En negro

Conocí una joven que me volvió loco, no me atrevía, mas, finalmente me acerqué. Su belleza me estremeció, sus ojos me encandilaron... casi desfallecí.

—Hola —dije.

Ella sólo rozó mi cara con sus manos buscando aprendérsela.

Quien pensé la mujer de mis sueños, nunca vio su rostro... ni el mío.
Escrito por Juan Benito Rodríguez Manzanares - Web

3 comentarios :

  1. Carmelo Carrascal7/7/18 13:25

    Ver a quien no te ve. La ceguera que impide el diálogo de miradas que inicia y alimenta el amor de la pareja. Muy fuerte.
    Bien traído y planteado, Juan Benito.

    Si es cierto, eso que se dice, que a la persona ciega se le potencian, compensatoriamente, otros sentidos, la joven de tu relato bien podría "ver" a la persona a la que acaba de empezar a amar rozándole con sus anos la cara. Y acaso esa peculiar y tan voluntariosa manera de "ver" les sea suficiente. Para ambas.

    Un cordial saludo.

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    Respuestas
    1. Carmelo Carrascal7/7/18 13:28

      * obviamente, manos. Santo dios!

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    2. Normalmente, siempre esperamos que los demás, sean como nosotros, o como nosotros deseamos que sean, pero no siempre es así.
      Y depende de quien tenga ante sí es "diferencia", la valorará en un sentido o en otro.

      Juan Benito Rodríguez Manzanares
      http://www.juan-bentio.com

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