El padre de la bestia

Ya no tengo escapatoria, ahora sí que viene lo peor. Tengo que visitar su morada. ¡Lo prometí! Me emborraché, lloré y lo hice. ¡Lo nunca visto! Fui, aunque solo tenía una pregunta que hacerle: ¿por qué jamás intentaste conocerme? Pero no me contestó. Claro, debí hacérsela antes de que palmara.
Escrito por Teodora Lungu

1 comentario :

  1. Maria Galerna8/7/18 18:36

    Bienvenida y al lío.
    A veces llegamos tarde o esperamos demasiado para saber. Y ya no hay remedio.

    Un saludo, Teodora.

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