Intempestivamente

—En diez minutos estoy en casa, mi amor —dice Luis a su mujer en un mensaje con besos y guiños cómplices.

Apenas un segundo después, ella se levanta del sofá, toma una ducha, se perfuma y se tumba desnuda sobre la cama.

—Creo —dice— que he perdido el móvil, Ricardo.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

19 comentarios :

  1. Mucho meneo va a ver en la trastienda de este relato. Dejas a una mujer desnuda sobre la cama y a un esposo amoroso que va a conocer, intempestivamente, al amante de su esposa. La que has liao, Enrique. Se lee como un suspiro, pero se siente el torbellino. Ágil y sabroso este affaire que nos presentas. Un abrazo, Enrique.

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    1. mucho meneo va haber (me corrijo yo a mí mismo)

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  2. Enrique, creo que como muy bien indica tu título, en mal momento ha perdido el móvil. Me parece que Luis cuando llegue a casa va a tener el disgusto de conocer a Ricardo. Todo esto suponiendo que todo sea tan lógico como veo.
    Enrique nos has contado una historia genial, pero nos has dejado queriendo saber más, que ocurrirá después.
    Me ha gustado, Enrique, enhorabuena.
    Un abrazo.

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  3. Estas escenas siempre hacen pensar...
    Alguien sale perdiendo ya sea con o sin tiempo para decidir.
    Sutil y bien contado. Un registro este menos conocido a lo que nos tienes acostumbrados.
    Besicos, Enrique

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  4. Dibujas, en apariencia, una escena cotidiana, cuando en realidad se trata de un doble escenario, con adulterio incluido, en el que tanto la pareja protagonista, como el tercero en discordia, ignoran el encuentro en esas horas intempestivas que está a punto de producirse. El capítulo final, lo que no se ve pero todos imaginamos, cuando ese hombre entre en su propia casa con sus llaves, puede ser apoteósico, un drama de Shakespeare.
    Un vodevil de enredo, una tragicomedia con sorpresa, una historia realmente buena, tanto por lo que se dice como por lo que no, trazada con pinceladas cortas y un vocabulario en apariencia sencillo, todo ello en un puzle engarzado con tanta sutileza como maestría.
    Seguro que me repito, pero lo tengo que decir: un placer leerte, Enrique.
    Un abrazo grande, amigo.

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  5. Javier Palanca16/6/17 23:49

    No sé, a lo mejor viven juntos los tres y tampoco pasa nada, cosas más raras se han visto.
    Muy bueno, Enrique.

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  6. Hasta final del segundo párrafo, tu relato nos pinta lo que parece ser una bella historia de amor conyugal. Luego, con la sorpresa de la última palabra del micro, vemos que para ella no se trataba de una, sino de dos historias de amor. Le llegará a ella el turno de la sorpresa cuando ambas historias se solapen en el tiempo y el espacio.
    Nos podemos imaginar muchas formas de desenlace, pero me quedo con las ganas de que tú nos lo cuentes.
    Buenísimo, Enrique.
    Un cordial saludo.

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  7. Enrique, tu historia discurre dentro de la normalidad de una relación de pareja, pero esperas a la última de las palabras para descubrirnos que existe una infidelidad. Entonces, se dispara nuestra imaginación sobre el desenlace de este triángulo amoroso. Cuenta, cuenta...
    Muy bueno, Enrique, digno de tu pluma.
    Besos apretados.

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  8. Como siempre, los Micromochones muestran un trozo de realidad, perfectamente contada,y deja que acabemos los lectores el relato o imaginemos como sigue la historia.
    Como siempre, maestro, es tu línea. Eres un referente de esta página del que intento aprender cada mes. Ojalá algún día lo consiga.

    ¡Bravo!
    Un abrazo, padrino.
    Pablo

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  9. Una historia de aparente amor conyugal contada en dos escenas consecutivas en el tiempo, pero en lugares distintos. Un encuentro que se presume feliz hasta que la última palabra nos revela la presencia del tercero, el amante. Y con este final el lector ya tiene más información que cualquiera de los tres componentes del triángulo. No es necesario contar más. El desenlace se desarrolla en nuestra mente y cada cual elegiremos el tono más adecuado en cada lectura de tu elaborado micro, Enrique.
    Un relato de excelente factura, la punta del famoso iceberg. Enhorabuena y besos.

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  10. No sé por qué, pero tu relato me trae a la cabeza dos recuerdos de la niñez. Uno es el monstruo de Sanchezstein, Luis Ricardo, y el otro es Raphael cantando Qué pasará, qué misterio habrá... Tendrá alguna explicación esto. Sin bromas, me ha gustado, aunque nos dejas parte del trabajo cada uno de nosotros. Suerte, Enrique. saludos.

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  11. Dos escenas que conducen a un choque. Una historia que entra en dos flashes con precisión de delineante y deja lo inevitable al capricho imaginativo del lector. Esos dos monólogos entre un párrafo intermedio que describe la situación, me parece una estructura narrativa sencillamente genial. No sé cómo lo haces, Enrique, pero nos regalas historias interesantes contadas con lenguaje sencillo envuelto todo ello en unos relatos impresionantes.
    ¡Chapó, maestro! Enhorabuena.
    Un fuerte abrazo.

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  12. Muy bueno, Enrique. Es necesario leer los mensajes de WhatsApp. ¿Qué momentos habré perdido por no hacerlo?
    Saludos

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. La imaginación se dispara ante esta historia de infidelidad, que hoy nos presentas. Sólo te han bastado dos nombres: Luis y Ricardo para descubrirlo.
    Saludos cordiales, Enrique



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  15. Espero que Ricardo no sea amigo de Luis. Si así fuera, la ruptura para este último sería doble. Bueno, igual mi postura es muy clásica, también pueden acabar en un ménage a trois. Muy bueno, Enrique. La sorpresa al leer "Ricardo" nos cambia todo el relato, aunque el título ya hacía sospechar que las cosas no eran como las estábamos entendiendo. Enhorabuena, Enrique. Un abrazo.

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  16. No sé quien de los tres lo va a pasar peor dentro de esos diez minutos. Por el bien de todos, espero que a Luis se le pinche una rueda o algo similar.
    Muy divertido tu micro del mes.
    Un beso, Enrique.

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  17. El móvil, ese artilugio ya imprescindible, creo que ha cambiado en muchos sentidos nuestras vidas y, por supuesto, las relaciones amorosas, dando lugar, por ejemplo, a un nuevo machismo entre los jóvenes: el del que el chico quiera controlar los mensajes del teléfono de la chica.
    En cuanto a la situación que narras en el microcuento es una de las típicas de las infidelidades amorosas que tanto juego han dado, dan y seguirán dando en chistes y narraciones de todo tipo, incluidas grandes obras de la literatura universal.
    Pero tu historia deja bastante espacio para las especulaciones, para las adivinaciones y las hipótesis. Ha de suponerse que la mujer ha tomado todas las precauciones antes de entregarse a la pasión amorosa con su amante, pero algo ha debido de ocurrir para que el marido, o la pareja haya decidido volver a casa cuando parecía que los amantes disponían de un lapso de tiempo lo suficientemente largo como para que ella se prepare a conciencia para el goce con su amante.
    Pero ese duende burlón, que a veces parece intervenir en nuestras vidas cuando se dan una serie de coincidencias que no nos esperábamos, ha decidido enredar las cosas, y la sorpresa que les espera a los tres protagonistas del microcuento va a ser mayúscula; y queda para la fantasía de cada cual imaginar cómo va a reaccionar cada uno de ellos, aunque, sin duda, la peor parte será para Luis.
    Así que la continuación de la historia va a ser muy intempestiva y muy tempestuosa.
    Un abrazo fuerte, tocayo.

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  18. Cómo darle la vuelta a la historia con la última frase, o si me apuras, con la última palabra! Con dos pinceladas, las justas, nos pintas una escena digna de un vodevil. Ya me lo imagino todo con canciones incluídas, hasta que llega Luis a casa y rompe los instrumentos contra la espalda de Ricardo y la mujer, jaja.
    Muy bueno, Enrique.
    Un beso.

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