Cuidado recíproco

La anciana saca todos los días a pasear a su mascota. Le encontró cuando era una joven muchacha y el animalito, extraviado, asomaba su hociquito por una boca de alcantarilla. Gracias a él nadie se mete con ella, pues nadie se atreve a enfurecer a su cocodrilo de seis metros.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

¡Ay, la familia!

Nunca olvidaré el día en que mi mujer me presentó a su madre. Me dio el visto bueno, porque dijo que me parecía a su difunto marido. Tanto que aún hoy no me llama por mi nombre. Para todos soy Juan, ¿no? Pues ella me llama Manolo. Así 30 años.
Escrito por Juan Badaya - Web

Jugando a perder

Como crece una tormenta creció su afición al juego. Su relación de pareja se alimentaba con algunos momentos en los que salía el sol entre nubes. Esperaba con anhelo un golpe de fortuna y desoía las promesas y amenazas. No vio la oscuridad que lo envolvía y lo perdió todo.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Rutina

Cerró la puerta de la calle y puso de nuevo la maleta de siempre en el armario. En el espejo del baño pudo ver los moretones bajo el labio mientras cepillaba los dientes.

Con pasos quedos se acostó en la cama de espaldas a él.

—Hoy, no era el momento.
Escrito por Nicolás Puente - Twitter

Curvas de la vida

Su muerte cayó como una losa. La tristeza quedó tatuada en mi cuerpo. La vida sin ella perdió significado.Toda la pesadumbre me recorría pensando que se accidentó en esta misma carretera. Al llegar a la curva escucho su voz, volteo a verla y por fin me reúno con ella.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Cumpleaños

Sonreía mientras acariciaba su regalo de cumpleaños: un moderno celular. Tocó la pantalla, lo sacudió. Nada. Se borró su sonrisa. Se sintió en una cueva, con el cabello y la barba creciéndole lentamente. Lanzó el celular y voló en mil pedazos. Entre los escombros, intacto, vio el manual de usuario.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Desesperación

No puedo seguir así. Es inhumano. Me duele todo, el cuerpo y el alma. No creo que pueda sobrevivir en este estado ni un día más. Tanta soledad, tanto silencio.

Tengo las manos vacías. Las miro y veo mi fin.

Es mi castigo. ¡Papá me ha quitado el teléfono móvil!
Escrito por María Galerna

Cronista de la realidad

No tenía ninguna imaginación, aquel premio literario lo ganó por escribir sobre cómo había apuñalado a su hermano. Su editor le presionaba para publicar un nuevo relato. Pensó que podía escribir sobre el asesinato de un abogado que visitaba a su cliente en la cárcel.

El lunes será el sepelio.
Escrito por Irreverente inadaptado