Silencios en voz alta

—¿Qué más desea que le ponga, señora?
—Ponme unas de cerezas. Y cuarto y mitad de amor del bueno.
—¿Cómo ha dicho...?
—¡Ay, perdón! En qué estaría yo pensando... —contestó mientras apartaba la mirada del joven dependiente que bien podía ser su hijo y de quien llevaba años locamente enamorada.
Escrito por Juan Aguilera

2 comentarios :

  1. Maria Galerna18/12/18 12:46

    El amor no tiene edad (o eso dicen), pero si no arriesga...

    Un saludo, Juan.

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  2. Ni el amor tiene edad, ni puede ocultarse por mucho tiempo.
    Un abrazo, Juan.

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