Ojos

Soy un par de ojos viejos, pero no cansados. Aunque la ventana me muestra siempre la misma postal, yo me franqueo en ella enviándome lejos. Aparezco en la selva aleteando mis párpados o en las praderas libando una flor. Y continúo volando...

No me hallará la muerte en la cama.
Escrito por Sara Lew - Web

3 comentarios :

  1. ¡Qué bella declaración de principios!, a favor de vivir la vida hasta el último aliento. Más que escribirlo, casi nos lo has dibujado en colores. Precioso, Sara.
    Un saludo.

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  2. Aunque el cuerpo ya no pueda recorrer caminos no significa que no se pueda viajar...
    Gracias, Mª Jesús por tu comentario.
    Un saludo.

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  3. El cuerpo es una máquina que inevitablemente se desgasta, pero en nuestra mano está dejar o no que arrastre también a nuestro ser más íntimo, esa entidad independiente de lo físico que puede y debe permanecer intacta. Si estamos en este mundo es para dar batalla y generar actividad, y si no, que no nos hubieran puesto. Tu texto me ha recordado eso que suelen decir los actores de teatro cuando les preguntan por su jubilación y contestan que morirán sobre las tablas.
    Siempre viene bien un relato animoso como el tuyo.
    Saludos, Sara

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