Con retraso

La profesora lee la noticia del periódico. Les explica que ya nadie las obligará a casarse mientras sigan en el colegio.

En la última fila de clase, Manyara lucha contra las náuseas que tiene desde hace casi tres meses, lamentando que la nueva ley no hubiera llegado un año antes.
Escrito por Asun Paredes

20 comentarios :

  1. Por desgracia, Asun, en el mundo de los desfavorecidos, sucede este horror. Obligar a niñas a ser mujeres antes de tiempo. Es un relato triste, pero claro y contundente con la realidad que está pasando. Ójala su mundo cambiara realmente para bien. Que pudieran hacer de su vida lo que quisieran, sin vivir bajo el yugo de padres y maridos dominadores. Un abrazo muy fuerte, Asun.

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    1. Por desgracia es de plena actualidad esta esclavitud sexual disfrazada de matrimonio legal. Hay peticiones de muchas organizaciones pro-derechos humanos, ojalá consigan sus propósitos.
      Un abrazo y gracias, Carmen.

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  2. Asun, como ya te ha comentado Carmen, hay culturas donde las niñas son obligadas a casarse, como tu cuentas, cuando aún van al colegio. Ciertamente tu protagonista ha tenido mala pata en la aprobación de la ley. Ojalá esta costumbre quede erradicada.
    Buen relato, Asun.
    Un beso.

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    1. Ese matrimonio forzado cuando aún no han terminado sus estudios las condena a perpetuar la pobreza familiar, niñas-madre que no tienen formación para transmitir a su descendencia.
      Muchas gracias por tu comentario y un beso, Javier.

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  3. Eduardo martín Zurita14/3/18 11:35

    Hola, Asun.
    Un texto denuncia de situaciones por desgracia vigentes. El matrimonio convenido de las niñas ajeno a cualquier asentimiento por su parte, contra su voluntad, vaya. La pobre Manyara, además, parece que ha quedado en cinta, para redondear el amargo pastel. Y la ley, que casi siempre se ve rebasada por la realidad social, pues casi nunca llega a tiempo. Buen texto. Felicidades y feliz todo para ti siempre.

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    1. Estos matrimonios no solo son un atentado contra el derecho a decidir sobre su futuro, sino que además perpetúa la pobreza de una sociedad con un nivel cultural muy bajo.
      Muchas gracias por tu comentario, Eduardo.
      Un abrazo.

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  4. Maria Galerna14/3/18 12:57

    Es un arma de doble filo porque ¿ es obligatorio que esas niñas asistan al colegio? Si no lo es, esa supuesta "buena" ley, las sacará de la escuela.
    Buen micro.

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    1. Eso que dices es lo que realmente pasa, María. Un círculo vicioso en el que las más perjudicadas son estas niñas que cargan con responsabilidades prematuras que no les corresponde por su edad.
      Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

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  5. La educación es primordial, relegarla por imposiciones que llegan de forma prematura no puede ser bueno para nadie.
    Un micro que demuestra lo imperfecto del mundo en que vivimos, en el que hay tanto por hacer y mejorar.
    Un abrazo grande, Asun

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    1. Por desgracia, estas situaciones está muy extendidas y están normalizadas en muchos países. La mayoría de las veces, además, el "novio" es mucho mayor que la chica, que ni siquiera lo conoce hasta el día de la boda. Es una práctica que nos recuerda a las costumbres medievales de nuestra sociedad occidental.
      Como dices, en este mundo imperfecto queda mucho por hacer.
      Gracias y un beso, Ángel.

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  6. Si en Occidente las mujeres exigimos más igualdad en todos los ámbitos, en otros países más desafortunados ni siquiera pueden soñar con nuestra forma de vida. Negar la educación a las niñas, no formarlas para que se valgan por sí mismas y obligarlas a matrimonios desiguales en edad atenta contra Derechos Humanos básicos, perpetúa la ignorancia, la pobreza y la esclavitud sexual.
    A tu protagonista la nueva ley le ha llegado con retraso. Ya la han entregado al marido que la ha dejado embarazada. Hay un camino tan largo por recorrer...
    Enhorabuena por esta denuncia y esta reflexión, Asun. Desde Europa quizá podamos colaborar con alguna oenegé. Lo que sí debemos hacer es difundirlo y no cerrar los ojos.
    Besos, amiga.

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    1. Queda tanto por cambiar, tanta injusticia por desterrar... Siempre hay algo que hacer, cada un@ desde sus posibilidades.
      Un beso fuerte, Carmen.

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  7. El que la profesora decida leer la noticia en clase ya dice mucho de su conciencia y espíritu de lucha, tan difícil de mantener vivos cuando las tradiciones, por más que sean absurdas y crueles, han sido respetadas durante siglos.
    Tu relato nos da una de esperanza, por la llegada de tiempos mejores, y otra de frustración, por la dura realidad de una sinrazón cuyos efectos tardarán aún en desaparecer.
    Bravo, Asun; un relato rotundo en su planteamiento y escrito excelentemente.
    Un abrazo, ahijada.

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    1. El primer paso es abrir los ojos ante esas tradiciones injustas, no justificarlas amparándolas en la costumbre.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un beso, padrino.

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  8. Los cambios en la sinrazón siempre son una esperanza con lastre. Cuando las cosas cambian, sólo cabe esperar que las consecuencias que arrastran sean lo más leves posibles.
    Un gran relato donde es funden de maravilla la esperanza del futuro con la infamia del pasado.
    Enhorabuena, Asun.
    Un abrazo.

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    1. Confiemos en que ese futuro llegue cargado de esperanza.
      Un abrazo, Antonio.

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  9. Enrique Angulo17/3/18 23:54

    La historia que nos cuentas tiene adheridas una retahíla de injusticias que se cometen contra un ser indefenso, uno de los seres más indefensos del mundo: una niña. Pues se la viola, se le anula su voluntad, se le roba el futuro y no sé cuántas cosas más.
    Y eso ya escandaliza y horroriza, y te crea una furia a la del Dios del Antiguo Testamento, o a la de Júpiter Tonante, o en un nivel más laxo, a la del Tío de la Vara, personaje del humorista José Mota.
    Y ahora que estamos a vueltas con cuáles deben de ser las penas justas con esas personas que cometen hechos horribles, piensas que todos esos canallas merecían un buen escarmiento y sobre todo, ser desenmascarados, arrancar los velos con los que cubren su hipocresía y su maldad.
    Y en todo esto, casi lo que más me irrita es que se utilicen esas religiones que dicen que son todo paz y amor y no sé cuántas cosas más, para justificar hechos tan aborrecibles, como si se llevasen a cabo por imposición divina, y esos que obligan a las personas –mujeres, principalmente- a pasar por tales trances que destrozan sus vidas, sólo fuesen unos mandados; pero lo cierto es que han sacado de esos libros, retorciendo las interpretaciones, esas injusticias que claman al cielo –y nunca mejor dicho- que cometen contra la gente para tener un poder absoluto sobre ella, y las niñas, jóvenes y mujeres son quienes se llevan la peor parte.
    Así que esperemos que cada vez haya menos retrasos en corregir tantísimas injusticias, pues en este mundo da la sensación de que siempre queda casi todo por hacer. Enhorabuena por este microcuento, un abrazo, Asun.

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    1. Enrique, genial análisis de este microcuento tan sencillo. No me queda nada por añadir, solo gracias por tu comentario y tu sensibilidad ante las injusticias.
      Un abrazo.

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  10. En una sencilla historia y con sólo 50 palabras, has desplegado todo un mundo de injusticias contra la mujer que, aunque parezca mentira, en pleno S. XXI, no están superadas en más de medio mundo.
    Muy bien, amiga Asun.
    Un fuerte abrazo.

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  11. Con retraso para Manyara y muchas otras niñas, lo esperanzador es que, aunque tarde, las mal entendidas y aceptadas costumbres y tradiciones perversas, se desarraiguen en un mundo lleno de injusticias y atrocidades. Muy buen relato, Asun, enhorabuena. Muchos besos.

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