Las dos damas

He visto el túnel y también esa luz. Y he vuelto. La misteriosa, la fascinante, la Dama de Negro, ha perdido esta batalla. Pero habrá otras.

Hasta entonces, he de dirigir mis pasos hacia la miserable, la tan temida y odiada, la achacosa y desdentada, la triste dama de gris.
Escrito por Georges

34 comentarios :

  1. Georges, tu protagonista se debate entre la vida y la muerte. Creo que por sus calificativos desea más morir, caer en los brazos de la Dama de Negro. Comprendo a tu protagonista, ya que en muchas ocasiones las personas mayores prefieren morir, para ellos lo que tenían que hacer en vida ya lo han hecho y no quieren padecer más.
    Me gusta la forma en como nos haces ver esos deseos del protagonista. Los calificativos positivos y negativos para cada una de ellas. Así como a la hora de nombrarlas, la muerte en mayúsculas y la vida en minúsculas.
    Buen relato, Georges, me ha gustado.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te gustara, Javier. En realidad cuando hablo de la dama de gris, más que a la vida me refiero a la vejez y a la decadencia, que si bien forman parte de la vida, no se le parecen mucho y hay quienes prefieren obviarlas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Georges, con gran maestría nos presentas las dos caras de la moneda. Podrías quedarte en una simple confrontación entre la vida y la muerte, sin embargo, muestras el temor, de las personas mayores, a que se acerca el final. Me ha gustado mucho tu planteamiento.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, María José, pero de la maestría estoy muy lejos.
      Supongo que no todas las personas mayores lo viven de la misma manera. A algunas les atemoriza la cercanía del final, a otras les preocupa más la forma en que llegan a él.

      Un abrazo para ti.

      Eliminar
  3. Envejecer, sobretodo al final, cuando el deterioro y la decrepitud hacen presencia no debe ser un plato de buen gusto de hecho cuando lo ves en tus seres queridos parece que algo dentro de ti te pellizcara el corazón. Pero creo que la filosofía adecuada es saberse ganador, pues muchos son los que se van quedando por el camino sin disfrutar de algunas de las, también interesantes, etapas de la vida.
    Un abrazo Georges.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Realmente, como tú dices, el ver los estragos que el paso del tiempo hace en personas mayores es bastante deprimente. Sin embargo los hay que se conservan bien de físico y espíritu hasta edades muy avanzadas. Para ello pienso que es fundamental la actitud ante la vida, aunque a veces, ésta da golpes bajos ante los cuales no hay espíritu ganador que valga.
      Quise tocar este tema como penitencia autoimpuesta por el micro del mes pasado, que era un pelín audaz. Jaja.
      Un abrazo para ti, Raquel.

      Eliminar
  4. Atrapado entre dos damas indeseables, poco le queda por decidir a tu personaje. Aunque parece más inclinado por la fascinante negrura que por la gris mortaja del tiempo sobre la vida. Dos viejas damas, odiadas, pero necesarias si se quiere recorrer todo el tablero.
    Interesante y bien contada historia, George. Enhorabuena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como bien dices, mi personaje está atrapado; solo tiene dos opciones: recorrer todo el camino hasta quedarse sin fichas, o patear el tablero… si tiene “lo necesario”.
      Gracias por tu comentario, Antonio. No solo en tus micros deslumbras por las figuras que utilizas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  5. En esa partida, poco más o poco menos, viene a ser lo mismo ganar que perder.
    Solo que gracias a este relato tan bien fundamentado, salimos ganando los que te podemos leer.
    La primera dama, no me preocupa tanto. Tengo entendido que cuando ella venga a mi fiesta, yo ya no estaré. Y mientras yo esté celebrando, ella no va a estar (es ley natural). De la segunda espero, que si nos conocemos, tengan a bien, venir alegre y vestida en consonancia. El gris no es ningún color.
    Sin embargo a ti, Georges, a pesar de haber tejido con hilos tan sobrios, te ha quedado un bordado brillante. Si tienes ocasión, pásate por la fiesta y nos conocemos. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Gracias por tu generoso comentario. Y sí, mi personaje está en una situación de perder o perder.
    En cuanto a las damas, la primera tampoco me preocupa demasiado, solo espero que sea discreta y no se presente con bombos y tambores. La segunda tiene la ventaja de que, si tienes suerte, eres tú quien decide su carácter y cómo va vestida.
    Pero como no tenemos ningún apuro en conocerlas, dediquémonos a vivir, que son tres días, y me encantaría pasarme por tu fiesta. ¡Y que no falte el cava, Manuel!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. No todos tienen la suerte de llegar a conocer a la dama de gris. La vejez es una etapa más de la vida, que puede resultar interesante si se goza de un mínimo de salud. A tu protagonista le asusta más que la propia muerte. Se encuentra entre las dos damas. Será mejor que disfrute del tiempo que le ha concedido la de Dama de Negro.
    Muy acertadas las personificaciones, Georges. Enhorabuena y un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De acuerdo, Carmen, no todos tienen esa suerte, pero creo que quienes conocen a esa dama lo hacen “por compromiso” y no sé de nadie que le haya organizado una fiesta de bienvenida. La cuestión está, como tú dices, en tener “un mínimo de salud” y tal como lo veo hoy, ese mínimo no debería ser menor al que permita llevar una vida plena.
      Y por supuesto, a mi protagonista más le vale disfrutar del tiempo extra.
      Muchas gracias por tu comentario, Carmen.
      Un fuerte abrazo también para ti. Y nos seguimos leyendo.

      Eliminar
  8. Un singular duelo. Muy buena historia.
    Saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Guillermo. Y ya que hablas de duelo, te cuento que el título inicial era “Dos damas compiten por mí”, pero me pareció demasiado pretensioso y lo cambié.
      Saludos.

      Eliminar
  9. Vencer a la dama negra es un triunfo de la vida.
    Pero la vida tiene sus etapas, y todas no son iguales. Cada una tiene para sacarle su jugo, siempre que la salud acompañe. Envejecer es esa cuesta abajo, donde toca aceptar, que se van perdiendo facultades. Ya no tienes la energía y la vitalidad de antes. Por contra eres más sabio y ya para entonces has aprendido qué es lo que realmente importa. La dama gris puede ser benévola o no. Lo que es seguro, que la dama negra, es definitiva y sin marcha atrás. Salvo como en el caso de tu protagonista, logres esquivarla... Eso sí, sólo por tiempo limitado.

    Muy bueno y reflexivo tu micro, Georges.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Galilea. Cuando la miras desde arriba, esa cuesta abajo es difícil de aceptar. Por otra parte no necesariamente la vejez te hace más sabio, aunque no te pille el Alzheimer. Y por ahora he aprendido que lo que más importa y lo que más deseas es precisamente lo que no tienes. Pero ya veremos, es posible que madure. Jaja.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
  10. Enrique Caño6/8/17 17:37

    ¡Un micro espléndido para explicar el paso del tiempo! Me parece muy original personificar la muerte y la vejez en la Dama de Negro y en la Dama Gris.

    Saber envejecer parece que no es una tarea fácil: ¡Cada vez nos oponemos más a aceptar la llegada de la muerte!

    Quizá, si desde edades tempranas nos enseñaran a naturalizarla y a convivir sanamente con ella, no llegaría el punto irracional de oponernos a lo que simplemente es: un acontecimiento más de la vida.

    Sensacional micro para pensar, Georges.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Enrique.
      Es verdad, nuestra sociedad no acepta la llegada de la muerte. Parecería que no estuviésemos demasiado convencidos de que después nos espera el Cielo. Yo la muerte no la veo tan terrible, al fin y al cabo es un instante que puede llegar a ser liberador, y la vejez con salud y bien llevada no es tan terrible. Pero la enfermedad y la decadencia, el hecho de ir perdiendo calidad de vida a cachos, eso realmente me da pavura.
      Como dices, es un tema para pensar. Pero poco.
      Un abrazo para ti.

      Eliminar
  11. Georges, por los adjetivos que el protagonista le dedica a la Dama de Negro, me parece que ansía acompañarla. Por el contrario, por los que le dedica a la Dama de Gris, teme volver a su lado.
    Cuando la salud no acompaña y no existe una calidad de vida, los ancianos pierden las ganas de vivir y desean que todo termine.
    Muy buen micro.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Entiendo perfectamente a los ancianos que junto con la calidad de vida pierden las ganas de vivir. Me resulta más difícil comprender a quienes, en esos casos, se aferran a un mendrugo de vida.
      Gracias por tu comentario, Pilar.
      Besos para ti.

      Eliminar
  12. Qué buena forma de narrar lo difícil que resulta vivir sin salud...
    Felicidades por el micro, Georges.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Gabriel, me alegra que la forma te haya gustado, aunque el tema no sea muy divertido.

      Un abrazo

      Eliminar
  13. ¡Qué me gusta tu relato, Georges! Me parece una genialidad la descripción de la muerte, en esa sublime primera parte, y la de la vejez en la segunda, que remata de forma magistral este imponente micro.
    ¡Enhorabuena!
    Un abrazo.
    Pablo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, Pablo! Me alegra que el micro te haya gustado, y gracias por tu comentario, aunque, como siempre, te pasas varios pueblos con tu generosidad.
      Un abrazo.

      Eliminar
  14. Hay veces en que la Dama de Gris no se deja avasallar.
    Un buen micro, Georges. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias. Plácido. Pienso que tampoco nosotros debemos dejarnos avasallar por ella. Si hay salud, lo mejor es ignorar a esa dama.
      Saludos.

      Eliminar
  15. Hola, Georges. Me parece una genial manera de relatar la historia de alguien que quiere dejar de luchar pero al que no le ha llegado ese día señalado en nuestro particular libro del destino. Nacemos con la cuenta atrás sobre nosotros con un cronómetro que nadie ve, pero que está ahí, ineludiblemente.
    Muy lindo, pese a tratar temas tristes como son la muerte y el deterioro que produce la vejez. Todo es contarlo así, bonito, tal y como lo has hecho tú. Maravilloso.

    Besitos, Georges.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu generoso comentario, María José.
      Indudablemente, el cronómetro está allí, pero creo que, salvo casos de enfermedad, tenemos, hasta cierto punto, la posibilidad de adelantarlo o atrasarlo y sobre todo, de decidir en qué estado físico llegamos a la meta.
      Besotes para ti.

      Eliminar
  16. Tu perfectamente escrito texto da para interrogarnos si pensaríamos lo mismo sobre la muerte ahora que cuando llegaramos, mañana, a viejos. Excepto los muy creyentes, creo que la mayoría, en caso de decrepitud o dependencia, preferiríamos la muerte y, así, evitar el sufrimiento. De todas formas, habría que verse en la situación. No se debe decir nunca que de esa agua no beberé. Me ha gustado, Georges. Saludos y suerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo actualmente lo tengo clarísimo, prefiero mil veces la muerte a la decadencia, pero como bien dices, habría que esperar a verse en la situación. O hay gente que piensa muy diferente a nosotros, o la cosa no debe ser tan simple como la vemos ahora, si no, no se explicaría cómo personas en estado lamentable se siguen aferrando a la vida.

      Gracias, Jesús.
      Saludos.

      Eliminar
  17. Muy bueno el micro. Me ha hecho meterme de lleno en la historia.
    Mucha suerte.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, María Jesús, me alegra que el micro te haya parecido bueno. No puedo decir que me alegre por haberte hecho meter de lleno en la historia. Éste es un tema que en general preferimos soslayar dejándolo pára más adelante. Para muuucho más adelante.
      Un cordial saludo.

      Eliminar
  18. Nos acercas un tema que tarde o temprano a todos nos va a tocar. Con suerte, convivir con "la dama de gris", envejecer, no tenemos otra opción, salvo que "la Dama de Negro" nos quiera llevar antes. Vivimos en unos tiempos que a base de medicación se alarga la vida de los mayores, hasta el exceso. Vemos en los geriátricos personas que son verdaderos vegetales, pero es muy complejo y delicado el asunto, tanto para los médicos como para las familias. Me ha gustado mucho tu idea de "las dos damas", ensalzando a la muerte con esas mayúsculas en contraposición a la vida, dándonos a entender la preferencia del protagonista de una sobre la otra. Muy buen micro, Georges. Felicidades y abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Juana. En realidad mi intención no era contraponer la muerte a la vida sino la muerte a la vejez y en especial a una vejez con deterioro de calidad de vida. Tú has puesto el ejemplo perfecto, el de los geriátricos, donde se ve claramente ese exceso en la prolongación de la vida. lo que me parece una crueldad para con los ancianos. Dejemos aparte la situación de los católicos que pueden vivir esos sufrimientos como penitencia que les será recompensada en el Cielo, pero en el caso de los no creyentes que muchas veces suplican por el fin de sus padecimientos –y lo he visto recientemente en una anciana a su hijo médico– veo como un sinsentido que los pobres viejos sean prisioneros de unas leyes que en pleno siglo XXI les privan de una muerte digna.

      Un abrazo para ti, Juana.

      Eliminar

Si no tienes cuenta, elige "Nombre/URL" en lugar de "Anónimo". ¡Gracias!