Maldad infantil

En aquella aula de un colegio, al norte del país, había niños y niñas buenos y malos. Los buenos callaban, eran buenos. Los malos se metían con el gordito de gafas, acosándolo. El día que la banda ETA asesinó al padre de una de las alumnas, todos dejaron de hablarle.
Escrito por Carmelo Carrascal

8 comentarios :

  1. La maldad puede tomar muchas formas, a veces por acción y otras por omisión. Un silencio cómplice es tan perverso como una acción directa.
    No hay nada peor que el odio ciego entre cercanos, vecinos, hermanos casi. Los niños actúan según lo que ven en casa. También es cierto que el miedo mueve (aunque parezca paradójico) a la inacción. Es más cómodo y, en apariencia, seguro, no moverse de la zona de confort, el problema es cómo quedan las conciencias después.
    Tu relato refleja una realidad que parece olvidada porque apenas sale ya en los medios y también porque quiere olvidarse, lo que no quiere decir que no siga latente. Pero por encima de ello, es todo un estudio de la psicología humana, aplicable a distintos lugares, épocas y circunstancias.
    Un abrazo y Felices Fiestas, Carmelo

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    1. Carmelo Carrascal24/12/18 17:32

      Ángel, como de costumbre, tu comentario es muy completo, certero.

      Me ha gustado tu referencia a lo de la omisión. Porque la indiferencia o el desdén, el vacío con el otro, el silencio consiguiente, aparentan discurrir clave de omisiones.
      El miedo paralizante, de acuerdo... ¿No será muchas veces el comportamiento bondadoso una respuesta de sintonía con el prójimo del que se sabe que tb. siente miedo, resultado de entender un poco mejor su miedo que el propio?

      Me da la impresión de que has captado a la perfección el sentido de un micro como éste en tal día como hoy (Nochebuena) en que, desde la visión religiosa, se celebra la bondad suprema de un Niño... Porque sólo se puede hablar, y denunciar, la maldad de los niños desde la convicción de que ellos son los buenos de esta película. Y que acaso la semilla de la bondad de los adultos todavía buenos, su luz, remita a la infancia en lo esencial.

      Un abrazo, Ángel, y que seas muy feliz estos días con tu familia.

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  2. Desde el controvertido título, tu relato invita o impele a cuasi un debate profundo y sosegado donde sopesar conceptos y puntos de vista que sobrepasa con mucho el alcance de esta página de comentarios, más aún,cuando el contexto en el que se desarrolla se ciñe a un espacio concreto y a una situación social determinada tan grave, tan excepcional y aberrante, del que ni siquiera los niños con su portentosa imaginación y su falta de prejuicios son capaces de salir incólumes.
    Para mí el tema del relato lo constituye el vacío que condena a las víctimas fruto de sistemas políticos opresivos que utilizan la violencia para conseguir sus objetivos y/o intereses, que siempre están detrás de los cantos y exaltación a las patrias, estén situadas más al norte o al este u ocupando el centro mismo de la península. Los niños, en estas situaciones, de nuevo a mi modo de ver, no son ni buenos ni malos, sino transmisores de un clima social inhóspito que acaba amordazando a la inocencia.
    No sería propio de mí no ser sincero contigo y no decirte que me hace sentir incómodo la ubicación concreta del micro, pues parece colegir la historia del relato que el mal procede de allí o que se genera allí, cuando la maldad, a la que los niños están expuestos siempre en primera línea y de la que son víctimas inocentes, es un monstruo de tinte universal y del que la Historia ha documentado sus horrores en todo tiempo y lugar, bajo cualquier bandera, bajo cualquier credo y en cualquier lugar a lo largo y ancho del mundo donde el ser humano ha dejado huella y asentado una comunidad.
    Pese a mis diferencias con tu enfoque, no dejo de apreciar el valor de tu escritura. Creo que la diversidad de puntos de vista y formas de estar y de ser, le hace tanto bien a la vida en sociedad, como a esta página, siempre que sea el respeto a la persona,a las opiniones, credos e ideas, la forma de abordar las diferencias. Es la buena convivencia la semilla de la Paz y la Concordia.
    Y no sólo el respeto, sino también, en este caso, el aprecio por un buen amigo de letras, Carmelo.
    Como no puede ser de otra manera, esto y un fuerte abrazo. ¡Feliz 2019!

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    1. Carmelo Carrascal26/12/18 13:48

      Manuel, un privilegio para mí tu comentario.
      Espléndido en todos los sentidos.
      Sobre todo en la capacidad de entrar en terrenos controvertidos como el que, sin duda, plantea este micro. A mi modo de ver (y ahí aparece una minidiscrepancia contigo) no tanto por la ubicación del mismo, sino por la propia idea barajada. Me explico.

      En efecto, el mal no es patrimonio ni procede de ningún lugar concreto de la geografía mundial, ni brota en una época determinada. Tampoco se puede decir eso del bien. Es ésta una peliaguda cuestión antropológica.

      Ahora bien, uno que si algo ama es a los niños pequeños, habla y denuncia con preferencia lo que sucede en el ámbito más cercano y de lo más lacerante, si bien aquí entra en juego la subjetividad. Exactamente el concepto que destacas en tu comentario, el vacío, sería clave para calibrar, a mi modo de ver, la injusticia y horror que padece la niña, de pronto huérfana, del micro. La reacción del alumnado, así como en los casos de acoso (bulling), no siempre se controlan bien por parte de los adultos cercanos a los hechos. En el caso del micro es una denuncia implícita.

      Al final, como bien apuntas, tratándose de seres inocentes y sin formar, a menudo, son los adultos los responsables de determinados comportamientos impropios de los niños... ¿Acaso la inocencia les sitúe a los niños pequeños en un ámbito en el que todavía sea prematuro barajar en ellos los epítetos de buenos o malos?

      El tema da para más, pero no deseo quitarte demasiado tiempo. Sí, agradecerte de nuevo tus comentarios y mandarte mis mejores deseos para el Año Nuevo.
      Un fuerte abrazo, Manuel!

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  3. Uno no nace sabiendo qué es lo correcto, incluso se llega a morir sin averiguarlo.
    Lo correcto suele nacer de un sentimiento, dependiendo de cómo sea éste, se interpreta como bien o mal desde fuera.
    Desgraciadamente, tendemos a menospreciar a los niños en su capacidad de comportarse y sentir como un adulto. Ellos copian lo que ven, crecen con ello y la rigidez adulta hace muy difícil cambiar de opinión.
    Interesantísimo relato, Carmelo, y valiente. Enhorabuena.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Carmelo Carrascal27/12/18 21:00

      Antonio, gracias por tu comentario, con el cual sintonizo al 100%.

      Te cuento una pequeña anécdota (que hace unos días comenté a su vez a una amiga). Era yo adolescente, así que en el Pleistoceno, leía a Pío Baroja ("Las inquietudes de Shanti Andia") y me topé al final de una muy cruenta escena de piratas con una frase suya que, más o menos, decía que aquella crueldad/maldad descrita sólo era comparable a la de los niños. De verdad que me estremeció aquello. P. B. sabía lo que decía. O sea, que algo barojiano, en la idea de fondo, me ha salido este controvertido micro ...
      ¿El título que le pongo? Sí, sí, deliberadamente provocativo.
      En resumen, buenos como angelitos y malos como... piratas.

      Un fuerte abrazo y feliz Nochevieja!

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  4. Magnífico relato Carmelo, te garantizo que no va a dejar indiferente a nadie con independencia (con perdón) de las ideas de cada uno, es como una bofetada de realidad en unas fechas donde todo es melifluo y almibarado.
    A la muerte del padre se añade la muerte social de la alumna, yo creo que los niños pueden ser tan buenos o tan malos como los mayores, es solo que sus sentimientos se demuestran sin pasar por el tamiz de la educación y la conveniencia.
    Felicitaciones por tu relato, rotundo y espinoso como la vida misma.
    Un abrazo y feliz año

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    1. Carmelo Carrascal30/12/18 23:52

      Amigo Irreverente, has "adaptado" (jeje) tu comentario, lo has centrado tan bien, quiero decir, que difícilmente podría superarse.
      Cada palabra tuya está en su sitio, al servicio de la idea. Como creo yo que la bondad ha de estar al servicio de la vida y de los demás. Sobre todo de la vida de los demás. Es tan fácil serlo con uno mismo, aunque ni esto se cumple siempre desgraciadamente.
      De ahí el desgarro, tan bien captado por ti, que atraviesa el micro y le hace sangrar.

      Yo tb. te deseo a ti lo mejor para este año que ya asoma el hocico, con un fuerte abrazo.

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