El método Stanislavski

Ejecutó a su víctima con aparente resolución. Pero ¿sintió pena mientras apretaba el gatillo?, ¿lo movía el odio o el deseo de justicia?, ¿hallaría en ello alivio o tormento? Su rostro sugirió todas esas preguntas con un sobrio gesto desapercibido por algunos, merecedor para muchos de al menos una nominación.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

13 comentarios :

  1. Con el teatro hemos topado, amigo Enrique. El gran espejo del mundo donde se refleja todas las heroicidades y miserias del ser humano, desde que lo inventó Grecia. Así, es lógico que tu protagonista, educado en Stanislavski, sintiera todas las contradicciones de un ser humano ante la realización de un acto para transmitirla a los espectadores. Muy merecida la nominación, y muy merecida mi felicitación por este relato en homenaje al arte de Talía.
    Saludos cordiales.

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    1. Muchas gracias, María Jesús. Ya sabemos que gran parte de la magia de la ficción escenificada depende de la interpretación de los actores. De otro modo resulta tan poco creíble, te saca tantas veces de ese necesario estado de comunión con la obra, que se echa todo a perder. Como bien dices, esta vez he querido homenajear, mencionando tan solo uno de sus procedimientos más famosos, a ese arte tan difícil y que, como casi todos, tan fácil parece cuando se hace bien.
      Un abrazo.

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  2. Eduardo Martín Zurita19/7/18 13:44

    No sabemos si el texto se mueve en la realidad del asesino u homicida o en la realidad actoral. Quizá ambas se funden. Y parece claro que quien aprieta el gatillo merece cuando menos una nominación al mejor actor, protagonista o de reparto. Se conoce que estudió a fondo el famoso método de interpretación. Todas esas preguntas que sugiere su gesto sobrio son grandes interrogantes para el Derecho Penal, la criminología, y la ética y la psicología, El texto tiene pues gran calado. El delito es un acto típicamente antijurídico, culpable y punible. Y el moderno Dereho penal es más un Derecho de autor que de resultado, incide en la culpabilidad, en la intencionalidad del autor que en el resultado concreto. Nada sabemos de las causas que mueven a la acción al protagonista. Ni nos interesa. Son esas interrogaciones las que nos calan vivamente. Desde luego, no se debe matar por creer cumplir con la justicia por la propia mano. Y la conciencia, esa voz que te absuelve y te condena, esta claro que, de tenerla activa, golpea lo suyo.
    Es un grandísimo texto abierto a la reflexión multidisciplinar. La nominación para mejor escritor te la llevas tú de calle, o de rail.
    Feliz verano, amigo. Un abrazo grande y un besito para tu chiquita, Paula, creo recordar.

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    1. Es verdad que mi relato plantea más interrogantes que los que en él aparecen explícitamente, pero pienso que es debido a su corta extensión, porque quizá uno de mis defectos sea el querer que quien me lea entienda toda mi intención. Una prueba de ello es que en un principio pensé titularlo "El método", a secas, y que finalmente opté (creo que erróneamente) por algo más de informativo. De todos modos me alegro mucho de que te haya llevado a plantearte todas esas cosas y que además me las transmitas. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que escribiendo se aprende, pero seguramente no tanto como leyendo reacciones como la tuya. Muchas gracias por tu gran generosidad en todos los sentidos, Eduardo. Daré con gran gusto ese beso a Paula de tu parte. Que tengas un muy feliz verano.
      Un abrazo.

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  3. Estamos hablando de uno de los grandes, Marlon Brando, Al Pacino, Robert De Niro...la contención gestual al servicio de la emocionalidad interior. Interpretaciones mínimas y profundas, de gourmet actoral. No obstante, creo captar cierta ironía en la batería que se pregunta si puede ser tan elocuente un mínimo gesto para expresar tanto interior, pues del otro lado caen ciertos intérpretes que de tal economía de gestos, piensa uno que se inyectaron un líquido paralizador de la expresión a la hora de hacer su papel.
    Como fuere, Enrique, dejas en el aire la cuestión, para unos sí, para otros, no. El arte está tan vivo en cualquiera de sus facetas por esto mismo que tú planteas al final ¿quién y quién no merece una nominación si lo que pasa pasa por dentro?
    Tan ambivalente es el texto, que también nos deja, como señala Eduardo, la posibilidad de que sea real la situación, o no. De aristas y lecturas está tu texto lleno. Rico, rico, como lo que está bueno.
    Un abrazo grande te mando y un para de vueltas de abanico para ir acondicionando el calorcillo que está haciendo.

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    1. Después de tan agudo comentario corresponde que explique al menos mi intención. Y tendría que empezar diciendo que este relato es algo así como el equivalente literario a un medicamento homeopático, pues para dejarlo en esta extensión tuve que despojarlo de casi todos los fundamentos que lo provocaron. En síntesis se trataba de buscar el efecto del contraste: un frío e inexpresivo sicópata que al final, sin embargo, deja traslucir un minúsculo atisbo de calor humano. Claro que, al tratarse de un personaje ficticio, el reto interpretativo para el actor era considerable, y más si tomamos en serio la exageración que suponen esas tres preguntas apuntadas en el texto.
      Con todo, me maravillo una vez más de cómo cincuenta palabras sin gran trascendencia pueden generar reacciones (y reflexiones) tan ricas como esta tuya y del resto de compañeros.
      Muchas gracias por todo, Manuel.
      Un abrazo.

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  4. Irreverente inadaptado19/7/18 18:22

    Esto del calor sin duda hace que los micros vayan derivando hacia la mas pura violencia (con lo pacifico que tu eres), indudablemente no sintió pena, pues de haberla sentido no lo habría hecho, salvo que lo hiciese por pura conmiseración, pero entonces la victima no lo sería tanto y la ejecución pasa a ser eutanasia.
    En cuanto a si era odio o deseo de justicia, lo normal es que si odiamos a alguien hasta desear ejecutarlo, en nuestro fuero interno tal ejecución es un acto de justicia, como sería justicia divina que el talento estuviese mejor repartido y me hubiese tocado a mi aunque fuera una mínima parte del que a ti te sobra, así que puedes considerarte ejecutado (metafóricamente claro), aunque me de pena quedarme sin tus relatos, pero al fin y al cabo es un acto de justicia aunque lleve su parte de tormento
    Un abrazo abuelaco.

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  5. Tuve un profesor que llegó a estar en la guerra, en la nuestra, esa que no parece cerrarse nunca del todo y que no vuelva, que contaba que el primer muerto que vio le causó mucha impresión, pero los siguientes pasaron a ser rutina. El ser humano es capaz de dos cosas: de adaptarse de forma increíble a cualquier situación, incluso extrema, y/o, a través de la adecuada mentalización convertirse en una máquina capaz de hacer cualquier cosa. En este caso, tu protagonista arrincona los sentimientos para ejecutar (nunca mejor dicho) un trabajo. Esa contención hace que oculte su verdadero ser, pero de eso se trataba. Por desgracia, matar a sangre fría puede llegar a convertirse en algo mecánico.
    Da gusto leerte, Enrique.
    Un abrazo fuerte

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  6. Amigo Henry, dominas todas las facetas. En este microMochón demuestras tu amor por el cine, dando una vuelta de tuerca en el final, apoyado por ese título que a mí me ha hecho recordar al trío James Dean, Marlon Brando y, mi favorito, Paul Newman. También Marilyn Monroe estudió “El método” y quizá donde más se nota es en su película “Niágara”, además de otros grandes que ya te han nombrado por ahí arriba.
    También me ha recordado tu micro lo que opinaba Hitchcock de este método cuando trabajó con Paul Newman en “Cortina rasgada”. Realmente nunca se entendió con el actor ni con “El método”, le pedía más naturalidad, no soportaba ese meterse en el papel hasta la médula y acabó por no llamarlo más. El director prefería a actores como James Stewart o Cary Grant, que daba un tono más desenfadado a los personajes y captaban cuáles eran sus gustos.
    En fin, que me ha encantado, como puedes suponer, además de dejar en el aire si tu protagonista no será realmente un asesino al que le gusta la interpretación.

    Un abrazo y enhorabuena por este nuevo MicroMochón.

    Un abrazo.

    Cary Grant

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  7. Enrique Angulo21/7/18 0:41

    Dedicas tu microcuento al difícil arte de la interpretación, ya Diderot, en su libro La paradoja del comediante, apuntaba que el mejor actor no es aquel que consigue de forma esporádica una buena actuación apoyándose en los impulsos de su naturaleza, sino el que es frío y metódico.
    En cuanto al método Stanislavski, al que haces referencia en tu título, ha tenido un gran éxito en el arte de la interpretación, empezando en el teatro y pasando posteriormente al cine, sobre todo al cine que se hizo en Estados Unidos, con el famoso Actors Studio. Y me quedo con este póker de ases que lo estudiaron: Marlon Brando, James Dean, Montgomery Clift y Paul Newman. Y en el banquillo, calentando, tendría a Robert de Niro y a Al Pacino. Y, por citar a algunas actrices, la inefable Marilyn Monroe, Anne Brancoft, la perversa señora Robinson de la película El graduado, Faye Dunaway y Julia Robert.
    En tu microcuento, el narrador que ve la escena del rodaje de un crimen se pregunta lo que ocurre dentro de la psique del actor, e intenta leer en su rostro como si fuese un texto de escritura antigua que tuviese que traducir a un lenguaje moderno.
    Podemos pensar que el narrador está viendo la escena mientras se rueda, a la vez que otros, y que cada cual tiene su opinión; o también que todos esos personajes cuyo número desconocemos están viendo la película en una sala de cine.
    Lo que sí es cierto es que cabe hacerse muchas preguntas sobre lo que supone ser actor y meterse en la piel de un personaje, sobre cómo se vive esa doble vida, cómo deja uno al personaje que ha interpretado y retorna luego a su persona con sus circunstancias y sus problemas, a veces muy gordos, como sabemos por las biografías de muchos actores. Todo un universo que, como cualquier otro ámbito de la vida humana, ha dado multitud de ideas, interpretaciones, métodos y discusiones.
    Sobre lo que no valen discusiones es sobre el método que empleas para ir sacando MicroMochones –como los ha bautizado Pablo- sugestivos y proteicos.
    Un abrazo veraniego, Tocayo, y que disfrutes de todo lo bueno que pueda ofrecerte la vida, entre ello, y en un lugar destacado, tu nieta Paula.

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  8. Adueñarse de la vida del personaje, de sus emociones y transmitirlas solo está al alcance de los elegidos. Un homenaje al cine, pero también al estudio y al esfuerzo. Muy bueno, Enrique. Un abrazo y feliz verano.

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  9. La intriga esta sembrada, la curiosidad emerge.
    El titulo revela que estamos ante una brillante interpretación, y el relato es una invitación para cada cual desarrolle su particular trama.
    A mi me ha invitado a explorar el método stanislavsky, para encontrar, felizmente, muchos nexos comunes con otros métodos de investigación a los que debo mi tiempo.
    Un abrazo y mil aplausos.
    Miguel

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  10. Irreverente Inadaptado, Ángel, Pablo, Tocayo, Salvador, Miguel, de poseer las facultades del personaje de este relato, ensayaría un gesto (en este caso totalmente sincero) con el que mostrar a un tiempo mi agradecimiento por vuestra grande e invariable amabilidad, como también de asombro y admiración ante la riqueza y variedad de vuestros comentarios ante un texto del que no esperaba gran cosa y que con ellos ha ganado mucho. Y, ya puestos, intentaría además que en él quedaran plasmadas las reacciones de todo tipo que han ido provocando en mí vuestro ingenio, sabiduría, capacidad de reflexión, sentido del humor…, para acabar dejando patente mi frustración por no haber encontrado tiempo con el que poder responderos adecuadamente uno por uno.
    Espero y deseo que estéis pasando un feliz verano.
    Abrazos para todos.

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