En comunidad

En mi edificio era imposible instalar un ascensor. Los propietarios de los pisos más bajos argumentaban que no les hacía ninguna falta, indiferentes a que yo viviese en el quinto. Sólo cuando murieron ahogados pude mudarme.

Mis vecinos actuales tampoco son mejores, desde que estoy encarcelado por volar la presa.
Escrito por Ángel Saiz Mora

44 comentarios :

  1. Casi recién salido del horno cojo tu micro, Ángel. Me ha gustado mucho. Parece que esa presa, al volar, se llevó a por delante a ¿los vecinos? Menuda mente calculadora. Y todo por no hacer un poco de ejercicio... Con lo bueno que es subir escaleras, je, je. Muy bueno. Un besito.

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  2. Se llevó por delante. Se ha colado una "a".

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    1. Dicen que a grandes males grandes remedios, pero según y cómo. A la vista está que tampoco ha sido solución para el protagonista, pues sus vecinos actuales son todavía menos recomendables. Todo se hubiese arreglado, como bien dices, con un poco de ejercicio, que además es sano.
      Muchas gracias por iniciar estos comentarios tan tempranito, María José.
      Otro beso para ti

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  3. Lo bueno es que ahora no tienes que pagar gastos de comunidad ni derramas. Además tienes manutención gratis, gimnasio, talleres ocupacionales y visitas de la suegra restringidas. ¿Ves como no te hacía falta el ascensor? Si estás ahora mejor.
    Un relato con carga de profundidad sobre las normas de la buena vecindad.
    Un abracico, que hasta escribiendo sobre asesinos eres entrañable.

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    1. Lo que este hombre necesitaba era un lugar a pensión completa lleno de actividades. En ese sentido, es cierto, ha salido ganando. De sus antiguos vecinos no podemos saber si están mejor ahora, igual su nuevo destino no está mal, cuando no han vuelto para reclamar.
      Mil gracias, Patricia. Abracico

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  4. Ascensores: una pesadilla para los que tenemos un familiar en silla de ruedas. Casa vez los hacen más pequeños y tengo que hacer malabarismos. Se dio el caso de un señor que quiso y consiguió reducir el tamaño de uno de un bloque, que por cierto vivía en el primero, y poco después, debido a un accidente, se quedó en una silla de ruedas y no pudo bajar más a la calle en el ascensor.
    En tu micro dejas de manifiesto un poso de comunidad poco solidaria y tu inventiva hace que el relato no sólo se quede en eso sino en una historia más rica con un final magnífico.
    Me ha encantado, amigo.
    Un abrazo.
    Pablo

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    1. Si de algo adolecen las comunidades de vecinos, que todos sufrimos, es de falta de solidaridad, al tiempo que están sobradas de egoísmos y rencores; el ejemplo que has puesto siendo real parece ficción. Lo más común es que las disputas se quedan en palabras, aunque en este caso hubo alguien más decidido que pasó a los hechos. Hay que reconocer que algo de razón tenía en sus argumentos el protagonista, otra cosa fue la forma de imponerlos.
      Mil gracias por pasarte y por tus palabras, amigo Pablo. Me alegro mucho de que te haya gustado.
      Un abrazo

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  5. Ángel, hay tanta falta de solidaridad a nuestro alrededor que nos hace sentir, a unos pocos, una enorme vergüenza ajena. El tema de la colocación de ascensor es motivo de disputas y enemistades que pasan de generación en generación...¡Lamentable!
    Muy bueno tu microrrelato, Gran Ángel.
    Un abrazo fuerte.

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    1. El ser humano es egoísta por naturaleza y lo que le hace grande es lo contrario. Cuando en una pequeña comunidad de vecinos vemos los problemas que se producen, entendemos que los grandes conflictos entre los pueblos no terminen de resolverse. Con un poco más de comprensión a todos nos iría mucho mejor.
      Muchas gracias, María José. Tú si que eres grande.
      Otro abrazo fuerte para ti

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  6. Hay comunidades que deberían llamarse enemistades. Reunión de enemistad para hablar de las obras del patio, para la derrama de los desagües, etc, porque en casi todas hay muertos debajo de la alfombra, actitudes irreconciliables que, como en tu micro, terminan por las bravas. Por el título me he ido a la película de Álex de la Iglesia, verla de nuevo sería el colofón para esta noche después de haber leído tu relato.
    En cincuenta palabras has logrado sorprendernos con el ácido odio que destila compartir desacuerdos en comunidad. Consigues con el primer párrafo situarnos en la que parece actitud resignada del protagonista. Su sumisión solo era venganza calculada y brutal. Desde hoy voy a mirar de otra forma a mis vecinos.
    Grande, Ángel, un abrazo.

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    1. No sabemos a ciencia cierta a quién tenemos al lado. Quizá, con la simple separación de un delgado tabique, convivimos con una mente peligrosa y calculadora, capaz de engrandecer aún más esas pequeñas disputas que se vuelven encontronazos de muy difícil solución.
      Al protagonista se le podría reconocer el mérito de haber intentado buscar una salida satisfactoria y definitiva que, de alguna forma, ha resuelto la cuestión y las rencillas; el problema es que solo ha pensado en sí mismo, con fatales consecuencias ajenas.
      Creo que este personaje hubiera estado como pez en el agua con los de la película de Álex de la Iglesia, al menos igual de ácidos, aunque lo suyo es todavía más drástico.
      Agradezco mucho tu comentario, Manuel.
      Un abrazo

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  7. Ángel, tu historia de esta comunidad es real como la vida misma, aunque la forma de demostrar, por parte de tu protagonista, la utilidad de un ascensor y que los vecinos de las plantas altas también existen, ha sido algo exagerada.
    Con el cambio de comunidad no tendrá problemas en instalar un ascensor, no le hará falta, pero seguro que encontrará otros problemas y peores.
    Ángel has condensado de forma genial en 50 palabras un guión para realizar una película. Un gran relato, escrito de forma excelente.
    Enhorabuena, Ángel, me ha gustado mucho.
    Un abrazo enorme.

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    1. Problemas en las comunidades los hemos tenido todos, o al menos hemos sido testigos de tensiones y no pequeñas. Cuando surge una disputa la única forma de solventarla es intentar llegar a una solución que integre la parte de razón que tiene cada postura, pero este personaje no sabe nada de términos medios, el ha preferido optar, como los nazis, por algo parecido a lo que ellos denominaron "la solución definitiva".
      Si algún día tuviese que buscar la ayuda de alguien para hacer un guión pensaría en ti, Javier, con tu solvencia y capacidad creativa y de análisis.
      Muchísimas gracias y un abrazo enorme

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  8. En toda comunidad de vecinos se producen discordias y rencillas por cualquier nimiedad. La instalación de un ascensor son palabras mayores. Y mayor ha sido el remedio que le ha encontrado tu protagonista. Ahora, encarcelado, sabrá lo que son los vecinos insolidarios. Reflejas una realidad cotidiana con mucho humor. Hasta el vecino del 5°, que ha matado a los de los pisos inferiores, nos resulta simpático. ¿Cómo lo consigues?
    Enhorabuena, Ángel. Un placer leerte siempre. Un fuerte abrazo.

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    1. El humor negro tiene el mérito de hacer reír y hasta lograr que nos solidaricemos con personajes que hacen cosas terribles. Si en estas cincuenta palabras he logrado acercarme un poco a este meta ya me doy por satisfecho. Sin duda, gracias a la lectura de buenas letras como las tuyas, se ve que algún buen poso queda. En todo caso, cuando algo nos sobrepasa (y puede que cuando no, también), pienso que lo mejor es tomarlo con cierta alegría y un poco de distancia, siempre que ello sea posible.
      Muchas gracias, Carmen. Otro abrazo fuerte para ti

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  9. Ángel, has tocado uno de mis puntos débiles, de entrada, acotando un poco la frase de Sartre, diré que el infierno son los vecinos, o pueden serlo, pues no todo es malo, claro está.
    Y no sólo por la historia que cuentas, la cual creo que refleja claramente el punto de cólera al que te pueden llevar algunas de esas impresentables criaturas, viendo tu protagonista como única solución a su ira contenida la violencia extrema. Algo que uno, en su fantasía, ha ejecutado muchas veces, viéndose a sí mismo como un supermán que reparte tortas entre tanto desaprensivo y sinvergüenza.
    Además, en la convivencia diaria, pueden empujarte hasta el límite de tu paciencia con su desconsideración y su falta de respeto, con su despotismo que les lleva siempre a imponerte la ley del embudo, con sus músicas a todo volumen, sus obras –no circunstanciales como es tu caso actual- continuas, deduzco que algunos tienen que tener las paredes como un colador, pues están dando martillazos y haciendo taladros cada dos por tres; sus perros maleducados que no cesan de ladrar, sus broncas a voz en grito, sus fiestas, sus niños gritones –a veces están en el patio jugando al balón hasta la una de la mañana, niños de entre cinco y diez años, mientras los padres se ponen ciegos de cubalibres en el bar de al lado; sus conversaciones en voz alta, a veces, hasta altas horas de la madrugada...
    ¡Y no les digas nada porque reaccionan con violencia!¡Lo que podría contar uno! ¡Y lo que le cuentan a uno cuando sale el tema en una conversación entre personas afines!
    Por cierto, por lo que me he ido fijando en mis viajes fuera de España, no he encontrado nada similar, y esto puede comprobarse sobre todo en los hoteles, aquí, en España, da igual la hora que sea, que la gente llega a su habitación hablando en alto o, directamente, dando voces y riéndose, sin respeto alguno por el sueño de los demás. Luego, supongo que en venganza, quienes madrugan hacen lo mismo, así que tienes media noche de ruidos y voces garantizada.
    Y no quiero olvidarme tampoco de los constructores, los políticos y los banqueros, una mafia blanda –si es que este calificativo puede emplearse- que, principalmente por codicia, nos hacen pagar viviendas de chichinabo al precio de palacios, infringiendo casi todas las leyes y normas para su propio beneficio, entrar en detalles me llevaría horas.
    Y es que, sobre las comunidades supongo que podríamos escribir cada uno de nosotros un libro, la historia del ascensor me toca muy de cerca por mi madre, donde, por cierto, aún hay un par de morosos que, para más inri, o para más crucifixión, viven en los últimos pisos, son más personas, y son los que más lo utilizan, algo que no se puede prohibir, faltaría más lo quitarle algún derecho a los jetas.
    En fin, no quiero extenderme más, y siento haberlo hecho. Así que, por favor, no escribas estos micros que me enciendo como la yesca. Es broma. El micro es estupendo, Ángel, un fuerte abrazo.

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    1. Enrique, puedes extenderte cuanto quieras y yo me alegraré, porque siempre es un placer leer lo que sale de esa cabeza tan bien amueblada, comprobar la facilidad que tienes para abordar cualquier tema, ya sea profundo o más prosaico, el entusiasmo que demuestras al plasmarlo en palabras.
      Siempre he dicho que, de ser posible, quisiera vivir en un chalet y no en un bloque de pisos, aunque en ese momento siempre hay alguien que me recuerda existen normas generales derivadas del jardín y otras zonas comunes, por usar la terminología al uso.
      Hay muchas personas que no entienden eso de poner límite a su libertad cuando vulnera la de los demás. A estos individuos, además, como bien señalas, no se les puede decir nada, si no se quiere correr el riesgo de salir escaldados, con la consecuencia de que sus tesis acaben impuestas en una política de hecho consumados del todo injusta.
      Los refranes son sabios y dicen que en todas partes cuecen habas, también que nadie ata a los perros con longaniza, pero estoy de acuerdo contigo en que cuando viajas por países europeos u otros civilizados es notoria la actitud y educación de la mayoría de los ciudadanos, cómo algunas conductas de respeto parecen integradas en su ADN, que es lo ideal, pues la educación es la base de todo y la que evita situaciones absurdas e insolidarias que pueden derivar en males mayores.
      Agradezco infinito tu comentario, me alegro más si cabe de haber motivado en ti estas sabias reflexiones que, no me cansaré de decirlo, tanto enriquecen. Tienes una capacidad desbordante y generosa de la que muchos disfrutamos y yo valoro mucho.
      Un abrazo fuerte, Enrique. Gracias otra vez

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  10. ¡Ah las comunidades! En la mía, el mes pasado una vecina nos ha iniciado juicio porque no está de acuerdo con una resolución. Tu protagonista ha ido un pelín más lejos, aunque es de rescatar que, a diferencia de nuestro caso en el que ha quedado un poso de malestar entre vecinos, es seguro que tu prota nunca tendrá ni un sí ni un no con los propietarios de los pisos bajos.
    Excelente micro, Ángel.
    Un saludo.

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    1. La intransigencia, el poner palos en las ruedas y hacer de una nadería un mundo de enfrentamiento está a la orden del día en las comunidades de vecinos. Dicen que hay gustos para todo y todo debe respetarse, pero nunca comprenderé cómo hay personas que se recrean en los pormenores, si incluyen polémica mejor, que rodean a cuatro paredes, como si no tuvieran otra cosa mejor que hacer con su vida. La acción del protagonista del relato supera todos los límites, pero no deja de formar parte de ese mal ambiente que a mí, como a seguro que a muchos, me sorprende en cada reunión comunitaria, a las que a veces (ahora que nadie me oye) ni siquiera voy, pues la vida es demasiado corta para malgastarla escuchando a personajes que expulsan una mala bilis reconcentrada e incomprensible.
      Suerte con ese vecino díscolo, gracias por tu comentario y un saludo, Georges

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  11. Enrique, me uno a tu protesta; yo tengo para escribir varias enciclopedias. Sobre vecinos de comunidad y sobre vecinos en hoteles. ¡VIVA LA (MALA) EDUCACIÓN!
    Si yo hablase, más de uno pensaría que exagero o que miento.

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    1. Y yo no puedo por menos, María José, si me lo permites, que unirme a vuestra queja. Esos individuos y sus actitudes proliferan en cualquier parte del planeta, todos tenemos algunos o algunos.

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    2. Permitido, Ángel. Estás en tu casa, je je...

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  12. Las comunidades de vecinos son como países en pequeñito. Nos quejamos de los políticos y en sociedad ejercemos igual. No hay forma de entenderse, porque cada uno, sólo mira su ombligo y sus propias necesidades. Se cae en lo más ruín y en lo más mezquino sin despeinarse. En las comunidades, además, la cercanía y el "visillo" transparenta fácilmente... demasiado para que las envidias no fluyan con ganas.
    Hay gente que vuelca sus frustraciones y su necesidad de ser reconocido y ser escuchado, imponiėndose y oponiėndose a lo que sea. Da igual, el caso es hacerse notar. Así se montan las que se montan en las reuniones de vecinos... Tremendos tinglados.
    Y claro! Cómo para culpar de nada a tu personaje! No pudo más! Jejeje.

    En fín... real como la vida misma.
    Muy bueno, Ángel!

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    1. No se puede defender a ese hombre, eso es obvio, pero sí que entendemos sus deseos de terminar con tanta mala baba que se da en las comunidades. Firmaría todo lo que dices. Si en un espacio mínimo no somos capaces de encontrar una mínima armonía, pretender que en los vastos países y entre los pueblos exista es una quimera. Una comunidad de vecinos tiene mucho de nido de víboras, solo que ellas, seguro, tienen una mejor convivencia.
      Muchas gracias y un abrazo

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  13. Ángel, hay que ver lo que se ven obligados a hacer algunos, ante la intransigencia y la falta de empatía de sus vecinos. Un pequeño error de cálculo del protagonista, ya que se le ha ido de las manos.
    Muy bueno, con final inesperado.
    Besos apretados.

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    1. Dice el refrán que a grandes males grandes remedios, pero esto ha sido algo así como matar las moscas a cañonazos. En todo caso, cuántos problemas nos evitaríamos si no existiera esa condenada intransigencia que no puede conducir a nada buena, con lo bonita que es la palabra comprensión.
      Muchas gracias, Pilar. Besos

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  14. Hombre, Ángel, es que hay métodos más sofisticados y minimalistas que ir volando presas, je. Muy bueno, abrazo¡¡

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    1. Para minimalista cómo debieron de quedar los pisos bajos de ese bloque de edificios después de la riada provocada y asesina. Hay gente que no entiende eso del término medio y cuando hace algo lo hace a conciencia.
      Muchas gracias, José Manuel. Un abrazo

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  15. Si es que tenías que haber pedido una subvención para poner el ascensor. ¿A quién se le ocurre volar la presa? Menos mal que estamos en medio de una sequía y el agua sólo llegó al cuarto piso.
    Un buen micro, Ángel. Saludos

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    1. Seguro que en el juicio dijo que actuó sin pensar en las consecuencias, llevado por una especie de arrebato temporal, pero tú te has dado cuenta enseguida, el agua solo podía llegar hasta el cuarto piso, algo que este personaje tenía bien calculado.
      Muchas gracias, Plácido. Saludos

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  16. ¡Qué carácter tu prota!. No hay "presa", que se le ponga por delante.
    Saludos afectuosos, Ángel.

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    1. A éste no hay quien le tosa, desde luego, ha actuado conforme a eso que llaman "tirar por la calle de en medio". Un hombre decidido y capaz de todo, aunque ya se le podía haber ocurrido algo mejor
      Muchas gracias y muchos saludos con todo mi afecto, María Jesús

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  17. Me gusta mucho el desenlace de tu hilarante historia, Ángel. La manera en la que desgranas los drásticos e inesperados acontecimientos a partir de una situación cotidiana, llevan tu sello inconfundible. Esas sutiles pincelas en las tres últimas frases, sustentando a una impecable presentación, dan cuerpo a un relato que te deja la sensación de haber disfrutado con su lectura.
    Me ha encantado, amigo mío.
    Un fuerte abrazo y un placer, como siempre.

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    1. Por fortuna, la mayoría de nosotros somos pacíficos. También hemos vivido situaciones similares a la del protagonista, pero solo a él (insisto, por suerte) se le podía ocurrir dar un paso como ése. Logró cambiar de vecinos, pero con un beneficio dudoso si se compara con la situación anterior.
      Muy agradecido, Antonio, el placer es leer tus relatos y tus comentarios, unos y otros siempre acertados y, no exagero nada al decir que admirables y con un estilo impecable.
      Un abrazo fuerte, amigo

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  18. Más que en comunidad, yo le hubiera puesto "A saco".
    Qué drástico tu personaje. Cuando salga de la cárcel, se lo van a rifar, como presidente, entre las comunidades de vecinos.
    No va a quedar ni un solo moroso, ni rebelde, ni protestones.
    ¡Hombre!
    Genial tu relato, Ángel. Una buena parte de tus relatos me encantan. La otra parte es que no la he leído.
    Espero hacerlo algún día.
    Dos abrazacos, querido Angel.

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    1. Solo con mencionar su nombre no habrá vecino díscolo al que se le ocurra seguir siéndolo, su sola presencia será garantía de una comunidad sin problemas, deudas, rencillas o rebeldías varias. Hay veces en que hay que saber dar un buen puñetazo en la mesa, aunque este personaje fue más allá, hasta quebrar el duro hormigón de un pantano.
      Yo disfruto como un enano (cada uno como lo que es) con todo lo que escribes, pues tus letras están hechas para eso, para el disfrute. Por lo mismo, no pienso perderme ese best-seller que tienes en marcha.
      Muchas gracias y dos abrazacos, Isidro, artista

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  19. Asistir a una reunión de comunidad es un trámite horrible que hace temblar al más valiente, Ángel. Tu protagonista seguro que ha sufrido más de una, chocándose contra el muro de hormigón de la insolidaridad.
    Un beso, amigo, y mucha suerte con el micro.

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  20. Quién no ha sufrido esos encuentros interminables, zafios, desagradables y muchas veces baldíos. Lo que nunca comprenderé, así que viva 100 años o tres vidas, es que cómo es posible que exista gente que parezca disfrutar con ello.
    Muy agradecido con tu visita y un beso, Asun

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  21. Otra gran historia creada por tus mientes, querido Ángel. Realmente admirable tu capacidad para imaginar situaciones y condensarlas luego en tan solo cincuenta palabras. Creo que me repito, pero es que no dejas de asombrarme con el sinfín de historias que escribes, tan distintas unas de otras, y que cada una de ellas podría servir de argumento, cuando menos, para un corto cinematográfico.
    Tu protagonista de esta ocasión parece tener "sobrados" motivos para actuar de ese modo, que hay algunas comunidades de vecinos que se las traen, jajjaj.
    Un abrazo, amigo.

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    1. Hay acciones que no se pueden justificar, aunque el hartazgo previo de este hombre es del todo comprensible y, creo, de alguna forma nos solidarizamos con él, pues todos hemos pasado por situaciones similares. Una reunión de vecinos forma parte de conjunto de cosas más irritantes y tediosas que podemos encontrarnos.
      Imaginación y las mejores palabras para plasmarlas es algo de lo que tú sabes más que nadie.
      Muchas gracias, amigo Enrique.
      Un abrazo grande

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  22. Algo me dice que todo siempre le va a parecer mal. El asunto de los vecinos y los ascensores, desde luego, es sangrante; y no hay nada peor que una reunión de vecinos, bueno sí, una reunión de vecinos con derrama.
    Muy simpático el micro, y bueno, no me extraña nada que seas tú el autor. Felicidades

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    1. Este hombre es de mal conformar, esté donde esté. Firmo lo que dices sobre las reuniones de vecinos. No sé cómo será el infierno, pero no lo imagino peor.
      Muchas gracias por pasar a comentar y por tus palabras, Luisa
      Un abrazo de verano

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  23. ¡Ay, Ángel, con las comunidades de vecinos hemos topado! Dios me libre... deberíamos tener un mes temático dedicado a esto, la de historias que saldrían... Y aquí lo dejo porque tendría para escribir varios cincuenta.
    Historia de vecinos a lo "Aquí no hay quien viva" que nos arranca una sonrisa por muy condenado que esté el vecino del quinto. ¿Por cierto, cuando quede en libertad estará ya instalado el ascensor en su edificio? Ja, ja, ja...
    Un beso grande, Ángel.
    Malu.

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  24. Comunidades de vecinos, una pesadilla de la que pocos pueden librarse. Uno de mis mayores temores (no es broma) es ser nombrado presidente de la mía durante un año. Cuando algo es inevitable y nos supera solo queda una cosa: tomárselo un poco a risa, aunque sea con humor negro. Esperemos que si regresa al edificio tras la condena esté instalado ese ascensor, a saber de lo que puede ser capaz en el segundo intento.
    Muchas gracias, Malu. Otro beso grande para ti

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