Imitatio

Era fácil creer en él. Siempre había sido su gran referente. Su relación estaba basada en la mutua confianza. No cabía otro vínculo posible. Por eso, a nadie le extrañó que ambos empuñasen el arma de igual modo, que sus miradas contuviesen la misma carga de odio. De tal palo...
Escrito por María José Viz Blanco

4 comentarios :

  1. A pesar de la rebeldía, lógica y natural, seguro que también necesaria, de la adolescencia, normalmente padres y madres son referentes de sus hijos, aunque no sean muy conscientes de ello. Cuando dicen los expertos que la mejor educación es el ejemplo van del todo encaminados. Imaginamos a un padre y a un hijo, por ejemplo, actuando de forma violenta ante situaciones similares, o incluso asociados en atacar a la misma persona, o más allá todavía, enfrascados uno contra otro con "la misma carga de odio". Entre aprender de cada uno lo que de bueno tiene y seguir a otro a pies juntillas en sus barbaridades, debería haber una gran distancia, la misma que entre el bien y el mal, pero algunos hacen del "Imitatio" y el seguidismo una norma de vida sin excepciones posibles.
    Un relato que podría ponerse como ejemplo de algunas conductas, estudiables por la Psicología.
    Un abrazo, María José

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  2. Desgraciadamente, así es, María José. Parece que los hijos imitan a los padres, aunque sea en sus conductas más reprobables. Me ha gustado el título que has elegido para redondear el relato. Un fuerte abrazo.

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  3. Josep Maria Arnau11/10/18 17:52

    Me parece muy acertado el título de tu crítico microrrelato, María José. Supongo que hay muchas interpretaciones posibles. A mí me ha hecho pensar que imitar puede ser bueno, pero que a veces se imita lo malo porque el que imita lo hace acríticamente, con “confianza ciega”. Nos debería extrañar, pero muchas veces se acepta como “lógico”. El final abierto me ha dejado pensando en qué situación empuñan el arma (en un duelo entre los dos, contra un tercero…).
    Un saludo

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  4. Si mis cálculos no fallan, creo que éste es el relato 5050.
    Un interesante relato, María José, bien construido, sobre la influencia de la educación en el destino de las personas y sobre el tipo de ella que damos, basada en la imitación más que en el fomento del criterio propio.
    Un abrazo.

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