La muerte del poeta

Diecisiete semanas y tres días sin escribir una sola línea.

La primera luz de la mañana iluminó el cuerpo lleno de vida que descansaba a su lado. Paz, por fin. Por primera vez sentía que todo encajaba.

El lunes llamaría para aceptar el trabajo en el almacén de su hermano.
Escrito por Ignatius Tercero

Al pie de la letra

Se pasaba el día en las nubes. Las modelaba a su antojo, construyendo castillos en el aire. Pero no tenía un pelo de tonto: las burlas no le hacían mella, las cogía todas al vuelo.

Desde el diluvio ya no toca tierra. Sabe que todos iban con pies de plomo.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Todos vuelven

Me fui cuando tenía 28 años ilusionado por un mañana mejor. Pero el mañana no llegó en la forma soñada.

En mi exilio voluntario lagrimeaba cuando escuchaba "Todos vuelven", hermosa composición de César Miró.

Ahora, cuatro décadas después, estoy de vuelta reencontrándome con mis raíces, que jamás perdí. ¡Todos volvemos!
Escrito por LM

Gestación

Mezcle dos cuerpos, agítelos bien en una cama o donde le apetezca, déjelos sudar. Si en alguno se forma una burbuja póngala a reposar en una fuente, por nueve meses: obtendrá una gota de luz. Si le gusta el resultado y quiere más, espere cuarenta días y repita el procedimiento.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

Sacudida

Enormes piedras cayeron de las paredes que un día protegieron a la antigua ciudad. La tierra, de nueva cuenta, les había recordado a los mortales que estaba más viva que nunca. Al colarse entre los escombros, los primeros rayos de sol anunciaban que, tal vez, no todo se había perdido...
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook

La marca

Muchos niños han tenido la ingrata sorpresa de encontrar a sus progenitores en pleno acto amoroso. Algunos han tenido el infortunio de ser testigos de alguna infidelidad. Pero sólo José Eutanasio sorprendió a su madre besando la marca en el trasero de uno que era mitad hombre y mitad cabra.
Escrito por Andrés Galindo - Web

16 de noviembre de 2117

Como establecía el contrato, lo descriogenizaron el 16 de noviembre de 2117. Una vez recuperado, se reunió con el director de CryoNix, que le dio la mala noticia: todavía no había cura para su enfermedad. Sin embargo, volverían a criogenizarlo si pagaba un suplemento de quinientos mil millones de yuanes.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Muero de amor

Y salí corriendo a la calle. Descalza. Miré a ambos lados de la calle pero ya no estabas. Aún sentía el aroma de tu piel en mi piel. Volví a casa llorando. ¡No puede ser! Eres lo mejor que ha pasado en mi vida. Y allí estás. Sonriendo. Te amo.
Escrito por Marola

Tu muerte, mi vida

Todo está lleno de luz y alegría a pesar de ser nuestro aniversario, que hoy por primera vez no vamos a celebrar. O quizás sí.

Tú lo celebrarás allí donde estés, muriendo tu muerte. Yo brindaré por ambos en nuestra casa, afortunadamente sola, donde por fin podré vivir mi vida.
Escrito por Mª Asunción Buendía - Web

La gota que colma el vaso

Gema, el tiempo es el fenómeno más democrático que existe, todos tenemos 24 horas cada 24 horas, y en ellas hacemos lo que consideramos oportuno. Dime que no te apetece tomarte una cerveza conmigo o que no te gusto, pero deja ya de repetirme eso de que no tienes tiempo.
Escrito por Aurora Baeza

El amor y el cielo

Le dije: "Te amo, cielo mío". Esa misma noche floreció mi cama con sus gemidos. Dos meses después le dije: "Perdóname, ya no te quiero". No dijo nada, pero me hizo libre. Ella duerme en mi lecho, yo bajo un cielo de estrellas, —a veces nubes—, y gime el viento...
Escrito por Nicolás Puente

No era abrigo para mí

Por fin te compré, abrigo pedante que me mirabas con desprecio desde el escaparate, presumiendo de que no eras para mí. Te has comido mis ahorros, pero juro que no me harás sufrir más. Las tijeras del pescado me están guiñando su ojazo hueco. Ven, guapo, que te las presento...
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Paseo nocturno

Soy robusto, de facciones gruesas, tez color resentimiento, pelo ralo enmarañado bajo la cachucha... Pero, no sé por qué, al verla vieja, rancia, de pasos taciturnos, decidí cambiar de rumbo, apurar el paso y bajar de la acera.

¿Será que me sentí intimidado por su figura y su atuendo espectral?
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Salida de la fábrica

Cada vez que salía a la calle volvía a respirar el aire fresco mientras sentía una invasión de libertad capaz de hacerlo creerse superior al resto. Era salir del infierno, se decía todas las tardes. Libre del infierno. No le importaba saber cuántas horas le faltaban para volver a él.
Escrito por Luis Ignacio Muñoz - Facebook

Un hombre

En el Centro de Quito vive un hombre; todos aseguran que está loco. Al atardecer, deambula solo perdonando ojos esquivos, encontrando la forma de cruzar su sonrisa en aquel camino. De esa boca rota está por saltar un corazón de hojalata y de sus precipitados latidos grita una cordura rota.
Escrito por María Inés Salazar - Twitter

El apagón

Una noche más. Pulsa el interruptor y en un suspiro: la muerte de Elisa, la boda de los chicos, el traslado de piso, su delicioso viaje de novios...

Hoy, en el periódico, informan de que se ha encontrado un cadáver tras haber permanecido encendida, tres años, la luz su salón.
Escrito por Smokey pisó la raya

Nada y todo

Postración, nuca, frío metálico, espasmo, detonación, estallido, humo, vacío, nada. Una cabeza volada más y una menos.

Zigzaguea la sierpe entre las piedras manchadas de sangre. Lengua bífida se desliza entre las primeras páginas. Rúbrica de tinta roja.

Lágrimas, peticiones, hoyo, olvido.

Marisco descabezado, vuelo de corchos, explosión de champán.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Caperucita Roja

—¿Dónde vas Caperucita?
—Buscando El Destino.
—¿Quieres que te acompañe a casa de la abuela?

Golosa me pide.

—¡Dame un beso!

Pero no es así el cuento: ¿qué hace una niña, de caperuza roja, con esos dientes tan afilados, relamiéndose de gula con la sangre que mana de mi cuello?
Escrito por Carmen Hinojal

Dies irae

Pese a sus proporciones bíblicas, el valle parecía desbordado, pero la carne continuaba tomando cuerpo en las almas errantes. El abogado del diablo y el de las causas perdidas intercambiaban estrategias, mientras los arrepentidos tardíos se flagelaban compulsivamente. Entonces se abrió el cielo, tronó la palabra y todo quedó sentenciado.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Obligado olvido

La primera vez que se marchó lo hizo una tarde de abril mientras comíamos en familia. Fueron tan sólo unos segundos en los que se fue a por más arroz y regresó perdida en una casa desconocida. Hoy, apenas dura con nosotros algunos momentos, momentos en los que olvida olvidar.
Escrito por J. Tremico - Twitter

Tabú

Ana cumplía a rajatabla su rutina diaria: jugar a la rayuela con las palabras. Necesitaba sinónimos para sortear aquellas que para ella eran tabú. Le ocasionaban ataques de ansiedad. Para todos eran normales, pero ella las percibía como insultos.

Desde que sobrevivió a un accidente de tren, ya dice "freno".
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Web

Anzuelo

Se presentó para recibir su premio, con su corbata nueva y chispas de luz en los ojos. Había participado en muchos concursos de cuentos y esta vez se reconocía su talento. "Lléveselo, es él", dijo su personaje asesinado de mil maneras. Bob, su policía inventado, le había tendido una trampa.
Escrito por Lucía Flores

El despertar

Confesaba ser una soñadora. En realidad, una soñadora despierta, acosada por el insomnio que mutaba las madrugadas en realidades paralelas que se desvanecían al alba.

Una noche notó que alguien besaba su nuca y acariciaba sus cabellos. Tan placentera sensación le permitía flotar entre las sábanas, hasta naufragar: vivía sola.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Equi-vocaciones

Doña Lourdes explicó ayer que los trapecios son cuadrados encogidos de hombros, en continua muestra de ignorancia, cuando no triángulos talados, circunstancia esta que hacían saber, enfáticamente, en cuanto tenían ocasión...

Aún podía leerse en la pizarra la fórmula de don Jacinto: 2 cuartetos + 2 tercetos = 1 soneto.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Visita inesperada (II)

Genaro le empujó lenta pero enérgicamente hasta la puerta, le entregó la guadaña y volvió a repetirle:
—Mira, no te lo digo más veces, ahí tienes el prado a medio segar y nosotros tenemos que bajar al pueblo.

«Maldito mundo rural», pensó Andrés.

Y se alejó con su desgana habitual.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile
Parte I | Parte II

Apariencias

El vecino declarará que M. era muy majo y nunca le haría daño a nadie, que siempre saludaba. Eso será mañana. Hoy M., como si nada hubiera ocurrido, frota a su hijo la parte dolorida mientras recita «sana, sana, culito de rana, si no te curas hoy te morirás mañana».
Escrito por Lluís T.

Desesperanza

Despojados de aquella luminosa esperanza, huérfanos de aquella anhelada algarabía, los días no amanecen.

En el jardín, el viento mece los columpios herrumbrados por la lluvia y el tiempo. El vacío instalado en sus asientos hace que el silencio chirríe estridente, llorando la ausencia de aquellos niños que nunca llegaron.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Mentiras piadosas

Barrachina entró tosiendo en la consulta.

—Dígame la verdad, doctor —dijo con semblante serio.

El galeno fue piadoso. Le diagnosticó un cáncer de pulmón, pero también le confesó que la esperanza es lo último que se pierde.

Y ahí sí que le mintió. Lo último que perdió fue la vida.
Escrito por Josep Sebastián - Web

Tú. Yo

Todos decían que eras necesaria, pero para mí fuiste un estorbo. Un día te ataqué lleno de ira, a golpes de pico. Todo se desplomó sobre ambos.

Tú, cascotes; yo, desecho.

Comprendí que estábamos condenados a terminar juntos. Al menos, ya nunca volverás a arañar mi coche, columna de garaje.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Esas estupideces

Es estúpido echar de menos a quien se acaba de marchar. ¿Por qué echar en falta cuando todavía tienes en la nariz su olor y en tus ojos, su imagen?

Alma mira a su enfurruñada nieta con amor. Imposible enseñar a multiplicar cuando todavía no se ha aprendido a sumar.
Escrito por Amelia

Sueño de tronos

El rey aparece ante el artista dormido. La atroz historia que narra no es creíble ni en pesadilla nocturna.

Al amanecer en Quinta del Sordo, sobre fondo negro, Francisco pintará al rey Saturno devorando a su hijo para evitar así ser destronado, como el propio monarca destronó a su padre.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Filia

A pesar de la diferencia de edad y de que para ambos era la primera vez, fue un encuentro feliz. La niña sonrió al verle y aceptó sus caricias de padre inexperto. Dentro de quince días, en la próxima visita, habrá cumplido tres meses. Él, su primer año de condena.
Escrito por Manuel Bocanegra

Física cuántica para principiantes

El gato de Schrödinger molestaba al físico que, irritado, lo ató con unas supercuerdas, lo metió en el bolsón de Higgs y lo arrojó a un agujero negro. Pero no sirvió de nada, porque el minino, especialista en saltos cuánticos, siguió burlándose de él, e importunándolo, desde un universo paralelo.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Camionero feliz

Carlos me acompañó casi toda la noche, aunque tenía que madrugar para viajar con su padre en el camión. Le aconsejé que durmiera durante el trayecto, pero pensó que no sería correcto por su parte. Sin duda, su progenitor le mostraba el camino para llegar al mejor destino: la felicidad.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Las señoritas de la calle de Avinyó

Cuando abrió la ventana, descubrió incrédulo cómo el mundo aparecía roto, hecho añicos. El sol se le presentaba fragmentado, cual vidriera catedralicia. A la luna, por la noche, le pasaba algo idéntico. 

Pablo acudió, excitado, a su estudio para reflejar en un lienzo el que ya sería su nuevo mirar.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Olfato y tacto

El verano estaba resultando muy caluroso pero allí corría la brisa marina.

—Dame la mano, vamos a subir al puente de madera. Mira, el mar. Ahora respira hondo, siente su aroma.

—¡Ummm!

Lo guardó en su memoria y nunca olvidó aquel olor, ni tampoco la mano que allí la condujo.
Escrito por SnowThomas

Oscura y atrayente obsesión

Allí vería llegar el tren y tendría tiempo para tumbarse sobre las vías.

Apareció a lo lejos y se acercó hasta los raíles. El tren tronó a su paso. Todo vibró dentro y fuera de su cuerpo como las cuerdas de una guitarra.

Faltó un paso más. Tal vez mañana.
Escrito por Galilea - Twitter

Lo que son las cosas

Yo sabía que algo no me estaba sentando bien. Un día decidí ir al médico, y me hicieron unas pruebas.

Resultado: soy intolerante a la lactosa. Soy intolerante a la lactosa y a los refrescos. En cambio, lo que son las cosas, soy tolerante al alcohol y a los medicamentos.
Escrito por Manuel A. V.

Inocencia

¿Sabes?, desde que nos intercambiamos de cama para dormir, estoy muy contenta. Ahora papá siempre viene a darme las buenas noches. Me llama princesa. Dice que lo que hacemos es un secreto entre los dos y que no le cuente nada a mamá.

Todo me ocurre como antes a ti.
Escrito por Javier Puchades - Web

Alma cándida

¿Oyes los tambores? Son del bosque furtivo; advierte a sus criaturas que va a borrar el camino del olvido y, si no regresas a tiempo, te quedarás en este lado para siempre. Vagarás por la senda de los remordimientos, sin llegar nunca al final, allí donde enterraste mis mortajas. Creo.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Fueron felices

En una estancia lejana, hace unos años. Una pareja paseaba en un parque cercano, eran unos adolescentes, se enamoraron en verano. El tiempo pasó, los momentos fueron aprovechados. Sus madres dijeron: "¿Hijos, habéis memorizado el pasado?".

Se sienten tan felices. Lo celebran comiendo perdices. Pero cada uno por su lado.
Escrito por Eugenio Medié Ballesteros

Pensamientos fugaces

Mientras masticaba aquel chicle que había encontrado en el fondo de un pantalón vaquero empecé a recordar mi época colegial. Una época donde no existían las prisas, ni los problemas, ni las dudas ni las preocupaciones. Unos años en los que lo importante era aprender y lo más difícil saber.
Escrito por Elena

Saludos a mis padres

Recordé satisfacciones, saludar a mis padres telefónicamente, luego acercarme para hacerlo en persona. Importante para mi bienestar verlos, saber cómo están, ayudar, la acogida, reciprocidad. Ya no están conmigo.

Ahora saludo a personas cercanas, que aceptan mi saludo con aprecio, valoración, reciprocidad como señal de respuesta.

Así las cosas...
Escrito por Ángel Guillermo Ruiz Guerrero

Arrepentimiento

Quisiera saber si te ha llegado mi última carta, Luís. Espero que no sea así. Te la envié en un momento de ofuscación.

Quiero que sepas que te sigo queriendo. Al enviártela me dejé llevar por los celos, pues creía que me engañabas con quien resultó ser tu hermana pequeña.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Ella

Su mirada iluminó el universo y, en ese mágico instante, nuestros sentidos ahuyentaron la bruma que nos separaba del contacto. Luego, se puso a recomponer los pedazos rotos de mi vida. Su sonrisa curó los del pasado, su boca despertó los del presente, y sus manos dibujaron los del futuro.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Ni de pensamiento

Al llegar a la última puerta, un funcionario (¿o funcionaria?) le entrega los formularios que debe rellenar. Todo bien, hasta la novena hoja. Sabe que tiene que declarar toda la verdad, pero aquellos pensamientos eran su secreto. Eso creía él, al menos.

Tras la nube, Pedro niega con la cabeza.
Escrito por Pepe Sanchís

Arte efímero

Por la playa camina un viejo muy bronceado. Lleva en la mano un bastón y de vez en cuando se inclina sobre la arena y dibuja peces. Cuando se aleja tomo asiento al lado de las representaciones y espero hasta que sube la marea. Desaparecen y también la firma: Picasso.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Persona

Te odio. Has vuelto para recordarme que no me merezco nada de lo que soy. Ahí sigues, escrutándome hierático; inmerso siempre en ese repugnante rencor que muestras en cada mirada. Yo no quiero ser como tú. Por eso, uno de los dos ha de morir. Tú eliges quién, maldito yo.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Las Guerras del Martillo: Nunca te fíes de un humano (III)

Sellaron con runas de ocultamiento enano, cámaras con niños, mujeres y tesoros.

—¡Endemoniados humanos! —farfullaba Varek Barbafuego.

Dos enormes rata-ogro destrozaban un acceso subterráneo a la fortaleza. Enfrente, 500 rompehierros esperaban la orden de Varek, la deseaban.

—Hoy entraremos en el libro de los agravios. ¡¡A la carga!! ¡¡Por Grugni!!
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV

¡Muere!

El planteamiento no resultó sencillo... o quizá, sí; sencillísimo: casi sin proponérmelo ya había logrado captar su atención y distraerlo del antídoto que otra mano le tendía.

A él solo le quedaban segundos de vida... Iba a morir leyendo lo que le escribía, en cuanto llegara a la palabra cincuenta.
Escrito por Carlos León - Web

Predicciones

Yo te aseguro que vendrá. Os sonreiréis y él extenderá los brazos para darte un apretado abrazo. Luego, cogidos de la mano, pasearéis y compartiréis tantos recuerdos vividos juntos. Sin reproches... Mira, ¡por ahí viene!

—Ya me estabas tardando... ¡Te voy a rajar, cabronazo! Ahora vamos a arreglar cuentas...
Escrito por María José Viz Blanco

La soledad (III)

Invitaba al teatro, planificaba los fines de semana, organizaba fiestas, mezclaba grupos de amigos, ayudaba a encontrar trabajo... Hasta que un día se cansó de tirar del carro. Esperó un fin de semana, otro, otro y otro y nunca sonó el teléfono. Solo quedó una amistad, que le pidió dinero.
Escrito por Iñaki Ferreras
Parte I | Parte II | Parte III

Despertares

El despertador me apea de un sueño al que quisiera volver. Sin abrir los ojos, gozo el leve perfume que me llega de su lado de la cama y mi mano busca su cuerpo, lo hace lentamente, tratando, como cada mañana, de prolongar unos instantes la terca y vana ilusión.
Escrito por Georges

Querida Roxanne:

Desde que te recuerdo, se yerguen oleajes de sangre sobre mis cicatrices, al batirme en duelo cada noche contra el desaliento, de albergarte etérea, desnuda de matices.

Puede que algún día inimaginablemente triste, ya vencido por el tiempo, deje de contestar a las cartas de amor que nunca me escribiste.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

Roberto y Mabel VI

—Los que al tocar una melodía se creen Charly García, son los mismos que "descansan" en La Feliz. Debería llamarse La Triste porque amontona gente conforme con quince días de vacaciones por trescientos explotados. Menos mal que existís, vos —le dijo Mabel a Juan que, apresurado, se levantaba los pantalones.
Escrito por Priscila Pry
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