Keep calm and carry on

El último abrazo me estrujó el corazón, haciendo volar mi alma sobre una nube con forma de mono; no lo pude contener y las lágrimas acabaron en charquitos de sal. Todo me lo llevo, junto con la dignidad, apretado en una bolsa; que me han atado al final del duodeno.
Escrito por Miguel Ibáñez

Amor en el zénit

Amor amado, amor querido, amor añorado. Cuando ya había perdido toda esperanza. Cuando las nieves del tiempo se habían posado sobre sus sienes. En ese momento en que la resignación se antojaba el único sentimiento posible. Inesperadamente apareció ella y recuperó la pasión, la ilusión y las ganas de vivir.
Escrito por Luna Negra

A

Te restan exactamente 46 palabras para terminar. Olvida los adjetivos. Desdeña los pronombres, los sustantivos. Deshazte de los verbos y los adverbios y elimina, sobre todo, las palabras terminadas en "mente". Y olvida que te estoy apuntando con esta pistola. Ahora, echa la cuenta: Si hay más de cincuenta, disparo.
Escrito por José Manuel Dorrego Sáenz - Web

Mack the dead

Mack paga cada noche la deuda que contrajo con un diablo amante del jazz. Las notas salen de su trompeta haciendo malabares con las melodías, mientras los hilos del pentagrama lo mantienen con vida hasta que la luna se traga el embrujo, justo en el momento que cae el telón.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Monogramas

La discípula supera por días al Maestro. Él está seguro de que sus pinturas brillarán en el futuro. E intenta protegerla de las voces cada vez más airadas del Gremio.

Ella pinta satisfecha, ajena a murmuraciones maledicentes. Y traza su firma dentro de monogramas, que perfecciona a cada pincelada certera.
Escrito por Maest

Armas de mujer

Angustias, acompañada de Dolores, aumentaba la intensidad de su presencia a medida que Martirio se hacía notar. Daba igual que Esperanza suplicara Piedad, Constancia no entendía de Virtudes. Menos mal que Felicidad acompañó con Alegría la llegada de Sol: Consuelo anunció su nacimiento, justo después de Alba. La llamaron Paz.
Escrito por Fernando da casa - Web

Ser parte

Fue un alivio para los que temían quedarse fuera por no estar preparados. Se había eliminado la interpretación, para no caer en la ignorancia de quien nada sabe, pensaron. Nadie más dudó. Y los que lo hicieron acabaron por desaparecer, como hice yo apenas unos días después del control rutinario.
Escrito por Javier Díez Martín - Web

Un pollo

He encontrado un huevo de oro en el gallinero. Otro. Lo he puesto junto a los demás y me he dicho que de hoy no pasará. Esta tarde llevaré la gallina a la granja donde la compré y exigiré que me den lo que les pedí: un pollo de engorde.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Bodas de plata

En una arremetida de placer, me empotró contra la pared.

—Siénteme, me dijo, —siente mi cuerpo, mi erección, todo mi ser.

Hicimos el amor a lo loco... A la mañana, nos despertamos acurrucados. Entre risas y caricias, volvimos a hacer el amor, como cada día en estos veinticinco años juntos.
Escrito por Cristina Jiménez Urriza

Haciendo amigos

Minutos antes de que comenzase la final de fútbol puso el televisor a todo volumen. Vecinos suplicantes llamaron a su puerta, que abrió encantado. Pasó de ser un solitario a convertirse en el más popular de la comunidad. Nadie sospechó de él cuando supieron lo del sabotaje de las antenas.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Continuidad de la lluvia

La lluvia ocupa la calle, los árboles miran a los niños jugar en los charcos, los adultos reciben el agua empapados en felicidad. La ciudad sonríe. Un arco iris adorna el cielo y un rayo de sol dibuja una flor en el banco del parque donde ella escribe este relato.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

La mudanza

Dejaba una década plagada de amigos y buenos momentos. Sabía que no podría trasladarlos en la mudanza.

Amontonó libros, enseres, muebles para ubicarlos en otra ciudad. Delante tenía nuevos retos, pero miró a su hijo pequeño por el retrovisor. Una lágrima resbalaba mientras gemía:

—Ya no veré a mi seño.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Adaptación

Con el tiempo dejé de ser supersticioso, de lo contrario, mi vida habría llegado a ser un infierno. Desde que perdí mi empleo, vivo refugiado bajo plásticos, entre un par de escaleras abiertas y comparto comida con trece gatos negros.

Mi día favorito: el martes, jornada de reparto de alimentos.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter

El pescadito

Solo era un pez chico, uno entre tantos miles. Un pececito que jugaba a ser feliz nadando entre las espumas de las olas. Pero hoy un tiburón disfrazado de sirena se lo ha comido. Y hasta el mar se ahoga de pena con las lágrimas vertidas por el pobre pescadito.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

La invasión de las hadas (Tríhada I)

Con las altas temperaturas, las hadas abandonaron los pantanos. Revoloteaban por doquier en grandes nubes de polvo mágico invadiéndolo todo.

Su cháchara continua —las hadas nunca duermen— acabó por desquiciar a ogros, elfos y enanos.

El Consejo del Bosque, entonces, permitió a los humanos atraparlas y hacer cuentos con ellas.
Escrito por Manuel Bocanegra
Parte I | Parte II

Canta para mí

El dulce sonido que salía de sus labios era como una nana para mí, más bello incluso que la cuarta sinfonía de Beethoven. La pura voz de un ángel, que se veía desgarrada con cada grito ahogado que expulsaba cada vez que mi cuchillo entraba en contacto con su cuerpo.
Escrito por Mª Luisa Cara

Miré aquella estrella desde donde dijiste que me observarías, pero en nada se parecía a ti, ni me recordaba a tu rostro.

Entonces, preferí voltearme a ver mi corazón, donde cada latido pronunciaba tu nombre, y el calor que allí se encendía al pensarte era completamente tuyo desde la partida...
Escrito por J. J. Kastle - Twitter

Réquiem para un amor

Llovía, el viento frío jugaba con su cabello. El aroma a café la obligó. Apenas sentarse los vio. Él la abrazaba y besaba. Los miraba como quien ve una película. Apretó fuerte la taza, bebió el último sorbo. Aturdida echó a correr bajo la lluvia, intentando escapar de su dolor.
Escrito por Miry Calabrese - Web

La desaparición de los dinosaurios

Aprendí mis primeras letras en la vieja tablet de mi madre. Adquirí una multitud de conocimientos en la pizarra electrónica de mi colegio. Desarrollé unas adecuadas habilidades sociales virtuales a través de mi teléfono móvil. Leí a los clásicos en ebooks. Encuentro... todo... en mi ordenador...

¿Hubo, alguna vez, libros?
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Los secretos

Acaba la noche y comienza la bravura a iluminar cada rincón, no hay besos oscuros ni caricias ocultas. Raquel revela todo. Los sueños están escapándose, son caricias de ventana, silencios de ayer, sábanas muertas. Ella creía en Edipo; su madre, en el suicidio. Entonces huyó con recuerdos de caricias muertas.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

Mosquito de cuello blanco

El constante chillido del mosquito cerca de mi oreja es un fastidio. Sí, ese mosquito patón y de cuello blanco ¡me tiene hasta la coronilla!

Trato de ignoralo; cierro los ojos y cuento hasta diez...

Y, cuando por fin me encuentro tranquilo, el chillido vuelve; ahora, convocando a reunión extraordinaria.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

Cicatrices en un hogar abandonado

Ella se fue apagando poco a poco, dejando su silencio acurrucado sobre el desnudo somier de nuestro dormitorio. En el comedor, cuando el sol irrumpe al atardecer a través de los agujeros de las persianas, las motas de polvo dibujan sobre el suelo la sombra de mi último aliento balanceándose.
Escrito por Javier Puchades - Web

Sacrificio y entrega

Exhausto tras la faena, fuma un cigarrillo en cubierta. Es su última marea y su mente anhelante surca el océano hasta tierra firme. Por estribor, una colosal ola rompe arrastrando el cuerpo desprevenido de Nico, engulléndolo bajo las gélidas aguas de un mar que jamás brinda riquezas sin cobrarse tributo.
Escrito por Matrioska - Web

Instinto

Mordió su cuello antes de que pudiera reaccionar. Sintió cómo sus dientes penetraban la piel de su presa y el sabor de las primeras gotas de sangre en su boca.

Un agradable calor subió por su médula y sólo después de haber saciado su hambre antigua, empezó a sentir remordimientos.
Escrito por Ignacius Tercero

Beatriz

Recordaba una foto añeja, los almuerzos después de la escuela, los palmazos por las travesuras, los mejores regalos de cumpleaños y su risa contagiosa. Hoy, al pie de su cama, la mira tiernamente y sufre porque no puede decirle todo lo que significa para él. Sí, adivinaron, es su abuela.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

El misacantano

Tras descansar unas jornadas, prosigue su camino. El sol colorea sus mejillas pálidas e imberbes. Sin volver la vista avanza despreocupado, cantando alegre. Despreció las lágrimas de aquellas que, aun sin saberlo, atesoran su semilla. Atrás, en sus caras, asoma el desengaño. Juntas, recogen y afilan sus guadañas. Relucen. Sonríen.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

La mirada del pintor

La nube soñolienta escudriñaba el estanque mientras el nenúfar la seguía con la mirada.

—¿Y si nos intercambiamos elemento por un instante?
—¿Y si el instante tuviera el poder de volverse eterno? —le contestó la nube.

Los juncos de la orilla fueron testigos de la inmortalidad fugaz de aquella alianza.
Escrito por Macarena Fernández - Web

Esto solo podía acabar mal

Estuve conduciendo hasta perder la carretera. Las lágrimas resbalaban incontroladamente. ¿Cómo había llegado todo a complicarse tanto? ¿Alguna vez tuve el control? Ahora, todo lo que fui se despedía de mí por el espejo retrovisor:

—Te lo dije, Donald —me susurré—. Esto solo podía acabar mal.

Apreté el gatillo. ¡Bang!
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Amadeus

Debido a la infernal tormenta de nieve, nadie se atrevió a ir al cementerio. El cortejo fúnebre lo formaron los enterradores y un perrito blanco. Mientras inhumaban a aquel difunto cuya música ya se expandía por las avenidas de la eternidad, el silbido del viento sonaba como un estremecedor réquiem.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Juan Antonio

De forma inesperada, sus pasos le llevaron al barrio que le vio nacer y de donde salió hace más de 40 años.

Llegó a la altura de su calle, nada era lo que fue, solo quedaban la higuera, el olivo y la palmera. Sintió que había nacido en un jardín.
Escrito por SnowThomas

Era tigre de metal; no rata de barco (II)

Huyó de su jaula de oro, dejando la puerta entreabierta. Tres años. Descubrió la causa de la causa de su angustia. No era por JC, parásito de su diosa del Mar del Sur. Huyó para cerrarla y ella lo llamó rata de barco, equivocadamente. Volvió libre.

Era tigre, no rata.
Escrito por Marcuan
Parte I | Parte II | Parte III

Sí hay salvación posible

—¿Le has llamado tú para que aleje mi pesar de guiñapo apaleado por el miedo?

—No. Ha sido él el que ha atravesado las ventanas y puertas, sin pedir permiso. "Deja de aferrarte a esa frágil rama y vuela conmigo", ha dicho.

Marioneta rota sublimada por el hálito del viento.
Escrito por María José Viz Blanco

Extra, extra

Sé que trabajo para el periódico más pequeño del pueblo, y que yo sea el reportero no implica calidad informativa; pero sólo por una vez en mi vida, me llevaré las primeras planas.

Otras publicaciones retomarán la nota de mi asesinato, uno más en el estado, el décimo en febrero.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Muriendo de silencio

Le dolía el pecho. Profundamente. No encontraba analgésico que la calmara. Los rayos X mostraban una protuberancia extraña. Sólida. Al final, la operación fue la única salida. El cirujano movía la cabeza de lado a lado, incrédulo.

Un ovillo de palabras no dichas, atado con una arteria, cubría al corazón.
Escrito por Macarena Abilleira Álvarez

Plenilunio

Ballesteros, escultor vulgar, modelaba escayola y, fortaleciéndola, la convertía en piedra. "La dama vengativa", una mujer que sostenía en los labios una rosa y en la mano, un puñal, fue su obra famosa.

Ayer encontraron su cadáver con una daga en el pecho y, destrozada a su lado, la escultura.
Escrito por Nicolás Puente - Twitter

Psicópata

Narciso fue un niño difícil. Tempranamente se mostró siniestro. Luego comenzó a robar flores. En su escondite destruía las flores robadas con frialdad pasmosa. Aniquiló jardines, balcones y plazas. Se volvió famoso aterrorizando a los habitantes de la ciudad que fueron perdiendo ilusiones y colores. La policía jamás lo atrapó.
Escrito por Sylvia Bonilla

Cinco niñas al cielo

La Virgen del Pilar dice que no quiere 250 kilos de amonal, que quiere... a sus niñas mañas: Silvia Pino, Silvia Ballarín, Rocío, Esther y Miriam. Pero, con ser ella quien es, su deseo fue más frágil que el de Pakito y Fiti. Nombres de payasos de circo, pero asesinos.
Escrito por Carmelo Carrascal

La diestra celestina

¡Míralo!, embobadico perdido, pensando en ella mientras me tiene trazando rayajos como una tonta. Así nunca conseguirá escribirle sus sentimientos y, sinceramente, estoy harta de tanto vaivén de consuelo en su entrepierna.

Tendré que echarle una mano ahora que está distraído y transformar estos garabatos en audaces palabras de amor.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

Moderna huelga

Señores pasajeros, rogamos presten atención y disculpen las molestias por los problemas que les pudiera acarrear la huelga de los aviones, que se niegan a despegar por los malos tratos a los que tripulación y pasajeros, dicen, los sometemos. El incitador aún no ha sido detenido, un dron bastante escurridizo.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Los caramelos

El viejo rebuscó en su bolsillo, sólo para darse cuenta del agujero.

Bolsillo izquierdo, pipa y tabaco.

Derecho, los caramelos para los niños, que uno a uno se derramaron como la nostalgia del desterrado.
La botella, lo único que aseguraba con manos y uñas negras de rebuscar en la basura.
Escrito por Carlos Tejera

Inevitable destino

El hombre tenía que morir: sabía demasiado. Ese es el destino inexorable de los que se creen perfectos.

En una apresurada reunión de la cofradía decidimos su destino en cuestión de minutos.

Ahora tenemos que concentrarnos en saber quién será el nuevo mejor puntuado en la próxima prueba de matemáticas.
Escrito por Daniel Castillo

El dolor de saber que ya no me recuerdas

No supe ver la distancia en tu mirada, las pisadas desoladas, los descuidos. Ahora, la frialdad del olvido se cuela por las grietas de esta casa y, rendida y sin consuelo, me aferro a los recuerdos que tú, en tu delirio, extravías mientras te adentras, presuroso, en un inexorable laberinto.
Escrito por María José Escudero

Desolación

Sábado. El peor de mi vida.

No imaginé jamás aquella noticia. Caminé hasta la puerta, el dolor traspasaba mi piel, mi mirada se iba perdiendo, deseaba escapar hacia un pasado donde había sido tan feliz. Volví a la realidad. Allí, yerta e inmóvil, mi madre ponía fin a su vida.
Escrito por Liliana Bilello - Web

Distensión

Un atardecer más, y es el último. El agua derramada y las arreboladas mejillas de Jimena auguran la llegada de nuestro primogénito. Por suerte, junto a los pañales he traído mi viejo revólver (recién cargado con granos del mejor café). Su función, esta noche, será fundamental: debe matar el sueño.
Escrito por Loli Regs

La niña

Ese fulgor cautivo de la niñez vivida que enciende aún sus mejillas arrugadas. Esas astillas de infancia mecidas en olas de recuerdos, que todavía mojan sus ojos. La anciana sigue ganando el pulso a la muerte, de la mano de la pequeña que vive bajo su piel fina y gastada.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Una cita ineludible

Pasó tantos años trabajando en su novela, que acabó olvidándose de la Muerte. Pero esta no se olvidó de él... Y cuando al fin llamó a su puerta, creyó que se trataba de la Inspiración.

Murió junto a su obra inacabada, solo, cansado, pero con una enorme sonrisa de satisfacción.
Escrito por Nelo - Web

Búsqueda

A ojos cerrados buscó aquello que su alma percibiera; no deseaba amar a quien miraba, no deseaba ver al amor entrar por sus ventanas; buscaba caricias de un interior sagrado y puro.

A ojos cerrados encontró la respuesta; entonces abrió su corazón de par en par y le amó incondicionalmente.
Escrito por Xavier Hernández - Google +

Anikuni kaunani

Ani’qu ne’chawu’nani’, An i’qu ne’chawu’nani’; Aw a’wa biqāna’kaye’na, Awa’wa biqāna’kaye’na; Iyahu’h ni’bithi’ti, Iyahu’h ni’bithi’ti...

La canción invade el espacio. Transforma el ruido de golpes de pelota y gritos infantiles en murmullos corales y pisadas ligeras para entrar a las aulas.

Solo se queda Wakanda, "la niña nueva", que solloza:

—Aniqunechaaawunaniii...
Escrito por Maite Moreno

Protección

Estiró la mano y, aunque la cama se encontraba tan vacía como ayer, cada milímetro de su cuerpo se llenó en un instante del más dulce calor. Alguien, desde lo más alto, la seguía cuidando. La joven sonrió con infinita dulzura. Por hoy, las pesadillas del pasado no la atacarían.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook

Esperando una nueva primavera

Me dijo que, como un circo, debía renovar las atracciones. ¿Dónde quedó lo susurrado a la luz de la luna? Sus palabras temblaron cual funambulistas sobre un alambre que la rutina no sostiene, cayeron en tropel helando mis ilusiones.

El tiempo pasará despacio mientras sigue lloviendo en un largo invierno.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Bienvenidos a mi mundo (Relatos desde el otro lado: Dios)

Es el cielo. No es un error. No hay ángeles jugando.

Desde mi trono divino, es divertido observaros dedicándome inútiles canciones de fe y devoción, mientras vais como corderos al matadero siguiendo vuestra particular política de la verdad.

Y aquí ya no hay nada que hacer, solo disfrutar del silencio.
Escrito por Jose Antonio Gallego
Hombre | Dios

Amanecer

La ciudad se iba despertando lentamente. Desde las ventanas veía el fluir continuo de los coches por la M-30, que anunciaba un martes complicado. Afuera la nieve amenazaba con cubrir el asfalto y organizar el caos. Aunque las aves nocturnas, como ella, aguardaban para retirarse al lecho acogedor y placentero.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Nada como un amigo

Descanso en este ataúd que me recoge; me queda, al menos, la añoranza de saber que te dejo en buenas manos. Pensaba que era un leal compañero, aunque cuando llegue de nuevo el caso, hazle saber que el veneno actúa mejor cuando uno está en las manos relajadas de Morfeo.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

Fragmentos de la memoria

Cuando cierro los ojos, puedo oír el ruido de la máquina de coser al ritmo de tus pies que aprietan el pedal, mientras la tela resbala suavemente sobre el suelo. Y si vuelvo a cerrar los ojos puedo verte sentada en el porche, al fresco, bajo un manto de estrellas.
Escrito por Maribel N.

En pijama

Con pijama de hospital se acerca a mí. De sopetón me pide un cigarro. No tengo. A gritos se lo pide a la limpiadora que cuida el baño. Esta contesta: "No fumo, además soy anti tabaco". Ella, la enferma en pijama azul, contesta airada: "¡Ah, sí, me lo estoy dejando!".
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Escarbar

La niña reprime un grito cuando encuentra a Barbie, destrozada, en un basurero. Proclama su inocencia, al ser señalada como sospechosa de manipular la escena de un crimen; pero la prueba de ADN confirma que los restos en sus uñas son compatibles con el plástico del cuerpo de la muñeca.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

La memoria del agua

Añadí un tubo de ensayo con una disolución de 0,03 del virus de la encefalitis equina a cincuenta litros de agua de manantial, después los vertí en la cuba de una cisterna que contenía quinientos litros más para conseguir la medicina homeopática que curará a todos los unicornios del mundo.
Escrito por Encarna Cuesta García - Twitter

Nada más que feliz

El Ambrosio viejo despertó una mañana extrañamente feliz. Al levantarse tuvo la sensación de sacudirse del más extraño letargo padecido a lo largo de toda su vida. Ya no pudo ser el mismo de noche ni de día, pero siempre lo veían con su extraña felicidad irradiando en su rostro.
Escrito por Luis Ignacio Muñoz - Web

El doctor Jekyll y el ratón (Adicciones III: Porno)

El semen desbordaba el clínex pobremente doblado cuando escuchó la puerta. De pronto, la chavala del vídeo le produjo auténtico asco.

Apenas pudo colocar su desconcertado pene a cubierto y clicar en el Buscaminas. Simulando sonarse la nariz, trató de amortiguar ante su hija los gemidos que emitían los altavoces.
Escrito por Álex Garaizar
Apuestas | Alcohol | Porno

Mejor relato de marzo de 2018


En serie

¡Pobres! En realidad, adoro el interés que se toman, pero andan un poco despistados con ese retrato robot de los noticiarios. Es cierto que tengo cierto parecido, pero no me gusta mucho esa mirada psicópata que me han colocado. Debe ser por la rencorosa de la hermana. Igual le pregunto.
Escrito por Luis San José - Web

Sólo maldad

Desestructuración familiar, brote psicótico, paranoia... ¿Por qué tiene que haber una razón? ¿Sirven estas explicaciones para calmaros? Creo que no. Yo estoy más allá de tener que justificar mis actos. Soy un habitante de las sombras y volveré a por ti para hundirnos juntos en la sinfonía de la lluvia.
Escrito por Olga Noya

En la orilla

Un suave bamboleo mece la balsa, transportando a sus pasajeros a un lugar reinado por sueños de inocencia inacabados.

En el chiringuito de la playa, un nutrido grupo de europeos sigue apurando las copas del todo incluido de un lujoso hotel, incapaces de escuchar los llantos del único niño superviviente.
Escrito por Malu

Un día cualquiera en la vida del poeta

Dejó unas flores sobre la losa en que había grabado al epitafio "Aquí yace mi último poema", abandonó el camposanto sin querer mirar hacia atrás y recorrió la ciudad a toda prisa, para poder llegar a tiempo al Registro Civil, e inscribir a "Caminante", la nueva vida nacida al amanecer.
Escrito por Crispín - Web

Plan ve

Una hermana pequeña, salir a pescar, aquella mirada cómplice, viajar en el tiempo... Cansada de haber malgastado media vida siempre esperando, por esta vez decidió tomar la iniciativa e ir en su búsqueda. Total, rodeada como estaba de tan buenos escritores, la inspiración no podía andar muy lejos, se dijo.
Escrito por FNR

Siempre estaré contigo

Se asomó. La caída sería terrible. No se veía el fondo. Miró alrededor. Nadie la observaba. Podía hacerlo. Sería fácil. Solo necesitaba un momento de intimidad y recogimiento para llevar a cabo su propósito final.

Abrió la mano y dejó que su corazón se elevara llevado por la corriente cálida.
Escrito por Manuel Serrano

Miedos personales

El viento es indiscreto como el que más. Con eso de que refresca en verano le abrimos todas las puertas, fisga en todos los rincones y luego cuenta todo al oído ajeno. Por eso estoy encerrado en la bodega del tío Juan. No quiero que nadie sepa que soy escritor.
Escrito por Juan Badaya - Web

Llave maestra

No conseguía dar con la llave adecuada para poder abrir su corazón. Probó infructuosamente con varias de hierro, con otras de latón y hasta con alguna electrónica. Sin resultados satisfactorios. Pero, por fin, consiguió acertar con una muy fina, rectangular y de plástico que le habían dado en el banco.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Amelia

Cuando vio el mundo desde el cielo supo que había nacido para volar. Siempre quiso llegar un poco más lejos que los demás. Abrió sus alas sobre el Pacífico dejando una estela de misterio.

Naufragó, entre las olas y el silencio, soñando con nubes de espuma y pájaros de viento.
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Web

¡Hambre!

—¡Quiero merendar magdalenas con chocolate!
—Cuando lleguemos a casa.
—¡No, ahora! Me apetecen ahora.
—A mí me apetecen muchas cosas y me aguanto.
—Pero yo tengo hambre.
—No puedes tener hambre, hace poco que has comido...

—En la próxima parada saque la plataforma para la silla de ruedas por favor.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Por fin se ha ido

Hace ya más de una semana vino a visitarme una amiga. Enseguida nos fuimos a la cama. Me hace sudar, acabo molido, me duelen todos los huesos, pero ella, que es como una mala suegra, sigue. No me deja levantarme.

Todavía no te he dicho su nombre. Se llama... gripe.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

Exceso de confianza

Detectamos a las hordas invasoras alienígenas con tiempo suficiente para hacer inexpugnable a la Tierra. Pero, cuando llegaron, no nos lanzaron ni una sola bomba, ni siquiera aterrizaron en nuestro planeta. La gravedad y la rotación planetaria fueron más que suficientes para nuestra aniquilación: les bastó con destruir la Luna.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

El País de Nunca Jamás

Cuando supo que la dulce Wendy le engañaba con el capitán Garfio, decidió acabar con su juego. Parecía increíble que la fiel Campanilla no le hubiera advertido del engaño. Imaginó cómo sería sobrevivir solo en el País de las Maravillas: tenía que olvidarla. Entonces, decidió que siempre sería Peter Pan.
Escrito por Carmen Hinojal

El valor del silencio

No eran inquilinos para una comunidad tan envejecida y silente como la nuestra. Las carcajadas y continuos taconeos de madrugada, unidos a la semana que aún le quedaba a la gala Drag Queen, dispararon todas las alarmas. Por votación en una reunión urgente de vecinos, la pistola la disparé yo.
Escrito por Yoya M. Alonso

Veladoras

Le puse una veladora y se iluminó todo el ambiente, el recuerdo de aquella vida se desvaneció con las sombras: tantos pecados por borrar.

Puse otras veladoras a las otras dos tumbas, el recuerdo de quien solía ser me inquieta y una luz, tal vez, podrá terminar con mis pesadillas.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Mi casa es un carnaval

Hay casas que viven reflejadas en un charco, hombres que huyen de una sombra y fantasmas que no quieren nacer. Pero nacerán, serán sombra y vivirán en una casa con goteras. Hasta que una niña llamada Venecia descubra que, flotando sobre góndolas de humo, se puede reinar sobre el mar.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Adolescente enamorado

Entre la tiza y el pizarrón está su mano. Hace un gesto levantándola, señalándome para que pase para continuar esa ecuación que dejó inconclusa adrede, como si no supiera que yo estoy en el limbo, mirándola nada más, sin creer todavía que sólo me registra como el idiota del curso.
Escrito por Elisa Mancuso

El pintor

El pintor ha dejado que los pinceles envejezcan. Llora al ver sus dos obras maestras: la Habitación de un niño sin ojos y una Casa de putas. Es ya la oscuridad de medianoche. El pintor ha decidido colgarse con los brazos cortados sobre las imágenes de Buda, Shiva y Cristo.
Escrito por Daniel Sibaja

Cincuenta palabras

En el túnel de la literatura, surge un destello. Un rayo láser directo a eliminar esas lágrimas que Larra consideraba el resultado de escribir en este país.

Estimula el cerebro, suprimiendo retórica y barroquismo, en busca de la pura esencia y síntesis para sacarlo a la luz en cincuenta palabras.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

¡Silencio... y acción!

Al son de la lluvia azotando el alféizar de la ventana, contemplaba la escena como si fuera una película, y él, un ensimismado espectador absorto en la trama.

"Toma buena", pensó, al notar ese líquido pegajoso que se deslizaba desde la punta del cuchillo que aferraba en su mano diestra.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Una discreta mejoría

Regresó a la casa después del funeral. Ahora que él ya no está, el eco de los pasos en el pasillo resuena distinto. El día había sido muy largo y se sentó un momento frente al televisor apagado. Desde que se ha quedado viuda su soledad resulta mucho más llevadera.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

El reclamo perfecto

Mi cuñada Lupe imitaba tan bien a los jabalíes que resultaba imposible diferenciar sus gruñidos. Durante años colaboró generosamente en todas nuestras cacerías, y seguro que lo seguiría haciendo de no ser por aquella mañana en que mi tío Luis —excelente tirador, por cierto— olvidó en casa sus gafas graduadas.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Sí y no

Y se arrodilló ante un altar de flores rojas. Miró a la virgen y sonrió con desdén.

—Si tú supieras que me has fallado mil veces no te atreverías a volver jamás.

Camila caminó por la iglesia sin reparar en que al fondo se encontraba el sacerdote sonriendo con odio.
Escrito por JM

Perseo

Soñé que en fiera batalla vencía a la gorgona Medusa. Al despertar vi a mi lado la cabeza cercenada de mi suegra. Los húmedos rezagos del sueño fueron apagando el ardor de mi flamígera espada. A lo lejos se escuchan las sirenas y en el pasillo los atropellados pasos de...
Escrito por Andrés Galindo - Web

Cuesta abajo y sin frenos

Que mi vida iba de mal en peor y de sorpresa en sorpresa, no era ninguna novedad. Por poner un ejemplo: ahora mismo, ha pasado de sopetón. En secuencias desordenadas, aclaro, como un rompecabezas inconexo a punto de concluir dramáticamente. ¿Tendrán algo que ver mi coche y esta pronunciada pendiente?
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Proceso de divorcio (Apocalipsis)

El sol se ha achatado como un fruto abortado; ya ni puede levantar vaho en los campos helados. La luna sansona se aleja trazando carambolas con las estrellas para no depender de su luz masculina, que una vez fue fuego. Sus hijos, divididos, nos repartimos el día y la noche.
Escrito por Belén Sáenz

Pantallas

Joven desplomado en el sofá, de forma indolente, el fin de semana. Emoticono de serpentina festiva. 

Jubilado en su sillón de orejas, con manta y zapatillas. Emoticono de dinámico bailarín.

Enferma grave aislada en la cama de un hospital. Emoticonos de risas.

Se divierten los androides con las soledades humanas.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

¿Estoy sola?

Estoy totalmente segura de que en el altillo de mi casa hay algo. Nadie me cree. Dicen que esto me pasa por todas las películas de terror que he visto. Que soy muy asustadiza. Lo único que sé con seguridad es que anoche dormía sola y que alguien me abrazó.
Escrito por Esther Moreno Marillas - Web

Iniciativa

El niño seguía sin comprender que, cada año, se maltratara y crucificara a ese hombre ante la pasividad de la gente.

Cuando ante el muchacho desfilaba la “Oración en el huerto”, bajo un olor a incienso y en el mutismo procesional, gritó:

—¡Escápate, Jesús! ¡Por favor, no te dejes apresar!
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Volver a Buenos Aires

No podía dormir. El calor de Buenos Aires, los recuerdos y la soledad lo agobiaban.

Salió al balcón, prendió un cigarrillo y buscó su celular en el bolsillo. Escribió casi sin pensar: Estoy en la ciudad. Quiero verte. Respiró profundo y lloró.

Luego de tantos años, aún lo seguía extrañando.
Escrito por Fausto

Con pecado consentido

Me decía que el pecado no existía. Ni el infierno y menos aún el cielo. Que sólo éramos polvo. Y cada noche, con sonrisa traviesa, se metía desnuda en mi cama y me susurraba al oído: "Polvo somos y polvos...".

Si su padre, mi querido hermano, llegara siquiera a sospecharlo...
Escrito por María Galerna

Buenas noches, abuela

No sé si podré aguantar mucho más. La anciana cabecea en su sillón, cubiertas las piernas con la gruesa manta de la mesa camilla, las manos arrugadas en el regazo. Sus nietos le hacen compañía. Un beso, abuela. Hasta mañana. Por fin se han ido. Ya puedo terminar la partida.
Escrito por Aurora R. M.

Un adelantado histórico

Se ha encontrado una agenda de Adolf Hitler con un plan B, si perdía la guerra. Exigiría a la opinión pública que a las descalificaciones que recibieran los nazis se sumaran condenas al ejército enemigo. Por bombardear más de lo necesario, no dialogar con él, propagar insultos a los vencidos...
Escrito por Danilovich

Souvenir

Irrumpiste en mis sueños
cuando regresé de Praga,
ahora habitas mis desvelos
con tu afán de cucaracha.

Escudriñas mis recuerdos,
fisgoneas en mis traumas
y, de noche, casi siento
que merodeas mi cama.

Consulté con curanderos
y con pastores de almas.
Acudiré a mi librero,
él tiene línea con Kafka.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Bum, bum

Los trágicos maquillajes apoderándose de la ciudad. Diabólicas pirotecnias y trepidaciones. Carros de combate escupiendo proyectiles como enloquecidos. Pajarracos de metal, soltando su lastre por las barrigas. Terror, carreras, escombros, cuerpos desmenuzados. Y el niño en la cuna, sin brazos que lo abracen, que sonríe en mitad de este microtristerrelato.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Caridad

Creía que la caridad empieza por uno mismo. Pero se cansó de ser egoísta y repartió la mitad de lo que tenía entre los pobres. En especial, dio un tercio a un pobre de solemnidad del barrio. Pero era más rico que él. Y se volvió más egoísta que nunca...
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

La mudanza

Solo llegar discutieron sobre dónde situaban la televisión y, lo más importante, quién manejaría el mando. Después mamá buscó ubicación para su ropa y su colección de zapatos mientras papá colocaba su consola junto al sofá. Por último, cuando ya terminaron, abrieron la caja donde me encontraba yo, perfectamente embalado.
Escrito por La Marca Amarilla

La entrevista de trabajo

Al salir de casa se había mirado satisfecha en el espejo, pero un segundo antes de entrar en el despacho comenzó a dudar: la falda era muy estrecha, los zapatos, inapropiados, quizá se había maquillado demasiado. Se desmoronaba su fachada y con ella su seguridad en sí misma. ¿O viceversa?
Escrito por Aurora Baeza

Aleación mágica en el jardín botánico

Se habían buscado toda la vida. Pero el destino jamás les hizo coincidir. Hasta aquel día en que sus miradas se cruzaron en el botánico. No se dijeron ni una palabra. Se fundieron en un mágico abrazo. Y desde entonces su amor custodia el jardín convertidos en enamorados de bronce.
Escrito por Stbn

Como montar en bici

He tenido a bien acercarme. Resultaba raro porque aparenta mi edad, pero tras su enésimo intento fallido ha quedado en el suelo, desolado, junto a la bicicleta.

Cuando he llegado a su altura, rayano en la desesperación, se ha justificado:

—Y en cambio, a ella, ¡no soy capaz de olvidarla!
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

La venganza inconsciente de Irene

Imelda ha encontrado bajo su almohada una cajita de bombones. Sospecha de Julián, que la persigue renqueante con su andador por los pasillos de la residencia.

Irene no recuerda que ayer le trajeron bombones. Y tampoco que el andador que acaba de esconder en su habitación es el de Julián.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Errada estrategia

—¡Es muy fuerte el ataque, Su Majestad!

—Pues que alisten caballos en la puerta A-8. Cuando ya no queden peones, por allí escaparemos todos los miembros de la corte.

Así habló el Rey desde lo alto de la torre, pero no tuvo en cuenta que allí comenzaba un letal abismo.
Escrito por Omar Martínez González

Lo peor de la crisis ya ha pasado

La madre se acercó al pequeño de la casa, no quería despertarlo. Cada día tenía peor aspecto y parecía más pálido. Pensó que debería llevarlo al médico, pero los médicos cobran caro. Quedó horrorizada cuando, al sacarlo de la cuna, la calavera cayó al suelo desprendida del resto del esqueleto.
Escrito por Irreverente inadaptado - Web

Paco, el primo español de Indiana Jones

Está leyendo un libro repantigado en el sofá. Explorando desiertos, pilotando aviones, descubriendo tesoros... Con cada capítulo fortalece músculos y cerebro.

Ahora posee las fuerzas suficientes: levantará el culo, trepará por la escalera y cambiará la bombilla del techo.

¡Hay que ver las maravillas que consiguen estas novelas de aventuras!
Escrito por Pepe Sanchis

Todo un caballero

Se lanza al rescate de su amada galopando en su flamante corcel. En el preciso momento del ataque, una voz lo paraliza. Derrotado, envaina su espada de madera y desmonta del palo de fregona, prometiéndole a Sarita que mañana la salvará antes de que su madre lo llame para cenar.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Redención

"Gracias, eres un buen hombre". Las palabras de Blanca Nieves aún resonaban en su cabeza. ¿Realmente podía enmendar su vida? ¿Tenía perdón alguno?

El grito de una niña y el gruñido de un lobo le dieron la respuesta. Tomó su hacha y se dirigió a la cabaña de la abuelita.
Escrito por Jean Durand - Web

Un muerto en el placard

Hoy asumo como diputado. Busco un traje en el placard y encuentro un muerto. "¿Vos lo mataste?", le pregunto a mi mujer. Me dice que no, que no me aflija, y que todos los políticos tienen un muerto en el placard. Saco el traje y cierro la puerta más tranquilo.
Escrito por Rubén Faustino Cabrera - Web

La desesperante espera

Subí al autobús, me acomodé en la parte central y apoyé mi cabeza en la fría ventanilla. En un banco de la gélida estación una madre esperaba melancólica mientras su pequeño perseguía un trozo de papel que arrastraba el viento.

Regresé a la estación varios días más tarde. Continuaban allí.
Escrito por Álvaro Abad

Un último viaje

He viajado ya cinco veces al Cretácico. He aplastado una mariposa, arrancado un helecho, matado un milpiés, cazado un pterosaurio, disparado a un tiranosaurio, pero no he conseguido nada, absolutamente nada: Donald Trump sigue siendo presidente.

Voy a emprender un último viaje al Cretácico. Y me voy a quedar allí.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Atopía

El líder del Partido Reformista proclamó el triunfo electoral. Sus propuestas revolucionarias habían seducido tanto a las clases populares que no necesitó, siquiera, un pacto de investidura.

Las Fuerzas Vivas del País fueron las primeras en telefonearle. Tras explicarle dónde residía realmente la soberanía nacional, se felicitaron por su victoria.
Escrito por Carles Quílez

Con retraso

La profesora lee la noticia del periódico. Les explica que ya nadie las obligará a casarse mientras sigan en el colegio.

En la última fila de clase, Manyara lucha contra las náuseas que tiene desde hace casi tres meses, lamentando que la nueva ley no hubiera llegado un año antes.
Escrito por Asun Paredes

Sin papeles

Mientras conducía palpó su bolsillo. "¡Mi cartera!". Descartaba un posible escamoteo.

Su cerebro, vertiginoso, elaboraba escenas de quebrantos y una fotografía mental de su última compra. Debía bloquear y denunciar.

'En busca de la cartera perdida', terminó dos horas después.

Una mujer telefoneó a su domicilio para devolverle el hallazgo.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Convivencia

Mi marido solo tiene un defecto, pero es difícil de sobrellevar. Una noche, cuando yo buscaba las palabras para la ruptura, unos ladrones entraron en casa. Después se produjo aquel estruendo inhumano que les puso en fuga.

Sigo sin dormir mucho, pero nunca he vuelto a quejarme de sus ronquidos.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Safari

Siento tus manos eclosionarse con la lluvia, mientras acaricias mi pubis rasurado. Mis pechos se erizan al sentir tu virilidad cerca. Un grito ahogado disipa los animales, siendo yo más bestia que los mamíferos que se intentan fotografiar. No está siendo como imaginaba, siendo yo la cazada en este atardecer.
Escrito por Cristina Jiménez Urriza

Buscando a Guillermo Tell

Escuchó el silbido del aire rindiendo pleitesía a la flecha. No movió un músculo, confiaba en él, sabía que segaría la manzana.

La gente enmudeció mientras la sangre regaba la campiña. Decepcionado, el gusano salió de la manzana en busca de alguien más certero que acabara con su rastrera vida.
Escrito por Salvador Esteve

Deambular felino

Salté el muro y me dirigí hacia el lugar en el que mi instinto me indicaba una buena recompensa.

Para no precipitarme permanecí agazapado y observando los alrededores. Algunos colegas merodeaban cerca de allí.

"¡Maldición!", maullé. El cuenco estaba vacío. Esperé con paciencia mientras me lamía las patas.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Cumbres borrascosas

Madrugada de cencerros perdidos resuena en el valle. Mugen miedo las vacas; humea duelo la chimenea del hogar. Desfiladeros cortados a cuchillo abren paso al resplandor en la mirada del lobo. La tormenta de celos, rayos y truenos, que alumbró la sinrazón del vaquero en la soledad de las cumbres.
Escrito por Manuel Bocanegra

La casa de la esquina

Vivo en la casa azul de la esquina. Tiene dos chimeneas cuadradas y un abeto en el patio. Mi habitación está en la buhardilla. Allí guardo todos mis juguetes. Mi madre toca el piano en la salita. Mi padre lee en su despacho. Dice que cuando acabe la guerra volveremos.
Escrito por Maest

Acuarela

Desliza el pincel bailando entre los colores, el agua y el papel blanco. Gota a gota ese vacío se alimenta del paisaje más bonito que jamás ha visitado. Nunca imaginó que esas cuatro paredes grises darían para tanto. Se lo acerca a su compañero de celda:

—Esta noche viajaremos aquí.
Escrito por Calcetín Rayado - Twitter

Escarmiento

Aquel individuo me cayó rematadamente mal desde el principio. Nada más llegar pidió la contraseña del wifi, luego preguntó dónde estaban las "chatis" y quién le preparaba un gin tonic. Chasqueé los dedos y dos secretarios lo metieron directito en el asador. A Satanás no lo vacila ni su padre.
Escrito por Rafa Sastre - Web

Delirio mental

Desde mi infancia anhelo ver el sol golpear las montañas y los ríos deshelarse. La ventana rectangular de este sótano apenas me deja ver zapatos caminando por la calle. Salir allí me es imposible.

Él dice que estoy enfermo y corre la oscura cortina. Quizá amo lo que nunca vi.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

El café más amargo

Cada día, después de comer en el bar, dejaba pagado un café para él, con propina para que el camarero se lo acercara hasta el portal. Hoy sería diferente. Se lo llevaría él mismo y le diría: "Perdóname, papá".

—Lo siento, señor. ¿Le conocía? Anoche se lo llevó el forense.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Eres un gato observando el horror

"Que hable", dijo la jueza señalando al gato. No me acostumbro al humor en situaciones así. Aunque pareciera que aquel horror no le dejaba marca alguna, si de pronto hablara, veríamos que quizá sí estaba afectado. En realidad, ha visto lo que cualquier observador y, como todos, calla igual.
Escrito por Javier Díez Martín - Web

Dolor en el bosque

Un claro de luna entre la hojarasca, frío sepulcral. El lamento lastimero de un perro parece el preámbulo de lo que ocurrirá. Súbitamente se abalanza sobre ella. El sonido de las hojas de los árboles cesa, al igual que su latido. Su cuerpo inerte yace sobre el lecho del río.
Escrito por Luna Negra

Metamorfosis

La impunidad que le otorgaba la máscara había finalizado. La iniquidad de sus rasgos desapareció junto al maquillaje por el orificio del lavabo. La toalla arrancó cualquier vestigio de criminalidad de su rostro. Cambió sus estrechos ropajes por una amplia túnica. El carnaval acabó.

Sonrió levemente. Ahora comenzaba la cuaresma.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Versión oficial

—Afirma que no les conocía, ¿se fue voluntariamente con ellos?

(Silencio)

—No será de esas que van sin ropa interior, ya que no hemos encontrado sus bragas.

(Silencio)

—En las imágenes tiene los ojos cerrados, ¡estaba disfrutando!

(Silencio)

—Pero, ¿dijo "no"?

Una lágrima recorre el tembloroso rostro de la joven.
Escrito por Javier Puchades - Web

A la deriva en tronco firme

Buscaba figuras en los cielos para remediar los equívocos que había tenido. Rosas llegaban para su agonía y semillas para nacer. Entonces vio que ninguna nube guiaría sus ramas y pasó a consultarle al viento, nunca pensó que su tronco libraría tormentas, y sigue a la deriva, vieja pero florecida.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

La bestia

Como especie cautiva y con boca cerrada para no alertarlo, me hago la dormida y rezo en mi mente para que no pase otra vez. Parece que Dios está sordo, pero yo no; cierro los ojos y escucho música de mi juventud para no sentir a la bestia sobre mí.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

Demasiado tarde

El alzhéimer de su madre empeora y ya no le visita en la cárcel. Ahora, cuando hablan por teléfono, la anciana repite sin cesar que va a darle la paga para que se compre sus cromos en el kiosco, en lugar de traer a casa todos los de los demás.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Arded, arded, malditos

Sangre por todas partes.

—¡Que no escape esa zorra viva! —gritaba el hombre maniatado.

Era consciente de que moriría allí, pero antes, esos malditos bastardos saltarían por los aires.

—¿Te acuerdas de lo que me dijiste cuando nos conocimos?

Escupió.

—Seguiré siendo una puta, cariño, pero tengo asientos de primera.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Desde las antípodas: 42.8806, -8.5446; -42.8806, 171.4554

(Casi en la cima, se divisaba el mar)

Abrió el paquete sin remite. Contenía un libro.

(Se sentó junto a unas sencillas flores de pétalos azules)

Le desconcertó el título: Flores silvestres.

(Recordó su nombre, sonrió y tomó una)

Un marcador plastificado —una flor seca— seňalaba una página... forget-me-not... nomeolvides...
Escrito por Chispita

Esclavitud

Destruyeron su aldea, mataron a sus padres, sus hermanos quizá han corrido la misma suerte. Está encadenado, y sin apenas espacio, en las entrañas de un barco negrero. Quienes mueren son arrojados al océano como si fuesen basura. Según dicen, los llevan lejos donde tendrán que trabajar hasta la extenuación.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Salta

Sabes, igual que yo, que hay mil razones para hacerlo. Que realmente no quieres convencerme a mí, sino a ti mismo. Soy la excusa. Como los anteriores. Llegaste a tu casa con la sensación de trabajo bien hecho, pero vacío por dentro.

Llorando, le acompaño en su salto al vacío.
Escrito por Amelia

El apeadero

Una vez más, sentado en el andén, apacientas la tarde pensando en lo que podrías descubrir allá lejos. Por fin, ilusionado, te decides. ¿Pero, que será de ella? ¡Te quiere tanto...! ¡Ya llega!

Son y cinco. Atrás, quedáis tú y el hollín. La perra, agradecida, te lame. Una vez más.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Abandono que aniquila los recuerdos

Al traspasar el umbral, Mario trataba de recordar quién le había despedido con un beso. Anhelaba desandar el camino de sus angustias. No le quedaban más fuerzas para luchar. Aun así, había dejado una nota bajo la almohada, como había visto en una película. Algo mejor le esperaba. Pero, ¿dónde?
Escrito por María José Viz Blanco

Abrazo

Podía soportar el silencio y la soledad, mas no su ausencia. Por eso decidió salir a su encuentro. La angustia le ganaba pero, a pesar de eso, seguía corriendo bajo la torrencial lluvia. Y fue así que cuando se volvieron a ver la abrazó tan fuerte que se despertó llorando.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Vientos de cambio

Pepito Grillo había organizado siempre su vida, le había marcado el camino a seguir, impecable en cada uno de sus pasos.

En sus sueños aparecían enormes molinos de viento que gritaban su nombre. Una noche consiguió alcanzar una de las aspas que giraba y cogiendo impulso comenzó a volar alto.
Escrito por Isabel Mora

Desorganización

El cerebro, ilocalizable, ha cedido su sitio al corazón. Perdidos los pulmones, sigue sin aire. Tampoco de los pies, o de las manos, que flotan, sabe nada aún. Solo la boca está donde debe, a dos milímetros de otros labios que esperan entreabiertos, dispuesta a resistir mil terremotos tan deliciosos.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

La nana del hombre bueno

En noches de esquivo consuelo, se arrodillan los acantilados atraídos por el rumor de las olas, y desde el borde descendido, sin las agrestes paredes del pesado vacío, me dejo mecer por las cenizas de espuma que sedimentan el legado de tu alma resguardada en la casa de mi sangre.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

A bocajarro

Otra vez me ha clavado uno de sus silencios. Además de sus palabras, ahora mide también los silencios, que salen disparados de su boca milimétricos, contundentes, rotundos y precisos como la bala de un sicario. El último lo llevo clavado en el cuello, sutilmente oculto bajo el medallón de plata.
Escrito por José Manuel Dorrego Sáenz - Web

Una bola de papel

Una ley prohíbe el papel. Ni plumas, ni bolígrafos ni lapiceros. Mi mesa está vacía, una pantalla parpadea escribiendo mi dictado. Ni faltas ortográficas ni errores sintácticos. Escondo un paquete de folios. Si nadie me ve, encesto una bola de papel en la papelera. Toda una rebeldía en este futuro.
Escrito por Beatriz Pascual

Olvido

Desconcertado, con el vaso de agua en la mano, no puede recordar si ha tomado ya su pastilla para la memoria.

Por las dudas, se toma otra, esperando no haber excedido la estricta dosis.

Aquella eterna noche no consigue dormir, atormentado sin piedad por los recuerdos de su infeliz pasado.
Escrito por Daniel Castillo

La amistad

El caballito de madera miraba de reojo al tullido anciano.

Había echado a la chimenea tres sillas, un par de marcos de madera, un baúl, la cabecera de la cama. 

Cuando se dispuso a desprenderse del balancín del caballito, este, liberado, emprendió el galope y se arrojó a las llamas.
Escrito por Carlos Tejera

Yo tengo, tú tienes, él tiene...

Nosotros tenemos dos coches, tres casas y cuatro móviles. Vosotros tenéis cinco pares de zapatos viejos, seis embalajes de cartón y siete días para llorar. Ellos tienen una reluciente caja fuerte, una calculadora con los números borrados por el uso y una elegante sucursal que es la envidia de Satanás.
Escrito por Cristina Aguas

Cautivo

Huyó para escapar de las garras del tirano. Después de un tiempo empezó a echar de menos las terribles vejaciones a las que había sido sometido. Tan acostumbrado había estado a los castigos y amenazas que anhelaba el dolor físico y la tortura intelectual. Nunca pudo ser un hombre libre.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Sombras del siglo XXI

Dan las nueve y la ciudad se va ordenando bajo el control de una luna entristecida. Se cierran los supermercados, también las tiendas, y un murmullo de sombras con bolsas parte hacia su refugio: marquesinas, soportales, el recinto acristalado de cualquier cajero automático...

Es invierno, hace frío, y llueve mucho.
Escrito por María José Escudero

Sueño cumplido

La tragedia no fue que el avión explotara en pleno vuelo a miles de metros de altura, en la lejanía de una tierra extraña; sino que él soñaba a menudo, desde niño, que así terminaría su existencia: justo antes de poder volver a casa para despedirse de su madre agonizante.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Go-Tis caen

Tis no es cualquiera entre billones de gotas que se precipitan desde las nubes.

Al poco la reconozco posada en el cristal de la ventana. Perla que titubea y se abre paso estremeciéndose.

Se deja caer sobre un charco. ¡Plof! Roto el espejo, al salpicar Tis dibuja un diminuto surtidor.
Escrito por Carmelo Carrascal

Lindísima

Al despuntar un nuevo día, y con los primeros rayos de sol regalando su placentera calidez, se despereza. Ufana, despliega y mece sus bellos pétalos acampanados de un intenso escarlata aterciopelado. Rodeada de acres de espigas pardas de centeno, destaca. Eso piensa el labriego que, rudo, la arranca de cuajo.
Escrito por Matrioska - Web
Elegido mejor relato de marzo de 2018

Juntos o separados: papá y mamá

Allí, mis alumnos, entristecidos, esperaban mi respuesta:

—Diana, Pepo, claro que seguís siendo una familia. Yo también lo viví de niño. ¡Ahora tendréis dos casas! Habrá cambios pero, para vuestros papás, siempre seréis lo más importante, ya lo veréis. Sois estupendos. Vais a ser muy felices. Os quiero mucho, muñequitos.
Escrito por Enrique Caño

Jueves universitario (Adicciones II: Alcohol)

Salieron de clase directos al happy hour del Shamrock (¡2x1 en pintas!) y de allí al Triana, rebujito va, rebujito viene.

Ya en el parque, vaciaban katxis de ron-cola unos y litronas los otros cuando se acercó un tipo:

—¿Os apunto pa'l Mogambo? Chupito gratis y cinco euros el cubata.
Escrito por Álex Garaizar
Apuestas | Alcohol | Porno

Mejor relato de febrero de 2018


Homeless

Soy un genio incomprendido. Con lo famoso que era... Ahora no puedo entrar en casa y me toca dormir en el parque. No quiero volver a verte nunca más, lámpara maldita, desaparece de mi vista. Me recuerdas constantemente cuánto he engordado desde que te frotaron y salí por última vez.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Visceral

El príncipe muestra su mejor pose, su respiración se acelera, espera un beso con sabor a fresa. La joven de labios rojos, que se inclina hacia él, no cree en cuentos de hadas y con un bisturí abre la panza del sapo, quiere sacar buena nota en clase de anatomía.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

Tu sangre es para mí

Condenado a la eternidad y a vagar por el dolor del amor, fui castigado con la sangre de los demás. Maldigo cada día que pasa por no ver mi corazón atravesado o mi cuerpo calcinado. Mientras tanto, seguiré alimentándome de vuestra sangre, esperando que algún día pueda dormir en paz.
Escrito por A. R. Payán - Facebook

Nueva vida (Relatos desde el otro lado: Hombre)

Comatoso, espero la noche. Tras cruzar la puerta de la muerte descubro un mundo lleno de nada. 

Poderosas historias antiguas, todas rumores blasfemos.

Tu pecador interior te recrimina el no haber disfrutado de aquellos placeres, pequeños tesoros. Ya no importa, no hay condenación. Deberías haber seguido a tu Jesús personal.
Escrito por Jose Antonio Gallego
Hombre | Dios

El sueño del náufrago

Solo cuando llega la noche el náufrago abandona la playa. Se adentra en la espesura y se arropa con palabras para combatir el frío de la isla. Calor, amistad, cariño, hogar... cincuenta ovejas que cada noche pacen su retiro. Mientras, desde las sombras, mil pares de ojos velan su sueño.
Escrito por Juancho Plaza - Web

Venganza

Primero, acallar su absurda conciencia. Luego, desenmascarar a la justicia, que hace tiempo que dejó de ser ciega y equilibrada. Finalmente, cargar dos balas: una para cualquier dejo de misericordia y otra para el cretino que le quitó a su hijo, justo cuando estaba en lo mejor de la vida.
Escrito por Silvina Palmiero - Twitter

Heridas

Por las mañanas abre, cada día, las ventanas para orear la casa. Luego la puerta principal. Toma contacto con la vida y saluda a los vecinos. Mientras, barre cantarina. Desahoga su corazón herido. En el porche no hay azulejo con letanía: "Dios bendiga esta casa". Las cicatrices se curan solas.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Cumpleaños feliz

Sopló las velas salpicando a la familia de merengue. Parecía más un bebé feliz que una abuela centenaria. Cuando mi padre, descorchando el champán, rompió la urna funeraria del abuelo, nadie se percató del infarto de la homenajeada. Andábamos todos muertos de risa, buscando por el suelo su dentadura postiza.
Escrito por Macarena Fernández - Web

La mascota de Hugo

Después de soplar las velas, aprovechó un descuido y se comió toda la tarta de mi cuarenta cumpleaños, la ha aplastado, ensuciando toda la mesa y parte del suelo.

El año pasado fue aún peor, tras pasarse toda la tarde ladrando, Hugo mordió en el cuello a mi última pareja.
Escrito por Encarna Cuesta García - Twitter

Bola de sebo

Le dieron tres vueltas y le pusieron un bate en las manos. "¡Venga, gordo, que los tienes delante!". Un golpe seco, otro y otro lo excitaron hasta el paroxismo. Algo le salpicó en la cara. Podían ser melones, botijos, piñatas o cabezas, pero ¿quién podría culparle teniendo los ojos vendados?
Escrito por Luis San José - Web

El arte de la pesca

—Requiere mucha paciencia. Preparas el cebo, lanzas la caña y a esperar. Las ondas te avisan, pero no debes precipitarte. Si tiras antes de tiempo perderás la presa. Pero si te demoras, también.

El niño, atento a las explicaciones, decidió aprender la lección. De mayor sería estafador. Como su padre.
Escrito por Fernando da Casa - Web

El columpio

Cada mañana lo mismo, se sube al columpio y me pide que lo impulse. Nada le entusiasma más que ese suave balanceo. Se estaría todo el día. Pero se hace tarde y debo ponerme serio para decirle:

—Venga, Papá, ya está bien, que vamos a llegar otra vez con retraso.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Las doce

Una, dos, tres... El cuenco va quedando vacío a un ritmo constante. La cadencia inconfundible del sonido metálico.

Ojos brillantes, el recuerdo de los ausentes apretando el estómago. La auxiliar detiene la cuchara y le sonríe. Ana es una de las doce ancianas de aquella residencia que nunca recibe visitas.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter

Efecto mariposa

Una niña lanza una pelota al aire. En su ascenso golpea a una mariposa que cae sobre un bebé. Este, sorprendido, suelta la canica que estaba llevándose a la boca y que ya no acabará con Smith, el pérfido asesino, cuya primera víctima, una vez, lanzó una pelota al aire.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Migración

Observando el cielo descubrió al grupo y, tras admirar la belleza de sus movimientos, intentó emularlos. Probó con alas de palo, incluso usando plumas de gallina, obteniendo nulos resultados.

Reacio a renunciar, osó valerse únicamente de sus brazos, consiguiendo elevarse.

Un invierno cálido se aproxima, mañana eliminará las capas sobrantes.
Escrito por Malu

Marketing

Prohibida la entrada a gente egoísta, rezaba el cartel que el mendigo enseñaba en el atrio de la iglesia. Los parroquianos, por aquello de hacerse con méritos que adornaran su palmarés, eran generosos con el indigente, que no cesaba de agradecérselo con entusiasmo. "Dios les premiará como se merecen", decía.
Escrito por Juan Badaya - Web

Traición

Te odio, has salido de mi vida sin aviso, acabas de huir y no me vale que digas que ya no me amas. Me asomé y te vi con él, vuelves el rostro, me miras y te ríes, ahora sé que solo fui un paso en tu ruta del pecado.
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

Amor etéreo

Dejó caer las vendas y se mostró: inerte, traslúcido, insignificante... Deseó volver a ser piel y átomo. 

Ella deslizó sus dedos y descubrió temblorosa su gélida textura, sus formas imprecisas. En el dorso de su mano, una lágrima; en sus labios, una leve presión que le hizo cerrar los ojos.
Escrito por Jose Bravo - Twitter

El alma rota

Sabía que iba a sentirse así, pero su corazón se lo exigía. Acudió a aquella exposición con el alma trémula para asegurarse que jamás se repitiría otro error semejante en la Historia. Quería evitar que otros monstruos, de uniformes impolutos y botas brillantes, erigieran nuevos templos del horror como Auschwitz.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Por qué no fue gol

El exrey del fútbol recordó, años después en la tribuna, aquella tarde en la que le correspondió cobrar el penalti de la final del mundial.

Ante su estupor, en ese momento vio con claridad el cuadro más aterrador: el palo derecho tenía instalado un imán para llevarse fuera el balón
Escrito por Luis Ignacio Muñoz - Web

Las noticias

Los resultados de la autopsia han dado las conclusiones que se esperaban. Antes de estrangularla, fue violada por todos los presentes, excepto por el que grabó el vídeo, cuyo nombre no se ha dado a conocer por expresa petición de la familia, por tratarse de...

—¡Pablito! Quita la televisión...
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

El tren se llevó nuestro sueño

Si hubieran dejado fumar en aquel local de copas, el humo se habría llevado tanta soledad. No éramos amigos, pero queríamos hacernos fotos juntos. Expulsábamos el dolor del alma atándolo a la tinta. En esa última foto te acaricié y todavía siento tu temblor. El tren se llevó nuestro sueño.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

Melancolía

Amaneció cargado de nostalgia. Recordó la belleza de los jardines donde pasó su infancia. Añoraba la vieja pagoda y los bellísimos nenúfares que coloreaban la superficie del estanque en el que chapoteaba.

Ahora, encerrado entre cuatro paredes de cristal, se deslizan sus lágrimas por su piel mientras croa de melancolía.
Escrito por Pilar Alejos Martínez - Web

Catador

Tras un año de duro trabajo decidió tomarse vacaciones. Solía seleccionar su lugar de veraneo según la clase de caldo que criaban sus habitantes. Era un experto catador. Este año decidió ir a Briones; sus riojas tenían reconocida fama y además hacía tiempo que el vampiro no degustaba sangre española.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Estilo

Tendrá unos sesenta años. Alto, delgado, se nota que se cuida por su aspecto y su ropa actual. Lleva un pendiente y tiene una mata de pelo que peina con glamour.

—¿Qué te pongo, Miguel?

Señalando con delicadeza, indica: pimientos rojos y verdes, patatas, melón... ¡Qué estilo tiene Miguel comprando!
Escrito por SnowThomas

Descenso a los Infiernos

Cuando sus ojos se cerraron a la luz para siempre, su alma fue juzgada y condenada. Vagó por espacios siderales hasta las mismas puertas del Averno.

Satán lo atrajo con maléfica fuerza. Atravesó el estrecho túnel y lloró. Lo envolvieron unas manos gélidas y la frialdad del quirófano.

Todos sonrieron.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Vida

Abro y cierro la puerta. Salgo al jardín, cojo la bicicleta, voy al colegio, conozco a María, trabajo, me caso, juego con mi hijo, se casa, vive, descanso.

Abro y cierro la ventana. Miro, sueño, añoro.

Abro y cierro los ojos. Olvido, me despido.

Abro tu memoria. Cierro mi futuro.
Escrito por Crispín - Web

Sueño carmesí

Sintiendo que un familiar temblor le invadía el cuerpo, tuvo que recargarse contra un árbol para evitar desmayarse. Aun así, él tenía fe en que todo hubiera sido únicamente un sueño violento. Sin embargo, las manchas rojas de sus manos parecían multiplicarse a cada segundo. No había forma de escapar.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook

Vocación nonata

De mayor seré escritor. Conseguiré entusiasmar a mis lectores con historias maravillosas, repletas de imágenes coloristas de la vida en el campo, hábitat perfecto para encontrar la inspiración verdadera. Ya me veo cosechando premios y halagos por doquier... Espero que nacer "sietemesino" no merme mis aptitudes literarias. ¡Esté lúcido, doctor!
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Razones de extensión

Hubiese preferido llevarlo —quizá arrastrándose escaleras arriba y lamentando su sino, maldiciendo, desangrándose y suplicando una ayuda que jamás recibiría— hasta el luminoso ventanal del salón. Pero tuve que resignarme a dejarlo morir allí —fulminantemente y sin ver la luz de su último día—, en el suelo del sótano.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

No lloraré

La odió con toda su alma después del bofetón.

Intentó esquivar el golpe, pero era demasiado lenta pata salir ilesa. La miró a los ojos sin pestañear y juró que no soltaría una lágrima por ella.

Cuando llegó el segundo golpe, dio la bienvenida al dolor como un viejo amigo.
Escrito por JM

La sordomuda

La niña con una bolsa de dulces notó que todas las personas, pávidas y acobardadas, miraban un cielo común. La voz de un Dios los amenazaba, ella no podía oír el mensaje apocalíptico, se asustó y entonces gritó antes de caer al abismo, en donde los condenados iban a parar.
Escrito por Víctor Hugo Ávila Velázquez - Twitter

Hic svunt dracones

Soñar con dragones, dijo el psicoanalista, significa que estás luchando contra etapas regresivas de tu inconsciente. Hizo una pausa para bostezar. De sus enormes fauces salieron gigantescas llamas que quemaban todo mi cuerpo. Cuando desperté, el primate seguía ahí, espada en mano y listo para dar el golpe de gracia.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Vuelo eterno

Caminó hasta el acantilado cargando su dolor. El cielo rugía oscuro, furioso, anunciando la tormenta. El viento agitaba con fuerza las olas y revolvía su cabello. Permaneció quieta. Podía sentir su presencia, su aliento, la calidez de su piel rozándola, Se detuvo el tiempo. Abrazados se arrojaron a la mar.
Escrito por Miry Calabrese - Web

Seguridad vital

Seguridad en las curvas y buen agarre en las pendientes. Tracción perfecta y en las ruedas guía, buena suspensión y amortiguadores. Tras el brutal accidente con el viejo coche, mis padres no escatimaron gastos. En esta ocasión no dudaron. Compraron la mejor y más fiable silla de las ruedas del mercado.
Escrito por Yoya M. Alonso

Esperanzas

Tras su tercer hijo, desistió en su empeño por la niña. Más tarde, anheló conocer a sus futuras nueras. Un desgraciado accidente se llevó a dos de sus retoños.

Hoy, ataviada de madrina, se resigna oyendo a su hijo decir: "Yo, Juan, te quiero a ti, Pedro, como legítimo esposo".
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

In illo tempore

En las mañanas de invierno, la capilla del internado era un auténtico páramo y los jóvenes postulantes, siguiendo las recomendaciones del prefecto, intentaban transformar su fervor espiritual en calor corporal. Entretanto, los piadosos frailes, parapetados al fondo del oratorio y flanqueados por estufas de gas, meditaban recogidos en místico duermevela.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Paseándose por la historia

El capitán fascista no daba crédito alguno: aquel rojo sonreía sardónicamente ante el pelotón. Ignoraba, era evidente, que el sentenciado ya había vivido situaciones similares. En el Coliseo. En la Granada nazarí. Con la temible Inquisición. En 1779 o en la más reciente Gran Guerra... Ese era su sino inmortal.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Cosquillas en la nuca

Posada en el cadalso, esponjó las plumas. Cualquiera en el lugar del condenado, que maldecía. Cayó la hoja de la guillotina, cortando los alientos contenidos. La autoridad torció el gesto mientras la multitud desfilaba boquiabierta ante la cesta con una cabeza muerta de risa. La oscura gaviota levantó el vuelo.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Al filo de la noticia

—¿Quién te espera agazapado? —pregunta el reportero.
—Un gato glotón.
—¿Qué quiere de ti?
—Comerme.
—¿Dónde podrás esconderte?
—En la nevera.
—¿Cuándo te va a comer?
—En cuanto se descuiden.
—¿Por qué te ha elegido a ti?
—Soy una rica salchicha.
—¿Cómo lo quiere hacer?
—Con uñas y con dientes.
Escrito por Carmen Hinojal

Las manos quietas

El enfado se aposentó en la casa. Los reproches volaron por la habitación como avispas furiosas. Nada más que añadir. Las manos dejaron de gesticular y las palabras callaron. Dejaron de hablarse y sólo los ojos tuvieron vida. Los sordos se metieron las manos en los bolsillos.

Todo fue silencio.
Escrito por María Galerna

Despecho

La tristeza de los días previos se tornó rabia en los meses posteriores y amargura con los años. Hoy hacía diez que él le había dicho "sí, quiero" a aquella mosca muerta. Diez años que a ella la mataba a fuego lento ese amor que acabaría por llevársela al infierno.
Escrito por Aurora Baeza

Suicidio machista

El descubrimiento de la traición le ha provocado una sacudida mental inmensa. Camina entre la duda y la ira, que va aumentando mientras se reabren las viejas heridas y fluye la sangre, como un ritual psicótico, alzándose así el puñal del destino que espera tanto a víctima como a verdugo.
Escrito por Olga Noya

La depresión es una cárcel

Él se encierra y no deja que nadie lo vea. Se siente solo y a la vez acompañado, en la prisión donde pasa las horas: Internet. Así es como se desvanece y aparece, a través de los "me gusta" que son reflejo de nuestra sociedad virtual, enferma y pasota.

Like!
Escrito por Esther Moreno Morillas - Web

Goleada

Veintidós hombres en camiseta y calzón corto se agitan y corren. Desean la liga. Atravesar la red y encajar pelotas, su trofeo.

¡Toque de manos! El pito del arbitro enardece pasiones.

Vulpécula, sobre el diván verde manzana, corona sus medias negras de rejilla con una liga de encaje rojo. ¡Goleada!
Escrito por María Jesús Briones Arreba

El regusto amargo de las calabazas

Hacer una fiesta de Halloween aislados del mundo es arriesgado. ¿Quién iba a pensar que algún fantasma nos iba a encerrar, largándose después con las llaves? Seguro que fue tu marido, que propuso entrar sin teléfonos móviles en esta casa abandonada. Nunca le gustaron los asuntos de calabazas. Doy fe.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Una sonrisa

Por tu gesto sé que ya tienes otro relato en mente. Sigues tu camino, pero ahora te llevas una sonrisa puesta, como si me la acabases de comprar. Me apresuro para llegar a la puerta pues quiero observarte unos minutos más. Seguramente, esa mochila que llevas va repleta de melancolía.
Escrito por Maite Moreno

Todo conduce al mismo color

Vivía en el país de la verde esperanza. Pero aquel lejano verano cometió un rojo error.

Tenía amigos grises que lo abandonaron. Tampoco su rosada familia fue capaz de hacer nada por él.

Su futuro es un largo y blanco corredor, una incierta espera hasta el fundido a negro final.
Escrito por Pepe Sanchis

TT

Cuando vio el espeso humo, rápidamente buscó el móvil. Tomó un vídeo, que se apresuró a publicar en Twitter. Esperó inquieto a que lo laiquearan y retuiteran. Imaginó que se convertía en trending topic. Ni por un segundo pensó en la gente que, desesperada, gritaba dentro del edificio en llamas.
Escrito por Plácido Romero - Web