Derechos al autor

Al enterarse del cierre de su página favorita en Internet, aquel temperamental cincuentista arrojó su maltrecha libreta de relatos por la ventana. No tardó en sonar el timbre de su casa. Conteniendo la respiración, observó por la mirilla al tiempo que escuchaba: "Abra, solo queremos reconocerle sus derechos de autor".
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza

8 comentarios :

  1. La reacción del autor temperamental es humana y hasta comprensible. Las consecuencias de haber tenido como escuela esa página de Internet tampoco son de extrañar. Cincuenta Palabras ha aportado mucho a todos. Tanto talento reunido acaba por ser contagioso.
    Ya sabes lo pesado que soy, pienso seguir leyéndote allá donde estés.
    Un abrazo fuerte Juana.

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  2. Juana, tus historias dan gusto leerlas. En este caso, das una vuelta de tuerca a ese autor malhumorado devolviéndole sus tesoros y, sin duda, el reconocimiento del que encontró la libreta y le devolvió su derecho de autor.
    Ha sido un placer leerte cada mes, y a Javier también. Vuestros relatos se leen con mucho agrado y habéis dejado una gran huella en cincuenta.
    No pienso perderos la pista.
    Un beso grande.
    Pablo

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  3. Me he visto muy identificado con tu relato, Juana. Yo no llegué a tirarlo. soy un cobarde! Lo sé.
    Me da mucha pena este desmantelamiento, pero supongo y espero que nos volvamos a ver en alguna futura quedada. ¡Esto no puede quedarse así!¡Hombre!
    Un fuerte abrazo, amiga.

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  4. Comprendo ese primer impulso del autor, pero ha sido un placer y una suerte encontrarnos en esta página. No voy a olvidar tu voz, Juana. Tus relatos han sido originales y serenos (excepto este, je, je, con la furia repentina). Nos seguiremos leyendo y encontrando. Buscaremos el modo de que esta gran aventura deje las mejores secuelas.
    Un beso enorme.

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  5. Salvador Pérez Salas7/2/19 14:57

    Reacción natural la de tu cincuentista. Ahora viene un período de desapego. Espero que no sea absoluto. Muchas gracias por tus relatos.

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  6. Enrique Angulo10/2/19 0:53

    Difícil resulta siempre en la vida aceptar que una situación, un hecho, una vivencia, o lo que sea que nos ha proporcionado felicidad, que, literalmente, nos tiene enganchados, se acaba para siempre. Algo dentro de nosotros se revela por esa injusticia, pues, como escribió Nietzsche en su Zaratustra: “El placer quiere eternidad de todas las cosas, ¡quiere profunda, profunda eternidad!”
    De ahí que sea absolutamente comprensible ese arrebato de ira que sufre tu protagonista ante el cierre de su página favorita de Internet, y arroje su libreta por la ventana, pues se supone que, de momento, no sabe qué utilidad darla, que todos esos microcuentos que se iban almacenando en ella, todos esos que iban tomando forma se han quedado sin objetivo.
    Pero siempre hay que contar con el destino, tanto para bien como para mal y, en el caso de tu historia, es para bien, pues esa libreta ha ido a parar a manos de alguien que ha sabido valorar lo que allí estaba escrito, y que le reconocen sus derechos de autor, con lo que se cumple el dicho ese de “donde se cierra una puerta se abre otra”.
    En fin, por último, decir que he leído siempre con mucho placer tus escritos, tanto en esta página como en otros sitios, en algunos de ellos coincidimos hace muchos años –por cierto, la muerte de Forges me dolió como la de alguien muy cercano, pues era admirador suyo desde la adolescencia, y luego tuve la suerte conocerle en persona, de saludarle, de hablar con él, de que leyese cosas mías en Radio Nacional, como también te ocurrió a ti-, y luego tuvimos también la suerte de conocernos personalmente en Madrid, lo que fue para mí una gran satisfacción, pues eras una persona a la que sin conocer apreciaba.
    Por tanto, espero que coincidamos en algunas aventuras más, y también que volvamos a vernos en alguna quedada. Por otra parte, si pasáis por Burgos, aquí me tenéis a vuestra disposición.
    Un abrazo fuerte, Juana, y otro para tu hermano Javier, también un gran escritor por lo que de él he leído.

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  7. Espero que no hagas como tu protagonista y no tires las historias que aún atesoras en tu recámara cincuentista. Espero verlas publicadas en algún otro foro para seguir asombrándome con ellas.
    Ha sido un verdadero placer, Juana.
    Un abrazo y hasta pronto.

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  8. Simpática situación que esconde tras de sí una gran realidad, la de que, casi sin darnos cuenta, jugando podríamos decir, durante todos estos años hemos ido creando cosas valiosas.
    Me alegro mucho de esta página haya hecho que coincidamos, Juana. Considero tus letras como de las más elegantes del blog. Ha sido un placer leerte y conocerte personalmente.Estoy seguro de que seguiremos compartiendo relatos en otros lugares, cosa que convierte esta despedida en un cariñoso hasta luego.
    Un fuerte abrazo.

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