La nana del hombre bueno

En noches de esquivo consuelo, se arrodillan los acantilados atraídos por el rumor de las olas, y desde el borde descendido, sin las agrestes paredes del pesado vacío, me dejo mecer por las cenizas de espuma que sedimentan el legado de tu alma resguardada en la casa de mi sangre.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

45 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita4/3/18 20:03

    !Joder, Antonio! Salve "arbiter elegantiarum". Dios mío. Dejas sin palabras a un verboso empedernido como lo soy yo. El impacto lírico personificado y eficazmente medido. Ahora me explico por qué el microrrelato emparenta con la poesía. Ningún argumento mejor, en ese sentido, que leer del tirón, y luego muy lentamente cada palabra y en sus conjuntos. La casa de tu sangre es la de todos los cincuentistas, la savia que más nos alimenta, sin desdoro de ningún compañero ni compañera, que los hay excelentísimos: Manuel Bocanegra, por ejemplo. Y Puchades y Ángel Saíz y Garabato y Viz y la Richmond y Malu y, bueno, si es que prácticamente son todos; pero tú te sales del mar y nadas con alas de oro de ley de inmensos quilates, valenciano guapo. Me has conmovido, amigo, y ya llevo lecturas en la andorga y en las dioptrías que forjaron sin ninguna amargura ni tanto desdoro al cabo. Me has conmovido mucho. Tú eres ese hombre bueno, lo dicen tu mirada, tus hechuras, tu manera de ser y, traspasando el cielo, tierna y dramática, tu escritura. Y seguiría, porque un texto así no se acaba nunca en realidad por mucho que un punto y final lo detenga. Esos tres renglones son la quintaesencia de la inmensidad del mar que superas, en blanco y negro. Contigo vaya la plenitud y el claro día y el susurro acariciante de las musas, ese rumor que escuchan solo los elegidos.. Un abrazo muy pero que muy emocionado, Antonio Bolant, bella alma, la elegancia en vuelo.

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    1. Sr. Martín Zurita, mire su correo.
      La Richmond

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    2. ¡Joder, Eduardo! ¿pero qué te digo yo ahora?
      hombre de Dios. Tal vez, gracias por dejarte conmover, por descargar tanta intensidad en un micro muy especial para mí, dedicado a mi padre, que vivirá por siempre en la casa de mi sangre.
      Gracias, mil gracias, por prestarme tu inmensa sensibilidad
      Un fuerte abrazo.

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    3. Eduado Martín Zurita4/3/18 21:49

      Patricia, ya he mirado el correo y devuelto la visita. La revista "El Callejón de las Once Esquinas", como digo en el correo, es una pasada en el mejor de los sentidos. Las ilustraciones, las frases entresacadas de cada relato, resaltando el momento más álgido de la tensión narrativa. La maquetación, que me entusiasma. Se nota un amor inmenso, seguramente el del alma que presta la suya para que todo ese conjunto sea maravilloso, de fábula, ya sabes tú. Animo a los compañer@s cincuentistas a que envíen sus relatos. Van a ver lo que es canela en rama; van a poderlos contemplar vestidos con la máxima gala, de lujo. Un esplendor que no imaginarían ni en sus sueños más fantásticos y coloridos. Gracias, Patricia, por la acogida que me habéis brindado, que supone muchísimo para mí. Mi primer relato largo publicado. Algo que no voy a olvidar fácilmente. Nunca, para ser más preciso.
      Un beso inmenso.

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    4. Eduardo Martín Zurita4/3/18 22:00

      Antonio, tu pare. Eso mismo hago con el mío, que debe estar columpiándose en alguna estrella, el muy bandido. Lo que se recuerda no termina nunca de morir. La sangre es la gasolina del alma. Miro al cielo, a veces, y veo allí estampada la cara guapa y alegre de mi padre. Lo mismo están echándose una partidilla, el tuyo y el mío, a lo que sea, o pescando, o degustando un arroz con anguila, al estilo de la Albufera. O un buen vaso de horchata con fartones.

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  2. ¡Ay Dios! Esto no es un poema de desamor, es una desgarrada y desesperada canción, cover de lujo con tu toque magistral, cómo condensar en 50 palabras esas otras de: ...que corto es el amor y que largo es el olvido. Felicidades Antonio. Me gusta mucho.

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    1. La verdad es que encaja perfectamente la interpretación que le has dado al micro. Una canción de desamor de un amante que guarda lo amado en lo más profundo de su desconsuelo. Pero, aunque no lo parezca, también es un poema de amor sin olvido hacía quien perdurará mientras yo lo haga.
      Gracias Cristina, me alegra mucho que te haya gustado,
      Un fuerte abrazo.

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  3. Una nana para adormecer al olvido de un amor a buen recaudo en el latir del recuerdo. Soberbio, Antonio. Un abrazo.

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    1. Gracias Salvador. Has elaborado un maravilloso resumen de lo que he querido reflejar.
      Un fuerte abrazo.

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  4. Muy grande señor Antonio, es usted muy grande.

    Un abrazo.

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    1. Tú sí que eres grande, querido amigo.
      Un fuerte abrazo.

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  5. Antonio, tu padre fue tan importante para ti que merecía un homenaje tan hermoso como este micro lleno de poesía.
    Enhorabuena y gracias por regalarnos tanta belleza. Deseo que pronto recobres la alegría, y que el dolor deje paso a los hermosos recuerdos de toda una vida.
    Besos muy apretados.

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    1. Gracias Pilar. Y no te preocupes, una de las muchas cosas que he aprendido de él es a exprimir la alegría de todo cuanto nos rodea.
      Un fuerte abrazo.

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  6. Antonio, yo ya sabía que escribías como los ángeles, pero si a esa escritura le pones todo el corazón y el alma resguardada en la casa de tu sangre, sale esto. Es una delicia desde el título: La nana del hombre bueno: eso lo has heredado de él, porque tú también eres un hombre bueno, hasta la última palabra.
    Hay detalles que hacen conmover a cualquiera, como el nombrar las noches de esquivo consuelo, porque sé cómo es esa sensación y ese regate que siempre te hace el consuelo en el silencio de la noche, cuando uno está solo consigo mismo. Realmente podemos aprender a vivir la ausencia de un padre, pero no hay consuelo para la misma.
    He sentido cada palabra de tu obra de arte, se me han saltado las lágrimas y me ha maravillado cómo has jugado con la poesía para hacer un homenaje a ese hombre bueno, que no podrá estar más orgulloso de ti.
    Este es un microrrelato terapéutico, Antonio; de los que hay que sacar fuera, tal como tú lo has hecho. Era necesario que extrajeras de tus adentros este homenaje para que el peso de tu vacío sea más liviano.
    Y me vas a permitir una cosa, que esta noche le lea a mi padre tu micro, y que le diga que aunque no lo he escrito yo, un buen amigo ha sabido expresar de una forma tan bella lo que yo también siento por él. A mí esta obra de arte no me hubiera salido en mil años, gracias por escribirla. Así que ya sabes, te la tomo prestada para recitársela cada vez que me acuerde de él: todos los días.

    Una maravilla, amigo mío.

    ¡Ole tú, y tu padre!

    Un abrazo.

    Pablo

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    1. El que este homenaje haya calado en algunos de los enormes ventrículos que tienes bajo el pecho, para mí es un gran regalo, Pablo. Me enorgullece que se lo leas a tu padre, es realmente emocionante. Gracias.
      Un fortísimo abrazo

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  7. Como dice el refrán, quien a sus padres se parece, honra merece. Identificar el titulo de este hermoso homenaje con su autor, al que también es aplicable, es obligado. Alguien con tu sensibilidad ha de ser a la fuerza agradecido. Debemos mucho a quienes han dado todo por nosotros. En mi caso, como seguro que en muchos, que hace años que perdí a los míos, tus palabras me llegan de una forma especial, esa es la magia de la buena escritura, hacer universal lo que es particular. Las personas nunca desaparecen del todo, al margen de la fe o creencias que cada uno tenga en otra vida, ese legado del alma siempre haya resguardo en quienes han querido a una persona.
    Un texto muy trabajado, una prosa poética para leer y disfrutar una y otra vez, un regalo para los sentidos.
    Un abrazo fuerte, Antonio

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    1. No podría haber elegido un lugar mejor que éste para dejar mi recuerdo en forma de palabra. Porque aquí hay gente como tú, con los sentidos abiertos y el sentir generoso. Gracias por compartir tanto conmigo.
      Un fuerte abrazo.

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  8. Antonio, tu relato es puro sentimiento que envuelve el dolor, un dolor que poco a poco irá reposando y se verá cubierto por los bellos recuerdo. Justamente el pasado día 1 de marzo se cumplieron 46 años que perdí a mi padre, y te puedo asegurar que su recuerdo sigue cada día conmigo, por mucho tiempo que pase es imposible olvidar. Tu padre debe estar feliz de que le dediques un escrito tan sentido, creo que todos lo hemos hecho, yo por lo menos también lo hice en su día. Pero sobre todo como indicas en el título debió ser un hombre bueno y como dice el dicho "de tal palo tal astilla" ya que creo que tú también eres un hombre bueno, solo por escribir con tanto sentimiento y compartirlo con nosotros.
    Un abrazo enorme, Antonio.

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    1. Como hijos, siempre estaremos en deuda con quien nos acompañó para ser quienes somos. Aunque sólo se consiga componer una gota de palabras de todo un océano de sentimientos, tú ya sabes lo liberador y balsámico que es.
      Gracias Javier.
      Un fuerte abrazo.

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  9. ¡Guau! Antonio, a estas alturas todavía me sorprende que quepa tanta sensibilidad, ternura, amor, bondad,... en una sola persona. Desearía tener esa capacidad para expresar tanto amor y belleza y me arrodillo ante ti como esos acantilados atraídos por el rumor de las olas.
    Al leer que está dedicado a tu padre, confirmas que solo un hombre bueno podía dejar el mejor de los legados en la casa de su sangre, tú. Una vez más, excelente trabajo. Un beso grande.

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    1. Gracias, Matri, por apreciarlo de esa manera tan generosa. Para bien o para mal, si soy lo que soy, en gran parte se lo debo a mi padre, por eso él siempre será una parte de mí.
      Un besazo muy fuerte.

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  10. Una maravilla de relato, de sentimiento, de poesía y de lenguaje. Estoy alucinando.
    Saludos afectuosos, Antonio

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    1. La verdada, yo sí estoy alucinando con vuestra acogida a este humilde homenaje. No sabéis cuánto os lo agradezco.
      Gracias, Mª Jesús. Un besazo

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  11. Escrito con tanto sentimiento Antonio, con una bella prosa poética, es imposible que no llegue al corazón. Me ha estremecido un relato tan bello. Abrazos y gracias.

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    1. Gracias por esa sensibilidad hacia mi relato y sobre todo, gracias por compartirlo conmigo.
      Un abrazo, Carmen.

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  12. El dolor convertido en poesía destila las palabras y adensa los quilates de este gran pequeño continente de cincuenta con su contenido.
    Celebrarte y a la vez condolerme contigo, Antonio, porque la pérdida de un padre bueno, es pérdida por partida doble: por el hombre bueno que deja huérfano al mundo de sus obras y por el padre, figura insustituible en el corazón de un hijo noble.
    Un fuerte abrazo, Antonio.

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    1. Gracia Manuel. Es ley de vida, pero sobre todo, es ley de muerte que los cuerpos mueran, pero no sus legados.
      Un fuerte abrazo, compañero.

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  13. Intenso, poético, emotivo... Enhorabuena por tan bello micro.

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    1. Gracias Marco por decírmelo.
      Un abrazo.

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  14. Poco tengo que decir; no como tú, que de unas cuantas palabras sacas un poema y una historia (o dos). Ya sin bromas, me ha gustado. Enhorabuena, Antonio. Saludos y suerte.

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    1. Gracias Jesús. Me alegra mucho que te haya gustado.
      Un abrazo.

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  15. Me conmueve profundamente tu micro, Antonio. Es una hermosa elegía en prosa dedicada a la figura del padre desaparecido, pero no para siempre. Tú te meces con él en esta nana dolorosa y guardas en tu sangre y en tu memoria su legado. La perspectiva temporal apacigua el dolor y evoca los mejores recuerdos de quienes nos faltan. Al mío lo perdí hace casi treinta años -a mi madre, después- y puedo recordarlo con una sonrisa porque siento que todavía me acompaña.
    Bellísimas las imágenes elegidas. Felicidades y besos.

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    1. Gracias por tan hermoso comentario, Carmen. Es muy importante para mí que un micro como éste te haya conmovido, tú que tienes el don de la palabra.
      Un Besazo.

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  16. Clara Guti8/3/18 0:47

    Cuando el corazón habla, emergen textos tan hermosos como este... Enhorabuena
    Saludos

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    1. Gracias por pasarte y dejarme tus impresiones, Clara.
      Un abrazo.

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  17. Para que una maravilla como esta se produzca hace falta que se den muchas circunstancias, pero principalmente que ambos hombres, padre e hijo, sean buenos y que al menos el segundo esté tocado por el gran don de escribir como nadie. Qué hermoso reconocimiento a una persona tan importante en la vida de cualquiera. Solo de pensar en que un hijo mío me dedicara algo así alguna vez me emociono. Mi más sincera enhorabuena por esta joya, Antonio, y también por tener motivos para sacar todo esto de dentro (yo también creo tenerlos, aunque nunca lograría nada parecido).
    Un abrazo.

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    1. Han habido varios comentarios al relato que no podré olvidar. Éste es uno de ellos, Enrique. Es de tal intensidad y calado que solo puedo agradecerte que hayas puesto tanto cariño y sensibilidad en él.
      Un abrazo muy fuerte, compañero.

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  18. Es un regalo para el alma. Poco más te puedo decir, los demás ya te han comentado y pienso como ellos. Un beso, Antonio.

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    1. Mil gracias Maite. Tu comentario sí es un regalo.
      Un besazo.

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  19. Enrique Angulo11/3/18 15:44

    En uno de tus comentarios has revelado que el microcuento está dedicado a tu padre, y en ese homenaje has hecho poesía de gran altura, pues con la prosa –como demostró, en su momento, Baudelaire-, también se puede hacer gran poesía; y la has hecho con unas imágenes muy poderosas, quizá las más poderosas que uno se pueda imaginar a la hora de enfrentarse a ese misterio que es la ausencia de los seres amados.
    Ante tal desgarro, que luego el paso del tiempo puede aliviar en parte, la inmensidad del mar, el rugido de las olas, su vaivén constante, los acantilados vertiginosos, nos demuestran nuestra pequeñez ante la enormidad de todo, y canalizan nuestra tristeza, como si las azules y salobres aguas diluyeran nuestras lágrimas, las lágrimas de toda la doliente humanidad.
    Y es en esos lugares, en esas circunstancias de soledad, donde uno conecta con el misterio de la vida y de la muerte a través del dolor que nos sacude, que nos rebela por lo injusto que supone ser privados de esas personas sin las que somos menos de lo que éramos, por lo injusto de la muerte en sí misma, la cual, además, en muchas ocasiones, se presenta sin consideración alguna, sin el menor de los respetos y con la mayor de las violencias.
    Y, quizá, de repente, nos vienen a la mente multitud de recuerdos, de situaciones, de palabras que son sólo nuestras y entonces, como dices, a ese ser querido lo resguardamos en la casa de nuestra sangre, lo llevamos en nuestro interior, pues eso es todo a lo más que podemos aspirar en este mundo hasta que también a nosotros nos llegue la hora de abandonarlo.
    Por último, recordar que una de las cumbres de la poesía castellana son las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, al que la conmoción por la pérdida de su progenitor le hizo concebir ese maravilloso y filosófico poema.
    Emocionante y profundo tu microcuento, Antonio, sobre todo para quienes acerca del dolor que causa la muerte de alguno de nuestros seres más queridos, como Lope decía del amor, lo hemos probado y sabemos lo que es.
    Un abrazo grande.

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    1. Gracias por tus impresiones, por tus reflexiones, por tus referencia que me abruman. Gracias estar ahí siemprem; sobre todo, hoy también.
      Un fuerte abrazo.

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  20. Antonio, lo primero de todo te pido disculpas por la intromisión y asalto en tu relato. He estado con líos serios e ineludibles y, hasta esta noche no he podido entrar por aquí con tranquilidad. La imagen que evoca tu texto es tan hermosa que me sobrecoge y me empequeñece y, una vez asimilada con todo su significado, me duele. Me duele la belleza, el frío de esa inmensa noche estrellada que me hace imaginar, y me duele tu dolor. Qué magnífico relato, querido amigo. Gracias.

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    1. No hay nada que disculpar, Patricia. Más bien al contrario, sólo puedo agradecerte la delicia de comentario que me has regalado, inseparable ya para siempre de este relato.
      Un abrazo muy fuerte.

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  21. Precioso y emotivo homenaje a tu padre, Antonio. Si está en algún lugar, se sentirá muy orgulloso y feliz. ¡Enhorabuena! Un abrazo.

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    1. Qué reconfortantes son tus palabras, Juana. Muchas gracias. Un fuerte abrazo.

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