La caza

Primero, ir a la Cola de recuerdos. Una vez hayamos escogido algunos, procederemos a situarnos ante los Recuerdos a preparar y, con un poco de suerte, alcanzaremos la fila de los Recuerdos a recibir. Solo respetando estos pasos llenaremos el odre de la memoria. ¡Que haya buena caza, queridos amigos!
Escrito por María José Viz Blanco

34 comentarios :

  1. Curioso mundo el que nos presentas, donde parece que hay que hacer cola hasta para conseguir unos recuerdos. Esperemos que, por lo menos, sean acordes a lo que hemos vivido, si es que así lo queremos, claro. Me ha gustado tu texto, María José. Besos y suerte.

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    1. Gracias, Jesús. En este micro me he ido un poco hacia la fantasía. Ya sabes que me gusta variar de registros. Me alegro de que te haya gustado.
      Besos.

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  2. El cerebro humano es un instrumento prodigioso, pero resulta imposible recordarlo todo, de ahí que parezca práctico y oportuno este relato, construido a base de instrucciones para ejercitar eso que llaman la memoria selectiva. Tendemos a olvidar lo negativo y a quedarnos con lo que más nos agrada del pasado, además, si surge la ocasión de contarlo, lo adornaremos cada vez a nuestra manera. Los recuerdos quedan registrados un tiempo, o no, pero en todo caso son de naturaleza volátil, de ahí la recomendación de ir a la caza de los que merezcan la pena. A medida que cumplimos años tendemos a vivir menos y a recordar más, son fases naturales del ciclo vital. Sería el momento, a partir de una memoria bien construida, de escribir una biografía.
    Distinto e interesante relato, María José
    Un abrazo grande

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    1. Gracias, Ángel. El tema de la memoria y de los recuerdos ocupa bastente tiempo en mis pensamientos. De ahí que haya surgido este micro un tanto fantasioso. También tenía "in mente" los casos de desaparición de los recuerdos, de los enfermos de Alzheimer, aunque no he querido hacerlo explícito en el texto.
      Otro abrazo grande para ti, amigo.

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  3. Original forma de buscar los recuerdos, Mª José, solo nos faltaría el poder elegir entre los buenos y los malos, aunque hubiera que pagar un poco, esto sería lo ideal. Pero de momento me conformaré con tu proceso, me gusta.
    Buen relato.
    Besos.

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    1. Gracias, Javier, por aceptar mi método, jajaja. Lo de pagar por la selección, me lo voy a plantear más adelante (no hay que perder el negocio...).
      Un fuerte abrazo.

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  4. A mí tu relato me sugiere un mundo poblado de androides, incapaces de generar recuerdos por sí mismos y dependientes del azar para llenar su memoria. Casi igualico que el mundo actual si nos paramos a pensar.... Como se preguntaba don Philip K. Dick, ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas?
    Meditemos, amiga.
    Abracicos.

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    1. Sí, bien podría ser un mundo repleto de androides, querida Patricia. Desde luego, este micro me ha salido, cuanto menos, un poco fantasioso...
      Apertas (= Abrazos).

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  5. No me gusta esperar y peor estar en una cola, que agobia todo, haciendo la espera una eternidad. Si me lleno de recuerdos por favor que la cola sea corta para que vengan recuerdos frescos. Muy bueno amiga muchos abrazos.

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  6. Querido Edwin, no te preocupes, ya trataré de hacer que la cola sea corta. Muchas gracias por dejar tu amable comentario.
    Besos y abrazos.

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  7. De recuerdo en recuerdo se construye la vida y se construyen los sueños. Imaginativa propuesta la que nos haces y muy abierta, donde cada cual puede colocarse a colocarse a la cola y reinventarse, porque de alguna manera, somos lo que recordamos ser.
    Sugerente, Mª José, un abrazo.

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  8. Muchas gracias, Manuel, por tu amable comentario. He tratado de imaginarme un engranaje de los recuerdos ficticio para recuperar todo aquello que se escapa de nuestra memoria.
    Otro abrazo para ti, amigo.

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  9. Tu “caza” me recuerda un poco a cuando me pongo a pescar en mis recuerdos temas para mis relatos, claro que yo no tengo un método tan preciso como el que tú propones.
    Pero lo que me gustaría saber es la ubicación del caladero de tu fabulosa fantasía, esa que derrochas en este micro.
    Enhorabuena, María José.
    Besos

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    1. Gracias, Georges. Sinceramente, no creo que tenga una fabulosa fantasía, pero sí es cierto que esta vez he tenido una idea un tanto extraña, jajaja.
      Un fuerte abrazo.

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  10. Los recuerdos son esquivos y salen cuando menos te lo esperas. Además, tienen tendencia a tirar con fuerza hacia atrás. Organizarlos para acceder a ellos, parece una buena forma de controlarlos y no permitir que la memoria sea invadida por viejos recuerdos que impidan nacer a los nuevos.
    Un relato muy original, María José, y muy bien expuesto. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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  11. Es cierto, Antonio, los recuerdos son muy esquivos. Yo intento dar una solución científica (pseudocientífica, jaja) para acabar con el problema. Lo malo es que veo muy dificil que se pueda llevar a cabo...
    Otro abrazo para ti. Gracias.

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  12. Brillante relato en el que retratas lo que muchos deseamos: elegir con qué recuerdos quedarnos. Muy original y bien escrito.
    Bravo, María José.

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  13. Muchas gracias, amigo Pablo. Eres un exagerado, jaja, pero se agradecen tus piropos.
    Besos y abrazos.

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  14. María José, yo me conformaría con hallar una fórmula mágica para no dejar rastro en nuestra mente de los malos recuerdos, salvo en los aspectos que nos ayuden a madurar y crecer como personas. Original planteamiento, desarrollo y desenlace. Me gusta. Un beso para mi tocaya.

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    1. Muchas gracias, tocaya. No tienes tú mala idea, no, jajaja. Es cierto que son necesarios algunos malos recuerdos para madurar, estoy completamente de acuerdo.
      Besos.

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  15. Me atrevería a decir que has inventado una filosofía-psicológica, con tu relato. Desde que te he leído ya no soy yo, sino un recuerdo malísimo que tengo que borrar y transformar. ¡Qué lío!.
    Besito y sonrisas virtuales, María José







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  16. Jopé, María Jesús, yo pretendía facilitar la cosa, no liarla..., jajaja. Gracias por tu divertido comentario.
    Un abrazo fuerte.

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  17. Buen invento para conservar la memoria, que tanto nos traiciona y que va recreando u olvidando los recuerdos a su antojo. De algunos recuerdos, mejor desprenderse; ¿pero seríamos los mismos?
    Un micro para reflexionar, María José. Un beso.

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    1. Es cierto, Carmen, lo que apuntas. No seríamos los mismos si hiciésemos una selección fría y mecánica de nuestros recuerdos. Para bien, o para mal, todos conforman nuestra vida.
      Gracias por pasarte a comentar, amiga.
      Besos.

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  18. La caza era el título de una canción de Juan y Junior, pero ahí el tema iba de asuntos amorosos. La caza que tú nos propones en tu microcuento es mucho más sutil y sugerente, de entrada, sorprende imaginarse a los recuerdos formando una cola, eso quiere decir que alguien ya ha intervenido, alguna instancia superior del cerebro les ha llamado al orden, pues, en caso contrario, estarían dispersos por aquí y por allá y cada uno iría a lo suyo.
    Pero esa no es una cola uniforme, pues hay recuerdos a preparar y recuerdos a recibir, y no sé si en esos procesos ha intervenido alguna otra instancia, lo cual no sería de extrañar, pues me imagino el cerebro como un colosal edificio lleno de oficinas, departamentos, secciones, archivos...
    Lo cierto es que el personaje que somos nosotros mismos debe moverse entre ese maremagno con la máxima prudencia para llenar el odre de nuestra memoria, se supone que después de haber escogido nuestros mejores recuerdos.
    Así que para tal tarea a la que has llamado caza, nos harán falta los mejores lebreles y los más avispados cazadores, pues lo que está en juego es, nada más y nada menos que nuestra propia vida, pues si, fundamentalmente, algo somos es recuerdos.
    Muy buen relato, María José, que tiene mucho más intríngulis del que puede parecer tras una primera lectura.
    Un abrazo.

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  19. Muchas gracias, amigo Enrique. Celebro que te haya gustado mi ocurrencia. Al principio era un juego, para mí, pero luego fui consciente del trasfondo serio, incluso dramático, del tema. Pienso en la terrible enfermedad por la que se borran los recuerdos...
    Un abrazo muy fuerte.

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  20. Primero me ha sorprendido y luego me ha hecho reflexionar más en profundidad. Me gustaría pensar que la limpieza periódica de las bandejas de entrada y de salida deja también muchas cosas en el borrador, para que no escape nada de la copia de seguridad, pero luego no he podido evitar que se me represente David Daniels interpretando el aria de Julio César de Haendel que comienza así "Va tacito e nascosto/quand'avido è di preda/l'astuto cacciator"
    Escondido y en silencio va el astuto cazador cuando ha olido ya su presa. Un relato que calificas de tono menor, pero que a mí me ha transmitido muchas sensaciones. Un saludo y suerte con julio, Mª José.

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  21. Muchas gracias,Cristina, por tu amable comentario. Me satisface que hayas sabido ver, en mi humilde micro, el trasfondo que tiene. Yo, si empecé a escribirlo como si fuese un juego (ya lo dije más arriba), enseguida fui consciente de la seriedad del mensaje, de que me llevaba a reflexiones de otro carácter menos superficial.
    Un fuerte abrazo.

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  22. Ojalá fuera tan fácil, pero me temo que “el odre de la memoria” se llena solo y casi siempre con todo lo que menos quisiéramos recordar. Enhorabuena por el micro, María José. Saludos

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  23. Sé positivo, Plácido, amigo. Es cierto que no podemos hacer nada a la hora de seleccionar nuestros recuerdos, pero, estarás conmigo, en que, de las personas que fallecen, (por ejemplo) acabamos teniendo más presente lo bueno que lo malo de ellas, con el paso del tiempo.
    Gracias. Un abrazo.

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  24. Me gusta esa caza de recuerdos, y la idea de poder elegir los que queremos conservar para siempre. Hay algunos que deberían acabar en el cubo de la basura.
    Un beso, Maria José.

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  25. Muchas gracias, Asun, por pasarte a comentar. Lo peor de mi historia es que es imposible que sea real...
    Otro besazo para ti.

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  26. Estupendamente descrito e ilustrado este siempre interesante ejercicio de rebuscar en los recuerdos, esta vez de manera selectiva y con la saludable intención de enriquecer la memoria. Habrá que ponerlo más en práctica.
    Un abrazo, María José.

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  27. Sí, Enrique, habría que ponerse "manos a la obra", pero la pregunta del millón: ¿Cómo conseguirlo? Me temo que mi propuesta se va a quedar en un deseo lleno de fantasía...
    Un fuerte abrazo y gracias por pasarte a comentar.

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