Vacío

La sensación de vacío le roía sus entrañas cada mañana. Al despertarse se abría un foso insondable a sus pies, empeñado siempre en atraparla.

Ella, aterrada, se asía con uñas y dientes a los pequeños asuntos cotidianos para evitar, así, caer en la red de su enemigo mortal, la depresión.
Escrito por Gloria Arcos Lado

5 comentarios :

  1. Las actividades cotidianas, que nunca faltan, pueden enmascarar el vacío que sufre tu protagonista, pero nunca paliarlo del todo; vendrían a ser una forma de engañifa temporal. Todos buscamos la felicidad de una manera o de otra, se reconozca o no, y todos (y el que lo niegue no es del todo sincero) tenemos momentos mejores y peores, por las circunstancias y por nosotros mismos. En ese equilibrio siempre precario nos movemos. Seguro que tu personaje sabrá sacar partido a su vida interior y hallar el arrojo suficiente para seguir adelante, valorando lo que tiene, que seguro que no es poco.
    Un abrazo grande, Gloria. Felices Fiestas.

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  2. Maria Galerna26/12/18 15:47

    Nos podemos dar permiso para "caer" en algunos malos momentos. Nadie es feliz por siempre y para siempre. Para valorarlos hemos de tener días de bajon, pero sabiendo que no pueden durar demasiado.
    Un saludo, Gloria. Y felices fiestas.

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  3. Tu relato me ha recordado a esa parte de cañas y barro, la novela de Blasco Ibáñez, en la que el protagonista echa capazos de lodo en una zona anegada por la albufera, extraídos de otra zona de la misma albufera, y poco a poco la tierra va ganando terreno al agua.
    Los asuntos cotidianos pueden llegar a llenar el vacío de la depresión, por profunda que sea. Solo hay que perseverar hasta que surja la tierra firme.
    Gran relato, Gloria. Felicidades.
    Un fuerte abrazo.

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  4. Nos das una buena receta para llenar el vacío que causa la depresión: Aferrarse a los pequeños, o grandes asuntos cotidianos. Si pusiéramos más interés en ellos, nunca nos invadiría la frustración.
    Feliz 2019, Gloria. Un abrazo navideño

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  5. Yo distinguiría las épocas de vacío en las que la existencia parece carecer de sentido y nos invade la tristeza, de la verdadera depresión, enfermedad clínica tan disgnosticable como una diabetes o una gastritis. En el primer caso, hay que aferrarse a las rutinas y las tares cotidianas. En el segundo, no es cuestión de la voluntad del paciente, sino del tratamiento médico que necesita para atravesar un periodo duro y largo, pero que tiene cura.
    ¡Un Feliz Año Nuevo, Gloria! Mucha salud y mucho amor de familiares y amigos. Encantada de contarme entre ellos. Un beso enorme.

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