En la orilla

Un suave bamboleo mece la balsa, transportando a sus pasajeros a un lugar reinado por sueños de inocencia inacabados.

En el chiringuito de la playa, un nutrido grupo de europeos sigue apurando las copas del todo incluido de un lujoso hotel, incapaces de escuchar los llantos del único niño superviviente.
Escrito por Malu

15 comentarios :

  1. El mundo se ha partido en dos. Dos mundos. Dos orillas. Una clamando a gritos ayuda, y la otra sorda en su desmesura. La cruda realidad asoma su verdad incontestable a tu relato, Malu. Inmigrantes desembarcando en playas abarrotadas de turistas, subidos a las vallas de los campos de golf, hacinados en campos en condiciones paupérrimas... a los buenos de corazón nos queda dolernos impotentes o... la desobediencia civil, pues hasta prestarles ayuda la han convertido en delito los que tienen en sus manos la posibilidad de ayudarlos. En vez de alimentar infraestructuras que palíen el desfase económico de estos países, se les envía armamento para alimentar sus guerras intestinas propiciando una espiral de violencia inacabable que desemboca en millones de seres desplazados pidiendo refugio. Respuesta: cerrarles las puertas, subir el volumen con el ruido del consumo y levantar la copa sin escuchar a ese niño, único superviviente, que levanta su llanto desconsolado desde la playa. No cabe más dolor.
    Un relato crudo y revelador que, por un momento, nos ciega con su fuerza, como luz reverberando sobre las aguas.
    Un beso grande, Malu.

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  2. Aurora R.M.30/3/18 11:44

    Triste y desgarrador. Pero absolutamente real y actual. Me ha gustado mucho. Enhorabuena.

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  3. Enrique Caño Amaro30/3/18 11:48

    Duro microrrelato que refleja la indiferencia hacia el dolor ajeno; la poca humanidad hacia el más necesitado, hacia aquellos que se vieron obligados a partir en busca de una vida mejor. Espero haberlo interpretado bien.

    Lo has contado de una forma espléndida: sin desmenuzar hasta el final la tragedia en cuestión. Es más, según se inicia el relato da la sensación de que uno se adentra en un idilio, hacia ese lugar de sueños de inocencia inacabados.

    Me ha gustado mucho la sutileza que has empleado.
    Un beso, Enrique.

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  4. Imponente la forma de narrar esa imagen desoladora que define bien dos mundos, dos vidas. En tus cincuenta palabras nos muestras las caras opuestas de una moneda.
    Me gusta mucho que con la frase “Sueños de inocencia inacabados” definas todo lo que ha ocurrido en la balsa, desde que partió hasta el fatal desenlace.
    El llanto de ese niño no escuchado por el entrechocar de las copas y las risas de esos turistas sonrientes con la piel color salmón, en lo que veo que representas la postura de Europa ante el gran problema de la inmigración, da un remate perfecto, que demuestra una vez más tu genialidad y tu sensibilidad a la hora de escribir.
    Tú también estás en mi top ten, y no es pasión de ahijado, sino de admirador de tus letras, porque una vez leídos del tirón tus 55 relatos, con este, (casi na) todos son buenos. Como le dije a Matri en su día, tú eres otra de las personas que demuestra que cuidas todo lo que publicas aquí. Eso, acompañado por tu talento y tu corazón, nos ha regalado 55 joyas, cada una cada vez con más brillo.

    Besote fuerte.

    Pablo

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  5. Carmelo Carrascal30/3/18 13:49

    Malu,los dos párrafos del precioso micro establecen un lacerante contraste. Cara y cruz de nuestra sociedad, nos guste reconocerlo o no: los que sí y los que no.
    Muy duro y al mismo tiempo bello relato.
    Enhorabuena y un saludo!

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  6. Eduardo Martín Zurita30/3/18 14:45

    Hola, Malu.
    Un texto pontentísimo de caras encontradas, del revés del espejo en el que da grima mirarse. El reflejo de la opulencia en el sol entristecido de la infancia en desamparo. Como metáfora de las clases sociales que, por desgracia, coexisten, a veces, a la vuelta de una esquina, a la orilla de cualquier playa. Lo mejor para postre, mais oui. Mi más muy mayor enhorabuena, guapísima y dueña de las letras mejores. Un beso grande, grande, grande, como tú,

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  7. Eduardo martín Zurita30/3/18 14:58

    Hola, Malu.
    Un texto potentísimo en el que reina el contraste, el revés del espejo donde da grima mirarse, porque devuelve el sol entristecido de la infancia en desamparo. Como metáfora universal y agudamente dolorosa de la distancia entre las clases sociales, visibles, sin embargo, a la vuelta de cualquier esquina, en cualquier orilla de cualquier playa. Lo mejor para postre, mais oui. Mi más muy mayor enhorabuena, guapísima y dueña de una de las letras mejores.

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  8. carmen Hinojal30/3/18 15:46

    Malu, vivimos en un mundo dual, donde conviven el bienestar y la muerte. Has expresado, con la fuerza de tu relato esta realidad. Y el final, lleno de dolor, por ese llanto que se lleva el viento. Abrazos.

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  9. En la orilla ha quedado varado el barco de los voluntarios de Open Arms, en plenas vacaciones de Semana Santa, todo un sarcasmo. Tu relato no podía salir publicado en mejor momento. Para mí es un grito contra la sinrazón y la falta de compasión, que tanto se debería practicar durante estos días.
    Sobresaliente, Malu.

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  10. Esa dulce embriaguez que produce el bienestar y la comodidad bien puede ser la principal razón de nuestra ceguera y sordera ante la necesidad y el sufrimiento ajenos. Muy pocos están dispuestos a renunciar a una parte de lo que poseen en favor de los desfavorecidos, y mucho me temo que el día que lo hagan sea por propia conveniencia o porque no haya más remedio. Mientras tanto, esa imagen que planteas, y que podría parecer extrema, se está produciendo todos los días. Curiosamente, los países poderosos suelen llegar a las orillas de otros mundos arrasando con todo.
    Enhorabuena, querida Malu. Si en lugar de un relato tu propuesta fuera una foto, sería favorita sin duda para ganar el Pulitzer.
    Un Beso.

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  11. Enrique Angulo31/3/18 1:04

    En esa orilla de la que hablas podemos estar cualquier en cualquier momento de nuestra vida, pues en este mundo no hay nada seguro, y sólo hay que leer la Historia para saber que, como dice el título de un libro de Muñoz Molina, todo lo que era sólido, de repente, empieza a desmoronarse, y casi sin que sepamos cómo, retorna la pobreza, el conflicto, el horror, la guerra.
    Claro está que esos males, y sobre todo hoy en día que nuestras tecnologías nos permiten luchar con armas mucho más potentes contra las fuerzas ciegas de la naturaleza, son causados mayormente por nosotros, por nuestra estupidez, por nuestra falta de empatía, por nuestro egoísmo, por nuestra codicia, por ese ‘guiso’ de bazofias que tenemos dentro de ese misterioso órgano llamado cerebro.
    Esos personajes privilegiados, esos europeos que ya han olvidado los monstruosos espantos que vivieron sus abuelos o bisabuelos, y que disfrutan en su indolencia de las ventajas que les da su privilegiada posición, son incapaces de ver más allá de sus narices, y me han recordado a los necios que visitan–lo leí el otro día- los campos de concentración nazis como si estuviesen en Disneyland, y hasta se permiten hacer pintadas en esos lugares que uno debe recorrer con el corazón encogido y hasta con lágrimas en los ojos, porque, como dice Faulkner: “El pasado no está muerto ni enterrado. De hecho, ni siquiera es pasado”. O sea, que estás haciendo el bobo y profanando un lugar donde ha sucedido uno de los mayores espantos que han conocido los siglos,
    En fin, lancinante la herida sobre la que pones el dedo, uno puede recordar muchas escenas, en su parte horrorosa, vistas en los periódicos y en los informativos, que estremecen hasta lo más hondo.
    ¡Cuánto camino aún por recorrer para alcanzar el primer escalón de la justicia! Un abrazo, Malu.

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  12. Dos párrafos seguidos uno de otro, tan cerca que pueden tocarse, como los mundos que describes, pero separados por un abismo de desigualdad e injusticia. Un mundo que permite ese triste y lamentable contraste está esfermo y no tiene futuro.
    Tú lo has narrado muy bien, exponiendo dos realidades que se dan al mismo tiempo y hablan por sí solas, para que el lector saque sus propias conclusiones.
    Un abrazo grande, Malu

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  13. Dos secuencias de la vida. Unos viviendo al límite y otros desde la zona de confort cerrando los ojos a situaciones que no gustan por su crudeza y porque son son lejanas...

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  14. Se escucha el vaivén de las olas bajo el silencio absoluto de la muerte. Los sueños de una vida mejor lejos del hambre y del miedo se ahogan junto a los cuerpos, mientras, en el mismo espacio y tiempo, las vidas y sueños de los afortunados, se cubren de risas y complacencia. Dos sonidos y un clamoroso silencio. Impacta. Gran micro, Malu, felicidades. Un beso.

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  15. Pufffff. Ya sabes que es un tema que me toca la fibra. Magnífico micro Malu. Un abrazo grande.

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