Desde hace tanto tiempo...

La magia no consiste en distraer la atención y engañar. Yo lo supe cuando me perdí entre el guiñar de los semáforos y una vida de niebla y prisa. Surgió de pronto y sacó de la chistera felicidad, sin trampa ni cartón, solo con tocarme; las pequeñas manos de Ángela.
Escrito por Miguel Ibáñez

16 comentarios :

  1. ¡Guau!, Miguel. Qué bien cuentas el sentimiento de la felicidad provocada por la magia de un roce de manos de esa persona que, sin saberlo, hace tiempo la vida la puso ahí para que la encontrases en el momento oportuno.
    Yo no sé cómo lo haces... o sí, pero yo no soy capaz, pero tus relatos esconden una maestría a la hora de tocar la fibra sensible, con un punto poético que, como te he dicho en otras ocasiones, me demuestra lo que pienso desde hace tiempo: tienes un don y nosotros la suerte de paladearlo cada vez que nos dejas aquí las dosis de ese don.
    Maravilloso, Mike. Y si existe Ángela, vaya regalo que le acabas de hacer, sacado de un corazón lleno de tinta imborrable.

    No sé si llegaras a la final este mes o no, pero la verdad es que con lo que has escrito te debes sentir tan orgulloso, yo lo estaría, que eso es secundario. Lo importante es saber transmitir los sentimientos de la forma más bella que he leído este mes.

    Un abrazo, mamonazo ;-). Envidia me das de lo bien que escribes. Y alegría, también.

    Pablo.

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  2. Miguel, me encanta tu relato. Tienes dos frases que son un resumen. La inicial, pero sobre todo tú última frase, "las pequeñas manos de Ángela", es eso, hay personas que son magia. Y como muy bien dices solo con tocarte. En ocasiones dice más una caricia, un abrazo que mil palabras. Y surgen así de repente, sin más. Es un relato que acaricia el alma.
    Me gusta el título.
    Un abrazo, Miguel.

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  3. A esa Ángela yo la veo como tu particular ángel de la Guarda, dispuesta a guiarte y rescatarte de todos esos peligros que citas: semáforos, nieblas y prisas. No da buena espina esa mezcla de circunstancias. Da igual donde y como te hayas encontrado con Ángela, aquí o allá. El texto me ha gustado, me parece muy sugerente y con un halo de poético y de misterio que me resulta atrayente. Saludos y suerte, Miguel.

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  4. La magia es una caricia que nos roza, tan dulce, tan delicada y profunda como esa de la que nos hablas, que flota en el ambiente del relato trocando estrés en calma interior, cambiando prisas por dicha, desde hace tanto tiempo...Felicidades, Miguel. Saludos.

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  5. Eso dicen que los hijos te dan una nueva perspectiva. Me gusta tu crítica a las prisas del día a día. Hay que dar prioridad al presente, y a las cosas que realmente importan como esas manecitas que dependen de uno. Buen micro.
    Un saludo

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  6. ¡Qué romántico, Miguel!. Me estoy imaginando la escena y lo que debió experimentar tu "prota",en ese momento, tal vez escarmentado de desengaños anteriores.
    Todo un canto a la esperanza.
    Suerte y saludos virtuales.

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  7. La magia no consiste en un truco estudiado y efectista, como bien dices, eso está bien para los escenarios, pero fuera de ahí no tiene demasiado sentido. La magia a la que te refieres, la auténtica, es más cercana de lo que parece. Puede sintetizarse en un simple roce de manos, un contacto, una chispa que rompe la monotonía gris para llenarlo todo de color.
    Un relato en el que lo que narras cuenta y mucho, nada menos que la irrupción de una ilusión en una vida que parecía plana; pero aún creo que cuenta más cómo lo haces, con expresiones sencillas pero muy atinadas, que forman un conjunto lleno de un aire poético diáfano, que llega a cualquiera que lo lea.
    Un relato, en suma, lleno de ingredientes de primera.
    Un abrazo grande, Miguel

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  8. De qué manera más extraña nos encontramos a algunas personas. Sin duda, se puede hablar de magia. Un bello micro. Saludos, Miguel

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  9. Me gusta tu reflexión sobre la magia. A mí las pequeñas manos me sugieren que también podría referirse a las de la pequeña Ángela, su hija. ¿Habrá un momento más mágico que la primera vez que un hijo te coge la mano?
    Muy bonito, Miguel.

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  10. Este personaje perdido en la agitación de la vida cotidiana encuentra la magia en el simple roce de unas pequeñas manos. Y es que la magia surge, por azar, en pequeños gestos que nos transforman, sobre todo cuando van asociados al amor.
    Un bello micro, Miguel. Un abrazo.

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  11. Cierto. La magia es esa sensación invisible, esa placentera sorpresa que alguien transmite cuando la realidad se empecina en mostrarse a pelo, sin aliñar. Como las estimulantes manos de Ángela. Como el poso que deja tu precioso relato.
    Una maravilla, Miguel. Tienes un duende en los dedos que no se puede aguantar, como dirían en tu tierra.
    Un fuerte abrazo.

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  12. Yo también he imaginado que Ángela es una recién nacida o en todo caso una niña pequeña. Es verdad, ¡cuánta magia encierran esas pequeñas manos! Lo has contado tan bien, que la magia nos ha contagiado a todos. Felicidades, Miguel. Un abrazo.

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  13. Amigo Miguel, yo, que he tenido la suerte de conocerte en persona, no salgo de mi asombro con tu manera de escribir. En persona eres un "bon vivant" y en tu prosa un narrador sensible pero no sensiblero, con belleza en cada palabra escrita. ¡Enhorabuena!
    Un abrazo fuerte.

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  14. Miguel, qué sensibilidad. La verdad que yo había interpretado las pequeñas manos de Ángela como el padre que pone las manos en el vientre materno y toca por primera vez las manos de su hija.
    La verdad que veo múltiples interpretaciones igual de válidas al respecto, pero todas y cada una de ellas me parecen igual de brillantes. Sensacional.

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  15. Cuando alguien tiene gracia para la poesía esta aparece en cualquier texto que escriba. O eso al menos creo yo, pues ciertas cosas pierden buena parte de su esencia cuando se buscan. En este relato yo la veo presente desde el título, aunque pienso que cobra toda su intensidad al final, en el momento oportuno, con esa frase sin verbo tras un punto y coma. Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo contigo en tu visión de la magia, la verdadera, tan habitual en nuestra realidad, por más que a menudo la ignoremos, o seamos conscientes de ella demasiado tarde. Me encanta además ese recurso literario del "sin trampa ni cartón" tan acordé con el tema, así como la idea de estar perdido en la vida y encontrarse a través del amor hacia otra persona. Bellísimo también ese "de niebla y prisa", entre otros muchos detalles.
    Enorme nivel este al que nos estás acostumbrando, Mike.
    Un abrazo.

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  16. Maravilloso, MIguel. Este mes ando tan atareada que hasta ahora no he tenido un momento de tranquilidad para entrar a comentar en 50. Sabes que soy incondicional de tu poesía, porque eso es lo que tú escribes siempre: pura poesía. Qué razón tienes: nos perdemos entre niebla y prisa, afortunadamente a veces aparece esa mano mágica que nos rescata de la rutina.
    Un besazo, poeta.

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