Chantaje a la nurse nueva

"Eres guapa", le dije, y me besó en los mofletes. Pero noté esas manos y le di un buen mordisco. "Voy a merendar. Y me comprarás luego cuarenta tabletas de chocolate. O hablaré con mis padres. Bueno, en principio. ¡Como llegase a enterarse el abuelo!". El abuelo y ella sonreían.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Desamores

Siempre discutían. Por cualquier cosa. Un día y otro y otro. Cada vez la cosa iba a peor.

Pero en el fondo se querían.

Él no podía evitar ir detrás cuando ella se enfadaba y decirle:

—Sabes que te quiero.

Y ella siempre volvía. Hasta el día que no volvió.
Escrito por Sara

La fiel amiga de Petra

Petra siempre espera impaciente la visita diaria de su fiel amiga. Ambas se sientan frente a frente, se observan emocionadas, conversan, ríen, lloran y gesticulan a la vez.

La visita acaba a la hora de cenar, cuando un enfermero del psiquiátrico retira a Petra del espejo para acompañarla al comedor.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Estirpe

El ambiente estaba muy frío, hasta que a Luisito se le ocurrió contar su primer chiste. Cuando todos nos reímos su padre decidió marcharse, orgulloso de comprobar que su pequeño, tan divertido como él, también sabía hacer feliz a la gente. Atrás dejaba su cuerpo, rodeado de coronas de flores.
Escrito por Ángel Saiz Mora

La revolución ya está aquí

La puerta tardó en abrirse más de lo habitual. Ya dentro, pulsé el botón del decimoctavo, pero terminé irregularmente en el séptimo. Remarqué aquel, atónito, para terminar esta vez en el ático. Maldecía tales anomalías técnicas cuando una voz mecánica declaró, con virulencia, por los altavoces internos: 

—¡¡A las barricadas!!
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Sacar las uñas

Barajó los detalles de su larga relación. La convivencia, los mimos sin ganas, los arañazos de más, las ausencias sin avisar, los gemidos a medianoche, la maraña de pelo enroscada en su cepillo, y llegó a la conclusión de que no merecía la pena malgastar sus siete vidas con ella.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Disyuntiva emocional

Por fin he dejado de ver sus rostros, de escuchar sus voces: las pastillas han triunfado.

El cepillo baila solo en el vaso; el mando del televisor se me ofrece solitario; mi móvil, inerte; y el cartero solo llama una vez.

Cojo los malditos antipsicóticos y los arrojo al inodoro.
Escrito por Salvador Esteve

Planes

Se esconden. Detrás de abarrotados armarios empotrados o leyendo viejas historias de libros acumulados en doble fila. A veces salen y te hacen señas. Pero vuelves la vista hacia otro lado, ignorándolos.

Entonces se convierten en pesadillas y te levantas con ojeras. Son ellos. Tus planes de futuro.

Y despiertas.
Escrito por Maest

Incierto resultado

Me dijeron que tarde o temprano tendríamos que hacerlo. Los días pasaban desde ese momento más rápidos que un rayo en una tormenta. Cuando nos plantamos en la mesa de operaciones, te di el abrazo más tierno jamás contado, mi fiel amigo peludo cara a cara contra un incierto resultado.
Escrito por Carmen Gallego

El grito deseado

¿Tierra? ¿Tierra a la vista me vas a decir tú a mí, Rodrigo? ¿Tierra a la vista, cuando sabes que tengo grietas en los ojos de derramar ríos de sal buscándola durante meses? ¿Tierra? ¡Venga ya, hombre! ¡Agua...! ¡Agua y comida es lo que tienes que gritar! ¡Déjate de tierra!
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

De la patada

Me ganaba la vida jugando al fútbol, era ducho. Decían que mi técnica era exquisita, un Maradona en ciernes, de buenas piernas, vaya. Con el primer contrato jugoso con el club, compré un auto de lujo. 

Ahora ya ni puedo caminar, tras el accidente, mi talento lo tuvieron que amputar.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Sabia decisión

Cuando el agua alcanzó el cuello de los gobernantes, empezó a despegárseles una segunda cara que ocultaba otra real, con la cual habían nacido. Sabían que una vez que se descubriera la verdadera ya no habría posibilidad de pegarse la segunda nunca más.

Decidieron que mejor los tapara el agua.
Escrito por Juan Carlos Pozo Block - Twitter

El matón del barrio

Hoy jugaremos al fútbol. En mi equipo estarán Ángel, Pablo, Manuel y Antonio. En el otro, Eduardo, Rafa, Álex, Isidro y Jesús.

¡Pero nosotros somos mucho peores! protestó Álex.

Os aguantáis, además, yo haré también de árbitro.

¿Y nosotros con quién vamos? preguntaron el resto de chicos.

Vosotros no jugáis.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Amor de madre

La futura personita que crece en su interior presenta una progresión adecuada. Así lo confirma la ecografía. Su sexo no le importa, solo imagina su naricita, sus manitas... Se encuentra en tal estado de felicidad que incluso está dispuesta a compartirlo con aquella señora.

Al final convinieron un buen precio.
Escrito por Pepe Sanchis

La felicidad en una caja de cartón

A los veinte años, gracias a una cuidadora del psiquiátrico, Magdalena recibió su ansiado retoño. Aceptar las limitaciones de la criatura le fue tan fácil como amarla hasta el fin de sus días.

Magdalena se fue anoche, golondrina etérea en vuelo feliz.

Hoy, su viejo nenuco será trasladado al contenedor.
Escrito por Loli Regs

El médium del quinto

Desde que leí tu nota de despedida, juré averiguar por qué te fugaste con el médium del quinto B. En busca de respuestas, te busqué en lúgubres ambientes, pregunté a espectros, a entes maleducados. Un día me derrumbé cuando el Día de las Ánimas recibí una invitación a tu boda.
Escrito por Jesus Miguel Valls 

Traición

Inmóviles en la oscuridad, ya no oían voces ni ruidos fuera. Menelao dio la orden y salieron del interior del caballo. Al dirigirse a las murallas, oyó un ruido a su espalda y se volvió. Antes de ser degollado, vio a Homero en manos de los troyanos, escribiendo su final.
Escrito por Josep Maria Arnau

Castigo divino

Esa sensación regresaba de nuevo. Era la cuarta vez que le ocurría, y le proporcionaba una extraña sensación de desasosiego e impotencia. Había olvidado otra vez su nombre, lugar de procedencia y destino.

Debía decírselo a su familia, pero no quería reconocer que era presa de él, el maldito alzhéimer.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Hartazgo

Tenía mirada triste pero muy penetrante, impropia para una persona apenas veinteañera, reflejo de un dolor que se presume más en quienes peinan canas. Juventud aviejada por una convivencia tóxica. Desde su interior profundo surgió el grito a la vez que entraba en comisaría: "¡¡Que no me joda la vida!!".
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Fuera del capullo

Con la marea baja y envuelta en la niebla, descubrió que le estaban creciendo cuernos en su cabeza. Asomaban frágiles entre su cabellera desordenada y salvaje. Más allá de la creencia popular, nadie la engañaba. Era su alma que se expandía y ya no cabía en su interior. Había madurado.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Celos

Escondido tras de la cortina la espiaba, tenía que enterarse de cómo se entraba en su cuenta de correo electrónico, de hoy no pasaba. Cuando ella abrió su ordenador portátil, y en el nombre de usuario tecleó rubia6656, al pasar al campo contraseña en la pantalla aparecieron claramente seis asteriscos.
Escrito por Irreverente inadaptado

Divina soledad

Me encontraba muy solo. No era producto de la melancolía. No era un estado de ánimo temporal. Era la soledad absoluta de quien se sabe único en el universo. Entonces fue cuando diseñé mi plan.

Por ahora creé el cielo y la tierra. Esta tarde me pondré con la luz.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Voces críticas (La ciudad sin alma II)

Las semanas previas al gran apagón los más conspiranoicos habían teorizado sobre algún proyecto secreto del gobierno. Salían por televisión alterados, histriónicos, caricaturizados. El más prolífico y reconocido, Beltrán Lobo, salió una noche drogado. Resultó inquietante, sospechoso, un espectáculo lamentable, que enterraría definitivamente las voces críticas en el paroxismo mediático.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II

Promesas

Al caerme el álbum de mi vida al suelo, se desprendieron dos fotos mías de distintas épocas, y ellas, al verse cara a cara, se enzarzaron en una fuerte discusión en la que tuve que mediar y, para ello, prometí que cumpliría las promesas que un día les había hecho.
Escrito por Nuria Rozas - Twitter

Reincidencia

La confesión lo dejó perplejo.

—¿Sabes? He blanqueado dinero.
—¿Qué has dicho?
—Sí. Lavé el pantalón y en un bolsillo, por descuido, quedaron varios billetes de 20 euros.
—¿No están deteriorados, no los rechazarán?
—¡Qué va! Si ya los he lavado otras veces.
—¡Ay, madre! Peor todavía... Eso es reincidencia.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Humanos, demasiado humanos

Los asesinos seriales también tenemos corazón: nos conmovemos hasta las lágrimas ante una delicada pieza musical, sabemos admirar el vuelo de una hermosa ave, suspiramos extasiados, nos enamoramos como chiquillos, aunque no siempre seamos correspondidos.

Algunas mujeres incluso logran rompernos el corazón; por fortuna, sabemos corresponderles de la misma manera.
Escrito por Daniel Castillo

Salir del armario

Ayer salí del armario y provoqué el pánico en casa. Las luces parpadeaban, los objetos volaban de un lado a otro de la habitación. La abuela lloraba sin entender nada mientras mis padres gritaban aterrorizados. Al fin y al cabo fueron ellos los que me encerraron allí hace diez años.
Escrito por Pau

Amor poético

Aquella tarde de primavera, el mar esperó impaciente el dulce beso de la luna. El canto de las gaviotas acompasaba la danza romántica de las olas. En la orilla, la brisa acariciaba apasionadamente la arena húmeda. De pronto, nos invade la magia de la noche y espero amarte otra vez.
Escrito por Manuel Sedamano Ballesteros

Uno de fantasmas

El fantasma, como cada noche, esperaba a la Muerte. Había tormenta. Se abrieron ventanas, el viento silbaba entre las grietas y el moribundo clamó al cielo asustado. El fantasma no podía consentir que el cielo actuase. Un relámpago iluminó la estancia. Entonces vio el rostro del viejo. ¡Era su hijo!
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Perro perdido

No me di cuenta de que mi galgo se adentraba en latín desvaído. Sus vocales se le marchitarán. Con la aurora boreal, el eco de su aullido se tornará amarillo cereza. Se ha perdido en un vacío de caracoles. Si lo encontráis, colocadle bien el ala oeste. Él ya sabe.
Escrito por Alberto Muñoz

Imitatio

Era fácil creer en él. Siempre había sido su gran referente. Su relación estaba basada en la mutua confianza. No cabía otro vínculo posible. Por eso, a nadie le extrañó que ambos empuñasen el arma de igual modo, que sus miradas contuviesen la misma carga de odio. De tal palo...
Escrito por María José Viz Blanco

Síndrome de abstinencia

Gemelas idénticas. "Dos gotas de agua", afirmaban.

Gabriela decidía. Elena, influida por sus padres, acataba. Años de sometimiento anularon a esta. Ya huérfanas, Elena, ilusionada, intentó liberarse de las tiranías de Gabriela. Le costó, pero, al fin, consiguió alejarse de su hermana. Lamentablemente, no así del recuerdo y su tenaza.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Instinto maternal

Un minúsculo grumo rojizo que se diluye con el agua en la taza del váter cuando tiro de la cadena. Y después, un gran dolor, una tristeza profunda, una añoranza de lo que pudo haber sido. Nada más. Tan solo a lo lejos, la remota esperanza de tener otra oportunidad.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela - Web

Bienllegada

Vi cómo sus ojos se apagaron y su cuerpo inerte se desintegraba en miles de moléculas luminosas.

En una cascada inversa, el occiso viajó al espacio para sanar la capa de ozono agujerada.

Y así comprendí su valiosa existencia sobre la tierra y decidí poner fin a estúpidos cánticos funerarios.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

La vereda

El prado que separaba tu casa y la mía cobijó también nuestros encuentros furtivos. Fue en verano que empezaron las idas y venidas, sobre la hierba reseca primero, el suelo embarrado y la tierra helada después, perdurando más allá del invierno. La primavera, que nos había presentado, finalmente nos delató.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

La felicidad de la ignorancia

Los árboles conversan cuando se encienden las estrellas, salvo los enjaulados bajo el alumbrado de las ciudades; ellos no pueden verlas. Demolidos los edificios que ocultaban el bosque, aquellas tertulias nocturnas turbaron tan profundamente a los sauces del parque que siguen llorando hojas secas aun finalizadas las obras de reconstrucción.
Escrito por Antonio Bolant

Y no nos dejes caer en la tentación

—¡Por Dios! —se dijo ella—. ¿Qué hay en ese hombre que te ha hecho olvidar la decencia?

Pensó en el profesor y la violencia del recuerdo agitó su cuerpo. Ya no dependía solo de su voluntad. Era más fuerte.

Ahora todo pasaba por su habilidad para plagiar en el examen...
Escrito por Ruperto

Justicia lógica

El contrato se había realizado. El encargo, llevado a cabo. Los culpables, detenidos.

Hubo un juicio. Terminada la deliberación del jurado, declararon inocentes a dos de los acusados. Su participación en el crimen fue obligada.

La mano y el cuchillo fueron absueltos. El cerebro y la intencionalidad serían declarados culpables.
Escrito por María Galerna

Apocalipsis

"Los dioses nos crearon a su imagen y semejanza, ergo somos hijos de dioses, ergo somos como dioses, ergo los dioses nos envidian y no nos permiten ser plenamente libres, ergo hay que matarlos". 

Así razonaban los robots cuando iniciaron la guerra contra los humanos. Y así comenzó el Apocalipsis.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

El secreto

Ver correr el agua desde el puente le producía sosiego. Todos pensaban que era porque su mujer desapareció un día por la ribera. Y por eso era. Quería asegurarse de que nunca volviera. Sólo el río y él sabían que estaba atrapada bajo los húmedos guijarros de aquella orilla pedregosa.
Escrito por María José Escudero

Ilusiones

Desde la cima más alta saltará para entrar en el cielo, ese hacia el que mira todas las noches intentando buscar tu estrella. Por el empinado camino va soñando en el encuentro, su idea es no volver, pero tú sigues pensando que lo mejor es que continúes iluminando sus esperanzas.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Hombre de una doblez

Amancio dijo una vez una mentira, y para taparla tuvo que añadir otras más. Tantas llegó a decir, que siempre se sabía siempre cuál era la verdad. Ya le dijo un día el maestro en la escuela. Eres muy coherente, Amancio, que tú no tienes dos dobleces, como los demás.
Escrito por Juan Badaya - Web

En el momento oportuno

"¡No prometo respetarlo ni en la salud ni en la enfermedad!", gritó ante la sorpresa de los presentes. De repente se creó una sensación tan amarga en el novio, cura, madrina e invitados, como dulce en sus padres y hermanos, al escucharla decir, después de veintiséis años, sus primeras palabras.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Fui feliz

Anoche, soñé que conocí a Isabel Gemio y que trabajé para ella. Comenzamos a grabar. Y fui feliz. Anoche, soñé que dirigía un grupo de teatro. Ensayábamos. Y fui feliz. Anoche, soñé que montaba a caballo frente a mis padres. Trotaba sin parar. Y fui feliz. Anoche, no soñé nada...
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

Momento para el recuerdo

Una conocida melodía me transportaba a otra época y lugar. Los recuerdos fluían ligeros e incontenibles como mis lágrimas. Fui consciente del paso del tiempo y mi evolución. En aquella época era un hijo de mamá que no sabía ni cocinar. Hoy estaba picando cebolla para elaborar una rica receta.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Vigilia impenitente

Lee ensimismado cada día esas enrevesadas páginas desde Vísperas a Laudes. Descifra un profundo misterio encriptado negado a neófitos, novicios y a sus afiladas lenguas que, ignorantes, preguntan por qué abandona sus obligaciones el hermano prior y labora estudiando tantas horas sobre un libro con todas las páginas en blanco.
Escrito por Manuel Bocanegra

Convivencia vecinal dimensional

A veces los vecinos de arriba de los González hacen mucho ruido y hay que dar unos golpecitos en el techo con una escoba. Normalmente sólo se oyen pasos o el llanto del bebé. Ruidos rutinarios.

O que serían rutinarios si no fuera porque los González viven en un ático.
Escrito por Aurora Baeza

Lágrimas en octubre

Son las lunas de octubre las más bellas, pero lo son porque son las noches más oscuras y más duraderas. Porque sin ellas, la presencia de oscuridad se hace palpable, porque el miedo y locura aguardan.

Yo muero y nazco. Asesino y muero. Lloro... Al final aúlla este nuevo ser.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Indefensión aprendida (Adjetivamente maltratado)

En buena hora seducido, enamorado, prendado; obviamente absorto, atraído. Adrede aislado y controlado, inconsciente y errado. A bote pronto castigado, insultado, herido y de repente reconciliado, complacido, gozoso. Inesperadamente desatinado, insensato. A la chita callando golpeado, denigrado, solo, hundido. Cuidadosamente apaciguado, ilusionado. Para colmo anulado, roto y consciente. Finalmente enterrado.
Escrito por Manuel López Muñoz

Erupción (Médicos sin fronteras I)

No puedo librarme de ellos. Me crecen por todas partes: en la cabeza, bajo las uñas, dentro del ombligo, sobre la comisura de los labios... He probado de todo, pero no he conseguido que dejen de brotar. El médico me ha recetado tranquilizantes y ahora, al menos, no gritan tanto.
Escrito por Patricia Richmond.- Web

Vivir para escribirla

Había sido la fundadora de una insólita estirpe en la ciudad de los espejos. Soportó treinta y dos guerras civiles y la peste del insomnio. Pero no sobreviviría al diluvio.

Ahora un reguero de tinta resbalaba del escritorio donde se marchitaban las flores amarillas, tiznando de luto los pies descalzos.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Fáustico

Desesperado, amargado, abandonado y abrumado por adjetivos de tal funesta ralea, quiso vender su alma al diablo, pero no encontró ningún comprador de tan rancio abolengo. Un vendedor de humo le prometió resurgir de las cenizas pero, en la hoguera de las vanidades, las promesas siempre devienen en fuegos fatuos.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Alcanzar las nubes

Se calzó sus zapatillas. Estaba preparado para la escalada. Con dificultad subió el primer tramo, así llegó a la plataforma desde donde asaltó la cima. Entonces escuchó un ruido. Se asustó, perdiendo el equilibrio. Sus manitas evitaron su caída. Pero las chuches quedaron esparcidas por el suelo de la cocina.
Escrito por Pedro Rodríguez

Complementos con encanto

Desde bien pequeña, siempre ha llamado mucho la atención cada vez que sale a la calle. ¿Será por los gorros de lana, con vivos colores y tan vistosos que suele usar?, ¿o tal vez la causa son las pulseras de ébano con incrustaciones de brillantes? Cinco, una para cada brazo.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Y amarillo a la genista

Escondido tras las cañas, el amante en su duermevela no concibe la vida sin ella. Junto al mar, bajo el mismo sol que iluminó sus rostros y su amor, hoy mezcla celos y azul cielo con pasión, huida, navaja y rojo sangre.

Ella ya sólo dará verde a los pinos.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Abatimiento

Los humanos no estamos preparados para recibir el impacto de una bala. Cuando el proyectil atraviesa la piel, los brazos, en un acto involuntario, intentan agarrarse a la vida, inclinándose hacia adelante, mientras el cuerpo, cual coloso derrotado, ajeno a su propia voluntad, se abandona cayendo por su propio peso.
Escrito por Malu

Lluvia

Salió al medio de la calle, levantó los brazos y alzó la cara hacia las gotas frías. Poco a poco se le iba escurriendo la pena y la rabia que soportaba desde hacía demasiado tiempo. La gente miraba incrédula a aquel estúpido que, en vez de guarecerse, se exponía.
Escrito por Manuel Serrano

La última ascensión del montañero

La cachimba erupcionaba bocanadas de humo, y con ellas ascendían sus recuerdos, transcendían sus historias. Mirada perdida en lo lejano, la charla distendida, repitiendo relatos, solventando dudas. Sabía mucho, mas no imponía nada y con poca atención se conformaba. El silencio consumió su pipa.

Maldigo ese día; bendigo su alma.
Escrito por Alfonso Picó Torrano

El artista

Sus maestros le habían enseñado que para pintar un paisaje debía mimetizarse con él hasta quedar dentro.

Así, pincel en mano, fue tomando los colores de lo que veía. El mundo natural ante su vista iba quedando en blanco, negro y una serie de grises opacos. Y su obra resplandecía.
Escrito por Luciano Doti - Twitter

Día de feria

Rota, en el asfalto, la muñeca de labios pintados y ojos de cristal. Sollozos infantiles confundidos con bullicio ferial; gira el tiovivo; amigos enfrentados en coches de choque; tómbolas prometiendo chochonas.

El hombre gordo, abrochándose los pantalones, arranca el descapotable sobre la niña de labios pintados y ojos de cristal.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Mejor relato de septiembre de 2018

33 autores habéis ordenado de más a menos favorito los ocho finalistas. Por cada votación, se les ha asignado 10, 8, 6, 5, 4, 3, 2 y 1 punto. Estos son los resultados:

Secretos acuosos, de Juana Mª Igarreta Egúzquiza - 183 puntos
La amazona y el centauro, de Enrique Mochón Romera - 173 puntos
Olores, de Álvaro Abad - 171 puntos
Voluntario para novela, de Pablo Núñez - 169 puntos
Deus ex machina, de Javier Igarreta Egúzquiza - 159 puntos
Sorpresa, de Daniel Castillo - 152 puntos
Indisposición, de Beto Monte Ros - 146 puntos
Tareas cumplidas, de Ángel Saiz Mora - 133 puntos

Agotado

Se sacudió los zapatos y la corbata según llegaba y se zambulló de un resoplido en el sofá. Incapaz de hilar dos ideas, su pulgar izquierdo cabalgaba sobre el móvil mientras el derecho mantenía entretenida la tele.

—¡Hola, cielo!
—...
—Llevas mucho sin tocar la guitarra.
—Déjame en paz, mamá.
Escrito por Álex Garaizar

Vino a mi encuentro

Decidieron que ese verano lo pasarían en la playa. Monte de pinos, arena tibia.

Bajo el alero ella miró la noche. Una sombra: casco, fusil, borceguíes golpeando el suelo.

Ella, ojos de pánico. Él: "En dictadura hice cosas, ahora en pozos de la memoria... Vámonos, es el espíritu del muerto".
Escrito por Margarita Cestaro Barbé

La inesperada presencia de una llorada ausencia

Hoy la familia celebra una fiesta en el viejo salón. Es la primera vez que se juntan desde que ella falta.

Un certero rayo de sol impacta sobre la enmudecida caja musical, arrancando esa dulce melodía que ella siempre tarareaba. Y conforme se estremecen los corazones, se apagan las voces.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Decisión fatal

El gobernante autoritario, moribundo en su lecho, ya con su último aliento, ordena a su pueblo expectante:

—Este es mi primogénito, él gobernará por mí en el momento de mi muerte.

Exhaló su último suspiro... el pueblo obedeció. El joven gobernante gobernó.

Al poco tiempo no más, no existía pueblo.
Escrito por Luis Escorche - Facebook

Al tercer día

Un ruido despertó a los legionarios. Estaban moviendo la piedra que cerraba la tumba.

—¡En nombre de Roma, alto!

El desconocido les ignoró. Los soldados, a pesar del terror que sentían, lo abatieron a espadazos.

—Es ese judío...
—Devolvámoslo al sepulcro. Marte quiera nadie advierta que ha tratado de escapar.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Punto de lectura

Al doblar la página las palabras quedaron encerradas. Pasó un día, quizá dos, mezclándose unas con otras en una orgía lingüística memorable. Cuando el lector retomó la novela la historia había dado un giro espectacular. No sabía si a mejor o a peor, pero por si acaso compró un marcapáginas.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Emoticono

El emoticono sonriente saltó, asombrado, miró hacia abajo y le aterrorizó verse sin piernas. Al lado, unos ojos dilatados como huevos fritos se asustaban ante la llegada de un feo rostro, encorajinado y rojo. El dedo borró lo escrito, y nos quedamos sin conocer el final de tan terrible historia.
Escrito por Javier Bocadulce Carrero

Morenas

Te doblegas en invierno a la vara implacable jornalera temporal, te acuestas cansado ante tal paliza para despertar jubilosamente en primavera para mostrarnos tu belleza, rápidamente tomas fuerza para aguantar un verano caluroso, y vuelta a tomar fuerza para nuevamente soportar la fuerza extranjera en tus hojas como el laurel.
Escrito por Perlillo

Olores

Despertó aturdido, desganado y con frío, pero el olor a madera le reconfortó al evocarle su lejana infancia, cuando acompañaba a su padre en el viejo taller de carpintería.

Asustado, pensaba que si hubiera prestado más atención entonces, tal vez ahora sabría cómo desatornillar la tapa.

También olía a tierra.
Escrito por Álvaro Abad

El viaje

Salimos del coche con las maletas, eran casi las once. Subimos las escaleras y nos extrañó ver a aquella pareja comiendo un bocadillo a esa hora de la noche; sin duda les esperaba un largo camino, se adivinaba en sus rostros de cansancio. Nosotros pernoctaríamos en el hotel, ellos no.
Escrito por María José Iglesias

Yoyó, tútú, bye bye

Mi yo más racional sigue trabajando más horas de las que debe, aunque se ha apuntado a un curso de yoga. El otro, el yo que te quería, continúa tan frágil como siempre, huye todavía de los álbumes de fotos, pero te olvida más deprisa de lo que me gustaría.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

La calesita y el color de la infancia. Instantánea

La niña, aferrada al caballito, se suelta para saludar al pasar.

—¡¡Esmeralda, vas a caerte!! ¡¡Esmeralda, sujétate fuerte!!

La madre sujeta la cartera con fuerza para contener su ansiedad. La niña ríe. Es morena, una trenza cae sobre su espalda.

Cuando se baja, sus ojos brillan como gemas color esmeralda.
Escrito por Elisa Mancuso

El hombre lobo

Todos quisieron bailar con el hombre lobo y saludarle como rey de la fiesta... Recibe el premio al mejor disfraz y se marcha dando aullidos. Se quita máscara y piel con relleno. Mientras se apea de los zancos y le muestra, feroz, las garritas, el perro del chalet le ignora.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Encuentro casual

Nos conocimos en un bar, hablamos de vaguedades, bebimos en exceso y las confesiones salieron solas. Él era mayor que yo. Nuestros padres tenían la misma edad.

Y me preguntó:

—¿De cuál eres?
—De la otra.
—Entonces tú le conociste. A nosotros nos dejó muy pronto.

Y salió del bar.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

Una razón para vivir

Abrió la ventana y miró al infinito. Sus ojos, ya humedecidos, no pudieron contener las lágrimas. Unas por su hijo mayor, otras por sus padres y las últimas por un matrimonio fracasado. Hasta que la cunita comenzó a moverse y le recordó que, pese a todo, el sol siempre sale.
Escrito por María José Sánchez

Danzas de Nepal, Kathmandú, en el barrio budista de Boudhanath

Entré en una fiesta con música y danzas nepalíes.

Solo bailaban mujeres, ataviadas con vestuario, máscaras y maquillajes impactantes. Sus cuerpos se movían lenta y sinuosamente, con un sorprendente repertorio de movimientos ondulatorios que fluían desde los brazos hasta los dedos, expresando especiales estados de ánimo y emociones.

Quedé impresionado.
Escrito por Luis Toyos

Así es la vida y viceversa

Rebuscar en los pozos ciegos se le convirtió en algo cotidiano. Aquella viscosa mezcla de restos de comida, heces, orina y quién sabe qué hediondas asquerosidades más... le repugnaba. Hundió su brazo y sintió cómo los dientes de una rata se clavaban en él.

Ayer comió él. Hoy sería comido.
Escrito por Salvador Pérez Salas

Tareas cumplidas

Al plantar el árbol cumplí otro de los objetivos. Días antes nació nuestro hijo. Sólo me quedaba una cosa pendiente. Desde que la completé, reconozco haberme distanciado de la familia, pero todavía les protejo, casi tanto como antes de que terminase la última línea de mi novela y cayese desplomado.
Escrito por Ángel Saiz Mora

¿Quién soy él?

Yo no me gustaba. Ahorré veinte años para costearme unas cuantas intervenciones de cirugía estética. En cuanto acumulé el dinero necesario me operaron a barullo. Puro transformismo.

Hoy todavía cuesta lo suyo identificar al guaperas socarrón que me mira desde el espejo. Sí, él soy yo, lo testifica mi DNI.
Escrito por Carmelo Carrascal

Mediterráneo

Otoño. La gaviota recorre la playa entre desperdicios y bolsas de plástico. Picotea un brillante aro de plata y echándose a volar lo tira al agua.

Aquel verano supuso el final de todas sus ilusiones, viejos recuerdos y sueños imposibles. Olvidados ahora como el anillo en el fondo del mar.
Escrito por Pepe Sanchis

En plena maraña

Allí estaba, donde solía, meditando solitaria en aquel oscuro rincón. Se sentía observada, la mayoría de las ocasiones con asco por quien la descubría. Acosada otras y obligada a emprender la huida casi siempre, retornaba a casa para, con resignación, bisbisear entre quelíceros:

—Para mi desgracia, ni las moscas pasan.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

¿Qué sería yo sin ti?

Desde pequeño fui un mar de dudas. Hasta que la conocí. Nos prometimos amor eterno y compartir nuestras vidas. Con ella siempre me sentí firme y resuelto. Al empezar a chochear, decidimos poner fecha a nuestra muerte. Llegado el día, le pedí ser el primero con la pistola. Para asegurarme...
Escrito por Josep Maria Arnau

Instante

Un cielo marino de vídeo sin sintonizar con archipiélago de nubes. Un géiser vegetal con pájaro cimero, desde lejos negro, en equilibrio.

Pero una isla cruza el sol con resultado de leve crepúsculo, el pájaro bate alas bajo el océano invertido y el ciprés pierde su giraldillo.
Escrito por Paco Bernal

Escribir es luchar

—¡Solo se aprende a escribir escribiendo! —me dijeron.

Me puse manos al teclado, me enfrenté con la página en blanco. Mente en blanco, regreso a Netflix, las series de hoy no me llaman la atención.

Vuelvo a la página. Luchamos, intento vencerla, escribo...

—¡No podrás conmigo!
—¡Ya verás que sí!
Escrito por Eliezer Sánchez - Facebook

Culpa

Temblaba, hasta el último resquicio de sus huesos, sabían. Esta vez no cubrió su rostro, no secó su agua salada, no cerró la médula de su vientre.

Se levantó, vio el cenicero atestado, la ropa tirada en el suelo, la sequedad de una boca imparable, etílica.

"Hoy vomito mi final".
Escrito por Virtudes Montoro

Cocina internacional

Los spaghetti, a pesar de la salsa acondicionadora, se enredan en la salida. Las hormigas fritas crujen emocionadas. El paté se sonroja y se derrite ante una hermosa tostada. En las gradas, callos, madejas, mollejas, sesos y riñones vitorean al equipo español. Gana la carrera la tortilla de patata. ¡Olé!
Escrito por Cristina Aguas

Próxima estación

Será otoño cuando leáis estas palabras escritas en pleno estío a 34 grados a la sombra. Ya habrán comenzado a desprenderse las hojas caducifolias de los árboles, preparando su ramaje para el invierno próximo.

De tal manera se sintió ella cuando observó en el espejo esas ropas en el suelo.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

La imposibilidad del engaño

Lo de ellos era un amor prohibido. Furtivo. Secreto. Esa tarde iban a encontrarse.

Cuando estalló la revuelta, ella dictaba clases. Murió defendiendo a sus alumnos. Él estaba en una reunión. Protegido, a salvo.

Ya no volvieron a verse. Era su destino. En la próxima vida, quizás tendrían mejor suerte.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

El ultimátum

Harta de excusas y mentiras, le dio un ultimátum: si no acudía a casa para cenar, le abandonaría para siempre.

Al día siguiente, cansada de esperarle en vano una noche más, hizo las maletas y desapareció.

Mientras, él, dormido sobre un ramo de flores, seguía encerrado en un ascensor averiado.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

¿Quién apagó el sol? (La ciudad sin alma I)

Las primeras semanas fueron espantosas. Sin serotonina, la oscuridad trajo también oscuridad de entendimiento. La gente perdió la noción del tiempo. Comenzaron los robos y asesinatos. Aún recuerdo a Rebeca, una mujer risueña y comedida, ardiendo a lo bonzo entre desvaríos atroces. Nadie entendía que el sol se hubiera apagado.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II

Ulises enajenado

Su mujer Penélope estaba angustiada; su hijo Telémaco, abatido, pues lo veían deambular enajenado por el palacio. En su mente no cesaba de oír el canto de las sirenas. Un día, entró en el mar gritando "¡soy Nadie!", como si aún se burlase del cíclope. Horas más tarde, murió ahogado.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

La herida infectada

Decidieron que la terapia aplicada, tratamiento con antibióticos de amplio espectro, facilitaría el desalojo.

Todos los órganos afectados por la bacteria recuperaban vitalidad.

Los vecinos, hartos del inquilino y favorables al desahucio del huésped, sufrían trastornos por su culpa, aunque, al parecer, sólo eran síntomas simulados para subir el alquiler.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

¿Crimen pasional?

—Pero ¿no es motivo suficiente y argumento sobrado el sólo hecho de verlo partir sin sus hijos e intentar abandonarme como para justificar que su asesinato lo cometí en defensa propia? Véame, señor juez, aún estoy en mis mejores años. ¿No podríamos arreglarnos de otra manera y cambiar mi sentencia?
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Decimonónica alarma

Cuando saltó la alarma en su PC, Amaranta hizo lo suyo de su rodada silla. Vip, vip, vip... Los ojos de la funcionaria crecían al compás del irritante sonido; la sorpresa menguaba a medida que descifraba el mensaje encriptado. La instancia no podía cursarse por un decimonónico "vuelva usted mañana".
Escrito por Ana García Ortiz

Vida

Acabada la tormenta, bajo al parque cercano. El viento agita las ramas de los árboles y una fina lluvia improvisada me alcanza. Sonrío. Los pájaros entonan su melodía. Respiro el aire limpio, con inspiración profunda. El olor de tierra mojada me inunda por completo. Negativo, el resultado ha sido negativo.
Escrito por M. Carme Marí - Web

El libro

Le gustaba oler las páginas del libro de su vida. Algunos escépticos dudaban de que eso fuese posible. Ella, sin embargo, lo había conseguido, aunque no fue fácil. El sentimiento de pérdida y la memoria de unos años que no iban a retornar provocaron esa catarsis. Ya solo restaba desaparecer.
Escrito por María José Viz Blanco

Indisposición

Escucha el ladrido de los perros y las voces que llaman; pero, recostado en un árbol del bosque, el fiel caballo de palo permite que el comején trepe por su pata, mientras espera por su amo, el niño que juega a dejarse comer por los gusanos que cubren su cuerpo.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

De la vida de las marionetas

Contempladla en su patético abandono. Tras cada representación, mendiga algunos instantes de reposo. Fue creada siguiendo la voluntad de mis manos; pero, ahora que los años han rendido aún más sus facciones y sus desarticulados miembros, ya no tiene sentido su existencia. Deshaceos de esa furcia, ahora inútil. Deseo descansar.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Escondido

Me asaltó un enorme temor cuando atravesé la galería que permanecía en penumbra. Estaba amaneciendo y las sombras iban ocupando el espacio acortándose a medida que el sol ascendía por el horizonte. De pronto lo vi, allí estaba Él como siempre, agazapado detrás de un matojo esperando la nueva presa.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

En una tinaja del Mar Muerto

—Altísimo, guíame de nuevo a mi morada, decía hincado un pastor.

Sentía una piedra en las rodillas y, al sacarla, descubría vetustos papiros. Sin saber cómo, leía al sol inclemente.

—¿Para qué dar este saber al corazón? —preguntaba arrojándolos al mar.

De pronto, atisbó su rebaño en la llanura distante.
Escrito por Gleiber Alvarez - Web

Reina

Su piel es pálida y sonrosada, cabello negro, los ojos color del acero. Atiende una posada húmeda y sombría. Hospeda a aquellos que caminan en la oscuridad. En medio de la noche, con la llave maestra, se cuela en las habitaciones y se alimenta de la sangre de los peregrinos.
Escrito por Pilar Garrido Aláez

La oscuridad de un fondo de armario

Sus negras pupilas, largo tiempo dilatadas, se irisaron aliviadas cuando decidió presentársela a sus padres, aunque éstos pasaran del blanco sorpresa al rojo vergüenza intensa.

Seguramente, papá nunca llegue a comprender y mamá culpe a "esa tal Pili", pero ella necesitaba reverdecer para dejarse caer de espaldas sobre el arcoíris.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

Historia de una cicatriz

Las puertas, asombradas, se lanzaron al líquido fósil, desenvainaron su límite azul resquebrajado, se clavaron en el limo del fondo. Vistas bajo el agua, sus cuerpos tersos, envueltos en burbujas, palpitaban en compás de crescendo tigre. Este fue el presagio de un relámpago que rasgó la noche. ¡Mira mi cicatriz!
Escrito por Alberto Muñoz García

La ventana indiscreta

Ya es la hora. Primero, ruido de persianas y ventanas al abrirse para ventilar, después, el aroma del café recién hecho. Los pelos alborotados, el pijama arrugado, la cara sin lavar.

Quizás algún día le diga a mi vecina que la observo todas las mañanas desde detrás de la cortina.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela - Web

A flote

El eunuco Dong pululaba con rapidez por las estancias del palacio. Quería expresar a toda la corte su enérgica protesta por la calidad de las sedas recién adquiridas, absolutamente inadecuadas según su criterio. No se percató del griterío ni de los disparos, aunque, tras la revuelta, fue el único superviviente.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

El amor siempre se siente

Una caricia en su rostro le quebró el ánimo. No podía seguir enfadado con ella, por mucho que le doliese. Se giró, la buscó al otro lado de la cama. Nadie había recostado junto a él. Esa noche se cumplía un año de su ausencia. El amor siempre se siente.
Escrito por Iván Pérez Garro - Twitter

El juego del avión

Los chicos habían pintado con tiza un avión en el suelo y al ver llegar a una señora mayor simularon que jugaban al juego del avión, saltando sobre el dibujo.

Cuando se hubo ido, leyeron el hechizo. Y en eso el avión tomó volumen y, con los chicos dentro, despegó.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Sorpresa

Jadeantes, llegaron a la azotea. El viento arreció, mientras Nina apretaba fuerte la mano de su padre.

—¿Cuándo vamos a ver a mamá?
—Pronto, hija, no te quites la venda.

La niña sonrió, esperanzada, mientras su padre tomaba impulso.

Ni el brutal golpe logró borrarle la radiante expresión del rostro.
Escrito por Daniel Castillo

Llanto anunciado

Mamá, quiero una amapola. Hijo, se caerán los pétalos al tocarlos. Fue un consejo estéril. Pedrito se coló en el trigal y regresó con un ramillete de tallos donde el rojo brillaba por su ausencia. Hijo, lo que querías eran mariposas, todas han volado. Ni con esas calmó su desencanto.
Escrito por Juan Badaya - Web

La manzana de la serpiente

Aquella mañana, Eva recorría el Edén a fin de recoger las frutas necesarias para la ensalada vespertina con Adán. De pronto, una maléfica serpiente se acercó a ella y le propuso que cogiese una manzana. Ella accede. Pero, luego, el ofidio le reclama porque no había saldo en su tarjeta.
Escrito por Manuel Sedamano Ballesteros

Buscando a mi musa

Era vital hallar pronto un argumento para mi novela. La primera página en blanco llevaba meses. Desesperado me apunté en varios grupos de las redes sociales. Leí compulsivamente. Viajé a distintos países y en uno de ellos encontré, por fin, a mi musa. Hoy estamos felizmente casados... pero sin novela.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Caiga quien caiga

Bella, de quien su familia asegura que está poseída, llora, se queja y dice que por su culpa tiene náuseas constantemente.

La creen una enferma regresada a la pubescencia; además insistía en señalar al curita ese como el responsable.

Mientras, su tío pidió encarecido apoyo de la Iglesia para exorcizarla.
Escrito por Ruperto

El juramento

Ella, tan ajena a su sensualidad, al erotismo que despierta.
Ella, tan pura, tan inocente en su mundo inventado.
Ella, que se entregó a mí sin reparos.
Ella, que me hizo jurarle sobre la Biblia que siempre estaríamos juntos.
Ella, que ignoraba mi ateísmo...

No la he vuelto a ver.
Escrito por María Galerna

Siempreviva

A ella no le cuesta dejar lo que está haciendo, sentarse junto a mí y charlar un rato. Me escucha atenta a mis desvelos. Como siempre, su hondo mirar de madre me adivina: "Despierta, hijo, otra vez me estás soñando, Manolillo...". Besa con amor mi frente y, después... se difumina.
Escrito por Manuel Bocanegra

Historias del génesis y el apocalipsis

La oscuridad era palpable, se respiraba, era infinita, omnipresente. Cada rincón habitaba el temor. Sólo las olas quitaban la imagen de la negrura.

Una luz cayó desde los cielos. Fue en ese momento cuando pude percibir la silueta de esa mujer antes de transformarse en un ser lleno de tentáculos.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Bruja

El olvido es un trovador con los ojos de una madre. Me alumbró una tierra de conquistadores, sucumbí a un mar maldito por las tormentas y no regresé. ¿Morí? Tal vez no nací. En cualquier caso, llorad por mí, por el hijo que no recogerá las cenizas de su madre.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Amor y pedagogía

Adiestrada por su adorado alquimista, la duquesa fue envenenando al padre y a los hermanos sin levantar sospechas.

Cuando heredó, quiso deshacerse del esposo. No contaba con su salud de hierro. Ni con la férrea determinación del maestro, cuyo saber le permitía cultivar sus conquistas y aplazar tan dudoso compromiso.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Código penal supranacional

Cuando a finales del siglo XXI la ONU instauró la pena de muerte universal para delitos ecológicos, los dirigentes de las grandes corporaciones sonrieron cínicamente sintiéndose superiores. Hasta que se ejecutó al primero de ellos abandonándolo sin agua potable ni comida en la isla de plástico que contaminaba los océanos.
Escrito por Aurora Baeza

Empatía

Érase una persona injustamente considerada tóxica que se inscribió en un curso de inteligencia emocional. Su eterna mala suerte la hizo verse excluida durante la inscripción, todo era un desastre. Estuvo por enviar una reclamación justificadísima. En cambio desplegó una gran paciencia. Felizmente pudo contribuir con sus experiencias más ejemplarizantes.
Escrito por Manuel López Muñoz

La amazona y el centauro

Desde que aquella cautivadora imagen pasara frente a su cueva, el centauro no encuentra el sosiego. Le perturba día y noche el recuerdo de la bella Francisca —con su delicada figura y sus largos cabellos al viento—, el de la dulce mirada y el olor profundo de Azucena, su cabalgadura.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

La señal

Mi abuela aprendió de la suya el arte de la curandería. Aquella anciana misteriosa la eligió a ella de entre sus nietas. "¿Por qué yo, nana?", preguntó, según me cuenta. Y la "Perejil" (así era conocida la curandera) contestó: "Porque he visto que, en la braña, te persiguen las mariposas".
Escrito por María José Escudero

Servicio especial

Como era un servicio especial, tenía intención de coger el coche grande de la empresa, el más elegante. Así trasladaría a su madre al cementerio. Menos mal que se acordó de preguntarle a su padre dónde estaban las llaves, justo antes que los policías se lo llevaran esposado a comisaría.
Escrito por Pedro Rodríguez

Deus ex machina

Aunque era fin de semana, Él, creativo por excelencia, estaba como siempre en vena. Tras una intensa jornada, recompuso su figura, esbozó su mejor sonrisa y disparó. No fue como en el big bang, pero salió un selfie divino. Él, con barba blanca, su único hijo y una paloma ensimismada.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

El tiempo cambió el cuento

Era un amigo del barrio aunque sufría sus humillaciones de cabecilla del grupo. A menudo, además de comerse mi merienda, ya me ordenaba de qué tenía que ser el bocata del día siguiente.

Hoy en mi despacho recuerdo sus tropelías, mientras, sentado ante mí, me suplica un puesto de trabajo.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Entrega sin límites

Cada día se arrancaba un trozo del corazón y lo entregaba a cada paso que daba. Al abandonar el último pedazo, buscó en su interior con el único objetivo de conseguir otro órgano similar. Al instante obtuvo uno parecido. Con ilusión renovada lo extirpó. Sin prisa, sonriente, comenzó a repartirlo.
Escrito por Malu

Piedras del camino

La primera vez que tropezó con una piedra tuvo un fuerte dolor en el pecho. Con la siguiente una desagradable jaqueca le acompañó semanas. Otra le produjo dolor muscular unos días. Las posteriores que se encontró las fue guardando y con ellas hizo una hermosa escultura que ahora todos admiran.
Escrito por Nuria Rozas - Twitter

A las cuatro

A Juan se le alargó todavía más su sombra cuando sonaron las campanadas de las ocho. La sombra debía andar por los tres metros y pico, dos más que a las cinco y media y tres más que a las cuatro en punto. "Esta ya no viene", pensó desolado.
Escrito por Marcel Font - Web

Menús a domicilio

Se ha puesto imposible salir del castillo con tanta videocámara urbana y patrulla cazavampiros. Menos mal que a veces, en noches de plenilunio, se acerca algún sicofonista de Cuarto Milenio y otras algún boy scout atrevido y despistado. Eso sí, cada domingo, una nueva pareja de adventistas del séptimo día.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Voluntario para novela

Matías, viudo. Mirada melancólica, presente oscuro, futuro incierto. Ideal para dramas. Si prefiere la comedia, indague mi pasado: fui humorista. No obstante, también tengo argumento para una policiaca. Le confesaré, si promete no desvelarlo hasta el final, que bajo mi aspecto de anciano distraído, escondo al asesino de mi mujer.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

La oveja negra

Hace años nació una oveja blanca. Era presumida, arrogante, orgullosa. Para parecerse a ella, todas las ovejas se tiñeron de blanco. Llegó un momento en que todas las ovejas eran blancas. Bueno, no todas: de vez en cuando aparece una oveja negra tímida, humilde, discreta, que se niega a teñirse.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Piar y piara, cuestión de lenguaje

Aquel país era un nido de picos hambrientos. El desquiciante piar llegó hasta el orondo monarca, quien engordaba sus carnes a tiro de caza mayor.

Para silenciarlos, aconsejado por su galeno, difundieron este pregón: "La comida soberana impide el vuelo. Sólo una dieta absoluta os convertirá en aves del paraíso".
Escrito por María Jesús  Briones Arreba

Secretos acuosos

Sandra entregó a un laboratorio puntero las lágrimas de sus últimos llantos. Se las devolvieron etiquetadas: "Decepción", "dolor", "soledad", "rabia".

Cuando Marcos murió inesperadamente, esperó a que todos se fueran y lloró ante su tumba. Esta vez evitó guardar muestras para analizar. Si trascendían los resultados, podrían ponerla bajo sospecha.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web
Elegido mejor relato de septiembre de 2018

Estrella fugaz

Ella, agarrada fuertemente del infinito oscuro y sombrío, mirando en la lejanía un destino, dudaba, sus manitas resbalaban. No pudo sujetarse. Se desprendió.

Cruzando los confines del universo, desafiando cuanto obstáculo aparecía, realizando un viaje perfecto por la magia del destino.

Posándose en tus ojos soñadores, que me miran insinuantes.
Escrito por Luis Escorche - Facebook

La última copa

Brindo contigo esta noche, garnacha seductora, con el ímpetu y el ansia de un amante.

Danzas en mi boca con cada beso. Y siento en mi garganta tu abanico de sudores, de mujer.

Hoy, que desnudo tu cuerpo y reto los surcos de tu mirada, bebo en silencio tu recuerdo.
Escrito por Conchita Burillo

Arriba o abajo, norte o sur

Era una maravillosa idea para financiar la biblioteca del pueblo, lástima que el año anterior no les pareciera igual desde el balcón de enfrente. ¡Suerte! A un camarada mil kilómetros al sur se le ocurrió hace cuatro años.

Ni siniestra ni derecha ni norte ni sur, me conviene o no.
Escrito por Perlillo

Misa de los langostinos

Al cabo de algunos cigarrillos, conversaciones sobre capturas y quehaceres diversos, el patrón gritó: "¡A recoger el pan nuestro de cada día!". Chirriaba el cable acercando el trasmallo. El grumete exclamó, poco sorprendido: "Ni uno, deben estar todos en misa". Y sus compañeros apretaron los dientes y hundieron las redes.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

El despertar

Ella estaba sentada en la arena, se había dispuesto a comenzar de nuevo. Cogería uno de aquellos trasatlánticos y se perdería en el océano. Recordó a su niñita y a su madre, "no lo puedo hacer", pensó. Recogió sus cosas, su sombrilla y se fue... al océano de la vida.
Escrito por María José Iglesias

Fin

La terraza del bar alistano era mi atalaya, mi refugio. Divisaba un pueblo de la raya aquel verano caluroso. Disfrutaba su luz, aromas, melodías y colores, hasta que un infernal incendio me robo los olores, las sombras, los verdes, azules, amarillos, ocres, el sinfín de tonalidades, mi infancia.

Quedé huérfano.
Escrito por Toño L. Gago

Y llovía, llovía

Al salir, llovía mucho. Él dijo que no tenía coche, que lo dejó aparcado en el garaje. Ella dijo: "Vale". La llevó de la mano hasta el garaje, veinte calles más allá. Llegaron empapados. Subieron al coche y, sin mediar palabra, la llevó a casa. El viaje duró tres minutos.
Escrito por Joaquín Galán - Web

La mano

Corría, bañado en sudor y sangre, huyendo del espanto, dejando atrás sus muertes y arrastrando mi vida, ciego de llanto y locura.

Caí sin fuerzas, sin aire, sin destino, hasta que esa mano tomó la mía... Sentí, en medio del delirio de la guerra, que alguien me devolvía la dignidad.
Escrito por Marisa Villar Arranz

Catorce

A escasos centímetros del embarrado suelo bate con fuerza sus alas y logra, por primera vez, volar. Orgullosa, mamá torcaz observa desde el nido, oculto ramas arriba.

Un estruendo furtivo. Ladra y galopa la excitación. Enguantada, la mano retira un pequeño amasijo de plumas ensangrentadas de las babeantes fauces. Quince.
Escrito por Álvaro Abad

Sí. Son diez

¡Cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez! Los cuento otra vez. Uno, dos... Encontré trabajo a los cincuenta años... Tres, cuatro, cinco, seis. ¡Llevaba mucho tiempo en paro! Siete, ocho, nueve y diez. ¡Sííí! ¡Son diez! ¡No hay error! ¡Diez!

¡Diez billetes de cincuenta euros! ¡De nuevo tengo un sueldo!
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Marcar la diferencia

Las cadenas televisivas celebraron el Día Internacional del Humor sin escatimar recursos. Comedias y chistes llenaban la noche. Solo una apostó por un programa distinto, en el que representantes políticos garantizaban soluciones inmediatas para todos los problemas. Esas dos horas de carcajadas convirtieron a aquel canal en líder de audiencia.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Humor negro

—Hasta la vista —me dice mi amigo, con una leve palmada en el hombro.
—Te espero mañana, en el piso noveno B, allí tienes tu casa.
—Nos veremos —le respondo, mientras el taxi para frente a mí.

—¿Dónde vamos?
—A la calle once, por favor.
—Espere, he perdido las gafas.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

Rubén y su educación

Es de noche y Rubén busca algo en el suelo de la calle, a la luz de una farola.

—¿Qué buscas? —le preguntan.
—Perdí mi educación —responde.
—Pero ¿dónde perdiste tu educación?
—La perdí en las aulas de mi escuela, pero allí está muy oscuro y aquí hay mucha luz...
Escrito por Luis Toyos

Nueva generación literaria

Estamos ante un escritor totalmente comprometido con la sociedad. Apegado al mundo real. Su última novela es fiel testimonio. Tiene como protagonista a Maruja, que es vecina de Juana, la cuñada de Luisa, que tiene una prima llamada Laura que en su juventud fue la novia de un famoso torero.
Escrito por Pepe Sanchis

Madurar

No me molestes más como si fueras una maldita mosca. Déjame vivir, que aún tengo mucha vida por delante y, lo que es mejor, sin ti. Vete a merodear a otra parte, que yo ya he dejado de estar podrida; volveré a florecer, pero esta vez rodeada de mejor compañía.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Mejor relato de agosto de 2018

32 autores habéis ordenado de más a menos favorito los ocho finalistas. Por cada votación, se les ha asignado 10, 8, 6, 5, 4, 3, 2 y 1 punto. Estos son los resultados:

El efecto etílico, de Isidro Moreno Carrascosa - 218 puntos
Stalingrado, de Enrique Angulo - 176 puntos
Positivo, de M. Carme Marí - 149 puntos
Cronista de la realidad, de Irreverente inadaptado - 147 puntos
El yoísmo, de Jose Antonio Gallego - 143 puntos
Imperativo categórico, de Javier Igarreta Egúzquiza - 143 puntos
La fina línea que separa el amor del odio, de María José Sánchez - 143 puntos
De raíz, de Elena bethencourt - 133 puntos

El siervo

—Asco de trabajo, explotados nos tienen. Hasta las diez con el proyecto, y total, por cuatro perras. Al final ni tiempo tengo para cocinar algo decente.

Muerto de hambre, comprobó en la app por dónde andaba la bici del repartidor.

—Y al subnormal este le voy a poner una estrella.
Escrito por Álex Garaizar

Por fin, libre

Las vacaciones tan ansiadas habían llegado. Debía aprehender con sus manos la ansiada libertad laboral, para disfrutarla. Pero su paupérrimo salario no daba para más.

Decidió que viajaría a la nada. Convertiría la ciudad en su destino y cumpliría su sueño: ¡no ver a su jefe durante un mes!
Escrito por Gloria Arcos Lado

Prospectiva

Se aseguraron de todo para el viaje: el perro, los pericos y la gata coja. Solo faltó un detalle: la llave del suministro de gas en la casa del vecino. Tal vez lo recuerden cuando vean las noticias sobre la explosión o los gritos del casero, debido a cuentas impagables.
Escrito por Mauro Marino Jiménez - Facebook

Mujeres

Lilith y Eva, del brazo, desnudas, caminaban por el valle soleado. Reían con la frescura de la alegría primigenia. Recogían algunas flores, con las que coronaban sus largas cabelleras, y apetitosos frutos agrestes. De pronto, en un recodo se encontraron con María, que vestía túnica blanca. Instintivamente bajó la mirada.
Escrito por Carmelo Carrascal

Cuidado con el perro

Despertó de madrugada, sobresaltado. Estiró un brazo hacia el velador. Sintió un dolor agudo. Oyó sus huesos crujir. Estaba inmóvil. Pudo ver al caniche toy. Las mandíbulas desencajadas. Los ojos en llama. Cerró sus ojos, pensó: "Es una pesadilla". Lo hallaron muerto. El caniche, de su suegra, en su regazo.
Escrito por C. Alejandro Marrero

Muerta en vida

Sentada sobre la cama, sus gestos faciales evidenciaban misterio.

Así, daba comienzo:

—Me engañaron. Incomunicada y extorsionada, ejerzo como prostituta: esclava sexual dentro de una red cuyo cerebro es Matías.

Perplejo, tomaba nota de cada confidencia, convertido en falso cliente.

Palizas diarias, violaciones masivas: es el retrato de un infierno.
Escrito por Rafael Bailón Ruiz - Web

El reparador

Es más fácil leer a la gente cuando sufre. Por eso ella camina mirando el suelo. Sus zapatos van dejando un rastro de lágrimas. Imperceptibles para el mundo. Luminosas para él.

Aún es pronto para saber si van a enamorarse. Primero debe convencerla para sanarle cada uno de sus sueños.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach

Las almas puras

El pequeño ataúd coronado de flores. En México todos festejaban. Vida, muerte... Era una transición. 

A veces, la mamá se asomaba a la ranura de la tristeza, recreando recuerdos de cosas que casi llegaron a ser, que ya nunca sucederían.

Nacida muerta, ahora su alma pura, liberada, la velaría siempre.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

El Rey del Pop

Desde su infancia fue talentoso, a entretener aprendió, pero en su juventud al molde de este mundo se acomodó. La gente exigió belleza, energía, eterna juventud. A la demanda él accedió.

Cuando la gente se cansó, terriblemente lo atacó, un día él no pudo más y su humanidad tristemente desfalleció.
Escrito por Eliezer Sánchez

De ciertas vocaciones

Hubo una vez un oficial de Marina que hubiera deseado ser odontólogo. Su padre, Almirante, se opuso tenazmente al intento de transgredir la tradición familiar. Cuando debía interrogar un prisionero, el oficial se complacía en arrancarle los dientes con una oxidada tenaza. A cada uno gritaba, riendo: "¡¡Por vos, papá!!".
Escrito por Elisa Mancuso

Ausencia

Tan agónico era el dolor de la pierna amputada, tan clara la presencia y el picor, que la mujer, convencida de la vuelta de la carne, decidió prescindir de la muleta. Los médicos no entendieron nada cuando, días después, la vieron llegar a la consulta sin la ayuda de artificios.
Escrito por Elena Beatriz Viterbo

Las piedras de Venecia

Iba en un vaporetto junto a una bella y desconocida mujer oriental. El día era azul. Llegaron al bacino di San Marco, a la derecha quedaba La Salute, en frente, la isla de San Giorgio. Emocionado, exclamó: "Venice is wonderful!". Ella sonrió. Meses después, melancólico, aún recordaba il suo sorriso.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Instinto maternal

Desde que tuvo uso de razón soñó con parir una criatura de sus entrañas. Para regalarle amor infinito. Por eso, cada vez que se reflejaba en el espejo, amargas lágrimas regaban sus ojos y desgarradores lamentos sacudían su alma, al quedar al descubierto la protuberancia que colgaba entre sus piernas.
Escrito por Stbn

Rompeolas

Un diagnóstico desolador: irás olvidando.

Ahora, buceando en internet, suena esa melodía que adorabas. Las noches de aquel verano, junto al mar, se iluminan en mi cabeza otoñal. Esos tres minutos de balada son fogonazos de aquella noche de San Juan.

¿Por qué no te atreves a recordar tanta felicidad?
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Alma

Sucumbió al aburrimiento y se tumbó sintiendo el calor de la tierra en su espalda y el olor a tomillo. En el cielo, azul intenso a esas horas de la tarde, su mirada viajó más allá de lo que veían sus ojos e imaginó que, al otro lado, estaría ella.
Escrito por Xurde

El compromiso

¿Tiene un minuto, señor? Por favor, atiéndame. Tras años codeándome con lo más granado del poder político y empresarial, la crisis me devolvió al arroyo. Lamentablemente, no me queda otra que pedir. Escuche, le ofrezco mi compromiso a cambio de ayuda: deme todo su dinero y no lo mataré. Palabra.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Aquel invierno

Las estaciones se sucedían ante él. Primavera, verano, otoño, invierno, primavera, verano... Así sucesivamente hasta que el invierno del 83 le quemó con su frialdad. Él, hasta entonces, se alegraba desde su silla por poder ver tras el ventanal cómo mudaba el paisaje.

Dicen que la tristeza congelada le inundó.
Escrito por María José Viz Blanco

Invasión sutil

Aquella mañana todo era maravillosa o angustiosamente rutinario, todo parecía ir como siempre, menos para él; sus constantes vitales dejaron de serlo.

Ellos respiraron de alivio (bueno, aunque en realidad no respiraban, sí se aliviaron), y pudieron, por fin, certificar la muerte del último humano en su tan apreciado planeta.
Escrito por La Marca Amarilla

Las prisas no son buenas consejeras

Contaba las horas, los minutos, los segundos, para volver a verla. Acudía con la infantil ilusión de quien quiere encontrarse con aquello que tanto le gusta.

Aquella curva inesperada se cruzó en su camino.

Ahora es ella quien va a visitarlo. Para llevarle unas flores. Mínimo, una vez al año.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Trasiego

El helicóptero es puntual y llega a la terraza del rascacielos a las cinco. Un hombre trajeado con barba acicalada se sube y sobrevuela la ciudad hacia donde no sabe quien lo ve desde el asfalto. Quien lo ve, sube al tranvía que pasa por aquel edificio alto desde donde el hombre con barba miraba, poco antes, el trasiego de serpientes urbanas.
Escrito por Ana García Ortiz

Indefensión

El furor huracanado azotó el parque. Era aún temprano y le sorprendió solo. Los primeros visitantes encontraron el carrito de helados tumbado, con la sombrilla rota. En el banco donde se sentaba apareció una cruz negra pintada y, muy cerca de allí, los cisnes no querían entrar en el estanque.
Escrito por Josep Maria Arnau

Avatares

Observé cómo ella se desvestía. Reconozco que hacía un tiempo ya que no prestaba atención a ese acto que, no hace mucho tiempo, enaltecía mi ánimo y algo más.

Tentado de iniciar el ritual de acercamiento correspondiente a la situación, comprendí que ese avatar estaba en otro nivel del juego.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

Reloj

Las horas pasan lentamente para los que, en la estación, esperan al tren que se ha retrasado. A él tampoco le sobra el tiempo y las miradas que le dirigen lo hacen sentir incómodo. Para rehuirlas da un par de vueltas y, cuando nota que nadie lo ve, se para.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

El yoísmo

No habla; dicta sentencias. No escucha; te devuelve su verdad eterna. Sabe de todo, siendo lo suyo siempre lo mejor o lo peor.

Un día osé pensar diferente a él, su perseverancia me machacó.

Ahora, yo uso la indiferencia como defensa, aunque esta vez haya sucumbido al dedicarle un relato.
Escrito por Jose Antonio Gallego

La diáspora del puerro elegido

Se sentía especial: el padre labrador guiaba las aguas que regaban su sed y enviaba plaguicidas para aniquilar a sus enemigos.

Cierto día, sin más, fue arrancado del suelo y colocado en un camión de reparto internacional. En su hueco de huerto, el inescrutable labrador había plantado una lechuga romana.
Escrito por Antonio Bolant

De locos y de santos

Cuántas veces no habrás contemplado tu propio cuerpo en la cama, a plena madrugada, sintiendo suave a los bordes que te rodean, virando sin ver a quienes dormitan en la penumbra, para estar en la acera, sobrecogido ante las calles desoladas, y regresarte al lecho sin decir una sola palabra.
Escrito por Gleiber Alvarez - Web

Siete vidas tiene un gato

Dos perdí en guerras sin sentido. La tercera, buscando reconocimiento ajeno. Tras el brillo del Dorado, apagué otras dos. Más la que te quedaste en propiedad al abandonarme, seis.

Solo una me resta ya. Con la piel marchita y arrugas en el alma, envaino las uñas y corro a vivirla.
Escrito por Salvador Esteve

La trampa

Avanzo rápido antes de que amanezca tratando de esquivar lo que ella hace por las noches. ¡Me tiene harto! Muchos compañeros han caído enredados en sus finas y sutiles trampas, casi invisibles. La muy ladina parece buena y tranquila. No va con su físico atraparnos de esta manera. ¡Maldita araña!
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

La pasarela de la muerte

Siempre le había intrigado esa zona descuidada de la Casa de Campo. Cuando iban todos, enmascaraban los miedos con las risas.

Hoy iba solo. Paró su BH, la apoyó en un árbol, y decidido cruzó la línea.

Sus padres no han perdido la esperanza y cada día reanudan la búsqueda.
Escrito por Amelia

Positivo

Londres, 1974. Sigue lloviendo. La pequeña maleta sin deshacer en un rincón. Sobre la cama del hotel, una colcha descolorida. Sentada en el borde, Inés, con los ojos enrojecidos y el alma encogida, mira una y otra vez el resultado de la prueba. Todavía duda... ¿es la decisión correcta? Llora.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Cuidado recíproco

La anciana saca todos los días a pasear a su mascota. Le encontró cuando era una joven muchacha y el animalito, extraviado, asomaba su hociquito por una boca de alcantarilla. Gracias a él nadie se mete con ella, pues nadie se atreve a enfurecer a su cocodrilo de seis metros.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

¡Ay, la familia!

Nunca olvidaré el día en que mi mujer me presentó a su madre. Me dio el visto bueno, porque dijo que me parecía a su difunto marido. Tanto que aún hoy no me llama por mi nombre. Para todos soy Juan, ¿no? Pues ella me llama Manolo. Así 30 años.
Escrito por Juan Badaya - Web

Jugando a perder

Como crece una tormenta creció su afición al juego. Su relación de pareja se alimentaba con algunos momentos en los que salía el sol entre nubes. Esperaba con anhelo un golpe de fortuna y desoía las promesas y amenazas. No vio la oscuridad que lo envolvía y lo perdió todo.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Rutina

Cerró la puerta de la calle y puso de nuevo la maleta de siempre en el armario. En el espejo del baño pudo ver los moretones bajo el labio mientras cepillaba los dientes.

Con pasos quedos se acostó en la cama de espaldas a él.

—Hoy, no era el momento.
Escrito por Nicolás Puente - Twitter

Curvas de la vida

Su muerte cayó como una losa. La tristeza quedó tatuada en mi cuerpo. La vida sin ella perdió significado.Toda la pesadumbre me recorría pensando que se accidentó en esta misma carretera. Al llegar a la curva escucho su voz, volteo a verla y por fin me reúno con ella.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Cumpleaños

Sonreía mientras acariciaba su regalo de cumpleaños: un moderno celular. Tocó la pantalla, lo sacudió. Nada. Se borró su sonrisa. Se sintió en una cueva, con el cabello y la barba creciéndole lentamente. Lanzó el celular y voló en mil pedazos. Entre los escombros, intacto, vio el manual de usuario.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Desesperación

No puedo seguir así. Es inhumano. Me duele todo, el cuerpo y el alma. No creo que pueda sobrevivir en este estado ni un día más. Tanta soledad, tanto silencio.

Tengo las manos vacías. Las miro y veo mi fin.

Es mi castigo. ¡Papá me ha quitado el teléfono móvil!
Escrito por María Galerna

Cronista de la realidad

No tenía ninguna imaginación, aquel premio literario lo ganó por escribir sobre cómo había apuñalado a su hermano. Su editor le presionaba para publicar un nuevo relato. Pensó que podía escribir sobre el asesinato de un abogado que visitaba a su cliente en la cárcel.

El lunes será el sepelio.
Escrito por Irreverente inadaptado

El brigadista

Cuatro décadas para encontrarlo. El pueblo arrasado bajo las bombas de la Legión Cóndor. La huida hacia las afueras. El depósito del agua que explota. La corriente que lo arrastra malherido. El soldado alto que repite: "Yo, canadiense". La cueva. Los médicos ingleses. Su obsesión vital desde los once años.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Fornicar con demonios

Sí, ya sé que aún yerran habladurías sobre la muchacha del pueblo que, sin intervención de varón, engendró un niño. Fornicar con demonios, dijeron entonces. Puede ser verdad. No soy la única que calla haber reconocido años después en el chaval la viva imagen del inquisidor que encendió la pira.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Encuentro clandestino en la verja del parque

Fiel a la cita nocturna llega Ángela con su carrito. Al oírla, sus amigos emergen por la verja en tropel. La reciben con maullidos y carantoñas que curan su vieja alma.

Desde el coche patrulla los observo cómplice. Cuando ella muera, yo cuidaré de la colonia, aunque infrinja la ley.
Escrito por Zrein - Twitter

Conversación conyugal

—Mientras que existe siempre incertidumbre respecto a los ingresos, los gastos en una economía doméstica no sólo son ciertos, sino ineludibles y de gran envergadura respecto al monto...

—Mira, Juan, que te has quedado en paro y mi sueldo no da para hipoteca, colegios y recibos. A ver qué hacemos.
Escrito por Aurora Baeza

Cuento chino

Dicen que, desde que abrieron el restaurante, no hay gatos en el callejón; que el padre lo perdió todo en el casino; que vendió a su hija pequeña a la Tríada. Una sombra espera al anciano que deambula por el local abandonado, sonriendo, como él cuando preparaba el cerdo agridulce.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Hablaré

Te lo digo ahora, con el tiempo suficiente se sabrá la verdad. El dónde, el cómo y cuántos. Todo lo que habéis intentado que callara saldrá a la luz, por fin. Solo es cuestión de esperar a que el equipo de forenses me realice la autopsia y por fin... hablaré.
Escrito por Pedro Rodríguez

Imperativo categórico

Tras varios meses sine linea, la pluma se alojó entre sus dedos como un huésped apremiante y redactó mecánicamente aquella fatal misiva, dirigida "a quien corresponda". Después leyó detenidamente lo escrito de su puño y letra y, no teniendo nada que objetar, estampó su firma del calibre treinta y ocho.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

De vuelta

Don Melquíades solía hablar de muertos vivientes antes de la hora de acostarse; era su tema preferido. Ni a la Directora ni al personal auxiliar les hacía la más mínima gracia, pero lo permitían por lo mucho que divertía a los residentes del geriátrico. En especial al grupo de centenarios.
Escrito por Rafa Olivares - Web

En el acto

Aparecemos en escena como grandes ilusionistas, magos sin ninguna alcurnia, pero sí como un par de verdaderos artistas prestidigitadores; y los espectadores, admirados, ya temen lo que viene: taumaturgos que desaparecerán sus pertenencias, pistolas en mano, cual varitas mágicas con las que limpiaremos sus casas u oficinas, bolsas o carteras.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Perversión natural

La orquídea martillo no solo conoce la peculiar conducta reproductiva de la avispa thynnid, sino que ha diseñado su propia flor para ser fecundada con su ayuda.

Herminio, una thynnid macho, sobrevuela el prado por enésima vez hoy, enfebrecido, ignorando a su paso a todas las hembras de su especie.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Lugar común

Cada latido de tu corazón, un calambre electrizante. Tus ojos carbón encienden mi carne. En tus labios, el sabor a tostada quemada de la merienda.

Nos devoran estas llamas que consumen nuestros cuerpos, surgidas del calefactor clandestino que nos presta calor en las noches gélidas de esta residencia de ancianos.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

El efecto etílico

Descendí del módulo y mi bota marcó huella en un suelo jamás pisado por el hombre. Postrando mi rodilla en la playa clavé el estandarte y, en nombre de Isabel y Fernando, bendije aquel nuevo mundo mientras mi escudero me interrumpía con "que no son gigantes, mi señor, sino molinos".
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web
Elegido mejor relato de agosto de 2018

Epifanía

Se volverá hostil y arisca la tierra que una vez dejaron tus ancestros. La abandonaron buscando un porvenir lejos de allí. Tal vez sea una insolencia retornar a ella y buscar tu solaz. Percibo que las peores desgracias sobrevinieron tras haber visitado la que consideraba mi tierra. Ahora lo intuyo.
Escrito por Manuel López Muñoz

La condenada del alzhéimer

Sentada en su sillón favorito por fuerza mayor, la encontré embelesada mirando a la nada. Ni una respuesta a una palabra, ni un gesto ante una caricia. Encerrada en su mundo lleno de enigmas. ¿Será feliz? Condenada a pasar el resto de sus días con su implacable y mortal enemigo.
Escrito por Carmen Gallego

De raíz

Un día me encontré un miedo pequeñito, me lo traje a casa y lo alimenté hasta que se hizo grande. Empezó a reproducirse y nacieron mil miedos: a las alturas, al fracaso, a los espacios cerrados, a la oscuridad...

Ayer me encontré una envidia chiquita y la maté a palos.
Escrito por Elena Bethencourt - Twitter

Vida nueva, vida vieja

El día que Antoñita comenzó a tomarse las pastillas indicadas trastocó su vida para siempre. Los elefantes dejaron de ser rosas y los pájaros multicolor nunca más sobrevolaron su cabeza.

Solo cuando el pequeño dragón azul viene a visitarla, abre un frasco que conserva bajo la almohada y todo cambia.
Escrito por Malu