que le importar es culminar su obra, dar forma a ese Teorema Definitivo que acabe con todas las miserias de la vida y traiga la paz perpetua que anhelaba Kant.
    No sé si lo consiguió, no sé si, al final, como les ha pasado a tantos seres inteligentes y hasta buenos, se le fue la cabeza; puede ser que no, porque en literatura cabe todo, y que realmente haya logrado su meta final y haya conseguido que la vida en la tierra sea una balsa de aceite; o puede ser que sí, que lo que le ha ocurrido es que ha acabado desvariando, y ese Teorema Definitivo es tan sólo una quimera de su mente.
    Ahí nos dejas en la duda y con unas cuantas cuestiones metafísicas para que las rumiemos un buen rato.
    Un abrazo, tocayo, y enhorabuena por otro sugestivo microcuento.

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  10. Como a cualquiera, como a casi todos, a tu protagonista le gustaría vivir en un mundo mejor a éste que la ambición humana ha construido y por lo tanto quiere cambiarlo. Como no puede hacerlo en la realidad, recurre a su fantasía. Lleva tiempo haciéndolo, en sus sueños ya tiene concretados dos logros gigantescos y ahora va por el resto con su Teorema Definitivo. ¿Y después qué? Porque seguramente le ha tomado el gusto y va a seguir necesitando los aplausos de la muchedumbre enfervorecida.
    Genial micro que admite muchas interpretaciones, incluso alguna tan simplona como la mía.
    Un abrazo, Enrique.

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  11. Es grande tu micro... Para darle mil vueltas y desmenuzarlo a gusto...
    Dice que es una persona cualquiera. Alguien que ya ha demostrado en sus trabajos anteriores, que fue capaz de erradicar...nada menos que el hambre y las guerras... nada menos!. Además minimiza, modestamente con una sonrisa, su protagonismo y el agasajo que le ofrece la muchedumbre. Ahora tranquilamente y con facilidad pasmosa ofrece el Teorema Definitivo... O todo ha sido un sueño (como en "Los Serrano") o Jesucristo ha regresado a la tierra, esta vez, con autorización para limpiarnos de todas nuestras miserias...

    Magnífico micro!! Un disfrute leerlo.

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  12. Pues para ser una persona cualquiera, grandes cosas ha hecho o creído hacer. Y esas muchedumbres aclamándolo no me da muy buena espina, pues todos los grandes dictadores y vendedores de humo han sabido engatusar a las masas. Y eso del Teorema Definitivo..., casi dan ganas de salir corriendo. Enhorabuena, Enrique. Saludos y suerte.

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  13. Tu protagonista será una persona cualquiera, pero es muy desconcertante. No sé si interpretarlo como un líder endiosado por masas enfervorecidas a las que ha sabido engatusar muy bien o como un verdadero genio omnipotente que acabará de una vez por todas con las miserias de este mundo.
    Lo que está claro es que tú no eres un escritor cualquiera. Eres grande, Enrique.
    Un beso.

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  14. ¿Un día aprenderé a escribir como tú, querido Enrique? No bajo las esperanzas. Encantada. Besos enormes

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  15. Ese breve "Teorema" cierra muchas cosicas, por ejemplo y desde mi punto de vista, que, una persona cualquiera puede hacer muchas, muchas cosas y remediar sin aspavientos situaciones irremediables...
    Me han encantado las palabras y la forma de narrarlo.
    Besicos, Enrique

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  16. Un poema de mi serie Cordero de Dios, inspirado en la imprescindible cita de As you like it.

    All the world's a stage,
    And all the men and women merely players.
    W. Shakespeare.


    Todos somos actores,
    a sabiendas de que
    hacemos el papel lo mejor que podemos.
    Pero no es verdad que podamos.


    "Una persona cualquiera" no escribe tan notable cuento.

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  17. Le doy varias interpretaciones, Enrique, a tu relato. Me voy a quedar con la primera que me ha venido a la mente, que quizá es la más ilusa, pero por soñar... Pienso que una persona cualquiera es capaz de muchas cosas siempre que se lo proponga, si todas las personas del planeta nos propusiéramos erradicar el hambre en el mundo y erradicar las guerras, lo conseguiríamos. Lo que hace falta es compromiso y voluntariedad para hacerlo, porque capacidad, tenemos todos.
    Querido Enrique, puede que haya metido la pata, pero así lo he visto. Parece un sencillo micro, pero tiene mucho contenido para ir desmenuzando y tener conversación sobre el tema para rato.
    Un beso grande, con mi enhorabuena por tus letras.
    Malu.

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  18. Enrique, el protagonista de tu relato narra, con total naturalidad, cómo soluciona los grandes males del mundo. A veces, los más grandes son los más sencillos y humanos.
    Buen micro para reflexionar.
    Besos apretados.

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  19. ¿Una persona cualquiera (y con un cuaderno, espero que no azul) es capaz de acabar con el hambre y las guerras en el mundo (dos de los peores males que tenemos, si no los principales)? Podría ser. Desde luego no como individuo aislado, ya que necesitaría del apoyo de otros cualquieras. Y ahora me pregunto: ¿Dónde está ese cualquiera? ¿Lo dejarían hacer eso que hizo? Por eso mismo, tras acabar con guerras y hambre, lo de su «Teorema Definitivo» me da muy mala espina. Y puede que ahí esté la solución que se merece la raza humana...
    Buen cincuenta el tuyo, Enrique, como suele ser habitual en ti. En esta ocasión con el añadido de que nos haces reflexionar. Y eso no es para nada un inconveniente, sino todo lo contrario y una premisa a seguir por los cincuentistas.
    Enhorabuena y nos seguimos leyendo y en mi caso, te confieso, con la delectación que siempre me causan tus originales textos.
    Un abrazo, amigo.

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  20. Podía haber empezado por ese teorema y no habría tenido que calentarse la cabeza. Impactante.
    Saludos, Enrique

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  21. Ciertamente un hombre cualquiera puede hacer cosas increíbles.
    Un saludo.

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  22. Genial relato Enrique, lo que más me gusta es ese teorema definitivo que comienza a escribir. ¿qué dirá? Ojala no sea algo como "Y dije hágase la luz", que de seguro todos lo creerían.
    Lo dicho, genial relato Enrique.
    Saludos!

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    1. Mi querido Enrique, revisando mi bloc de notas, descubro que no te he agradecido por la dedicatoria de mi copia de "El bosque de las palabras",que mala persona soy!
      Muchas gracias por tus palabras en un libro muy especial para mi.
      Un abrazo grande.

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  23. En la sencillez a menudo se encuentra la clave del progreso y la grandeza es patrimonio de quien no la alardea. Con estos dos conceptos has compuesto una especie de alegoría de la simplicidad, un cuento que, sin titubeos, estampa su moraleja contra el postureo que nos rodea y empobrece.
    Una buena idea, muy bien desarrollada, que conforma un relato de muchos quilates.
    Bravo, compañero. Enhorabuena.
    Un fuerte abrazo.

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  24. Ojalá una persona cualquiera llegara a solucionar los principales problemas de la humanidad. Aunque me da mucho miedo ese Teorema Definitivo que está tramando mientras recuerda cómo la muchedumbre le aclamaba... Creo que una persona cualquiera, después de ejercer semejante poder sobre los demás, puede llegar a endiosarse y hacer cualquier barrabasada. Muy buen tema para la reflexión, Enrique. Felicidades y un abrazo.

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