Otra vuelta al sol

Siempre se me dificulta sobrevivir al Invierno, aunque me prepare llenando el hormiguero de mi cuerpo con los besos que te robé. Recostada sobre el pasto, entrecierro los ojos. Infinidad de destellos que penetran mis pupilas. Respiro hondo, necesito beberme toda la primavera de un sorbo. Otra vez logré salvarme.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Al punto

El sol caía a plomo, aunque no parecía importarles. Sobre aquel pedregal polvoriento, daban patadas desganadas a lo que su madre, por la mañana, les había dejado para que jugaran. Acercándose la hora de comer, los llamó.

—Chicos, traedme la cabeza del misionero. Ya estará blandita. ¿Cómo queréis las hamburguesas?
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

El reloj mágico

Alguien le advirtió que en aquella extraña relojería recompraban tiempo mediante extrañas transacciones y pactos. ¡Vaya broma! Otro bulo vertido en internet. Pero, al fijarse en la pulsera que acababa de comprar, se estremeció.

Estaba anocheciendo y marcaba mediodía. En la esfera del reloj, sus agujas giraban en sentido contrario.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

El gobierno nos miente (La ciudad sin alma IV)

Cuando murió Lucía, lo único que significaba algo para mí era la venganza.

Mis contactos en el CNI me permitieron escuchar rumores sobre una estación submarina en la que el gobierno había trabajado. Vi los planos en el despacho de Saavedra.

—Fue orquestado... desde el principio —musité—. Murió por nada.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV

No todo cabe en 50

Aprendió a sintetizar. Ahorraba palabras en cada escrito. Hacía sólido lo que antes era un humo disperso.

Pero las letras guardadas se aliaban, formaban frases, párrafos enteros. Pugnaban por hacerse visibles y ser leídas. Cuchicheaban entre ellas planeando dónde y cuándo sería el mejor lugar para hacerlo. 

¡¡En los comentarios!!
Escrito por María Galerna

Contrastes

Horas muertas aposentadas en el rostro de un tiempo disipado. Todos los relojes se detienen en las doce de la noche. Fuera, la vida sangra su locuacidad de vino y verbena. Aquellas ventanas jamás volverán a abrirse. Mientras, continúa la algarabía, ajena a la muerte injusta que rompe el silencio.
Escrito por María José Viz Blanco

Éxtasis

Iba retrasando y con prisa de llegar a la redacción. Había cierre de revista y todavía no teníamos los textos de portada.

De pronto, una linda muchacha se cruzó en mi camino; qué porte, qué cadencia al andar. Era una ricura de mujer; me quedé embelesado y no pude frenar.
Escrito por Juan Manuel Valero - Twitter

La comezón de los pobres

Comezón, terrible comezón en la palma de la mano. ¡Ciérrala rápido, es plata! Si en una, la recibes; si en la otra, lo entregas. Pero... ¿en cuál era? ¡Qué importa! Si ahorita pican las dos.

Claro, mañana cobras, pagas el cuarto, apartas para comida, bondi, puchos, y... ¡Vuelta a yugarla!
Escrito por Elisa Mancuso

Tiempos peligrosos

Cerca de las 8:00 pm adultos y niños regresan juntos de una reunión evangélica, platican animadamente sin sospechar el peligro que se les avecina. De repente, un carro a gran velocidad, desde el cual un imbécil les dispara una ráfaga.

Algunos se encontraron con su creador, otros escribieron esta historia.
Escrito por Eliezer Sánchez - Facebook

Malos tiempos

Antonio escupió, asqueado, dentro de la taza.

—¿Esto qué demonios es?

—El banco ha cobrado treinta euros de comisión por un día de retraso en la cuota. No tenemos presupuesto para café.

Resignado, volvió a sorber. Ella también bebió.

El ruido de una manifestación callejera rompió el silencio esa mañana.
Escrito por Fernando da Casa - Web

Lectura prohibida

A diferencia de otros internos del manicomio, la Srta. C. sabía perfectamente cuándo había perdido la razón. El Dr. Beds hablaba de la evolución de la demencia, pero se equivocaba. Ella se sentó a leer una tarde, perfectamente cuerda, y cuando levantó la mirada del libro había enloquecido por completo.
Escrito por Aurora Baeza

Mesa para cinco (Comensal #5)

Spiderman se subía por las paredes. Los Cuatro Fantásticos le invitaron a cenar, pero apenas vio a La Chica Invisible; La Cosa sufrió un ataque de piedra; La Antorcha Humana, con las encías inflamadas, quemó su filete; y, encima, Míster Fantástico no se estiró y terminó pagando él la cuenta.
Escrito por Carles Quílez
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco
Micro-homenaje a Stan Lee

Contradicciones, miserias y pequeñas grandezas

Tan solo consigo expulsar el vacío que me hunde en mi propio laberinto los días que soy capaz de olvidar los desengaños, mis derrotas, la fugacidad del tiempo, y se filtran en mi memoria la luz de tu mirada y aquel beso clandestino que juramos decir que nunca nos dimos.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter

Metamorfosis

Tumbado en el catre, miraba un desconchón del techo. Llevaba horas allí. Fue hacia la ventana, pero Franz no veía caer la nieve. La frase surgió y la atrapó. Se sentó y escribió toda la noche como un autómata. Amanecía cuando regresó a la cama, enfebrecido, exhausto y completamente feliz.
Escrito por Valle

Cenicienta

Como de costumbre, Cenicienta debía retornar a su palacio antes de la medianoche; sin embargo, esta vez ocurrió algo inesperado: el reloj del castillo del apuesto príncipe se detuvo. Sin percatarse del tiempo, ella disfrutó de la hermosa velada hasta el amanecer. Entonces, desde aquel día, decidió caminar sin zapatos.
Escrito por Manuel Sedamano Ballesteros - Twitter

Libertad

Asqueada, necesitaba respirar, que la brisa arrastrase el pegajoso sudor que había mancillado su cuerpo. Tras pisotear aquellos amontonados ojos, temerosos del látigo del capitán, saltó a cubierta. Las luces de la costa le marcaban su final.

Al alba, contemplaron su piel de ébano, inerte, sobre un mar de libertad.
Escrito por Pedro Rodríguez

Entre algodones

Aquella noche algo en mí cambió. Comencé a oír voces extrañas que me gritaban "vamos... ven". 

Todo era confuso, inicié mi camino por un estrecho e interminable sendero, mi corazón palpitaba con fuerza. Inexplicablemente alguien desconocido me asió firme pero con delicadeza...

Y me entregó a mi madre. —Es niña.
Escrito por Pilar Garrido Aláez

Locura

Todas las mañanas, sin excepción, Ivette se levantaba de la cama con el ánimo de comprobar si en la habitación colindante la cigüeña había dejado a su tan ansiado niño de París. Y todas las mañanas, sin excepción, Ivette amamantaba de su pecho a la abominable serpiente de la locura.
Escrito por Ventura Panisse - Twitter

The other side of the wind

¿Qué hay al otro lado del viento?

Sólo está la croata Oja Kodar, mujer fascinante y misteriosa, modelo y actriz, a la que perseguí locamente como amazona erótica de la compleja película, a través del tiempo y del espacio, pero que nunca logré alcanzar.

Porque Orson Welles no me dejó.
Escrito por Luis Toyos

La señora del anillo

Guarda hobbits bajo el pecho, ogros en las mazmorras de su paciencia, elfos entre su intuición y magos a flor de piel. Todos ansiaban el anillo único forjado en las cumbres de su carisma, pero ella había decidido entregárselo a los hombres, en mano, concretamente al anular de la mía.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

¿Quién es ella?

Nuestra vida de casados la fue moldeando mi enfermedad. Dejamos de ser nosotros, de hacer cosas. Solo te importaba mi bienestar. Tu tiempo era para mí, hasta que dijiste basta. Nos dijimos adiós después de veinte años juntos. Un año tardé en saber que la otra se llamaba "esclerósis múltiple".
Escrito por Manuela Balastegui

Pecados cristianos

Los pasos de don Gerardo eran sigilosos. Él, un farmacéutico ejemplar, se movía por las calles cuidando al máximo esconder la sombra de un hombre que con asiduidad se acababa perdiendo en casa de doña Angelita. ¿Qué ocultaba? Nada menos que un secreto de estado, un secreto de estado civil.
Escrito por Juan Badaya - Web

Hiperoxia

La fotosíntesis artificial revirtió los altísimos niveles de CO2. El oxígeno sobrepasaba lo recomendado. La gente usaba máscaras para no morir de hiperoxia. El aire era muy inflamable y peligroso, tanto así, que un día la guardia nacional arrestó a un fumador que destruyó media ciudad al encender un cigarro.
Escrito por Víctor Andrés Parra Avellaneda - Web

Un taco al borde del desacato

Tras sacarme de la bolsita, me introdujeron en un ajustado agujero. Completamente hundido, sentí cómo una punta de acero perforaba, con insistentes vueltas de rosca, mi virginal alma de plástico. ¿Hasta cuándo tendría que soportar aquella escarpia alojada en mis entrañas? Entonces escuché al señor Fischer: "Mis tacos aguantan siempre".
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

Caminos invisibles

Mamadou, varado en la playa, sin aliento, tararea la canción del abuelo. La primera enseñanza es no perder de vista las aves que buscan nido. Luego deben avanzar estrofa y pies para despistar a sus perseguidores, esperando llegar con vida al estribillo y que la luna blanquee su piel morena.
Escrito por Belén Sáenz

Pasó muy cerca

Ya en la calle cerró fuertemente los ojos. La sensación de que un tren había pasado a su lado rozándole la piel lo dejó sin aliento. Hasta sintió el viento producido.

Lívido, recordó las palabras del médico: "Eran células cancerosas, pero ya no existen". Y su recomendación: "Una buena cena".
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Pan para hoy

Ignoraba si habría cometido delito de sangre de haber llegado al frente vivo. Nada podía alegar, salvo que su hombre fue bueno y se vio obligado a ir a la guerra.

Ahora en el Auxilio Social, con sus dos pequeños, mendigaba una piadosa e implacable cartilla de racionamiento. Necesitaban comer.
Escrito por Manuel López Muñoz

Mi regalo

Mis amigos hacen listas de juguetes para Santa Claus. Yo no quiero ninguno. Sólo que me devuelva el que me robó las navidades pasadas.

Cuando mi hermanito y yo nos perdimos en el centro comercial dijo que le esperara allí sentado, que lo llevaría con mamá para que no llorase.
Escrito por Manuel Bocanegra

Mejor relato de noviembre de 2018

25 autores habéis ordenado de más a menos favorito los ocho finalistas. Por cada votación, se les ha asignado 10, 8, 6, 5, 4, 3, 2 y 1 punto. Estos son los resultados:

1º. United Colors, de Manuel Menéndez Miranda - 142 puntos
2º. Hijo único, de Belén Sáenz - 135 puntos
3º. Carabina, de Pepe Sanchis - 130 puntos
4º. Resonancia magnética, de Patricia Richmond - 128 puntos
5º. Pecado original, de Aurora Baeza - 124 puntos
6º. Rey de redes, de Ángel Saiz Mora - 119 puntos
7º. Sistemas de ubicación en el recuerdo, de Miguel Ibáñez - 115 puntos
8º. Confesiones de una mujer, de Marisa Martínez Arce - 77 puntos

La epifanía

Menuda suerte, ¡el fantasma de la Navidad! Ni me lo pensé: le di la mano entusiasmado y fuimos a descubrir cómo sería la Navidad sin mí.

El paseo estuvo curioso, volando y tal. Pero, incapaz de apreciar nada anormal, lo miré, se encogió de hombros y se fue sin más.
Escrito por Álex Garaizar

A pierna suelta

Tras una noche de farra, dejamos al novio acostado en la trastienda de la botica de su padre. Musitaba incongruencias y se revolvía desazonado bajo la estantería de "Sedantes y lenitivos".

Toda la mañana lo esperó Inés en el pórtico de la iglesia, colérica y hermosa, toda vestida de blanco.
Escrito por Mª Jesús Rodríguez

El último mes

A mi tú no me gustas nada. Cuando llegas, espero ansioso que te vayas como has venido, que desparezcas rápido, que pases volando como un suspiro. Sin dejar posos de nostalgia. Ya hubo épocas. Aunque están en lontananza dejaron huellas grabadas, son tatuajes etéreos de esos que no se olvidan.
Escrito por Carmen Martínez Marín - Web

Corrientes actuales de la filosofía

"Una Experiencia religiosa", fue lo primero que me vino a la cabeza. En la Universidad, el profesor de Filosofía nos preparó una clase magistral. De forma sutil, emparejó el pensamiento de Hegel con la música de Beethoven.

—Cerrad los ojos —nos dijo— y permaneced como pagodas, mientras suena la música.
Escrito por SnowThomas

Plantón

Juan le propuso, una vez más, varios planes. Él volvió a hacerse el remolón. Eran amigos desde hace años. Volvió a pensar que tenía depresión. Pero al llamarle para confirmar y éste obviarlo, decidió no volver a contar con él. Finalmente, le devolvió la llamada. Quedaron, pero Juan nunca apareció.
Escrito por Iñaki Ferreras - Web

El silencio

¿Por qué aquel silencio? Era sobrecogedor. No se oía absolutamente nada. Pensé en un primer momento que la explosión de la bomba me había dejado sordo, pero me equivocaba: yo estaba solo en aquella trinchera en la que, un momento antes, nos apiñábamos treinta hombres. Entonces comprendí: yo estaba muerto.
Escrito por Rosa Ibarra Amor

La abuela es un peligro

—¿Abuela, te acuerdas de qué día te hiciste vieja?

—Sí, Amanda, fue el día en el que tuve que sentarme en la cama para ponerme las bragas —le respondió Carmen sin dudarlo un solo instante. Su hija María las escuchaba mientras cosía.

Hoy está en urgencias, se rompió la crisma.
Escrito por Celeste

Regalos de Navidad

Berta adoraba los peluches de ojos redondos y pelo suave, así que sus padres le regalaban varios cada Navidad.

—¡Compremos otra cosa!
—¡Pero si es lo que más le ilusiona!

La mañana del veinticinco, Berta jugaba con sus preciosos muñecos. Luego llegaba febrero y botaba esa basura que, estorbando, ladraba.
Escrito por Cristina Núñez

Eternos amantes

Ambos se aman desde que se conocieron. Cada día se adoran en silencio, se desean en silencio. Eternos amantes, sus manos quieren tocarse, sus cuerpos anhelan abrazarse, pero siempre está esa maldita distancia de por medio. Tal vez, si el guarda del museo adivinara su amor, acercaría estas dos estatuas...
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

El anticipo

Sacó su caja de cerillas del bolsillo y encendió uno de los fósforos. La llama le permitió ver lo que tenía más cerca. El reflejo de la luz en el filo del cuchillo le concedió unos segundos para comprender qué era el dolor agudo que sentía ahora en su estómago.
Escrito por Alma Rural - Web

Al que a feo ama...

El hombre era feo y lo sabía. Desde chico su madre se lo hizo notar y le dijo el famoso cliché. "La suerte de la fea...". Cuando conoció a Sartresia se enamoró de su belleza. Unieron sus vidas, se amaron sin sospechar que en el pueblo los llamaban "los feos".
Escrito por José Torma - Web

Mesa para cinco (Invitado)

Fue lo único que heredaron de su madre, una mesa. Siendo imposible dividirla en cinco partes iguales, optaron por disfrutarla una semana cada uno. Así que, cada siete días, la trasladan a la casa del hermano que por turno corresponde. Junto al cepillo de dientes que les legó el padre.
Escrito por Rafa Olivares - Web
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco

Resonancia magnética (Médicos sin fronteras III)

Siempre te intrigó qué podía tener en la cabeza. Y ahora lo ves: un lago azul surcado por barquitos de velas blancas, niños corriendo por la orilla y un coro de violines que rivaliza con el canto de los pájaros. Me miras, escuchas al médico y confirmas el diagnóstico: "Inoperable".
Escrito por Patricia Richmond - Web
Parte I | Parte II | Parte III

No importa el tiempo

Decolorido, apareció con marcador, 7/1/10. Los azulejos de atrás del mueble viejo sonrieron al verme trapo con agua en mano.

Todo el día como una etiqueta en mi cabeza, 7/1/10.

Aceptando el dolor, cuando llegó la noche, volví a su cucha, y lo lloré de nuevo.
Escrito por Ala Maya

Inconsciencia

Desesperadas, volaban apresuradas cuando cayeron en una trampa. La Reina gritó, rompiendo su silencio ancestral.

—¿No entiendes? Al matarnos destruyes el planeta.

El hombre, mientras prendía fuego a las colmenas pensó: "¡Estoy cansado... Hasta escucho hablar a las abejas!". Al instante el fuego devoró a las últimas de su especie.
Escrito por Rosa Boschetti - Web

Mesa para cinco (Comensal #4)

En un extremo de la mesa, el sombrerero, la liebre y el lirón discuten si las mariquitas son rojas con puntos negros o negras con manchas rojas.

Absurdo, piensa Alicia mirando el reloj, y grita hacia fuera del relato:

—¡Te estamos esperando! ¡Diligente y veloz, ve delante de un espejo!
Escrito por M. Carme Marí - Web
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco

Accidente aéreo

La aeronave descendía en picado sin ningún freno posible. Había perdido tres de los cuatro motores que la sustentaban. Asustados, veíamos cómo caía echando humo negro hasta que se estrelló contra el suelo, incendiándose. Se escuchó un grito.

—¡Mamá, papá me ha roto el dron que me trajeron los Reyes!
Escrito por Daniel Canals Flores - Web

Circunstancia

Coge el bisturí e inicia con una precisa incisión sobre la zona más blanda. Extrae una delgada capa, finísima, casi transparente. Observa el resultado de su acción y la compara. Magnífico sabor. La satisfacción y el morbo lo exaltan. Acelera los cortes y solo se detiene al observar restos óseos.
Escrito por Hairo Jorge - Twitter

Paisaje

Ya no hace falta que vengas cuando llueve. Ya no. Las gotas en los vidrios son pequeños ríos que dibujan un paisaje de luz. Descubro en el viento la promesa que no tuve, disfruto de tu ausencia, me abarca un tiempo nuevo, gozo con la lluvia, y no hace falta.
Escrito por Margarita Cestaro Barbé

En attendant l'ordre

A derecha veo cadáveres y hombres moribundos sobre charcos de sangre. A izquierda, apenas distingo los rostros sollozantes de mis paisanos aterrados y avergonzados por su miedo. Ante mí, la noche, un farol y un cobarde pelotón apuntando con sus fusiles. Levanto mis brazos. El rojo teñirá mi camisa blanca.
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Abecedario desesperado

Ella le ama, besa, canta, dice, explica, flirtea, grita, huele, invita, juega, lame, mira, ningunea, ñasca, ordena, pica, quiere, roza, silba, titubea, unge, vence, yace, zarandea.

Pero nada insufla vida a sus ojos y sus manos de piedra.

Desconoce que bajo la apariencia humana hay una estatua. Cosas del hiperrealismo.
Escrito por Chispita

Desencajadas

La encontré tirada, sucia y con raspones. Parecía querer esconderse, pero me agaché para recogerla y la limpié frotándola despacio. Con su débil bracito romo señalaba al cercano contenedor de papel. Me asomé aprisa. Apiñadas en el fondo, otras dos mil novecientas noventa y nueve asustadas piezas me miraban aliviadas.
Escrito por Álvaro Abad

Fiel amante

Podrían haber acabado aquella noche siendo íntimos, pero habrían tirado por la borda su reciente amistad. Estuvieron muy cerca de hacer el amor, como otros enamorados. Tan próximos, que durmieron en habitaciones diferentes, separados.

Al día siguiente, poseyó a su esposa. El rostro que vio mientras fue el de ella.
Escrito por José Antonio Barrionuevo

El día que me despedí de mí

De pronto el espejo se vació. Del temor había pasado a la duda, luego al titubeo y el extrañamiento propio. Azulearon las sombras en mi mente, zigzaguearon mis pensamientos, el pánico incipiente fue sofocado por un fogonazo inapelable que me impuso una férrea regla: nunca más sería el que fui.
Escrito por Carmelo Carrascal

Los chicos del carrito

"Loren, date prisa. Tenemos muchos contenedores que revisar antes de que pase el camión", dice Matías tirando del carrito con una mano y blandiendo el gancho con la otra.

Loren, calándose la raída visera, echa un vistazo rápido a una habitación iluminada. Entre sus paredes quedaron muchos sueños por cumplir.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Fake news

—Quiero esta lengua de cerdo cortada en pedacitos.

El carnicero mueve la cabeza afirmando no tener los cuchillos suficientemente afilados

—Entonces comprímala con su prensa.

Se hizo el silencio.

El público congregado en el local, con la vista fija en la pantalla del móvil, coreó el primer gol del partido.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Despertar

El sol parecía tener un gusto especial esa mañana; era un abrazo dulce aunque ya levemente molesto, era un abrazo de inexplicable sed. Hasta que recobró un poco el sentido y miró alrededor; había dormido en la plaza y ese sol iba a ser lo mejor del día, por mucho...
Escrito por Letuner

La tormenta

La tormenta era intensa. El granizo golpeaba con fuerza.

Él pensaba en su auto. Ella, en su indiferencia. Él, en la ruta peligrosa. Ella, en su desilusión. Él estaba furioso. Ella, triste.

Él ganó la pulseada, como siempre, mientras el auto derrapaba en el camino y se deslizaba al barranco.
Escrito por Marisa Villar Arranz - Twitter

La modelo

Tomó el cincel de forma maquinal y se acercó a la modelo para comprobar que todas sus facciones estaban plasmadas en la escultura. Era igual: los mismos ojos llenos de tristeza. Los mismos pómulos níveos pintados por la muerte. Clavo el cincel en medio de su pecho: "Son exactas", exclamó.
Escrito por Nicolás Puente

Amor gatuno

¡Ven, te digo que vengas, suelta el calcetín!

Este gato me vuelve loca y sin embargo me mira con sus tiernos ojos cuando le regaño. Me lo como a besos. A cambio me regala su ronroneo. Debo parar de achucharlo o su próximo regalo me dejará marca en el brazo.
Escrito por Marola

Tósigo

Me volví experto en aparentar: paseaba entre la cama de mi amante y la casa donde vivía mi familia. 

Transcurrieron años, y una dualidad que no advertí fue que mi mujer también jugaba en ese tablero. No con las mismas reglas pero, tras enterarse de mis desventuras, me envenena lentamente.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Donde dije digo...

En Chucheristán se pagaba con gominolas, la principal fábrica de chuches estuvo a punto de quebrar pues los directivos se las comían.

Las fábricas prestaban gominolas y el gobierno cobraba al que las pedía.

Los jueces dictaminaron que tenían que pagar las fábricas, pero eso perjudicaba a fábricas y gobierno.
Escrito por Irreverente inadaptado

Sistemas de ubicación en el recuerdo

Hay un hombre que vive en la ausencia. Es una estrella fugaz que, si te fijas, ves en la mirada perdida de mamá en las comidas familiares. Para ella es la luz que enciendes solo un segundo en la noche para orientarte cuando vuelves del baño; y no quieres tropezar.
Escrito por Miguel Ibáñez

Crónicas de Medusa I

Tantas preocupaciones tenía en su trabajo, como Medusa serpientes en su cabeza. No era menos la carga que soportaba el basilisco, siempre con su carácter por bandera. Hasta que ambos se miraron fijamente sin convertirse en piedra y supieron que su relación laboral debía de llegar a su fin indefectiblemente.
Escrito por Carmen Gallego
Parte I | Parte II

Confesiones de una mujer

Resumiré en 50 palabras lo que he sido incapaz de decirte en estos 50 años. Ni me has respetado ni me has querido. Me has tratado como a una esclava. Pude irme, no lo hice por mis hijos. Por cierto, ya es hora de que lo sepas: no son tuyos.
Escrito por Marisa Martínez Arce

Sin cuentos

—Cada vez que croa un sapo barrigudo y verrugoso una niña pierde su trenza. Por eso te hemos tenido que cortar la tuya, cariño.

—Déjate de cuentos, mami. Sé que estoy enferma. Por el bicho que tengo dentro es porque me han cortado tanto el pelo. Pero ya crecerá. ¿Verdad?
Escrito por Maest

Rey de redes

El vídeo es un éxito, la gente lo reproduce, incansable, una y otra vez. Cuando su móvil empezó la grabación ya supo que iba a alcanzar la fama, aunque no imaginaba que llegaría a tanto. Algo tuvo que ver la piedra que cedió bajo sus pies al borde del precipicio.
Escrito por Ángel Saiz Mora

El despropósito

"¿Bailas?". Inclinado hacia ella y sonriendo con aplomo, esperaba su respuesta. Vestía mi primer traje, comprado aposta para agradarle, mientras en la pista, como una ofrenda, sonaba Samba pa ti. No recuerdo si me miró, aunque sí cada una de sus palabras: "Y tú, ¿sacas la corbata de mi refresco?".
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

Balance

Tres hijos, treinta años trabajando como periodista, tres divorciada y cincuenta alejada de su tierra. Era el breve balance vital de María.

La mujer odiaba que su existencia pudiera resumirse en solo tres líneas. Y aunque, saturada de rutinas y vacíos, era insufrible, juró que haría que mereciese la pena.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Ellos

En el silencio de la noche, las miradas congelan las sonrisas, los susurros aceleran los latidos y las caricias detienen el tiempo. Quiso decir algo, pero resbaló en sus ojos.

Podrían apagarse la luna y las estrellas, o derrumbarse el mundo. Ya nada importaba, porque al fin la estaba besando.
Escrito por Giancarlo Ubillus - Twitter

Mesa para cinco (Comensal #3)

Brindaron con un "¡gracias!". A los cuatro les iba bien. El alcalde licitando sin parar. La presidenta con su máster. El exministro gestionando tarjetas. La responsable de comunicación fabricando verdades.

Le ofrecieron renovar el contrato. Él buscó en el bolsillo, apagó el dispositivo, sacó la pluma y estampó su firma.
Escrito por Josep Maria Arnau
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco

En el viernes, desahogo

En las vísperas de un mercadillo mi amor se partió las piernas, los pies y se fracturó los brazos. Fisuró la cabeza, se hizo un chichón.

Mi amor oxidó los cubiertos, rajó la mampara y desechó la mandolina.

Mi amor en vísperas del mercadillo es imberbe, no sabe coser poesía.
Escrito por Márcia Abath

Compañeros

Me gusta despertarlo con besos y mimitos, le canto, le abro la ventana para que le entre el sol y le pongo un buen desayuno. A veces creo que soy un friqui, pero entonces mueve la colita y me lanza burbujitas... Al fin y al cabo solo es un pececito.
Escrito por Pau

United Colors

El héroe envuelto en su capa desaparece en las alturas, con la chica desmayada entre sus brazos. La multitud vitorea entusiasmada; la ciudad está segura bajo su protección.

Regodeándose ante su inminente festín, Drácula reflexiona que empezar a vestirse con colores chillones ha sido la mejor idea de su muerte.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda
Elegido mejor relato de noviembre de 2018

El banco de la desolación

Se pusieron de pie y él la besó por última vez. Caminaron solo algunos pasos cuando otra pareja ocupó el lugar que ellos habían dejado.

Llegados al límite del parque, ahí se separaron.

En el banco discutían. Después se les vio ponerse de pie. Luego él le dio un beso...
Escrito por Ruperto

Viviré mi vida vivida

Comencé la carta escribiendo: ¡Hola... yo!

Iría dirigida a mí pero... cuarenta y dos años atrás. Posiblemente, la letra, me resultaría familiar. Tan parecida a la, entonces, "suyamía".

No sé qué mentiras decirme para llegar vivo hasta el día de hoy.

Seguramente lo deje así: ¡Hola... yo!

Será lo mejor.
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

Añoranza

El astronauta estuvo un año en el espacio. Cuando regresó a la Tierra, a veces iba a la piscina que tenía en el sótano de su casa y se metía en el agua, en la parte profunda; allí se sumergía e imaginaba estar de vuelta en el espacio. Sentía añoranza.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

Nunca más elixires

Cruzó la calle con el corazón descubierto. Los autos dibujaron la evasión exacta para dejar que el cuerpo ciego pase. Sorteó todo con el elixir de la vida, pero vino un auto guiado por el elixir de las cañas, y se encontraron. Aún no renuncian. Sus heridas los siguen matando.
Escrito por Edwin Antonio Gaona Salinas

Amor filial

Dos hombres arrastraron el cuerpo sin vida por la arena, un rastro de sangre fue señalizando el recorrido; al poco, desaparecieron tras una puerta. En el graderío, la muchedumbre aplaudía y vociferaba excitada. Sólo un muchacho, con el rostro escondido entre sus manos, lloraba desconsoladamente: era el hijo del gladiador.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

La última apuesta

No deseo fracasar. Una vez más, no. Faltan cinco minutos. ¡Puto vértigo! La gente me mira. Cuatro. Este sudor. Me siento desnuda aquí arriba. Fracasaré. Tres. Más gente. Cuchichean. ¿Quiero hacerlo? Dos. Me juzgarán. ¿Quién juzga a quién? Uno. Demasiado tarde. Caigo al vacío. ¡Auxilio!

¡Estimado público, con todos ustedes...!
Escrito por Loli Regs

Carabina

Mi hermano mayor me llevaba a casa de su novia. Encerrados en su cuarto esperaban que hiciera compañía a Piluca. Nos enamoramos enseguida: revolcándonos en caricias, extasiándonos de intenso placer... Cuando ellos rompieron, quisimos continuar con nuestra relación. Pero resultó un amor imposible.

Mis padres jamás consintieron mascotas en casa.
Escrito por Pepe Sanchis

Huyendo de uno mismo

En vano, trato de saber lo que me espera en la otra orilla. Casi llegando, como si de una maldición se tratara, una terrible corriente me devuelve al puerto de partida y me veo de nuevo tratando de huir de esa sombra que ruge desde la linde del bosque oscuro.
Escrito por Rafael Domingo Sánchez

Mi basura

Suena el timbre de mi casa como si hubiera un incendio y, al abrir la puerta, la bolsa de basura que acabo de bajar está ante mí. Tiene una pose desafiante, con las lazaditas puestas en jarra. Ante mi desconcierto se me cuela dentro y se acomoda en el sofá.
Escrito por Nuria Rozas - Twitter

El síndrome de Don Quijote

Descubrió, de repente, que ya no podía caminar por el bosque como solía. Luego se le vio distraído y su voz empezó a sonar como un oboe melancólico. Poco después, perdió el hilo de la conversación con el mundo: fue cuando empezó a señalar con su lanza a los molinos.
Escrito por María José Escudero

Sin villancicos

Como no podía dormir, me he puesto a contar ovejas. De pronto, unos pastorcillos se han encaminado hacia Belén.

Menos mal que he refrenado el impulso de comprar dulces navideños en la cola del súper. Son muy considerados: en atención a nuestra manga corta, aún suena la canción del verano.
Escrito por Carmen Cano - Twitter

Músico

No me escondo nunca de nada y, aunque logra siempre gobernarme, continuaré actuando altaneramente. Si ella puede seguir la partitura, yo llevaré la batuta tocando con todos mis instrumentos: la boca, las manos y la cabeza bien alta para continuar recibiendo orgullosamente todas las distinciones; eso sí, en su honor.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Duelo

Los dos hombres llegaron al duelo con idéntica premura; los dos sostuvieron el arma con las manos temblorosas; los dos dispararon al mismo tiempo, con los ojos cerrados.

Solo uno de ellos se desplomó con el pecho sangrante. La otra bala se quedó incrustada para siempre en mitad del espejo.
Escrito por Daniel Castillo

Ni sumisa ni devota

Siempre había sido tan silenciosa. Aceptaba todo lo que se le pedía. Cuando llegaba a casa, estallaba en lágrimas y dolor. Ser así, era una cualidad tan bien vista por la sociedad.

Un día algo cambió. El silencio encontró su voz. Dejó de ser invisible. Todos creyeron que había enloquecido.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Días de vida

Desde que se lo comunicaron desayuna churros en el Áfrika, ha vuelto a la plazuela con las vecinas y come fuera. Los miércoles se acicala en la peluquería. Cada tarde vuelve a casa feliz. Tras revisar el calendario se acuesta pensando si don Emiliano tenía razones ocultas para no acertar.
Escrito por Ignacio Urtiaga - Twitter

Mesa para cinco (Comensal #2)

―Sí, solicitaron un reservado para "los cinco cincuentones", o algo así, diciéndonos que traerían ellos su comida. Cuando entré ya estaban muertos, con sus manos entintadas y entrelazadas. Parecía un pacto diabólico de esos, apestaba a azufre. Lo más extraño es que dejaron un puñetero dinosaurio despedazado sobre la mesa.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco

Vuelta atrás

Salimos al monte un día de primavera y, cuando regresábamos, ya era invierno. Una gruesa capa de nieve nos impedía avanzar y el frío nos entumecía los músculos. Al sorprendernos la noche, decidimos guarecernos. En la cueva, un hombre semidesnudo, alumbrándose con una antorcha, dibujaba sobre la pared un bisonte.
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Alien-Nación (La ciudad sin alma III)

Día 527.

Alienados, se aferraban a sus pequeñas rutinas como si las tinieblas no se hubieran apoderado de todo. Portaban velas. Iban y venían de sus trabajos inexistentes, zombificados. Escuálidos, chocaban contra paredes. Muchos morían atropellados por aquellos intrépidos, que incluso se atrevían a conducir en la más inhóspita oscuridad.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV

La plaga

Están por todas partes. Agrupadas con delicadeza en estructuras frágiles de extraña pigmentación que salpican el gris pulverulento del suelo. En las escasas zonas del planeta aún accesibles sin mascarilla es posible captar su aroma sutil, pero será preciso destruirlas de nuevo. Los viejos, apenas las descubren, rompen a llorar.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

Mesa para cinco (Comensal #1)

Se reunían, puntuales, todos los diez de octubre. Ninguno de los cinco escritores recordaba el motivo del encuentro. Su memoria se desvanecía. Olvidaron sus nombres completos. Conocían tan solo sus iniciales: dos C, dos J y una M. Los abrazos, sin embargo, continuaban siendo intensos, emotivos y vivos. Como siempre.
Escrito por María José Viz Blanco
Uno | Dos | Tres | Cuatro | Invitado | Cinco

Categorías distintas

La vi, me sonrió, fui y la besé. Me sentí jodidamente genial, la amo. Desperté de mi sueño, miré la hora. Las tres y cincuenta y cuatro. Quise regresar al sueño, llevarla a la cama y desnudar sus sueños. Pero no. Ella ni me mira. Un sueño, nada más allá.
Escrito por TR

La ciudad acordonada

Me desperté a las cuatro de la mañana. El motor rugía en la otoñal madrugada. Vi la calle cortada al tráfico y acorralados los sospechosos gigantes.

Sigilosos, los operarios levantaban la alfombra de hojarasca con potentes chorros de viento. Si el alba no lo remediaba sería otra noche de insomnio.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Contra natura

El león la observa agazapado. La gacela calma su sed en el río. De un salto, la poderosa melena irrumpe por sorpresa. Los dos animales quedan irremediablemente presos en una red de amor abominable. Unos meses después, una nueva especie luchará por sobrevivir en la dura vida de la sabana.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela - Web

Quince meses

Abrí la ventana y una brisa de fuego y miel revolvió mi pelo. Reí y también lloré, hasta que, un día, convertido en molécula, volé.

Esta fue la primera página de mi nuevo calendario. Hoy, sus hojas se arremolinan junto a tus besos; y yo, meso mis cabellos y tiemblo.
Escrito por Carles Quílez - Twitter

El comentarista galáctico

El relato se siente algo cohibido hasta que aparecen unas palabras sentidas que van sacando las costuras a su argumento. Respira tranquilo al ver que el precioso comentario ha enmascarado las fisuras del autor y ahora brilla más que nunca. Como colofón, una despedida inconfundible: Mi más muy mayor enhorabuena.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter
Dedicado a Eduardo Martín Zurita

Pecado original

Cada tarde cruzaba la plaza hacia la parroquia donde el padre Braulio había aceptado enseñarle el catecismo y las cuatro reglas cuando los demás niños se hubieran ido. Sentía las miradas de siempre tras los visillos y se preguntaba qué culpa tenía ella de cómo ganaba el pan su madre.
Escrito por Aurora Baeza

La forma del agua

Es la hora de la comida y el carcelero se acerca. Los cautivos no tienen noción del tiempo en su encierro.

Se mueven nerviosos. No hay salida.

Algunos han desaparecido sin dejar rastro.

Sobreviven entre cuatro paredes de cristal. Y ahí, en esa líquida cárcel, ni las burbujas son libres.
Escrito por María Galerna

Otro cuento

Ya no hay lobos en las montañas acechando el rebaño, hace tiempo bajaron a la ciudad. Puedes encontrarlos a la vuelta de la esquina, su pelaje simula lana de cordero y ocultan sus colmillos afilados tras una sonrisa inverosímil.

Hay tregua para los ganaderos, las víctimas actuales son otras ovejas.
Escrito por Malu

En la soledad

Allí se esconde de su miedo. Allí anidan los silencios, se apagan las miradas y los sueños rompen sus alas. Allí busca los abrazos perdidos, las caricias quebradas, las palabras que hicieron sangrar sus cicatrices y que le dieron el último impulso hacia el abismo. Sabiendo que no podía volar.
Escrito por Pedro Rodríguez

Crónica de dos ciudades

El frío aviva el eco de un taconeo que tamborilea la acera. En los escarpados hogares, el día se refugia entre rostros que se reconocen y voces que ofrecen respuesta. Afuera, la noche salpica de despedidas sin encuentros su piel prestada, fonda de semblantes anónimos bajo sordos alientos de neón.
Escrito por Antonio Bolant - Twitter

Buenas noches, que descanses

Todavía recuerdo cuando la plaza era un paraíso de aventuras y el sillón de casa, un barco pirata invencible. Eras el Capitán Rojo y yo, la pirata Corbata.

 —¿Mamá, estás bien?

Muevo la cabeza asintiendo, enredada entre tubos y cables. Arreglas las sábanas. Me abrazas diciendo:

—Que descanses, pirata Corbata.
Escrito por Sylvia Bonilla

A tu recuerdo

Ante esta lápida fría, te planto de nuevos tus flores, esos claveles rojos que te preceden ante esta primavera triste. Dos años hace ya que nos dejaste. Dos años recordándote sin verte, oliendo el azahar de los alrededores floridos sin tenerte a nuestro lado. Nunca te olvidamos en nuestros corazones.
Escrito por Cristina Jiménez Urriza

Humectación de las palabras

Tomé sus piernas y ella las abrió. Me pidió platicarle, así le hablé a la flor: deletreando una poesía, susurrándole mi pasión, diciendo lentamente cada letra del abecedario.

La flor se abrió y se humectó de ambrosía.

Esa es la mejor conversación y el mejor poema que alberga mi interior.
Escrito por Ricardo Rodríguez Sánchez

Interjecciones que no falten

Tarej Bayuf estornudó con muchas ganas y todos cuantos estaban a su alrededor, cristianos viejos por lo que ve, lo acompañaron con un ¡Jesús! Pero Tarej Bayuf protestó. Si yo soy mahometano, practico el islamismo, no me suelten blasfemias. ¡Hala!, exclamaron los aludidos en un esfuerzo de empatía y comprensión.
Escrito por Juan Badaya - Web

Disciplina espartana

Una vez más, Miguel secaba al sol su colchón mojado. Algunos tutores se reían cínicamente. Sería la última vez.

Cuando Miguel desapareció, lamentaron su excesiva melancolía y aquella maldita costumbre de aventurarse entre los acantilados. Todas las sospechas apuntaban hacia el mar, pero Miguel había puesto tierra de por medio.
Escrito por Javier Igarreta Egúzquiza - Web

La esquina de los besos

El orador pidió silencio en la sala; pidió silencio en el edificio, en la manzana, en la ciudad. Después, colocando la palma de su mano detrás de su oreja, dijo: "Oíd, todos". Fue el trueno, fue el derrumbe: la prosa venció a la poesía en la esquina de los besos.
Escrito por Salvador Cortés Cortés

La hija

Era la pequeña de seis hermanos. Le dijeron que sería ella quién le cuidaría siempre. Hoy su padre tiene ciento cinco años. Ella solo ochenta.

Apoyándose en el bastón, llega a lo más alto del cerro. Inclina su cuerpo sobre la barandilla. Vuela hacía el fondo y saborea la libertad.
Escrito por La hija del Ferroviario

Hijo único

Un divorcio es el hoyo donde se hunde un espejo de dos caras. Doble cumpleaños, cuentos duplicados leídos a medias, calcetines desparejados en quincenas alternas. Hay días en que uno de mis pulmones cesa de respirar y una voz de eco me pregunta si dejará de latir mi único corazón.
Escrito por Belén Sáenz

Mujeres en penumbra

Mujeres que viven una extraña soledad y tristeza huyen de las oscuras tinieblas para salir a la luz. Abren las puertas de sus vidas para manifestarse y afirmar por qué motivos huyen.

Rompen con el silencio y con todo, y se rebelan para liberarse y ser iguales a los demás.
Escrito por Luis Toyos

Espectros

El tren aminora la marcha. Una sombra, con determinación, salta al interior del vagón. Recuesta su maltrecha espalda en el frío suelo. Otras sombras silenciosas, sacos abarrotados de injusticias, yacen apretujados buscando calor. Espectros que caminan bajo el manto de la noche.

En la próxima parada les aguarda el arresto.
Escrito por María del Carmen Pavón Rodríguez

El otro sol

El sol dolía allá en lo alto. Llevaba horas de trabajo agachado, mirando al suelo, viendo avanzar lentamente la labor. El sudor surcaba la capa terrosa adherida a mi piel. Era duro el trabajo del campo.

Hoy, este pensamiento me asaltó mientras me acomodaba en la toalla mirando al mar.
Escrito por Javier Velasco Eguizábal

Mis viejos zapatos

Mis preferidos. Tan gastados de suela y con el brillo perdido de sus mejores días, guardan aún su magnético poder de objetos mágicos. Alados, anduvimos juntos veredas y avenidas; subimos y bajamos empinadas escaleras… las mismas que ahora sorteo, ascendiendo o descendiendo por la rampa, sobre mi silla de ruedas.
Escrito por Manuel Bocanegra

No llamen

De nada sirve que llamen a su timbre con vigor. No está ni para jóvenes que se afanan en aligerar sus facturas, ni para escuchar el evangelio de quienes quieren salvar su alma inmortal.

Tumbado, sus ojos fijos en el techo ignoran ya las grietas que le perturbaban en vida.
Escrito por Manuel López Muñoz

Mejor relato de octubre de 2018

33 autores habéis ordenado de más a menos favorito los ocho finalistas. Por cada votación, se les ha asignado 10, 8, 6, 5, 4, 3, 2 y 1 punto. Estos son los resultados:

1º. Estirpe, de Ángel Saiz Mora - 199 puntos
2º. La fiel amiga de Petra, de Sonia Serna San Miguel - 193 puntos
3º. Y amarillo a la genista, de Isidro Moreno Carrascosa - 169 puntos
4º. La vereda, de Enrique Mochón Romera - 166 puntos
5º. Salir del armario, de Pau - 163 puntos
6º. Erupción, de Patricia Richmond - 155 puntos
7º. Humanos, demasiado humanos, de Daniel Castillo - 153 puntos
8º. Libertad incondicional, de Jerónimo Hernández de Castro - 92 puntos

La cabeza bien alta

Kallistos regresó de Delfos fatigado y con ampollas en los pies.

—¿Qué vicisitudes te reveló el oráculo, Kallistos? ¡Cuéntanos! —le imploraban en la polis. Él mantenía su semblante imperturbable.

—Los asuntos de los dioses deben permanecer con los dioses.

Antes ejecutado por Zeus que reconocer que no vio absolutamente nada.
Escrito por Álex Garaizar

La censura

—¿Ni una sola llamada?
—No. Ya sabes dónde estás.
—Es que me siento muy solo, ¿dónde puedo hablarle?
—Te he dicho que no. Estás en el Seminario.
—Usted es mi tutor, ¿le gustaría conocer la respuesta?
—¿Con quién hablabas, insensato?
—Con Dios. Pero no se me ha grabado su teléfono.
Escrito por Gil Hernando de Santiago - Web

El acento

Ese atardecer sus pasos le llevaron al banco del acantilado, aquel en el que por primera vez habló con él. Allí volvió a sentir la emoción que le embargó ese primer día al escuchar su voz y, al recordar su inconfundible acento, en su rostro se dibujó una gran sonrisa.
Escrito por Celeste

Huelga

Hastiado y ofendido, el barbero bigotudo fue el primero en cerrar la boca para no abrirla más. Le siguieron el diputado tartamudo, la viuda presumida y el viejo libidinoso. Estaban hartos de ver cómo se reía de ellos toda la gente por las tonterías que el ventrílocuo les hacía decir.
Escrito por Rafa Olivares - Web

Insomnio (Médicos sin fronteras II)

No sé qué hacer con los brazos cuando duermo. No consigo encajarlos en una postura cómoda y paso toda la noche en vela, dando vueltas, moviéndolos arriba y abajo, sin pegar ojo. El médico aconseja amputar, pero me horroriza la idea de irme a la cama con ocho miembros fantasma.
Escrito por Patricia Richmond - Web
Parte I | Parte II | Parte III

La cartera

Recibieron un aviso de la policía. Un envío había sido manipulado y emponzoñado. La estafeta debía paralizar todas las entregas; un grupo de expertos las examinaría. Desconocían procedencia o destino.
Sonia respiró hondo, con parsimonia abrió su nómina. Sus dedos adquirieron un leve tono violáceo. Los relamió cuidadosamente. Entrega efectuada.
Escrito por Alfonso Picó Torrano

Deseo para año nuevo

Como siempre, mandó la felicitación de año nuevo a todos sus conocidos. Era una vieja costumbre. La recibimos el mismo treinta y uno de diciembre con puntualidad suiza.

Una postal navideña. Os deseo lo mismo que quiero para mí, ponía en su reverso.

Dos días después, se quitaba la vida.
Escrito por Manuel Serrano

La última cena

Fue la mejor comida de su vida. Al entrar en aquella sala repleta, enloqueció con los diferentes olores que lo hacían pasar de un plato a otro. ¡Menudo atracón!

Lástima que luego, de un manotazo, alguien lo aplastó contra la pared mientras con la otra mano no paraba de rascarse.
Escrito por M. Carme Marí - Web

Reyes sociales

En aquella fiesta del ocio, la vieja consola no entendía nada: Spotify pinchando música, Instagram y Facebook disputándose los paparazzis, WhatsApp hablando por los codos, YouTube grabando y Twitter criticándolo todo. Google acabó mostrándole la salida.

Ya fuera, recordó el origen de ese imperio: la tonadilla de un sencillo módem.
Escrito por Jose Antonio Gallego

KH7

—Escalé la gran curva blanca hasta coronar la inmensa llanura. Allí encontré miles de granos. ¡Tronca, me puse hasta las antenas!

—Tía, deja ya esa mierda que los humanos consumen en los servicios, ¡somos hormigas! ¿Cómo se llamaba la cima?

—KH7, eso decía el cartel de la botella que vi.
Escrito por Rafael Blasco López

Postre indigesto

Estoy rodeada de una masa dulzona y gelatinosa. Se comprime mi tórax mientras lucho por respirar en el espacio ajustado en el que estoy incrustada. No puedo ir ni hacia adelante ni hacia atrás. Con un estertor consigo liberar una de mis alas. ¿¡Quién me mandaría meterme en aquel flan!?
Escrito por Daniel Canals Flores - Web

El peso de la ley

Ayer vi una sombra alejarse en la escena de un crimen. No la reconocí. La vista me empieza a fallar pero mi olfato jamás comete un error. En cuanto lleguen los sospechosos a la comisaría seguro que lo identifico. A un sabueso como yo nunca se le escapa un criminal.
Escrito por Alma Rural - Web

Minuto de gloria en bucle

Arremangado a pesar del frío, arranca una papelera y la estrella contra la cristalera del comercio. Esas son hoy las imágenes más repetidas en muchas televisiones del mundo.

La reyerta contra la policía fue ayer, pero su narcisismo y el afán protagonista le incitan a continuar su "heroica revolución callejera".
Escrito por Isidro Moreno Carrascosa - Web

Para ponerles punto a los finales

Con cierto desgano fue hasta la caja para pagar la comida intocada pero cambió de idea: sacó el aerosol de pimienta, enfiló hacia la pareja y disparó a los ojos de él diciéndole: "Basta de arruinarme los almuerzos. ¡Cuando cambies, mujer, cambia también de restaurante!".

Después, se sentó a comer.
Escrito por Elisa Mancuso

Libertad incondicional

Cuando lo conocí ignoraba qué era una groupie. Detesto esa palabra. Malintencionada e imprecisa para describirme, repetida hasta borrar mi verdadero nombre que él aún ignora.

Ahora, mientras toco su guitarra y él ni se mueve para recoger las monedas, tengo la certeza absoluta de encontrarme en el lugar correcto.
Escrito por Jerónimo Hernández de Castro - Twitter

En el parque

El parque está ventoso. Farolas ciegas alumbran oscuridad junto al desvencijado columpio donde nuestra manos nos elevaban al cielo.

Piso la hojarasca. El mismo crujido de barquillos aplastados en el suelo cuando uníamos los labios. 

Tropiezo con el árbol caído, tatuado con nuestro amor, vencido por el huracán del divorcio.
Escrito por María Jesús Briones Arreba

Rutinario

Cada mañana subía al mismo autobús, bajaba en la parada de siempre y acudía cabizbajo a su despacho de la primera planta. Aquel día decidió lanzarse escaleras abajo cuando terminó la jornada. Unos cuantos días de reposo y cambio de rutina bien valían la pena un par de huesos rotos.
Escrito por Ana Belén Arbués - Web

Neneptuno

Sus hazañas no conocen límite. Cuando surca raudo las aguas sobre sus caballos blancos, las olas, reverenciales, encogen sus crestas.

De pronto, una mano decidida arranca el tapón de la bañera, y el pequeño apenas consigue conservar del rey de los mares un poco de furia apretada entre los dientes.
Escrito por Juana Mª Igarreta Egúzquiza - Web

Yoyes

Esta vez no le trajeron el reo al verdugo para que hiciera su trabajo. Fue él quien se acercó a una madre con su hijo de tres años y medio. "¿Tú eres Yoyes?", le preguntó. "Sí", contestó. "Soy un miembro de ETA y vengo a ejecutarte". Tres tiros y desolación.
Escrito por Carmelo Carrascal

Libertad

Escuchó gritos frenéticos y en las manos que lo empujaban reconoció a sus captores. Decidido, saltó los obstáculos logrando recorrer tres pueblos hasta que llegó a un río en donde nuevamente fue capturado. Mientras era sometido, el joven toro comprendió que para él la libertad sería la muerte.
Escrito por Rosa Boschetti - Web

La cita

Aquella tarde tenía una cita importante. Estaba segura de que por fin iba a encontrar trabajo. Un anuncio en la prensa le ofrecía la oportunidad de su vida, pero no pudo acudir porque se le estropeó el coche. "Otra vez será", pensó. Y la muerte pensó igual: "Otra vez será".
Escrito por Rosa Ibarra Amor

Fabricio

Le decían que era un bueno para nada, lo acosaban compañeros y tutores, hasta que un día pasó al frente, pusieron una canción, y con su baile a todos asombró.

Se volvió dueño de la plataforma, cautivó con su talento, pero más que todo con su seguridad, soltura y pasión.
Escrito por Eliezer Sánchez - Facebook

Nostalgia

Con su maleta cargada de sueños, con ilusiones que recargaban su espalda por su peso. Dejaba atrás, en el puerto, un suspiro, un te quiero y un beso. Llevando de compañera la nostalgia infinita.

De los que alzan vuelo, buscando no sé que ni dónde. Algo que llevan por dentro.
Escrito por Luis Escorche

De viaje

Esperaba los tres segundos de silencio entre canciones para desgañitarse, pero el atronador volumen de la música apagaba enseguida sus gritos de socorro.

También esperaba, deseaba más bien, que las dos garrafas de gasolina que la acompañaban en el maletero tuvieran como destino el que por lógica les correspondía.
Escrito por Álvaro Abad

Se acabó lo bueno

Ya no podíamos contar con él para colarnos en el cine, pintar de rojo las ovejas del abuelo o lanzar piedras desde lo alto del puente que cruzaba la autovía. Empezó babeando detrás de aquella mojigata, pero el día que lo vimos entrando en misa supimos que todo había acabado.
Escrito por María Requena

Hijo y padre

Creí tener clara la explicación: la reencarnación solo es posible en descendientes directos, dijeron. No lo medité suficientemente, pero es que acababas de morir. Habría sido mejor dejar que el embarazo siguiera su curso. Ahora no puedo ser amante de un bebé y pronto solo te pareceré una vieja cascarrabias.
Escrito por Iñigo Redondo Egaña

Cajón desastre

Hacía días que abrir ese cajón era una tarea difícil. Sus guías parecían más oxidadas a cada uso. Pero esa mañana le fue imposible. Se desesperó. Valiosísimos recuerdos yacían allí dentro.

—¿Estás bien, papá?

Su única respuesta fue una lágrima, mientras su mirada se perdía en el horizonte del olvido.
Escrito por Stbn

El paseo

El paseo por el zoológico hacía feliz al niño; había tantos animales raros o que nunca había visto personalmente. Su abuelo le prometió ir, pero no pudo ser.

—Papá, ¿por qué todos esos animales están encerrados?
—Porque ya no sirven para nada, están muy viejos.
—¿Por eso encerraste al abuelo?
Escrito por Marisa Villar Arranz - Twitter

Cuestión de fe

Nadie fue capaz de hacerle cambiar de opinión. "El ratón Pérez existe". Incluso basó su tesis en tan descabellada cuestión. Sus alumnos se miraban atónitos cuando esgrimía su teoría. "Es un hecho demostrado. No son los padres. Mi hermana nació cuando me cayó el primer diente. No estaban en casa".
Escrito por Marisa Martínez Arce

Un precio justo

¿Prefieres perro o gato? Mientras pienso la respuesta, mi padre continúa preguntando: ¿ir a la playa o a la montaña?, ¿patinete o bici?, ¿PlayStation o X-Box? Me mira serio. Lucas tiene mucha razón cuando dice que no es tan malo que se divorcien tus padres: ayer mamá también intentó comprarme.
Escrito por Paloma Hidalgo Díez

Chantaje a la nurse nueva

"Eres guapa", le dije, y me besó en los mofletes. Pero noté esas manos y le di un buen mordisco. "Voy a merendar. Y me comprarás luego cuarenta tabletas de chocolate. O hablaré con mis padres. Bueno, en principio. ¡Como llegase a enterarse el abuelo!". El abuelo y ella sonreían.
Escrito por Eduardo Martín Zurita

Desamores

Siempre discutían. Por cualquier cosa. Un día y otro y otro. Cada vez la cosa iba a peor.

Pero en el fondo se querían.

Él no podía evitar ir detrás cuando ella se enfadaba y decirle:

—Sabes que te quiero.

Y ella siempre volvía. Hasta el día que no volvió.
Escrito por Sara

La fiel amiga de Petra

Petra siempre espera impaciente la visita diaria de su fiel amiga. Ambas se sientan frente a frente, se observan emocionadas, conversan, ríen, lloran y gesticulan a la vez.

La visita acaba a la hora de cenar, cuando un enfermero del psiquiátrico retira a Petra del espejo para acompañarla al comedor.
Escrito por Sonia Serna San Miguel - Web

Estirpe

El ambiente estaba muy frío, hasta que a Luisito se le ocurrió contar su primer chiste. Cuando todos nos reímos su padre decidió marcharse, orgulloso de comprobar que su pequeño, tan divertido como él, también sabía hacer feliz a la gente. Atrás dejaba su cuerpo, rodeado de coronas de flores.
Escrito por Ángel Saiz Mora
Elegido mejor relato de octubre de 2018

La revolución ya está aquí

La puerta tardó en abrirse más de lo habitual. Ya dentro, pulsé el botón del decimoctavo, pero terminé irregularmente en el séptimo. Remarqué aquel, atónito, para terminar esta vez en el ático. Maldecía tales anomalías técnicas cuando una voz mecánica declaró, con virulencia, por los altavoces internos: 

—¡¡A las barricadas!!
Escrito por José Antonio Barrionuevo - Twitter

Sacar las uñas

Barajó los detalles de su larga relación. La convivencia, los mimos sin ganas, los arañazos de más, las ausencias sin avisar, los gemidos a medianoche, la maraña de pelo enroscada en su cepillo, y llegó a la conclusión de que no merecía la pena malgastar sus siete vidas con ella.
Escrito por Mª Belén Mateos Galán

Disyuntiva emocional

Por fin he dejado de ver sus rostros, de escuchar sus voces: las pastillas han triunfado.

El cepillo baila solo en el vaso; el mando del televisor se me ofrece solitario; mi móvil, inerte; y el cartero solo llama una vez.

Cojo los malditos antipsicóticos y los arrojo al inodoro.
Escrito por Salvador Esteve

Planes

Se esconden. Detrás de abarrotados armarios empotrados o leyendo viejas historias de libros acumulados en doble fila. A veces salen y te hacen señas. Pero vuelves la vista hacia otro lado, ignorándolos.

Entonces se convierten en pesadillas y te levantas con ojeras. Son ellos. Tus planes de futuro.

Y despiertas.
Escrito por Maest

Incierto resultado

Me dijeron que tarde o temprano tendríamos que hacerlo. Los días pasaban desde ese momento más rápidos que un rayo en una tormenta. Cuando nos plantamos en la mesa de operaciones, te di el abrazo más tierno jamás contado, mi fiel amigo peludo cara a cara contra un incierto resultado.
Escrito por Carmen Gallego

El grito deseado

¿Tierra? ¿Tierra a la vista me vas a decir tú a mí, Rodrigo? ¿Tierra a la vista, cuando sabes que tengo grietas en los ojos de derramar ríos de sal buscándola durante meses? ¿Tierra? ¡Venga ya, hombre! ¡Agua...! ¡Agua y comida es lo que tienes que gritar! ¡Déjate de tierra!
Escrito por Salvador Pérez Salas - Twitter

De la patada

Me ganaba la vida jugando al fútbol, era ducho. Decían que mi técnica era exquisita, un Maradona en ciernes, de buenas piernas, vaya. Con el primer contrato jugoso con el club, compré un auto de lujo. 

Ahora ya ni puedo caminar, tras el accidente, mi talento lo tuvieron que amputar.
Escrito por Cristopher Josué Escamilla Arrieta - Twitter

Sabia decisión

Cuando el agua alcanzó el cuello de los gobernantes, empezó a despegárseles una segunda cara que ocultaba otra real, con la cual habían nacido. Sabían que una vez que se descubriera la verdadera ya no habría posibilidad de pegarse la segunda nunca más.

Decidieron que mejor los tapara el agua.
Escrito por Juan Carlos Pozo Block - Twitter

El matón del barrio

Hoy jugaremos al fútbol. En mi equipo estarán Ángel, Pablo, Manuel y Antonio. En el otro, Eduardo, Rafa, Álex, Isidro y Jesús.

¡Pero nosotros somos mucho peores! protestó Álex.

Os aguantáis, además, yo haré también de árbitro.

¿Y nosotros con quién vamos? preguntaron el resto de chicos.

Vosotros no jugáis.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

Amor de madre

La futura personita que crece en su interior presenta una progresión adecuada. Así lo confirma la ecografía. Su sexo no le importa, solo imagina su naricita, sus manitas... Se encuentra en tal estado de felicidad que incluso está dispuesta a compartirlo con aquella señora.

Al final convinieron un buen precio.
Escrito por Pepe Sanchis

La felicidad en una caja de cartón

A los veinte años, gracias a una cuidadora del psiquiátrico, Magdalena recibió su ansiado retoño. Aceptar las limitaciones de la criatura le fue tan fácil como amarla hasta el fin de sus días.

Magdalena se fue anoche, golondrina etérea en vuelo feliz.

Hoy, su viejo nenuco será trasladado al contenedor.
Escrito por Loli Regs

El médium del quinto

Desde que leí tu nota de despedida, juré averiguar por qué te fugaste con el médium del quinto B. En busca de respuestas, te busqué en lúgubres ambientes, pregunté a espectros, a entes maleducados. Un día me derrumbé cuando el Día de las Ánimas recibí una invitación a tu boda.
Escrito por Jesus Miguel Valls 

Traición

Inmóviles en la oscuridad, ya no oían voces ni ruidos fuera. Menelao dio la orden y salieron del interior del caballo. Al dirigirse a las murallas, oyó un ruido a su espalda y se volvió. Antes de ser degollado, vio a Homero en manos de los troyanos, escribiendo su final.
Escrito por Josep Maria Arnau

Castigo divino

Esa sensación regresaba de nuevo. Era la cuarta vez que le ocurría, y le proporcionaba una extraña sensación de desasosiego e impotencia. Había olvidado otra vez su nombre, lugar de procedencia y destino.

Debía decírselo a su familia, pero no quería reconocer que era presa de él, el maldito alzhéimer.
Escrito por Gloria Arcos Lado

Hartazgo

Tenía mirada triste pero muy penetrante, impropia para una persona apenas veinteañera, reflejo de un dolor que se presume más en quienes peinan canas. Juventud aviejada por una convivencia tóxica. Desde su interior profundo surgió el grito a la vez que entraba en comisaría: "¡¡Que no me joda la vida!!".
Escrito por Rafael Domingo Sánchez - Twitter

Fuera del capullo

Con la marea baja y envuelta en la niebla, descubrió que le estaban creciendo cuernos en su cabeza. Asomaban frágiles entre su cabellera desordenada y salvaje. Más allá de la creencia popular, nadie la engañaba. Era su alma que se expandía y ya no cabía en su interior. Había madurado.
Escrito por Silvana Alexandra Nosach - Facebook

Celos

Escondido tras de la cortina la espiaba, tenía que enterarse de cómo se entraba en su cuenta de correo electrónico, de hoy no pasaba. Cuando ella abrió su ordenador portátil, y en el nombre de usuario tecleó rubia6656, al pasar al campo contraseña en la pantalla aparecieron claramente seis asteriscos.
Escrito por Irreverente inadaptado

Divina soledad

Me encontraba muy solo. No era producto de la melancolía. No era un estado de ánimo temporal. Era la soledad absoluta de quien se sabe único en el universo. Entonces fue cuando diseñé mi plan.

Por ahora creé el cielo y la tierra. Esta tarde me pondré con la luz.
Escrito por Manuel Menéndez Miranda

Voces críticas (La ciudad sin alma II)

Las semanas previas al gran apagón los más conspiranoicos habían teorizado sobre algún proyecto secreto del gobierno. Salían por televisión alterados, histriónicos, caricaturizados. El más prolífico y reconocido, Beltrán Lobo, salió una noche drogado. Resultó inquietante, sospechoso, un espectáculo lamentable, que enterraría definitivamente las voces críticas en el paroxismo mediático.
Escrito por Raquel Tevas Cisneros
Parte I | Parte II | Parte III | Parte IV

Promesas

Al caerme el álbum de mi vida al suelo, se desprendieron dos fotos mías de distintas épocas, y ellas, al verse cara a cara, se enzarzaron en una fuerte discusión en la que tuve que mediar y, para ello, prometí que cumpliría las promesas que un día les había hecho.
Escrito por Nuria Rozas - Twitter

Reincidencia

La confesión lo dejó perplejo.

—¿Sabes? He blanqueado dinero.
—¿Qué has dicho?
—Sí. Lavé el pantalón y en un bolsillo, por descuido, quedaron varios billetes de 20 euros.
—¿No están deteriorados, no los rechazarán?
—¡Qué va! Si ya los he lavado otras veces.
—¡Ay, madre! Peor todavía... Eso es reincidencia.
Escrito por Francisco Rubio Yepes - Web

Humanos, demasiado humanos

Los asesinos seriales también tenemos corazón: nos conmovemos hasta las lágrimas ante una delicada pieza musical, sabemos admirar el vuelo de una hermosa ave, suspiramos extasiados, nos enamoramos como chiquillos, aunque no siempre seamos correspondidos.

Algunas mujeres incluso logran rompernos el corazón; por fortuna, sabemos corresponderles de la misma manera.
Escrito por Daniel Castillo

Salir del armario

Ayer salí del armario y provoqué el pánico en casa. Las luces parpadeaban, los objetos volaban de un lado a otro de la habitación. La abuela lloraba sin entender nada mientras mis padres gritaban aterrorizados. Al fin y al cabo fueron ellos los que me encerraron allí hace diez años.
Escrito por Pau

Amor poético

Aquella tarde de primavera, el mar esperó impaciente el dulce beso de la luna. El canto de las gaviotas acompasaba la danza romántica de las olas. En la orilla, la brisa acariciaba apasionadamente la arena húmeda. De pronto, nos invade la magia de la noche y espero amarte otra vez.
Escrito por Manuel Sedamano Ballesteros

Uno de fantasmas

El fantasma, como cada noche, esperaba a la Muerte. Había tormenta. Se abrieron ventanas, el viento silbaba entre las grietas y el moribundo clamó al cielo asustado. El fantasma no podía consentir que el cielo actuase. Un relámpago iluminó la estancia. Entonces vio el rostro del viejo. ¡Era su hijo!
Escrito por Mª Luisa Pérez Rodríguez

Perro perdido

No me di cuenta de que mi galgo se adentraba en latín desvaído. Sus vocales se le marchitarán. Con la aurora boreal, el eco de su aullido se tornará amarillo cereza. Se ha perdido en un vacío de caracoles. Si lo encontráis, colocadle bien el ala oeste. Él ya sabe.
Escrito por Alberto Muñoz

Imitatio

Era fácil creer en él. Siempre había sido su gran referente. Su relación estaba basada en la mutua confianza. No cabía otro vínculo posible. Por eso, a nadie le extrañó que ambos empuñasen el arma de igual modo, que sus miradas contuviesen la misma carga de odio. De tal palo...
Escrito por María José Viz Blanco

Síndrome de abstinencia

Gemelas idénticas. "Dos gotas de agua", afirmaban.

Gabriela decidía. Elena, influida por sus padres, acataba. Años de sometimiento anularon a esta. Ya huérfanas, Elena, ilusionada, intentó liberarse de las tiranías de Gabriela. Le costó, pero, al fin, consiguió alejarse de su hermana. Lamentablemente, no así del recuerdo y su tenaza.
Escrito por Jesús Garabato Rodríguez

Instinto maternal

Un minúsculo grumo rojizo que se diluye con el agua en la taza del váter cuando tiro de la cadena. Y después, un gran dolor, una tristeza profunda, una añoranza de lo que pudo haber sido. Nada más. Tan solo a lo lejos, la remota esperanza de tener otra oportunidad.
Escrito por Aurora Rapún Mombiela - Web

Bienllegada

Vi cómo sus ojos se apagaron y su cuerpo inerte se desintegraba en miles de moléculas luminosas.

En una cascada inversa, el occiso viajó al espacio para sanar la capa de ozono agujerada.

Y así comprendí su valiosa existencia sobre la tierra y decidí poner fin a estúpidos cánticos funerarios.
Escrito por Selene Argueta - Twitter

La vereda

El prado que separaba tu casa y la mía cobijó también nuestros encuentros furtivos. Fue en verano que empezaron las idas y venidas, sobre la hierba reseca primero, el suelo embarrado y la tierra helada después, perdurando más allá del invierno. La primavera, que nos había presentado, finalmente nos delató.
Escrito por Enrique Mochón Romera - Twitter

La felicidad de la ignorancia

Los árboles conversan cuando se encienden las estrellas, salvo los enjaulados bajo el alumbrado de las ciudades; ellos no pueden verlas. Demolidos los edificios que ocultaban el bosque, aquellas tertulias nocturnas turbaron tan profundamente a los sauces del parque que siguen llorando hojas secas aun finalizadas las obras de reconstrucción.
Escrito por Antonio Bolant

Y no nos dejes caer en la tentación

—¡Por Dios! —se dijo ella—. ¿Qué hay en ese hombre que te ha hecho olvidar la decencia?

Pensó en el profesor y la violencia del recuerdo agitó su cuerpo. Ya no dependía solo de su voluntad. Era más fuerte.

Ahora todo pasaba por su habilidad para plagiar en el examen...
Escrito por Ruperto

Justicia lógica

El contrato se había realizado. El encargo, llevado a cabo. Los culpables, detenidos.

Hubo un juicio. Terminada la deliberación del jurado, declararon inocentes a dos de los acusados. Su participación en el crimen fue obligada.

La mano y el cuchillo fueron absueltos. El cerebro y la intencionalidad serían declarados culpables.
Escrito por María Galerna

Apocalipsis

"Los dioses nos crearon a su imagen y semejanza, ergo somos hijos de dioses, ergo somos como dioses, ergo los dioses nos envidian y no nos permiten ser plenamente libres, ergo hay que matarlos". 

Así razonaban los robots cuando iniciaron la guerra contra los humanos. Y así comenzó el Apocalipsis.
Escrito por Luis Goróstegui - Twitter

El secreto

Ver correr el agua desde el puente le producía sosiego. Todos pensaban que era porque su mujer desapareció un día por la ribera. Y por eso era. Quería asegurarse de que nunca volviera. Sólo el río y él sabían que estaba atrapada bajo los húmedos guijarros de aquella orilla pedregosa.
Escrito por María José Escudero

Ilusiones

Desde la cima más alta saltará para entrar en el cielo, ese hacia el que mira todas las noches intentando buscar tu estrella. Por el empinado camino va soñando en el encuentro, su idea es no volver, pero tú sigues pensando que lo mejor es que continúes iluminando sus esperanzas.
Escrito por Antonio Ortuño Casas - Web

Hombre de una doblez

Amancio dijo una vez una mentira, y para taparla tuvo que añadir otras más. Tantas llegó a decir, que siempre se sabía siempre cuál era la verdad. Ya le dijo un día el maestro en la escuela. Eres muy coherente, Amancio, que tú no tienes dos dobleces, como los demás.
Escrito por Juan Badaya - Web