Profugus animae

Palpito, me estremezco. A la vez, convulsiono, me ahogo. Quiero vivir pero siento que muero, y no me importa. Trémulo, alcanzo a notar el ligero pellizco de lo que ya no podrá ser poseído. Me convenzo. Te diré adiós en el mismo instante que sueñe tu irrealidad y tu deseo.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

13 comentarios :

  1. Rafael, una verdadera obra de arte llena de sentimiento y poesía. Una delicia para saborear una y otra vez.
    ¡Bravo!
    Te seguiré leyendo.
    Un abrazo.
    Pablo

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    1. Todo un halago, excesivo, recibir tu comentario en estos momentos de despedidas.

      Muchas gracias por tu presencia activa en Cincuenta, y por ser tan buena persona. Pero la vida sigue...y por ahí andaremos.

      Un abrazo, amigo Pablo.

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  2. Salvador Pérez Salas7/2/19 15:36

    Alma inquieta, nos has deleitado con tus relatos. Este es un verdadero himno al ritmo vertiginoso de nuestros días. Muchas gracias por tus textos. Rafael.

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    1. Estoy seguro que cada una de las personas que nos hemos lanzado a participar en esta bonita aventura, lo hemos hecho con la intención de conocer almas similares a la nuestra. Esa alma mía (o como queramos llamar a lo que nos impulsa desde dentro) se ha reconfortado con la lectura de palabras bellas y relatos plenos de fuerza y sentimiento, como los tuyos.
      Entre todas hemos colaborado a mantener este "juguete" muy vivo, hasta que el destino nos ha marcado su fín.

      Gracias, de nuevo, amigo Salvador.

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  3. Agitada vida la del protagonista, atrapado en un alma que se le escapa, casi al modo de Cernuda, entre la (ir)realidad y el deseo.
    Un hasta pronto, Rafa. Que podamos leernos y encontrarnos de nuevo.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Carmen Cano, todo un honor leer tus relatos y tus, siempre cariñosas, palabras.

      Siempre, hasta pronto.

      Un saludo inmenso y un abrazo.

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  4. No sabemos cómo serán los últimos momentos, el paso de una dimensión a otra. Nadie ha vuelto para contarlo, pero bien pudiera ser como tú lo has hecho, un querer irse, pero no; un despedirse de lo que se ha sido y con quien se ha estado, con la certeza de ya nunca será.
    Veterano de veteranos en nuestra querida página, ha sido un placer leerte y coincidir contigo.
    No quiero decirte adiós, porque sé que seguiremos coincidiendo.
    Un abrazo grande, Rafael.

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    1. ¡Qué decirte, Ángel!

      Sabes que te tengo una grandísima estima. Espero, y deseo, que no pase demasiado tiempo sin que podamos saludarnos, ¡quién sabe dónde!.

      Un abrazo, amigo.

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  5. Abrazos eternos, amigas y amigos....Gracias

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  6. Enrique Angulo9/2/19 16:27

    Con el poco latín que estudié deduzco que el título de tu microcuento es ánima errante, a algo similar, que, en definitiva, es lo que somos todos en esta vida, aunque parece que la ciencia nos va desmontando hasta esa ilusión y nos ha dejado convertidos en algo así como reacciones químicas y algoritmos; aunque, desde mi modestia e ignorancia, creo que hay mucho más detrás, algo inexplicable, algo que quizá no lleguemos a descubrir nunca.
    Sea como fuere, lo que cuentas en tu historia es esa lucha entre el ser y el no ser, entre la psique y el cuerpo, entre la vida y la muerte, entre la realidad y la irrealidad, entre el yo y los otros que debe de haber entre nuestras circunvoluciones cerebrales.
    En fin, que no sé quién nos hizo tan complejos –si es que alguien nos hizo, y si todo se debe a un juego de carambolas pues uno se queda ya absolutamente perdido- y con qué sentido, es algo que me intriga mucho, el hecho de que, prácticamente, seamos inquilinos dentro de nosotros mismos, el hecho de que fuerzas ajenas que están en lo más recóndito de lo que somos pueden desahuciarnos cuando menos nos lo esperemos, como le ocurrió a Nietzsche, por poner un solo ejemplo.
    Y narras esa lucha en un momento álgido, quizá cuando tu protagonista agoniza, y las palabras de tu microcuento me han recordado unas frases que escribió la excepcional escritora brasileña, judía y de origen ucraniano, Clarice Lispector, cuando estaba muriéndose de cáncer y que me dejaron muy impresionado. Seguro que las tengo anotadas por alguna parte, pero no sé dónde entre las montañas de papeles que amenazan con sepultarme, porque me hubiese gustado mucho transcribirlas aquí.

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    1. Espero que logres superar la "amenaza" que se cierne sobre tí, y sobrevivas al alud de celulosa impregnada de tintas varias.Tal vez te refieras a que Clarice, en el momento de morir, pronunció la frase: "¡Se muere mi personaje!", mostrando que entendió su vida como la puesta en escena de su misma ficción.

      Deseo que la vida deje mucho tiempo para seguir dudando...Es lo más divertido de pensar.

      Un abrazo grande, amigo.

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  7. Hasta para afrontar las más dolorosas pérdidas puede haber un momento propicio que las haga menos dolorosas. Tu personaje, a pesar del intenso sufrir que soporta, logra encontrarlo, para su alivio.
    Profundísimo relato de una gran intensidad.
    Enhorabuena, Rafa, por esta última entrega y por esas otras 76. Creo que he abusado del adjetivo “profundo” al comentar tus relatos, pero es que pienso que no hay otra palabra mejor para definirlos uno por uno.
    Sigamos en contacto, amigo, además de continuar leyendo nuestra respectivas publicaciones por otras páginas.
    Un fuerte abrazo.

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    1. No sé si "profundo" es el concepto certero. Tal vez les cuadre mejor "intensos", en el sentido de mostrar las tensiones vitales que nos recorren a los humanos.

      Pero, gracias por tus amables palabras, siempre.

      Te deseo lo mejor, amigo Enrique. Un abrazo.

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