Caridad

Creía que la caridad empieza por uno mismo. Pero se cansó de ser egoísta y repartió la mitad de lo que tenía entre los pobres. En especial, dio un tercio a un pobre de solemnidad del barrio. Pero era más rico que él. Y se volvió más egoísta que nunca...
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

7 comentarios :

  1. Eduardo Martín Zurita19/3/18 11:43

    Hola, Iñaki.
    El efecto rebote, indeseable, de las buenas intenciones. Normalmente es lo que sucede: hacemos cada vez más ricos a los ricos, de mil maneras diferentes, hasta con la caridad. Un cura de antes, pero muy humano dijo que hay que ser felices para hacer felices a los demás, pues eso en todo. Buen texto. Un abrazo.

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  2. Carmelo Carrascal19/3/18 12:16

    O sea, si no entiendo mal, que para ser egoísta se necesita no tanto motivos, sino tener qué guardar y acaparar para sí. Lo que me recuerda a un viejo amigo "comunista" que, cuando no tenía dónde caerse muerto, era plañidero en el discurso de repartir. Lo de los demás, por supuesto. Pues bien, en cuanto le tocó la primitiva, se le despejaron las ideas y se serenó mucho: repartir le empezó a parecer una idea excéntrica, vamos, una bobada...
    Me ha gustado tu 50, Iñaki.

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  3. Un buen micro para reflexionar sobre la condición humana; un toque al "yoísmo" que tanto se practica. Aplaudo tus 50.

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  4. Y también gracias al resto de compañeros que me ha comentado. Vuestros comentarios son mejores que mi relato.
    Un saludo

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  5. En el fondo veo un relato irónico que nos hace pensar, y reflexionar es bueno.
    Me ha gustado ese puntito sentimental que le has dado a tu "prota", y el giro final.
    Suerte, Iñaki

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