Versión oficial

—Afirma que no les conocía, ¿se fue voluntariamente con ellos?

(Silencio)

—No será de esas que van sin ropa interior, ya que no hemos encontrado sus bragas.

(Silencio)

—En las imágenes tiene los ojos cerrados, ¡estaba disfrutando!

(Silencio)

—Pero, ¿dijo "no"?

Una lágrima recorre el tembloroso rostro de la joven.
Escrito por Javier Puchades - Web

29 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita9/3/18 12:12

    Hola, Javier.
    Un texto dialogado, los más difíciles, a mi entender arropado por un buen título que nos sienta a la mesa pero ya.
    Y sales airoso del trance. Y juegas muy bien con la elipsis, característica del micro cuento en cuanto género y con el silencio: la colección de todas las voces. La chicha del micro que acaba en lágrima, no podía ser de otra manera, es el machismo todavía reinante en el aparato administrativo policial y judicial. Esa moral celtibérica, la de la España oscura, que se le estatuye por naricea a una mujer, y tiene como corolario la presunción de que la mujer va provocando al hombre y pasa lo que pasa. Que si cómo va vestida, que si tiene que oponer seria resistencia al o los violadores o abusadores (jugándose la vida), que si estaba disfrutando... Pues si no hubiera salido de su casa... Buena denuncia, muy bien escrita de lo que aún colea como un pez lúgubre. La presunción de culpabilidad de la mujer en los temas delictivamente eróticos o sexuales. A ver si de una puñetera vez entiende la oficialidad que la mujer es un ser humano como la misma (o más) dignidad y libertad que un varón. A ver si las versiones oficiales se adecuan a ese principio. M más mayor enhorabuena y un abrazo bien grande.

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    1. Eduardo, muchas gracias por tu comentario, me dejas casi sin palabras. Has desmenuzado muy bien mi relato.
      En muchas ocasiones la versión oficial no es la verdad, pero es la que prevalece queda y lo peor es que la víctima , la mujer, es además la culpable. Es doblemente víctima .
      Un abrazo y muchas gracias de nuevo, Eduardo.

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  2. Javier, dices tanto en 50 palabras, pero mucho más es lo que no dices. Has sabido reflejar lo que muchas veces ocurre en un juicio por violación. Con cada pregunta se viola de nuevo a la víctima. Parece más un juicio a su moral que al delito cometido por quienes las violan.
    Has jugado perfectamente con los silencios hasta que la víctima ya no puede más y derrama su humillación entre lágrimas.
    Me ha parecido un relato excelente y escrito de manera muy original en forma de diálogos. Enhorabuena. Mes a mes nos regalas relatos de gran calidad que llegan al corazón.
    Besos muy apretados. Y mucha suerte.

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    1. Pilar, muchas gracias por tu comentario, muy acertado. En tu primer párrafo das plenamente en el meollo de mi relato, sobre todo cuando dices: "cada pregunta viola de nuevo a la víctima". Ya que eso es lo que he querido denunciar, que la mujer tiene que demostrar que ella no ha sido la culpable, y los violadores son unos angelitos, desamparados que pasaban por allí y no han podido evitarlo.
      Ella por desgracia solo puede hablar con el silencio...
      Muchos besos y muchas gracias, Pilar.

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  3. Uno de los mayores meritos en un relato corto, donde no hay espacio para explayarse, es el uso de la elipsis. Esos silencios reiterados de tu protagonista, una víctima que aún no ha digerido una agresión, hablan por sí mismos. Al final solo queda esa versión oficial, una interpretación externa y sesgada, que se pone del lado de quien no debe.
    Un tema tristemente actual, un tratamiento magnífico y un relato necesario.
    Un abrazo, Javier.

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    2. Muchas gracias por tu comentario, Ángel . Tienes toda la razón , la víctima habla con los silencios. He querido utilizarlos para expresar lo que no se puede decir solo en 50 palabras, y que el lector los rellene a su gusto, que contestaría si estuviese en esa situación. Y por desgracia en muchas ocasiones como ya he dicho solo queda la versión oficial que no es la verdad. Me ha gustado que digas que es un relato necesario, gracias.
      Un abrazo enorme, Ángel y hoy además lleno de amistad.

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  4. Pascual sin duarte9/3/18 18:25

    Un diálogo marcado por elocuentes silencios que recrea una situación desgraciadamente muy real. La forma del micro es acertadísima; el contenido se presenta medido palabra a palabra, todas ellas plenas de significado.
    Enhorabuena por estas cincuenta palabras y por la denuncia que albergan.
    Saludos.

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    1. Pascual, muchas gracias por tu comentario, has resumido muy bien el contenido y la forma de mi relato. Eso es lo que buscaba, denunciar una realidad, pero hacerlo de la forma mas acertada posible en cuanto a su escritura.
      Un abrazo.

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  5. Terrible interrogatorio el que sufren las mujeres cuando sufren una agresión. Doble pena: la del acto en sí, y la duda de su denuncia.
    Pefectamente plasmado en este diálogo que hoy nos presentas, Javier.
    Saludos afectuosos.

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    1. María Jesús, muchas gracias por tu comentario. Eso es doble pena la del acto en sí y la duda plasmada en el interrogatorio a la víctima.
      Un abrazo, María Jesús .

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  6. El ensañamiento machista perdura en muchos congéneres nuestros y en muchos estamentos e instituciones presididas por ellos. Así que aprovecho la oportunidad de tu relato, Javier, para desmarcarme de estos "animales", machos de manada que no me representan, ni represen tan al hombre en general. Somos un género sexual, como animales que somos, pero como seres pertenecemos a la dualidad y nos habita tanto lo masculino como lo femenino (esto es así en nosotros los hombres como lo es en ellas, las mujeres). Escribir es una de esas virtudes que nos vienen del lado de lo femenino, donde se atesora la sensibilidad, la belleza, el respeto y demás dones que hacen posible que hombres y mujeres puedan crear y criar más allá del sexo, un nexo de relaciones en colaboración que nos hacen alcanzar cotas de sociedad equilibradas y maduras para la convivencia y el desarrollo personal.
    Tu relato refleja la crueldad, la falta de compasión y de ecuanimidad que preside las intenciones del machista que como ser incompleto negado a la dualidad, se convierte en animal y como tal acosa y rodea a la víctima hasta humillarla en su silencio.
    No sé a quiénes vamos a confiar a estos animales para que sean reeducados, desenmascarados, ridiculizados, juzgados ellos que se sienten juzgadores.
    Un paso primero es no consentir con ello. Ahí tu pluma acaba de abrirles una brecha en el flanco. También, días como el de ayer contribuirán a abrirles los ojos espero, y espero que entiendan que los demás hombres no vemos en la mujer el objeto que ellos miran. Que vemos en ellas a la compañera, a esa otra mitad de la sociedad que reclama con justicia derechos, respeto y consideración de igualdad. La que toda persona merece.
    Un diálogo con gran fuerza y necesaria denuncia, donde los silencios son tan elocuentes como las palabras.
    Enhorabuena, Javier. Un fuerte abrazo.

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    1. Manuel, muchísimas gracias por tu comentario, muy completo y certero. De todo él destacaría este párrafo: "Tu relato refleja la crueldad, la falta de compasión y de ecuanimidad que preside las intenciones del machista que como ser incompleto negado a la dualidad, se convierte en animal y como tal acosa y rodea a la víctima hasta humillarla en su silencio" Creo que define y completa todo lo que he querido decir con mi relato, en donde los silencios juegan un papel fundamental.
      Un abrazo enorme, Manuel.

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  7. Excelente micro-denuncia escrito con envidiable pericia narrativa. Enhorabuena.

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    1. Marco, muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  8. De forma muy original, con este diálogo, criticas un sistema judicial que pone en duda la moralidad de la víctima en lugar de centrarse en el agresor. Cuando de violaciones se trata, a la víctima se la humilla y se la acusa de comportamiento libertino o de no haber opuesto suficiente resistencia, cosa que no ocurre con la víctima de un robo, pongamos por caso. El diálogo está muy bien llevado, con las preguntas y acusaciones de quien representa la justicia y los silencios elocuentes -esas elipsis- de la joven que ha sufrido una violación múltiple. No le queda más recurso, en su desamparo, que derramar unas lágrimas amargas. El machismo sigue arraigado en nuestra sociedad, por eso las mujeres celebramos las actitudes de respeto y de denuncia de los hombres, nuestros compañeros, de hombres que, como tú, Javier, alzan su voz por la igualdad de los dos sexos.
    Enhorabuena por este excelente micro y muchas gracias por tu defensa de la mujer. Besos, amigo.

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    1. Carmen, muchas gracias por tu comentario y justamente eso es lo que quiero mostrar con mi relato. Esta mañana escuchaba en la radio una reseña de una obra de teatro que se titula "CONSENTIMIENTO" y que trata de la violación de una mujer, y que ella se ve obligada en todo el proceso a demostrar que no hubo consentimiento. Ya que la "justicia" cree la versión del hombre que dice desde el principio que las relaciones fueron consentidas. La víctima de una violación por desgracia es violada una y mil veces durante todo el proceso.
      Y como he dicho ya en otras contestaciones, los silencios de mi relato cuentan todo aquello que no se puede decir solo en 50 palabras. En este caso son un grito.
      Besos, Carmen.

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  9. Enrique Angulo11/3/18 0:19

    Como hizo Sánchez Ferlosio al recoger diálogos de la gente en su vida cotidiana en su novela El Jarama, así parece suceder en tu microcuento, como si el narrador se hubiese colado en una de esas salas donde se juzga a las personas y hubiese ido anotando las frases con la que la víctima de una violación es fustigada y maltratada de nuevo por el abogado defensor de los violadores, o por cualquier otro representante de la ley que, y esto es algo que nunca entenderé por más que me lo expliquen, no intenta que se haga justicia, sino que su defendido o su cliente pague la menor culpa posible, o hasta que salga libre, aunque sepa que es un canalla o que son unos canallas de la peor especie, ejemplos hemos visto muchos.
    Aunque ahora no hace falta ir en busca de esas historias, pues es la propia televisión la que nos las mete por los ojos; a colación de tu microcuento me vienen a la cabeza dos actuaciones de mujeres, una fiscal y la otra jueza, acosando con preguntas agresivas e intimidatorias a una víctima de uno de los delitos más denigrantes que puede haber, el de la violación. Y esto enlaza con lo anterior, pues se ve que esas mujeres no tienen empatía alguna con otra mujer a la que deberían tratar con mucho más respeto y delicadeza, pero ellas sólo piensan en ganar el caso.
    En fin, un tema el de la justicia que da para llenar enciclopedias, y en el que, en mi opinión, creo que se ha retrocedido, pues veo que las víctimas de los casos más mediáticos no quedan contentos con ella; que, a veces, da la sensación de que el delincuente, el criminal, se burla, y tiene más derechos que la víctima, por un papanatismo que se ha adueñado de muchas parcelas de nuestras sociedades.
    Así que tu microcuento sólo puede acabar con las lágrimas de la víctima, y hemos visto muchas en la realidad, lo que deja un mal sabor de boca porque sabemos que eso ocurre y no debería ser así.
    Dura y necesaria historia, Javier. Un abrazo.

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    1. Enrique, muchas gracias por tu espléndido comentario. Poco más puedo añadir, totalmente de acuerdo con el mismo. Te agradezco que digas, igual que Ángel, que el relato es necesario. Creo que siempre lo será mientras no se acabe con esta lacra machista de una vez por todas, y que no haga falta contar historias de este tipo o de otro ámbito social que merezca ser denunciado o recordado para no olvidarlo, ya que de lo que no se habla o se quiere ocultar, parece como que no ocurra, y no es así.
      un abrazo enorme, Enrique.

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  10. Qué infame es un sistema judicial que permite desacreditar a las víctimas en pro de los derechos de los verdugos. Y por lo que no nos cansamos de comprobar, el texto de tu micro es un fiel reflejo de lo que está pasando. Estupendo, Javier, felicidades. Un beso.

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    1. Matrioska, muchas gracias por tu comentario. Tienes razón, las víctimas de violación tienen que demostrar su inocencia, es una vergüenza.
      Un beso.

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  11. Preguntas con respuesta. Apreciaciones que ya han juzgado. Silencios de sorpresa, estupor y rabia licuados en lágrima.
    Cuando la violencia llega de quien nos debe proteger, algo muy profundo está podrido.
    Buen manejo del tiempo y del silencio que finalmente deja a la interperie la más pura ignominia de algunos cabestros.
    Un relato que golpea duro con la sutileza que acostumbras, Javier.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Antonio, muchas gracias por tu comentario. Como bien dices para mí lo más importante de mi relato son los silencios.
      Un abrazo enorme, Antonio.

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  12. Hay casos en que la víctima tiene que sufrir el ser juzgada por unas mentes anquilosadas en los los perjuicios y estereotipos. La mujer tiene que demostrar su honestidad. un relato sobrecogedor, me ha gustado mucho, Javier. Un abrazo.

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    1. Salvador, muchas gracias por tu comentario. Tienes toda la razón, mentes anquilosadas juzgan y prejuzgan, culpabilizando a la víctima.
      Un abrazo.

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  13. Impresionante por el dramatismo que se palpa en un duro interrogatorio, como si la víctima tuviera que justificar el crimen que contra ella se ha cometido. Gracias por exponerlo, aunque sea con tanta crudeza. Llega al alma tanta falta de humanidad. Me ha conmovido. Un fuerte abrazo amigo Javier.

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    1. Carmen, muchas gracias por tu comentario.
      En muchas ocasiones como tu dices, la víctima de una violación debe justificarse, como que no es culpable.
      Un abrazo enorme, Carmen.

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  14. Aunque no soy muy partidario de los diálogos en micros de 50, reconozco que este me ha impactado, sobre todo por los silencios, que siendo la elipsis, dicen tanto o más que el resto del texto.
    En cuanto al tema, es lastimoso que aún estemos así. No te voy a contar nada que no se haya dicho ya.
    Te mando un fuerte abrazo, amigo Javi.

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    1. Isidro, muchas gracias por tu comentario. Como bien dices em esos silencios está la esencia de este relato, dicen todo.
      Un abrazo enorme, Isidro.

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