Atopía

El líder del Partido Reformista proclamó el triunfo electoral. Sus propuestas revolucionarias habían seducido tanto a las clases populares que no necesitó, siquiera, un pacto de investidura.

Las Fuerzas Vivas del País fueron las primeras en telefonearle. Tras explicarle dónde residía realmente la soberanía nacional, se felicitaron por su victoria.
Escrito por Carles Quílez

7 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita14/3/18 14:01

    Hola, Carles.
    Atopía (me encantan los términos médicos) es tanto como alergia, hipersensibilidad. Ese líder parece que es alérgico a los pactos, entre ellos el de investidura. Olvida pronto, consecuente con su patología, dónde reside la soberanía nacional. A los líderes el pueblo suele traerles al piro. Buen texto. Un abrazo.

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  2. Como bien dice Eduardo: "Cuando el lider llega a la cima, se olvida de la base que lo sostiene". Un relato que narra muy bien la cruda realidad. Siempre serán los mismos los que se dejen seducir por promesas, que nunca se cumplen, arrastrados por el carisma del lider. Muy bien contado Carles, un fuerte abrazo.

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  3. Las clases populares aúpan a un líder, quieren creer en sus promesas, ha sabido darles esperanza. No importa el signo o mensaje de quien llegue al poder, esas "Fuerzas Vivas del País" con mayúscula seguirán a lo suyo, de espaldas a los gobernados, mientras que el nuevo pasará a integrarse en esa rueda de la que no parece que se pueda escapa. Cambiar las cosas es una utopía, la enfermedad que todo lo infecta no puede erradicarse.
    El hondo pesimismo del relato se corresponde con la realidad, de ahí que cada vez la gente tenga menos ilusión y fe en los políticos, que triunfe el voto protesta, el populismo y cosas peores.
    Un abrazo fuerte, Carles

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  4. Carles, lo has contado de forma genial. Una realidad muy cierta, gane, quien gane unas elecciones, el verdadero poder reside siempre en los mismos, esas fuerzas vivas y muy vivas.
    Buen relato, Carles.
    Un abrazo.

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  5. Este líder reformista que gana las elecciones con el holgado apoyo del pueblo es un individuo atópico, en el sentido de "fuera de lugar". No ejercerá el poder. Ya se encargan las Fuerzas Vivas de colocarlo en su lugar, de situarlo y hacerle saber quién manda, que nunca es el pueblo. Son estas fuerzas quienes siempre ganan, quienes pueden felicitarse, una vez más, de su victoria. El relato es políticamente pesimista -o realista, según se mire- porque viene a demostrar que la democracia es meramente formal y que el poder reside en quienes manejan el dinero, las armas y los medios de comunicación.
    Felicidades por este análisis que nos invita a la reflexión y a la responsabilidad que todos tenemos como ciudadanos. Besos.

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  6. La clase política lo tiene claro: mientras falte criterio, no hay problema en depositar la soberanía en el pueblo.
    Un gran relato que describe con precisión cirujana cómo se disfraza de autoritarismo la democracia.
    Bravo, Carles. Enhorabuena.
    Un abrazo.

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  7. Y sin embargo no parece haber mejor sistema de gobierno que la democracia. Las cosas son tal como nos las muestras, y de ahí el malestar, la frustración social del pueblo ante esos individuos a los que han votado pero que, al ocupar sus cargos, no actúan como era de esperar. Parte de culpa la tienen los mentirosos programas de los partidos, pero sobre todo esa ineludible (por ahora) realidad de que el poder lo ejerzan las fuerzas vivas de siempre. Si no fuera así, podríamos entrar en la necesaria revisión del concepto “poder”, pues se supone que llegan ahí para servirnos y no para mandarnos.
    Mi aplauso, Carles, por este gran y clarividente relato.
    Un abrazo.

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