Traduttore traditore

Mantenían una relación compleja, pero el envarado escritor nórdico nunca imaginó que la sangre llegaría al fiordo. Un pequeño matiz fue suficiente para transformar al envidioso traductor en su "asesino a sueldo". Cuando adivinó, entre líneas, aquel mensaje subliminal, convertirlo en móvil sólo fue un exagerado tic de deformación profesional.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Correo reiterativo

Entre los correos de mi bandeja de entrada, hay uno que remite un tal Mefistófeles, en el que me pide que dé mi conformidad para permanecer en su lista, por tener que adaptarse a la nueva ley de protección de datos.

Tengo el correo configurado para contestar que SÍ automáticamente.
Escrito por Irreverente inadaptado - Web

Amistad

Lo único que las unía era la amistad misma. A Laura le hacían una cesárea programada el martes y Carmen daba una conferencia en Oslo; pasaría algún tiempo hasta que volvieran a comer juntas. Para entonces la vida las habría separado un poco más, y ellas seguirían unidas como siempre.
Escrito por Aurora Baeza

Paula

Nunca supe bien si los astros orbitaban conociendo nuestras vidas. Si el tiempo avanzaba indiferente o si el espacio nos observaba impasible. Si los elementos fluían, reposaban o ardían respondiendo al azar. Si todo, en fin, desde su origen había seguido un propósito. Hasta que te tuve en mis brazos.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Ella viaja al infinito

Se levantó y comenzó a caminar entre sombras grises, secándose las lágrimas y, casi de forma increíble, desatándose de la opresión de tantas penas y desengaños vividos los últimos diez años, llegó. Lo toma de la mano, lo hace elevarse en un viaje lleno de abrazos, sensaciones e infinito placer.
Escrito por J. Jesús Martínez M. - Twitter

A otro perro con ese cuento

La abuela, el leñador, el guardabosques y Caperucita le tendieron una emboscada.

El lobo, que sabía de antemano la intención provocadora y de deshonra hacia él, prefirió eludir enfrentamientos y evitar una cacareada masacre.

Harto de ser siempre el malo de la historia y tragándose su orgullo, escapó del cuento.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Di (putada)

Subo al coche de gama supina, el arco iris de la confortabilidad y la ergonomía. Estoy en un sin sentir en la carretera secundaria que conduce a mi mega galáctico chalet. No responden los frenos. En mi entierro, quizá pueda decir las únicas palabras no prostituidas de toda mi existencia.
Escrito por Eduardo Martín Zurita
Dedicado a Agustín Martínez Valderrama

Humanidad

Cuando aprobaron la pena de muerte contra el maltrato animal, hubo manifestaciones en diversos lugares del país. En algunas ciudades la policía antimotines recurrió a choques eléctricos para dispersar a la multitud.

Los mayores disturbios ocurrieron en la plaza del Bolívar Desnudo. Cientos de animalistas lo querían bajar del caballo.
Escrito por Pedro Elías Martínez - Web

Todo en juego

Busqué en el fondo de aquel plato tan hondo y no hallé ninguna respuesta acerca del huésped sospechoso. Sin duda, él tenía la clave y la llave del baúl. Sí, en el baúl estaba el comienzo de mi nueva vida, pero antes debía hacer algunas llamadas para proteger mi persona.
Escrito por Jorge LP Logan - Web

Su sed

"Como se secan las plantas, como se secan los lagos... Como se secan las fuentes, como se seca mi alma, como se seca mi vida".

Las palabras navegaban entre los surcos que cruzaban el desierto de su memoria.

Se levantó. Abrió el grifo.

Lentamente, bebió el agua de la vida.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

La búsqueda

Todos los días viene algún policía pidiéndome la documentación. Les digo lo que busco y que no encuentro ninguno. Entonces se van, pensativos. Así pues, de momento puedo seguir viviendo en esta tinaja con la lámpara encendida. Aunque temblando, porque al ser griego me pueden aplicar la ley de extranjería.
Escrito por Pepe Sanchis

Excluidos

Las palabras organizaron una gran fiesta. No invitaron al silencio pensando que él nada tenía que decir. Este, al enterarse, irrumpió en la sala haciendo gala de su gran manto, y las palabras, atónitas, enmudecieron.

Después, satisfecho de su elocuencia, salió sigiloso. A lo lejos vislumbró a su amiga soledad.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Ruptura inconveniente

Juan salió con lo puesto. Había perdido algo importante: Amanda le había robado el alma y ahora su cuerpo era un figurín sin conciencia, sin moral y sin rostro, una fría percha de madera que sostenía su traje de ejecutivo prepotente y artero. Nunca pudo volver atrás. Dejó de ser.
Escrito por Lu Hoyos

La tejedora de todas las fantasías

Afila su imaginación, prepara el lapicero y reparte sus cuentos en La Puerta de la Esperanza. A los enamorados se los perfuma con jazmín. A los mentirosos les vende retales de alguno que desechó. Y a los perdedores les regala historias de una heroína anónima que superó todas las adversidades.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Mateo 24, 44

Jesús regresó varias veces. En el siglo V ordenó ejecutarle Cosroes II. En el siglo XIII fue quemado por herejía. En el siglo XVII lo asesinaron unos soldados suecos. En el siglo XX fue encerrado en un manicomio. En el siglo XXI se hizo tuitero y acabó en la cárcel.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Escritor accidental

Le quedaba poco dinero para terminar el mes. Su abogado le habló de una zanja en la que podría tropezar y romperse otro hueso. Fue hacia allí. Tras pasar por el hospital, el eficaz letrado, de nuevo, se ocuparía de lograr del ayuntamiento la mejor indemnización. Él, solo de escribir.
Escrito por Ángel Saiz Mora

La última función del Roma

De niña pasaba el trago con chocolatinas. Nunca le gustó el circo: trapecistas mareantes, magos engañosos y animales disfrazados.

Se enamoró del aire de payaso de Augusto. No cobraba entrada. Bueno, los sábados noche sí. 

Últimamente necesita un par de ginebras como aquel cacao en el mayor espectáculo del mundo.
Escrito por Cristina Aguas

¿Estamos desmoralizados?

Cleantes, un humilde jardinero, acabó dirigiendo la escuela estoica con 50 años.

Inspirado por esta historia, el joven Harry decide emularle. Tiene un trabajo en Correos que le asfixia. Decide estudiar Filosofía pues solo ahí encuentra cierto sosiego. Al final, decide dejar atrás su vida para buscar la Verdad.

Pobre.
Escrito por El pillo Merlín

Caballo perdedor

La suerte, la mala, se adhirió a mi piel tras nacer. Enraizado en mi fragilidad, sucumbí ante falsos cantos de sirena que me malearon debilitando mis alas hasta que una negra noche, en un negro portal de un negro callejón, un último caballo plateado galopó desbocado por mis venas, quebrándolas.
Escrito por Matrioska - Web

No puedo irme

Tengo que mejorar mucho y seguir. Todavía no puedo irme. La primera vez que aterricé en París estaba deseando verle. Fue a su regreso de la guerra.

Es un gran padre cuando está sobrio. Y estoy tan cansada de mantenerlo. Sé que nuestra familia es lo único que nos une.
Escrito por Luis Avellano

Esperando la suerte

La vida es esa bola que nos atrapa siendo incapaz de soltarnos sin dejarnos ilesos. Mientras tanto, nosotros, eternos aspirantes a indemnizados, lanzamos ruletas de una fortuna que, cegada por dar el gran salto, solo roza las casas que mantienen puertas cerradas y techos sin abuhardillar.

Mañana jugaremos de nuevo.
Escrito por Malu

Lluvia

En el medio de la calle sentía cómo la lluvia empapaba su frágil cuerpo, hacía tiempo que no escuchaba el latir de su corazón. El agua persistente consiguió, por fin, arrebatarle su alma que, deslizándose entre los charcos, se alejó hasta desaparecer de su vista. Se arrodilló rota y vencida.
Escrito por Isabel Mora

¿A qué suena el vacío?

Volteó al cielo, miró más allá de donde debería estar el dios del que tanto escuchó hablar; comprobó que ya no existe.

Su pregunta resonó en la vaciedad entre planetas, asteroides, satélites y soles. La respuesta le rugió en las entrañas, el estómago le dolía de tanto aguantar el hambre.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Al atardecer

Azim lloraba. Picado varias veces por las avispas, parecía un Ecce homo. Le veía corretear, como si las carreras aplacaran su dolor.

Al atardecer llegaron los aviones, dispuestos como avispas a acribillarnos. Padre no llegó aquella noche, tampoco las que siguieron. Frente al fogón nos acurrucábamos: mamá, Azim, y yo.
Escrito por Carmen Hinojal

El hada y la bestia (Tríhada III)

El orco bizqueó ante la pequeña criatura alada que yacía sobre el hielo. Acercando su inmundo hocico, le infundió calor con su aliento de cloaca. Despertada del mortal letargo, el hada se iluminó ante la tierna mirada del engendro. Sin dudarlo, le entregó su varita mágica; es decir, su corazón.
Escrito por Manuel Bocanegra
Parte I | Parte II | Parte III

Motivos de alegría

Tendrá que buscarlos porque la tristeza no le abandona por la orilla de los días. En los pasos perdidos se detiene a mirar alrededor y en la luna del escaparate, se ve, se reconoce. Entonces amaga una sonrisa, da la vuelta a la esquina para seguir buscando esa alegría perdida.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Naturaleza muerta

Invento cada día un nuevo arreglo que me permita recordarte: coloco tu planta preferida al lado del sofá, tu jarrón de porcelana sobre el mantel floreado, mis cuadros al óleo frente a tus jarrones chinos. Pero nada parece hacer juego con tu cabeza ladeada graciosamente sobre el centro de mesa.
Escrito por Daniel Castillo

La sospecha

—¡No rompan el papel de los regalos! ¡No rompan el papel de los regalos! —insistían papá y mamá, contrariando lo que indica la tradición.

Mi hermana y yo comenzamos a sospechar cuando Papá Noel, los Reyes Magos y hasta el conejo de Pascua nos dejaron regalos con el mismo envoltorio.
Escrito por Rubén Faustino Cabrera - Web

El tamaño de un garbanzo

Ella los sentía cerca. Aunque no conociera sus rostros, ni el tono de sus voces, los leía. Jugaba a analizar sus estilos, a psiconalizar sus microrrelatos...

Pero, ¿eran sus amigos? ¿Era eso conocer? (Quizá una, muy intima).

De todas formas sentía la necesidad de anunciarles que estaba esperando un bebé.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Game over

Primero decretó el ajusticiamiento de sus hijos, hermanos y sobrinos. Después ordenó que todos sus bienes pasaran a manos del pueblo. Como colofón, que cortasen su propia cabeza.

Las creencias de su consejero, un viejo republicano infiltrado en la corte, habían calado profundamente en el último rey sobre la tierra.
Escrito por Rafa Sastre

Ellos esperan afuera

"¡Ay, madre, qué miedo tengo. He de salir a la calle, afuera esperan ellos, los que desean sangre! ¡Ay madre, me han de matar y no puedo evitarlo!".

Y lo mataron. Y no pudo evitarlo, deseaban sangre. Lo dejó escrito él mismo, Joseba Pagazaurtundua, una buena persona. ¡Ay, madre, ay!
Escrito por Carmelo Carrascal

Una habitación con vistas

Qué maravilla. Cuando llegué a la ciudad, no pensaba encontrarme con tanta belleza. Qué iluminado está todo. Y qué hermosas esas esculturas. Y las rosas. Ojalá pudiera verlas mi madre. No, por favor. No cierre aún las contras. Ya sé que hace frío. Yo también lo sufro bajo el cobertizo.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

JFK

Sus enemigos eran muchos y poderosos y deseaban su muerte. Incapaz de soportarlo, aquel 22 de noviembre de 1963, en Dallas, aceptó su fatal destino. Y, junto a su esposa Jacqueline, representó lo mejor que pudo el papel de ser el cuarto presidente de los Estados Unidos que moría asesinado.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Orgullo y perjuicio

Mi padre, albañil de profesión, se dedicaba a la reforma integral de interiores. Llegaba cansado, apenas hablaba y poseía un reservado sentido del amor. Aún recuerdo su olor, amalgama de cemento y tabaco negro, y esa innata tozudez que le impidió culminar su obra más importante: reformarse a sí mismo.
Escrito por Loli Regs

On / Off

Sus temblorosas y arrugadas manos resultaban arcaicas para el mundo digital.

Creyéndose inservible, aguantó veinte minutos de rodillas con la cabeza dentro del horno. Nada, ni un leve mareo. Una luminosa "E" parpadeante y un molesto pitido confirmaron su obsolescencia. Dirigió sus trémulas piernas hacia el balcón. Sencilla apertura manual.
Escrito por Álvaro Abad

Lo que yo tenía por decir

Cada vez se veía más lejos de lo que quería plasmar. Trabajó de noche para rebuscar mejor en él. Con la mente blanca, un escalofrío le recorrió al caer en que no tenía nada que decir. Quedaba entender que tenía que mirar fuera antes de hacerlo sólo en sí mismo.
Escrito por Javier Díez Martín - Web

El silencio de las hadas

Mientras mamá se atrincheraba en el piso, la abuela rescató los libros y los cuentos. Luego, me dio su mano firme y nos pusimos a salvo frente al portal. Ella, rendida, esperaba un milagro. Yo, suplicante, invocaba a las hadas. Pero llegó antes la policía con la orden de desahucio.
Escrito por María José Escudero

La terapia

El mayor avance científico se lograba, por fin, patentar. Detener el envejecimiento gracias a la teoría de Kant, sapere aude, atrévete a dudar, revolucionaba las terapias rejuvenecedoras.

La juventud dependía de la curiosidad y anhelos personales.

Desparecía la paradoja de cada primavera: nuestra vida se marchita y las rosas florecen.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Aire renovado

Con delicadeza extrema te retuerces y aproximas peligrosamente. Aspiro hondo. Aguardo a que mis pulmones se empapen de ti. Me dejo llevar, con esa desidia maravillosa del que no quiere oponer resistencia al infierno del placer.

Me despierta el ruido del ventilador sobre mi cama. Aire enredado en sueños lascivos.
Escrito por María José Viz Blanco

La sequía

Terminó la siembra exhausta, mientras que él se mantenía firme, sostenido por una testarudez que la severa sequía no había doblegado. Se repuso, animada por la satisfacción que sentía de ver complacido al marido, lo acompañó a la choza y se durmieron, con la inconfesable duda, ella, de que llueva.
Escrito por Ángel Sienfuegos - Twitter

El cuento que se cuenta solo

A verlos allí alineados, inermes, indefensos, supo que tenía que dedicarles un relato. Hoy, frente al teclado, intenta abordarlo, incapaz. Es posible que la imagen que sostiene su recuerdo narre por sí misma la historia. Inspirado, borra el texto y deja el título: El carterista del lavabo de caballeros. ¡Perfecto!
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Roberto y Mabel VII

—Soñabas estar con Laura lo que les reste de vida. Aunque ella eligió: un negro que le abanique las tetas y la arena de una playa cubana para quemar su ahora gastado culo. Yo elijo que vayas a buscarla. ¿Vos qué elegís, Roberto?

—Me encantaría decirte que a vos, Mabel.
Escrito por Priscila Pry
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Fe ciega

Mi hijo tenía tanta fe en mí que, si le decía que una inyección no le haría daño, no sentía ningún dolor y sus heridas curaban milagrosamente cuando yo las soplaba. Por eso nunca me perdonaré haberle dicho aquella noche que, si no se dormía, el coco vendría para llevárselo.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Perspectivas

Le pareció tan absurdo, y a la vez oportuno, decirle, mirándole a los ojos, que no la quería y que todo se había terminado. Pero vio sus ojos negros y su mirada bella y le pareció absurdo no quererla, y a la vez tan oportuno dar un paseo con ella.
Escrito por Jennifer Lihim

Sietemesino

Llevaba días vigilando. Observó que, con puntualidad británica, comían y salían al jardín a tomar el café. También vio que esperaban descendencia. Faltó dos días, pero constató aliviado que seguían su rutina. Entró por el botín, el llanto inesperado de un bebé precedió al ladrido. El fiel guardián fue letal.
Escrito por Yoya Muiños Alonso

Rivalidad

Me llevaban los demonios cada vez que lo encontraba despanzurrado en la cama con su querida e inseparable Candy. Mi picardías rojo, mi Chanel número cinco y todo mi entusiasmo nunca pudieron competir con aquella vida de confeti tan irresistible como odiable. ¡Ojalá reventaran él y su maldita Candy Crush!
Escrito por Luis Tenorio Quijano

El Cambiapieles

¿Recuerdas que tropecé contra tu triciclo? Pues ahora tú eres el anciano vagabundo y yo, quien pedalea a tu alrededor. No es nada personal, pequeño; sólo necesitaba un cuerpo de repuesto. Tranquilo, se ocuparán de ti. Seguramente, confundirán con demencia esa aniñada mirada de terror. Ya ha pasado otras veces.
Escrito por Antonio Bolant

Al otro lado

La niña atravesó el espejo. Lejos de encontrar el mundo fantástico que había leído en los libros, solo consiguió descubrir una firme barrera de ladrillos, cemento y cal, que salpicó de cristales rotos, restos de piel y sangre recién derramada. Y el reflejo multiplicado de su padre quitándose la correa.
Escrito por Favourite day

Con los últimos rayos de sol

Con los últimos rayos de sol, descubro que hay otra dentro de ti.

Búsqueda obsesiva, que genera chispas de alto erotismo. Te encuentro, mis ojos penetran en cada poro de tu piel.

Tus labios se deslizan ardientes y encuentro nuevas sensaciones que corren por mis venas con sabor a ti...
Escrito por Luis Toyos

El postre

Al verlos acercarse pensó que por fin su condición de recalcitrante gafe le iba a servir para algo, iba a morir el primero, sin verla sufrir. Pero los caníbales empezaron por su novia. A él lo dejaron para el postre y, como estaban tan satisfechos, solo le comieron los pies.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Breve encuentro

Aquel tipo tenía experiencia en trasladar cuerpos. Golpeó mi cabeza y me arrastró al callejón. Allí estuve tendido sobre los adoquines húmedos mientras afilaba su escalpelo. Un inocente, ese Jack. Llevo siglos haciéndome el muerto. Se aproximó por si el corazón aún me latía. Entonces, su yugular rozó mis colmillos.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Ulises

Paseando por la gran ciudad, un hombre cayó desmayado en la acera. Los viandantes que lo presenciaron llamaron prestos:

—¡Un médico, rápido!

La ambulancia se acercaba a toda velocidad. Al oír la sirena despertó encandilado por su canto y supo que no necesitaba un doctor sino una cita con ella.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Cuentos inocentes

Contaba cuentos para cultivar inocencia. Entonces utilizó duendes, gigantes y portales mágicos. Recordaba cómo convencían los cuentos de su madre cuando abordaba el jardín de los unicornios. Él no podía convencerlos.

Será que los niños ya habían visto El lobo de Wall Street, o el orfanatorio les robó las fantasías.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

Dulce fábula de juventud

Las abejas servían a su reina; sin ella morirían. Hastiada de empalagoso poder, se fue de la colmena, deseaba que lloraran su ausencia. Luego, regresaría y recolectaría sus lágrimas.

Cuando volvió no hubo vítores, las guerreras iban al encuentro de su cabeza y un zumbido se escuchaba: "Libertéeezzz, égalitéeezzz, fraternitéeezzz".
Escrito por Salvador Esteve

Cacería de aspergers

Esta mañana las principales universidades de USA confirmaron que Charles Darwin era asperger. El hombre tiene más de dos centurias enterrado.

Cuando paso las páginas al obituario, entre rostros que se parecen al mío, me pregunto si entraré en esa lista, que hoy reúne a más magnates sin títulos universitarios.
Escrito por Gleiber Alvarez - Web

Pasado y presente, en femenino

1953. En aquel callejón sin salida había 10 casas y en todas ellas vivía alguna mujer. Sus nombres eran: Piedad, Estrella, Encarna, Patrocinio, Áurea, Amadora, Rosario, Milagros, Guadalupe, María... 

2018. En el colegio, las niñas de cuarto de primaria se llaman: Ángela, Paula, Ana, Mireya, Lucía, Ariadna, Cristina, Cloe, María...
Escrito por SnowThomas

La venganza

Se mofaban de él: "¡Gordo, feo!". Incluso, sus padres lo despreciaban. Juanito se deprimió. Pedrito se hizo su pretendido amigo para aprovecharse. El niño se fió y lo pagó en oro. Papá y mamá lo abofetearon por tonto. Esa noche, abrió el gas. Salió. Ellos, defenestrados, entre sus sonoras carcajadas.
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

Ovación

Cuando su sombra lunar se achicó, comenzó a dar vueltas alrededor del pote. De vez en cuando, introducía un arbusto en su contenido para después salpicar al aire. El ritual enmarañó sus cabellos, descosió sus ropas y concluyó el sortilegio que liberó al aplauso. Al instante Medea desapareció del escenario.
Escrito por Maite Moreno

Y murió por amor

Solo un beso hizo falta para insuflar vida a la marmórea dama, el mismo que hirió de muerte al franco profanador de su dulce descanso a manos de un pétreo mandoble del noble castellano.

Cayó de bruces, silencio sepulcral. Sus compatriotas al contemplarlo huyeron como ánima que lleva el diablo.
Escrito por Beatrice Aligheri

Muerto el perro se acabó la rabia

Pese a la aparatosa caída de la anciana, todo quedó en heridas leves. Los álamos bajo su ventana evitaron males mayores. La dirección de la residencia se reunió para estudiar su problema de sonambulismo. Imposible poner rejas. Optaron por una medida drástica, que acabaría con el problema: talar los árboles.
Escrito por Mable

¿Apeado del poder?

El traje a medida denotaba su posición social y sus andares eran los del que ostenta el poder. Aquel aciago día su esbelto porte se mancilló por el agua sucia de la trampa urdida por unos niños. Desde entonces pensó frecuentemente en las palabras humillación y humildad. ¿Comenzaría su transformación?
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Actor frustrado

Salió al escenario decidido, sabía cuál era su papel. Se concentró, tratando de bordarlo. Al acabar, miró al patio de butacas antes de inclinarse levemente, esperando aplausos. Estos no sonaron, que todo estaba vacío. Tomó el recogedor, la escoba, la fregona, el trapo de polvo y se retiró entre bastidores.
Escrito por Juan Badaya - Web

La primera comunión

Pablo, fue muy contento a contarle a su madre la buena noticia. Daniel, que había tomado la comunión el mes pasado, invitaba a sus amigos del cole a comer en un sitio muy chulo que tiene cabras y cerdos.

—El regalo es una playstation, salimos a cuarenta euros cada uno.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Más allá del humo y los focos

El backstage le daba vueltas. Olía a vómito y apenas oía nada. Sintió una bofetada y un pinchazo agudo.

De pronto se vio de pie, guitarra en mano, ante miles de personas que lo jaleaban. Con la mirada perdida, se secó la barba y gritó al micrófono:

—Are you readyyy?
Escrito por Álex Garaizar

Mejor relato de mayo de 2018


Tibieza

Gracias al poder de una dulce sonrisa, la tímida chica se fue despojando poco a poco de sus añejos temores, al tiempo que sus prendas caían al piso. En un momento, la más fría de las noches se transformó en un abrazo tan cálido como un bello día de verano.
Escrito por Patricia J. Dorantes - Facebook

Eufemismo

Un breve del periódico que reparten en el metro me contó que Patricia había escapado por fin. Imaginé una cadena con un grillete abierto, tintineante y vacío, bañado por el sol de una mañana luminosa; y su sonrisa dentro de un avión surcando las nubes, lejos de esa larga enfermedad.
Escrito por Miguel Ibáñez

Última cosecha

Eran las cinco en punto, lo sé por la campanada de la iglesia. Reiteraba esa hora como queriendo pronunciarse ante cualquier otra estación. La puerta permanecía abierta y los visillos, expectantes ante la visita.

Llegó la riada fecundando el campo fértil y yo me abrí de piernas esperando su cosecha.
Escrito por  Mª Belén Mateos Galán

Evasión en la playa

Llega el verano. Por fin. Mis hermanos y yo pasamos el día en la playa bañándonos, tomando el sol, jugando con otros niños. Nadie nos conoce, nadie juzga nuestras ropas, nuestras mochilas, nuestro olor. Llega el verano. Las miserias se diluyen en la blanquísima espuma de las olas del mar.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela

Cuando era fan de El Padrino

Levantó la sábana y vio una cabeza de caballo; gritó, y aún más al ver asesino.

—Prepárate a morir, Ramón.
—Me llamo Paco.

El asesino tras disculparse le dijo que era la tercera vez que le pasaba, cogió la cabeza y se marchó.

Ramón, con una sonrisa, se durmió plácidamente.
Escrito por Rubén José Huertas Rojo - Web

Mascota de peluche

En televisión estaban poniendo un programa sobre animales. En eso, la niña oyó que decían que los osos panda estaban en peligro de extinción. Muy preocupada, fue corriendo a su cuarto y le dijo a su osito de peluche: "No te preocupes, yo te cuidaré mucho y nunca te morirás".
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

La paciencia del paciente

Decía sí con un par de pestañeos, solo uno para el no, guiñaba el ojo izquierdo para el no sabe y el derecho para el no contesta. La misma rutina de todas las semanas para cumplimentar las cincuenta preguntas de la encuesta de satisfacción, en la unidad de enfermos terminales.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Omnipresente

Con una cuchara de plata me desprendí de mi ojo izquierdo, luego tomé una daga de oro y me sangré mi brazo derecho y me amputé mi lengua. Toda la sangre recolectada en un pocillo del que di a beber a las ratas.

Ahora domino el mundo desde cualquier alcantarilla.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Simple cuestión de supervivencia

Doña Brígida era la última inquilina de renta antigua de nuestro edificio. Acostumbraba a asomarse a través de su mirilla como un depredador esperando hincarle el diente a su presa.

"Joven, ¿podría usted ayudarme con la basura?".

Cuando el holocausto zombi nos sorprendió, organizó la resistencia armada con escrupulosa efectividad.
Escrito por María Sotés

Argentina. Mayo 1960 - Junio 1987

Los titulares hablan de Eichmann. Mi hermana, la psicópata, recorta cada noticia, exultante más que por la captura por el horror recreado.

Los diarios titulan Ley de Obediencia Debida y veo otra vez ese brillo de locura. Me pregunto si la Arendt repararía ahora en la banalidad de la filosofía...
Escrito por Elisa Mancuso

Niños robados

Nos envían de una patada a las calles llenas de charcos que mezclan la lluvia con lágrimas de madres desposeídas de su mejor fruto.

Ocultaron nuestro origen, mintieron sobre nuestra soledad.

Nunca supimos de ellas. Ellas creen que no fuimos vida; creyeron que nacimos sin existir.

Y quizá lleven razón.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

La insurrección de la señorita Roger

Nadie creyó a la fantasiosa Jolly cuando afirmó que su casa olía a mar. Tampoco dieron importancia a que tiñera su mejor sábana de negro y la tendiera en la azotea. Se alarmaron al ver lo que había bordado en ella, pero, entonces, soltó amarras y partió rumbo al sur.
Escrito por Patricia Richmond - Web

¡No me leas, por favor!

No sigas leyendo, esto no es un relato, tampoco un mal chiste. He venido a advertirte, tu vida corre peligro. Atrás, justo atrás tuyo, escondido entre las sombras está él, esperando que te distraigas leyéndome para acercarse sigilosamente y clavar su cuchillo en tu espalda.

¡Ahí viene! ¡Voltéate! ¡Gira!

¡¡Giraaa!!
Escrito por Jean Durand - Web

En paralelo

Carlos telefoneó de madrugada a la radio para declarar en las ondas el amor que sentía por Elena, su vecina, ignorando que ella había hecho exactamente lo mismo una semana antes. La locutora comentó que aquellas dos vidas estaban abocadas a cruzarse. De momento, ambas, solo deambulaban por planos equidistantes.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Suspiros quebrados

Daba escalofríos, no podía verlo a la cara sin pensar en el monstruo. Aunque no eran parecidos, sentía un rastro en él.

Me dejé caer en la alfombra, estaba quebrada. Descubrí que el chico por el que había suspirado... era el hijo de mi violador.

La navaja hizo su trabajo.
Escrito por Brisa Hoyos

La duda

Sol, alegría; luna, temor; cielo, incertidumbre; nubes, consuelo; estrellas, ilusión; brisa, placer; horizonte, esperanza...

Y así el chamán de la tribu fue elaborando un tratado de sentimientos humanos basados en la Sabia Madre Naturaleza.

Hasta que llegó a ese precipicio y no supo decidirse a tiempo entre angustia o coraje.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Aunque sea mentira

La pareja contemplaba la caída del sol al borde del acantilado.

—Dime que me quieres —insistió él con la mirada encendida.

—Hasta la muerte —pronunciaron los hermosos labios de ella, recortada en el cielo azul, mientras le soltaba la mano y al precipitado amante se le iba apagando la sonrisa.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Genética

"Todo trabajo bien hecho necesita de mucha práctica y una gran dedicación". Repetía una y otra vez las palabras que su tiránico padre le había enseñado, al tiempo que se ensañaba con las muñecas de su hermana.

El aplicado niño, ya con los genes predispuestos, empezó a labrarse un futuro.
Escrito por María Galerna

Profesora

Y ella hablaba sin importarle quién la escuchara. Era asqueroso ver cómo se le escapaba la saliva por entre los labios, mientras su voz llenaba toda la sala.

Chillaba, escupía cada palabra y ni se inmutó cuando el chico empezó a sangrar... Pero se enfadó cuando salimos de la clase.
Escrito por JM

Cuento para despertar

Depositan recetas secretas en el caldero. Bulle. La intensidad del fuego eleva llamas hasta derretir el bronce. La pócima derramada emite efluvios de podredumbre. Millones de narices se protegen esperanzadas tras mascarillas asiáticas con tara de fábrica. Morgana, Sanchezca y Breyana vuelan, carcajeándose, sobre escobas supersónicas por el espacio electoral.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

La retratista

Se recreaba tanto en sí misma que se buscaba en todas partes. Y allá donde no había espejos, se pintaba de mil posturas, con mil colores. Mas su vanidad no era otra cosa que su afán por la perfección.

Y en su búsqueda, no le quedó más remedio que inventarla.
Escrito por Macarena Fernández - Web

Jaque al rey

Era la primera partida del campeonato, hice la apertura española, a Ruy López de Segura le solía dar buen resultado. Todo iba bien hasta que mi peón dio jaque al rey, los servicios secretos me detuvieron por amenazas a la corona.

Alegué en mi favor que ni siquiera sabía rapear.
Escrito por Irreverente inadaptado - Web

Memphisto (Relatos desde el otro lado: Diablo)

Pensáis que una caricia mía bastará para corromperos, pero cómo vuestros dioses, para quienes nada es imposible, permiten que sufráis tanto. Sólo sois marionetas, esclavos de su amo. Extraño amor el suyo.

Ahora que habéis visto el mundo en mis ojos, caminado en mis zapatos, ¿soy la estrella más oscura?
Escrito por Jose Antonio Gallego
Hombre | Dios | Diablo

Vidas paralelas

Sólo supieron de su doble vida cuando la perdió. Un amigo en común las presentó en el depósito. "Lo siento", dijo encarna, con cara de circunstancias. La viuda miró al finado como si quisiera rematarlo. Después, el tiempo caprichoso hizo de las suyas. Y ellas tan sólo se dejaron querer.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

El desencuentro de Lars y Zhao

Qué ha pasado, ay, mi amada flor de loto, que ni te hallo en Bali ni nada es aquí como contabas. Sí que hay unas playas preciosas, aunque están bañadas por el inmenso Índico; nada que ver, me temo, con ese pequeño Adliático a cuyo lado dijiste que me esperarías.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Insurrección fluvial

Antes los ríos fluían silenciosos y obedientes de la montaña al mar.

Hasta aquella primavera extraña en la que al Támesis le dio por liberar a todas las almas que, intencionadamente o no, habían ido a parar a su seno y darse un paseo afluentes arriba.

Estaba harto del mar.
Escrito por Aurora Baeza

Musas para incrédulos

Sugeríamos oníricas historias, despertares, les hablábamos de temores, de dinosaurios...

Aquel día, nadie nos escuchaba. Sólo un escritor nos acogió pues necesitaba escribir una muy breve pero grande historia.

Antes de echarnos de su casa, Augusto ya había escrito un relato de dinosaurios.

Desde entonces, esperó a diario nuestra visita.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Microscurorrelato

El percutir de la lluvia, difuminando el cartel de se vende, hiriendo el tejado de la casa, ya desmantelada; los rodamundos, colándose por la puerta; la gata recién parida, que lanza al viento que desguaza los rincones, un maullido lastimero. Y la pequeña, braceando para alcanzar una de aquellas tetillas.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Reconstrucción

Hoy he aspirado nuestro colchón a la máxima potencia.

He rescatado tus restos de piel muerta, tu esencia incrustada y los secretos que escondimos entre los muelles.

Solo falta mezclarlos con tus cenizas, para comprobar si es cierto que nunca abandonamos del todo aquellos lugares en los que hemos amado.
Escrito por Asun Paredes

No es cosa de tres

—Mamá, ¿por qué lo llamamos tío Víctor si no es hermano tuyo ni del papá?

—Pues porque somos viejos amigos.

—¡Ah! ¿Y por qué cuando viene a casa a ti solo te da la mano y al papá lo besa tanto y lo estruja como si quisiera robarle el corazón?
Escrito por Pepe Sanchis

Algunos finales nos regalan principios

Rodeada de una larga familia que llora, esconde sus resecos ojos bajo sus ajadas manos. Hasta ayer era una constante y solitaria fuente de lágrimas. Educada en maquillar la tristeza, ha vivido años parapetada tras las falsas paredes de la apariencia. Hoy respira agradecida celebrando su recién estrenada libertad.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Reencuentro

Poco había cambiado el mobiliario en cincuenta años. Escogieron esta fecha para encontrarse en el café del barrio. Él esperaba en la mesa del rincón, dos tazas, un asiento vacío. ¡Traía tanto por contar sobre la guerra y el amor! Antes de irse propuso un brindis por los viejos tiempos.
Escrito por Pedro Elías Martínez - Web

La cita

Envié un mensaje a una antigua amiga para cenar hoy en mi casa a las once de la noche.

Después me enteré que falleció en un trágico accidente meses atrás. Me sentí fatal, muy disgustado.

Ahora estoy aterrado, son las once y alguien comenzó a arañar con violencia la puerta.
Escrito por Valentín Bayón Muntaner - Web

El punto exacto

Saltó con decisión de su camastro. Se puso unos pantalones raídos y miró a su alrededor... No encontraba la camiseta. Introdujo sus pies en las viejas botas y salió al campo. Anduvo errante durante varias horas. El sol comenzaba a asomar por el horizonte. Se detuvo. Allí plantaría sus sueños.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

La doncella

A la orilla del río, atusándose la melena dorada, se encuentra la doncella. Un delicado pajarillo se posa sobre su regazo. Llora desconsolada, mañana no habrá remedio. Mañana sus sueños se romperán en mil pedazos. Mañana será desposada con el enemigo. Mañana habrá de renunciar al amor de su vida.
Escrito por Luna Negra

¿Gris?

Siempre nos hemos amado y durante un tiempo también nos hemos odiado.

Creo que ahora es cuando podemos hablar, sin abrazos y sin vasos volando. Creo que ahora pareceríamos personas y no un volcán en erupción.

Es posible que ahora veamos el gris y me pregunto si es como dicen.
Escrito por Jorge LP Logan - Web

Danza de palabras

En mi cabeza danzan cincuenta palabras, que me cuentan secretos al oído. A veces se deshilachan y desaparecen en el aire. En ocasiones se unen y cosen historias, multiplicándose hasta el infinito. El sentido del baile cambia. Entran palabras nuevas, agrandando el corro. Y siempre me muevo a su compás.
Escrito por Maest

Días gris marengo

Por más que intenta esbozar una sonrisa, un nuevo mohín afloja sus mejillas. Incapaz de superar su pérdida, los buenos recuerdos acaban derribados por la nostalgia. Para matar el tiempo, se cose las cicatrices del corazón escribiendo cuentos, mientras espera el día en que el tiempo lo mate a él.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Azul

—Quería tubos de pintura verde, azul, roja, amarilla, rosa, violeta, magenta, naranja, blanca y negra.

—Serían trescientos francos.

—¡Uf! ¿Qué me darías por treinta francos?

—Un par de tubos de pintura azul o un par de tubos de pintura rosa.

—De momento, me quedaré con el azul —dijo Pablo Picasso.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Mensajes

Anduvo hasta el borde de un puente. El móvil vibró. La señal de wasap se repetía. Su madre, primos, amigos y el fontanero, todos le saludaban. Emocionado, regresó sobre sus huellas. Detectado su crítico estado de ánimo, se activaron mensajes ficticios de sus contactos. Otro éxito de la aplicación antisuicidio.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de mayo de 2018

Consejero

Amigo o tesoro, estás acompañando a quien te trajo hasta aquí. Quieres decirle que no se ilusione ante la primera sonrisa o abrazo que le dio esa chica. Sin embargo, decides callar silenciosa y largamente. Después de todo, ¿qué importancia podrían tener las palabras de un oso de peluche?
Escrito por Mauro Marino Jiménez - Web

Bienvenido

Tras una intrincada exploración, halló una de aquellas tribus. Sus féminas, despreocupadas, nadaban en el gran río. Se acercó exultante. Minutos después allí estaba, chapoteando en una gran bañera, con el agua cada vez más calentita y con aquellas buenas gentes alrededor escudriñándole con esa enigmática expresión en los ojos.
Escrito por Matrioska - Web

Blanco y negro

Seducido por la cosa más dulce, se sumergió en el antiguo mundo del blanco y negro para escribirle una carta de amor.

Tan pronto terminó, se encontró extrañamente frustrado y melancólico, al recordar que ya no hay carteros.

Su mundo comenzó a llenarse de absurdos colores y frívolos mensajes instantáneos.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

Cópula felina (III)

Cuando el chupóptero JC volvió a ver los cojones chiquititos y pegados al culo del Tigre de Metal, sufrió vibraciones cardíacas. La Diosa del Mar del Sur mordió su trampantojo, y acudió a amamantarlo con sus exuberantes ubres, rechazando la cópula felina.

El Tigre de Metal huyó, buscando nuevo destino.
Escrito por Marcuan
Parte I | Parte II | Parte III

Bajando la montaña

Partimos el camino desde la montaña, entrando por el bosque en penumbra. Una vez allí, las cosas se volvieron extrañas. Los ojos de mi amigo centelleaban en un extraño carmesí y parecía que sus caninos crecían sobresaliendo de su labio inferior.

—¡¿Qué haces?! Quítate... me haces cosquillas, mi cuello... ouch.
Escrito por J. J. Kastle - Web

El Hada Reina (Tríhada II)

Al destaparle los ojos, diminutas lucecillas perlan la oscuridad del desván. El niño grita entusiasmado: "¡Las hadas, las hadas...!". Toma una de aquellas en la mano su madre y se la acerca al rostro.

Absorto ante el misterio luminoso de las luciérnagas, descubre, encantado, que el Hada Reina es mamá.
Escrito por Manuel Bocanegra
Parte I | Parte II | Parte III

Melancolía

Día de lluvia y melancolía. Frío, tiritones y soledad.

Una lágrima patina por el cristal de mis gafas y se funde en la inmensidad de mi alma.

Intento encontrar algo que me haga olvidar esta extraña sensación de tristeza.

Miro a mi alrededor y dos luceros me llenan de gozo.
Escrito por Marola

Memoria

Fueron años de vencedores y vencidos. Fueron años de muertos olvidados en cunetas. Fueron años bendecidos por la iglesia, de pasear el odio y el miedo bajo palio. Fueron años que los desmemoriados quieren olvidar, enterrar de nuevo.

Pese a todo, mi abuela sigue esperando para poder depositar una flor.
Escrito por Javier Puchades - Web

El mal supremo

Cuando te hablan del Mal, con mayúsculas, te lo imaginas terrible, cruel, siempre lejano.

Jamás creerías que se encuentra en tu calle, escondido en la persona de un amable zapatero remendón.

Nunca imaginarías que quien puso tapas a tus zapatos fue torturador en centros de detención de la dictadura argentina.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Vincent

Las estrellas no pestañean esta noche, aunque el viento se lamenta de andar suelto por los campos. Nada pasa por delante de mis ojos sin dejar rastro. Siento a través de mis trazos el palpitar de mi alma atormentada que desea expresarse, cuando la comunicación verbal ya no me sirve.
Escrito por Olga Noya

¡Viva México, cabrona!

"Hija de la chingada, ¿qué hace bailando con mi macho?", rumiaba Gladys en la oscura pulquería. Ya tomada, díjole al mesero: "Esos pendejos tienen bien merecido que los apalicen". "Cierto, güey". Le pagó con los pesos que en la tarde, al despedirse entre abrazos maternales, la pinche puerca le regalara.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

El último invierno de Salvador Stern

La chica muda recogió sus últimos enseres minuciosamente y me miró desconsolada. Nunca llegué a amarla. Supongo que a veces uno es el héroe, otras el villano. Cuando te han arrancado el alma solo hay un invierno glacial. Quedas hueco por dentro, destrozando todo lo que alguna vez significó algo.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros

Show must go on

Decía sonriendo que su mujer le había dejado. Se fue con otro más joven. Y lo entiendo, me dijo, le sacaba quince años. Pero bueno, se fue y yo me busqué otro hobby. Sonreía mostrando unos pequeños dientes amarillos, pero parecía una vidente mirando la palma de su propia mano.
Escrito por Salvador Terceño Raposo

La madre

Por casualidad, halló una foto en la que estaba en los brazos de su madre. Hacía una semana que no la visitaba. Pensó que estaría aburrida en casa ante el televisor. Conmovido, fue a verla. "Te quiero, mamá", le dijo tras besar sus arrugadas mejillas. Ella se echó a llorar.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Final feliz

Su respiración es agitada y el corazón retumba en sus oídos. Afuera, el caos. Turbas de poseídos deambulan por las calles. Tiene el antídoto, pero el cañón no está en la habitación. Lo han engañado. Cuando quiere escapar, la puerta cede. Se inyecta el suero; morirá descuartizado, pero no retornará.
Escrito por José Torma - Web

¿Soplar yo?

Estoy pensando no decir nada. Nadie sabe realmente hasta dónde estoy implicado. Nadie me vio, o eso creo. Y mira que se lo dije, lo advertí: no he bebido. El acelerar y pasarle por encima era el final lógico. ¿Cómo iba yo a soplar en ese maldito trozo de plástico?
Escrito por Jesús Manzaneque Fraile

Literatura para sedentes

La sintaxis verbal demostraba su educación: prosa límpida que esgrimía astucia. Divertimentos expresados en minificciones serias; brevedades que conllevan, al margen de su ortodoxa proyección, deleite y gozo.

Textos ufanos en derredor mío, expuestos para el desahogo de esta infección que ahora expulso, a bien, en este inmundo váter público.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Dos por uno

Por más que el académico Fernández Fernández perteneciera de número a la RAE, un mal día tiene cualquiera. Subió al estrado y dijo:

—Hoy es hoy. Sí o sí. Erre que erre. No es no. Nada de nada... Punto y final.

Recibió no un aplauso, sino dos y el eco.
Escrito por Carmelo Carrascal

Desde la terraza

Una mujer saluda cuando el coche se va. Suena la ropa tendida al sol cantando canciones de otros tiempos. Ahora, solo quedan los mensajes de buenos días. Su mano corre deprisa pariendo palabras que salen solas y solas se quedan en el cuaderno azul marino. Detrás, el tiesto de geranios.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Necesito ayuda

"Necesito ayuda". No decía más el mensaje del correo electrónico que recibí ayer. Era de mi amigo Juan. Tenía su teléfono y no le llamé. Era el segundo aniversario de su fallecimiento. Él siempre había dicho que no se marcharía del todo. El año pasado nos hizo la misma jugada.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

Echar el cierre

Cuando llego del colegio, siempre me obligas a despachar. No volveré a obedecerte. Odio este lugar, el negocio y a todos los pueblerinos. Yo todavía soy muy pequeña, mami. Tengo ganas de volar libre y ser feliz.

Don Manuel dice que el cielo es maravilloso. Allí podré, al fin, jugar.
Escrito por María José Viz Blanco

Recuerdo de infancia

Apenas se apagaban las luces de mi habitación, comenzaba a gritar enloquecido, quizás asaltado por algún atroz recuerdo. Mi padre entonces prendía la luz y me recordaba con voz desafiante que los monstruos no existen.

Luego, cerraba con sigilo la puerta de su cuarto y continuaba golpeando a mi madre.
Escrito por Daniel Castillo

¡A volar!

Mario quedó hecho añicos en el suelo cuando María, en un arrebato, rompió el espejo de la alcoba. Luego, irrefrenable, rescató un vestido que escondía, se ahuecó el cabello y se pintó los labios. Después, cerró el libro de autoayuda, atravesó la puerta y, decidida, se enfrentó a la calle.
Escrito por María José Escudero

Dicho y hecho

De nuevo, le pedí que me echara las cartas. Los gestos de su cara no me gustaron nada mientras lo hacía.

Su conclusión fue que mi mujer tenía un amante y que pronto me abandonaría para irse con él.

A la mañana siguiente, ella ya no estaba. La baraja tampoco.
Escrito por Javier Palanca

Perjuicio personal básico

La fuerza de las gotas mece el columpio, rebosan los hoyos que cavan los chiquillos al impulsarse. El color del agua embarrada me trae el recuerdo del cortado que pedía Arturo. Llovía el día que desanudaron su cuerpo del quitamiedos, llueve desde que me quedé huérfana de alma y sangre.
Escrito por Belén Sáenz

Moderno hombre bala

Voló como de costumbre tras el cañonazo. A su alrededor todo fue destrucción, no quedando nada en pie, se respiraba polvo y el hedor a sangre hacía nausear. Algo había fallado, pero él había quedado intacto como siempre, tan sólo un poco aturdido por la onda expansiva tras la explosión.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

En un lugar de la Mancha

Todo parecía transcurrir en años llenos de dicha suprema. Unos deseos cumplidos y una extraña felicidad. La tierra nunca pudo ser tan generosa y los días tan radiantes de las caras llenas de felicidad. Pero todo no era más que un sueño de Aldonza Lorenzo una mañana creyendo ser Dulcinea.
Escrito por Luis Ignacio Muñoz - Web

Torrijas y capirotes

Arriba el telón. Campanillas y saetas. Se desnudan las espaldas. Aguardan voraces las madejas de lino. Los picaos se agachan. Un cristal perfora doce veces su carne. Las fustas se convierten en hisopos de latón y sangre. Capirotes señalando el cielo. Las cámaras, a falta de lágrimas, fingen aplausos entusiastas.
Escrito por Luis San José - Web

El ajado peso de los remordimientos

Una magnolia, ya marchita, intentaba convencer a su colibrí:

—Márchate o también morirás. Nunca debiste aletear los vientos por mí.

—Pero..., ya no podría libar sin ti, preciosa —balbuceó—. Eres cuanto...

—Tú te quedaste porque me amabas —interrumpió avergonzada—. Yo, inmóvil flor solitaria, fingí amarte sólo para que te quedaras.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

El convulso mar de la adolescencia

Lentamente sus muñecas se hunden en el olvido. Las olas de la pubertad amenazan con la zozobra. Su edad es lucha diaria por seguir a flote.

Se agarra a una boya, Ernesto, que la arrastra a las profundidades: cigarrillos, alcohol, maría...

En una chalupa se acerca Inés remando con fuerza.
Escrito por M. Carme Marí - Web

El legado

Me llevaron a aquel bosque espeso y remoto. Pensaban que no sabía a lo que íbamos, pero también yo lo había hecho con mis padres. Sin que lo notaran, fui retirando las cintas rojas con las que marcaban el camino de vuelta. Gracias a Dios, todavía conservaba mi excelente memoria.
Escrito por Favourite day

Fray Lorenzo, antes del fin

Ha llegado el frío por los huesos de mi tarde, por los laberintos de mi noche, y no estás como te quiere el algodón de la sábana, y no estás como te quieren las aguas de mis rojos tormentos, para fundir los cuchillos suicidas y pronunciar adioses de muertos.

Julieta.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas - Web

Contradicción

Al lanzarse desde el puente, el cuerpo hace piruetas: los brazos aletean imitando a un pájaro y los pies buscan apoyo en el vacío. En el fondo del abismo los fantasmas de los otros suicidas observan. Sobrecogidos, comprenden su desesperación; ellos también, mientras caían, tocaron a la puerta del arrepentimiento.
Escrito por Beto Monte Ros - Twitter

Zombi

Arden el recuerdo de su sonrisa, su olor en los armarios, y el eco de su voz en el baño. Desasosiega la mesa donde dejó la nota. Pero el balanceo de la bombilla, ahora fundida, que pende de un casquillo dorado en medio de la que fue su habitación, mata.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Lucha silenciosa

El golpe sonó a muerte, tiñendo el asfalto de rojo inocencia. El pánico maniató su razón y huyó; nadie lo había visto.

Ya en su hogar, el remordimiento zarandeaba su conciencia y un presentimiento angustió su corazón: su pequeño tardaba mucho en llegar; demasiado... Lágrimas de horror abrazaron sus ojos.
Escrito por Salvador Esteve

Desaparecida

Su marido, compungido, derramaba abundantes lágrimas de desesperación... ¿Reales? En el pueblo recelaban de un nuevo caso de violencia de género.

Cuando ella sintió que los desprecios se le clavaban como cuchillos, decidió cambiar de vida. Ahora sería él quien viviría con el sambenito a su espalda: "Algo habrá hecho"...
Escrito por Fernando da Casa - Web

El algoritmo

Año 2204. Habíamos perdido nuestra capacidad para decidir. Los informáticos habían logrado que los computadores se anticipasen a nuestros deseos. El poderoso Big Data, reencarnado en su hijo El Algoritmo, nos salvó privándonos del libre albedrío. Nuestras biografías eran códigos escritos antes de nacer, que se podían adquirir en internet.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Sant Jordi

Desde pequeña les admiraba. No por correr tras un balón, ni por ser ovacionados por millones de fans, ni por tener mansiones fabulosas y fortunas.

Simplemente porque la hacían soñar. Un día al año se sentaban entre libros y escribían dedicatorias amables a sus lectores.

Algún día también firmaría ella.
Escrito por Pau

Trabajo en equipo a distancia

Cuando él murió, ella pensó que sin sus trucos descubrirían que sus sesiones de espiritismo no eran más que un fraude y que se iría a la quiebra. Sin embargo, estaba equivocada, porque ahora que no estaban físicamente juntos, él seguía haciendo su trabajo e, incluso, mucho mejor que antes.
Escrito por Sir Helder Amos - Web

Traición

Era guapa. Parecía interesante. Le encantaba la noche. Y, al mismo tiempo, necesitaba conocerse a sí misma. Comenzamos a salir. No sé si me enamoré, pero yo la necesitaba y también conocerme por dentro... Esa noche de copas me traicionó, pero se engañó a sí misma. Parecía muy interesante; parecía...
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

El mejor momento del día

Suspira poniéndose el abrigo, sin quitar ojo al reloj, desea que no entre una última llamada que extienda su jornada.

¡Las diez, desconexión!

—¡Hasta mañana!

Sale corriendo de la oficina. Semáforo verde, coge el autobús a tiempo, el tren también.

Por fin en casa.

—Buenas noches, cielo.
—Te quiero, mami.
Escrito por Zrein - Twitter

Lección de historia

Prefería un protagonista a los libros de texto, pero quien siempre narraba los hechos era su madre. De mayor comprendió que el silencio del padre no era por olvidar aquella quinta. Las cicatrices de metralla y su sordera constantemente le recordaban que él había sobrevivido al infierno; su hermano, no.
Escrito por FNR

Música relajante

Música relajante amordaza mi silencio. Apareció Gabi completamente desnuda. Increíble cuerpo que jamás olvidaré.

Su mirada desborda. Su sonrisa y sus besos salvajes me cautivaron. Sin palabras, conseguí penetrar en su mente y llegar a su corazón.

Desapareció y nunca más volvió. dejando solo el recuerdo de tan genial encuentro.
Escrito por Luis Toyos

Por tu culpa

Tras la subida, de forma involuntaria, eres arrastrada por una fuerza oculta al lodazal.

Ni las mariposas, ahora ahogadas por exceso de adrenalina, consiguen evaporar el peso de los candados concesores de libertad.

Cargados de argumentos, amanecen los pleitos internos saturados de alegaciones.

El silencio, juicioso, dicta sentencia: siempre inocente.
Escrito por Malu

Toque de difuntos

Las campanadas de la iglesia se escucharon pausadamente, con una lentitud dramática que cargó el ambiente de incertidumbre y temor. Anunciaban, seguro, un nuevo muerto en la aldea. Todos acudieron a comprobar quién era. Y se toparon con Anacleto, el sacristán, en pleno reportaje para National Geographic. Casi lo matan.
Escrito por Juan Badaya - Web

El culpable

—¿Debo decidir ya?

—Se marcha a Roma.

—Quizás me haya equivocado.

—Lo llevas grabado en el alma. Ya tengo la pistola. Mañana, antes del anochecer. Y no temas, señor Diputado. No saldrás en el periódico, ni nadie sabrá que, en el seminario, alguien te cerró los ojos a la inocencia.
Escrito por Carmen Hinojal

Por fin

Cuando camino huyendo, el mundo se agranda ante mí.

Los pasos me conducen hacia el abismo y allí empiezo a volar. Con frecuencia te recuerdo, pero poquito. Ya no te temo. Se acabaron los días oscuros, los llantos y los reproches. Siempre estuve esperando y, al fin, me nacieron alas.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Crist va al Colón

No valoraba la música. Sí formar parte. En parte con desmanejos, y en parte con retenciones, consiguió un abono en el Colón, justo cuando el gastroenterólogo diagnosticó abono en el colon. No habría más conciertos. Desconcertado intentó desabonarse, pero olía demasiado a colon, cuando él siempre quiso oler a colonia.
Escrito por Sebastián de Amorrortu - Facebook

Inversión beneficiosa

Había tomado la decisión. No se reiría de él. Acabaría con ella. En cuanto volviera.

Sacó la escopeta, la cargó y la esperó. La puerta se abrió. Era ella.

Sonó un disparo. Las bolsas cayeron.

Fue el primero. Le seguirían otros. Se suicidaban y después intentarían ir a por ellas.
Escrito por Manuel Serrano

Batalla final

Las hordas vociferantes marchaban compactas sembrando el pánico a todo el que osaba asomarse a hurtadillas. Sus caras pintadas y vestimentas denotaban que venían preparados para la lucha. Algunos defensores iniciaron una escaramuza, pero fueron sofocados a la entrada del campo de batalla. Al final nos ganaron 1 a 3.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

El adiós del instagrammer (Adicciones IV: Redes sociales)

No había dejado una nota de suicidio. ¿Para qué? Pero allí arriba, a un salto del fin, se le ocurrió acompañar una frase de su canción favorita. Sí, aquello quedaría perfecto.

Unos minutos después, lamentaba haber escogido un puente tan recóndito mientras buscaba, móvil en alto, una raya de cobertura.
Escrito por Álex Garaizar
Apuestas | Alcohol | Porno | Redes sociales

Mejor relato de abril de 2018


*Uno de los relatos fue penalizado con 15 votos menos por irregularidades.

Naturaleza muerta

En la penumbra de una tarde serena, cada estancia vacía de la casa abandonada recoge sombras de tristeza sobre reflejos de nostalgia en mate. Afuera, en la sinuosa senda del aljibe, la hojarasca seca que cubre el polvo añejo camufla la huella de los últimos pasos inseguros de la niña.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Miedo

En aquella mansión abandonada habita un terrible fantasma, dice la gente. Nadie se atreve a entrar en ella, ni mucho menos a comprarla, por el miedo que le tienen.

Observándoles por la ventana, el fantasma permanece en la casa y no se deja ver por el miedo que les tiene.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Amor virtual

Él ocultaba el dispositivo móvil a su esposa, el temor de que la aventura nocturna fracasara.

Ella mantenía alejado el celular con recelo, la conversación que tenía con el amigo de su marido quedó en vista.

Dificultades sexuales y virtuales. La amistad, la pasión y la fortuna en una noche.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Obsesionado con un libro

Era imposible terminar de leer aquel extraño libro. Juan lo intentaba cada noche, pero justo antes del último capítulo caía profundamente dormido; al día siguiente no recordaba el argumento, y volvía a empezar.

Por fin una noche, la anterior a su muerte, lo consiguió.

El último capítulo estaba en blanco.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Quimioterapia

Posó su mano sobre la mía. Todos eran amables.

El miedo se dispersaba a través de sus chascarrillos. El líquido de vida o quizás de muerte penetró despacio. Otra sonrisa.

Es curiosa la vida; a veces la tienes y no la quieres, y otras la quieres y no la tienes.
Escrito por María Sotés

Amores que enseñan

Te conocí desde bien pequeñito, me enamoré de ti. Contigo aprendí a leer, a escribir, a llorar, reír y soñar.

Nos dejamos cuando fui mayor de edad pero siempre supe que volvería a caer en tus brazos.

Hoy seguimos juntos, pero yo desde el otro lado de clase.

Gracias, Enseñanza.
Escrito por Enrique Caño

La tumba de la emperatriz

La cabeza en Maracaibo, el corazón en Siberia y los pies camino de Roma, pero me olvidé los brazos en la barra del balancín. Y allí siguen, aferrados al giro de la veleta y al suspiro del jardín secreto, mientras una sirena aúlla el robo de las reliquias del dodo.
Escrito por Patricia Richmond - Web

Del ser y el hacer

Érase una vez un carnicero con alma de poeta. Ejercía el oficio heredado de su padre y abuelo (porque "con poesía no se come") en la carnicería familiar. De noche, mientras despostaba medias reses, escribía poemas con sangre en la blanca mesada y los lavaba con lejía en las mañanas...
Escrito por Elisa Mancuso

Tres mujeres

Tres mujeres, del mismo año, del mismo lugar, arcaica educación de la llamada clase obrera.

Sus caminos se bifurcan. Yeyé, hippie y tradicional, sus errores con los hombres convergen en un mismo destino, una amarga soledad. Ellas, desnudas frente a un espejo, se preguntan el porqué de su mala fortuna.
Escrito por Juanes

Pervives en este baúl, depósito de nuestra vida. El uniforme del colegio, manchado de chocolate. Tu traje de Comunión de encaje sepia, regalo de la madrina. La colección de vestidos imitando a modistos del momento. Los zapatos acharolados que te deslizaron al vacío. Tu rostro quebrado de muñeca de porcelana.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

El número 2 (Relato híbrido II)

Calma. Eso era lo que mi cerebro quería transmitir. Pero no, era una ficción. Mi cuerpo reprimía mis verdaderos deseos de pasar a la acción. La cuerda alrededor del cuello impedía cualquier movimiento entre los barrotes, por suerte sonó el disparo. ¡Qué alivio! El jockey tiró de las riendas. Corrí.
Escrito por Rafael Urtiaga
Relato I | Relato II

Abrázame, por favor

Cómo reconforta un fuerte abrazo. Cuando estás asomada al abismo del día a día, con el viento del estrés azotándote en la cara y el constante zumbido del reloj recordándote que no llegas. Cuánto te ayudan dos fuertes brazos que te sujetan por la cintura al borde de la azotea.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela

La nueva Troya

Un caballo de metal se ha infiltrado en cada casa. Destila un óxido hipnótico que adormece la antorcha de la razón. Los guerreros de su vientre suministran edulcoradas píldoras de estulticia, dosis concentradas de humo.

Cuando ya han secuestrado el pensamiento, las páginas de los libros cerrados sangran su tinta.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Últimos movimientos (Relato híbrido I)

Abrió la libreta y revisó uno por uno los puntos previstos. Solo entonces, colocó la última pieza. Puso en marcha el reloj de cuenta atrás. Su víctima se recreaba junto a su caballo, pero aquella mujer apareció para dejarle sin ninguna posibilidad de movimiento. Se quedó sin tiempo, se rindió.
Escrito por Ignacio Domingo
Relato I | Relato II

¿Me perdonas?

Confieso que mis mejores cuentos han sido obra de "Nriam". Él me las susurraba al oído. Íbamos bien, pero comenzó a dirigir mi vida. Intenté abandonarlo, pero amenazó a mi familia.

"Nombra públicamente a alguien mejor que tú como reemplazo, y te dejaré libre".

Antonio Bolant, espero entiendas mi situación.
Escrito por Jean Durand - Web

Mi primera vez

Realmente estaba aterrorizada. Lloré, supliqué en vano, pero él me estrechó todavía más, como si nada. Cierto velo (una íntima penumbra) sucumbió en mi mente cuando el macho verbalizó mi nombre, esa denominación que ya no me definía. ¡Vaya primera vez como vampira! La sangre compensó, al menos, el estigma.
Escrito por Víctor Maldonado - Twitter

Nepotismo ilustrado

Como en una torrentera, encadenados lomo con lomo, uno detrás de otro, como si fueran un único todo. Por la ventana de la biblioteca municipal huían, cual cascada de títulos, los libros allí custodiados, añorando a la ordenada doña Virtudes, ya jubilada. Escapaban de la nueva, sobrina carnal del alcalde.
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Mentiras arriesgadas

El bebé ya no llora. Llora el niño, y la madre viene corriendo desde la cocina.

La cuna vacía. El niño. Una silla. La ventana abierta. Gritos

—¡Es mentira! —dice entre hipos el pequeño con lágrimas en los ojos, mirando a la enloquecida mujer—. ¡Los niños no somos de goma!
Escrito por María Galerna

Homenaje paradójico

El maquinista del tren real era más monárquico que el rey. Apenas si había dormido por las manifestaciones contra la corona, esa noche mientras conducía no pudo evitar tener un pequeño adormecimiento justo al acercarse al puente que estaba en obras.

Los republicanos han puesto su nombre a una glorieta.
Escrito por Irreverente inadaptado

Cómplices

No recuerdo ya si este cuento lo escribiste tú o lo imaginé yo; tantas veces fuimos cómplices en el arte de seducir, maniatar y envenenar a los incautos... Supongo que poco importa ahora: ya se sabe que llegando a los cincuenta hay que despedirse, antes de brindar con la cicuta.
Escrito por Andrés Galindo - Web

Alone again

Es un Mi. Pura casualidad, desde luego; pero el golpeo del estor en la ventana me recuerda al comienzo de aquella canción. La asocié a tu número hace tiempo, como tono de llamada, y no veo el momento de cambiarla.

Esta tarde de viento me tiene el alma en vilo.
Escrito por Enrique Mochón Romera

Juicio sumarísimo

—Juro y perjuro que vi caer dos carabelas con su tripulación al oscuro abismo tras el borde fronterizo del mar. Incluso, yo mismo, señoría, asomado peligrosamente al averno, fui rescatado por un ave fénix que volaba por allí.

Ante estas contundentes evidencias, el reo Galileo fue enviado a la hoguera.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Muerto de miedo

El miedo, seguro de su ancestral supremacía, aguardaba silencioso en los rincones oscuros del viejo caserón. Pero el intrépido vagabundo, en actitud desafiante y candil en mano, desveló su guarida de polvo y telarañas. Cuando escuchó a sus espaldas aquel angustioso estertor, su corazón latió aceleradamente. Y después se paró.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Tren del olvido

"Nunca pongas en marcha el tren del olvido", susurraba. ¿Qué iba a ser de nuestros gestos cómplices? ¿Del cúmulo de frases robadas al ingenio? ¿En qué carcomidos raíles, patéticos hangares, terminarían los besos sin usura que, confundiéndose la autoría, quisimos regalarnos estación tras estación? Mientras gemíamos, rodaban todas las ruedas.
Escrito por Eduardo Martín Zurita
Dedicado a E. Mochón Romera

El premio

Había ganado un concurso literario de relatos cortos. El premio incluía una cena, alojamiento y desayuno. Dos trenes y dos autobuses le dejaron en la plaza. Cuando llamó al único hostal del pueblo quien abrió la puerta era un ángel. Desde entonces escribe la novela más larga de su vida.
Escrito por Pepe Sanchis

El final de una infancia

Iban de la mano. El pequeño, parlanchín y sonriente, orgulloso de caminar por la calle acompañado tan sólo por su hermano mayor. No hay malos días de cole a esa edad. Según se acercaban al portal su hermano apretaba más la mano. Quería protegerlo, el pobrecillo aún no sabía nada.
Escrito por Álvaro Abad

Gabo ya no existe

La primera en notarlo fue Mercedes. Al principio sólo fueron destellos del Coronel, alguna frase murmurada. Después empezó a hacer pescaditos de oro y a vagar por casa cubierto con una manta... Nadie supo con certeza cuándo el personaje había engullido al autor.

Afortunadamente, ya le habían concedido el Nobel.
Escrito por Aurora Baeza

Sharenting

Nunca lo había tenido tan fácil. La ha visto estrenar uniforme el primer día de clase, soplar las velas de cumpleaños y jugar desnuda en la bañera.

Ahora sus padres lo denuncian por acoso. Los mismos que la han exhibido, impúdicos, desde la primera ecografía que colgaron en su muro.
Escrito por Asun Paredes

Cumpleaños

Al cumplir los doce le regalaron ese barco pirata que siempre había soñado. Para entonces su corazón y el de Alazne latían acordes.

Cerrando los ojos sopló las velas con toda su alma y, al abrirlos, contempló cómo la nave se alejaba veloz, perdiéndose en el mar de su infancia.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Keep calm and carry on

El último abrazo me estrujó el corazón, haciendo volar mi alma sobre una nube con forma de mono; no lo pude contener y las lágrimas acabaron en charquitos de sal. Todo me lo llevo, junto con la dignidad, apretado en una bolsa; que me han atado al final del duodeno.
Escrito por Miguel Ibáñez

Amor en el zénit

Amor amado, amor querido, amor añorado. Cuando ya había perdido toda esperanza. Cuando las nieves del tiempo se habían posado sobre sus sienes. En ese momento en que la resignación se antojaba el único sentimiento posible. Inesperadamente apareció ella y recuperó la pasión, la ilusión y las ganas de vivir.
Escrito por Luna Negra

A

Te restan exactamente 46 palabras para terminar. Olvida los adjetivos. Desdeña los pronombres, los sustantivos. Deshazte de los verbos y los adverbios y elimina, sobre todo, las palabras terminadas en "mente". Y olvida que te estoy apuntando con esta pistola. Ahora, echa la cuenta: Si hay más de cincuenta, disparo.
Escrito por José Manuel Dorrego Sáenz - Web

Mack the dead

Mack paga cada noche la deuda que contrajo con un diablo amante del jazz. Las notas salen de su trompeta haciendo malabares con las melodías, mientras los hilos del pentagrama lo mantienen con vida hasta que la luna se traga el embrujo, justo en el momento que cae el telón.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter
Elegido mejor relato de abril de 2018

Monogramas

La discípula supera por días al Maestro. Él está seguro de que sus pinturas brillarán en el futuro. E intenta protegerla de las voces cada vez más airadas del Gremio.

Ella pinta satisfecha, ajena a murmuraciones maledicentes. Y traza su firma dentro de monogramas, que perfecciona a cada pincelada certera.
Escrito por Maest

Armas de mujer

Angustias, acompañada de Dolores, aumentaba la intensidad de su presencia a medida que Martirio se hacía notar. Daba igual que Esperanza suplicara Piedad, Constancia no entendía de Virtudes. Menos mal que Felicidad acompañó con Alegría la llegada de Sol: Consuelo anunció su nacimiento, justo después de Alba. La llamaron Paz.
Escrito por Fernando da casa - Web

Ser parte

Fue un alivio para los que temían quedarse fuera por no estar preparados. Se había eliminado la interpretación, para no caer en la ignorancia de quien nada sabe, pensaron. Nadie más dudó. Y los que lo hicieron acabaron por desaparecer, como hice yo apenas unos días después del control rutinario.
Escrito por Javier Díez Martín - Web

Un pollo

He encontrado un huevo de oro en el gallinero. Otro. Lo he puesto junto a los demás y me he dicho que de hoy no pasará. Esta tarde llevaré la gallina a la granja donde la compré y exigiré que me den lo que les pedí: un pollo de engorde.
Escrito por Plácido Romero - Twitter

Bodas de plata

En una arremetida de placer, me empotró contra la pared.

—Siénteme, me dijo, —siente mi cuerpo, mi erección, todo mi ser.

Hicimos el amor a lo loco... A la mañana, nos despertamos acurrucados. Entre risas y caricias, volvimos a hacer el amor, como cada día en estos veinticinco años juntos.
Escrito por Cristina Jiménez Urriza

Haciendo amigos

Minutos antes de que comenzase la final de fútbol puso el televisor a todo volumen. Vecinos suplicantes llamaron a su puerta, que abrió encantado. Pasó de ser un solitario a convertirse en el más popular de la comunidad. Nadie sospechó de él cuando supieron lo del sabotaje de las antenas.
Escrito por Ángel Saiz Mora

Continuidad de la lluvia

La lluvia ocupa la calle, los árboles miran a los niños jugar en los charcos, los adultos reciben el agua empapados en felicidad. La ciudad sonríe. Un arco iris adorna el cielo y un rayo de sol dibuja una flor en el banco del parque donde ella escribe este relato.
Escrito por Manuel Sanz Lázaro - Web

La mudanza

Dejaba una década plagada de amigos y buenos momentos. Sabía que no podría trasladarlos en la mudanza.

Amontonó libros, enseres, muebles para ubicarlos en otra ciudad. Delante tenía nuevos retos, pero miró a su hijo pequeño por el retrovisor. Una lágrima resbalaba mientras gemía:

—Ya no veré a mi seño.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Adaptación

Con el tiempo dejé de ser supersticioso, de lo contrario, mi vida habría llegado a ser un infierno. Desde que perdí mi empleo, vivo refugiado bajo plásticos, entre un par de escaleras abiertas y comparto comida con trece gatos negros.

Mi día favorito: el martes, jornada de reparto de alimentos.
Escrito por Carmen Martagón E. - Twitter

El pescadito

Solo era un pez chico, uno entre tantos miles. Un pececito que jugaba a ser feliz nadando entre las espumas de las olas. Pero hoy un tiburón disfrazado de sirena se lo ha comido. Y hasta el mar se ahoga de pena con las lágrimas vertidas por el pobre pescadito.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda