El comentarista galáctico

El relato se siente algo cohibido hasta que aparecen unas palabras sentidas que van sacando las costuras a su argumento. Respira tranquilo al ver que el precioso comentario ha enmascarado las fisuras del autor y ahora brilla más que nunca. Como colofón, una despedida inconfundible: Mi más muy mayor enhorabuena.
Escrito por Pablo Núñez - Twitter
Dedicado a Eduardo Martín Zurita

22 comentarios :

  1. Precioso tributo a un cincuentista que no va a ser olvidado. Tanto sus generosos comentarios como sus calculados relatos van a estar en la memoria colectiva de esta comunidad. En la mía, de forma imborrable. Eduardo, cómo te estarás riendo: ¿qué demonios pasaba entre el niño, el abuelo y la nurse?
    Para ti, Pablo, el campo de girasoles que agita la mañana retando al viento al paso de un sastre vagabundo.

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    1. Eduardo siempre estará por aquí, Rich. Sin duda, este relato me lo ha susurrado al oído y yo lo único que hice fue copiar sus palabras.
      Gracias por tus palabras, Maga.
      Pablo

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  2. Bravo, Pablo. Has tenido un gran detalle y es magnífico homenaje a nuestro querido compañero de letras Eduardo, que siempre vivirá en nuestro recuerdo por sus agradables y peculiares comentarios.
    Tres hurras para Edu y otros tres para ti.
    Mis abrazacos para ambos.

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    1. Como bien dices, Isisdeo, Eduardo siempre vivirá en nuestros recuerdos, que son muchos y todos buenos.
      Tres hurras por ti, crack.
      Abrazos.
      Pablo

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  3. Carmelo Carrascal7/11/18 13:59

    Pablo, muy certero.
    Además del acierto de elaborar el micro en su preciso momento y la dedicatoria a nuestro querido Eduardo M. Z., nos vienes a decir algo muy relevante para quienes escriben. Una a modo de regla de oro. Que el poder de las palabras, incluso del mensaje y del testimonio, radica en la movilización y expresión cálida del afecto. Saber hacerlo. Dicho de otra forma, las palabras desinvestidas de afecto imitan tristemente a los números y se tornan símbolos chatos. Zafios. Pierden la temperatura, el poderío, la magia, pierden su capacidad evocadora y de hacer vibrar, de conmover al ser humano. ¿Y si fuera así, para que c. (pongamos diantres) escribir?

    Muchas gracias, Pablo!

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    1. Muy interesante tu comentario, Carmelo. Muchas veces digo que el mayor premio son los comentarios. Y para que surjan comentarios, el relato debe decir algo, conmover. A mí me conmovían los comentarios de Eduardo, que eran capaces de superar al relato comentado, maquillarlo y mejorarlo gracias a sus certeras palabras. Sus relatos también eran sublimes: originales y apasionados a la vez. Ponía todo a la hora de escribir y eso se transmitía en seguida.
      Un fuerte abrazo y gracias por tus palabras.
      Pablo

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  4. Dije que este mes no iba a comentar, pero no he podido por menos que improvisar unas líneas al leer tu cariñoso y cálido homenaje a alguien tan querido, que se ha marchado demasiado pronto, de forma inesperada, y que en todos los que le conocimos dejó una buena huella, que es lo mejor que puede decirse de una persona. Por mucho que el día a día continúe, no ha pasado uno, desde que supimos la triste noticia, en el que en algún momento no le recuerde y me consta que no soy el único. Tu oportuno relato arropa en un momento en que su ausencia pesa. No se puede negar la evidencia de que la vida sigue, como tampoco que Eduardo forma parte de la nuestra.
    Gracias por tus palabras, tan generosas como las suyas. Sería bueno que su familia las leyese, seguro que él ya lo ha hecho.
    Un abrazo fuerte, Pablo

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    1. Amigo Ángel, sí que nos ha dejado un vacío la pérdida del gran Eduardo. Yo también lo recuerdo todos los días, y revivo aquel momento en que estuvimos juntos en la barra del “Dinosaurio” y me recitó un poema enorme de una forma que tan solo saben recitar los que por sus venas corren literaturas y sensibilidad a raudales. Nos unía, además del amor por las letras, nuestros hijos, dos seres maravillosos y mágicos.
      Me alegro muchísimo de que hayas comentado este relato y, para que te quedes más tranquilo, porque sé que no quieres comentar por ser juez este mes, te diré que este no lo tendrás que evaluar porque va fuera de concurso, como no podía ser de otra forma.

      Un fuerte abrazo.
      Pablo

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  5. ¡Cómo vamos a echar de menos esa despedida en los relatos y esas exégesis argumentadas con criterio y amor! El paso breve de Eduardo por Cincuenta (y para nuestra tristeza, por la vida también) nos ha dejado perlas de su humanidad sembradas en cada uno de nuestros relatos.
    A su generosidad impagable le respondemos como tan maravillosamente has sabido hacer tú, Pablo, con palabras de amor y cariño a su recuerdo y este cincuenta que define con acierto su buen hacer en los comentarios a pie de relato.
    Tu magnífica prosa le va a sentar como un guante a su afán inmortal. Hoy, está de fiesta por tus palabras.
    Esto,"mi más muy mayor enhorabuena" y un fuerte abrazo.

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  6. ¡Que envidia me dais! Habéis podido conocer en persona quien más cálidamente comentaba los relatos ¡incluso los míos! Entrando al quite para disimular mis grandes carencias, alguien al que ya consideraba mi amigo aún sin conocerlo en persona y de cada comentario hacia una obra de arte.
    Mi más muy mayor hasta siempre, pues nadie muere mientras se le recuerde, bay amigo.
    Gracias Pablo por tu magnifico relato/homenaje.

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  7. Gracias, Pablo, precioso. Unas palabras que apuntalan, más si cabe, el recuerdo de nuestro compañero y amigo.
    El sol saldrá de nuevo y moverá nuestras vidas, pero jamás evaporará el recuerdo. Un abrazo.

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  8. Podrá morir la voz, pero no las composiciones por ella esculpidas en miradas y oídos donde anidaron.

    Eduardo respiraba palabras, con la pasión aferrada a la garganta y un poeta por corazón. Era de verbo enorme, capaz de cruzar márgenes que sólo franquean los poetas para obsequiarnos con fastuosas imágenes escritas.

    Tú has recogido su esencia para todos nosotros, Pablo, y la has depositado con respeto y cariño en el infinito de un relato, como un indeleble epitafio sobre la memoria de su carismática forma de escribir.

    Gracias por crearlo. Estoy seguro de que Eduardo estará orgulloso de una dedicatoria escrita por un tipo tan especial como tú.

    Mi más muy mayor abrazo.

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  9. ¿Desde qué galaxia estará Eduardo leyendo este maravilloso homenaje que le has dedicado, Pablo? Desde allí su luz nos alcanza con brillo de sus letras y su generosidad. Nos ha dejado una estela que siempre encenderá nuestros corazones en esta casa.
    Muchísimas gracias por este micro, tan merecido como sentido. Un fuerte abrazo y mi más muy mayor enhorabuena.

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  10. Josep Maria Arnau8/11/18 12:29

    Precioso y sentido detalle, Pablo.
    Yo soy nuevo en cincuenta palabras y no conocía a Eduardo. Solo tengo cuatro relatos publicados aquí, pero recibí uno de sus comentarios y me considero afortunado. Luego he podido apreciar su gran categoría como escritor en sus relatos y poemas. Y también como persona, a través de vuestro recuerdo.
    Un abrazo.

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  11. A partir de ahora los relatos se sentirán un poco huérfanos sin ese puntual comentario pulidor de Eduardo que les imprimía brillo y esplendor. Siempre lo he dicho y siempre lo diré, este lugar rezuma muchas cosas buenas, pero sobre todas esas cosas destaca la generosidad. Y tú, señor Núñez, abanderas esa hermosa cualidad. Un exquisito y merecido homenaje a un cincuentista querido e inolvidable. Un beso grande.

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  12. Es un placer ver cómo vais dejando por aquí vuestras experiencias y recuerdos con Eduardo. Creo que el único protagonista en este microcuento debe ser él, así que permitidme que me aparte y deje paso a esos maravillosos comentarios vuestros que recuerdan a alguien que nunca vamos a olvidar.

    Pablo

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  13. Enrique Angulo8/11/18 18:42

    Conocí a Eduardo en Madrid, en la quedada del pasado año. Se dirigió a mí preguntándome si era Enrique Angulo, le respondí que sí, entonces él me dijo que de mayor quería ser como yo. “No te lo aconsejo”, fue mi respuesta. Luego me cubrió de halagos, y le dije que exageraba en demasía, aunque me gustara oírlos, pues no eran palabras de alguien que te da jabón para sacar algo a cambio, sino palabras sinceras de una gran persona, y ese premio vale más que cualquier otro premio que uno pudiera conseguir debido a alguno de los textos que escriba.
    A lo largo del día, hablamos varias veces, y le fui conociendo un poco más, vi su entusiasmo, su apasionamiento, su gran cultura, su generosidad; en definitiva, que fue uno de esos encuentros en los que uno queda gratamente impresionado por una persona, algo que no sólo me sucedió con él, pero que dada la injusticia de su muerte prematura, hace que ponga la lupa sobre su persona, así que quedé con la esperanza de un nuevo encuentro, un nuevo intercambio de impresiones, de pensamientos, de recomendaciones..., el cual ya no podrá ser, al menos, en este malhadado mundo.
    Durante estos meses que han pasado desde ese encuentro hasta el día de su muerte -y me estremece pensar que el día en que se publicó su último cincuenta fue el día que murió, y que cuando le hice el comentario a su microcuento llevaba muerto tres días, y yo tenía la esperanza de que lo leyese, a pesar de habernos comunicado, que debido a sus problemas de salud, iba a dejar de participar en la página-, hemos intercambiado comentarios, él a mis microcuentos, yo a los suyos, lo cual acrecentó esa incipiente amistad.
    Por tanto, la inesperada noticia de su muerte me causó una gran impresión y una honda tristeza, algo que creo que compartí y comparto con todos quienes conocían a Eduardo, como ha quedado reflejado en diferentes medios, y ha sido a través de ellos cómo descubrí otras facetas suyas que apenas conocía, pero que no me sorprendieron, dada la valía de su persona.
    En tu microcuento, Pablo, homenajeas una de ellas: la de comentarista galáctico. Para corroborar la justeza de tus palabras sólo hay que leer algunos de los comentarios que hizo. Y ese colofón con el que se despedía, deja en los labios –por recordar la canción de Serrat Decir amigo- gusto a mistela y a natillas con canela, y también a muchas otras cosas agridulces.
    Mi enhorabuena y mi agradecimiento por este homenaje a nuestro compañero Eduardo, a quien recordaremos mientras la memoria no nos falle, y a quien echaremos mucho de menos.
    Un abrazo.

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  14. Maria Galerna8/11/18 19:27

    Es curioso que muchos lo hayamos conocido muy poco y aun así es como si formara parte de nosotros desde siempre. Yo lo conocí el año pasado, nos presentamos y se me quedó mirando, "desprenden buenismo" me dijo con una sonrisa de niño travieso, ahí me ganó la mano.
    Luego le pedí que me firmará el último libro y me dijo: Si yo no tengo relato. Por eso ocupó la primera página.
    Creo que hay muy pocas personas que con sólo unos minutos se haga un hueco, un recuerdo, en tanta gente. Y Eduardo, es una de ellas.

    Besibrazos, allá donde te encuentres.

    Gracias, Pablo.

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  15. Eduardo era, es, seguirá siendo, un apasionado en todo lo que hacía. Escribía desde las tripas, comentaba desde el corazón, hablaba con la sabiduría del que ha leído ríos de palabras y océanos de poesía. Era, es, segirá siendo, cálido y lisonjero, y anlaítico, y generoso, y maestro y amigo. Gracias por escribirle este homenaje, Pablo.

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  16. Yo no lo conocí. Este año pensaba hacerlo en la quedada. Pero viendo sus relatos, comentarios y respuestas se veía que era alguien especial y vuestras palabras de aquí arriba lo corroboran. Agradecer a Pablo el detallazo que ha tenido y a el resto los cometarios que le habrían hecho sentirse muy orgulloso de la huella que dejó.

    Un saludo.

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  17. Bonito homenaje, Pablo, y cierto es todo lo que dices en este 50: hay comentarios que hacen brillar los relatos. Eduardo sabía dejarlos bien relucientes.
    Impactada por la noticia, conservaré el recuerdo de Eduardo como todos vosotros, pues era alguien que no podía dejarte indiferente. Por lo que le conocí, lo definiría como un apasionado. Ya lo habéis dicho antes. Apasionado por la vida, la gente, la literatura. Contactó conmigo para hacerme llegar su poema "Desenvainando" que llevó dedicado para repartir a muchos asistentes al encuentro de ENTC (no pude ir). Luego seguimos intercambiando mensajes, opiniones, textos, hasta dibujos. Era alguien auténtico, sincero y un erudito de las letras. Pude conocerlo en persona en el encuentro de enero de Cincuenta palabras. Cómo recitaba... lo vivía. Que siga viviendo en nosotros.
    "Y feliz todo para vosotros siempre".

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  18. Confinado en mi auto-ostracismo de estos últimos meses me temo que he dejado de conocer a Eduardo Martín Zurita con la profundidad que, a la vista de vuestros comentarios, hubiera merecido. Sólo puedo, por tanto, unirme tímidamente a ellos y lamentar la muerte de un compañero de letras y poner de relieve una vez más, tu profunda humanidad, Pablo.
    Abrazo triste.

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