Otro cuento

Ya no hay lobos en las montañas acechando el rebaño, hace tiempo bajaron a la ciudad. Puedes encontrarlos a la vuelta de la esquina, su pelaje simula lana de cordero y ocultan sus colmillos afilados tras una sonrisa inverosímil.

Hay tregua para los ganaderos, las víctimas actuales son otras ovejas.
Escrito por Malu

11 comentarios :

  1. Había una vez una jauría que vigilaba el jardín. Pero tú y yo siempre hemos vivido en el castillo y sabemos tomar el té en tazas de estrellas. Y este cuento se ha acabado.
    Para ti, los pétalos de las rosas que esperan la primavera.

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  2. Otro cuento tan real y certero como buen escrito. Los lobos son más humanos, con todo lo malo que conlleva la palabra humanidad, y atacan por la espalda. Te lo diré otra vez: escrito con el corazón, de donde salen las buenas historias y las de verdad.
    Excelente. Eres muy grande. Uno de los grandes pulmones de nuestra casa de cincuenta.
    Un beso bien fuerte.
    Pablo

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  3. Este cuento es el cuento de nunca acabar. Los corderos deben estar desesperados de ver cómo, una y otra vez, su identidad es usurpada y en nombre de su reconocida inocencia y bondad, se cometen tropelías por quienes se ocultan en piel ajena.
    Esto no va a tener solución hasta que los corderos levanten la voz y se nieguen a participar de esta farsa monumental y global. A menos que los corderos también se hayan convertido en carroñeros y vivan engordando de los despojos que los lobos les dejan.
    Este cuentecito tan bien escrito viene con una bala en la recámara. Lo sé porque ha atravesado esta piel de palabras (de lobo o de cordero, ya se verá) que me cubre.
    Un disfrute, Malu. Muchos besos.

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  4. Carmelo Carrascal6/11/18 17:25

    Malu, qué interesante traslación de una idea de filosofía social al terreno de lo narrativo. Estupendo!

    Al principio del relato podría pensarse - ingenuamente - que la eterna lucha acabó: se integraron lobos y ovejas para acabar conviviendo en un entorno inédito, la ciudad. La ciudad como escenario de la realización de la vieja utopía.

    Pero no, lo que tú nos revelas, Malu, es que lo habido se reduce a pura transformación, simulación, ocultación, trampa. Esas otras ovejas ahora en peligro son los humanos (nos/les recuerdan a los clásicos pastores). Los humanos malos son lobos para los humanos, dicho sea con permiso de Hobbes y su "Leviathan".

    Un abrazo!

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  5. Un relato que deja un regusto pesimista. Los lobos con piel de oveja son una metáfora muy válida para esta sociedad que vivimos. Además deben ser lo bastante poderosos para convertir su pelaje en fina lana y sus colmillos en sonrisas bondadosas. Felicidades, Malu, un abrazo.

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  6. Es un relato muy realista, tanto que me ha obligado a pensar cuándo yo mismo soy cordero o lobo. Me parece que más bien que soy lo primero. Malu, me has clavado un dardo en la sien. Seguiré pensándomelo.

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  7. Josep Maria Arnau6/11/18 19:00

    La presa llama a la fiera. Otros lobos para las ovejas de ciudad. Me ha gustado tu cuento, Malu. Habrá que estar atentos al camuflaje.
    Un saludo.

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  8. Cuentan, además, que los lobos aprendieron técnicas ganaderas. Ahora saben extraer jugos de las ubres del pensamiento, a esquilar el ocio y levantar cercados en las fronteras.
    Me encanta el zarpazo de tu cuento escrito con letras de lana.
    Un abrazo, Malu.

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  9. Estos nuevos lobos urbanos, disfrazados, nos acechan a los ciudadanos de a pie, somos sus víctimas, ingenuo rebaño si no somos capaces de desenmascararlos y unirnos contra ellos.
    Me ha encantado esta nueva fábula tan simbólica, Malu.
    Un beso grande y hasta pronto.

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  10. Enrique Angulo11/11/18 0:38

    Los cuentos de este mundo son variados y proteicos, pero, en el fondo, las moralejas y enseñanzas que pueden extraerse de ellos son casi siempre las mismas.
    En tu microcuento has dado una vuelta de tuerca a esas fábulas tan conocidas en las que los lobos suelen ser unos de los principales protagonistas y que, casi siempre, representan el mal y al enemigo del que hay que protegerse; pero no hay que olvidarse del poema de José Agustín Goytisolo sobre el lobito bueno que musicó Paco Ibáñez, o sea, en este mundo, siempre hay matices, y nada es blanco o negro.
    Los lobos de tu cuento han abandonado su hábitat natural y han bajado a la ciudad, allí han utilizado la vieja estratagema de vestirse de corderos, la cual, sin duda, a pesar de ser archiconocida, funcionará, como funciona el timo de la estampita y el tocomocho, a pesar de la multitud de taimados ignorantes que han picado durante años. Así que los ganaderos pueden estar tranquilos durante un tiempo, pues esos lobos que diezmaban sus rebaños prefieren otro tipo de presas, aunque habría que saber también lo que ellos les hacían a los lobos.
    En tu historia, tanto los depredadores como sus víctimas pueden representar a diferentes colectivos y las historias variarían en función de esas representaciones. Lo que sí suele ser cierto es que los depredadores nunca faltan y que sus víctimas, en muchas ocasiones, suelen ser de una candidez tal que facilitan mucho su labor.
    Un abrazo, Malu.

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  11. Diríase que el terror se rige por la misma ley que la energía, que no se destruye sino que se transforma. Estos lobos, una vez adaptados a la ciudad, parecen más terribles que antes, pues son muy capaces de atacar en solitario, y por sorpresa además, al valerse de su disfraz. La solución puede estar en que las ovejas urbanas desarrollen más su olfato, y en despojar de su atuendo a todos los lobos que descubran.
    Estupendo relato, Malu; muy inquietante a pesar de estar basado en hechos reales, o tal vez por eso.
    Enhorabuena y suerte.
    Un beso grande.

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