Condena perpetua

—Bailaré sobre tu tumba —le susurré.
—Eternamente —musitó moribundo.

Desde entonces suele aparecérseme, señala a quienes hablan conmigo y fallecen, retrasando mi muerte tantos años como les roba.

Ayer, desesperadamente solo, cumplí 40 años. Decidí suicidarme.

Hoy, condenadamente vivo, mi maldición amaneció prolongada por la muerte súbita de cuarenta neonatos.
Escrito por ¿?
Anónimo hasta noviembre

11 comentarios :

  1. Qué bueno no saber quiénes sois los que sois, es decir los que escribís. Sin saber quién eres, me parece una hallazgo de factura imperial este relato. Cómo se perpetúa esa condena eterna mediante una fórmula demoníaca que atrapa como Jumanji, aquel juego de la peli de Robin Willians.
    ¿Es posible aplaudir a un anónimo? Vaya pues el mío. Saludos también.

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    1. Ah, por cierto, sospecho que pudieras ser...lo anotaré y en noviembre lo comprobaré (jejej).

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    1. Me encanta esta historia. Tan original y creativa. Quizás ligeramente me recuerda a Dorian Gray, tan distinta pero rozando el argumento de la tuya. Aplausos.

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  3. Te propongo una solución: desentiérralo e incinérale.
    Un buen micro. Enhorabuena. Saludos

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  4. Una maldición que le condena a vivir eternamente a costa de los demás. Será bueno enterarse de quien es para no acercarse a él.
    Buen relato.
    Un abrazo, anónimo.

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  5. Una condena a perpetuidad en una vida que nunca se termina. Buen paralelismo en "desesperadamente solo" y "condenadamente vivo". Lo de "a grandes males grandes remedios no funciona en este caso, pues su intento de autoeliminación ha tenido consecuencias fatales.
    Un personaje condenado a una de las torturas más crueles que puede imaginarse.
    Un saludo

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  6. Cadena perpetua con la vida por una maldición. Vivir a costa de la vida de los demás tiene que pesar muuucho. Un castigo muy cruel... si se tienen principios. Tu protagonista parece que los tiene y lo está pagando caro.
    Me encanta!

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  7. El personaje de tu microcuento podría figurar entre los condenados de la mitología griega a castigos eternos –Prometeo, Sísifo, Tántalo, Ixión...-, así que ese personaje cruel que ha concebido tan espantosa condena no sé si estará emparentado con los dioses del Olimpo que ideaban tales castigos.
    Lo que sí tiene la historia es el vértigo infinito de la eternidad, la desesperación absoluta al no poder escapar del castigo al que el personaje ha sido condenado por esa amenaza que hizo de forma inconsecuente, lo cual recuerda también el infierno cristiano, en el que los pecadores sufrirán eternamente el castigo del fuego eterno por los pecados cometidos en esta vida.
    Así que la historia que es tan desasosegante y angustiosa es a la vez magnífica y muy original, y lo que nos hace respirar tranquilos es que sólo se trata del producto de una gran imaginación.
    Un abrazo.

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  8. Lo que más me gusta del relato, dejando de lado la angustia de la maldición que sufre el protagonsita, es la intriga que despierta sobre la relación que une a éste con el muerto.
    Saludos cordiales.

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  9. ¡Vaya poder el de ese muerto! Vivir eternamente, y más en esas condiciones, tiene que ser terrorífico. Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice y a quien se dice. Muy imaginativo e intrigante, Anónimo 1. Un abrazo.

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