Metamorfosis

Me sentía derrotado. Como un novillo en el brete rumbo al inexorable destino de estar frente a mi matarife. Me detuve. Respiré. Entré decidido. Milagrosamente el brete se transformó en ruedo. El matarife, en matador. El novillo, en toro. Y mi corazón abrigó la remota posibilidad de un destino diferente.
Escrito por Roberto Carlos Díez

2 comentarios :

  1. Maria Galerna6/7/18 18:24

    Nada como verse en un "brete" para que la bravura salga y las situaciones cambien. Nos crecemos ante las adversidades (casi siempre)

    Bienvenido, Roberto Carlos.

    Un saludo y a cincuentear

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