Mejor relato de octubre de 2018

33 autores habéis ordenado de más a menos favorito los ocho finalistas. Por cada votación, se les ha asignado 10, 8, 6, 5, 4, 3, 2 y 1 punto. Estos son los resultados:

1º. Estirpe, de Ángel Saiz Mora - 199 puntos
2º. La fiel amiga de Petra, de Sonia Serna San Miguel - 193 puntos
3º. Y amarillo a la genista, de Isidro Moreno Carrascosa - 169 puntos
4º. La vereda, de Enrique Mochón Romera - 166 puntos
5º. Salir del armario, de Pau - 163 puntos
6º. Erupción, de Patricia Richmond - 155 puntos
7º. Humanos, demasiado humanos, de Daniel Castillo - 153 puntos
8º. Libertad incondicional, de Jerónimo Hernández de Castro - 92 puntos

La cabeza bien alta

Kallistos regresó de Delfos fatigado y con ampollas en los pies.

—¿Qué vicisitudes te reveló el oráculo, Kallistos? ¡Cuéntanos! —le imploraban en la polis. Él mantenía su semblante imperturbable.

—Los asuntos de los dioses deben permanecer con los dioses.

Antes ejecutado por Zeus que reconocer que no vio absolutamente nada.
Escrito por Álex Garaizar

La censura

—¿Ni una sola llamada?
—No. Ya sabes dónde estás.
—Es que me siento muy solo, ¿dónde puedo hablarle?
—Te he dicho que no. Estás en el Seminario.
—Usted es mi tutor, ¿le gustaría conocer la respuesta?
—¿Con quién hablabas, insensato?
—Con Dios. Pero no se me ha grabado su teléfono.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

El acento

Ese atardecer sus pasos le llevaron al banco del acantilado, aquel en el que por primera vez habló con él. Allí volvió a sentir la emoción que le embargó ese primer día al escuchar su voz y, al recordar su inconfundible acento, en su rostro se dibujó una gran sonrisa.
Escrito por Celeste

Huelga

Hastiado y ofendido, el barbero bigotudo fue el primero en cerrar la boca para no abrirla más. Le siguieron el diputado tartamudo, la viuda presumida y el viejo libidinoso. Estaban hartos de ver cómo se reía de ellos toda la gente por las tonterías que el ventrílocuo les hacía decir.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Insomnio (Médicos sin fronteras II)

No sé qué hacer con los brazos cuando duermo. No consigo encajarlos en una postura cómoda y paso toda la noche en vela, dando vueltas, moviéndolos arriba y abajo, sin pegar ojo. El médico aconseja amputar, pero me horroriza la idea de irme a la cama con ocho miembros fantasma.
Escrito por Patricia Richmond - Web
Parte I | Parte II | Parte III

La cartera

Recibieron un aviso de la policía. Un envío había sido manipulado y emponzoñado. La estafeta debía paralizar todas las entregas; un grupo de expertos las examinaría. Desconocían procedencia o destino.
Sonia respiró hondo, con parsimonia abrió su nómina. Sus dedos adquirieron un leve tono violáceo. Los relamió cuidadosamente. Entrega efectuada.
Escrito por Alfonso Picó Torrano

Deseo para año nuevo

Como siempre, mandó la felicitación de año nuevo a todos sus conocidos. Era una vieja costumbre. La recibimos el mismo treinta y uno de diciembre con puntualidad suiza.

Una postal navideña. Os deseo lo mismo que quiero para mí, ponía en su reverso.

Dos días después, se quitaba la vida.
Escrito por Manuel Serrano

La última cena

Fue la mejor comida de su vida. Al entrar en aquella sala repleta, enloqueció con los diferentes olores que lo hacían pasar de un plato a otro. ¡Menudo atracón!

Lástima que luego, de un manotazo, alguien lo aplastó contra la pared mientras con la otra mano no paraba de rascarse.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Reyes sociales

En aquella fiesta del ocio, la vieja consola no entendía nada: Spotify pinchando música, Instagram y Facebook disputándose los paparazzis, WhatsApp hablando por los codos, YouTube grabando y Twitter criticándolo todo. Google acabó mostrándole la salida.

Ya fuera, recordó el origen de ese imperio: la tonadilla de un sencillo módem.
Escrito por Jose Antonio Gallego

KH7

—Escalé la gran curva blanca hasta coronar la inmensa llanura. Allí encontré miles de granos. ¡Tronca, me puse hasta las antenas!

—Tía, deja ya esa mierda que los humanos consumen en los servicios, ¡somos hormigas! ¿Cómo se llamaba la cima?

—KH7, eso decía el cartel de la botella que vi.
Escrito por Rafael Blasco López

Postre indigesto

Estoy rodeada de una masa dulzona y gelatinosa. Se comprime mi tórax mientras lucho por respirar en el espacio ajustado en el que estoy incrustada. No puedo ir ni hacia adelante ni hacia atrás. Con un estertor consigo liberar una de mis alas. ¿¡Quién me mandaría meterme en aquel flan!?
Escrito por Daniel Canals Flores - Web

El peso de la ley

Ayer vi una sombra alejarse en la escena de un crimen. No la reconocí. La vista me empieza a fallar pero mi olfato jamás comete un error. En cuanto lleguen los sospechosos a la comisaría seguro que lo identifico. A un sabueso como yo nunca se le escapa un criminal.
Escrito por Alma Rural - Web

Minuto de gloria en bucle

Arremangado a pesar del frío, arranca una papelera y la estrella contra la cristalera del comercio. Esas son hoy las imágenes más repetidas en muchas televisiones del mundo.

La reyerta contra la policía fue ayer, pero su narcisismo y el afán protagonista le incitan a continuar su "heroica revolución callejera".
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Para ponerles punto a los finales

Con cierto desgano fue hasta la caja para pagar la comida intocada pero cambió de idea: sacó el aerosol de pimienta, enfiló hacia la pareja y disparó a los ojos de él diciéndole: "Basta de arruinarme los almuerzos. ¡Cuando cambies, mujer, cambia también de restaurante!".

Después, se sentó a comer.
Escrito por Elisa Mancuso

Libertad incondicional

Cuando lo conocí ignoraba qué era una groupie. Detesto esa palabra. Malintencionada e imprecisa para describirme, repetida hasta borrar mi verdadero nombre que él aún ignora.

Ahora, mientras toco su guitarra y él ni se mueve para recoger las monedas, tengo la certeza absoluta de encontrarme en el lugar correcto.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

En el parque

El parque está ventoso. Farolas ciegas alumbran oscuridad junto al desvencijado columpio donde nuestra manos nos elevaban al cielo.

Piso la hojarasca. El mismo crujido de barquillos aplastados en el suelo cuando uníamos los labios. 

Tropiezo con el árbol caído, tatuado con nuestro amor, vencido por el huracán del divorcio.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Rutinario

Cada mañana subía al mismo autobús, bajaba en la parada de siempre y acudía cabizbajo a su despacho de la primera planta. Aquel día decidió lanzarse escaleras abajo cuando terminó la jornada. Unos cuantos días de reposo y cambio de rutina bien valían la pena un par de huesos rotos.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Neneptuno

Sus hazañas no conocen límite. Cuando surca raudo las aguas sobre sus caballos blancos, las olas, reverenciales, encogen sus crestas.

De pronto, una mano decidida arranca el tapón de la bañera, y el pequeño apenas consigue conservar del rey de los mares un poco de furia apretada entre los dientes.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Yoyes

Esta vez no le trajeron el reo al verdugo para que hiciera su trabajo. Fue él quien se acercó a una madre con su hijo de tres años y medio. "¿Tú eres Yoyes?", le preguntó. "Sí", contestó. "Soy un miembro de ETA y vengo a ejecutarte". Tres tiros y desolación.
Escrito por Carmelo Carrascal

Libertad

Escuchó gritos frenéticos y en las manos que lo empujaban reconoció a sus captores. Decidido, saltó los obstáculos logrando recorrer tres pueblos hasta que llegó a un río en donde nuevamente fue capturado. Mientras era sometido, el joven toro comprendió que para él la libertad sería la muerte.
Escrito por Rosa Boschetti - Web

La cita

Aquella tarde tenía una cita importante. Estaba segura de que por fin iba a encontrar trabajo. Un anuncio en la prensa le ofrecía la oportunidad de su vida, pero no pudo acudir porque se le estropeó el coche. "Otra vez será", pensó. Y la muerte pensó igual: "Otra vez será".
Escrito por Rosa Ibarra Amor

Fabricio

Le decían que era un bueno para nada, lo acosaban compañeros y tutores, hasta que un día pasó al frente, pusieron una canción, y con su baile a todos asombró.

Se volvió dueño de la plataforma, cautivó con su talento, pero más que todo con su seguridad, soltura y pasión.
Escrito por Eliezer Sánchez - Facebook

Nostalgia

Con su maleta cargada de sueños, con ilusiones que recargaban su espalda por su peso. Dejaba atrás, en el puerto, un suspiro, un te quiero y un beso. Llevando de compañera la nostalgia infinita.

De los que alzan vuelo, buscando no sé que ni dónde. Algo que llevan por dentro.
Escrito por Luis Escorche

De viaje

Esperaba los tres segundos de silencio entre canciones para desgañitarse, pero el atronador volumen de la música apagaba enseguida sus gritos de socorro.

También esperaba, deseaba más bien, que las dos garrafas de gasolina que la acompañaban en el maletero tuvieran como destino el que por lógica les correspondía.
Escrito por Álvaro Abad

Se acabó lo bueno

Ya no podíamos contar con él para colarnos en el cine, pintar de rojo las ovejas del abuelo o lanzar piedras desde lo alto del puente que cruzaba la autovía. Empezó babeando detrás de aquella mojigata, pero el día que lo vimos entrando en misa supimos que todo había acabado.
Escrito por María Requena

Hijo y padre

Creí tener clara la explicación: la reencarnación solo es posible en descendientes directos, dijeron. No lo medité suficientemente, pero es que acababas de morir. Habría sido mejor dejar que el embarazo siguiera su curso. Ahora no puedo ser amante de un bebé y pronto solo te pareceré una vieja cascarrabias.
Escrito por Iñigo Redondo Egaña

Cajón desastre

Hacía días que abrir ese cajón era una tarea difícil. Sus guías parecían más oxidadas a cada uso. Pero esa mañana le fue imposible. Se desesperó. Valiosísimos recuerdos yacían allí dentro.

—¿Estás bien, papá?

Su única respuesta fue una lágrima, mientras su mirada se perdía en el horizonte del olvido.
Escrito por Stbn

El paseo

El paseo por el zoológico hacía feliz al niño; había tantos animales raros o que nunca había visto personalmente. Su abuelo le prometió ir, pero no pudo ser.

—Papá, ¿por qué todos esos animales están encerrados?
—Porque ya no sirven para nada, están muy viejos.
—¿Por eso encerraste al abuelo?
Escrito por Marisa Villar Arranz - Twitter

Cuestión de fe

Nadie fue capaz de hacerle cambiar de opinión. "El ratón Pérez existe". Incluso basó su tesis en tan descabellada cuestión. Sus alumnos se miraban atónitos cuando esgrimía su teoría. "Es un hecho demostrado. No son los padres. Mi hermana nació cuando me cayó el primer diente. No estaban en casa".
Escrito por Marisa Martínez Arce

Un precio justo

¿Prefieres perro o gato? Mientras pienso la respuesta, mi padre continúa preguntando: ¿ir a la playa o a la montaña?, ¿patinete o bici?, ¿PlayStation o X-Box? Me mira serio. Lucas tiene mucha razón cuando dice que no es tan malo que se divorcien tus padres: ayer mamá también intentó comprarme.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Chantaje a la nurse nueva

"Eres guapa", le dije, y me besó en los mofletes. Pero noté esas manos y le di un buen mordisco. "Voy a merendar. Y me comprarás luego cuarenta tabletas de chocolate. O hablaré con mis padres. Bueno, en principio. ¡Como llegase a enterarse el abuelo!". El abuelo y ella sonreían.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Desamores

Siempre discutían. Por cualquier cosa. Un día y otro y otro. Cada vez la cosa iba a peor.

Pero en el fondo se querían.

Él no podía evitar ir detrás cuando ella se enfadaba y decirle:

—Sabes que te quiero.

Y ella siempre volvía. Hasta el día que no volvió.
Escrito por Sara

La fiel amiga de Petra

Petra siempre espera impaciente la visita diaria de su fiel amiga. Ambas se sientan frente a frente, se observan emocionadas, conversan, ríen, lloran y gesticulan a la vez.

La visita acaba a la hora de cenar, cuando un enfermero del psiquiátrico retira a Petra del espejo para acompañarla al comedor.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Estirpe

El ambiente estaba muy frío, hasta que a Luisito se le ocurrió contar su primer chiste. Cuando todos nos reímos su padre decidió marcharse, orgulloso de comprobar que su pequeño, tan divertido como él, también sabía hacer feliz a la gente. Atrás dejaba su cuerpo, rodeado de coronas de flores.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de octubre de 2018

La revolución ya está aquí

La puerta tardó en abrirse más de lo habitual. Ya dentro, pulsé el botón del decimoctavo, pero terminé irregularmente en el séptimo. Remarqué aquel, atónito, para terminar esta vez en el ático. Maldecía tales anomalías técnicas cuando una voz mecánica declaró, con virulencia, por los altavoces internos: 

—¡¡A las barricadas!!
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Sacar las uñas

Barajó los detalles de su larga relación. La convivencia, los mimos sin ganas, los arañazos de más, las ausencias sin avisar, los gemidos a medianoche, la maraña de pelo enroscada en su cepillo, y llegó a la conclusión de que no merecía la pena malgastar sus siete vidas con ella.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Disyuntiva emocional

Por fin he dejado de ver sus rostros, de escuchar sus voces: las pastillas han triunfado.

El cepillo baila solo en el vaso; el mando del televisor se me ofrece solitario; mi móvil, inerte; y el cartero solo llama una vez.

Cojo los malditos antipsicóticos y los arrojo al inodoro.
Escrito por Salvador Esteve

Planes

Se esconden. Detrás de abarrotados armarios empotrados o leyendo viejas historias de libros acumulados en doble fila. A veces salen y te hacen señas. Pero vuelves la vista hacia otro lado, ignorándolos.

Entonces se convierten en pesadillas y te levantas con ojeras. Son ellos. Tus planes de futuro.

Y despiertas.
Escrito por Maest

Incierto resultado

Me dijeron que tarde o temprano tendríamos que hacerlo. Los días pasaban desde ese momento más rápidos que un rayo en una tormenta. Cuando nos plantamos en la mesa de operaciones, te di el abrazo más tierno jamás contado, mi fiel amigo peludo cara a cara contra un incierto resultado.
Escrito por Carmen Gallego

El grito deseado

¿Tierra? ¿Tierra a la vista me vas a decir tú a mí, Rodrigo? ¿Tierra a la vista, cuando sabes que tengo grietas en los ojos de derramar ríos de sal buscándola durante meses? ¿Tierra? ¡Venga ya, hombre! ¡Agua...! ¡Agua y comida es lo que tienes que gritar! ¡Déjate de tierra!
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

De la patada

Me ganaba la vida jugando al fútbol, era ducho. Decían que mi técnica era exquisita, un Maradona en ciernes, de buenas piernas, vaya. Con el primer contrato jugoso con el club, compré un auto de lujo. 

Ahora ya ni puedo caminar, tras el accidente, mi talento lo tuvieron que amputar.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Sabia decisión

Cuando el agua alcanzó el cuello de los gobernantes, empezó a despegárseles una segunda cara que ocultaba otra real, con la cual habían nacido. Sabían que una vez que se descubriera la verdadera ya no habría posibilidad de pegarse la segunda nunca más.

Decidieron que mejor los tapara el agua.
Escrito por Juan Carlos Pozo Block - Twitter

El matón del barrio

Hoy jugaremos al fútbol. En mi equipo estarán Ángel, Pablo, Manuel y Antonio. En el otro, Eduardo, Rafa, Álex, Isidro y Jesús.

¡Pero nosotros somos mucho peores! protestó Álex.

Os aguantáis, además, yo haré también de árbitro.

¿Y nosotros con quién vamos? preguntaron el resto de chicos.

Vosotros no jugáis.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Amor de madre

La futura personita que crece en su interior presenta una progresión adecuada. Así lo confirma la ecografía. Su sexo no le importa, solo imagina su naricita, sus manitas... Se encuentra en tal estado de felicidad que incluso está dispuesta a compartirlo con aquella señora.

Al final convinieron un buen precio.
Escrito por Pepe Sanchis

La felicidad en una caja de cartón

A los veinte años, gracias a una cuidadora del psiquiátrico, Magdalena recibió su ansiado retoño. Aceptar las limitaciones de la criatura le fue tan fácil como amarla hasta el fin de sus días.

Magdalena se fue anoche, golondrina etérea en vuelo feliz.

Hoy, su viejo nenuco será trasladado al contenedor.
Escrito por Loli Regs

El médium del quinto

Desde que leí tu nota de despedida, juré averiguar por qué te fugaste con el médium del quinto B. En busca de respuestas, te busqué en lúgubres ambientes, pregunté a espectros, a entes maleducados. Un día me derrumbé cuando el Día de las Ánimas recibí una invitación a tu boda.
Escrito por Jesus Miguel Valls 

Traición

Inmóviles en la oscuridad, ya no oían voces ni ruidos fuera. Menelao dio la orden y salieron del interior del caballo. Al dirigirse a las murallas, oyó un ruido a su espalda y se volvió. Antes de ser degollado, vio a Homero en manos de los troyanos, escribiendo su final.
Escrito por Josep Maria Arnau

Castigo divino

Esa sensación regresaba de nuevo. Era la cuarta vez que le ocurría, y le proporcionaba una extraña sensación de desasosiego e impotencia. Había olvidado otra vez su nombre, lugar de procedencia y destino.

Debía decírselo a su familia, pero no quería reconocer que era presa de él, el maldito alzhéimer.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Hartazgo

Tenía mirada triste pero muy penetrante, impropia para una persona apenas veinteañera, reflejo de un dolor que se presume más en quienes peinan canas. Juventud aviejada por una convivencia tóxica. Desde su interior profundo surgió el grito a la vez que entraba en comisaría: "¡¡Que no me joda la vida!!".
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Fuera del capullo

Con la marea baja y envuelta en la niebla, descubrió que le estaban creciendo cuernos en su cabeza. Asomaban frágiles entre su cabellera desordenada y salvaje. Más allá de la creencia popular, nadie la engañaba. Era su alma que se expandía y ya no cabía en su interior. Había madurado.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Celos

Escondido tras de la cortina la espiaba, tenía que enterarse de cómo se entraba en su cuenta de correo electrónico, de hoy no pasaba. Cuando ella abrió su ordenador portátil, y en el nombre de usuario tecleó rubia6656, al pasar al campo contraseña en la pantalla aparecieron claramente seis asteriscos.
Escrito por Irreverente inadaptado

Divina soledad

Me encontraba muy solo. No era producto de la melancolía. No era un estado de ánimo temporal. Era la soledad absoluta de quien se sabe único en el universo. Entonces fue cuando diseñé mi plan.

Por ahora creé el cielo y la tierra. Esta tarde me pondré con la luz.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Voces críticas (La ciudad sin alma II)

Las semanas previas al gran apagón los más conspiranoicos habían teorizado sobre algún proyecto secreto del gobierno. Salían por televisión alterados, histriónicos, caricaturizados. El más prolífico y reconocido, Beltrán Lobo, salió una noche drogado. Resultó inquietante, sospechoso, un espectáculo lamentable, que enterraría definitivamente las voces críticas en el paroxismo mediático.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV

Promesas

Al caerme el álbum de mi vida al suelo, se desprendieron dos fotos mías de distintas épocas, y ellas, al verse cara a cara, se enzarzaron en una fuerte discusión en la que tuve que mediar y, para ello, prometí que cumpliría las promesas que un día les había hecho.
Escrito por Nuria Rozas - Twitter

Reincidencia

La confesión lo dejó perplejo.

—¿Sabes? He blanqueado dinero.
—¿Qué has dicho?
—Sí. Lavé el pantalón y en un bolsillo, por descuido, quedaron varios billetes de 20 euros.
—¿No están deteriorados, no los rechazarán?
—¡Qué va! Si ya los he lavado otras veces.
—¡Ay, madre! Peor todavía... Eso es reincidencia.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Humanos, demasiado humanos

Los asesinos seriales también tenemos corazón: nos conmovemos hasta las lágrimas ante una delicada pieza musical, sabemos admirar el vuelo de una hermosa ave, suspiramos extasiados, nos enamoramos como chiquillos, aunque no siempre seamos correspondidos.

Algunas mujeres incluso logran rompernos el corazón; por fortuna, sabemos corresponderles de la misma manera.
Escrito por Daniel Castillo

Salir del armario

Ayer salí del armario y provoqué el pánico en casa. Las luces parpadeaban, los objetos volaban de un lado a otro de la habitación. La abuela lloraba sin entender nada mientras mis padres gritaban aterrorizados. Al fin y al cabo fueron ellos los que me encerraron allí hace diez años.
Escrito por Pau

Amor poético

Aquella tarde de primavera, el mar esperó impaciente el dulce beso de la luna. El canto de las gaviotas acompasaba la danza romántica de las olas. En la orilla, la brisa acariciaba apasionadamente la arena húmeda. De pronto, nos invade la magia de la noche y espero amarte otra vez.
Escrito por Manuel Sedamano Ballesteros

Uno de fantasmas

El fantasma, como cada noche, esperaba a la Muerte. Había tormenta. Se abrieron ventanas, el viento silbaba entre las grietas y el moribundo clamó al cielo asustado. El fantasma no podía consentir que el cielo actuase. Un relámpago iluminó la estancia. Entonces vio el rostro del viejo. ¡Era su hijo!
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Perro perdido

No me di cuenta de que mi galgo se adentraba en latín desvaído. Sus vocales se le marchitarán. Con la aurora boreal, el eco de su aullido se tornará amarillo cereza. Se ha perdido en un vacío de caracoles. Si lo encontráis, colocadle bien el ala oeste. Él ya sabe.
Escrito por Alberto Muñoz

Imitatio

Era fácil creer en él. Siempre había sido su gran referente. Su relación estaba basada en la mutua confianza. No cabía otro vínculo posible. Por eso, a nadie le extrañó que ambos empuñasen el arma de igual modo, que sus miradas contuviesen la misma carga de odio. De tal palo...
Escrito por María José Viz Blanco

Síndrome de abstinencia

Gemelas idénticas. "Dos gotas de agua", afirmaban.

Gabriela decidía. Elena, influida por sus padres, acataba. Años de sometimiento anularon a esta. Ya huérfanas, Elena, ilusionada, intentó liberarse de las tiranías de Gabriela. Le costó, pero, al fin, consiguió alejarse de su hermana. Lamentablemente, no así del recuerdo y su tenaza.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Instinto maternal

Un minúsculo grumo rojizo que se diluye con el agua en la taza del váter cuando tiro de la cadena. Y después, un gran dolor, una tristeza profunda, una añoranza de lo que pudo haber sido. Nada más. Tan solo a lo lejos, la remota esperanza de tener otra oportunidad.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela - Web

Bienllegada

Vi cómo sus ojos se apagaron y su cuerpo inerte se desintegraba en miles de moléculas luminosas.

En una cascada inversa, el occiso viajó al espacio para sanar la capa de ozono agujerada.

Y así comprendí su valiosa existencia sobre la tierra y decidí poner fin a estúpidos cánticos funerarios.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

La vereda

El prado que separaba tu casa y la mía cobijó también nuestros encuentros furtivos. Fue en verano que empezaron las idas y venidas, sobre la hierba reseca primero, el suelo embarrado y la tierra helada después, perdurando más allá del invierno. La primavera, que nos había presentado, finalmente nos delató.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

La felicidad de la ignorancia

Los árboles conversan cuando se encienden las estrellas, salvo los enjaulados bajo el alumbrado de las ciudades; ellos no pueden verlas. Demolidos los edificios que ocultaban el bosque, aquellas tertulias nocturnas turbaron tan profundamente a los sauces del parque que siguen llorando hojas secas aun finalizadas las obras de reconstrucción.
Escrito por Antonio Bolant

Y no nos dejes caer en la tentación

—¡Por Dios! —se dijo ella—. ¿Qué hay en ese hombre que te ha hecho olvidar la decencia?

Pensó en el profesor y la violencia del recuerdo agitó su cuerpo. Ya no dependía solo de su voluntad. Era más fuerte.

Ahora todo pasaba por su habilidad para plagiar en el examen...
Escrito por Ruperto

Justicia lógica

El contrato se había realizado. El encargo, llevado a cabo. Los culpables, detenidos.

Hubo un juicio. Terminada la deliberación del jurado, declararon inocentes a dos de los acusados. Su participación en el crimen fue obligada.

La mano y el cuchillo fueron absueltos. El cerebro y la intencionalidad serían declarados culpables.
Escrito por María Galerna

Apocalipsis

"Los dioses nos crearon a su imagen y semejanza, ergo somos hijos de dioses, ergo somos como dioses, ergo los dioses nos envidian y no nos permiten ser plenamente libres, ergo hay que matarlos". 

Así razonaban los robots cuando iniciaron la guerra contra los humanos. Y así comenzó el Apocalipsis.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

El secreto

Ver correr el agua desde el puente le producía sosiego. Todos pensaban que era porque su mujer desapareció un día por la ribera. Y por eso era. Quería asegurarse de que nunca volviera. Sólo el río y él sabían que estaba atrapada bajo los húmedos guijarros de aquella orilla pedregosa.
Escrito por María José Escudero

Ilusiones

Desde la cima más alta saltará para entrar en el cielo, ese hacia el que mira todas las noches intentando buscar tu estrella. Por el empinado camino va soñando en el encuentro, su idea es no volver, pero tú sigues pensando que lo mejor es que continúes iluminando sus esperanzas.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Hombre de una doblez

Amancio dijo una vez una mentira, y para taparla tuvo que añadir otras más. Tantas llegó a decir, que siempre se sabía siempre cuál era la verdad. Ya le dijo un día el maestro en la escuela. Eres muy coherente, Amancio, que tú no tienes dos dobleces, como los demás.
Escrito por Juan Badaya - Web

En el momento oportuno

"¡No prometo respetarlo ni en la salud ni en la enfermedad!", gritó ante la sorpresa de los presentes. De repente se creó una sensación tan amarga en el novio, cura, madrina e invitados, como dulce en sus padres y hermanos, al escucharla decir, después de veintiséis años, sus primeras palabras.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Fui feliz

Anoche, soñé que conocí a Isabel Gemio y que trabajé para ella. Comenzamos a grabar. Y fui feliz. Anoche, soñé que dirigía un grupo de teatro. Ensayábamos. Y fui feliz. Anoche, soñé que montaba a caballo frente a mis padres. Trotaba sin parar. Y fui feliz. Anoche, no soñé nada...
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

Momento para el recuerdo

Una conocida melodía me transportaba a otra época y lugar. Los recuerdos fluían ligeros e incontenibles como mis lágrimas. Fui consciente del paso del tiempo y mi evolución. En aquella época era un hijo de mamá que no sabía ni cocinar. Hoy estaba picando cebolla para elaborar una rica receta.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Vigilia impenitente

Lee ensimismado cada día esas enrevesadas páginas desde Vísperas a Laudes. Descifra un profundo misterio encriptado negado a neófitos, novicios y a sus afiladas lenguas que, ignorantes, preguntan por qué abandona sus obligaciones el hermano prior y labora estudiando tantas horas sobre un libro con todas las páginas en blanco.
Escrito por Manuel Bocanegra

Convivencia vecinal dimensional

A veces los vecinos de arriba de los González hacen mucho ruido y hay que dar unos golpecitos en el techo con una escoba. Normalmente sólo se oyen pasos o el llanto del bebé. Ruidos rutinarios.

O que serían rutinarios si no fuera porque los González viven en un ático.
Escrito por Aurora Baeza

Lágrimas en octubre

Son las lunas de octubre las más bellas, pero lo son porque son las noches más oscuras y más duraderas. Porque sin ellas, la presencia de oscuridad se hace palpable, porque el miedo y locura aguardan.

Yo muero y nazco. Asesino y muero. Lloro... Al final aúlla este nuevo ser.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Indefensión aprendida (Adjetivamente maltratado)

En buena hora seducido, enamorado, prendado; obviamente absorto, atraído. Adrede aislado y controlado, inconsciente y errado. A bote pronto castigado, insultado, herido y de repente reconciliado, complacido, gozoso. Inesperadamente desatinado, insensato. A la chita callando golpeado, denigrado, solo, hundido. Cuidadosamente apaciguado, ilusionado. Para colmo anulado, roto y consciente. Finalmente enterrado.
Escrito por Manuel López Muñoz

Erupción (Médicos sin fronteras I)

No puedo librarme de ellos. Me crecen por todas partes: en la cabeza, bajo las uñas, dentro del ombligo, sobre la comisura de los labios... He probado de todo, pero no he conseguido que dejen de brotar. El médico me ha recetado tranquilizantes y ahora, al menos, no gritan tanto.
Escrito por Patricia Richmond.- Web
Parte I | Parte II | Parte III

Vivir para escribirla

Había sido la fundadora de una insólita estirpe en la ciudad de los espejos. Soportó treinta y dos guerras civiles y la peste del insomnio. Pero no sobreviviría al diluvio.

Ahora un reguero de tinta resbalaba del escritorio donde se marchitaban las flores amarillas, tiznando de luto los pies descalzos.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Fáustico

Desesperado, amargado, abandonado y abrumado por adjetivos de tal funesta ralea, quiso vender su alma al diablo, pero no encontró ningún comprador de tan rancio abolengo. Un vendedor de humo le prometió resurgir de las cenizas pero, en la hoguera de las vanidades, las promesas siempre devienen en fuegos fatuos.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Alcanzar las nubes

Se calzó sus zapatillas. Estaba preparado para la escalada. Con dificultad subió el primer tramo, así llegó a la plataforma desde donde asaltó la cima. Entonces escuchó un ruido. Se asustó, perdiendo el equilibrio. Sus manitas evitaron su caída. Pero las chuches quedaron esparcidas por el suelo de la cocina.
Escrito por Pedro Rodríguez

Complementos con encanto

Desde bien pequeña, siempre ha llamado mucho la atención cada vez que sale a la calle. ¿Será por los gorros de lana, con vivos colores y tan vistosos que suele usar?, ¿o tal vez la causa son las pulseras de ébano con incrustaciones de brillantes? Cinco, una para cada brazo.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Y amarillo a la genista

Escondido tras las cañas, el amante en su duermevela no concibe la vida sin ella. Junto al mar, bajo el mismo sol que iluminó sus rostros y su amor, hoy mezcla celos y azul cielo con pasión, huida, navaja y rojo sangre.

Ella ya sólo dará verde a los pinos.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Abatimiento

Los humanos no estamos preparados para recibir el impacto de una bala. Cuando el proyectil atraviesa la piel, los brazos, en un acto involuntario, intentan agarrarse a la vida, inclinándose hacia adelante, mientras el cuerpo, cual coloso derrotado, ajeno a su propia voluntad, se abandona cayendo por su propio peso.
Escrito por Malu

Lluvia

Salió al medio de la calle, levantó los brazos y alzó la cara hacia las gotas frías. Poco a poco se le iba escurriendo la pena y la rabia que soportaba desde hacía demasiado tiempo. La gente miraba incrédula a aquel estúpido que, en vez de guarecerse, se exponía.
Escrito por Manuel Serrano

La última ascensión del montañero

La cachimba erupcionaba bocanadas de humo, y con ellas ascendían sus recuerdos, transcendían sus historias. Mirada perdida en lo lejano, la charla distendida, repitiendo relatos, solventando dudas. Sabía mucho, mas no imponía nada y con poca atención se conformaba. El silencio consumió su pipa.

Maldigo ese día; bendigo su alma.
Escrito por Alfonso Picó Torrano

El artista

Sus maestros le habían enseñado que para pintar un paisaje debía mimetizarse con él hasta quedar dentro.

Así, pincel en mano, fue tomando los colores de lo que veía. El mundo natural ante su vista iba quedando en blanco, negro y una serie de grises opacos. Y su obra resplandecía.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

Día de feria

Rota, en el asfalto, la muñeca de labios pintados y ojos de cristal. Sollozos infantiles confundidos con bullicio ferial; gira el tiovivo; amigos enfrentados en coches de choque; tómbolas prometiendo chochonas.

El hombre gordo, abrochándose los pantalones, arranca el descapotable sobre la niña de labios pintados y ojos de cristal.
Escrito por María Jesús Briones Arreba