Fruto de sangre

Hay un cruce con una señal oculta en el rincón de la curva, donde se estrellan, en el viejo roble del bosque, los inmaduros pubescentes.

Ni se inmuta ante esa precipitación, ni ante el quebrar de sus ramas. Solo espera el riego de sangre para hacer brotar su nuevo fruto.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

19 comentarios :

  1. Por desgracia hay muchos robles como el que cuentas en tu relato, MªBelén, con demasiados jóvenes que dejan su sangre en ellos. La inmadurez les hace creer que la vida es velocidad y que pueden controlar todo, pero la realidad es otra y muchas vidas se rompen ahí.
    Un relato que, con la belleza de tus letras, golpea y nos hace pensar en una realidad. Tal vez debería ser leído por esos "inmaduros pubescentes".
    Buen relato, MªBelén
    Besos.

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    1. M. Belén Mateos18/1/18 12:01

      La inmadurez acelera la vida, pasa por ella a una velocidad de vértigo y ello hace que, a veces, se estrellen en cualquier curva, en cualquier esquina de la realidad. Muchas gracias Javier. Besos.

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  2. Eduardo Martín Zurita4/1/18 14:51

    Hola, María Belén.
    Al amparo de una acústica de primera, de primerísima, tan singularmente tuya (eres poeta ante y sobre todo) nos traes una lamentable realidad. Un árbol malevo, estático allí, en el rincón de la curva. Como un fatídico faro apagado, los jóvenes son atraídos como por imán hacia él, que aguarda su sangre fresca, nueva, para dar un tétrico fruto. Un gran texto, que circula como un tren de lujo y que merece, desde luego, mis más altos parabienes. En compañía de un beso muy grande.

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    1. M. Belén Mateos18/1/18 12:06

      Aprendiz de poeta siempre querido Eduardo.
      La juventud vive apagada de peligro, ciega ante la vida que puede sesgar sus sueños, inconscientes de ver que se oculta tras una curva que espera sedienta su sangre fresca.
      Muchas gracias por tus generosas palabras.
      Besos y abrazos.

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  3. Cuando se produce una tragedia nunca se debe a una sola causa. Un punto negro en la carretera y la inconsciencia de los pocos años, que se viven como si la fragilidad no existiera, pueden confabularse para el peor desenlace. Las vidas segadas antes de tiempo producen especial tristeza. El árbol con fama de ser el más fuerte es capaz de sobrevivir a los más duros empellones, pero a costa de ser regado, con el caro tributo de la sangre joven.
    El trasfondo de tus historias o poemas tiene mucha importancia, pero no menos que la hermosa forma de construirlos.
    Un abrazo grande, Belén

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    1. M. Belén Mateos18/1/18 12:14

      Hay tragedias que se visten solas ante la inmadurez de creerse adulto, ante la fragilidad de una conciencia desnuda de sensated. Siempre hay quién espera al otro lado la caída del más débil para alimentarse.
      Muchas gracias Ángel, tus historias siempre son construidas con una gran habilidad en el manejo de las letras.
      Un abrazo igual de grande.

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  4. Los jóvenes, en su dilatado presente sin fronteras temporales, ofrecen su sangre en sacrificio ante este roble de fruto fatalista.
    Con una pequeña anécdota, repetida y trágica nos ofreces una bella composición de tono poético y aire mítico.
    Excelente prosa, Belén. Un beso y hasta muy pronto.

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    1. M. Belén Mateos18/1/18 12:18

      La juventud no entiende de fronteras, ni de metas. Vive la locura descuidada de creerse eternos y esto hace que las consecuencias a veces no sean las soñadas.
      Muchas gracias preciosa Carmen por tus palabras tan generosas.
      Besos entregados en persona, qué bien lo pasamos.

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  5. M. Belén, parece que la carretera se cobra su tributo al estrellar una y otra vez la vida de los jóvenes contra el roble, con cuya sangre se alimenta y crece hasta dar nuevos frutos.
    Un lenguaje poético para denunciar el goteo constante de la pérdida de vidas sobre el asfalto.
    Buen micro. Enhorabuena.
    Besos.

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  6. Poético, mágico, maravilloso. La historia de un árbol con raíces de vampiro.
    Me encanta, Belén.

    Un besazo.

    Pablo

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  7. Con el cuidado con el que habitualmente tratas al lenguaje, plantas ante el lector un diabólico ser de madera y ramas que se sirve de la imprudencia para alimentarse de sangre joven.
    La ambientación que consigues es mágica, tenebrosa y profundamente oscura, dando forma a una gran historia, interesante, llena de imaginación y poderosas imágenes.
    Es una maravilla de micro, Belén, así como tu capacidad para escribir cualquier cosa. Felicidades, te echaba de menos.
    Un fuerte abrazo.

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  8. Me gusta tu relato porque el roble protege a las victimas, aunque en esta ocasión no creo que sean tan inocentes
    Se puede interpretar de muchas formas.
    Biemp detpdas m,anmeras es un extilo de escribir. Animo que me gusta.
    otra cosa aprovecho para recomendar mi blog "atados al azar"

    difundelo si crees que vale la pena. Un abrazo de los dos
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  9. Muy poderoso el aire evocador de este cuento leyenda: el viejo roble que se nutre de sangre para hacer brotar sus frutos. Es metafórico, trágico y en un punto, sobrecogedor.
    El pulso de tus letras brilla con luz propia en el universo de esta página, Belén. Un disfrute. Saludos.

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  10. Un escalofrío y los pelos de punta. Así ha reaccionado mi cuerpo al leer tu magnífico, y a la vez, brutal, micro. Como lo lea Stephen King, te roba al protagonista para una novela. No me cansaré de decírtelo, Mª Belén...¡Eres muy buena! Un besazo.

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  11. Lo que durante un momento nos hace pensar en el estoicismo propio de la naturaleza ante los reveses de cualquier tipo, finalmente se nos revela como una macabra aberración del viejo árbol, no exenta en cualquier caso de sentido poético.
    Bello y singular relato, Belén.
    Enhorabuena y un abrazo. Ya te daré uno de verdad el próximo sábado.

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  12. Poético y tremendamente vivo. Un beso.

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  13. Un riego de sufrimiento y sangre que alimenta al terror. Genial, Mª Belén. Un abrazo.

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  14. ¡Qué envidia! ¿Cómo se puede escribir un relato de terror con un lenguaje poético? Una historia que parece cotidiana pero narrada de esa manera adquiere gran dimensión. ¡Excelente Mª Belén!
    Saludos.

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  15. Ese viejo roble, vigilante y mortal, encarna, quizás, la indiferencia de esta sociedad que, a pesar de ser conocedora de que, semana tras semana algún joven terminará sus días en la carretera, no lo termina de remediar.
    Beso grande, Belén.

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