De buena fe

¿Cogiste el iPhone y la cartera? Llegas tarde, será mejor que pidas un taxi. Ayer también se te pegaron las sábanas y un pobre andrajoso de mierda te quitó el puesto en la puerta del súper. ¡Puto cabronazo! Gracias a Dios que conseguiste un sitio en la de la iglesia.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

28 comentarios :

  1. Jesús, hasta entre los pobres hay clases. Estos de tu relato están a la última, aunque yo más que pobres de pedir, los llamaría pobres de espíritu y unos caraduras.
    El título muy bueno ya que la gente que da lo hace de buena fe, pero con caraduras como estos lo pagan justos por pecadores.
    Me ha gustado.
    Un abrazo, Jesús.

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  2. Muchas gracias, Javier. Pues sí, exagerando y ariesgándome a quedar de poco insensible y puede que injusto, he querido fijarme en esos que se aprovechan de la buena fe de algunos para su beneficio, y haciendo que otros queden "solapados" por la inmoral forma de actuar de aquellos. Un abrazo.

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  3. La cosa anda así. Muy real, aunque parezca mentira. Un beso.

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  4. Lamentablemente, a pesar de la exageracíon, yo también pienso que es muy real. La gente que se aprovecha de la buena fe de los demás está siempre ahí, y no solo hablo de "falsos pobres"... Gracias por leer y comentar, Maite. Besos.

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  5. Existe la necesidad auténtica y la buena gente dispuesta a ayudar, pero también, lo sabemos todos, verdaderas organizaciones mafiosas que se distribuyen los rincones estratégicos de las ciudades como forma de vida, algo que seguro que combinarán con otras actividades igual o más turbias. Cuando se tiene buena fe no es difícil que los desaprensivos se aprovechen mientras juegan con los sentimientos. Tu personaje refleja bien la falta de escrúpulos y de piedad de estos sujetos, profesionales oscuros a los que no es fácil descubrir ni desenmascarar, para ello habría que verles tomar un taxi o escuchar una de sus conversaciones exenta de disfraces.
    Un abrazo grande, Jesús

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    1. Siempre me han "sorprendido" los "horarios laborales" de algunos de estos aprovechados "profesionales"(seguramente obligados, no conozco sus vidas). En un "buen barrio" de mi ciudad, me he fijado en unos chicos negros, aparentememnte sanos y fuertes, con sus gorras (como si fuera un "distintivo"), sus mochilas y sus móviles. Ya están colocados en sus esquinas asignadas a las siete y media de la mañana ¿¿¡¡!!??. Pero no los verás ni por la tarde, ni un sábado, ni un festivo. Gracias,ängel por leer y dejarnos tus sabias reflexiones. Un abrazo.

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  6. Tu relato, Jesús, dispara con sal a la piel de la controversia. Tiene dos caras esa moneda y depende de como caiga podríamos decir una cosa o la contraria. Los submundos se estructuran tan jerárquicamente como el mundo oficial. Y esa jerarquía está supeditada al estatus. Una ventaja si que tiene. La corrupción no afecta a la organización, puesto que se supone y es ley de aplicación obligada. Me llama la atención que en su discurso que la voz imperante, a pesar de usar un grueso vocabulario, agradece la buena suerte a Dios. Le confiere un punto de verdad al personaje que lo hace tan real como un personaje extraído de la vida misma.
    Un fuerte abrazo, Jesús. Un placer haberte conocido en persona y disfrutar de tu himno al "cincuentismo". Todo un acierto.

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    1. Cuando en algún texto trato temas "polémicos", siento algo de temor a que alguien pueda sentirse ofendido o que considere que el "narrador"(y, por extension, el autor) está de acuerdo en lo que "denuncia" o sobre lo que ironiza. Me ha ocurrido, por ejemplo, con algún relato sobre las personas que quieren más a los perros que a sus hijos o sobre las tropelías de algún religioso. Lo de estar intranquilo ante su recepción, digo. Gracias por leer y comentar. El mismo placer he sentido yo al conoceros a todos. Un abrazo, Manuel.

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  7. Entre los pobres que viven de la mendicidad -es tremendo que haya tantos necesitados en nuestro entorno- se infiltran personas y pequeñas mafias que se aprovechan de la buena fe de la gente. Pícaros siempre hubo y habrá. Otro cantar son los de guante blanco y los corruptos que campan a sus anchas por instituciones y tribunales.
    Tu micro ofrece una continuidad a la tradición picaresca, Jesús. Me encantó conoceros personalmente. Besos.

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    1. Muchas gracias, Carmen. Igualmente, aunque éramos tantos que fue dificil ahondar en nada. Lamentablemente, creo que me quedó por saludar a algún que otro cincuentista. Ay, la picaresca. Lo malo es cuando pasa a ser "delito", aunque, lamentablemente para la "ley" estas acciones no lo sean. Un abrazo.

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  8. Jesús, tu relato me habla de la pobreza en su más amplia acepción. Pobreza moral, frente a pobreza material. Personas que degradan su conducta involucrándose en actos amorales para satisfacer su codicia. Nada nuevo. Me ha gustado. Un saludo.

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    1. Y lo malo es que no tiene apariencia de cambiar. Todos somos conscientes de la forma inmoral de actuar de algunos aprovechados, pero nadie( legisladores, policía, ayuntamientos...) parece estar dispuesto a hacer nada. Gracias, Smokey. Un beso.

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  9. Eduardo Martín Zurita3/2/18 11:54

    Hola, Jesús.
    Todo un análisis sociológico, vía compendio, el que realizas en tu texto. Los pobres-pobres, los pobres de solemnidad y esa otra clase de pícaros (me traes a la memoria a Lucas Trapaza, al Lazarillo de Tormes...), bribones que hacen de la bondad ajena su oficio y su beneficio. Profanadores de la buena fe. Luego, en el reverso de la moneda, está esa gente que se creer que va a ganar el cielo por el hecho simple de dar una limosna. Así, sin más. Ya se dijo: no le des peces, enséñale a pescar. Pues tú has pescado, según mi leal saber y entender, un micro excelente. En el fondo y en la forma. Con un título muy bueno y un desarrollo y cierre ejemplares. Lo sugieres todo sin posicionarte, las delicias de la literatura implícita, que es la más moderna. Y acaso la mejor sin paliativos. La cosa es que me ha encantado tu propuesta. Mi más muy mayor enhorabuena y un abrazo descomunal, kilométrico. O un beso, ya que los admites, amigo, queridísimo amigo mío.

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    1. Muchas gracias, Eduardo. Comentarios tan amables como los tuyos dan vida. Otro abrazo para ti.

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  10. Jesús, algunos hay que se aprovechan de la buena fe de la gente y en lugar de mendigos se convierten en mafiosos profesionales del engaño y la estafa. De lo que sí que son verdaderamente pobres es de escrúpulos.
    Buen micro, enhorabuena.
    Besos apretados.

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    1. Muchas gracias por leer y comentar. Besos para ti también, Pilar.

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  11. Jesús, nos relatas una situación muy real, bajo una apariencia surrealista.
    Suerte y saludos.

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  12. Muchas gracias, María Jesús, por leer y comentar. Saludos.

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  13. Gente sin escrúpulos que hacen de la generosidad su modo de vida, arrinconando a la verdadera necesidad y menguando nuestra empatía por culpa de la mentira. Me ha encantado, Jesús. Un abrazo.

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  14. Siempre ha habido clases, ¿verdad? Una situación de lo más real que podemos ver en cualquier ciudad del mundo.
    ¿Será de buena fe todo esto? Ay... vida esta.
    Enhorabuena, Jesús.
    Un beso.
    Malu.

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  15. Y cada vez hay más caraduras aprovechados, tantos, que están acabando con esa buena fe. Me ha gustado mucho tu micro, Jesús, y no me parece nada exagerado. Felicidades y un beso.

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  16. La primera vez que vi a un indigente con un móvil de última generación, me sorprendió, pero luego te acostumbras y ya nada te sorprende, como que rechacen en empleo porque la mendicidad es más lucrativa. Y por supuesto, como en toda actividad redituable surgen los intermediarios o los “managers”. Tu micro pinta impecablemente esta situación que de nuevo solo tiene la tecnología.
    Muy bueno, Jesús.
    Cordiales saludos.

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  17. La verdad es que cada vez resulta más difícil diferenciar a los verdaderos necesitados, que han acabado mendigando porque ya no cuentan, o no les llega, con ayudas sociales, de los aprovechados que han montado un negocio con la pobreza de otros. Se supone que todo esto debería estar controlado desde arriba. Pero es pedir peras al olmo. Es un tema candente, que nos hace sentir incómodos y a veces dudar de cómo comportarnos. Si no das nunca, pareces insensible y egoísta. Si lo haces, te preguntas si no estás contribuyendo a que algún mafioso se lucre. Muy interesante el tema, Jesús, y por desgracia de máxima actualidad. Nos encantó conoceros a los dos. Un abrazo.

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  18. Los buenos actores no sólo abundan en teatros y cines, también en los lugares estratégicos donde aflora la necesidad de acallar nuestra conciencia. Si lo miras bien, es un trabajo como otro cualquiera; ellos encuentran recompensa en su actuación y nosotros nos sentimos mejor dejando atrás una moneda sobre una mano que nunca estrecharíamos.
    Bien escogido el tono de diálogo, Jesús. Me ha gustado tu agudo relato.
    Un fuerte abrazo.

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  19. Pones al descubierto las mafias de la mendicidad.
    Lo malo es que realmente no es mendicidad. Son extorsiones, amenazas, agresiones, abusos, lesiones... Seguirán pidiendo en condiciones infrahumanas, mientras sus jefes viven a lo grande. Y para que nosotros, los de a pié, nos sintamos mejor dándoles unas monedas. La compasión compensa. Deberían detener a los que mandan a esta gente a mendigar de ese modo. (Me enciendo, lo siento)
    Tema escabroso...
    Muy bien contado, Jesús.

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  20. Creo que no hay nada en el mundo que no esté contaminado, tenemos esa ‘habilidad’ los seres humanos, así que, si uno va por la vida con buena fe, los reveses y los desengaños le hacen cambiar de opinión en muchas de las convicciones que parecía tener claras, o, al menos, replanteárselas.
    Tu microcuento trata un tema que está a la orden del día, hasta la mendicidad han llegado las mafias, pues siempre hay malvados cuyo único objetivo es ver de dónde pueden sacar dinero sin el menor de los escrúpulos, sin la más mínima compasión por el prójimo, para vivir a lo grande sin dar un palo al agua, y uno se pregunta cómo se llega a esos estadios de iniquidad.
    En tu microcuento, asistimos a la bronca que algún cabecilla de una mafia de la mendicidad le está echando a una de las personas que explota -y nos podemos imaginar a cualquiera, hombre, mujer, joven, viejo, lisiado, o fingidor de males que no padece-, así como deducir que no es la única, que hay más y estratégicamente distribuidas por la ciudad para obtener el mayor de los beneficios.
    Por otro lado, apuntar que has elegido muy bien los lugares donde tiene que ubicarse el mendigo fingido o real, tanto le da al mafioso de turno, pues la iglesia representa el pasado, el lugar donde siempre se han puesto los pobres para pedir, y los supermercados y los centros comerciales serían algo así como los templos laicos de hoy en día.
    Por último, decir que la mendicidad está prohibida, como tantas otras cosas, algunas de ellas mucho más graves, y las autoridades hacen la vista gorda, como se deja, prácticamente a su suerte, a muchos que caen en desgracia, pues gobierne quien gobierne, existe una incuria para estos temas que aspira a eternizarse. Así que mucho me temo que va a pasar mucho tiempo hasta que historias como la que cuentas dejen de estar de actualidad.
    Un abrazo, Jesús, y decir que fue un placer conoceros y charlar con vosotros.

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  21. Enrique Caño17/2/18 12:07

    El tema de las clases y estatus sociales abarca a todos los sectores de la sociedad. Un tema muy real, Jesús.
    Un abrazo. Enrique.

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  22. Muchas gracias, Salvador, Malu, Matrioska, Georges, Juana, Antonio, Olga, Enrique y Enrique. Me alegran vuestra visita y vuestros maravillosos y amables comentarios. Besos y abrazos.

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