Ya estábamos preparados

Había conseguido juntarnos a todos ya fuera del hospital. Era su mayor deseo.

Reunidos en torno a él, recordamos sus anécdotas con risas, su peculiar mirada con esas viejas gafas nunca rectas, como en la foto donde inmortalizamos aquella reunión; ahí también aparecían torcidas sobre la urna de sus cenizas.
Escrito por Jose Antonio Gallego

12 comentarios :

  1. Maria Galerna5/7/18 10:59

    Esas ocasiones en las que siempre se reúne la familia y amigos. Y siempre nos decimos "a ver si nos reunimos en circunstancias más alegres"...

    Real y cotidiano.

    Un abrazo, José Antonio

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    1. Es la frase más oida en hospitales, tanatorios... jejeje

      Gracias por tus palabras.

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  2. Eduardo Martín Zurita5/7/18 14:02

    La muerte congrega tanto y más, más segura, desgraciadamente que la vida. En ese trance sí que no falta nadie. Debería ser al contrario, encontrar cada día un motivo para reunirnos con los que queremos. Hacer de cada jornada un gran día de fiesta, o más pequeña, pero festivo, con algún sabor dulce en la boca del alma antes de meternos en la cama. El título pone sobre aviso y la peripecia no defrauda. me gusta mucho tu propuesta girando sobre esas gafas invariablemente torcidas, que alguien tuvo el detalle tierno y sentimental de colocarlas así en la urna.
    Un abrazo grande, amigo.

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    1. Cuanta razón tienes Eduardo, hay que disfrutar cuanto podamos porque no sabemos cuando el reloj marcará la hora.

      Um saludo y muchas gracias.

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  3. Cuando alguien, que ha dejado de estar físicamente, consigue reunir en torno a su memoria a un número importante de personas, que, además, ríen y le recuerdan de forma entrañable, es que ha cumplido el objetivo principal de todo ser humano: ser buena persona. El resto, solo son detalles. La verdad, yo firmaría, además de por tener un agujerito para verlo. Tampoco es fácil hacer honor al título, es decir, estar preparado para lo inevitable, pero que siempre nos cuesta aceptar.
    Un relato entrañable y posible.
    Un abrazo, José Antonio

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  4. Ahí está el quid del relato, intentar estar preparado para la muerte que es lo único seguro que nos va a pasar en esta vida. Intentar tomarlo como algo natural y dar gracias por los buenos tiempos pasados junto a esa persona. Supongo que cuando me toque de forma más directa la visita de la guadaña, leeré mi relato y pensaré lo equivocado que estaba pero merece la pena intentarlo.

    Muchas gracias Ángel.

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  5. ¡Vaya sorpresa, José Antonio!. La vuelta de tuerca que has dado al micro es escalofriante.
    Suerte y un saludo

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    1. Gracias por tus palabras Maria Jesús, pretendía más que un escalofrio una media sonrisa, sobre todo del difunto allá donde estuviera viendo con la naturalidad que se lo toman sus allegados.

      Un saludo.

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  6. Siempre intentamos cumplir los deseos de los difuntos, aunque en este caso diría que el encuentro se habría realizado igualmente por la voluntad de todos. Logras crear con pocos rasgos un personaje muy entrañable y simpático, algo que resulta muy conveniente para ese efecto que buscas de mostrar la situación como un suceso natural, pero también como un homenaje del que el propio difunto parece tomar parte junto con el resto de amigos.
    Enhorabuena y un abrazo, Jose Antonio.

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    1. Lo has definido perfectamente Enrique, es más cuando llegue mi momento me gustaría que fuera algo así, supongo que cuanto más tarde sea más fácil será.

      Muchas gracias por tu comentario y ya sabes que parte de este relato es tuyo. Jejeje

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    2. A mí también me gustaría que fuera así, y pienso como tú respecto a lo de la edad; es más fácil aceptar la muerte como algo natural cuanto mayor es uno. En lo que no estoy de acuerdo es en lo de que parte de este relato es mío. Esas situaciones están ahí delante, con todo su potencial de inspiración, y si en tu caso la has visto en mi antiguo relato para mí es todo un honor, pero la historia es totalmente tuya, por supuesto. Un abrazo.

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    3. Jajaja, sólo tienes que ver el título y recordar el tuyo, es la segunda parte, como dice el dicho nunca mejor que la primera, de aquella família que se fue del hospital con el alta de su familiar, jejeje.

      Un abrazo Enrique.

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