Rasgos humanos

Tras el diagnóstico, enjugó las lágrimas de Marta con un paño de esperanza. Su propio llanto lo reservó a la soledad.

Desde que en ella se desvanecieron los recuerdos y mermaron los pasos, los días son eternos.

Amarla y desear su muerte al mismo tiempo, convulsionan cada día su corazón.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web
Anónimo hasta noviembre

6 comentarios :

  1. Un relato que llega al corazón. Las enfermedades que poco a poco deterioran a las personas son terribles. Si además esta persona es muy allegada nuestra. La situación se hace insoportable, no sabes que es mejor.
    Lo has contado perfectamente, escrito con sentimiento. Me ha gustado esa frase de "su propio llanto lo reservó a la soledad".
    Ben relato, me ha gustado.
    Un abrazo, anónimo.

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  2. Maria Galerna10/10/17 15:44

    Es así mismo. Ser fuertes por los que no pueden o se les olvidó.
    Y llorar en soledad, nunca mejor explicado.
    Un saludo.

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  3. Nada más humano que cuidar de quien más se quiere, sufrir con su situación irreversible. Nada más crudo que desear que ese sufrimiento acabe, el propio y el ajeno y, al mismo tiempo, no querer perder a esa persona.
    Duro, real y bien contado.
    Un saludo

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  4. La última frase encierra, según entiendo, la unidad de los contrarios que mueve las dinámicas internas de la vida. Para ganarte, perderte, que diría la gran mística del alma, Teresa de Jesús.
    Profunda contradicción, apreciado anónimo/a.

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  5. Sentimientos encontrados cuando se ama alguien y queremos evitar sufrimientos.
    Lo has expresado con mucho realismo.

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  6. Un micro duro. Una enfermedad dolorosa y mortal lleva a veces a desear que todo acabe pronto. Saludos

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