Abandono que aniquila los recuerdos

Al traspasar el umbral, Mario trataba de recordar quién le había despedido con un beso. Anhelaba desandar el camino de sus angustias. No le quedaban más fuerzas para luchar. Aun así, había dejado una nota bajo la almohada, como había visto en una película. Algo mejor le esperaba. Pero, ¿dónde?
Escrito por María José Viz Blanco

29 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita6/3/18 9:51

    Hola, María José, queridísima, amiga, poeta.
    El abandono y la aniquilación de los recuerdos. Dos cuestiones de suma potencia al considerarlas separadamente. Al hacerlo en conjunto, surge un texto como el tuyo. Interrogante, inquietante y escrito con rigor, con perfección. Me traes a Serrat: "Te dejó sobre el mantel su adiós de papel..., Mario en una nota bajo la almohada, porque es muy triste partir sin decir adiós. Mario está al borde de sus fuerzas, pero tira para adelante. En busca de esa quimera que es lo mejor, seguro que con un corazón encaprichado en lo imposible. La peripecia ha dado lugar a un final abierto a la esperanza dubitativa. ¿Dónde? ¿Quo vadis domine? Dónde se encontrará el territorio de nuestra alegría. Solemos vivir para el olvido. ¿Dónde? Es una de las preguntas que no tiene respuesta, o cuesta muchísimo dar con ella. Yo diría que donde las cosas naturales y sencillas, pero... A lo mejor vagabundeando harto ya de estar harto y de cansarse. Cualquiera sabe. Un texto muy muy bueno que nos sumerge en una reflexión honda. Mi más muy mayor enhorabuena. Y un beso muy entrañable. Ah, Y que sigas tan luchadora y tan abundante en conquistas. Es ya tu tendencia bien contrastada.

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    1. Eduardo, es un gran placer leer tus comentarios, siempre tan llenos de cariño y de magnífica prosa. Como siempre, pienso que exageras... Pero te agradezco tus palabras muchísimo.
      Un enorme abrazo para ti, amigo.

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  2. Triste y magnífico relato, María José. Y muy sugerente. El olvido, el abandono, los anhelos... El sucumbir, al no saber como (o no ser capaz de) evitarlo. Me gusta. Suerte y un beso.

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  3. Muchas gracias, Jesús. Es difícil conseguir un piropo tan grande, procedente de tu persona, jajaja. Eres un lector exigente (es necesario serlo, por otra parte).
    Besos.

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  4. Dejar atrás los recuerdos es olvidar el pasado y atravesar el umbral, comenzar de nuevo. Sin embargo, el desconcierto, la desazón y la duda, parecen embargar al protagonista. Cualquier comienzo es siempre un gran interrogante en nuestras vidas. Muy apropiada la interrogación final para rematar una historia de quien no sabe qué esperar, ni tampoco recuerda qué dejó atrás.
    Una historia centrada en el nihilismo que preside las circunstancias muchas vidas, sugerente, interesante y con muchos interrogantes en manos del lector.
    Un beso. Mª José. Enhorabuena por tu relato.

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    1. Muchas gracias, Manuel. Estamos hechos, a partes iguales, del vacío que nos dejan las personas, las cosas... y, por otra, de la ilusión por lo que vendrá, aunque lleve aparejado un importante grado de incertidumbre.
      Otro beso para ti.

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  5. Tu personaje, tan bien descrito que sentimos con él las mil adversidades que ha padecido, tras haber chocado contra muchos muros, se ha convertido en un ser malherido que tira la toalla. No hay nada que le ate a lo que ha sido su pasado; se marcha, como se suele decir, con una mano adelante y otra atrás. Sin embargo, no todo es desolación, esa nota que deja muestra que hay humanidad en él, el hecho de irse en busca de algo mejor implica una cierta esperanza, el beso que recibe es la prueba de que su trayectoria no ha sido tan indiferente ni fracasada como él cree. La vida es lucha, lo sabemos, pero cuando no va acompañada de algún resultado como señal para continuar el desánimo es comprensible. En tu protagonista aún queda algo de chispa.
    Un relato de sentimientos encontrados muy bien descrito, con expresiones como ese "desandar el camino de sus angustias" y el mismo título, que muestran la vena poética de su autora.
    Un abrazo, María José

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  6. Muchas gracias, querido Ángel, por tus palabras. Como le ocurre a otros cincuentistas, cada nuevo mes en el concurso anhelo recibir tu sabio comentario, que tan buenas vibraciones me genera.
    Otro abrazo enorme para ti, amigo.

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  7. Hace falta fuerza para cruzar el umbral de cualquier puerta, quizá menos que para seguir en la misma habitación. Por eso, quizá no se trata de fuerza, sino de valentía, la que demuestra tu protagonista en este lírico relato que nos regalas, María José.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias, Antonio. Es curioso, no soy muy dada a hacer microrrelatos con carga lírica, aunque me encanta la poesía.
      Un fuerte abrazo para ti, también.

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  8. Un relato magistralmente escrito pero que me ha dejado llena de dudas, igual era ese el propósito. El nuevo comienzo o el final de lo viejo, en todo él olvida y su nuevo camino no me da buena espina, como a él, Mario ya no será Mario, pero qué será creo que ni el mismo lo sabe seguro. Un fuerte abrazo.

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    1. Estás en lo cierto, Cristina. Nada está claro en mi relato, porque pienso que sembrar la duda es lo que más nos hace ejercitar la mente creativa. Gracias por tu comentario.
      Un fuerte abrazo también para ti.

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  9. Saluditos María José, me gusta mucho tu relato, quiza un camino incierto está traspasando el umbral.

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    1. Muchas gracias, poeta. El camino siempre es incierto, pero apetece seguir su senda... Un fuerte abrazo desde España.

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  10. Pasamos por la vida atesorando recuerdos que el olvido intenta arrebatarnos. Y nos adentramos en el futuro con la incertidumbre de la felicidad. Muy bueno y reflexivo, María José. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Salvador. Has expresado la esencia de mi texto de forma inmejorable. No debo añadir nada más.
      Un abrazo grande para ti.

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  11. La huida y el abandono de lo tangible en alas de un futuro mejor. ¿Lo conseguirá?, ¿o quizás tendrá algún día que volver sobre sus pasos?. Lo has contado de una manera muy bonita y delicada.
    Suerte y un besito virtual.

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    1. Se me había pasado agradecer tu bonito comentario, querida María Jesús. Las dudas son muchas. Solo el lector puede dar respuesta...
      Un gran abrazo.

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  12. Muchas gracias, María Jesús. Me gusta dejar preguntas abiertas, ya sabes, y en este microrrelato no iba a ser menos...
    Suerte para ti y abrazos.

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  13. Enrique Angulo11/3/18 0:44

    Si hiciésemos un trabajo de arqueología con nosotros mismos que, en definitiva, fue lo que hizo Marcel Proust en su monumental obra En busca del tiempo perdido, nos quedaríamos sorprendidos al descubrir hechos del pasado que ya teníamos olvidados del todo.
    Para ello podríamos servirnos –y en esto hay personas que no guardan nada y otras que lo guardan todo, yo soy de estas últimas- de cartas que nos escribieron o escribimos, de fotografías, de objetos del pasado, y no digamos ya si hemos llevado un Diario en alguna época de nuestra vida y lo leemos pasado mucho tiempo.
    Esta digresión en cuanto a lo que me sugiere el título de tu microcuento: Abandono que aniquila los recuerdos. Pero la historia que nos cuentas es más trágica que la de Proust o la mía.
    Tu personaje podría ser alguien que va a emigrar, y en ese momento desgarrador de la separación de su familia, ya es incapaz de recordar, quién –de su mujer e hijos, supongo-, le ha dado ese beso, tal es la emoción que le embarga, y tan es así, que recién iniciada la marcha le dan ganas de volver, quizá de desechar todas la ideas que le han llevado a tomar esa decisión terrible y resignarse a la falta de horizontes.
    Pero, aunque hundido, parece dispuesto a afrontar su destino, se dice que es necesario buscar un porvenir mejor, no sabe dónde, pero lejos del lugar en el que ha vivido; quizá, tras correr muchos peligros y pasar muchas penalidades, consiga ese porvenir más esperanzador que le permita dar una mejor vida a los suyos, pero también puede ser que fracase, como miles, o que, incluso, pierda la vida.
    Así que nos quedamos con la desesperanza en el corazón pensando en tantos millones de personas que luchan por una vida mejor para ellos y lo suyos sin conseguirlo porque los dueños de la Tierra lo tienen casi todo cerrado con llave; y esa es una injusticia de la que estamos a años luz de corregir: una vida digna para todos los seres humanos, pues hoy en día eso sería factible.
    Enhorabuena por este microcuento, María José, del que no sé si he hecho una lectura acertada. Un abrazo.

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  14. Muchas gracias, amigo Enrique. Tu lectura es muy buena y muy adecuada a las intenciones primigenias que yo tenía, al escribir el microrrelato. Quizás yo no lo haya asociado, en un primer momento, con un emigrante, pero, al releerlo, también me ha parecido que era el sentido más adecuado. De todos modos, como siempre digo, lo bonito de la microliteratura es la riqueza de interpretaciones que ofrece. Y lectores atentos como tú hacen que tenga sentido escribir.
    UN GRAN ABRAZO.

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  15. Quizá el título ya sea un relato en sí mismo. En tu texto yo veo a alguien que se ha "dejado morir", y dentro de esa fase de incertidumbre por lo que pueda venir después, aparece un personaje inesperado, llamado olvido, que le impide llevar las riendas de tan trascendental momento. Muy interesante propuesta, María José.
    Enhorabuena y un abrazo.

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    1. Me encanta tu interpretación, Enrique. Te agradezco que me la hayas transmitido. Yo aprendo mucho de lo que me decís todos.
      Un abrazo grandote para ti.

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  16. Un micro que desborda melancolía. En él, el protagonista, pese a tirar la toalla, se aferra a una tímida esperanza. Supongo que esos serán los pensamientos y sentimientos de muchos suicidas. Bonito texto, María José. Un beso y felicidades.

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    1. Muchas gracias, Matrioska. Aludes a los suicidas y es una buena dirección en la interpretación del texto. Aunque todas las que me estáis regalando, amigos microrrelatistas, me están encantando.
      Besazos.

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  17. Los recuerdos a veces nos anulan y no nos dejan avanzar. Mario ha traspasado el umbral y quiero pensar que luchará para adaptarse a un nuevo periodo. Muy lírico María José. Un beso.

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    1. Muchas gracias, Maite. Me gusta que veas lirismo en el microrrelato. Ya conoces mi gusto por la poesía y, claro, se trasluce en muchos de mis textos.
      Besos.

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  18. Para intentar comenzar de nuevo sería deseable hacerlo sin el lastre de los malos recuerdos. Pero hay que poder y no tiene que ser nada fácil. He preferido ver a un decepcionado que va a volver a intentarlo, en vez de alguien que ha tirado la toalla. Muy interesante para la reflexión, María José. Besos.

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    1. Muchas gracias por pasarte y dejarme tu amable comentario, Juana.
      Un abrazo muy grande.

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