Último acto

La magia constituía, entre nosotros, un aspecto fascinante que dotaba de contexto a nuestra realidad convexa.

Formábamos infinidad de universos con sólo unos pases, algunos trucos bajo las sábanas y mis versos.

Cada puesta en escena era espectacular, no entiendo por qué decidiste, con el conejo bajo el sombrero, escapar.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Silencios

El abuelo se mantuvo callado. La abuela me explicó que mamá se había ido y no volvería. Yo le dije que ella no quería irse porque gritó mucho. No respondió. Le conté que papá tenía sangre en las manos. Siguió muda. Mi hermana tampoco quería irse. Por ella no pregunté.
Escrito por Josep María Arnau

Filósofo

Contempla las falsas miradas, siniestras siluetas, oscuras delgadeces. Miserables. Prisas. Socavones como bocados de monstruos, fachadas llenas de desperfectos. Coches que muerden. La desalentadora sinrazón de la urbe. Se quita las gafas y las tira a una papelera. Esta realidad, vista con dioptrías sin corregir, le resulta mucho más tolerable.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Caso abierto

Antes del disparo, discutía con alguien que le seguía a todas partes. Cuando derribamos la puerta encontramos un revólver, aún humeante. El forense no pudo determinar las causas de la muerte y al juez le resultó imposible levantar el cadáver. Desde entonces, allí sigue, tendido al otro lado del espejo.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Madre esperanza

Mientras otros niños del sempiterno campamento juegan a la guerra con proyectiles de lodo, los ojos de Nasim migran incansables de mujer en mujer. Sus oídos escudriñan el griterío; tal vez en ese mar de voces logre escuchar la que anhela, y que ya no recuerda, llamándolo por su nombre.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Niñez eterna

A lo largo de los años protegió a su niño interior por encima de todo y de todos, con la fuerza de un águila imperial, llevándolo consigo en sus pensamientos y enfrentándose a la vida y a sus constantes vaivenes.

Ahora, ante la muerte, ese niño seguía siendo... un niño.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Nadie tiene la culpa

Hace rato que debía haber bajado a cenar. La madre sube a su habitación y la encuentra tendida en el suelo. Sobre su cabeza, en el lugar de la lámpara, un enorme agujero en el techo. La niña llora desconsolada, pero sabe que su sobrepeso le ha salvado la vida.
Escrito por Pepe Sanchis

La fuerza de la teología

León estuvo tres horas hablándole del dogma de la maternidad divina. Le dijo que la Virgen María es la verdadera Madre de Dios, pues parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne. Cuando iba a comenzar a explicarle el dogma la santísima trinidad, Atila decidió regresar a Panonia.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Afán de eternidad

Tuvo siete hijos para que mantuvieran vivo su recuerdo, pero nunca les quiso ni ellos a él. Luego intentó que algo escrito por su mano perdurase. Eso sí lo consiguió. Cuatro palabras de su autoría permanecen labradas en piedra: "Fui una persona excepcional", podría leerse si alguien visitase su nicho.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Contrastes

Al poeta lo abandonó su musa y se transformó en estatua; quedó ciego a los ojos que reflejaban el reino de la libertad y renunció a su marcha progresiva hacia la infinitud.

La musa abandonó al poeta y lo guardó en el cuarto; luego, salió al acecho de otras imaginaciones.
Escrito por JC Pozo - Facebook

Madres

Escuché unos chasquidos entre los matorrales. ¿Pisadas? Agarré a mi madre y tiré de ella. Me miró con gesto de reproche mientras sacudía sus brazos. "Habla claro y no te andes por las ramas. He de despiojarte". "¡Un cazador!". Se escuchó un disparo. Mientras caía abatida insistía: "Tú, siempre escaqueándote".
Escrito por Marisa Martínez Arce

¿Entre los geranios?

Pierdo todo lo que sabía por la casa. En una taza aparecieron los nombres de varios ríos. En un vaso, unas raíces cuadradas resueltas. Acabo de abrir la cómoda, y ahí estaban los poemas de Rubén Darío. Ahora, en cuanto recuerde cómo se usa el peine, también buscaré tu nombre.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Tinieblas

Hubo un día con una verdad irreal, un beso robado carente de ladrón, una caricia sola y perdida sin nadie que la provoque, una sonrisa sin más ilusión que la de su propio reflejo, sin más amiga que la triste soledad y sin más luz que la de las tinieblas.
Escrito por Carmen Gallego

Misiva

Introdujo en un sobre ribeteado de azul y rojo una cuartilla. En menos de cincuenta palabras, escribió: "Las musas me han abandonado". Se retiró junto al mar. Allí está en la orilla, sacó un cuaderno y escribió: "Volveré algún día".

Observándola sigo: lee, escribe, mira el mar y hace fotos.
Escrito por Carmen Martínez Marín

Bodas de plata

El vestido despedía un rumor de naftalina. Una aureola de años perdidos revoloteaba alrededor de los bodoques blancos, de los encajes de pasamanería, del velo de tul que añoraba las lágrimas de emoción de una recién casada. Una bruma sepia surgió desde el crepitar de la seda en la chimenea.
Escrito por Favourite day

Obsesión

Lo único que pude rescatar tras tu partida fueron mil cartas sin abrir, tu ropa interior recién usada, la clave de tu cuenta, el perfume de tus axilas, tu diario personal y tu encantadora sonrisa, que me saluda cada mañana, cada vez más deshecha, desde el fondo de mi maleta.
Escrito por Daniel Castillo

Monumento a la diversidad

Hizo los pliegues torcidos, trazó la silueta sin guías y, al recortar, el folio le bailaba. Resultaron unidos seres deformes, flacos y gordos, arrugados, con manchas y algún amputado.

Suspendió plástica. Aparentemente, la manualidad del Día de la Paz consistía en una fila de hombres blancos idénticos dándose la mano.
Escrito por Isabel Ballester Torremocha

El quid de la cuestión

Practico con mimo. Cada gesto está milimetrado. Aquí respiro; aquí miro al público; aquí hago una pausa; aquí saludo al cielo. Y sonrío. A ti, mi querido maestro. Que me enseñaste que sin palabras también se puede interpretar y hacer reír al público. Ese es el quid de cada actuación.
Escrito por Maest

Nube de la infancia (Tríhada: Epílogo)

María, con cuatro años, atiende a cada florecilla del camino. Alba, más pequeña, va de mi mano.

¡Shhh...! Calladitas y en el arroyo veremos ranas les digo.

Sin embargo, solo una nube baja de mosquitos sobrevuela la orilla

No hay ranas, tito.
¡Sí, María, refunfuña Alba es que están volando!
Escrito por Manuel Bocanegra
Parte I | Parte II | Parte III | Epílogo

Tarde

Todas las tardes visita su tumba con su mejor traje y un ramo de rosas. Le dice que la sigue queriendo, que la ha amado desde siempre. Y regala al viento largos monólogos que formulan idílicas hipótesis de cómo serían las cosas si se hubiera atrevido a decírselo en vida.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Ataque aéreo

Los violines rasgan el aire, las flautas lo deshilachan, mientras que el arpa lo importuna. Las trompetas lo irritan y no es menor la agresión del piano.

El director muestra su inexplicable enfado con la batuta y la melena danzantes.

Por contra, y quizá para compensarlo, el público ni respira.
Escrito por Carmelo Carrascal

Amarga primicia

Era temprano, demasiado temprano para dar una mala noticia, pensaba mientras una lluvia helada negaba el horizonte y encubría su llanto. Tres meses a lo sumo, acababa de diagnosticarle el especialista. Llegaría a casa y tendría que contarlo. Tres meses, respondería, cuando le preguntaran, me quedan tres meses de vida.
Escrito por María José Escudero

Algo a la medida

Estaba convencido de que lo que necesitaba era tiempo y libertad. Las ideas, el arte, requieren de esas cosas que les permitan crecer, dijo.

El encapuchado repitió la pregunta, a la vez que, impaciente, accionaba una palanca. Ya no hubo respuesta.

Además, estuvo allí justamente por lo "creativo" que fue.
Escrito por Ruperto

La noche de los aullidos

Lo que más me afligió fue su abrazo. Me rompió, creí desfallecer... Sentí el peso frío del tiempo. Pensé en retroceder en mi empeño. Rememore sus palabras siempre envenenadas... No acallaron mis remordimientos. Cuando regresé yacía muerto. La copa de coñac derramada sobre el terciopelo rojo. Quien a hierro mata...
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

América

"Estamos a salvo", le dijo Karl Rossmann a su familia mientras, desde el barco donde iban, miraban la Estatua de la Libertad, inmersa en la neblina del amanecer. Luego, sacó de un bolsillo la odiada estrella amarilla con la palabra judío escrita en su centro y la arrojó al océano.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Un mal sueño

Peter, cuando no luchaba contra Garfio y los piratas, en secreto, ayudaba a Caperucita, Blancanieves, Dumbo o la Sirenita contra sus enemigos, hasta que un día, en la Isla de los Juegos, Stromboli lo descubrió y encerró.

Entonces Pedrito despertó bruscamente y Peter ya nunca pudo salir de la jaula.
Escrito por Crispín

Mambrú

Aguarda, cada tarde, su regreso. Se lo arrebataron, hace demasiados años, junto a los otros chicos del pueblo. Ahonda en su amargura murmurando cansinamente la tonada que otrora habían compartido. 

El viento, silbando sobre las ruinas de la aldea, le devuelve su canción. Mientras, sus ojos, al fin, se cierran.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Paciente ansioso

Treinta y ocho. Muy interesante. Crucigrama inconcluso. Caminata por el corredor. Grulla de origami. Lectura de carteles. Qué tiempo loco. Garabatos. Visión de cíclope. Aire fresco. Contar baldosas negras. Subir y bajar escalones. Vaso de agua. ¿Qué hora es? Excursión por los baños. Percusión con los pies. Treinta y nueve.
Escrito por Jorge Aguiar - Twitter

El padre de la bestia

Ya no tengo escapatoria, ahora sí que viene lo peor. Tengo que visitar su morada. ¡Lo prometí! Me emborraché, lloré y lo hice. ¡Lo nunca visto! Fui, aunque solo tenía una pregunta que hacerle: ¿por qué jamás intentaste conocerme? Pero no me contestó. Claro, debí hacérsela antes de que palmara.
Escrito por Teodora Lungu

Nuevo Imperio Galáctico

Año 2204. El Premio Nobel de Física lo obtiene una española: Isabel Reina.

Gracias a su innovadora teoría sobre viajes astrales, España logra catapultar una nave sideral más allá de la Vía Láctea.

Con la epopeya del galaxinauta Fernando Alegre, "alegramos" un nuevo mundo hasta los confines de Galaxia Alegría.
Escrito por Francisco Rubio Yepes

Mi ángel

Sin previo aviso apareció como un rayo de luz en mi vida, enamorándome su grata esencia, tan libre, frágil, tierno y bello. Súbitamente de mis caricias y desvelos se hizo dueño, sus brillantes e hipnotizadores ojos me guiaron; sin dame cuenta lo tenía entre mis brazos y lo llamé: hijo.
Escrito por Carlos Alberto de la Cruz Suárez - Web

Aviso de un niño: devuelvan a Tobi

Este viernes se perdió Tobi, si lo devuelven daré una jugosa recompensa; si se lo quedan, todos los días sale al pasto. Cuando me salvó la vida, quedó herido y sus prótesis requieren aceite sintético. Somos demasiado unidos, siento que me extraña, especialmente cuando bajo de la silla de ruedas.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

En negro

Conocí una joven que me volvió loco, no me atrevía, mas, finalmente me acerqué. Su belleza me estremeció, sus ojos me encandilaron... casi desfallecí.

—Hola —dije.

Ella sólo rozó mi cara con sus manos buscando aprendérsela.

Quien pensé la mujer de mis sueños, nunca vio su rostro... ni el mío.
Escrito por Juan Benito Rodríguez Manzanares - Web

Metamorfosis

Me sentía derrotado. Como un novillo en el brete rumbo al inexorable destino de estar frente a mi matarife. Me detuve. Respiré. Entré decidido. Milagrosamente el brete se transformó en ruedo. El matarife, en matador. El novillo, en toro. Y mi corazón abrigó la remota posibilidad de un destino diferente.
Escrito por Roberto Carlos Díez

Sueño

Soñó que volvían a su casa natal, que la cuidaba. Era todo en su vida. Le dio un beso en la mejilla y le dijo que todo iría bien. Habían sufrido mucho. Sus amigos les esperaban ansiosos. Llegaron. Pero nada era como antes. Despertó sudoroso y quiso morir cuanto antes.
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

El perdón

Me lo repetiste mil veces, pero yo seguía sin creerte. Tu teoría cristiana del arrepentimiento que lleva siempre al perdón, defendido con vehemencia en el púlpito, no parecía tener sentido para aquella mujer que miraba con odio, arrodillada en el reclinatorio, al hombre con sangre caliente aflorando en sus manos.
Escrito por María José Viz Blanco

Desencanto

Raimundo III, encogido en su nenúfar, escucha un estremecimiento de juncos. Siente miedo. No tardará en llegar aquella damisela besucona con su fétida halitosis que, como todos los días, le acurrucará en su regazo y, con un pestilente susurro, volverá a decirle que no se preocupe, que sabrá tener paciencia.
Escrito por Luis San José

Desencuentro en la saeta del tiempo

Él le dijo a las once, Sara entendió a las ocho. Llevaría un sombrero de fieltro, ella uno de ala ancha. En la solapa, la ilusión de un nuevo comienzo; en su prendido, un eterno reproche.

La fuente fue testigo del desencuentro.

El reloj no corría demasiado a su favor.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Ya estábamos preparados

Había conseguido juntarnos a todos ya fuera del hospital. Era su mayor deseo.

Reunidos en torno a él, recordamos sus anécdotas con risas, su peculiar mirada con esas viejas gafas nunca rectas, como en la foto donde inmortalizamos aquella reunión; ahí también aparecían torcidas sobre la urna de sus cenizas.
Escrito por Jose Antonio Gallego

Fin del mundo

En los marcos sobre la estantería del comedor seguimos sonriendo los tres. Éramos felices, a veces sin saberlo, otras con abrazos o carcajadas. Recuerdo cuando fuimos a despedir a Raúl, subían al autocar entre gritos, risas y empujones.

Yo tenía una familia: una mujer y un hijo. Hasta esa llamada.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Tu recuerdo y yo

Con agitada ingravidez, dos sombras macilentas se arremolinan atrapadas por la pretérita gravedad del tiempo. Ni avanzan ni caen; sólo cabriolean alrededor de un vacío concéntrico, tratando de recuperar vivencias inalcanzables para un ahora tan abrasador que hasta las piedras se evaporan al recordarte.

Y no estás... Y entonces llueven.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

El apagón

Su expresión transmitía gigas de información. Cada gesto suyo inundaba salas e impulsaba conversaciones con el carisma de quienes arrastran multitudes. Todo cambió cuando la descubrió cogida de la mano de otro. Su boca se desplomó en una horizontalidad irreversible y su mirada enfoca un punto cada vez más lejano.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Débil resistencia

Claudicaremos. No tendremos más remedio que dejarlos entrar.

Llevamos demasiado tiempo conteniéndolos. Nos rondan de día, nos acechan de noche. Intentan invadir nuestros más íntimos anhelos. Cada minuto nos cuesta más resistir su fuerza arrolladora. Abramos las puertas. Que pasen.

Nuestros sueños son inalcanzables, pero los necesitamos para seguir luchando.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela

Cuestión de pelotas

¿Quién era tan estúpido como para casarse en pleno Mundial? No pensaba asistir a la boda. ¡Ni siquiera estaba previsto poner pantallas! Lo sentía mucho, pero tenían que haber consultado el calendario. María le amenazó con buscarse a otro si no la acompañaba.

Finalmente se casó con el único asistente.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Sirena destronada

Entre peces y algas nado en el fondo del océano como uno más. Me muevo al son de las corrientes submarinas y no pienso en nada, sólo en encontrar a alguien que sea como yo, que su cuerpo brille en luz tornasolada y posea la belleza de los seres acuáticos.
Escrito por Pilar Garrido Aláez

Cinceladas de odio

¡Fiuuu! Caen del cielo buscando almas.

Con los brazos, rodea a sus hijos. Siente su vitalidad, su fuerza. Dando gracias, reza.

El tiempo cabalga sobre cadáveres.

¡Fiuuu! Caen sedientas de carne y vida.

Abrazada a sus hijos, siente sus huesos hambrientos. Mirando al cielo, ahora sin fe, cierra los ojos.
Escrito por Salvador Esteve

Anda a contar las estrellas

Ya despuntaba el primer lucero en el altozano. Las terrazas ardían y las copas chocaban, junto al fiambre, bajo racimos de cristales. Pero solamente una niña acodada en la balaustrada lo contemplaba: no como un astro antiguo, sino como un punto que si alcanzaba, se lo mostraría a sus tíos.
Escrito por Gleiber Alvarez - Web

Inspiración

A veces cuesta encontrar tu musa. Hay gente que busca en libros sagrados, otros que salen a correr, a respirar aire fresco; muchos practican yoga o mindfulness. Yo en estos casos tengo mi secreto, mis amigos Johnnie Walker y Jack Daniels. Un par de copas con ellos no fallan nunca.
Escrito por Pau

Ansiadas vacaciones

Había sido un duro año de trabajo. Fueron días de diez y doce horas de dedicación, incluso fines de semana. Pero al fin encontró sus quince días libres y se dispuso a disfrutar de ellos. Tuvo un mal presagio cuando comprobó su fiebre. Pasó los quince días en la cama.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

La espera

Una calle invadida de recuerdos me llevó hacia la iglesia. Estaba como la recordaba, más deteriorada, pero majestuosa como siempre. En la penumbra, reconocí el sepulcro de mis antepasados y, sobre él, un gran ramo de lirios frescos. En uno de los bancos, estaba Ella esperándome. Aquí estoy, le dije.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Novia con hándicap

A Eloísa le gustaba mucho enamorarse, ya fuera de un buen mozo, de un casado, de un juglar, de un lancero real... Imaginaba fantasías que le colmaban de gozo y le dibujaban una sonrisa irresistible. Sus paisanos nunca le correspondieron ni por cortesía. Pena. Era hija del verdugo del rey.
Escrito por Juan Badaya - Web