Citas

Las relaciones clandestinas eran muy excitantes. Estábamos pocas veces solos, los encuentros entonces eran intensos. La imaginación hacía el resto. Rompía la rutina. Ambos idealizábamos el amor que sentimos en la adolescencia antes de casarnos. Así el deseo nos mantuvo expectantes.

Nadie en la Residencia se percató de ello.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

16 comentarios :

  1. Qué bonito. Un amor realmente duradero, aun en unas condiciones tal vez no muy adecuadas y, en demasiadas ocasiones, no bien visto. Me ha gustado, María Luisa. Saludos y suerte.

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  2. Cuántos obstáculos encuentra el amor a lo largo del tiempo. Hacerlo perdurar es un arte o una aventura que requiere del secreto bien guardado e, incluso, de la clandestinidad para ocultarlo a lo vista de los censores de lo amorosamente correcto.
    Tierna a una vez, y a otra, reivindicativo. Saludos, Mª Luisa.

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  3. Dicen que el amor evoluciona, desde el primer deslumbramiento y la magia de lo nuevo, con su pasión necesaria para mantener la especie, hasta la ancianidad, pasa por diferentes etapas o ritmos, cada uno con sus características. Estos ancianos parecen mantener intactos sus sentimientos iniciales, al menos, tratan cada día de renovarlos como en sus mejores tiempos, con la clandestinidad y el secreto como parte del juego.
    Un saludo, María Luisa

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  4. El amor y sus diferentes etapas, todo bajo un secreto, citas clandestinas. Quizá ese sea el secreto para que una relación dure desde la adolescencia hasta la edad anciana.
    Felicidades tocaya.
    Un beso.
    Malu.

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  5. ¡Qué bonitooo! Me encanta... ese amor cómplice hasta el final de la vida. Es sencillamente maravilloso ser capaz de mantener en el tiempo algo tan hermoso...entre dos.
    Felicidades por tu micro.

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  6. María Luisa, nos relatas una historia muy tierna, la del amor de esta pareja de ancianos, que han sabido mantener la magia de la adolescencia a través de sus citas clandestinas.
    Hermoso micro. Besos.

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  7. Que maravilloso el amor adolescente a cualquier edad. Además a los abueletes (dicho con todo el cariño) de hoy, les pega mucho el término "clandestino", "clandestinidad", de eso ellos saben un rato. QUE PICARUELOS.

    Un abrazo.

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  8. Bonito tu relato, Mª Luisa.
    Un abrazo.

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  9. Caramba con los abueletes, un aplauso para ellos, y para la autora.

    Saludos cordiales.

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  10. La tercera edad también puede ser el comienzo de grandes cosas.
    La edad no es una barrera que impida tener una vida sexual activa y mucho menos volverse a enamorar, aunque sea de la misma persona.
    Muy bonito, Mª Luisa

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  11. Muchísimas gracias a todos los que habéis comentado el micro. Pero os digo un secreto. Al mandarlo me percaté de que no era claro el mensaje, porque mi idea es que esta pareja se habían casado hacía mucho con "otro" y "otra" y lo de su amos era anterior... ja, ja. Los equívocos van bien en los micros. En este podían ser ambos planteamientos. Pero yo iba por el de la "infidelidad" tardía...

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  12. Tu micro, me ha recordado a "Del rosa al amarillo".
    Hay una agridulce nostalgia en tu historia, María Luisa, sensiblemente descrita.
    Felicidades y un besito virtual

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  13. Me gustan los micros con sorpresa final, como el tuyo. Un amor a la vista de todos y a todos oculto. Muy bien. Ingeniosa historia.
    Saludos, Mª Luisa

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  14. Precioso relato, María Luisa, para reflejar el amor en otra etapa de la vida (nos has confesado que hay infidelidad de por medio), en el último trayecto de esta. Y como escenario, esa residencia donde estos amantes tardíos disfrutan de su amor clandestino, apuntándonos que, incluso, ahora lo viven con una mayor expectación si cabe.
    Me gusta tu cincuenta. Ha sido un placer leerte y espero que nos sigamos leyendo.
    Saludos.

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  15. ¡Anda!, sorpresilla en tu comentario Mª Luisa. Yo que iba a poner que me producía mucha tristeza tener que esconder el amor en la residencia, viniendo desde la adolescencia, y no me cuadraba, porque se supone que a las parejas las ponen juntas, y no entendía, claro, y como no entendía, había pensado en otros que sí, en dos homosexuales o lesbianas cuya relación no reconocían de ancianos/as en la residencia. Todo aclarado ¿o no?. Te lanzo el comentario porque, oye, me ha descolocado. Tiene un mérito enorme escribir un cincuenta que se desgaja en setenta y cinco o más en nuestra mente. Un abrazo. Suerte.

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  16. Gracias a todos. Realmente hay muchas maneras de enfocarlo. Cada uno tiene la propia. Plural como la vida misma.

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