Venganza fría, casi helada

Envidio a Germán desde niño; yo era un neutrón orbitando su universo.

Pero el tiempo me ha insuflado valor, abandono su arrogante firmamento. Empujo su silla de ruedas y la posiciono para que no pierda detalle de cómo le tiro los tejos a Lily, la octogenaria más bella del geriátrico.
Escrito por Salavador Esteve

Clown

Aquel traje me sentaba bien. Los colores coordinaban de manera natural.Tal vez el rojo debiera ser un poco más intenso, más "encarnado"...

Afortunadamente, tras la función, ese pequeño desajuste cromático lo solucioné en cuanto acabé de acompañar al aparcamiento a la de la tercera fila de la grada par.
Escrito por Rafael Domingo - Twitter

Inocencia

Soy la hiedra que se enreda sobre la sombra del círculo de tiza devorado por las pisadas del gigante. No llores más, niña, y agárrate fuerte a mis raíces. Te armaré dos alas de hojas verdes y el tiempo te arrastrará hasta el lugar en el que nacen las hadas.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Performance

El amor es audaz: ata una cuerda entre dos corazones y hace una demostración de equilibrismo, mientras ambos palpitan al mismo ritmo. Tan pronto uno baja la intensidad el otro deshace el nudo y el intrépido funambulista cae, transformado en cazador. Entonces atrapa a otros ingenuos, para continuar su acto.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

Esclavizados

Recordaba conversaciones con sus padres sobre su futuro: "Conseguir un buen trabajo es la clave". 

Ahora aquellos tiempos quedaban lejos, su vida era fácil. Lo había conseguido. Gozaba de toda clase de caprichos, ninguna obligación le atenazaba.

Pero la mascota cibernética era un humano domesticado por el cíborg más avanzado.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Hormiguero

Habría sido mejor que aquella noche no comiera ese delicioso y somnífero postre de leche y miel; las hormigas se hubieran abstenido de buscar refugio en su boca, en sus fosas nasales y en sus oídos. Apenas alcanzó a despertar para sentir el tropel martirizando el interior de su cabeza.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Acogedora ocupación

—Ya estamos con lo de la propiedad privada. Tráguese las llaves si le apetece. No hay escrituras que valgan, amigo mío. A saber lo que le habrán dicho por ahí. Sea buen chico y quítese cuanto antes ese pijama lleno de casitas con jardincitos. Podemos hacerle sitio en la cama.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Vendedor de espejismos

Compré la lámpara convencido por la palabrería del comerciante de antigüedades cuya apariencia me alcanzó a hacer pensar que lo habían sacado de la lámpara antes de ser su vendedor. Y era cierto. Apenas le acabé de entregar el dinero se desvaneció frente a mí. La lámpara también parecía real.
Escrito por Luis Ignacio Muñoz - Facebook

Visita inesperada (III)

Manejaba la guadaña con pericia, maldecía el campo, el terruño y la familia. "Cualquier día me harto y no me verán más el pelo".

A su lado, levitando, estaba Ella. "Quieren evitarme e ignoran que el poder es mío, el autor no te salvará otras vez; Andrés, es tu turno".
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile
Parte I | Parte II | Parte III

Ruan, 1856

Se oyen unos tacones en la calle del Gros Horlage. Varias cabezas se giran. Los bajos de un sugerente vestido negro acarician el adoquinado. Escandalizados, los paseantes llaman a un gendarme, que se acerca presuroso.

—¿No le da vergüenza? ¡Deténgase! —ordena el policía.
—Déjeme —le dice Flaubert—. Soy Madame Bovary.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Los recién casados

Julia nunca ha visto un hombre desnudo. Con dedos trémulos de miedo y de pudor, deshace con torpeza su trenza nupcial. En la alcoba contigua le espera el hijo del herrero (su esposo ya, qué extraño suena). Pedro espera y se desviste con dedos trémulos de miedo y de deseo.
Escrito por Aurora Baeza

El muro

Venían de un lugar cercano. Ondulándose por los escorzos de las rocas. Entre una maraña escamosa quedaron atrapadas: el Muro Trenzado. Tras de él, la tierra fértil las esperaba. Muchas perecieron. Pero la masa envolvió el cuerpo de los guardianes. La unión de cientos de hormigas engulló a las serpientes.
Escrito por Carmen Hinojal

¡Que alguien rescate a Rapunzel!

Sintió un aliento cálido sobre sus párpados cerrados mientras unos dedos fantasmales recorrían juguetones su piel desnuda. Como cada amanecer, la inundaba de placer.

De repente, oyó el traqueteo de una armadura en la distancia y corrió a cortarse el pelo. No estaba preparada para despedirse de su amante translúcido.
Escrito por R. Clift

Desde la azotea

Se arrojó al vacío y chocó contra el suelo. Justo antes del impacto se dio cuenta de que dormía en aquella cama de hospital. Su única movilidad seguía siendo la de sus párpados pero disfrutó, durante una centésima de segundo, de la liberadora caricia de la muerte sobre su cuerpo.
Escrito por Sandra Sánchez - Web

Detalles

Comprobó con meticulosidad que toda la casa estuviera en orden. Dio un último vistazo a su alrededor. Suspiró satisfecho. No se le había escapado ningún detalle. Luego subió.

Tras derribar la silla con el pie y mientras el nudo se le clavaba en la garganta, recordó que siempre odió balancearse.
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Web

Hora de las brujas en el parque

Pronto irán apareciendo el coco y los fantasmas, vagando entre vampiros, licántropos, ratas, búhos y demás especies nocturnas. Pálidos como muertos, Nono y Clara aguardan sentados en un banco. Ella, temblando y con la moquita en la nariz. Él, apretando un mugriento billete, para cuando llegue el hombre del saco.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Asesinato al anochecer

Con la piel amarillo lodoso; media mirada por vacío del ojo izquierdo, y arrinconado por sus extremidades sin articular, olvidé las noches de caricias y abrazos.

Fijándome en los soldados muertos, de un plástico hice su féretro depositándolo en el furgón de basuras, con una etiqueta:

Muerte digna, Teddy Bear.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Maternidad frustrada

Cuando llegaron los gemelos a mi vida ya noté que nunca se llevarían bien. Ahora, tras cuatro años juntos, ¡siguen sin dirigirse la palabra!

La enfermera sonríe y los esconde. Me dice al oído: "No se enfade señora, ahora viene el doctor". Sabe lo poco que le gustan los muñecos.
Escrito por Yoya M. Alonso

Notas rotas

Adoraban oírle cantar y él les complacía feliz, incapaz de revelarles que cada nota que emitía le robaba un trocito de voz. Vivió compartiendo su música hasta el día en que sus cuerdas vocales se rasgaron, enmudeciéndole para siempre. Indignados, le echaron del pueblo: ¿para qué sirve un cantante mudo?
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Impacto

¿Cómo mis finos dedos rozarán su espalda en los días fríos ahuyentando su tristeza más allá de esta habitación? Ahora voy aprendiendo, quizá deba presionar aquí, dar un masaje debajo de la vértebra. Intento devolverle la sensibilidad, la sensación del sentir.

Aquel maldito cruce. Aquel coche impactando en su cuerpo.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

Póker de ases

Este divorcio será una ruina. ¡Si hubiera aprendido a jugar al póker antes!

Ahora, perfectamente alineadas de menor a mayor, las jugadas comienzan a asomar por su cabeza: parejas, dobles parejas, tríos...

En una mezcla de orgullo e ingenuidad, la Reina de Corazones, grita encolerizada: "¡Que le corten la cabeza!".
Escrito por Smokey pisó la raya

Cada mosca tiene su sombra

Una mosca zumbona revoloteaba ante un brillante y pulido espejo y, tras una concienzuda labor de reconocimiento, se posó con narcisista estupefacción, pasmada ante la perfecta simetría entre la realidad y su reflejo. Pero tan poética veleidad se convirtió en irrenunciable tentación para la prosaica avidez de una astuta araña.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Por aburrimiento

"No tenía otra cosa mejor que hacer", declaró impávido tras su detención.

Las pingües rentas paternas heredadas le permitieron disponer de todo el tiempo libre del mundo. Sus cada vez más habituales salidas nocturnas acabaron siendo su único pasatiempo. Ante la jueza, añadió: "¡Me aburría soberanamente! Ellas eran mi entretenimiento".
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Postureo

No me gusta desayunar aguacate, ni llevar tacón alto con los vaqueros, ni correr por el parque, ni la dieta vegana a base de ensaladas multicolores, ni tan siquiera los gatos.

Me paso el día haciendo cosas que no me gustan, pero mi Instagram es la envidia de mis amigas.
Escrito por Asun Paredes - Web

Consciente de la realidad

Viéndose a sí mismo tumbado en el sofá, dormía un sueño del que era consciente, pero siendo incapaz de despertarse. Su gato pasó indiferente junto a su cuerpo inmóvil, llegando hasta donde él, contemplaba la escena. Sus ojos color miel se clavaron en los suyos. Entonces entendió y sintió frío.
Escrito por Galilea - Twitter

Compañía

Ella ya no aguarda despierta cuando llego por la noche. Convertía cada encuentro en una sorpresa. Simulaba huir, yo fingía perseguirla.

Mi descuido propició su tragedia. Cuando la descubrí todavía se movía, solo pude acompañarla en sus últimos instantes.

Debo adoptar otra cucaracha cuanto antes. Esta vez no la pisaré.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Los juanes

Siempre se felicitaban para su santo. Lo tenían muy fácil, los dos se llaman Juan.

Hace dos años que no se felicitan, han pasado cosas que los han convertido en extraños y ninguno quiere dar el paso.

La única distancia entre ambos son 350 km. La solución, un fuerte abrazo.
Escrito por SnowThomas

Interpretación infantil

Tras la misa de doce, esperó a la puerta de la iglesia. Por fin vio salir al cura con su negra sotana. El mismo que en el confesionario, le había formulado preguntas demasiado íntimas.

Sintiéndose ya libre de pecado, le tiró una piedra. Las siguientes fueron arrojadas por sus amigos.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Juntas para siempre

Se despidió con un "hasta mañana, mamá" y un último beso a través de la vítrea barrera.

En su regreso, rememoró momentos felices de sus escasos años junto a ella. Luego, una densa sombra se instaló en su memoria. Amanecía tímidamente cuando sobrevoló el poblado panteón de su familia materna.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Tachón

¡Qué emoción! Una nueva civilización se inscribe hoy en el registro dorado de especies evolucionadas. ¿Cómo se denomina esta especie? Humana. ¿Son capaces de producir alimentos para todos? Sí, consumen una parte y el resto lo tiran mientras muchos mueren de hambre...

Cogió el bolígrafo rojo e hizo un tachón.
Escrito por Rafael Gómez Navarro

La primera vez

Las manos le temblaban, el corazón le iba a mil por hora, los nervios casi podían con ella... Pero estaba decidida, hoy era el día, este era el momento, ya no había vuelta atrás. Hoy dejaría atrás sus miedos y enfrentaría su pasión...

Hoy empezó a escribir su primer relato.
Escrito por Paty N

Darse de baja

—Entregue el formulario C1 en la mesa A y el formulario O5 por e-mail. Adjunte fotocopia del DNI, dos facturas y tres fotos de carnet.

—¡Yo solo quiero darme de baja!

—Entonces rellene el impreso X y también necesitaremos una muestra de su ADN. Buenos días. ¡Siguiente!
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

Vida sexual

Le digo que hace cinco días que no hacemos el amor. Me responde: "Pues eso tampoco es tanto tiempo". Así que me doy una vuelta por el techo, me detengo, me froto las patas delanteras y pienso con resignación: "Este idiota no debe de saber que apenas vivimos un mes".
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Abandonado

Lo habían dejado amarrado a la silla al lado del contenedor, junto a un armario desvencijado y un viejo colchón. Su mirada de cachorro abandonado me conmovió tanto que decidí traerlo con nosotros. A ver cómo le digo a mi mujer que, desde hoy, tendremos otro abuelo más en casa.
Escrito por Manuel Bocanegra

El concierto

La plaza estaba desierta, la noche empezaba a helar. Siéntate y escuchemos este concierto que suena para nosotros, dijiste. Allí, extraños y únicos, unidos por la silenciosa música, vibró nuestra particular Oda a la Alegría. Muda melodía que selló nuestros corazones.

Aún suena en mis oídos cuando miro tus ojos.
Escrito por Ana Muñoz Cubero - Web

Se busca

Smith* la abrazó mientras ella daba su último aliento.

*Nombre falso. Es un asesino peligroso que desposa a solteronas ricas y las envenena para heredar sus fortunas. Coloca nanorrelatos horribles, como el de arriba, bajo sus almohadas. Se gratificará a quien pueda dejarnos algún comentario con pistas sobre su identidad.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Reminiscencias

Quiero bajarme de este carrusel. Solo el insomnio y los recuerdos me acompañan cada amanecer. Entonces deseo volar de aquí y así ser capaz de olvidar su mirada, su sonrisa, el aroma de su piel... incluso, dejar de escuchar ese runrún silencioso de su coche de juguete golpeando mis pies.
Escrito por Javier Puchades - Web

Odiseo

Regresé a buscarte tras años de ausencia. Mis pies volaron hasta las puertas de tu casa, allí donde nos juramos amor eterno, pero sólo hallé un shopping y una orgía desenfrenada de consumo mancillando nuestros recuerdos.

Volví a mis mares, al eterno exilio. Ya no quise luchar por ti, Penélope.
Escrito por Víctor Maldonado - Twitter

Madre

Me quisiste hasta la muerte. Te quise hasta morirme de pena. La profunda herida nunca curará. Cierro los ojos y te veo observarme. Me besas: "¡Buenas noches!". Me levanto y me preparas el desayuno. Me deseas buen trabajo. Vuelvo a casa y lloro. Te has ido. Pero volverás en conciencia.
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

Parvulitos

Se negó a hacer el dictado y le castigaron a escribirlo cien veces.

Cuando al final de la clase el maestro recogió la plana y leyó en cada una de las líneas "mi mamá no me ama, yo amo a mi mamá", llamó a su madre, pero esta no acudió.
Escrito por Crispín - Web

Cara y cruz

Trabajador ejemplar, de los que ya quedan pocos. Cada día recibe elogios por la tarea bien cumplida. Amigo de sus amigos, solidario en todas las causas. Una conducta intachable. Siempre sonriente en las fotos, el primero en proponer un brindis.

En casa tiemblan cuando la llave rasca en la cerradura.
Escrito por Maest

Promesas rotas

Hundida en la profundidad de sus sentimientos, yace acurrucada entre las sábanas. Aquellas que un día albergaron promesas de amor. Ruido de llaves, automáticamente su ya escarmentado cuerpo comienza a temblar, corre a vestirse, entre lágrimas. Comienza de nuevo la pesadilla. Gritos, golpes, súplicas. Una única frase: "No vuelvas a pegarme".
Escrito por Luna Negra

Cenicienta

Esperó hasta que el ruido del carruaje de sus hermanas se perdió en la noche. Tardarían en volver. Sigilosamente encendió las velas, extendió la manta frente al calor de la chimenea y abrió, como cada semana, una botella del mejor cava de la bodega. Entonces dejó entrar a su amante.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Su párvula boca

Os reventaré las narices y los dientes con cien piedras. Apretaré vuestros cuellos hasta quebrarlos y os abriré el vientre a patadas. Llenaré vuestras bocazas con vuestros inmundos corazones supurantes. Me tragaré vuestros ojos y los cagaré sobre la abuela. Os quemaré...

—¡Mírala, cariño! Nuestra princesita. Despertémosla, son las ocho.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Happy birthday

Sin ningún invitado, madre e hijo celebran el cumpleaños de Miguelín. Felisa no acepta que nadie le diga que ha malcriado a su niño.

—Sopla, chiquitín, pide un deseo.

Y enseguida aparta las dos velitas de números que han quedado apagadas sobre el pastel. Primero el cinco. Luego el cero.
Escrito por Pepe Sanchís

Vuela

Los columpios se balanceaban acercándonos. El vaivén y la velocidad aumentaban.

"¡Vuela, pajarito!", le susurré en nuestra última actuación de acrobacia, mientras él se soltaba de la barra, estiraba las manos y yo retiraba las mías y lo veía caer.

Abajo, se oyó el llanto de la ayudante del mago.
Escrito por María Galerna

Suceso paranormal

Anochecía. Regresaba a casa, abrumada por mis problemas laborales. De pronto, adiviné un objeto, entre las sombras de la incipiente noche. Agudizando la vista, comprobé que era un cochecito de bebé, vacío. ¿Qué habría ocurrido? Algo terrible, seguro. Pero un bebé apareció gateando y, detrás, una mujer. ¡Adiós al misterio!
Escrito por María José Viz Blanco

Las Guerras del Martillo: Señores de la descomposición (IV)

Al vidente gris no le importaba contribuir a la gran guerra, ni los planes secretos del Conde Elector. Sólo ansiaba alcanzar una elevada posición en el consejo de los 13. La distracción de la puerta había servido para acceder por los corredores skaven.

Pronto el clan pestilens infectaría ese territorio.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV | Parte V

Orgullo herido

La ilusión hecha unos zorros le devolvía su imagen ajada, con una mueca de desdén, mientras su boca repetía sin convicción: "Seguro que lo conseguiré la próxima vez".

Regresó a casa cabizbaja, lamiendo su orgullo herido, mientras rememoraba el desastroso examen y, pesarosa, recordaba al estricto examinador de la DGT.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Una historia

Era un amor imposible. Yo era mucho mayor y ella tenía marido.

Cuando él desapareció, una pasión irrefenable nos mantuvo por años rodando en su torbellino.

Unos ojos soñadores, una piel fresca y un vientre plano que se cruzaron en su camino, vinieron a recordarle que lo nuestro era imposible.
Escrito por Georges

El vínculo de los instantes perdidos

Cada noche, el aliento de las almas viajaba sobre las hojas que el viejo roble del cementerio entregaba al viento, sembrando de reencuentros la oscuridad aferrada hasta reverdecer los páramos del desconsuelo.

Mientras, su desabrigada corteza recogía los plácidos adioses de los fallecidos hasta el amanecer, cuando volvía a brotar.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter