El doctor Jekyll y el ratón (Adicciones III: Porno)

El semen desbordaba el clínex pobremente doblado cuando escuchó la puerta. De pronto, la chavala del vídeo le produjo auténtico asco.

Apenas pudo colocar su desconcertado pene a cubierto y clicar en el Buscaminas. Simulando sonarse la nariz, trató de amortiguar ante su hija los gemidos que emitían los altavoces.
Escrito por Álex Garaizar
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Mejor relato de marzo de 2018


En serie

¡Pobres! En realidad, adoro el interés que se toman, pero andan un poco despistados con ese retrato robot de los noticiarios. Es cierto que tengo cierto parecido, pero no me gusta mucho esa mirada psicópata que me han colocado. Debe ser por la rencorosa de la hermana. Igual le pregunto.
Escrito por Luis San José - Web

Sólo maldad

Desestructuración familiar, brote psicótico, paranoia... ¿Por qué tiene que haber una razón? ¿Sirven estas explicaciones para calmaros? Creo que no. Yo estoy más allá de tener que justificar mis actos. Soy un habitante de las sombras y volveré a por ti para hundirnos juntos en la sinfonía de la lluvia.
Escrito por Olga Noya

En la orilla

Un suave bamboleo mece la balsa, transportando a sus pasajeros a un lugar reinado por sueños de inocencia inacabados.

En el chiringuito de la playa, un nutrido grupo de europeos sigue apurando las copas del todo incluido de un lujoso hotel, incapaces de escuchar los llantos del único niño superviviente.
Escrito por Malu

Un día cualquiera en la vida del poeta

Dejó unas flores sobre la losa en que había grabado al epitafio "Aquí yace mi último poema", abandonó el camposanto sin querer mirar hacia atrás y recorrió la ciudad a toda prisa, para poder llegar a tiempo al Registro Civil, e inscribir a "Caminante", la nueva vida nacida al amanecer.
Escrito por Crispín - Web

Plan ve

Una hermana pequeña, salir a pescar, aquella mirada cómplice, viajar en el tiempo... Cansada de haber malgastado media vida siempre esperando, por esta vez decidió tomar la iniciativa e ir en su búsqueda. Total, rodeada como estaba de tan buenos escritores, la inspiración no podía andar muy lejos, se dijo.
Escrito por FNR

Siempre estaré contigo

Se asomó. La caída sería terrible. No se veía el fondo. Miró alrededor. Nadie la observaba. Podía hacerlo. Sería fácil. Solo necesitaba un momento de intimidad y recogimiento para llevar a cabo su propósito final.

Abrió la mano y dejó que su corazón se elevara llevado por la corriente cálida.
Escrito por Manuel Serrano

Miedos personales

El viento es indiscreto como el que más. Con eso de que refresca en verano le abrimos todas las puertas, fisga en todos los rincones y luego cuenta todo al oído ajeno. Por eso estoy encerrado en la bodega del tío Juan. No quiero que nadie sepa que soy escritor.
Escrito por Juan Badaya - Web

Llave maestra

No conseguía dar con la llave adecuada para poder abrir su corazón. Probó infructuosamente con varias de hierro, con otras de latón y hasta con alguna electrónica. Sin resultados satisfactorios. Pero, por fin, consiguió acertar con una muy fina, rectangular y de plástico que le habían dado en el banco.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Amelia

Cuando vio el mundo desde el cielo supo que había nacido para volar. Siempre quiso llegar un poco más lejos que los demás. Abrió sus alas sobre el Pacífico dejando una estela de misterio.

Naufragó, entre las olas y el silencio, soñando con nubes de espuma y pájaros de viento.
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Web

¡Hambre!

—¡Quiero merendar magdalenas con chocolate!
—Cuando lleguemos a casa.
—¡No, ahora! Me apetecen ahora.
—A mí me apetecen muchas cosas y me aguanto.
—Pero yo tengo hambre.
—No puedes tener hambre, hace poco que has comido...

—En la próxima parada saque la plataforma para la silla de ruedas por favor.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Por fin se ha ido

Hace ya más de una semana vino a visitarme una amiga. Enseguida nos fuimos a la cama. Me hace sudar, acabo molido, me duelen todos los huesos, pero ella, que es como una mala suegra, sigue. No me deja levantarme.

Todavía no te he dicho su nombre. Se llama... gripe.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

Exceso de confianza

Detectamos a las hordas invasoras alienígenas con tiempo suficiente para hacer inexpugnable a la Tierra. Pero, cuando llegaron, no nos lanzaron ni una sola bomba, ni siquiera aterrizaron en nuestro planeta. La gravedad y la rotación planetaria fueron más que suficientes para nuestra aniquilación: les bastó con destruir la Luna.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

El País de Nunca Jamás

Cuando supo que la dulce Wendy le engañaba con el capitán Garfio, decidió acabar con su juego. Parecía increíble que la fiel Campanilla no le hubiera advertido del engaño. Imaginó cómo sería sobrevivir solo en el País de las Maravillas: tenía que olvidarla. Entonces, decidió que siempre sería Peter Pan.
Escrito por Carmen Hinojal

El valor del silencio

No eran inquilinos para una comunidad tan envejecida y silente como la nuestra. Las carcajadas y continuos taconeos de madrugada, unidos a la semana que aún le quedaba a la gala Drag Queen, dispararon todas las alarmas. Por votación en una reunión urgente de vecinos, la pistola la disparé yo.
Escrito por Yoya Muiños Alonso

Veladoras

Le puse una veladora y se iluminó todo el ambiente, el recuerdo de aquella vida se desvaneció con las sombras: tantos pecados por borrar.

Puse otras veladoras a las otras dos tumbas, el recuerdo de quien solía ser me inquieta y una luz, tal vez, podrá terminar con mis pesadillas.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Mi casa es un carnaval

Hay casas que viven reflejadas en un charco, hombres que huyen de una sombra y fantasmas que no quieren nacer. Pero nacerán, serán sombra y vivirán en una casa con goteras. Hasta que una niña llamada Venecia descubra que, flotando sobre góndolas de humo, se puede reinar sobre el mar.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Adolescente enamorado

Entre la tiza y el pizarrón está su mano. Hace un gesto levantándola, señalándome para que pase para continuar esa ecuación que dejó inconclusa adrede, como si no supiera que yo estoy en el limbo, mirándola nada más, sin creer todavía que sólo me registra como el idiota del curso.
Escrito por Elisa Mancuso

El pintor

El pintor ha dejado que los pinceles envejezcan. Llora al ver sus dos obras maestras: la Habitación de un niño sin ojos y una Casa de putas. Es ya la oscuridad de medianoche. El pintor ha decidido colgarse con los brazos cortados sobre las imágenes de Buda, Shiva y Cristo.
Escrito por Daniel Sibaja

Cincuenta palabras

En el túnel de la literatura, surge un destello. Un rayo láser directo a eliminar esas lágrimas que Larra consideraba el resultado de escribir en este país.

Estimula el cerebro, suprimiendo retórica y barroquismo, en busca de la pura esencia y síntesis para sacarlo a la luz en cincuenta palabras.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

¡Silencio... y acción!

Al son de la lluvia azotando el alféizar de la ventana, contemplaba la escena como si fuera una película, y él, un ensimismado espectador absorto en la trama.

"Toma buena", pensó, al notar ese líquido pegajoso que se deslizaba desde la punta del cuchillo que aferraba en su mano diestra.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Una discreta mejoría

Regresó a la casa después del funeral. Ahora que él ya no está, el eco de los pasos en el pasillo resuena distinto. El día había sido muy largo y se sentó un momento frente al televisor apagado. Desde que se ha quedado viuda su soledad resulta mucho más llevadera.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

El reclamo perfecto

Mi cuñada Lupe imitaba tan bien a los jabalíes que resultaba imposible diferenciar sus gruñidos. Durante años colaboró generosamente en todas nuestras cacerías, y seguro que lo seguiría haciendo de no ser por aquella mañana en que mi tío Luis —excelente tirador, por cierto— olvidó en casa sus gafas graduadas.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Sí y no

Y se arrodilló ante un altar de flores rojas. Miró a la virgen y sonrió con desdén.

—Si tú supieras que me has fallado mil veces no te atreverías a volver jamás.

Camila caminó por la iglesia sin reparar en que al fondo se encontraba el sacerdote sonriendo con odio.
Escrito por JM

Perseo

Soñé que en fiera batalla vencía a la gorgona Medusa. Al despertar vi a mi lado la cabeza cercenada de mi suegra. Los húmedos rezagos del sueño fueron apagando el ardor de mi flamígera espada. A lo lejos se escuchan las sirenas y en el pasillo los atropellados pasos de...
Escrito por Andrés Galindo - Web

Cuesta abajo y sin frenos

Que mi vida iba de mal en peor y de sorpresa en sorpresa, no era ninguna novedad. Por poner un ejemplo: ahora mismo, ha pasado de sopetón. En secuencias desordenadas, aclaro, como un rompecabezas inconexo a punto de concluir dramáticamente. ¿Tendrán algo que ver mi coche y esta pronunciada pendiente?
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Proceso de divorcio (Apocalipsis)

El sol se ha achatado como un fruto abortado; ya ni puede levantar vaho en los campos helados. La luna sansona se aleja trazando carambolas con las estrellas para no depender de su luz masculina, que una vez fue fuego. Sus hijos, divididos, nos repartimos el día y la noche.
Escrito por Belén Sáenz

Pantallas

Joven desplomado en el sofá, de forma indolente, el fin de semana. Emoticono de serpentina festiva. 

Jubilado en su sillón de orejas, con manta y zapatillas. Emoticono de dinámico bailarín.

Enferma grave aislada en la cama de un hospital. Emoticonos de risas.

Se divierten los androides con las soledades humanas.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

¿Estoy sola?

Estoy totalmente segura de que en el altillo de mi casa hay algo. Nadie me cree. Dicen que esto me pasa por todas las películas de terror que he visto. Que soy muy asustadiza. Lo único que sé con seguridad es que anoche dormía sola y que alguien me abrazó.
Escrito por Esther Moreno Marillas - Web

Iniciativa

El niño seguía sin comprender que, cada año, se maltratara y crucificara a ese hombre ante la pasividad de la gente.

Cuando ante el muchacho desfilaba la “Oración en el huerto”, bajo un olor a incienso y en el mutismo procesional, gritó:

—¡Escápate, Jesús! ¡Por favor, no te dejes apresar!
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Volver a Buenos Aires

No podía dormir. El calor de Buenos Aires, los recuerdos y la soledad lo agobiaban.

Salió al balcón, prendió un cigarrillo y buscó su celular en el bolsillo. Escribió casi sin pensar: Estoy en la ciudad. Quiero verte. Respiró profundo y lloró.

Luego de tantos años, aún lo seguía extrañando.
Escrito por Fausto

Con pecado consentido

Me decía que el pecado no existía. Ni el infierno y menos aún el cielo. Que sólo éramos polvo. Y cada noche, con sonrisa traviesa, se metía desnuda en mi cama y me susurraba al oído: "Polvo somos y polvos...".

Si su padre, mi querido hermano, llegara siquiera a sospecharlo...
Escrito por María Galerna

Buenas noches, abuela

No sé si podré aguantar mucho más. La anciana cabecea en su sillón, cubiertas las piernas con la gruesa manta de la mesa camilla, las manos arrugadas en el regazo. Sus nietos le hacen compañía. Un beso, abuela. Hasta mañana. Por fin se han ido. Ya puedo terminar la partida.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela

Un adelantado histórico

Se ha encontrado una agenda de Adolf Hitler con un plan B, si perdía la guerra. Exigiría a la opinión pública que a las descalificaciones que recibieran los nazis se sumaran condenas al ejército enemigo. Por bombardear más de lo necesario, no dialogar con él, propagar insultos a los vencidos...
Escrito por Danilovich

Souvenir

Irrumpiste en mis sueños
cuando regresé de Praga,
ahora habitas mis desvelos
con tu afán de cucaracha.

Escudriñas mis recuerdos,
fisgoneas en mis traumas
y, de noche, casi siento
que merodeas mi cama.

Consulté con curanderos
y con pastores de almas.
Acudiré a mi librero,
él tiene línea con Kafka.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Bum, bum

Los trágicos maquillajes apoderándose de la ciudad. Diabólicas pirotecnias y trepidaciones. Carros de combate escupiendo proyectiles como enloquecidos. Pajarracos de metal, soltando su lastre por las barrigas. Terror, carreras, escombros, cuerpos desmenuzados. Y el niño en la cuna, sin brazos que lo abracen, que sonríe en mitad de este microtristerrelato.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Caridad

Creía que la caridad empieza por uno mismo. Pero se cansó de ser egoísta y repartió la mitad de lo que tenía entre los pobres. En especial, dio un tercio a un pobre de solemnidad del barrio. Pero era más rico que él. Y se volvió más egoísta que nunca...
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

La mudanza

Solo llegar discutieron sobre dónde situaban la televisión y, lo más importante, quién manejaría el mando. Después mamá buscó ubicación para su ropa y su colección de zapatos mientras papá colocaba su consola junto al sofá. Por último, cuando ya terminaron, abrieron la caja donde me encontraba yo, perfectamente embalado.
Escrito por La Marca Amarilla

La entrevista de trabajo

Al salir de casa se había mirado satisfecha en el espejo, pero un segundo antes de entrar en el despacho comenzó a dudar: la falda era muy estrecha, los zapatos, inapropiados, quizá se había maquillado demasiado. Se desmoronaba su fachada y con ella su seguridad en sí misma. ¿O viceversa?
Escrito por Aurora Baeza

Aleación mágica en el jardín botánico

Se habían buscado toda la vida. Pero el destino jamás les hizo coincidir. Hasta aquel día en que sus miradas se cruzaron en el botánico. No se dijeron ni una palabra. Se fundieron en un mágico abrazo. Y desde entonces su amor custodia el jardín convertidos en enamorados de bronce.
Escrito por Stbn

Como montar en bici

He tenido a bien acercarme. Resultaba raro porque aparenta mi edad, pero tras su enésimo intento fallido ha quedado en el suelo, desolado, junto a la bicicleta.

Cuando he llegado a su altura, rayano en la desesperación, se ha justificado:

—Y en cambio, a ella, ¡no soy capaz de olvidarla!
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

La venganza inconsciente de Irene

Imelda ha encontrado bajo su almohada una cajita de bombones. Sospecha de Julián, que la persigue renqueante con su andador por los pasillos de la residencia.

Irene no recuerda que ayer le trajeron bombones. Y tampoco que el andador que acaba de esconder en su habitación es el de Julián.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Errada estrategia

—¡Es muy fuerte el ataque, Su Majestad!

—Pues que alisten caballos en la puerta A-8. Cuando ya no queden peones, por allí escaparemos todos los miembros de la corte.

Así habló el Rey desde lo alto de la torre, pero no tuvo en cuenta que allí comenzaba un letal abismo.
Escrito por Omar Martínez González

Lo peor de la crisis ya ha pasado

La madre se acercó al pequeño de la casa, no quería despertarlo. Cada día tenía peor aspecto y parecía más pálido. Pensó que debería llevarlo al médico, pero los médicos cobran caro. Quedó horrorizada cuando, al sacarlo de la cuna, la calavera cayó al suelo desprendida del resto del esqueleto.
Escrito por Irreverente inadaptado - Web

Paco, el primo español de Indiana Jones

Está leyendo un libro repantigado en el sofá. Explorando desiertos, pilotando aviones, descubriendo tesoros... Con cada capítulo fortalece músculos y cerebro.

Ahora posee las fuerzas suficientes: levantará el culo, trepará por la escalera y cambiará la bombilla del techo.

¡Hay que ver las maravillas que consiguen estas novelas de aventuras!
Escrito por Pepe Sanchis

Todo un caballero

Se lanza al rescate de su amada galopando en su flamante corcel. En el preciso momento del ataque, una voz lo paraliza. Derrotado, envaina su espada de madera y desmonta del palo de fregona, prometiéndole a Sarita que mañana la salvará antes de que su madre lo llame para cenar.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Redención

"Gracias, eres un buen hombre". Las palabras de Blanca Nieves aún resonaban en su cabeza. ¿Realmente podía enmendar su vida? ¿Tenía perdón alguno?

El grito de una niña y el gruñido de un lobo le dieron la respuesta. Tomó su hacha y se dirigió a la cabaña de la abuelita.
Escrito por Jean Durand - Web

Un muerto en el placard

Hoy asumo como diputado. Busco un traje en el placard y encuentro un muerto. "¿Vos lo mataste?", le pregunto a mi mujer. Me dice que no, que no me aflija, y que todos los políticos tienen un muerto en el placard. Saco el traje y cierro la puerta más tranquilo.
Escrito por Rubén Faustino Cabrera - Web

La desesperante espera

Subí al autobús, me acomodé en la parte central y apoyé mi cabeza en la fría ventanilla. En un banco de la gélida estación una madre esperaba melancólica mientras su pequeño perseguía un trozo de papel que arrastraba el viento.

Regresé a la estación varios días más tarde. Continuaban allí.
Escrito por Álvaro Abad

Un último viaje

He viajado ya cinco veces al Cretácico. He aplastado una mariposa, arrancado un helecho, matado un milpiés, cazado un pterosaurio, disparado a un tiranosaurio, pero no he conseguido nada, absolutamente nada: Donald Trump sigue siendo presidente.

Voy a emprender un último viaje al Cretácico. Y me voy a quedar allí.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Atopía

El líder del Partido Reformista proclamó el triunfo electoral. Sus propuestas revolucionarias habían seducido tanto a las clases populares que no necesitó, siquiera, un pacto de investidura.

Las Fuerzas Vivas del País fueron las primeras en telefonearle. Tras explicarle dónde residía realmente la soberanía nacional, se felicitaron por su victoria.
Escrito por Carles Quílez

Con retraso

La profesora lee la noticia del periódico. Les explica que ya nadie las obligará a casarse mientras sigan en el colegio.

En la última fila de clase, Manyara lucha contra las náuseas que tiene desde hace casi tres meses, lamentando que la nueva ley no hubiera llegado un año antes.
Escrito por Asun Paredes

Sin papeles

Mientras conducía palpó su bolsillo. "¡Mi cartera!". Descartaba un posible escamoteo.

Su cerebro, vertiginoso, elaboraba escenas de quebrantos y una fotografía mental de su última compra. Debía bloquear y denunciar.

'En busca de la cartera perdida', terminó dos horas después.

Una mujer telefoneó a su domicilio para devolverle el hallazgo.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Convivencia

Mi marido solo tiene un defecto, pero es difícil de sobrellevar. Una noche, cuando yo buscaba las palabras para la ruptura, unos ladrones entraron en casa. Después se produjo aquel estruendo inhumano que les puso en fuga.

Sigo sin dormir mucho, pero nunca he vuelto a quejarme de sus ronquidos.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Safari

Siento tus manos eclosionarse con la lluvia, mientras acaricias mi pubis rasurado. Mis pechos se erizan al sentir tu virilidad cerca. Un grito ahogado disipa los animales, siendo yo más bestia que los mamíferos que se intentan fotografiar. No está siendo como imaginaba, siendo yo la cazada en este atardecer.
Escrito por Cristina Jiménez Urriza

Buscando a Guillermo Tell

Escuchó el silbido del aire rindiendo pleitesía a la flecha. No movió un músculo, confiaba en él, sabía que segaría la manzana.

La gente enmudeció mientras la sangre regaba la campiña. Decepcionado, el gusano salió de la manzana en busca de alguien más certero que acabara con su rastrera vida.
Escrito por Salvador Esteve

Deambular felino

Salté el muro y me dirigí hacia el lugar en el que mi instinto me indicaba una buena recompensa.

Para no precipitarme permanecí agazapado y observando los alrededores. Algunos colegas merodeaban cerca de allí.

"¡Maldición!", maullé. El cuenco estaba vacío. Esperé con paciencia mientras me lamía las patas.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Cumbres borrascosas

Madrugada de cencerros perdidos resuena en el valle. Mugen miedo las vacas; humea duelo la chimenea del hogar. Desfiladeros cortados a cuchillo abren paso al resplandor en la mirada del lobo. La tormenta de celos, rayos y truenos, que alumbró la sinrazón del vaquero en la soledad de las cumbres.
Escrito por Manuel Bocanegra

La casa de la esquina

Vivo en la casa azul de la esquina. Tiene dos chimeneas cuadradas y un abeto en el patio. Mi habitación está en la buhardilla. Allí guardo todos mis juguetes. Mi madre toca el piano en la salita. Mi padre lee en su despacho. Dice que cuando acabe la guerra volveremos.
Escrito por Maest

Acuarela

Desliza el pincel bailando entre los colores, el agua y el papel blanco. Gota a gota ese vacío se alimenta del paisaje más bonito que jamás ha visitado. Nunca imaginó que esas cuatro paredes grises darían para tanto. Se lo acerca a su compañero de celda:

—Esta noche viajaremos aquí.
Escrito por Calcetín Rayado - Twitter

Escarmiento

Aquel individuo me cayó rematadamente mal desde el principio. Nada más llegar pidió la contraseña del wifi, luego preguntó dónde estaban las "chatis" y quién le preparaba un gin tonic. Chasqueé los dedos y dos secretarios lo metieron directito en el asador. A Satanás no lo vacila ni su padre.
Escrito por Rafa Sastre - Web

Delirio mental

Desde mi infancia anhelo ver el sol golpear las montañas y los ríos deshelarse. La ventana rectangular de este sótano apenas me deja ver zapatos caminando por la calle. Salir allí me es imposible.

Él dice que estoy enfermo y corre la oscura cortina. Quizá amo lo que nunca vi.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

El café más amargo

Cada día, después de comer en el bar, dejaba pagado un café para él, con propina para que el camarero se lo acercara hasta el portal. Hoy sería diferente. Se lo llevaría él mismo y le diría: "Perdóname, papá".

—Lo siento, señor. ¿Le conocía? Anoche se lo llevó el forense.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Eres un gato observando el horror

"Que hable", dijo la jueza señalando al gato. No me acostumbro al humor en situaciones así. Aunque pareciera que aquel horror no le dejaba marca alguna, si de pronto hablara, veríamos que quizá sí estaba afectado. En realidad, ha visto lo que cualquier observador y, como todos, calla igual.
Escrito por Javier Díez Martín - Web

Dolor en el bosque

Un claro de luna entre la hojarasca, frío sepulcral. El lamento lastimero de un perro parece el preámbulo de lo que ocurrirá. Súbitamente se abalanza sobre ella. El sonido de las hojas de los árboles cesa, al igual que su latido. Su cuerpo inerte yace sobre el lecho del río.
Escrito por Luna Negra

Metamorfosis

La impunidad que le otorgaba la máscara había finalizado. La iniquidad de sus rasgos desapareció junto al maquillaje por el orificio del lavabo. La toalla arrancó cualquier vestigio de criminalidad de su rostro. Cambió sus estrechos ropajes por una amplia túnica. El carnaval acabó.

Sonrió levemente. Ahora comenzaba la cuaresma.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Versión oficial

—Afirma que no les conocía, ¿se fue voluntariamente con ellos?

(Silencio)

—No será de esas que van sin ropa interior, ya que no hemos encontrado sus bragas.

(Silencio)

—En las imágenes tiene los ojos cerrados, ¡estaba disfrutando!

(Silencio)

—Pero, ¿dijo "no"?

Una lágrima recorre el tembloroso rostro de la joven.
Escrito por Javier Puchades - Web

A la deriva en tronco firme

Buscaba figuras en los cielos para remediar los equívocos que había tenido. Rosas llegaban para su agonía y semillas para nacer. Entonces vio que ninguna nube guiaría sus ramas y pasó a consultarle al viento, nunca pensó que su tronco libraría tormentas, y sigue a la deriva, vieja pero florecida.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

La bestia

Como especie cautiva y con boca cerrada para no alertarlo, me hago la dormida y rezo en mi mente para que no pase otra vez. Parece que Dios está sordo, pero yo no; cierro los ojos y escucho música de mi juventud para no sentir a la bestia sobre mí.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

Demasiado tarde

El alzhéimer de su madre empeora y ya no le visita en la cárcel. Ahora, cuando hablan por teléfono, la anciana repite sin cesar que va a darle la paga para que se compre sus cromos en el kiosco, en lugar de traer a casa todos los de los demás.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Arded, arded, malditos

Sangre por todas partes.

—¡Que no escape esa zorra viva! —gritaba el hombre maniatado.

Era consciente de que moriría allí, pero antes, esos malditos bastardos saltarían por los aires.

—¿Te acuerdas de lo que me dijiste cuando nos conocimos?

Escupió.

—Seguiré siendo una puta, cariño, pero tengo asientos de primera.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Desde las antípodas: 42.8806, -8.5446; -42.8806, 171.4554

(Casi en la cima, se divisaba el mar)

Abrió el paquete sin remite. Contenía un libro.

(Se sentó junto a unas sencillas flores de pétalos azules)

Le desconcertó el título: Flores silvestres.

(Recordó su nombre, sonrió y tomó una)

Un marcador plastificado —una flor seca— señalaba una página... forget-me-not... nomeolvides...
Escrito por Chispita

Esclavitud

Destruyeron su aldea, mataron a sus padres, sus hermanos quizá han corrido la misma suerte. Está encadenado, y sin apenas espacio, en las entrañas de un barco negrero. Quienes mueren son arrojados al océano como si fuesen basura. Según dicen, los llevan lejos donde tendrán que trabajar hasta la extenuación.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Salta

Sabes, igual que yo, que hay mil razones para hacerlo. Que realmente no quieres convencerme a mí, sino a ti mismo. Soy la excusa. Como los anteriores. Llegaste a tu casa con la sensación de trabajo bien hecho, pero vacío por dentro.

Llorando, le acompaño en su salto al vacío.
Escrito por Amelia

El apeadero

Una vez más, sentado en el andén, apacientas la tarde pensando en lo que podrías descubrir allá lejos. Por fin, ilusionado, te decides. ¿Pero, que será de ella? ¡Te quiere tanto...! ¡Ya llega!

Son y cinco. Atrás, quedáis tú y el hollín. La perra, agradecida, te lame. Una vez más.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Abandono que aniquila los recuerdos

Al traspasar el umbral, Mario trataba de recordar quién le había despedido con un beso. Anhelaba desandar el camino de sus angustias. No le quedaban más fuerzas para luchar. Aun así, había dejado una nota bajo la almohada, como había visto en una película. Algo mejor le esperaba. Pero, ¿dónde?
Escrito por María José Viz Blanco

Abrazo

Podía soportar el silencio y la soledad, mas no su ausencia. Por eso decidió salir a su encuentro. La angustia le ganaba pero, a pesar de eso, seguía corriendo bajo la torrencial lluvia. Y fue así que cuando se volvieron a ver la abrazó tan fuerte que se despertó llorando.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Vientos de cambio

Pepito Grillo había organizado siempre su vida, le había marcado el camino a seguir, impecable en cada uno de sus pasos.

En sus sueños aparecían enormes molinos de viento que gritaban su nombre. Una noche consiguió alcanzar una de las aspas que giraba y cogiendo impulso comenzó a volar alto.
Escrito por Isabel Mora

Desorganización

El cerebro, ilocalizable, ha cedido su sitio al corazón. Perdidos los pulmones, sigue sin aire. Tampoco de los pies, o de las manos, que flotan, sabe nada aún. Solo la boca está donde debe, a dos milímetros de otros labios que esperan entreabiertos, dispuesta a resistir mil terremotos tan deliciosos.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

La nana del hombre bueno

En noches de esquivo consuelo, se arrodillan los acantilados atraídos por el rumor de las olas, y desde el borde descendido, sin las agrestes paredes del pesado vacío, me dejo mecer por las cenizas de espuma que sedimentan el legado de tu alma resguardada en la casa de mi sangre.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

A bocajarro

Otra vez me ha clavado uno de sus silencios. Además de sus palabras, ahora mide también los silencios, que salen disparados de su boca milimétricos, contundentes, rotundos y precisos como la bala de un sicario. El último lo llevo clavado en el cuello, sutilmente oculto bajo el medallón de plata.
Escrito por José Manuel Dorrego Sáenz - Web

Una bola de papel

Una ley prohíbe el papel. Ni plumas, ni bolígrafos ni lapiceros. Mi mesa está vacía, una pantalla parpadea escribiendo mi dictado. Ni faltas ortográficas ni errores sintácticos. Escondo un paquete de folios. Si nadie me ve, encesto una bola de papel en la papelera. Toda una rebeldía en este futuro.
Escrito por Beatriz Pascual

Olvido

Desconcertado, con el vaso de agua en la mano, no puede recordar si ha tomado ya su pastilla para la memoria.

Por las dudas, se toma otra, esperando no haber excedido la estricta dosis.

Aquella eterna noche no consigue dormir, atormentado sin piedad por los recuerdos de su infeliz pasado.
Escrito por Daniel Castillo

La amistad

El caballito de madera miraba de reojo al tullido anciano.

Había echado a la chimenea tres sillas, un par de marcos de madera, un baúl, la cabecera de la cama. 

Cuando se dispuso a desprenderse del balancín del caballito, este, liberado, emprendió el galope y se arrojó a las llamas.
Escrito por Carlos Tejera

Yo tengo, tú tienes, él tiene...

Nosotros tenemos dos coches, tres casas y cuatro móviles. Vosotros tenéis cinco pares de zapatos viejos, seis embalajes de cartón y siete días para llorar. Ellos tienen una reluciente caja fuerte, una calculadora con los números borrados por el uso y una elegante sucursal que es la envidia de Satanás.
Escrito por Cristina Aguas

Cautivo

Huyó para escapar de las garras del tirano. Después de un tiempo empezó a echar de menos las terribles vejaciones a las que había sido sometido. Tan acostumbrado había estado a los castigos y amenazas que anhelaba el dolor físico y la tortura intelectual. Nunca pudo ser un hombre libre.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Sombras del siglo XXI

Dan las nueve y la ciudad se va ordenando bajo el control de una luna entristecida. Se cierran los supermercados, también las tiendas, y un murmullo de sombras con bolsas parte hacia su refugio: marquesinas, soportales, el recinto acristalado de cualquier cajero automático...

Es invierno, hace frío y llueve mucho.
Escrito por María José Escudero

Sueño cumplido

La tragedia no fue que el avión explotara en pleno vuelo a miles de metros de altura, en la lejanía de una tierra extraña; sino que él soñaba a menudo, desde niño, que así terminaría su existencia: justo antes de poder volver a casa para despedirse de su madre agonizante.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Go-Tis caen

Tis no es cualquiera entre billones de gotas que se precipitan desde las nubes.

Al poco la reconozco posada en el cristal de la ventana. Perla que titubea y se abre paso estremeciéndose.

Se deja caer sobre un charco. ¡Plof! Roto el espejo, al salpicar Tis dibuja un diminuto surtidor.
Escrito por Carmelo Carrascal

Lindísima

Al despuntar un nuevo día, y con los primeros rayos de sol regalando su placentera calidez, se despereza. Ufana, despliega y mece sus bellos pétalos acampanados de un intenso escarlata aterciopelado. Rodeada de acres de espigas pardas de centeno, destaca. Eso piensa el labriego que, rudo, la arranca de cuajo.
Escrito por Matrioska - Web
Elegido mejor relato de marzo de 2018

Juntos o separados: papá y mamá

Allí, mis alumnos, entristecidos, esperaban mi respuesta:

—Diana, Pepo, claro que seguís siendo una familia. Yo también lo viví de niño. ¡Ahora tendréis dos casas! Habrá cambios pero, para vuestros papás, siempre seréis lo más importante, ya lo veréis. Sois estupendos. Vais a ser muy felices. Os quiero mucho, muñequitos.
Escrito por Enrique Caño